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lunes, agosto 08, 2016

De lo nuestro, lo mejor



Pasó hace casi nada. Y vale la pena decirlo y recordarlo: Huracán fue en la temporada 15/16 el mejor equipo del fútbol argentino a nivel internacional. Lo cuentan los números y otros detalles. Todos estos:

1) Fue el equipo que más partidos disputó, con 20. Y resultó el que más puntos sumó en términos absolutos y el que mayor porcentaje de puntos obtuvo entre los que participaron de al menos dos competencias.

2) Fue el único argentino que accedió a una final de las competiciones "largas": Sudamericana (a la que accedió como campeón de la Supercopa Argentina, tras vencer a River en la final) y Libertadores (a la que llegó como finalista y mejor participante argentino en la Sudamericana).

3) Mantuvo el Ducó sin derrotas en todo 2015 (Libertadores y Sudamericana).

4) Permaneció invicto, además, en toda la Sudamericana 2015. Su única derrota fue en la final, por penales.

5) En las semifinales de la Sudamericana 2015 eliminó a River, subcampeón del Mundial de Clubes de la FIFA 2015.

6) Sólo fue eliminado por los vencedores de las dos competiciones "largas" (Independiente Santa Fe y Atlético Nacional).

7) Estuvo regularmente ubicado en el top 10 del ranking mundial entre los equipos de América.

jueves, enero 07, 2016

Huracán del mundo


Huracán, Supercampeón de la Argentina y finalista de la Copa Sudamericana, es uno de los seis argentinos en el top 100 del ranking mundial de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) de 2015.

El Globo de Newbery se trepó al puesto 34, 59 ubicaciones por delante de San Lorenzo. Y se ubicó cuarto entre los equipos del fútbol de nuestro país, sólo detrás del River ganador de la Libertadores River (9o.), del Boca bicampeón argentino en 2015 (13o.) y de Racing (29o.). También se metió en el top ten de toda América.

El líder es -claro- el campeón del Mundial de Clubes de la FIFA, Barcelona, con un acumulado de 279 puntos. El podio lo completan dos equipos italianos: Juventus -finalista de la última Champions League- y Nápoli.

El listado:

Los 10 primeros del ranking y los equipos argentinos ubicados entre los 200 clasificados son los siguientes:

1) Barcelona (España) 379,00
2) Juventus (Italia) 286,00
3) Napoli (Italia) 268,00
4) Bayern Munich (Alemania) 263,00
5) Paris Saint-Germain (Francia) 257,00
6) Real Madrid (España) 241,00
7) Independiente Santa Fe (Colombia) 240,00
8) Fiorentina (Italia) 236,00
9) River Plate (Argentina) 234,50
10) Wolfsburg (Alemania) 232,00

Completan el Top 6 de Argetina:

13) Boca Juniors 220,00
29) Racing Club 192,00
34) Huracán 178,50
49) Estudiantes de La Plata 165,00
93) San Lorenzo 133,00

Además, el campeonato de la Argentina fue consagrado como el más competitivo de América. Se ubicó en el cuarto puesto del mundo, detrás de España, Italia y Alemania. El top 10 lo completaron: Francia, Brasil, Inglaterra, Portugal, Bélgica y Rusia.

viernes, diciembre 11, 2015

El legado de un año de magia


No habrá olvido para este recorrido reciente de Huracán. Desde el fondo de sus infiernos, desde mil tropiezos, desde la maldita costumbre de la derrota asumida, este plantel se transformó en un hito en el recorrido de 107 años de historia. En términos de éxito, sólo comparable a los gloriosos años veinte, en los que el Globo de Newbery resultó el más campeón del Río de la Plata, junto a Boca. En términos de su irrupción, único, mágico, para abrazar por todos los siglos que vengan. Es lógico lo que sucede: la derrota por penales ante Independiente Santa Fe, en la final de la Copa Sudamericana, duele hasta el alma, hasta esas lágrimas del pibe Cristian Espinoza, quemero de ley también en la caída. 

Pero hubo un camino antes. Inmenso: el regreso a Primera, dos títulos en cinco meses, el clásico que dejó a San Lorenzo sin título local, la condición de verdugo de River, la primera final continental, el orgullo de ofrecer todo hasta el último de los suspiros. Se logró a pesar de todo y de todos. Se aprendió de los errores, se permitió soñar lo que nunca se soñaba, se convocó a socios y a hinchas como pocas veces en los tiempos cercanos. Sirve el detalle: el Palacio Ducó, inaugurado en 1947, vivió su temporada de mayor nivel de adrenalina. Y con ese aporte de todos, en silencio, Huracán logró otro triunfo gigante: levantó el concurso preventivo.

Ahora queda un desafío superador para afrontar: que estos 378 días no resulten apenas un espasmo glorioso y hermoso. Que sean un principio. Este plantel, que no debe desarmarse, consiguió algo enorme que no aparece en las vitrinas: puso el nivel de exigencia muy alto. Para lo que vendrá. Para que esta gloria sin vuelta sea un perfecto legado.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

Lo que viene...


El dolor todavía habita el ambiente y cada cuerpo quemero. Es lógico: Huracán estuvo a casi nada de ganar su primer título internacional, de sumar la Estrella Catorce. Pero no. No pudo ser: la definición por penales ante Independiente Santa Fe lo dejó vacío, roto, deshecho. No hay reproches en público ni en privado. El mágico impulso internacional de este 2015 terminó con medalla de plata en la Copa Sudamericana, con aplausos, con reconocimiento. Ya pasaron las lágrimas de madrugada en la concentración del hotel Radisson Airport. Ahora, es tiempo de planificar lo que viene, de reconstruir. Se viene un 2016 intenso: otra vez con la Libertadores en el horizonte, con la necesidad de consolidar al Globo de Newbery en Primera como prioridad, con la Copa Argentina como nueva tentación de conquista.

Hay una prioridad: que al rompecabezas que se armó en los últimos tiempos (este plantel que devolvió a Huracán a Primera, que ganó dos títulos, que se transformó en la Bestia Negra de River, que reinstaló al club en el ámbito internacional) no le saquen a sus piezas principales. Ese es el objetivo de Eduardo Domínguez, quien comanda ahora el proyecto. Lo dice, palabras más, palabras menos: encontramos un camino, creemos en él, debemos seguirlo. Por eso, el entrenador ya les manifestó a los dirigentes la prioridad: sostener a este plantel, sobre todo a los once titulares. El escenario no es simple -nunca lo es en Huracán-, pero hay optimismo al respecto.

El panorama arranca con los personajes fundamentales del equipo. El arquero Marcos Díaz tiene contrato hasta diciembre de 2018. "Es nuestro, se va a quedar. Y ojalá podamos tenerlo mucho tiempo. Como dicen los que saben: es el mejor arquero de nuestra historia", le cuenta un dirigente a Clarín. Wanchope Abila -goleador de la Sudamericana- también tiene contrato por tres años más. Su cláusula de rescisión es de cinco millones de dólares. La idea de la conducción es hacer un nuevo contrato, aumentarle los ingresos al futbolista y esa cláusula. Al nueve lo quieren desde el fútbol brasileño. Cristian Espinoza -la joya de La Quemita; líder en asistencias en la Sudamericana- también tiene vínculo con el club hasta el fin de 2018. Hubo una oferta del Villarreal. Fue insuficiente. Seguirá, a menos que desde Europa (trascendió un interés del Arsenal) ofrezcan una cifra capaz de conmover.

Hay otros dos titulares con contrato vigente. José San Román tiene contrato hasta junio de 2016. La idea de los dirigentes y del cuerpo técnico es que extienda el vínculo. Mauro Bogado -pieza clave para Domínguez- firmó a préstamo por dos años (finalizará en junio de 2017).

Pero hay varios casos por resolver de futbolistas cuyo contrato vence a fin de año. Los dirigentes pretenden acordar con todos los que juegan de titulares sin condicionar el patrimonio de un club que acaba de levantar el traumático concurso preventivo (la victoria institucional del año y de varias décadas). A Hugo Nervo -el capitán- le quieren comprar el 50 % del pase, a Federico Mancinelli le quieren hacer un contrato de modo tal de que se retire en el club, Federico Vismara es prioridad, Patricio Toranzo es un emblema del que no se quieren despojar "nunca". También quieren negociar la continuidad de Luciano Balbi. ¿Y Rolfi Montenegro? El presidente Nadur quiere tenerlo; cuentan que hay ofertas del mundo árabe.

En cuanto al resto de los futbolistas hay algunas certezas y varias dudas. Entre los que alternan: se sabe que Lucas Villarruel (contrato hasta 2018) y Ezequiel Miralles (préstamo vigente) estarán en 2016 en el club. David Distéfano y Santiago Echeverría cuenta con el visto bueno del cuerpo técnico. Se analizarán sus casos. También hay varios que -parece a esta altura- no continuarán: Carlos Arano, Iván Moreno y Fabianesi, Agustín Torassa, Iván Borghello, Agustín Gil Clarotti, Germán Mandarino, Nicolás Bruna, Guillermo Sotelo, entre otros..

¿Y los refuerzos? "De calidad y sólo de acuerdo a necesidades específicas", dice el presidente Nadur. Suenan algunos nombres, al margen de esa definición: Nahuel Zárate y Claudio Pérez, ambos pertenecientes a Boca. Se verá. Cuando pase el dolor...

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

jueves, diciembre 10, 2015

Retrato de un dolor


No hace falta ser de Huracán para comprender el dolor que habita se vestuario. Lo cuentan las caras de todos al entrar y al salir de ese subsuelo de El Campín. El llanto que sucedió lo retratan tantos ojos enrojecidos, tantos rostros que callando dicen todo lo que les duele. Adentro, el desconsuelo de Cristian Espinoza -quemero de ley, desde los días de cuna- conmueve. También las lágrimas de Federico Mancinelli -figura en la final ante Independiente Santa Fe- y las de La Bruja Vismara. De todos. Ese esfuerzo enorme para afrontar todas las circunstancias adversas terminó roto en esos penales. Malditos penales esta vez. Herejes. Los mismos que el año pasado le permitieron ganar la Copa Argentina, ahora le arrancaron la chance de sumar la Estrella Catorce, su primer título internacional.

La gente -esos más de 2.000 que agotaron sus entradas y se hicieron escuchar en varios tramos del partido- reconoció a este equipo. No sólo en la cancha, también en la concentración. Ya cuando la medianoche se presentaba en Bogotá, fueron muchos los que se acercaron al hotel Radisson Airport. Armaron un caminito desde el micro hasta el lobby del hotel. Sólo aplausos. Repetidos. Sostenidos. Sentidos. "Un reconocimiento hermoso", le decía a Clarín el dirigente Néstor Vicente, curtido en victorias y en derrotas, también conmovido.

En los pasillos del hotel algunos trataban de explicarse por qué no se dio. En los celulares brotaban felicitaciones. "Orgullo", fue la palabra elegida por los jugadores, por el cuerpo técnico, por los hinchas, por los dirigentes. "Cuando pase el dolor nos vamos a dar cuenta de lo importante que hizo este equipo", decía Alejandro Nadur, el presidente.

"Acordate que de este golpe nace una revancha. Este no fue el final. Este fue el principio", comentaba un dirigente a otro de los socios llegados a la capital colombiana, en uno de los sillones del lobby del Radisson. Ya cuando el jueves comenzaba. Y cada uno trataba de hacer el duelo a su manera.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

Una verdad de tapa...


Aplausos igual, querido Huracán. Habrá revancha. Empieza hoy...

miércoles, diciembre 09, 2015

Tan cerca que lastima más



Independiente Santa Fe 0 (3) - Huracán 0 (1)
El dolor, a veces, se cuenta callando. Estuvimos a casi nada. Aplausos y orgullo...

martes, diciembre 08, 2015

Somos fiesta


Huracán vive la antesala de la final de la Copa Sudamericana como una fiesta. Sucedió mientras la tarde de Bogotá se hacía noche. Una celebración con banderas con el Globo de Newbery, remeras de todos los tiempos, chicos con las caras pintadas, sonrisas por todos lados. También canciones que los 2.645 metros de altura que ofrece la ciudad no lograron inhibir. "Huracán te vinimos a ver / te llevamos en el corazón...", contaba su verdad uno de los estribillos más repetidos.

Desde las cinco de la tarde y hasta que la madrugada sorprendiera invitando a dormir, ellos -los quemeros que viajaron a Bogotá- palpitaron la final en la llamada Previa Oficial. El nombre del lugar elegido no fue azaroso: La Caldera, ahí en la calle Carrera 14A. Hubo cervezas con el beneficio del happy hour, gente contenta, ansiosa. "No aguanto más, que el partido empiece ya", decían unos y otros. Nadie estaba cansado. Al fantasma de la altura lo evitaban con ese entusiasmo indomable

El organizador del evento es un personaje particular: se trata de Henry May, el inglés que en 2009 llegó a Buenos Aires, fue a ver el clásico ante San Lorenzo, en La Bombonera, y se enamoró. Y fue más allá se encargó de fundar en Londres el Huracán FC London. Y no paró: con Huracán Foundation -una búsqueda que emplea al fútbol como herramienta educativa- anduvo también generando proyectos en India, en Kenia y en Sierra Leona.

Ahora está en Colombia. Parece un detalle de guión. Pero es así. Lo cuenta él mismo: "Llegué a Colombia en 2012 y estaba trabajando como profesor. Decidí fundar Huracan FC Colombia: un proyecto que procura formar jóvenes en habilidades de liderazgo a través del futbol. El resultado fue tan bueno que decidí quedarme a vivir más tiempo en Colombia y decidí junto a Carlos Echeverry formar CoSchool, una organización colombiana enfocada en el mismo objetivo. Ya hemos trabajado con casi 3000 jóvenes (60% de bajos recursos)". Todos lo abrazaban anoche y lo abrazan ahora. En su casa colombiana hospedó hinchas. Por las calles luce orgulloso la camiseta de su club. Aunque en Inglaterra era hincha del Fulham, cuenta que su condición de Quemero ya no tiene retorno. 

Hablaban de Wanchope Abila, de que si hay penales Díaz una vez más puede ser San Marcos, que resulta una buena chance para Rolfi Montenegro en nombre de reivindicar su viejo idilio, que Espinoza tendrá más espacios. La pasión no les cabía (ni les cabe) en el cuerpo. "Va a ser largo el miércoles", señalaba -con cara preocupada- uno de los hinchas. La respuesta de un veterano contaba el deseo de todos: "Tan largo que puede durar para siempre...".

sábado, diciembre 05, 2015

A la altura, por toda la gloria



Eduardo Domínguez, el análisis de lo que pasó y de lo que viene. Con una certeza: Huracán va a la altura, por toda la gloria.

viernes, diciembre 04, 2015

Siempre a tu lado...


Final de la Copa Sudamericana, en el Palacio Ducó. La gente de Huracán, los socios, los de todas las edades, los que agotaron las entradas, los que transformaron las plateas en populares. Siempre a tu lado...

Imagen: www.canchallena.com

jueves, diciembre 03, 2015

Un equipo de guerreros

Huracán, en la tapa de Olé. La lucha continúa. Otra final para un equipo de guerreros.

La Copa de la gente



Entradas agotadas, más socios, colas que se hacen con más gusto que fastidio. Y la preciosa consecuencia: esa fiesta del Palacio Ducó que recorre el mundo. Sale Huracán a la cancha, la pasión explota desde cada rincón. Falta un partido. Pero la Copa ya es de la gente...

miércoles, diciembre 02, 2015

Allá vamos...



Copa Sudamericana / Final: Huracán 0-Santa Fe 0

Duro, cerrado, parejo. Faltó un gol para terminar celebrando y viajar a Bogotá con más margen. Pero ahí estamos, otra vez en la cornisa. Justo en ese lugar en el que este plantel más cómodo se siente. Faltan 90 minutos. La gloria espera en la altura de la capital colombiana. Allá vamos...

Peregrinos de la fe Quemera



No es un día más para ninguno de los que está caminando por Colonia o por Alcorta o por Luna o por cualquiera de las calles repletas de hinchas entusiasmados que muestra la escenografía de Parque de los Patricios. La línea H del subte parece organizada para la ocasión. En la estación Caseros baja la mayoría y camina rumbo al Palacio Ducó. Se suman los bocinazos desde los autos y los gritos desde los colectivos. En la calle, son muchos los que agitan banderas con un emblema que las hace iguales: el Globo de Newbery. Es la escena de un momento histórico: la antesala de la primera final continental para Huracán.

Y allí van ellos, peregrinos de la fe quemera, felices, con una sonrisa nueva, con la camiseta llena de orgullo. De repente, la sensación mágica sucede: en ese rato rumbo al partido frente al Independiente Santa Fe de Bogotá, por la final de ida de la Copa Sudamericana, los padecimientos de tantos días lejanos y no tanto quedan de rodillas, abandonados ante este momento que los abraza, los acaricia. Hay muchos con trece estrellas en la indumentaria oficial. Son las más recientes: allí, en ellas, ya se luce la de la conquista más reciente, la de la Supercopa ante River, en San Juan. Pero tambièn están los otros, los que lucen sin traumas camisetas que jugaron en la B y que sufrieron derrotas absurdas que a esta altura parecen una mentira bien contada por algún familiar de San Lorenzo.

Se percibe la fiesta en la previa. Y se consagra en el espacio de la gran cita: el estadio que es -de uno o de todos los modos- un paradigma del sentido de pertenencia. Ese Ducó que construyeron y reconstruyeron tantas generosas manos de los propios hinchas. El que muestra los nombres de tantas glorias en blanco y negro -aquellas de los años veinte, sobre todo; como Stábile y Onzari- que ahora volvieron a ver la luz de la merecida memoria. Sucede que este plantel -con sus éxitos y su recorrido- sólo admite comparaciones con los mejores días. La gente lo agradece del mejor de los modos: con su presencia, dispuestos a la disfonía de un día o de dos o de muchos. Sí, explota el Palacio. Incluso más allá del resultado, es una celebración de este momento. De haber llegado hasta acá. De la posibilidad de ir por más. De sentirse protagonistas.

Son unos 30.000 los socios que pagaron su entrada, pero parecen muchos más. Es tiempo de un grito que resulta el perfecto mensaje para los de adentro: "Para ser campeón/ hoy hay que ganar". Algunos lloran emocionados esta chance. Otros se miran preguntándose si es cierto. El partido sucede. El equipo va por la gloria. Ellos también.

Texto publicado en Clarín por el fundador del Blog.

Ahora, el último paso...



El recorrido de Huracán hasta la final de la Copa Sudamericana. Para aplaudir, recordar y volver a gritar. Ahora, sólo falta el último paso...

sábado, noviembre 28, 2015

Un año en el paraíso


Huracán se reconstruyó a sí mismo desde el último de sus infiernos. En el peor cumpleaños de su vida, el primer día de noviembre del año pasado, perdió 3-0 de local frente a Sportivo Belgrano de San Francisco y quedó último en el campeonato de la B Nacional. Ese día hubo papelón e incidentes. Justo 25 días después, los mismos jugadores fueron los protagonistas de un hito en la historia: en San Juan, frente a Rosario Central, Huracán ganó la Copa Argentina, su primer título luego de 41 años. Desde aquella celebración en el estadio del Bicentenario hasta la mágica noche de ayer en el Palacio Ducó, Huracán vivió un año de colección, sólo comparable a los años veinte en los que el Globo de Newbery fue el más campeón (junto a Boca) en el Río de la Plata, entonces el mejor fútbol del mundo. Sumó dos títulos y accedió por primera vez a una final continental.

“En todo momento creímos en este plantel. Apostamos por el mediano y por el largo plazo y está saliendo bien. Esto empezó con Kudelka, cuando estábamos complicados...”, le dice a Clarín el vicepresidente del club, Luis Sasso. Es cierto: la base del plantel se mantuvo incluso en los momentos en los que se reclamaban cambios. “Nos agrandamos en las difíciles”, dice Marcos Díaz, el arquero, el superhéroe de las finales. El King Kong de La Quema atajó 8 de los 17 penales que le patearon en las series que derivaron en la conquista de la Copa Argentina y fue decisivo en la Supercopa ante River (1-0, en San Juan). En dos temporadas pasó de tercer arquero a referente histórico. El periodista Alejandro Gorenstein escribió un libro que lo cuenta.

Algunos señalan que este ciclo nació durante una derrota: hace dos años, en el Ducó, Instituto superó 3-1 a Huracán. Al equipo cordobés lo dirigía Kudelka, Wanchope Abila hizo un golazo propio de Messi y Vismara justificó su apodo de entonces, Vismaradona. Pronto, los tres coincidieron en Huracán. Por el delantero el club pagó poco menos de tres millones de pesos, hoy tiene una cláusula de rescisión de cinco millones de dólares y el presidente Alejandro Nadur dice que “vale quince”.

Tras el festejo en la Copa Argentina, Huracán tuvo que seguir peleando para volver a Primera. En diciembre del año pasado, tras vencer a Atlético Tucumán en el desempate, cumplió ese objetivo prioritario. Ya tenía un par de récords en el recorrido: fue el primer equipo en ganar un título absoluto desde la segunda categoría y el primero en acceder a la Libertadores desde el Ascenso. Más: al ganar la Supercopa, el 25 de abril, se convirtió en el club que menos tiempo tardó en ser campeón después de volver a la A (superó al Central de la temporada 86/87).

El paso siguiente fue el despegue internacional. Por primera vez jugó dos competiciones continentales en un mismo año. Con Néstor Apuzzo como entrenador afrontó la Libertadores y con Eduardo Domínguez disputa la Sudamericana. Perdió apenas un partido de los 16 que jugó. La derrota fue insólita: ante Mineros, en Venezuela. El Ducó sigue invicto. Allí jugará el miércoles ante Independiente Santa Fe, la final más esperada.

Tuvo una virtud gigante: su capacidad para salir rápido de los tropiezos. Se convirtió en un plantel especialista en finales, copero. Eso explica su dualidad: necesitó hasta la última fecha para evitar el descenso mientras se convertía -en simultáneo- en la Bestia Negra de River en el ámbito internacional. Justo 365 días después de la gloria ante Central se cargó a River en las semifinales de la Sudamericana. Ahora quiere más: alargar este año en el paraíso.

Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.

viernes, noviembre 27, 2015

La tapa para todos

Grita Wanchope Abila en el diario Olé. Grita Huracán. Estamos en la final. Que lo sepa América: esta tapa es para todos...

Gritos del alma


Por Ricardo Sapia
¡A la finaaaaaaaaaaaal!, Dios, bendito. Dios de mi existencia. Me moría si no so lograba el pase. No, por lo que más quieras no me martirices, mi corazón fue y es una bomba de tiempo a punto de explotar. Y se desbordó nomás. Es pura pasión y adrenalina. Es la historia que estamos escribiendo. Vamos por un trofeo internacional. Por la gloria, más que ésta que ya conseguimos y que es el súmmum de lo posible. Claro que tuvo vaivenes esta gesta. Disfrute y delirio. Nervios y apretar los dientes. Imposible todo color de rosa. Pero que sea así, no me importa un carajo. A Colombia. A Bogotá. Allá iremos con la luz de la esperanza. A definir esta mágica sensación de caminar por el espacio. Qué te vas a ir a dormir. Salí y abrazate. Vivilo a pleno. Quedan dos pasos para que la historia sea completa. Nos van a tener que sacar con los pies para adelante. Obligados a dejar la piel. Como la dejó el Quemero en el cemento del Ducó. Inolvidable grito del alma.

Huracán, sos lo mejor que nos pasó en la vida.

Texto publicado en el diario Olé.

Ese estallido



El estallido es unánime. Nace en la Bonavena y se traslada a cada rincón del Palacio Ducó, al sector Stábile en la Miravè o al Palco Jorge Newbery, en la Alcorta. Se abrazan los emocionados con los incrédulos, los fanáticos con los socios de estos últimos días, los pibes que gritan por Wanchope y los más viejos que vieron a René. La disfonía del día siguiente no les importa. El grito está justificado. Brota de una certeza: llueven días felices en la vertiginosa vida del Huracán reciente. Lo consiguió todo en lo que dura un año: la Copa Argentina, el regreso a Primera, la Supercopa, el clásico que dejó a San Lorenzo sin gloria en el torneo local, la permanencia en la A y ahora, la final de la Sudamericana, la chance de su primera consagración internacional. No hay mejor impulso para esta fiesta que durará hasta el día siguiente. O incluso más...

Sí, bajo el cielo de Parque de los Patricios, Huracán se consolidó como la Bestia Negra de River en este 2015: fue el ùnico que pudo sacarlo de un torneo internacional en el estupendo ciclo de Gallardo; también le ganó -en abril, en San Juan- la final de la Supercopa Argentina; y se mantuvo invicto en los cuatro partidos en los que se enfrentaron en el recorrido. Por eso también sucede esa alegría inmensa que sigue latiendo: el rival enorme, que ahora viajará a Japón al Mundial de Clubes de la FIFA, jerarquiza la conquista.

Inicio del comentario del fundador del Blog, publicado en Clarín.

Se viene Huracán...



La salida del equipo ante River... Clima de final. Ambiente de gloria.