miércoles, septiembre 30, 2015
Para seguir aplaudiendo...
"Celebra Parque Patricios en la noche del miércoles que se hace jueves. Goza Huracán en su cancha, abrazado a un nuevo paso de este plantel que fue capaz de devolverlo a Primera, de ganar la Copa Argentina y la Supercopa en menos de un año. Hay más ahora: Huracán sigue en la Sudamericana. Eliminó a Sport Recife y ahora espera rival en los cuartos de final: Lanús o Defensor Sporting. Y de paso, como eventual mejor argentino en esta competición, sueña con volver a la Libertadores.
No era un partido más para Huracán. Tenía el carácter y las particularidades de una cita relevante. Se percibía en la previa, por Colonia, por Luna, llegando a Alcorta. Gente y más gente entusiasmado con ganas de ver a Huracán en el Palacio Ducó. Con deseo de seguir en esta Copa Sudamericana que ya es prioridad, con el promedio que ya no asusta. El dato pasó desparecibido, pero tenía carácter histórico: Huracán jugó ante Sport Recife su duodécimo partido internacional en el año; así superó el año que más citas continentales había tenido (once, en la Libertadores de 1974, cuando accedió a semifinales).
El equipo jugó a la altura de la expectativa: por la intensidad, por la constancia para recuperar la pelota, porque nunca le permitió jugar cómodo al rival. Tenía una ventaja: cierta tranquilidad que generaba aquel 1-1 conseguido en Brasil, la semana pasada. Pero no especuló con la posibilidad de acceder a la siguiente ronda con un empate sin goles, en ese primer tiempo. Eso sí, tomó recaudos para evitar que el equipo de Falcao lo arrinconara. Contó con el equilibrio que ofrecen Bogado -clave desde su llegada en el receso- y Vismara en el centro del campo; con los destellos de Toranzo y de Montenegro; con la velocidad y la generosidad de Espinoza; con la presencia de Abila. ¿Y en el fondo? Una premisa: nada de complicaciones"*.
Y luego llegaron los goles...
*Extracto del comentario publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.
domingo, septiembre 27, 2015
Esperando goles
Wanchope Abila, tras el empate ante Vélez. Su gol que no está llegando. Y sus palabras para lo que viene...
Era penal
Wancope Abila intenta definir. No puede. Lo golpean abajo, a la altura del tobillo izquierdo. Era penal. Diego Abal permitió que el juego continuara.
De arco a arco
Huracán 0-Vélez 0
Una escena a modo de retrato de un partido cambiante, que mereció ser triunfo y que casi termina en derrota. Acertó Marcos Díaz ante la más clara de Vélez en el segundo tiempo; y de inmediato llegó el contraataque. Wanchope Abila se equivocó en la decisión final, ante circunstancia inmejorable. Era la victoria. Terminó siendo empate.
Más:
Así estamos en el Campeonato.
viernes, septiembre 25, 2015
Que sigan los abrazos
Una imagen del Huracán de estos días de entusiasmo. Se viene el último tramo de la temporada. Con un deseo: que sigan los abrazos. Y que el final del recorrido nos ofrezca un desenlace como el de 2014...
jueves, septiembre 24, 2015
Huracán do Brasil
El plantel, rumbo a la práctica en Recife. Segunda vivita de Huracán a Brasil en 2015. No hubo derrotas: 0-0 frente al Cruzeiro en el Mineirao, por la Libertadores; 1-1 ante Sport Recife, ahora en la Sudamericana. No sólo eso: en once partidos internacionales en el año, el Globo de Newbery apenas perdió un encuentro (el insólito 0-3 frente Mineros, en Venezuela).
miércoles, septiembre 23, 2015
Suma más que un punto
Copa Sudamericana: Sport Recife 1-Huracán 1
Aplomado, sólido, enfocado. Huracán se trajo de Brasil un empate que suma mucho, casi como una victoria mínima. El empate sin goles en el Palacio Ducó lo clasificaría. El ciclo de Domínguez continúa sin derrotas en sus ocho partidos. Y ese rasgo comienza a generar una confianza que entusiasma. También en esta Sudamericana que aparece como un objetivo posible... Nada menos.
martes, septiembre 22, 2015
La noticia más triste
Año 1986. Diego Maradona la rompía en el Mundial de México. Se transformaba para siempre en el mejor, en el perfecto superhéroe. Pero acá, en Buenos Aires, los hinchas de Huracán recibíamos -quizá- el golpe más duro de nuestra historia. Tras 72 años ininterrumpidos en la máxima categoría, el Globo de Newbery descendía por primera vez. La tapa más triste, tras la derrota por penales frente a Deportivo Italiano.
Aquel golpe, lo sabemos, todavía nos duele. Como hito lamentable. Pero también como emblema del principio de una sucesión de tropiezos...
domingo, septiembre 20, 2015
Lo que sigue: el último tramo
Eduardo Domínguez, tras el empate ante Aldosivi. Es tiempo de seguir adelante. Llega lo más importante: el último tramo.
Dicen que jugamos bien...
La arenga de los jugadores de Aldosivi. Se escucha: "Ellos juegan bien". A veces, es cierto. Lo saben, por ejemplo, River y San Lorenzo. Nada menos...
sábado, septiembre 19, 2015
Un empate sin traumas
Una curiosidad en el medio de un partido con poco fútbol y escasas llegadas.
Aldosivi 0-Huracán 0
Suma. Sirve. La línea roja del descenso quedó a once puntos. La clasificación a la Liguilla Pre Sudamericana està a cuatro. Eso cuenta la cuestión matemática. El objetivo prioritario comienza a estar a salvo. Y queda una impresión: se puede ir por más, para seguir estando en el ámbito internacional en 2016.
En cuanto al juego, algunas impresiones positivas: el equipo defiende cada vez mejor, Marcos Díaz -ya lo sabíamos- es una garantía por las dudas, el mediocampo ganó en presencia y en volumen de juego. En Mar del Plata fallaron algunos rendimientos individuales y no hubo precisión en los últimos metros (más allá del golazo mal anulado a Espinoza).
De todos modos, en cualquier caso, en el horizonte asoma un entusiasmo en este breve ciclo de Domínguez, que sigue invicto: este Huracán parece capaz de pelearle a cualquiera. En el torneo, tras los pasos de entrar a la segunda Liguilla; y sobre todo en la Sudamericana, que puede ser la Estrella Catorce y/o la puerta abierta a la Libertadores. No es poco...
Más:
Así estamos en el Campeonato.
viernes, septiembre 18, 2015
A levantarse temprano
A pesar de tener el segundo mejor rating de la Fecha de los Clásicos (con 15,5 sólo detrás del Superclásico, según datos de IBOPE) y de ser el programa más visto del pasado sábado, Huracán será televisado por DXTV. Cuentan que es por el horario (a las 11). A simple vista, no parece razonable.
jueves, septiembre 17, 2015
A grito pelado
El gol de Federico Mancinelli, el del 1-0 ante Tigre, el del 6-2 en el global de la eliminatoria. Huracán enfrentará a Sport Recife, por los octavos de final.
miércoles, septiembre 16, 2015
Más que un Tigre
El festejo del gol de Mancinelli. Huracán eliminó a Tigre y sigue su camino por la Copa Sudamericana.
Copa Sudamericana: Huracán 1-Tigre 0
El Clásico de Barrio más grande del mundo sigue latiendo en el Palacio Ducó. Ahora transformado en recuerdo grato, en canción, en impulso. Grita la gente que decidió ir un frío jueves camino a la noche a ver un partido de vuelta de una serie casi resulta: “Un minuto de silencio / para el Cuervo que está muerto”. Son los retazos de la victoria del sábado ante San Lorenzo. El cantito deshace por un rato la modorra de un partido destinado a aburrir: en la cita de ida, en Victoria, Huracán había goleado 5-2 y este Tigre no parece capaz de dar vuelta tal diferencia en el campo de juego.
Ese escenario retrata lo que anoche terminó sucediendo: un trámite. Huracán se impuso sin sobresaltos por 1-0 y pasó a los octavos de final de la Copa Sudamericana, en los que lo espera el Sport Recife (undécimo en el Brasileirão). Lo más llamativo, quizá, es el modo en el que lo logró: a pesar de terminar jugando con sólo dos titulares habituales (el arquero Marcos Díaz y el capitán Nervo), Huracán jamás padeció a un Tigre despojado de todo. De ímpetu, de intensidad, de claridad, de profundidad.
De repente, en poco tiempo, el breve ciclo de Eduardo Domínguez -el líder que se transformó en entrenador de un día para el otro- modificó sensaciones. Invicto en seis partidos, con el promedio que no aprieta tanto (les sacó diez puntos a Chicago y a Crucero del Norte, los dos que por ahora descienden), el ámbito internacional comienza a convertirse en un objetivo a afrontar con todo. El técnico, de todos modo, pide calma en público y en privado. No quiere plantearse más fronteras que el partido siguiente.
Una de las claves del partido, sin embargo, lo tuvo a Tigre como protagonista: en ningún momento pareció convencido de que podía dar vuelta la situación adversa. Alfaro incluyó tres delanteros, pero quedaron allá lejos aislados allá arriba, absorbidos por las marcas. Trató de tener la pelota, pero no tuvo volumen de juego ni pequeñas sociedades creativas y Huracán -que incluyó cinco mediocampistas- se la quitó frecuentemente. Quedó una impresión: este Tigre no está acostumbrado a ir a buscar, se siente incómodo en ese rol. Para colmo, esta vez no le funcionó tampoco la pelota parada, un recurso que Huracán neutralizó sin dificultades. En definitiva, un equipo necesitado de convertir cuatro goles apenas llegó dos veces con peligro en poquito más de noventa minutos. Poco. Demasiado poco.
Huracán se dio un lujo de cara a lo que viene (el partido ante Aldosivi, en Mar del Plata, el sábado a las 11): guardó a sus titulares de ataque (Espinoza, Toranzo, Abila y Montenegro) y dosificó el esfuerzo de casi todos. Y lo hizo sin correr riesgos porque (salvo el errático Borghello) todos estuvieron a la altura de la necesidad del equipo, más allá de aciertos, errores y destellos.
El gol de Mancinelli, a los 13 del segundo tiempo, terminó ofreciendo la certeza de la clasificación con una gran jugada: el lateral apareció tirando una pared con Romero Gamarra en el borde del área, se sumó como una suerte de centrodelantero y definió como tal. “Con Wanchope ausente, se disfrazó de goleador”, comentaban entre aplausos en la platea de la calle Alcorta. Pronto, el dueño de ese grito fue reemplazado. Lo acompañó una ovación. Otro detalle que cuenta el escenario: Huracán está tomando impulso.
Huracán se dio un lujo de cara a lo que viene (el partido ante Aldosivi, en Mar del Plata, el sábado a las 11): guardó a sus titulares de ataque (Espinoza, Toranzo, Abila y Montenegro) y dosificó el esfuerzo de casi todos. Y lo hizo sin correr riesgos porque (salvo el errático Borghello) todos estuvieron a la altura de la necesidad del equipo, más allá de aciertos, errores y destellos.
El gol de Mancinelli, a los 13 del segundo tiempo, terminó ofreciendo la certeza de la clasificación con una gran jugada: el lateral apareció tirando una pared con Romero Gamarra en el borde del área, se sumó como una suerte de centrodelantero y definió como tal. “Con Wanchope ausente, se disfrazó de goleador”, comentaban entre aplausos en la platea de la calle Alcorta. Pronto, el dueño de ese grito fue reemplazado. Lo acompañó una ovación. Otro detalle que cuenta el escenario: Huracán está tomando impulso.
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.
domingo, septiembre 13, 2015
Felicidades
Felicidad de los jugadores, que ganaron el partido con un coraje colosal. Felicidad del cuerpo técnico que tuvo su bautismo perfecto. Felicidad de los hinchas que estuvieron y alentaron hasta esa disfonía que todavía dura. Felicidad de tantos que no pudieron ir al Palacio y lo alentaron desde cerca o desde lejos o desde el Reino de los Cielos. Felicidades de todos los Quemeros que laten de fútbol. Eso, felicidades compartidas.
"Lo merecíamos todos"
Las palabras de Toranzo, ya con la certeza de la victoria ante San Lorenzo. Una emoción compartida, un éxito merecido. El triunfo de todos...
Un tal VisMaradona
En Córdoba, cuando jugaba en Instituto lo llamaban con un apodo que era un elogio inequívoco: VisMaradona. A la distancia, parecía una exageración. Ahora, en el Palacio Ducó, muchos comienzan a comprender que aquello no era un chiste cordobés. En el clásico, fue la figura de la cancha.
sábado, septiembre 12, 2015
Historia íntima de una fiesta inolvidable
El final del partido. El comienzo de la celebración. La fiesta en marcha en ese sábado perfecto.
Huracán 1-San Lorenzo 0
En este instante nadie se quiere ir del Palacio Ducó. Todos gritan las canciones que aprendieron en tantas disfonías bajo el cielo de Parque de los Patricios, su barrio, ese que ahora está cumpliendo 113 años. La alegría no les cabe en el cuerpo. El Huracán de sus corazones acaba de conseguir un triunfo de los grandes, de los que se recuerdan, de los que siguen latiendo por muchos días y por muchas noches. Se miran unos a otros y lo saben: este sábado ya entra en la historia de los sábados felices. San Lorenzo -el archirrival de este clásico que cumple un siglo en este 2015- es el oponente que jerarquiza la victoria. Es mínima en el resultado, pero máxima en la sensación. Enfrente estaba el subcampeón del último Mundial de Clubes, el líder del campeonato, el sólido equipo que acumulaba 16 encuentros sin derrotas. No sólo eso: también estaba ese historial que cuenta una diferencia amplísima para los de Boedo (37 partidos, contando desde la primera cita en 1915 haste este 1-0).
“Un minuto de silencio / para el Cuervo que está muerto”, gritan desde la Bonavena repleta los hinchas de Huracán; y se suman desde las plateas. En el campo de juego, ya con la certeza de la victoria, los jugadores administran la celebración. Patricio Toranzo -el autor del gol del precioso estallido de la tarde- se toca el pecho del lado del Globo con las trece estrellas. Está orgulloso. Se abraza con todos. También grita. De repente, la canción se modifica. Pero el destinatario no varía: “El que no salta / es del Ciclón”. Y un estadio entero, esas 28.000 personas que fueron a otro clásico sin visitantes, saltan. Y también los jugadores participan de la escena. Marcos Díaz -el arquero, el superhéroe de las conquistas recientes- parece poseído por un resorte. Y así, a los saltos, ingresa a un vestuario que desborda felicidad. Federico Vismara -la figura, ya referente de este plantel que merece recuerdos- ofrece los retazos de toda esa energía y de esa lucidez que repartió por el campo de juego. Sigue saltando como ese hombre feliz que no se quiere perder ni el último suspiro de la fiesta.
Hay una historia detrás de esta victoria que se celebró como una conquista en sí misma, más allá de esos tres puntos que lo acercan bastante a su objetivo prioritario: la permanencia en Primera. Puertas adentro, en el plantel, lo pensaron, lo imaginaron, lo sintieron y lo jugaron como lo que para ellos y su gente era: una final. Sí, una final. Como aquellas que les habían ganado a Central (por la Copa Argentina), a Atlético Tucumán (por el ascenso) o a River (por la Supercopa). Esa fue la matriz del éxito. Era el primer clásico que disputaban en el Ducó tras cuatro años de tropiezos en el Nacional. Era, también, la posibilidad de enterrar fantasmas. Eso hicieron. Con el convencimiento del que conoce en detalle cómo se escapa de los infiernos propios.
En la platea de la calle Alcorta, justo debajo del Palco Jorge Newbery, ya con la ansiedad deshecha y con la sonrisa enorme habitando su cara, está René Houseman. “Desde que jugabas vos que no gritaba tanto...”, le dice un socio al pasar, emocionado, con la garganta rota de tanto festejo. René, con el buzo negro de Huracán que lo abriga, sonríe; cuenta su felicidad sin palabras. No hay casualidad en esas sensaciones: desde 1976 (cuando Huracán le ganó a San Lorenzo los cinco clásicos del año en un hecho único) a hoy, sólo en 2009 Huracán había conseguido una victoria a la altura de la de esta tarde que se hizo noche en los Barrios del Sur.
Ya en la retirada, se escuchan los bocinazos como telón de fondo. También las charlas entusiasmadas en plena caminata por Luna o por Colonia. Los chicos, esos que vivieron el Clásico de Barrio más grande del mundo por primera vez, perciben que están en el paraíso. Los padres, cuidadosos, les explican que no siempre será igual. Ya pasaron los noventa y pico de minutos del viejo duelo centenario. Pero para ellos, tenaces peregrinos de la fe quemera, la sensación permanece. Hasta el año que viene. O hasta no saben cuándo...
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.
El gol de Toranzo y el festejo de todos. El triunfo estaba naciendo. En 2015, año del Centenario del Clásico de Barrio más grande del mundo, hubo un duelo para cada uno. San Lorenzo se impuso en el Nuevo Gasómetro. Y Huracán ganó en el Palacio Ducó, en el contexto de la Fecha de los Clásicos.
Huracán 1-San Lorenzo 0
En este instante nadie se quiere ir del Palacio Ducó. Todos gritan las canciones que aprendieron en tantas disfonías bajo el cielo de Parque de los Patricios, su barrio, ese que ahora está cumpliendo 113 años. La alegría no les cabe en el cuerpo. El Huracán de sus corazones acaba de conseguir un triunfo de los grandes, de los que se recuerdan, de los que siguen latiendo por muchos días y por muchas noches. Se miran unos a otros y lo saben: este sábado ya entra en la historia de los sábados felices. San Lorenzo -el archirrival de este clásico que cumple un siglo en este 2015- es el oponente que jerarquiza la victoria. Es mínima en el resultado, pero máxima en la sensación. Enfrente estaba el subcampeón del último Mundial de Clubes, el líder del campeonato, el sólido equipo que acumulaba 16 encuentros sin derrotas. No sólo eso: también estaba ese historial que cuenta una diferencia amplísima para los de Boedo (37 partidos, contando desde la primera cita en 1915 haste este 1-0).
“Un minuto de silencio / para el Cuervo que está muerto”, gritan desde la Bonavena repleta los hinchas de Huracán; y se suman desde las plateas. En el campo de juego, ya con la certeza de la victoria, los jugadores administran la celebración. Patricio Toranzo -el autor del gol del precioso estallido de la tarde- se toca el pecho del lado del Globo con las trece estrellas. Está orgulloso. Se abraza con todos. También grita. De repente, la canción se modifica. Pero el destinatario no varía: “El que no salta / es del Ciclón”. Y un estadio entero, esas 28.000 personas que fueron a otro clásico sin visitantes, saltan. Y también los jugadores participan de la escena. Marcos Díaz -el arquero, el superhéroe de las conquistas recientes- parece poseído por un resorte. Y así, a los saltos, ingresa a un vestuario que desborda felicidad. Federico Vismara -la figura, ya referente de este plantel que merece recuerdos- ofrece los retazos de toda esa energía y de esa lucidez que repartió por el campo de juego. Sigue saltando como ese hombre feliz que no se quiere perder ni el último suspiro de la fiesta.
Hay una historia detrás de esta victoria que se celebró como una conquista en sí misma, más allá de esos tres puntos que lo acercan bastante a su objetivo prioritario: la permanencia en Primera. Puertas adentro, en el plantel, lo pensaron, lo imaginaron, lo sintieron y lo jugaron como lo que para ellos y su gente era: una final. Sí, una final. Como aquellas que les habían ganado a Central (por la Copa Argentina), a Atlético Tucumán (por el ascenso) o a River (por la Supercopa). Esa fue la matriz del éxito. Era el primer clásico que disputaban en el Ducó tras cuatro años de tropiezos en el Nacional. Era, también, la posibilidad de enterrar fantasmas. Eso hicieron. Con el convencimiento del que conoce en detalle cómo se escapa de los infiernos propios.
En la platea de la calle Alcorta, justo debajo del Palco Jorge Newbery, ya con la ansiedad deshecha y con la sonrisa enorme habitando su cara, está René Houseman. “Desde que jugabas vos que no gritaba tanto...”, le dice un socio al pasar, emocionado, con la garganta rota de tanto festejo. René, con el buzo negro de Huracán que lo abriga, sonríe; cuenta su felicidad sin palabras. No hay casualidad en esas sensaciones: desde 1976 (cuando Huracán le ganó a San Lorenzo los cinco clásicos del año en un hecho único) a hoy, sólo en 2009 Huracán había conseguido una victoria a la altura de la de esta tarde que se hizo noche en los Barrios del Sur.
Ya en la retirada, se escuchan los bocinazos como telón de fondo. También las charlas entusiasmadas en plena caminata por Luna o por Colonia. Los chicos, esos que vivieron el Clásico de Barrio más grande del mundo por primera vez, perciben que están en el paraíso. Los padres, cuidadosos, les explican que no siempre será igual. Ya pasaron los noventa y pico de minutos del viejo duelo centenario. Pero para ellos, tenaces peregrinos de la fe quemera, la sensación permanece. Hasta el año que viene. O hasta no saben cuándo...
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.
El gol de Toranzo y el festejo de todos. El triunfo estaba naciendo. En 2015, año del Centenario del Clásico de Barrio más grande del mundo, hubo un duelo para cada uno. San Lorenzo se impuso en el Nuevo Gasómetro. Y Huracán ganó en el Palacio Ducó, en el contexto de la Fecha de los Clásicos.
Más:
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Carajos al aire
Minuto 26 del ST. Miro al cielo y le pido a mi viejo “una para este lado”. Y el viejo me escuchó. Nos escuchó a todos los Quemeros. Llanto. Emoción pura. Grito pero me freno. Las lágrimas me ahogan. Veo desborde. Caras rojas, venas infladas. Se me suben a caballito. No es para menos. Carajos al aire. El tiro libre más hermoso. ¡Gooool, papá! ¡Gol Pa pa pa... Patricio! Parque Patricios. El barrio, el mío, el de ellos (no, el de ellos no... ¡de qué barrio sos...!). Ahora huevo y también fóbal. Porque se lo ganamos jugando. Enfrente eligieron pegar. Un expulsado. Dos. Punteros. Veremos. Del Ducó te fuiste cabeza gacha y con la... ¡Un minuto de silenciooooo... shhhh... para el Cuervo que está muerto! Muerto de miedo viniste a defender un invicto y la punta. No era para tanto. Es un clásico, che.
Huracán está feliz. Los artífices se quedan a puro salto de cara a la Bonavena. Y los hinchas, los de las cábalas o la fe ciega. Los cautelosos pero esperanzados. Ninguno desaloja el Palacio. Desalojo. Vos, nómade. Definite dónde vas a sentar bases. Yo, yo vivo en la Quema. De acá a la eternidad. Y a seguir. Dale que dale. No es la copa del mundo pero es el mano a mano contra el rival de toda la vida. Se palpita antes. Se agita durante. Y se festeja después. Esta vez es nuestro. ¿La próxima? La próxima se verá...
Nada termina con esto. Pero la puta que me infla el pecho. Hay que sostenerse. Faltan seis fechas para que el deber esté cumplido. Y no permito que se relajen. No sirve si este 1-0 no nos empuja a más. A pelear el que viene. Y el otro. A ganar. Globo, metele bomba anímica. Ahora andá. Subite a tu locura. Hoy vale acostarse abrazando la de Newbery.
*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.
Vení, sigamos gritando...
El golazo de Pato Toranzo. Directo junto al palo izquierdo de Torrico. Directo a la historia del Clásico de Barrio más grande del mundo.
"Si entraba, era para cerrar el estadio..."
La mejor jugada del partido. Desde los pies de Toranzo, donde arrancó, hasta la tijera estupenda de Wanchope Abila. Merecía ser gol. Como decían algunos a la salida, en el regreso por la calle Colonia: "Si entraba, era para cerrar el estadio..."
jueves, septiembre 10, 2015
La última vez, divino recuerdo
Año 2010, último Huracán-San Lorenzo, en el Palacio Ducó. El desenlace fue perfecto: una goleada inesperada para festejar por varios días y varias noches.
miércoles, septiembre 09, 2015
Cuando San Lorenzo no estuvo...
San Lorenzo, ante Temperley, por el torneo de la B Metropolitana de 1982. Había descendido el año anterior. La última "Fecha de los Clásicos", el club de Boedo no la disputó.
Por Oscar Barnade*
"River-Boca, el clásico entre los clásicos”, titula Clarín el 7 de marzo de 1982. “Está todo dicho: Boca-River, superclásico”, remarca el 25 de abril de 1982. El Nacional 82 registra el último antecedente de una jornada clásica. Después de 33 años, las emociones se reparten en una misma fecha. Son tiempos duros, difíciles. Tiempos de dictadura y de guerra de Malvinas. La AFA decide alterar el orden de los torneos. Se juega primero el Nacional, para terminar antes del inicio del Mundial. Ninguno de los convocados por Menotti juega el torneo “General Don José de San Martín”.Hay dos clubes de Junín, Sarmiento y Mariano Moreno, no son rivales en su ciudad. Jorge Newbery, el histórico adversario de Sarmiento, lo mira de afuera. No hay restricciones para los visitantes y no se producen graves hechos de violencia en los 16 partidos, tanto en la fecha 5 como en la 13. Pero la barra brava de Independiente insulta a la CD. “El enojo es porque decidimos no dar nunca más entradas de favor. Antes entregábamos 25 y 30 para los hinchas más seguidores pero ahora hemos resulto no hacerlo más”, explica Pedro Iso, el presidente.
El equipo de Huracán, en 1982. Cumplía 68 años ininiterrumpidos en la máxima categoría del fútbol argentino.
*Periodista e historiador del CIHF. Texto publicado en Clarín.
*Periodista e historiador del CIHF. Texto publicado en Clarín.
martes, septiembre 08, 2015
Filgueiras y su socio
Héctor Uzal y Juan Filgueiras, una dupla de zagueros que marcó una época, incluso a pesar del protagonismo escaso del equipo en esos finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta.
Filgueiras, de todos modos, fue quien más se destacó: por su continuidad (sólo considerando los partidos de Liga ofreció 287 presencias y convirtió 32 goles) y porque es el segundo defensor con más tantos convertidos en los más de 106 años de Huracán (por uno, sólo lo supera el uruguayo Pedro Barrios). Fue un emblema en días de resistencia.
domingo, septiembre 06, 2015
Sí, clave
No es conformismo, se llama realismo. Con el empate ante Independiente, Huracán les saca siete puntos a los dos equipos que -por ahora- están descendiendo, Crucero del Norte y Nueva Chicago. No es poco. Sobre todo, considerando el escenario al momento del receso: el equipo estaba en zona de desempate (con los misioneros) y sólo por delante del Torito. Un punto clave, como dice Wanchope Abila. Sí, clave.
sábado, septiembre 05, 2015
Abrazados a cierta lógica
Daniel Montenegro, el mejor de Huracán junto a La Bruja Vismara.
*Extracto adaptado del comentario publicado en Clarín por el fundador del Blog.
La preciosa agonía
Huracán 1-Independiente 1
No quedaba casi nada. O nada. Apenas ese tiro del final y los tres minutos de descuento. Y Wanchope Abila, que había perdido toda la tarde frente a los centrales de Independiente, corajeó una vez. Rebote, pifia y gol. También el sello para un 1-1 que sostiene el invicto del breve ciclo de Eduardo Domínguez y que comienza a desdibujar fantasmas en nuestro horizonte.
Más:
Así estamos en el Campeonato.
miércoles, septiembre 02, 2015
Que vuelvan los visitantes...
Por Eladio Mases
Yo quiero ir a la cancha de San Lorenzo. Y a la Bombonera. Y a todos lados. Que vuelvan los visitantes, en paz. No seamos un papelón universal, querido y maltratado fútbol argentino.
domingo, agosto 30, 2015
El regreso de Rolfi
River 1-Huracán 1
Daniel Montenegro está de nuevo entre nosotros. Pero ahora en serio: jugó un partido descollante frente a Tigre, en Victoria, y en el Monumental ante River convirtió el gol y lo gritó ante la mirada de tantos hinchas de River. No es poco. Casi todo lo contrario.
Era offside, Laverni...
Otra vez Saúl Laverni. Otra vez un error decisivo que nos perjudica, como en el clásico ante San Lorenzo. Y otra vez una sucesión de interpretaciones siempre en perjuicio del mismo. En ocasiones las casualidades no son tan casuales...
jueves, agosto 27, 2015
Si hasta le dicen René...
Cristian Espinoza, joya de Huracán, jugó un partido perfecto. Hizo tres goles, gambeteó a todos los que se le cruzaron, se llevó la pelota (por el hattrick) autografiada por sus compañeros, sonrió mucho, se abrazó más con todos...
También habló. Y otro hablan de él. Si hasta le dicen René a este Houseman que asoma en tiempo presente...
miércoles, agosto 26, 2015
Una noche en el paraíso de la Victoria
Copa Sudamericana: Tigre 2-Huracán 5
El video es para guardar, repetir y recordar por mucho tiempo. Otro debut internacional de visitante (como el 4-0 ante Alianza Lima, por la Libertadores) y otra goleada estupenda. Para mirar, para aplaudir. Y también, para volver a creer en lo que sigue.
martes, agosto 25, 2015
La constelación estrellada
Huracán, más allá del desenlace (el equipo finalizó décimo, a 22 puntos del campeón Racing), había armado un plantel muy destacado para 1961, con evidentes intenciones de dar el golpe, de pelear arriba, dos años después del título de San Lorenzo.
Entre sus defensores tenía a Miguel Vidal y Carlos Arredondo; contaba con Vladislao Cap y con los últimos días de Néstor Rossi en el mediocampo; y hacia adelante estaban Norberto Menéndez (uno de los grandes delanteros de la década del 60; la contratación más cara del año en el fútbol argentino), Ernesto Humberto Juárez y Juan Alberto Castro, todos futbolistas que en algún momento vistieron la camiseta de la Selección.
Pero no pudo ser. Los nombres no pudieron modificar el destino. Se trató, en definitiva, de una constelación estrellada.
lunes, agosto 24, 2015
El punto y lo que viene
Por Ricardo Sapia*
En tren de acomodarse a esta nueva etapa, el punto va. En esta realidad que nos invade, es imperioso y urgente ganar, pero tratemos de entender, por un momento, un gris entre tanto blanco o negro. No es fácil, a mí me cuesta e insisto que no hay mañana si no se aprieta el acelerador en lo inminente, pero a veces pienso que no se tiene con qué hacerse el loquito. El equipo mostró intenciones pero no pesó en la definición y ahí se resuelven los partidos, en el arco de enfrente. Tarea a revisar porque lo que viene pondrá más escollos y habrá que resolverlos a cara de perro.Huracán entró a navegar su futuro con un manotazo a la hora de elegir DT. El excapitán buscó diferenciarse de su antecesor pero eso al hincha, en general, le importó muy poco, tanto que sus dirigidos se fueron silbados -y él entró en la lista, también-. Hay una grieta entre la gente y los que salen a la cancha y quizá con esto debamos convivir hasta el final del torneo. Margen no queda. Tiempo de súplicas, tampoco.
*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.
Sobre camarillas, rumores y desafíos
Responde Eduardo Domínguez, el entrenador. Y responde de todo. El nuevo ciclo comienza sin excusas.
Arquero de Primera
Marcos Díaz regresó, mantuvo el arco en cero y volvió a tener una actuación valiosa. Lo sabemos: es un arquero de Primera. Para quedarnos en Primera.
domingo, agosto 23, 2015
Es una lucha
Huracán 0-Lanús 0
El empate es un empujoncito que sirve en la tabla de los promedios: a nueve fechas del final, Huracán les saca cinco puntos a los dos que -por el momento- descienden, Nueva Chicago y Crucero del Norte. Pero el juego -escaso, otra vez- es una preocupación que se repite.
El ciclo Domínguez, para colmo, comenzó entre algunos silbidos y pocos aplausos. Lo sabemos por experiencia, pero muchos no lo entienden: la ansiedad es enemiga de los resultados necesarios. También el contorno -los hinchas, claro- debe ofrecer mensajes, sobre todo ante la adversidad.
jueves, agosto 20, 2015
El centrojás de Masantonio
Manuel Giudice, figura relevante de La Aplanadora del 39 y de los equipos que obtuvieron tres Copas Nacionales en los años cuarenta. El era el perfecto centrojás de los tiempos de Masantonio...
martes, agosto 18, 2015
Palabras para lo que viene
Eduardo Domínguez ya no es el capitán; ahora es el técnico. Comienza un nuevo ciclo.
domingo, agosto 16, 2015
Fin de ciclo
Néstor Apuzzo ya no es más el entrenador de Huracán. Concluye un ciclo exitoso que derivó en dos títulos y el vertiginoso regreso a la A. También este cierre traumático y anticipado. De todos modos, muchas gracias...
sábado, agosto 15, 2015
Relato de un naufragio
Lo del Globo de Newbery mucho se parece a la contracara, al menos por ayer. Perdió, sigue en el barro de los promedios escasos y no sabe qué será de su futuro inmediato. La pregunta urgente aún no ofrece respuesta: ¿Seguirá Néstor Apuzzo, su entrenador? Se verá... La impresión, además, es una incomodidad: el mismo Huracán capaz de obtener dos títulos y llegar hasta la Estrella Trece en apenas cinco meses resulta por momentos un equipo a la deriva factible de un descenso absurdo. Puede ser bravo y ganarle a River, como lo demostró en la final de la Supercopa. Puede dar pena y perder como contra Chicago, ayer.
Hubo una diferencia clave en el partido: el equipo de Forestello lo afrontó como su propia final de la Champions League; el de Apuzzo dudó siempre. Parece un detalle al paso; pero resulta una cuestión definitoria y definitiva.
El primer gol, ese que modificó rumbos, fue un retrato del partido: Chicago la luchó en el área ajena, fue, empujó, resultó preciso. Balbi estaba mal parado, Domínguez no se mostró sólido, Gagliardi resultó astuto y Carrasco definió como un goleador implacable. La jugada resultó también el espejo de un partido a contramano de las presunciones. Chicago, incluso con su grietas, aprovechó cada instante favorable. Huracán, con sus nombres que parecen más importantes, jamás consiguió plasmar en el campo de juego esos antecedentes.
Y mientras los encantos de la victoria se hacían abrazos entre los presentes, quedaba una impresión: el fin de la racha no sucedía en una fecha cualquiera. Un rato después del adiós de ese hincha que se fue el miércoles, a Chicago se le ocurrió ganar. El Ruso Gourovich -compañero de esta redacción, verdinegro de alma- debe estar ahí, en ese cielo que se ganó laburando y creyendo, ofreciendo su sonrisa ancha y algún chiste para Stábile o Masantonio, quemeros desprevenidos en su agradabable osadía.
Hubo una diferencia clave en el partido: el equipo de Forestello lo afrontó como su propia final de la Champions League; el de Apuzzo dudó siempre. Parece un detalle al paso; pero resulta una cuestión definitoria y definitiva.
El primer gol, ese que modificó rumbos, fue un retrato del partido: Chicago la luchó en el área ajena, fue, empujó, resultó preciso. Balbi estaba mal parado, Domínguez no se mostró sólido, Gagliardi resultó astuto y Carrasco definió como un goleador implacable. La jugada resultó también el espejo de un partido a contramano de las presunciones. Chicago, incluso con su grietas, aprovechó cada instante favorable. Huracán, con sus nombres que parecen más importantes, jamás consiguió plasmar en el campo de juego esos antecedentes.
Huracán intentó. Fue tras los pasos del empate. Pero no encontró soluciones ni en las individualidades que lo salvaron recientemente (como Espinoza en Misiones ante Crucero) ni en lo colectivo. Para colmo, no apareció la intensidad aquella que le permitió a este plantel recuperarse del peor de sus infiernos, en el pasado Nacional.
Entonces, ante ese rival que tropezaba, Chicago aprovechó para golpear. Primero, a los 11 del complemento: otro error defensivo de Huracán, aparición de Baldunciel y grito feliz para los de Mataderos. Parecía mentira, pero era verdad: el estadio era una fiesta con lugar para sólo dos colores, el verde y el negro. Luego, a 12 del final, llegó el tercero. Con premio incluido para la figura de la cancha: tras un desborde por la derecha, Gagliardi aprovechó otro error del fondo.
Y mientras los encantos de la victoria se hacían abrazos entre los presentes, quedaba una impresión: el fin de la racha no sucedía en una fecha cualquiera. Un rato después del adiós de ese hincha que se fue el miércoles, a Chicago se le ocurrió ganar. El Ruso Gourovich -compañero de esta redacción, verdinegro de alma- debe estar ahí, en ese cielo que se ganó laburando y creyendo, ofreciendo su sonrisa ancha y algún chiste para Stábile o Masantonio, quemeros desprevenidos en su agradabable osadía.
Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.
Tres golpes, un adiós y mil preocupaciones
Nueva Chicago 3-Huracán 0
Jugó pésimo, perdió y se complicó. Pero no sólo eso: a partir de ahora ya no estará Néstor Apuzzo. Fin de ciclo. Lógico. También un nuevo territorio de inquietudes. Y de preocupaciones.
martes, agosto 11, 2015
Querido Cordobés
Sebastían Viberti, El Cordobés, El Cabezón, Zapatones. Fue, quizá, el mejor de los futbolistas que ofreció Huracán en la década del 60. Un patrón, un líder, un mediocampista guapo de verdad. Un tipo siempre querido bajo el cielo de Parque de los Patricios. En esta imagen, hecho esa figurita que todos los Quemeros querían tener en el album. Ahora, en estos días de revisión histórica, su nombre -cuentan- ocupará en el futuro inmediato la puerta que le corresponde, la número cinco.
sábado, agosto 08, 2015
Carta abierta a nosotros mismos
Esta nota no pone en duda la histórica grandeza del Globo bajo ningún concepto. Allí están firmes nuestros 13 títulos oficiales (5 Campeonatos de Liga y 8 Copas Nacionales), nuestra fiel hinchada y los enormes jugadores que han vestido la camiseta quemera. Pero en los últimos 35 años hemos asistido a una decadencia futbolística muy profunda con espasmódicos momentos de protagonismo distanciados entre sí, con los subcampeonatos 1994-2009 y los títulos alcanzados en la Copa Argentina y Supercopa en sus ediciones 2014.
Pero, más allá de la larga crisis institucional y deportiva que hemos atravesado en todos estos años, desde mediados de los 90 nos invaden unos repetidos y frecuentes episodios que se han hecho una triste costumbre de la que no podemos ni sabemos reponernos. Y son esos partidos que Huracán juega como ausente, no sale a la cancha, baja los brazos antes de empezar, se entrega mansamente, no reacciona, se autoflagelan sus propios jugadores hasta la humillación deportiva. Son partidos que se repiten unas cuantas veces al año, cuando en otros clubes se presentan como rarezas discontinuadas en el tiempo. En Huracán suceden con una frecuencia que a esta altura ya resulta un proceso doloroso, lacerante. No queremos pasar más por esto.
Han pasado técnicos, planteles enteros, dirigentes de todo el arco político del club y estas desapariciones futbolísticas se mantienen en el tiempo, sobre todo cuando el equipo es visitante. El club de los guapos, de Masantonio y Bonavena como emblemas de los barrios sureños de facón en mano, adolece de su propia esencia. Y en determinados partidos decide salir a la cancha entregado, a que lo sopapeen. Decide autodestruirse. El domingo pasado asistimos a uno de esos tristes episodios ante Crucero del Norte. Sólo un milagro futbolístico evitó la catástrofe que ya estaba instalada en todas las almas que sufrimos por el Globo. Iba camino a repetirse lo de Mineros y lo de tantos y tantos partidos donde recibimos palizas que nos convierten en el equipo de Primera División más goleado en los últimos 20 años. Incomprensible con este plantel que ha hecho historia, logrando dos títulos oficiales después de más de 40 años y que los ha ganado con autoridad y temple dentro de la cancha, con un entrenador que en aquel momento supo guiarlos con equilibrio hasta esos objetivos exitosos. Por eso se entiende menos aun que esto siga sucediendo.
¿Los motivos?…Hay de los más variados. Dejando de lado la actualidad del presente plantel con algunas conductas absurdas, podemos mencionar a través de estas dos décadas decenas de desmadres institucionales, falta de liderazgo, procesos anárquicos, falta de contención de los pibes de inferiores que los lleva a derrotas continuas que se naturalizan al llegar a Primera, descuidos de todo tipo en los procesos formativos, obsolescencia en el modelo de club, escasez en el surgimiento de líderes dentro de la cancha y podemos seguir indefinidamente buscando las causas. Esta dirigencia ha subsanado varias de esas graves falencias, pero falta mucho por hacer.
En tal sentido se dejó escapar una gran oportunidad de pegar el salto porque este era el año del cambio y lo dejamos escapar. Hablando metafóricamente, teníamos un negocio que empezaba a caminar y en lugar de armarlo de mercadería para crecer se lo dejó caer hasta empezar a perder los clientes.
Señores dirigentes: hay que tomar decisiones que enderecen el rumbo. Es necesario reconstruir lo que falta para que el club se ordene de manera tal que los equipos que nos representan tengan claro EN TODOS LOS PARTIDOS el respeto por la camiseta, por la historia y por sus hinchas.
*Periodista. Texto publicado en Patria Quemera.
miércoles, agosto 05, 2015
Ricagni, figurita y goleador
Eduardo Ricagni, un mediocampista que podía jugar de delantero. Fue parte de la mejor campaña de Huracán en los años 50 (tercero en 1952). Y, quizá, el futbolista más relevante de aquel tiempo: en esa temporada, se consagró como máximo anotador del fútbol argentino. De Parque de los Patricios partió hacia la Juventus. Luego, ganaría dos Scudettos con el Milan. Fue un paso breve por La Quema: duró apenas un año. Pero el tiempo escaso no pudo contra ese brillo. Ni contra el grato recuerdo.
lunes, agosto 03, 2015
Se dice de tí...
Lo buscan desde Europa, lo elogia Gerardo Martino, ya jugó el Mundial Sub 20, salió campeón con Huracán. Se llama Cristian Espinoza; le dicen el Di María diestro. Es nuestro. Y tiene todo para ser el futbolista más caro de la historia del Globo de Newbery.
domingo, agosto 02, 2015
Lamentable, insólito, mágico, estupendo
Crucero del Norte 3-Huracán 3
Huracán fue un desastre. Y fue penoso, inconsistente, deplorable. Huracán fue mágico. Y fue luchador, heroico, intenso. Fue el peor y fue el mejor. Le caben adjetivos diversos y dispares. Para el fastidio de todos. Y para la emoción hasta de los ajenos. Pase y vea: el equipo más ciclotímico de la historia se sube a escena con el Globo de Newbery en el pecho...
Más:
Así estamos en el Campeonato.
jueves, julio 30, 2015
Un Huracán bravo
Huracán-Boca, en el Palacio Ducó. Duelo bravo, herencia de aquel Viejo Clásico de los años 20.
lunes, julio 27, 2015
Ese destello necesario
Mauro Bogado, en acción ante Estudiantes. Sin brillos, con destellos, Huracán sumó tres puntos imprescindibles.
Por Ricardo Sapia*
Volvió a ganar. Y no es poco. Aire limpio en tiempos de tormenta de tierra. Esa que se echó en San Juan. La que generó una semana turbia. Con un sí, pero condicional. Con un no hablamos con la prensa (hasta el viernes y dos que rompieron el silencio). Todo a la espera del domingo. En el Ducó. Y con nuestra gente, después de 99 días. Bueno o malo. Bueno porque el hincha necesitaba hablar, expresarse. Descomprimirse. Y ganando. Justo, pero con los miedos de siempre. Apretando. Afuera y adentro. Hasta que se llevó el silbato a la boca. Listo. Aire. Gritalo. Nos mata la impaciencia.
Huracán se asomó a la ventana y no hubo tiros. Recién la cuarta victoria en 18 juegos. En casa, siempre. De visita, las debe. ¡Cuánto valía lo de San Juan! Mucho. Pifia que se va a lamentar (ojalá que no). ¿Y ahora? Dos finales: Crucero del Norte y Chicago. Viaje de por medio. Donde están las deudas. No hay tiempo de frenos o planteos especulativos. Mendigar no resuelve nada. A cantar victoria. Envión obligado. Así de acá al final. El margen no existe. Se puso difícil y hay mucho de culpa propia. El Globo se debe respuestas. Manitos agarradas, todos juntitos y a llegar a la orilla. Esto es nada si no se rubrica. Coraje nuestro y de ustedes. La actitud no se negocia.
*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.
domingo, julio 26, 2015
Gol de oro
Huracán 1-Estudiantes 0
Espinoza asiste, Wanchope la empuja. Gol de Huracán. Clave, decisivo. El único del partido. Tres puntos vale. Y un poco más, también.
Más:
Así estamos en el Campeonato.
miércoles, julio 22, 2015
Celebración del buen juego
El Equipo de los Sueños, paradigma del buen fútbol, en 1973 contra Colón en Santa Fe. Aquel juego que todos aplaudían. Y disfrutaban, incluso más allá de los colores de las camisetas. Orgullo de Huracán y del fútbol argentino.
martes, julio 21, 2015
Una maldición de más de 1900 días
El partido del video sucedió el 5 de setiembre de 2010, poco después del Mundial de Sudáfrica, hace casi cinco años, más de 1.900 días. Aquel 2-1 frente a Quilmes, en el Centenario del Sur, resultó la última victoria de Huracán como visitante en la máxima categoría. Desde entonces, incluido el insólito 2-3 frente a San Martín, el equipo disputó 25 encuentros, empató cinco y cayó en 20. Es decir sumó cinco puntos de 75 posibles. Se trata, claro, de la peor racha fuera de nuestro estadio en nuestro largo recorrido de casi 107 años.
Hay detalles que asombran respecto de este trauma creciente: en 14 de esas visitas sin éxito no convirtió goles y en siete cayó por goleada (tres o más goles, se entiende). Contra equipos grandes, además, la racha es aún más oscura: siete duelos, siete derrotas, apenas dos goles convertido y 20 recibidos.
En las cuatro campañas en el Nacional (entre 2011 y 2014) la racha se cortó, pero el panorama siguió siendo negativo al salir del Palacio. El 28 de agosto de 2011, Huracán venció 3-1 a Guillermo Brown, en Puerto Madryn. Allí obtuvo su primer éxito de visitante. Pero el balance fue flojo, al cabo: 23 victorias, 15 empates y 31 derrotas. De hecho, el único saldo positivo (entre victorias y derrotas) sucedió en el Transición 2014, el del Ultimo Regreso, con cuatro triunfos, cuatro empates y dos derrotas.
En ese camino por la segunda categoría hubo, además, resultados que fueron un papelón o que rozaron el bochorno: el 1-5 contra Aldosivi, en Mar del Plata (la peor derrota del Globo de Newbery en todos sus pasos por el Nacional de este tiempo) y el 1-2 frente a Deportivo Merlo, un equipo que ahora pelea por no descender a la cuarta división, la Primera C. Ambas caídas sucedieron en abril de 2012.
Lo que pasó en San Juan frente a San Martín (tras el 3-2 ante Huracán suma 19 partidos sin perder en su provincia) no es más que la certeza de que algo raro también sucede. Como si se tratara de una maldición. Tan larga que lleva más de 1.900 días.
lunes, julio 20, 2015
Lo inentendible
Patricio Toranzo, en acción contra San Martín de San Juan, en la provincia de las últimas dos Estrellas. Huracán jugó como para ganar, lo tuvo para golear y terminó perdiendo mansamente. Se repite el concepto: se trata del equipo más ciclotímico de la historia. Capaz de lo mejor y de lo peor. Ahora, incluso dentro del mismo partido.
Por Ricardo Sapia*
No se entiende lo que pasó. O no se quiere saber cómo es que sucedió. Hubo señales. Espinoza erró un gol abajo del arco y definió pésimo (aunque te quede para la de palo), de cara al arco, lo que era un score irremontable. Le descontaron en la última del PT porque se equivocó el 1... y se asustó -el hincha también porque conoce el karma-. De 3-0 a 2-1. Psicológicamente un toque de atención. Pero no fue todo. Otro mano a mano al poste... y llegó la parca: 2-2 por un desvío propio de una falta que no debió ser (para afuera, Kaku, para afuera). Psicológicamente para terapia de shock. Ya está, dijiste. No. Faltaba la sutileza de Arano. El horror. La palada de tierra. El 3-2 del rival. Psicológicamente sepultado. No hubo reacción. Ni en el empate, ni en la derrota. Lo perdió. Definitivamente. Lamentablemente.
Huracán sufre. Los Quemeros están desconsolados. Jugó bien pero dilapidó situaciones. Y se regaló. De este modo, no hay grúa que te levante. Era “la fecha”. Y todavía puede ser peor si Crucero triunfa. ¿Peor? No, es cierto, dormimos con el traje de madera. Huracán no fue fuerte. Tiene la mente debilitada. Este temita de la soga lo carcome y nos carcome. Cada tropiezo duele más de la cuenta. ¿Cómo salir? No lo sé. Me quedé sin palabras después del 2-3...
*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.
domingo, julio 19, 2015
Explicaciones que no alcanzan
Palabras de Néstor Apuzzo, tras la derrota en San Juan. No alcanzan para entender. Y sobran en este momento de desencanto.
De no creer
San Martín de San Juan 3-Huracán 2
Estaba para golear y terminó en derrota. Y en dolor. Inexplicable. De no creer.
Más:
Así estamos en el Campeonato.
domingo, julio 12, 2015
Giordano, el dueño del cero
Matias Giordano fue, como en el Mineirao, el mejor de Huracán en un momento complicado. Ante Defensa, sostuvo el cero. Y queda una impresión: a pesar de algunos errores en el recorrido, Marcos Díaz -nuestro San Marcos- tiene un suplente capacitado para ser superhéroe por un rato.
sábado, julio 11, 2015
Sombras nada más
Huracán 0-Defensa y Justicia 0
No se trata de una exageración: este Huracán de Apuzzo es el más indescifrable e inconstante de una historia de más de 106 años. Es capaz de ganar la Copa Argentina, de ascender tras ir último a siete fechas del final y hasta de derrotar a River en la final de la Supercopa. Y también es esta sombra que deambula por la cancha. Sin juego, sin contundencia, casi con desidia en algunos tramos. Le pasó en la torpe eliminación de la Libertadores frente a Mineros, en Venezuela. Y le sucede también en casi cada uno de los partidos del Torneo de 30. Como ayer, en el Palacio Ducó, ante Defensa. Estuvo en la cornisa de la derrota ante un rival que lleva 12 partidos sin victorias. Esta vez, lo salvó su arquero, Matías Giordano, la figura de la cancha. Como en tantas otras ocasiones lo rescató Marcos Díaz, su superhéroe ahora lesionado.
Vacío estuvo Huracán. Como su estadio suspendido. Y se vio superado por un Defensa que jugó en Parque de los Patricios como si estuviera bajo el cielo de Florencio Varela. Interesante, en términos de intenciones, lo del equipo del debutante Ariel Holan. Busca, quiere, es rápido para atacar y para retroceder. Eso sí, le falta lo mismo que en el primer semestre del año: precisión en el área ajena. De todos modos, mereció otro desenlace...
Hay un atenuante en la floja actuación de Huracán de anoche: le faltaron siete posibles titulares. Los lesionados Díaz, Mancinelli y Balbi; los suspendidos Domínguez, Vismara y Bogado (reciente incorporación) y Puch, quien se encuentra en conflicto. Demasiadas bajas para un plantel al que no le sobra nada. Bien lo habrá comprobado Angel Cappa, quien anoche fue el único socio e hincha de Huracán que pudo acceder al estadio.
El primer paso para tratar de tomar impulso ofrece un guiño geográfico: Huracán enfrentará a San Martín, en San Juan, allí donde sumó las últimas dos de sus Trece Estrellas. Queda una pregunta: ¿le alcanzará con volver a respirar esos aires cuyanos? Parece difícil...
Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.
Ramón Abila, nuestro Wanchope, se agarra la cabeza. El goleador del equipo tuvo una noche acorde al equipo: floja y sin gol.
Más:
Así estamos en el Campeonato.
miércoles, julio 08, 2015
El mejor antecesor de San Marcos
Bruno Barrionuevo fue el arquero que más partidos defendió el arco que de Huracán. Atajó 253 encuentros entre 1936 y 1947. Fue compañero de Herminio Masantonio, de Tucho Méndez y de Emilio Baldonedo. Los disfrutó en el campo de juego y los padeció en los entrenamientos. También fue parte de un gran momento de Huracán en las Copas Nacionales: ganó la Copa Adrián Escobar en 1942 y en 1943 y la Copa Competencia Británica en 1944.
Fue, quizá, el mejor antecesor del superhéroe de nuestro tiempo, el inmenso Marcos Díaz.
jueves, julio 02, 2015
Pastore, el Iniesta de La Quema
Mientras tanto, en los barrios del Sur, seguimos extrañando su eficiente fútbol de mago, aquel que exhibió con Los Angeles de Cappa. Ese que en los días tristes se convierte en una añoranza que duele. Como ahora...
La bronca, las explicaciones y lo que viene
Néstor Apuzzo, tras la eliminación de Huracán en la Copa Argentina.
miércoles, julio 01, 2015
Sin defensa, sin nada, sin palabras
Copa Argentina - 32avos de final:
Huracán 0-Independiente Rivadavia 1, en Córdoba
No hubo defensa del título. Ni juego, ni intensidad, ni ideas, ni fuego sagrado. El reestreno en este segundo semestre nos dejó sin nada. Sin palabras...
martes, junio 30, 2015
Todos, por la Estrella 14
Mañana Huracán, en la cancha de Instituto de Córdoba, empezará la defensa del título en la Copa Argentina. Es el último de los equipos de Primera en debutar en el torneo. El campeón se hace esperar...
El rival será Independiente Rivadavia, el mismo que en aquella fiesta de la última fecha en el Nacional (la que nos llevó al encuentro decisivo contra Atlético Tucumán).
Ahora, vamos todos por la Estrella 14. Que lo sepa todo el fútbol argentino...
domingo, junio 28, 2015
El Huracán de San Marcos
Marcos Díaz, el gran arquero de 2014. Figura clave, superhéroe en las definiciones, referente con naturalidad. Crack del arco, también. Ahora, ya Supercampeón, volverá a ser determinante para este segundo semestre de 2015. Un territorio de desafíos múltiples: el promedio, la Copa Argentina, la Sudamericana...
miércoles, junio 24, 2015
El desahogo tardío
Huracán frente a Unión, en Santa Fe, en el último partido de la temporada 91/92. Con esa arremetida de Hugo Corbalán, tras un centro de Walter Pelletti, el Globo de Newbery se impuso 2-1 y se clasificó a la Liguilla Pre Libertadores. A dos años del regreso a Primera, tras ganar el Nacional 89/90, Huracán coqueteaba con las competiciones continentales.
domingo, junio 21, 2015
Recordando al Negro Laguna
Huracán, en los tiempos del Negro Laguna, uno de los grandes emblemas de la historia de Huracán. También, el superhéroe de la Selección que esperaba en las tribunas...
Lo que sigue es un relato publicado por el fundador del Blog Quemero en el libro Todo sobre la Selección (2014, editorial Club House):
José Laguna era puro vértigo. Parecía vivir varias vidas a la vez. Le decían el Negro porque era morocho y bien de tierra adentro. Había llegado desde muy joven a la creciente Buenos Aires de principios del siglo XX, desde La Viña, Salta, su lugar de nacimiento. Su familia se radicó en la zona Sur, en Parque de los Patricios. Cuando se disputó el primer Sudamericano de fútbol, en 1916, el Negro Laguna ya tenía su fama. Había hecho todo lo que un joven inquieto, talentoso y emprendedor podía hacer. Construyó las primeras conquistas de Huracán. Con sus goles, desde su posición de insider izquierdo -volante creativo-. Con su capacidad de conducción, como presidente.
Como ahora, pero hace casi 100 años, los dirigentes más representativos estaban en la Comisión de Selección. La diferencia es que no había un entrenador. Ellos citaban a los jugadores, armaban los amistosos y los seleccionaban. Al Negro Laguna siempre lo convocaban a las pruebas. Pero nunca lo elegían para vestir la camiseta de la Selección. Los partidos del primer Sudamericano de la historia los vería desde las tribunas de la coqueta cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.
El 10 de julio, el Negro Laguna nuevamente se preparó como para ir una fiesta. Se puso su mejor traje, un pañuelo blanco de los que solían usar los guapos del 900 y eligió su mejor chambergo. Se miró al espejo y se sintió orgulloso. Un rato antes del comienzo del partido, un rumor comenzó a recorrer las tribunas: Alberto Ohaco, el extraordinario goleador de Racing, había viajado al interior del país y no regresaría a tiempo. Pedro Martínez, el primer jugador de Huracán convocado para la Selección, comentó que en las tribunas se encontraba su compañero Laguna. No hizo falta explicar quién era, lo fueron a buscar. Y, como si supiera que su historia quedaría guardada para siempre entre los mejores recuerdos, el Negro aceptó.
Fue hasta las casillas que hacían de vestuarios, colgó su mejor traje, y, por primera vez, se vistió de jugador de Selección. El partido con Brasil comenzó en horario. A los 10 minutos, Laguna -fundador, presidente, goleador y futuro entrenador, el invitado casual- marcó el primer gol del partido. Luego los visitantes igualaron y Uruguay se consagró campeón. Pero aquel día resultó otra cosa, más allá de resultados y desenlaces: quedó para siempre como un homenaje a los cracks olvidados.
Lo que sigue es un relato publicado por el fundador del Blog Quemero en el libro Todo sobre la Selección (2014, editorial Club House):
José Laguna era puro vértigo. Parecía vivir varias vidas a la vez. Le decían el Negro porque era morocho y bien de tierra adentro. Había llegado desde muy joven a la creciente Buenos Aires de principios del siglo XX, desde La Viña, Salta, su lugar de nacimiento. Su familia se radicó en la zona Sur, en Parque de los Patricios. Cuando se disputó el primer Sudamericano de fútbol, en 1916, el Negro Laguna ya tenía su fama. Había hecho todo lo que un joven inquieto, talentoso y emprendedor podía hacer. Construyó las primeras conquistas de Huracán. Con sus goles, desde su posición de insider izquierdo -volante creativo-. Con su capacidad de conducción, como presidente.
Como ahora, pero hace casi 100 años, los dirigentes más representativos estaban en la Comisión de Selección. La diferencia es que no había un entrenador. Ellos citaban a los jugadores, armaban los amistosos y los seleccionaban. Al Negro Laguna siempre lo convocaban a las pruebas. Pero nunca lo elegían para vestir la camiseta de la Selección. Los partidos del primer Sudamericano de la historia los vería desde las tribunas de la coqueta cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.
El 10 de julio, el Negro Laguna nuevamente se preparó como para ir una fiesta. Se puso su mejor traje, un pañuelo blanco de los que solían usar los guapos del 900 y eligió su mejor chambergo. Se miró al espejo y se sintió orgulloso. Un rato antes del comienzo del partido, un rumor comenzó a recorrer las tribunas: Alberto Ohaco, el extraordinario goleador de Racing, había viajado al interior del país y no regresaría a tiempo. Pedro Martínez, el primer jugador de Huracán convocado para la Selección, comentó que en las tribunas se encontraba su compañero Laguna. No hizo falta explicar quién era, lo fueron a buscar. Y, como si supiera que su historia quedaría guardada para siempre entre los mejores recuerdos, el Negro aceptó.
Fue hasta las casillas que hacían de vestuarios, colgó su mejor traje, y, por primera vez, se vistió de jugador de Selección. El partido con Brasil comenzó en horario. A los 10 minutos, Laguna -fundador, presidente, goleador y futuro entrenador, el invitado casual- marcó el primer gol del partido. Luego los visitantes igualaron y Uruguay se consagró campeón. Pero aquel día resultó otra cosa, más allá de resultados y desenlaces: quedó para siempre como un homenaje a los cracks olvidados.
viernes, junio 19, 2015
Una palabra
Por Ariel Scher*
David es la luz de los ojos de su papá desde que el día empieza a ser día y hasta que la noche se recibe de noche. Eso es David ahora, inclusive ahora, cuando su papá no ve al mundo con luz sino oscuro, oscurísimo, porque los uruguayos se vienen, se vienen, como si los guiaran Artigas, Jaime Roos, Zitarrosa, Galeano y La Vela Puerca, todos juntos y todos decididos. Eso es David, sí, ahora, cuando su papá se parte en dos o en diez tratando de no serle infiel a esa luz de casi dos años que es su hijito, pero no logra evitar que la atención, las arterias, las uñas, los oídos y los párpados se le fuguen detrás de los sufrimientos de Argentina, que gana pero apenitas, en el final de un clásico que, como tantos clásicos, no parece poner en juego un fragmento de la primera rueda de la Copa América sino el destino completo de la humanidad. Se lo quisiera explicar ahora, ahora mismo, el papá de David a David, pero no puede, no encuentra cómo, porque los uruguayos se vienen, se vienen.Encantador David: mínimo, precioso, leal como son los hijitos y los hijos con sus papás, al pie del cañón aunque no sepa qué cosa es el fútbol, qué cosa es Argentina, qué cosa es Uruguay y sí sepa que su papá es su papá y no hay nada de nada en el universo por fuera de su mamá y de su papá, ese papá que ve al mundo oscurísimo porque los uruguayos se vienen, se vienen. Al pie junto a su papá, a pesar de que los bostezos le conquisten los labios como si fueran un imperio, más allá de que quisiera jugar con ese papá a otros juegos y no al juego que él ni reconoce como juego, ese juego por el que su papá devora, suda, padece, mientras los uruguayos se vienen, se vienen.
Encantador David, desde luego, que ya pronuncia cuatro de las cuatro letras de la palabra "mamá", y sonríe a pleno cuando esperan que sonría a pleno, y acelera con los pies chiquitos cuando su papá mueve las llaves, abre la puerta y se le aparece adelante de regreso del laburo. Y más encantador David, que se había abraza con su papá cuando Agüero hizo el gol único del clásico no porque ese fuera el gol único del clásico y sí porque, por ahora, la vida es abrazarse con su papá. Y todavía más encantador David, al detectar a su papá hecho una fiesta porque el clásico está liquidado, y porque Argentina gana del todo y no apenitas, y porque los uruguayos por fin no se vienen más.
Y, entonces, ese papá deja de dividir la energía entre su hijito y el clásico, entre su mejor obra y la Copa América, entre ese acompañante que tendrá siempre y ese partido que no se acababa nunca, y lo alza, y le babea la sonrisa plena, y le dice que lo adora, y también le dice "gracias" por quedarse con él, leal como son los hijitos y los hijos, compartiendo la gloria de mirar fútbol juntos.
Hay circunstancias perfectas que pueden ser aún más perfectas. Así que David ensancha los labios para un nuevo bostezo, tal vez el último antes de dormirse, se frena a mitad del movimiento y, en vez de las cuatro letras de la palabra "mamá" que ensaya" cada vez que suelta su vocecita, enfila para otro sonido y lanza, increíble, maravilloso, eso: "Pa".
El papá de David llora, ríe, habla, enmudece, se afirma, tiembla. Sabe que jamás olvidará ese instante. Jamás lo olvidará, es cierto, porque David, su socio de todos los minutos del clásico, su socios para todos los minutos que vengan de ahí hasta la eternidad, le demuestra que los hijitos y los hijos, además de ser leales y de ser una luz de casi dos años, pueden sorprender y brillar. "Pa", enuncia David.
Y después completa la mejor palabra que le enseñó el clásico: "Pastore".
*Periodista y escritor.
jueves, junio 18, 2015
Sumar, sumar, sumar
Néstor Apuzzo, en el regreso a los entrenamientos, en el inicio de la pretemporada, en la antesala del segundo tramo del Campeonato 2015. Un objetivo: sumar, sumar, sumar.
miércoles, junio 17, 2015
Nosotros, también de música
Huracán, los Barrios del Sur, nuestro fútbol, nuestras calles, nuestra música, La Camiseta... Sí, nosotros
viernes, junio 12, 2015
El crack es nuestro
"René Houseman valdría ahora lo que casi nadie podría pagar", me dijo -hace no tanto- el periodista y amigo Horacio Pagani, quien mucho sabe de aquellos días del Loco y de estos días de estrellas de Hollywood vinculadas al fútbol. Más allá de tardías contradicciones, René es tan nuestro que para muchos sigue gambeteando en le Palacio Ducó...
domingo, junio 07, 2015
La jugada clave, el error clave
Las chances se presentan y hay que saber aprovecharlas. De mínima, disponer de un segundo de lucidez y resolver coherentemente. A los 42 minutos del ST el rival no tenía arquero de profesión bajo los tres palos y nosotros, un tiro libre en la puerta del área. ¿El partido? 1-1. ¿Gol? ¿Casi gol? En otra vida. En ésta, Huracán la dejó pasar. No sólo eso, el hombre de más sólo le duró un instante: Domínguez se hizo echar para enmendar su pésima resolución del remate. Y desde ahí, ni un tiro al arco... (si hasta un corner lo pateamos al primer palo cuando en el centro del área estaba la comitiva de camisetas blancas). Todo mal. ¿Algo bien? Sí, los buenos bríos en la mayoría del tiempo trascurrido anteriormente. Situaciones hubo, el juego asociado se intentó y salió cuando se pudo. El punto valía hasta el minuto crucial. Ahora sirve menos porque se le presentó el triunfo a los ojos. No fue. El receso manda pensar. Actuar. Definirse. Acertar. Y ser inteligentes. Sobre todo, eso.
*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.
sábado, junio 06, 2015
Un gol, un punto, un receso
Colón 1-Huracán 1
Apenas tres cosas:
Un gol, para aplaudir.
Un punto, para sumar.
Un receso, para repensar y tomar impulso.
miércoles, junio 03, 2015
Esos preciosos días
Por Eladio Mases
Yo iba al colegio secundario. Jamás perdí un Clásico. En el barrio mandaba yo. Y festejaba Huracán. Así crecí, mientras los vecinos no sabían de qué barrio eran. Y las compras las hacíamos en Avenida La Plata. Precioso rito. Preciosos días.
lunes, junio 01, 2015
Una joya de tres puntos
El golazo de Wanchope Abila, el de la victoria tardía e imprescindible ante Rafaela. Tres puntos con esta joya.
Ganar, crecer, creer
Huracán 3-Rafaela 2
Había que ganar. Y se ganó. Había que mejorar. Y se mejoró en algunos aspectos. Falta. Falta mucho para la consolidación, es cierto. Pero tras un semestre de vaivenes, de entusiasmos y de decepciones, de gloria y de tropiezos, el equipo demostró que puede seguir luchando en nombre de sus objetivos: permanencia, Copa Argentina y Sudamericana.
Es tiempo de volver a sumar en Santa Fe, de empezar la defensa del título en la Copa con firmeza y de repensar lo que viene en el receso de la Copa América. En definitiva, tiempo de crecer y de creer. De nuevo.
miércoles, mayo 27, 2015
La Sexta Copa, la Décima Estrella
La imagen de la Copa Competencia Británica George VI, de 1944, en el libro de la Memoria y Balance de la AFA de entonces. Fue donada por el embajador británico en Buenos Aires, David Kelly, en nombre del Reino Unido, su rey George VI, de la Football Association (FA) y el International Board (IFAB). Siete décadas antes de la Copa Argentina, otro trofeo para las vitrinas.
Ahora, con la Supercopa, ya son Trece las Estrellas.
sábado, mayo 23, 2015
El mejor arquero de nuestra historia
No es una exageración, sino una certeza: Marcos Díaz es el mejor arquero de los más de 106 de vida de Huracán. Ahora, claro, también es un referente. Y desde ese lugar, dice...
viernes, mayo 22, 2015
Un empate, mil preocupaciones
Temperley 0-Huracán 0
Es un equipo indescifrable. Juega finales como un campeón y partidos presuntamente accesibles como un alma en pena, casi sin ganas, con cierto desdén por momentos. Volvió a suceder en este empate que mereció ser derrota.
miércoles, mayo 20, 2015
Tiempo de ángeles y de bandidos
Una imagen, un momento crucial. El oro y el barro. La gloria y el despojo. El fútbol y la trampa. El juego y la vergüenza. Aquel 2009, tiempo de ángeles y de bandidos.
miércoles, mayo 13, 2015
Caminar juntos
Huracán y una de sus tantas expresiones populares. Una resistencia, una búsqueda, un grito colectivo. Nosotros.
sábado, mayo 09, 2015
Un equipo para el diván
Huracán 1 - Olimpo 3
Huracán es el equipo más absurdo y más ciclotímico del fútbol argentino. Como decía un allegado a la dirigencia a la salida de la platea Alcorta: “Que contraten a Freud para explicar todo esto...” Sí, este grupo que conduce Néstor Apuzzo es capaz de poner de rodillas al Cruzeiro -bicampeón de Brasil- y de dar pena frente a Mineros bajo cielo venezolano. Sí, estos jugadores que se ganaron el pedestal de la historia pueden ganarle a River la final de la Supercopa y abrazar la Estrella Trece, pero también pueden jugar un segundo tiempo flojísimo ante Olimpo y perder un partido que parecía resuelto.Sucedió mientras la tarde se hacía noche bajo el cielo del Palacio Ducó (vacío por decisión de las autoridades de seguridad vinculadas al fútbol): Huracán ganaba sin jugar bien ante un rival que parecía roto, condenado. Quedaba casi nada. A los locales les alcanzaba con ese gol de penal convertido por Torassa...
Pero no. De repente, en apenas 13 minutos, todo se deshizo. Olimpo, que marcó un gol tras 779 minutos, volvió a creer que podía. Observó que su rival ya estaba preso de su propio libreto. Y que no tenía Plan B.
En ese instante, tras el empate (rebote afortunado resuelto por Royón) el equipo de Bahía Blanca se hizo dominador. Creyó de nuevo. Y Huracán, este equipo capaz de lo mejor y de lo peor, seguía jugando como si se tratara de un entrenamiento. Dos ejemplos: Espinoza fue supersónico contra River (como en el seleccionado Sub 20, también) y ayer no generó nada. Vismara -habitual patrón de todas las estancias en los partidos decisivos- parecía cansando, despojado de su habitual impronta de león. Sintomático: los dos mejores -en términos potenciales- se parecían mucho a los peores.
Olimpo lo aprovechó. Y lo liquidó: tres minutos después de empatar, se puso en ventaja a través de Jonathan Blanco (en la jugada previa hubo mano de Klusener). Luego, mientras las desesperación lo hacía débil a Huracán, el visitante se aprovechó. Lo esperó. Lo aguantó bien agrupado. Y, ya sobre la hora, lo golpeó: el tercero, el de la certeza de la primera victoria de Olimpo (llevaba 12 partidos sin ganar), lo convirtió Klusener. El asombro sucedía en el Ducó vacío. Era el tiempo para que Huracán comprara un diván...
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
lunes, mayo 04, 2015
Campeón también en la Feria del Libro
Huracán, otra vez en la Feria del Libro. La cultura, también territorio Quemero.
sábado, mayo 02, 2015
Un punto y un principio
Central 1-Huracán 1
El punto suma, claro. Pero lo importante es lo que viene. Desde acá al receso (por la Copa América) llegó el tiempo de sumar, ya sin doble competencia. Es tiempo de demostrar que no hubo casualidad en la reciente gloria de los Supercampeones.
miércoles, abril 29, 2015
Sonidos de un barrio feliz y campeón
Avenida Alcorta, Parque de los Patricios, Palacio Ducó. Fiesta. Se siguen escuchando los sonidos de un barrio feliz. Y campeón.
martes, abril 28, 2015
Los Supercampeones siguen celebrando...
La gente y los jugadores, Los Supercampeones, en la Avenida Alcorta, en las puertas del Palacio Ducó. La celebración de la Estrella Trece continúa.
lunes, abril 27, 2015
Los especialistas en finales
La mirada inmediata cuenta apenas el festejo, esa gloria que dura un rato breve. Y que luego se transforma en nuevas demandas y en otras expectativas. Pero también hay otro modo de observar: los ojos de la historia contarán que estos tipos que se abrazan bajo el cielo de San Juan irrumpieron en el recorrido dañino al que Huracán se había acostumbrado. Ellos consiguieron dos títulos y un ascenso en el contexto de un club proclive a las tragedias deportivas.
En las últimas cuatro décadas, Huracán resultaba nocivo para su gente, autodestructivo; una suerte de condena. Sirven algunos detalles a ritmo de vértigo: en 1976, sumó 9 puntos más que el Boca campeón, pero fue segundo; en los mismos setenta, cayó en semifinales de la Libertadores y perdió dos desempates para ir por la revancha en la máxima competición continental; en 1986, descendió por penales ante Italiano; en 1994 y en 2009 le alcanzaba con un empate para ser campeón, pero perdió las dos veces; en la última década cayó en cuatro ocasiones decisivas y sucesivas por el ascenso; y en 2011, sufrió su cuarto descenso en un desempate ante Gimnasia. Todo mal. Casi un paradigma de la derrota por anticipado.
Pero de repente, desde el fondo de su propio infierno (aquella caída con escándalo ante Sportivo Belgrano, en el Ducó), este grupo de futbolistas se reconstruyó a sí mismo. Ganó la Copa Argentina, ascendió con angustia. Tuvo un fin de año memorable. Todo se logró del mismo modo: con lucha, con coraje, a contracara de los duendes y de los magos de otros días felices.
Y ahora sucede un escenario parecido: tras el papelón en Puerto Ordaz (por la derrota y por cierta desidia en el modo de afrontar ese encuentro de la Libertadores ante Mineros), estos jugadores volvieron a ser campeones y sumaron la Estrella Trece. Le ganaron la Supercopa a River. Con autoridad, con bravura.
La historia contará otra verdad: desde los años veinte (en los que el Globo de Newbery fue el más campeón junto a Boca), que no sucedía una cercanía tal entre una celebración y otra. Cosas de este momento de Huracán, el más ciclotímico de sus 106 años. También, el tiempo de estos especialistas en finales.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
Que siga la fiesta...
Huracán, el plantel y su festejo íntimo. La Estrella Trece. Que siga brillando. Y que siga la fiesta...
domingo, abril 26, 2015
Sí, Super
Huracán campeón, en la portada del diario Olé. La Estrella Trece, la Supercopa Argentina. Y ante River.
Más:
Todos los detalles, en el diario Olé.
Más:
Todos los detalles, en el diario Olé.
sábado, abril 25, 2015
El vestuario de la felicidad
Otra Copa, otra Estrella -La Trece- y el mismo vestuario feliz. Los Supercampeones, en la celebración íntima.
Palabras para una alegría
Eduardo Domínguez y Federico Vismara, palabras de campeones. Palabras para una alegría.
Bendita y sana costumbre
Huracán, campeón de la Supercopa Argentina 2015. Otra vez la celebración en territorio cuyano. Bendita y sana costumbre de estos tiempos.
Y somos campeones otra vez...
Supercopa Argentina - Final: Huracán 1-River 0.
El festejo de un nuevo título. La Estrella Trece, bajo el cielo de San Juan. El segundo trofeo en cinco meses. Nada menos. Todo eso.
Más:
Los detalles, en la web oficial de la competición.
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