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miércoles, septiembre 28, 2011

Creer siempre



Huracán, en su debut en el Clausura 2011 frente a Argentinos. La campaña derivó en el cuarto descenso en 25 años. Nosotros creímos en aquella ocasión que todo era posible, incluso lo que dice la canción.

domingo, junio 26, 2011

Cámpora contra todos



A pesar del descenso de Huracán, Javier Cámpora fue el máximo anotador del Clausura 2011. Un mérito enorme que no alcanzó para evitar el dolor de este cuarto descenso en 25 años.

sábado, junio 25, 2011

La pasión no se mancha


Por Ricardo Sapia
Los hinchas, lo único que le queda al club, pasamos una vez más (y nunca se aprende del error) por el lamentable transitar del descenso de categoría. Los hinchas, sobrevivientes de tantas batallas, lloramos por esta historia escrita por dirigentes, técnicos y jugadores irresponsables, incapaces, incompetentes y nulos que hicieron todo lo posible por sacarnos del lugar que tanto nos había costado recuperar (y que volverá a ser arduo y crítico porque los tiempos cambian y Huracán como institución futbolística está, año tras año, peor). Los hinchas, niños, jóvenes o viejos, que ayer dimos muestra de pasión y emoción con el cantar incansable, tenemos pena y dolor, no hay consuelo y la desilusión nos invade porque se nos hace imposible creer que dos años después de pelear por agregar una estrella a nuestro Globo, toda la torre de esperanzas gestadas, a pesar de la caída, hoy sea montaña de cenizas. Quedamos a la deriva como lo que fue el club en estos últimos dos años, un barco sin timón. Ayer se escribió el último capítulo.
Habrá elecciones en 11 días y los que se postularon para mandar en el club tendrán que tener capacidad, aptitud y proyectos serios (basta de promesas mentirosas) para que Huracán, el mío y el tuyo Quemero amigo, pueda revalidar sus pergaminos de una vez y para siempre. Si no lo tienen claro, no se presenten.
¡Globo de mi vida, nunca te vamos a abandonar!

Texto publicado por el periodista Ricardo Sapia, en Olé.

viernes, junio 24, 2011

Nunca más...


Huracán, en el desempate para evitar el descenso directo ante Gimnasia La Plata, en La Bombonera.


Huracán, en la última fecha del Clausura 2011, frente a Independiente, en Avellaneda.

Así quedamos:
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jueves, junio 23, 2011

Un descenso anunciado


Los que aplauden a esos jugadores -retazos de voluntades luchando sin éxito en plena Bombonera-, los que lloran su tristeza, los que callan su dolor, los que gritan su bronca lo saben: Huracán no se fue ayer al descenso. Lo fueron empujando desde adentro del club con decisiones equivocadas, con inaceptables errores que invitaron a las sospechas de socios y de hinchas.

En una de las tribunas, con su cara más triste, está Javier Pastore, crack de Los Angeles de Cappa de 2009, que se quedaron a siete minutos del título. El, ahora figura de la elite europea, es un caso emblemático: una joya que se vendió en 12 millones de euros y que enriqueció a todos menos a Huracán. Su caso tiene otros episodios afines de menor carácter público; juveniles que llegan a Primera ya con porcentajes vendidos a empresarios, futbolistas que arriban al club a préstamo sin opción o con opciones inalcanzables, técnicos que por decir verdades que duelen son expulsados, un entrenador de inferiores al que dejaron ir después del primer título en veinte años, entre otros...

Más allá de que los números lo condenan (diez derrotas en los últimos once partidos), Roberto Pompei no es el principal responsable del descenso de Huracán. Tampoco estos jugadores a los que les deben dos sueldos, dos aguinaldos y premios del Apertura. El presidente Carlos Babington -aquel ídolo que jugaba con la diez; este dirigente que se retira por la ventana de una elección adelantada- lo dijo al principio de esta temporada: “Es el mejor plantel que armé durante mi gestión”. A esta altura de la campaña, esa frase se parece demasiado a una cargada o a una barbaridad impropia de un tipo de fútbol .

Es el cuarto descenso de Huracán en 25 años. En la campaña 2011/12 sumará su décima temporada en la segunda categoría del fútbol argentino. Los jóvenes de hoy pensarán que lo que sus abuelos contaban es mentira: que fueron los más campeones de la década del 20; que Guillermo Stábile era el mejor de su tiempo y el goleador del primer Mundial; que Herminio Masantonio podía solo contra una defensa entera; que hinchas de otros equipos pagaban por ver a Tucho Méndez; que René Houseman se los pasaba como postes a sus marcadores; que el equipo del 73 jugaba mejor que cualquiera, que lo aplaudían hasta los rivales.

La Generación Sub 35 se tuvo que acostumbrar a esta realidad de vaivenes, de alegrías espasmódicas y de retrocesos que construyeron varias administraciones entre muy malas y pésimas en las últimas dos décadas. En breve, el 3 de julio, se elegirá una nueva conducción para la institución de Parque de los Patricios. De ellos será la responsabilidad y la obligación de rearmar este Huracán que tanto se parece a un rompecabezas. Y que ayer volvió a vivir el desencanto de otro descenso anunciado.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

domingo, junio 19, 2011

La angustia postergada


A Eduardo Sacheri -notable cuentista y novelista, siempre tan imaginativo- no se le hubiera ocurrido este desenlace de película. Al Negro Fontanarrosa y al Gordo Soriano -inolvidables magos de las palabras- les hubiera costado tanto como la historia del Viejo Casale o la del penal más largo del mundo. Lo que pasó bajo el cielo de Avellaneda se pareció bastante a un guión de esos que cuesta creer. Huracán estaba en la B Nacional cuando la goleada de Independiente había concluido y lastimado. Sus jugadores sollozaban en el campo de juego y luego lloraban en el vestuario. En la breve tribuna visitante el dolor se decía callando. A la esperanza le quedaba apenas un suspiro, el último. Esa radio bendita lo gritó: “Gol de Boca” . Sí, Cristian Cellay - quemero desde los días de la niñez- marcaba su segundo gol en la tarde del Bosque y ponía a Gimnasia en situación de desempate frente a Huracán. Sí, el mismo Cellay que se tuvo que ir de Parque de los Patricios por la ventana, a consecuencia de la impericia de los dirigentes.

“Estuvimos muertos durante siete minutos” , dijo Roberto Pompei, con los ojos rojos de quien estuvo llorando, ya cuando esa suerte de resurrección había sucedido. Los jugadores entraron al vestuario con el peso del cuarto descenso de Huracán en 25 años. Pero cuando sólo faltaba que se confirmara su condición, llegó esa noticia que cambió ánimos, caras, sensaciones. Los hinchas que bajaban por los escalones rumbo a los barrios del Sur, empezaron a subir para volver a la popular. Gritaron. El silencio se hizo desahogo. El descenso se hizo desempate. El alma rota se reconstruyó a sí misma. Los que lloraban por los rincones sonreían.

“Viejo, estamos vivos, esto es un milagro, carajo” , gritaba uno de los 2.000 socios que agotaron las pocas entradas ofrecidas por Independiente. Los desconocidos se abrazaban como vecinos de toda la vida. Los que maldecían al Turco Mohamed por respetar la ética profesional, lo volvían a querer.

En el vestuario, el técnico reunió a los jugadores: “Esto es un mensaje, una señal. No la podemos dejar pasar. Contra Gimnasia tenemos que sacar todo lo que tenemos. Jugar una final de verdad, como corresponde” . Algunos se abrazaban sin poder creer. De repente, el golpe del descenso se les fue de sus cuerpos. Había una posibilidad más, otra vez la última. No había lugar para risas ni para grandes entusiasmos. Pero sí hay vida en Primera para seguir luchando como se pueda.

De un solo grito, ese que nació a 60 kilómetros, se callaron las cargadas de los de Independiente y se taparon los afiches de los de San Lorenzo por las calles de Avellaneda. Cellay, el mismo al que alguna vez le habían negado la ropa para entrenar en La Quemita, lo había hecho posible.

Entonces, volvieron las canciones calladas. Y el dolor de retroceder de categoría se transformó en optimismo y en desafío: “Parece que es el martes” . Se decían unos a otros cuando las sombras de la tarde caían en Avellaneda. No, será el miércoles y en la Bombonera. Tal vez, sea el día de la segunda resurrección.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

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sábado, junio 18, 2011

La culpa no la tiene Mohamed


Antes de este encuentro ante Independiente, que puede determinar el cuarto descenso de Huracán en 25 años, sucedieron otros 113 que configuraron este promedio escaso. Es curioso: lo peor no fueron los malos resultados sino el desaprovechamiento de situaciones favorables de parte de la conducción para recuperar al club en lo económico y en lo institucional. Por eso, los padecimientos de estos días. Por eso, un plantel que lucha solo contra una situación en parte heredada.
Entonces, ahora, los hinchas de Huracán -tan hinchas como Mohamed- le piden al Turco que los devolvió a Primera en 2007 que se acuerde de sus propias lágrimas en el descenso de 1986, cuando era un joven alcanzapelotas, y les perdone la vida, les entregue los tres puntos salvadores. Incluso, en contra de la ética profesional. Deberían saberlo: el técnico de Independiente no tiene la culpa.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

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miércoles, junio 15, 2011

El técnico y el hincha


Antonio Mohamed lo escribió alguna vez: “Qué me van a hablar de amor si me dicen que mi vieja y mi viejo antes de mencionarlos a ellos dije ‘Hucacán’/Qué me van a hablar de locuras si nunca fueron a entrenar a Barracas Central/Qué me van a hablar de sentimiento si no estuvieron presentes cuando Huracán descendió, adentro del vestuario/Qué me van a hablar de sentimiento, también, si nunca se pelearon defendiendo al Globo en la secundaria ...” El Turco , El Tony contaba al club de su corazón, se refería a su vínculo, a esa pasión nacida en los días de la niñez. Cuestiones del destino, ahora, Mohamed está entre el sentimiento y la profesión: el sábado, en el Libertadores de América, el Independiente al que sacó campeón de la Copa Sudamericana enfrentará al Huracán de su alma. La situación para él, cuanto menos, resulta incómoda.
Hay otro escenario. Los dirigentes de Independiente lo cuentan en privado y no hace falta que lo digan en público: “Hay que salir a ganar” . Y el entrenador, que conoce el paño , sabe de qué se trata el mensaje.
Hay un antecedente de Mohamed dirigiendo a un rival de Huracán en días relevantes. En el Clausura 2009, con Colón derrotó 1-0 al equipo de Cappa -luego subcampeón de Vélez- en el Ducó.
Mientras este escenario de contradicciones y emociones diversas sucede, el técnico tendrá que tomar decisiones respecto del equipo. Pasa lo siguiente: Hilario Navarro, Julián Velázquez y Cristian Pellerano cumplieron con la fecha de suspensión y están en condiciones de volver a jugar. En tanto, Facundo Parra -con una lumbalgia- y Adrián Gabbarini -con una contractura- hicieron ejercicios junto al resto de los lesionados (Matías Defederico, Iván Pérez, Eduardo Tuzzio y Carlos Matheu).

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

domingo, mayo 01, 2011

Cerrado por tristeza


Tras la derrota en el clásico ante San Lorenzo (0-3 en el Nuevo Gasómetro), el Blog decidió cerrarse por el momento. No hacen falta muchas explicaciones. Se trata de esta tristeza de todos.

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domingo, abril 24, 2011

En el fondo del mar


Clausura, undécima fecha: Huracán 0-Boca 3, en el Ducó. "Fue una derrota que nos pone, de nuevo, en la insoportable cornisa de depender de los demás", se escribió en este Blog sobre el partido anterior. La situación, tras esta penosa actuación ante Boca, es peor. No hay juego, no hay reacción, no hay nada. Gimnasia se acerca; Olimpo y All Boys se alejan; los demás son inalcanzables. La impresión duele: estamos en el fondo del mar. Justo ahora, que llega El Clásico de Barrio más grande del mundo.

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sábado, abril 16, 2011

Estamos como los ogros: en el fango


Clausura, décima fecha: All Boys 3-Huracán 1, en Floresta. Fue una derrota que nos pone, de nuevo, en la insoportable cornisa de depender de los demás. Dos goles de Fabbiani -ese Ogro al que el club se sacó de encima- fueron el principio de la segunda caída seguida como visitante. Lo que siguió fue una preocupación enorme: este equipo se parece mucho más a la peor versión de días recientes que a esa sensación de equipo bravo y astuto que -parecía- comenzaba a nacer. Queda poco. Habrá que ver. Pero hay una certeza que se parece a un susto: jugar en la cornisa es una actividad incómoda.

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lunes, abril 11, 2011

Presente, futuro y preocupaciones



Huracán, otra vez en la zona de Promoción. Huracán, otra vez en la cornisa. De eso también habla Pompei. De eso también quiere escapar Pompei.

domingo, abril 10, 2011

Cuando estar cerca no alcanza



Huracán coqueteó con la victoria. Pero no pudo. Le anularon (bien) dos goles por off sides mínimos y Racing evitó un grito en la línea. Faltó poco. No alcanzó para ganar.

sábado, abril 09, 2011

Claroscuros


El fútbol argentino tiene estas particularidades: se parece a un cambalache . De repente, un equipo que parecía condenado a la Promoción o al descenso -como Huracán- estaba más cerca de la punta que de la zona roja ; y otro equipo que venía de tres derrotas seguidas -como Racing- tenía la chance de quedar en la antesala de la punta. El partido que construyeron ambos mucho tuvo que ver con esa cuestión de diván . Al cabo, se trató de un empate en el que nadie salió golpeado, a simple vista.

El Racing que parecía protagonista insoslayable -más allá de la ausencia por lesión de Giovanni Moreno- se mostró en el Ducó como un equipo cambiante. Pretencioso, intenso, con rostro de candidato por momentos; dubitativo, ansioso, con carita de equipo a la deriva en otros tramos.

Lo de Huracán, más allá de los idénticos vaivenes que Racing, es un caso en apariencia menos traumático: pasó de ser un equipo fácil para cualquier rival a convertirse en un incómodo oponente para cualquiera. Con pequeños datos, los números lo definen: está invicto como local y sólo perdió dos encuentros de los últimos diez. Claro que la situación no es sencilla: el triunfo de Olimpo (2-0 en Santa Fe) lo volvió a ubicar en las incomodidades de la zona de Promoción .

Fue mejor Huracán al cabo del primer tiempo. Estuvo más cerca de irse a descansar en ventaja y mereció más que ese reparto de ceros al cabo del primer tiempo. Fue un intercambio de llegadas, de situaciones, de instancias favorables. Se quedó con una bronca enorme toda esa gente que fue a Parque de los Patricios a alentar al Globo de Newbery : a Javier Cámpora -el máximo anotador del Clausura- le anularon dos goles por dos situaciones mínimas de off side .

Dentro de tal desarrollo, Racing trató de parecerse a ese equipo que arrancó este torneo con vocación de líder. Lo consiguió por ratitos: Juan Cruz Respuela no pudo ser ese intrépido Pablo Lugüercio que incomodaba rivales a partir de su movilidad; Patricio Toranzo -siempre hábil- no podía expresarse como único conductor. Como contracara, las llegadas por afuera de Iván Pillud resultaban un camino posible para desequilibrar. Pero no alcanzaba...

La segunda mitad decayó en la intensidad y puso a los dos en la cornisa de un grito mágico para un sábado feliz y de una derrota capaz de acercar fantasmas . En ese transcurso, Racing demostró el buen momento del arquero rival, Gastón Monzón; y Huracán obligó a Yacob a demostrar su condición de superhéroe al salvar una pelota sobre la línea cuando desde la Alcorta, la Miravé y la Bonavena todos ofrecían el grito sagrado .

Pero no fue para ninguno el desenlace feliz. Racing se fue con la sensación de que ese punto que generó el empate puede resultar un comienzo; Huracán se quedó con la impresión de que ya nadie se lo lleva por delante como hace un puñado de meses. Quedó claro: los dos están para dar la lucha que se propusieron. Racing para protagonizar en nombre de la búsqueda de su segundo título desde 1966; Huracán para evitar los dolores añadidos de su cuarto descenso en los últimos 25 años. No hay dudas: los dos pueden recorrer esos caminos pretendidos. Eso sí, para cumplir con tales objetivos deberán jugar mejor que lo que lo hicieron bajo el cielo del Ducó.

Comentario publicado por el autor del blog, en Clarín.



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martes, abril 05, 2011

La derrota y el después



El análisis de Roberto Pompei. De la caída en Mendoza al desafío inminente: Racing, el sábado, en el Ducó.

domingo, abril 03, 2011

Cámpora, señor del gol



Huracán perdió frente a Godoy Cruz, en Mendoza. Sin embargo, se trajo una certeza que agrada: la llegada del delantero Javier Cámpora fue un gran acierto. Con seis tantos en ocho fechas es el máximo anotador del Clausura.

sábado, abril 02, 2011

Un tropiezo


Clausura, octava fecha: Godoy Cruz 3-Huracán 1, en el Malvinas Argentinas de Mendoza. El invicto del ciclo Pompei se cortó en Cuyo. Es un golpe que no acarrea grandes traumas: el equipo está a cinco puntos de los líderes y fuera de la zona de Promoción. Lo que preocupa es otra cosa: la defensa no ofrece garantías.

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martes, marzo 29, 2011

El Mariscal Tito, el resucitador



Algunos socios, en la platea Alcorta, ya lo comenzaron a llamar "Mariscal Tito". Roberto Pompei, con su modo sencillo, con su corazón quemero, con su entusiasmo de entrenador flamante, aparece como el resucitador de un equipo que parecía roto, deshecho, muerto. Si mantiene a Huracán en Primera habrá que empezar a aplaudirlo hasta que duelan las manos.

domingo, marzo 27, 2011

El equipo de las simpatías


Por Horacio Pagani
Será por la vieja y rica historia del amateurismo de hace más de 80 años o por los recuerdos de Guillermo Stábile, goleador en el Mundial del 30. O por Herminio Masantonio, ídolo, figura, pero especialmente un guapo de verdad o por Tucho Méndez, uno de los símbolos del fútbol argentino. O por aquella triunfal aventura del 73 con el Flaco Menotti a la cabeza, más el Loco Houseman, Brindisi, Babington, el Coco Basile o será por el sino de Parque de los Patricios, el barrio y el tango unidos en la memoria de la porteñeidad. Lo cierto es que Huracán despierta una simpatía cómplice de los neutrales de la reina del Plata.
Y por eso fue el equipo del pueblo, aquel del tiki tiki que pergeñó Angel Cappa. Pero Huracán, su gente, sufrió mucho más de lo que disfrutó en los últimos años, con descensos incluidos. Y otra vez pareció condenado a la decepción tras aquel roce con el título de campeón en Liniers hace un par de años.
Estuvo en caída libre con el propio Cappa. Y no pudo enderezarse con Héctor Rivoira. Y tampoco alcanzó el halo quemero de Miguel Brindisi. El equipo quedó sin rumbo. Y se instaló en la zona roja. Roberto Tito Pompei, bombero en Boca para reemplazar a técnicos renunciantes, cómodo entrenador de la Reverva, trajo como única garantía su credencial de hincha verdadero; y todo su entusiasmo. Y el presidente Babington se jugó la última carta.
Empezó en la cuarta fecha con un vibrante empate ante Newell’s en Rosario. Después un triunfo ante Quilmes, rival directo en la indigencia futbolera. Y luego empate en Banfield tras ir perdiendo 2 a 0. Pompei quiso afirmar un equipo de memoria.Los designó a Campora y a Roly Zárate en la dupla de ataque. Y el regreso de Cristian Maidana aportó juego en tres cuartos. Orden, presión y pelota al piso fue la consigna.
El partido frente a Gimnasia tenía una importancia capital. Porque los tres puntos de distancia lo eran hasta el descenso directo. Fue una victoria nítida. Que significa alivio, que lo alejó seis puntos del peligro máximo, que alargó el invicto de Pompei a cinco partidos, que le permitió llegar a los 10 puntos y a la mitad superior de la tabla. Y como Huracán despierta simpatía...

Texto publicado en el diario Clarín.

sábado, marzo 26, 2011

El pibe y el goleador



Rodrigo Battaglia -ese pibe que juga para el aplauso- convirtió su primer gol en la máxima categoría tras definir como si siempre hubiera sido delantero. Javier Cámpora sumó su quinto tanto en siete fechas y está en lo más alto de la tabla de su rubro. No sólo eso: hasta parece posible que, como en 2005, sea el goleador del fútbol argentino. Cosas de este Huracán imprevisible...