viernes, diciembre 11, 2009

Y en las malas mucho más...



Salida del equipo frente a Boca. A pesar del paso maltrecho en el Apertura, del penúltimo puesto en la tabla, del juego escaso y de la sucesión de malas noticias la gente sigue estando. Dice presente. Siempre. Y en las malas mucho más...

jueves, diciembre 10, 2009

Huracán do Brasil


Corinthians, un gigante del fútbol paulista y de Brasil, será rival de Huracán durante la pretemporada. El Desafío será el 13/1, en el Pacaembú. El encuentro es parte del acuerdo por la transferencia de Matías De Federico. Corinthians fue en 2009 campeón del torneo Estadual de San Pablo y de la Copa de Brasil (en la foto, el festejo). En 2010 disputará la Copa Libertadores.

Más:
Detalles, en Patria Quemera.

miércoles, diciembre 09, 2009

El Angel de la tribuna


Angel Cappa estuvo otra vez siguiendo al equipo. Como en cada partido desde que se fue. Ante Boca, como siempre, escuchó una ovación. El padre del inolvidable subcampeón del Clausura 2009 siempre tendrá su lugar en el Ducó. Como un Quemero de ley.

Más:
La gente: con Cappa; contra Babington, en Olé.

Palermo Cero


Martín Palermo cumplió contra Huracán otro récord. Pero negativo: con el partido sin goles ante el equipo de Héctor Rivoira, acumula 741 minutos sin convertir. Se trata de su peor racha en Boca. No es mérito nuestro, pero Paolo Goltz y compañía aportaron lo suyo. Tan mal estamos que nos alegramos con retazos.

martes, diciembre 08, 2009

Peor es nada


Apertura, decimoctava fecha: Huracán 0-Boca 0, en el Ducó. Un punto contra el rival más dañino de nuestra historia nunca parece mal. Incluso ahora que se trata de un Boca golpeado, sin rumbo. De todos modos, es cierto: nos perdimos la oportunidad de abrazar un pedacito de historia con el primer triunfo en 15 años contra nuestro archirrival de la década del 20. Al margen de eso, el juego sigue sin aparecer. Parece lógico; pero igualmente preocupa.

El mejor: Paolo Goltz.
El peor: Leandro Benegas.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

lunes, diciembre 07, 2009

Las paredes de Cappa


"El fútbol es alegría o no es nada", escribió nuestro queridísimo Angel Cappa, en las paredes del barrio Zavaleta. Volvió a ir allí de visita, volvió a dejar su impronta.

Más:
Detalles, en Clarin.com.

sábado, diciembre 05, 2009

Babington no resiste el archivo



Un recorrido por el Huracán reciente. Más allá de algunas mejoras en el ciclo Babington, se trata de un desaprovechamiento para relanzar al club. Acá, una sucesión de contradicciones que atentaron y atentan contra la posibilidad de crecer.

viernes, diciembre 04, 2009

Técnico que debutó, perdió...


Apertura, decimoséptima fecha: Huracán 0-Banfield 1, en el Ducó. Empezó el ciclo de Héctor Rivoira. Ya no hay tiki tiki. Tampoco resultados. Se trata de otra derrota que deja la reiterada sensación de que lo mejor que puede pasarle a Huracán es que termine ya el torneo.

El mejor: Mario Bolatti.
El peor: Alan Sánchez.

Más:
El enojo de la gente con la conducción del club, en Patria Quemera.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

miércoles, diciembre 02, 2009

Que sea un Huracán Chulo


Dice la Real Academia Española sobre una de las acepciones de la palabra "chulo": "3. adj. Lindo, bonito". Desde hoy, el técnico del equipo será Héctor Rivoira, el Chulo. Es el gran desafío de su carrera por dos razones: es hincha de Huracán y este paso resulta su primera gran experiencia en la máxima categoría. Desde acá, los mejores deseos.

Más:
Otros detalles, en Clarin.com

Cuando Alfredo fue de oro


Ahora que Lionel Messi fue consagrado con el Balón de Oro, el tradicional premio que entrega la revista France Football, se agiganta la figura de Alfredo Di Stéfano, nuestro Alfredo también. El resultó el único argentino que obtuvo el premio en dos ocasiones (1957 y 1959, en tiempos del Real Madrid). No sólo eso: fue el primero entre los argentinos, más allá de su doble nacionalidad. Su condición inmensa es también un orgullo quemero. Se recuerda: su primer gol lo hizo con el Globo de Newbery en el pecho; y su primer doblete fue en un Clásico contra San Lorenzo, en 1946.



Más:
La historia del Balón de Oro, en Planeta Redondo.

martes, diciembre 01, 2009

América, a los pies de Tucho

Norberto Méndez, con la camiseta de Huracán, en la tapa de El Gráfico. Fue un símbolo quemero de la década del 40.

La Copa América de 2011, que tendrá como sede a la Argentina, será la Edición Número 43 del torneo continental más antiguo del mundo (su primera versión se disputó en 1916). En esta competición hay un protagonista central que tiene que ver con la historia de Huracán: Norberto Méndez, nuestro Tucho. El es el máximo goleador de la competición, junto al brasileño Thomaz Soares da Silva, Zizinho. Ambos cuentan con 17 tantos, pero el argentino los consiguió en sólo tres ediciones de la Copa América: 1945, 1946 y 1947. En las tres, Argentina fue campeón y se instaló desde entonces como el único tricampeón de la competición.
En 1945, Méndez fue el máximo anotador al igualar con el brasileño Heleno de Freitas, con seis goles. En 1946, Tucho convirtió cinco tantos, pero se quedó en el segundo lugar de la tabla de goleadores, detrás del uruguayo Medina, quien convirtió siete. Y otra vez marcó seis en la edición de 1947, pero fue imposible alcanzar los ocho del uruguayo Falero.
Tanta fue su fama y su popularidad en la Argentina, que en 1953 le compusieron una canción. Lo que sigue, a modo de homenaje, es esa letra:

Ayer Tucho Mendez vino a visitarme
y en un fuerte abrazo me insto a meditar,
así poco a poco mi mente poblaron
sus dulces recuerdos que no he de olvidar.
Soñaba en aquellos lejanos momentos
cuando era un purrete con sed de vivir
tejer en el césped muy lindas gambetas
y haciendo golazos sentirse feliz...

Tucho Méndez
en las canchas fue creciendo;
Tucho Méndez
con sus sueños convivió;
Tucho Méndez
fue paseando por el mundo
ese arte tan profundo
que en un crack lo convirtió

Después lentamente me dijo sonriendo:
la vida es un sueño, y es lindo soñar;
aun más ahora que vivo en un sueño
al ver que mis sueños ya son realidad.
Después cuando el tiempo me quite los bríos
y reste a mis piernas toda agilidad
tendré únicamente muy bellos recuerdos
y oyendo mis sueños volveré a soñar.


Tucho, con la camiseta de la Selección. Es el máximo anotador de la historia de la Copa América y el tercero del clásico más importante del mundo, Argentina-Brasil.

lunes, noviembre 30, 2009

Defederico denuncia


La entrevista que usted leerá fue hecha, telefónicamente, dos semanas atrás. El último partido de Huracán había sido el embustero 1-1 ante Arsenal, y nada de esto -nada- había pasado: ni el clásico ante San Lorenzo, ni la anunciada ida de un Cappa que finalmente renunció, ni la goleada, imperdonable, ante Gimnasia. Charlando furioso en su departamento de San Pablo, Brasil, Matías Defederico grita el cáncer de este Huracán: la atemporalidad. No importa cuándo pasa lo que pasa: siempre será igual. Analogía argentina, este Huracán, que vivió su Clausura menemista y ahora se mira la pilcha gastada del 2001. "Todos los técnicos se fueron como Cappa: mal. Mohamed, Ardiles, Ubeda, todos, y eso es porque algo no funciona. Yo entiendo a Angel, pero su renuncia demuestra lo difícil que es trabajar en Huracán", se descargará, en un segundo contacto, sobre la actualidad. Lo mejor, sin embargo, es lo que nos contó antes, las dos semanas atrás. Defederico levanta la alfombra con la velocidad de un mago, y ya nada se puede hacer: la mugre se descubre, brillante, ante nuestros ojos.
"El del Clausura era un grupo de la puta madre. Cuando le ganamos 4-1 a Argentinos nos debían tres meses de sueldo. Al otro día nos reunimos con los muchachos. 'Basta, loco', nos dijimos. 'O nos pagan, o juega la Cuarta'. Seguimos charlando, y al final nos convencimos de otra cosa: 'Che, estamos ahí de la punta, Huracán nunca estuvo así, olvidémonos de la plata: vamos a jugar por el honor'. Fuimos y se lo dijimos a Babington: 'Carlos, paganos cuando puedas'. Hasta esas cosas tuvimos de buenos, y el chabón nunca tiró para nosotros, nunca hizo nada por nosotros. ¿Entendés qué es lo que me da bronca? La gente me puteaba, pero no sabe todo esto. ¿Vos te creés que no me gustaría volver a Huracán? Jugué diez años ahí, era redondo irse bien y mañana retornar sin dramas. Por eso me dio bronca cómo me fui, porque yo no sé si podré volver. Todavía tengo muchísima bronca".
-Pero vos fuiste el que dijo que se quedaría.
-Por supuesto. Todo lo que dijo Angel era verdad: yo fui el primero que le dijo que si él se iba, nos íbamos todos. Porque nos habíamos quedado por él, sólo por él, si Huracán no tenía nada. Estábamos Paolo (Goltz), Edu (Domínguez), Mario (Bolatti) y yo, nadie más, porque el Pato (Toranzo) y Leo (Díaz) no habían arreglado. Vos no te olvides de que yo me fui una semana antes de empezar el torneo. Huracán era un quilombo y Babington nos decía que nos quedáramos tranquilos. La puta que los parió, ¿tuvimos dos meses para solucionar todo y una semana antes nos decís que nos quedemos tranquilos?
-No te arrepentís de haberte ido, por lo visto.
-Al contrario. Sí me arrepiento de haberme ido, aunque no de cómo me fui. Yo no voy a mentir: dije que me iba a quedar y no me quedé, bárbaro. Pero no es que yo le fallé a Angel: los dirigentes hicieron que le fallara. A veces me dan ganas de llorar. La gente debe decir: "Este hijo de mil putas se fue a ganar plata a Brasil", y yo no me fui sólo por eso. Yo me las comí todas en Huracán. Todas, ¿eh? Martínez me decía que sería titular y me dejaba afuera. O me hacía viajar con la Cuarta a Mendoza, 17 horas en colectivo, y me ponía en el banco. Entonces, como me comí las mil y una, la vez que pude darle un subcampeonato al club, porque el campeonato me lo robaron, cuando pude darle una alegría a los hinchas de un Huracán que siempre peleaba el descenso, pasó todo lo que pasó.
-¿Por ejemplo?
-¿Por ejemplo? En la Comisión dijeron que me habían subido el sueldo. Dijeron que yo pasaba a cobrar 100 mil pesos. Apenas cobraba el 10% de eso, yo. Después del torneo les pedí, ponele, 25 mil. "No, 25 no", me dijeron. "Loco, no se quedó nadie, yo quiero seguir y ¿no me pueden dar 25?". Que sí, que no, que sí, que no, y en el medio cayó un juvenil. ¿Sabés cuánto le dieron?
-Ni idea.
-30 mil. Ahí nomás lo encaré a Babington y le dije: "Sos un hijo de puta". Se lo dije. Un caradura. Por eso me rompió las pelotas cómo me fui. La dirigencia le decía a la prensa que ojalá me quedara, y a mi representante, que me vendiera, porque necesitaban la plata. Y no fui el único al que le pasó eso.
-¿Arano, Araujo?
-Al Pipi lo boludearon todo el tiempo. "Mañana te depositamos la plata", le decían. Si el Pipi se iba a quedar... Pero le dijeron mañana, mañana, mañana, se cansó y se fue. Y está perfecto. Con un compañero le pedimos una reunión a Babington. "Carlos, más que un equipo de Primera, esto parece un jardín de infantes", le dijimos. Se probaban chicos de 16 años como si fuera una Novena, ¿me entendés? El que mejor jugaba, quedaba. ¡Loco, somos Huracán! Entonces le dijimos a Carlos: "¿No podés traer cuatro jugadores buenos?". A una semana del debut, no sabíamos con quién íbamos a jugar.
-Cambiaron los laterales y los delanteros. La base es la misma, vino Díaz...
-El Rengo llegó cuando yo ya me había ido. Leo arregló un día antes del debut, el Pato arregló después... ¡Por eso mi desesperación! Te soy sincero: después de un amistoso que perdimos con Tigre, un amistoso que jugamos con pibes de Cuarta, le dije a mi representante: "Ale (Bouza), sacame de acá. Nos va a ir mal, no va a pasar nada, y sería feo arruinar lo que hicimos porque Huracán no puede traer un jugador de renombre". Hay una que fue increíble, increíble...
-¿Cuál?
-Los dirigentes le dijeron a Angel que le habían traído un juvenil para que lo viera. Angel lo vio y les dijo que sí, que lo dejaran, pero que "le va a faltar". ¿Sabés qué le contestaron? "Bueno, mejor, porque ya le habíamos hecho contrato". Entonces se enojaron todos, porque se juntó con lo de mi contrato. Yo no quiero matar a los pibes, ellos no tienen la culpa, pero digamos la verdad: salvo el Rengo, ninguno jugó en Primera. No te digo que traigas a cuatro jugadores de elite, pero... O retené a Nieto, al que se quisieron sacar de encima. Con este medio, que es el mismo, el Rengo y yo, y Nieto arriba, no es un mal equipo. Pero en la pretemporada no había nada: jugábamos con pibes de 16 años, ¿me entendés? Yo no soy un jugador consagrado, pero en el Clausura teníamos un equipazo, y me rompía los huevos lo que pasaba. Loco, traé a uno que al menos haya jugado en Primera.
-¿Lo llamaste a Angel?
-No.
-¿Por?
-Porque no sabía si me iba a cagar a puteadas. Quizá me decía: "Mati, te entiendo", andá a saber. Yo creo que me hubiera entendido. Estoy con bronca, loco, me peleé con el técnico que me hizo jugar bárbaro, el mejor técnico del fútbol argentino, y todo por un tipo que nos va a llevar otra vez al descenso. Yo sé que los hinchas no me van a perdonar, y está bien. Tampoco pido eso: sólo pido comprensión. El que quiera pensar: "Este pendejo culorroto se agrandó porque jugó bien seis meses", que lo piense. Pero que al menos sepa lo que pasó.
-Dijiste que Babington los va a llevar al descenso, y hasta hace poco se hablaba de la Copa.
-Rezá que Huracán no entre a la Libertadores, rezá, porque si no se va a la B. En el Clausura estaban todos entusiasmadísimos con entrar a la Copa... ¡Menos mal que no salimos campeones! Primero, bueno, porque no sé de dónde iban a sacar plata para pagarnos, y segundo, porque el año que viene, si Huracán tenía que jugar dos torneos, se iba a la B. Huracán no tiene plantel para dos torneos. "Angel, abra los ojos", le dije una vez. "Usted es el mejor del país, usted sabe que no le podemos ganar ni un amistoso a Atlas". Me dijo que no, que no era así. Angel no se merece lo que le hicieron, y los muchachos tampoco. ¿Me entendés?

Entrevista publicada por el periodista Ignacio Fusco, en Olé.

sábado, noviembre 28, 2009

El día que la Copa quedó tan lejos...



Escenas de la derrota contra Independiente. Los dos goles que exhiben claras dificultades en defensa. Y una sensación inevitable que dejó el partido: la Libertadores es un horizonte demasiado difuso, tan lejano...

Cappa, el hincha número uno


Angel Cappa estuvo en el Libertadores de América. Ya no como técnico; si no, como hincha del Huracán de su corazón. Antes, en su Blog, había escrito: "Y ahora que ya no estoy, empiezo a pensar en la vuelta. Mientras tanto alentemos a los jugadores que resisten este mal momento para poder mejorar en lo posible el dichoso promedio (...). Un abrazo emocionado y nos vemos en la cancha".

¿Y ahora, quién podrá defendernos?


Apertura, decimosexta fecha: Independiente 2-Huracán 0, en el Libertadores de América. No nos salva ni el entrañable Chapulín Colorado. Otra caída que tiene un significado inequívoco: la clasificación a la Copa de 2010 es, a esta altura, una quimera.

El mejor: Gastón Monzón.
El peor: Ezequiel Filipetto.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

jueves, noviembre 26, 2009

Ese emblema


El Gráfico eligió al Ducó para ilustrar el comienzo de la temporada de 1959 en su tapa. La platea Miravé lucía repleta y el mástil, doce años después de aquella inauguración ante Boca (4-3, el 7 de septiembre de 1947), ya era un emblema de uno de los mejores estadios de América. El campeonato comenzó el primer fin de semana de mayo y en la fecha inaugural, como local, Huracán igualó 1-1 ante Estudiantes. Esa campaña, dirigido por Néstor Rossi -el inmenso Pipo-, el equipo de Parque de los Patricios terminó octavo junto a Boca, luego de nueve triunfos, doce empates y nueve derrotas.

miércoles, noviembre 25, 2009

La última tapa


Angel Cappa, en la portada de Olé. La última de su segundo ciclo en Huracán. También, la primera escena posterior a la despedida.

El adiós y después...


Angel Cappa dejó de ser el técnico de Huracán. Lo anunció en los primeros minutos del martes a través de su blog ( http://cappadt.blogspot.com/): "Quiero despedirme de todos con la esperanza de volver algún día. Dije y repito que a este club llegué como técnico y me voy como un quemero más, porque ustedes me hicieron sentir así. Y es un orgullo para mí. Vivimos cosas inolvidables. Tuvimos el privilegio de asistir al nacimiento y breve desarrollo de un equipo que seguramente pasará a la historia de este club y posiblemente ocupará también un lugar importante en el fútbol argentino". Su adiós significa el fin de un ciclo que quedará guardado para siempre en la historia de estos 101 años de Huracán, cerca de los Reyes de los Años 20 y de los días felices de los 70.
No sólo eso: la despedida de Cappa es también la consecuencia de un club que, más allá de algunas espasmódicas mejoras, continúa en ese recorrido traumático e incómodo que ya lleva dos décadas. Esta situación invita a preguntas poco agradables. ¿Qué pasará ahora? ¿Volverán aquellos días que derivaron en dos descensos en cuatro temporadas, entre 1999 y 2002?
Cappa se despidió, ayer al mediodía al salir del Ducó, con una frase que resultará una añoranza, tal vez por muchos años: "Me llevo la alegría de saber que la identidad del fútbol argentino no está muerta. Los argentinos sabemos que a partir de este Huracán, nuestra identidad continúa viva. El tiki tiki es lo mejor que le pasó al fútbol argentino en los últimos 20 años".
Con él también se irá su ayudante, Francisco Russo, quien aparecía como el principal candidato para hacerse cargo del plantel en las cuatro fechas que restan del Apertura. "Vine con él y me voy con él", fue la respuesta de Fatiga. Y explicó: "Si Angel se tomaba una o dos semanas de descanso yo no tenía problema en reemplazarlo ese tiempo. Pero renunció y no pudimos cumplir el deseo de todos, que era quedarnos en el club".
Por ahora, el técnico será Héctor Jesús Martínez (ex futbolista del club en 1974 y actual coordinador de las Inferiores). Martínez dirigió a Huracán durante ocho partidos del Apertura 2008, justo antes de la llegada de Cappa: ganó tres, empató tres y perdió dos. Y fue el DT del Día del Centenario, en el encuentro con Estudiantes (1-0, en el Amalfitani, con gol de Gastón Esmerado). ¿Y después, qué? "Nos reunimos con Brindisi y tiene un compromiso que no puede disolver; no podrá venir. Diego Cocca es una posibilidad", dijo anoche el presidente Carlos Babington en ESPN Radio.
El futuro de Cappa está claro. Lo explicó él mismo: "Voy a seguir cerca de los jugadores. Voy a ir a ver los partidos contra Independiente, Banfield y Boca; luego me iré unos días a Bahía Blanca, a mi casa...". Lo que no está tan claro es el horizonte de Huracán.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

martes, noviembre 24, 2009

Hasta siempre...


Se fue Angel Cappa. Se terminó un ciclo que no tendrá olvido. Es la despedida de un técnico. Es el hasta siempre para un Quemero.

Más:
Las explicaciones, en el Blog de Cappa.

Demasiado recibimiento para tan pocos puntos



Sale Huracán a jugar el clásico ante San Lorenzo, en el Ducó. Lo recibe su gente, que le puso clima de fiesta a pesar de las circunstancias (el equipo llegó penúltimo al encuentro, con apenas 10 puntos de 42 posibles). Otra vez, lo mejor estuvo en el contorno.

lunes, noviembre 23, 2009

Que el próximo sea en paz


El Padre Farinello y el Padre Pepe, juntos, en una producción del diario Olé. Se hicieron bromas, hablaron de los equipos de sus corazones, contaron historias vinculadas a sus modos de vivir El Clásico de Barrio Más Grande del Mundo. Y sobre todo dejaron un mensaje: que sea en paz. Esta vez, en el Ducó, volvió la insoportable violencia. Que el deseo de ellos dos (y de la amplísima mayoría) se cumpla en la próxima edición.

domingo, noviembre 22, 2009

Sin Ducó


Otra mala noticia: el Ducó fue clausurado de manera provisoria por los incidentes del clásico, que dejaron 19 policías y dos hinchas heridos. La medida, en principio, se mantendrá hasta tanto se resuelvan las dos causas iniciadas con relación a los episodios violentos sucedidos en el Palacio.

Más:
Otros detalles, en Olé.

Así no se juega un clásico

La escena del primer gol, convertido por Renato Civelli. Mario Bolatti y Leandro Díaz se miran. Fue el principio del desconcierto.

Lo que sigue es un texto publicado por Ricardo Sapia, en Olé. Realidad en estado puro:

A varios de los jugadores les faltó identidad futbolística para representarnos ante los de al lado. Con un arranque de cinco minutos fugaces no alcanza. Eso habla de una pobreza de nivel que se hizo carne en el equipo. De compromiso para querer ganarlo. Porque un clásico hay que ganarlo. O al menos dejar ver que se hizo lo imposible. Pero no. Las limitaciones están a la orden del día. Algunos se la pasan pivoteando, otros regalan la pelota con un infantilismo. O la mueven de un lado al otro o intentan la individual tratando de llegar a las barbas rivales al estilo maradoniano. Ni hablar de la liviandad. De no defender la bola como si fuera la última. O de actitudes incomprensibles como decretar zona liberada en el área propia para un gol ajeno. O una expulsión con más de media hora por jugar y 0-1. Hasta se pifia con cambios apurados u otros demorados (es humano y no mago). Sólo quedó un esbozo de quiebre de la realidad en la vergüenza del Gato y en las atajadas de Monzón (salvó el papelón). Era innecesario dilapidar lo hecho en el Clausura. Como también lo fue mostrar un trapo quilombero. Hay que hacerse cargo o lo vamos a pagar carísimo.

Este vacío, un agujero sin fin...


Apertura, decimoquinta fecha: Huracán 0-San Lorenzo 2, en el Ducó. Una derrota, la que menos gusta. Un dolor, el más feo de todos. Un vacío, este agujero sin fin.

El mejor: Gastón Monzón.
El peor: Rodrigo Malbernat.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

sábado, noviembre 21, 2009

Cappa, según Carrascosa

Jorge Carrascosa jugó en Huracán 298 partidos entre 1973 y 1979. Fue campeón en el Metropolitano de 1973; subcampeón en 1975 y en 1976 y semifinalista de la Copa Libertadores de 1974. También resultó un paradigma de su puesta para todo el fútbol argentino. Lo que sigue es un tramo de una muy buena entrevista realizada por los periodistas Francisco Pandolfi y Ezequiel Scher para el sitio Nos Digital. Un Carrascosa aunténtico, cercano, impecable. Acá, hablando de Angel Cappa y ese modo compartido de sentir el fútbol. También de su deseo de que el técnico continúe al frente del equipo de Parque de los Patricios.

Cómo te vas a ir ahora, parece decirle, sin decirlo. Justo ahora, mi viejo. Quedate un poco más, parece pedirle Jorge Carrascosa, uno de los máximos exponentes de la historia de Huracán a Angel Cappa, director técnico del equipo de Parque de los Patricios.
"Me enteré que lo convencieron para que se quedara, estas cosas son propias de la vorágine que encierra al fútbol y en la que vivimos todos".
-¿Hacía mucho que en el fútbol argentino no ocurría la revolución que sucedió con Cappa?
-Lo de Cappa fue una alegría para todos, hinchas de Huracán o no. Uno vuelve a creer que jugando bien también se pueden obtener resultados positivos. Con él, uno disfruta de tres pases seguidos, un toque al pie, juego en velocidad y con precisión. Para esto hay un docente, un maestro con buenos jugadores, quien logró que todos estén contentos. Reflejó en la cancha lo que yo entiendo como lo más importante en el fútbol y en la vida también, lograr que sea un juego de equipo. Cada jugador es tan importante como cualquiera, lo digo con mucha seguridad.
-¿Cappa es un oasis en el desierto del fútbol argentino?
-Hoy Cappa es un soplo de aire fresco que le hace bien al fútbol pero no sólo argentino, sino mundial. Ojalá muchos piensen similar y se transforme. Imaginate campeonatos apasionantes, que hasta la última fecha no se sepa quién es el campeón. Cappa representa al fútbol que me gusta ver, como Holanda del ’74, que era realmente una máquina, defendían y atacaban los once. Eso fue una revolución, ante eso, qué vas a hacer. Hoy todo es roce, se achicaron los espacios.
-¿La campaña del último torneo te evocó al Metropolitano de 1973 ganado por ustedes?
-Sí, lo que ahora pasa con Cappa es similar a lo que sucedió cuando ganamos el campeonato. Toda la familia se volcó a la cancha e incluso personas que no eran hinchas del club, también iban a ver el partido. Esto hacía muchos años que no ocurría. A la gente le gusta ver buen fútbol y Cappa hace bien.

Más:
La entrevista completa, en Nos Digital.

jueves, noviembre 19, 2009

El Brazenas sueco


Se llama Martin Hansson, es sueco y dirigió el partido decisivo del Repechaje entre Francia y la República de Irlanda, en París. Ya en el alargue permitió lo mismo que Gabriel Brazenas en la definición del último Clausura: una injusticia de tamaño mundial. Thierry Henry la bajó con la mano de manera grosera y facilitó el gol de William Gallas que sirvió para el empate y la clasificación de los subcampeones de Alemania 2006. No sólo eso: en la jugada también había off side. El ministro de Justicia irlandés, Dermot Ahern, exigió a la FIFA que "en nombre del juego limpio" se vuelva a disputar el partido. En declaraciones que publica el sitio británico Times Online, Ahern explicó que "si este resultado queda firme, se reforzará la idea de que cuando uno hace trampa, gana". Cualquier similitud con El Despojo del 5/7, en Liniers, quizá no sea pura coincidencia...

Cappa, el adiós y la huella


Angel Cappa lo dijo sin que nadie se lo preguntara: "A Huracán llegué como técnico y me voy como quemero". Entre su llegada (aquel 3-3 inaugural frente a River, en el Monumental) y su adiós inminente, el entrenador construyó un idilio múltiple. Primero, con el juego, ése que propuso y que reivindicó la historia (la de los Reyes de los Años 20 y la del memorable Equipo de los Sueños de 1973) con el notable equipo del Clausura 2009, una suerte de campeón sin vuelta olímpica. Luego, con los jugadores, que encontraron el perfecto modo de expresarse sin inhibiciones. Y para siempre, con el hincha auténtico, que encontró en él, en Angel, la perfecta excusa para que el Ducó volviera a permitir el aplauso teatral y para que el Globo de Newbery en el pecho fuera --otra vez-- un orgulo inflado.
Se va el señor Cappa de Parque de los Patricios. Se va porque lo defraudaron. Porque no le cumplieron. Porque al mes siguiente de la promesa de continuidad de Javier Pastore y de Matías Defederico ya no contaba con ninguno de ellos en el plantel. Porque nadie desde la dirigencia lo apoyó en su quimera europea, tras los pasos de refuerzos en nombre de la revancha.
No perdió Cappa. Nada de eso. Dejará una huella indeleble. Pero no sólo por los días felices del primer semestre posterior al Centenario. Sobre todo, porque eligió el camino más difícil: se quejó de lo que le hace mal a este club que lo emocionó (empresarios, desorganización, planificación de corto plazo). Por eso, su mensaje debe servir como un principio para Huracán. Si no, correrá riesgos graves: aquellos que cuentan los fantasmas de dos descensos en cuatro años.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

miércoles, noviembre 18, 2009

Nuestro Bambino

Rendo y Veira en la tapa de El Gráfico número 2628, de febrero de 1970. Huracán, protagonista en el inicio de la temporada.

Héctor Rodolfo Veira fue y es uno de los más grandes ídolos de la historia de San Lorenzo (incluso fue el más elegido en todas las encuestas que se hicieron el año pasado, en ocasión del centenario del club de Boedo). Sin embargo, impulsado por su sentimiento de los días de pibe y por varios amigos quemeros (como su inseparable compañero de andanzas, Oscar Ringo Bonavena, o como el Toscano Rendo, con quien posa en la tapa de El Gráfico), jugó durante dos temporadas en Huracán. Disputó, en total, 45 partidos y convirtió 21 goles con el Globo de Newbery en el pecho entre 1970 y 1971. Tenía un talento enorme. Y también supo mostrarlo en Parque de los Patricios, ese barrio que cobijó muchos de sus días felices, más allá del campo de juego. Incluso para 1971, el Bambino convenció a Horacio Narciso Doval, uno de sus socios más emblemático, para que jugara en Huracán. Cuentan que aquel carácter lúdico de ambos fue el principio de lo que llegaría en breve: el título de 1973 y el mejor lustro de la historia de Huracán, tras los inolvidables años 20.
Lo que sigue fue publicado en 2007 en el Libro "San Lorenzo Campeón", editado por Clarín: "El caso de Héctor Veira es, quizá, el más sintomático. Era ídolo de San Lorenzo y convivía, en un departamento frente al zoológico, con el más representativo de los hinchas de Huracán: Oscar Natalio Bonavena, el irrepetible Ringo. Salían a correr, boxeaban (esa pasión que El Bambino había heredado de su padre), se divertían. Componían el dúo más divertido de aquel Buenos Aires. Veira había nacido quemero, pero el tiempo y la camiseta lo hicieron cuervo. Jugó para San Lorenzo entre 1963 y 1969 y en Huracán en 1970 y 1971; más tarde, ya en 1973, regresó a Boedo. Hombre de barrio, de bar, de bohemia, el Bambino es el perfecto representante de la impronta de este clásico".

martes, noviembre 17, 2009

Olvido imposible



San Lorenzo 0-Huracán 1, en la Bombonera. La fiesta del último clásico. Escenas para recordar. Y para volver a vivir, ahora en el Ducó.

lunes, noviembre 16, 2009

El Bosque Maldito (una película de terror)


Apertura, decimocuarta fecha: Gimnasia 4-Huracán 1, en el Bosque. Ganamos una vez en 36 años en 60 y 118. La última victoria sucedió en el tristísimo 1986. Eso lo cuenta la historia y duele. El presente también señala que el equipo parece aplastado, sin respuestas. Y eso duele más, sobre todo antes del Clásico del sábado.

Gol: Diego Rodríguez
El mejor: Vacante.
El peor: Gonzalo García y Kevin Cura.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

sábado, noviembre 14, 2009

Si te tratan mal, vení...



Cuentan que a Javier Pastore no lo están tratando bien en el Palermo, de Italia. Señalan que no la está pasando bien. "El, evidentemente, no ha sido aceptado por el grupo. Tienen que pasarle más la pelota, creer más en él", dijo Maurizio Zamparini, el presidente del club. Fue titular en nueve de los doce partidos que jugó el equipo. Pero se siente incómodo, desprotegido. Acá, en Buenos Aires, te esperamos cuando quieras...

jueves, noviembre 12, 2009

Y Cappa no se va...



Después de una noche de rumores sobre la renuncia de Angel Cappa, el propio técnico desmintió la situación. Los jugadores lo convencieron para que siguiera. Y continuará al menos hasta diciembre. Es una buena noticia. Y una invitación para reaccionar desde la conducción del club.

miércoles, noviembre 11, 2009

La Sexta, de Primera

La formación en el día de la consagración: Aguirre; Romero, Villán, Cáceres, Amuso (Pachamé); Chacón, Borovinsky, Seguel; Canelo (Kohn); Quintana y Bottaro (Rebuffo). Suplentes: Femia y Gómez.

La Sexta División de Huracán, dirigida por Gabriel Rinaldi (ex marcador central del club, en la década del 90), se consagró campeona. Derrotó 4-1 a Gimnasia La Plata, en la cancha Emilio Baldonedo de La Quemita, y mantuvo la ventaja con Boca y con Belgrano de Córdoba. Pero consiguió algo mucho más importante que la consagración: envía así un mensaje para todos los dirigentes (los que están y los que vendrán). No hay otro camino: la apuesta más fuerte tiene que ser en este rubro. Hay que ampliar el presupuesto, armar un mecanismo de captación de futbolistas menores, ofrecer óptimas condiciones de trabajo, procurar el crecimiento de los juveniles sin apuros por vender sus pases. Hay que garantizar el largo plazo y la política de club, más allá de quién gobierne. Si eso no sucede, de poco más que de una alegría pasajera habrá servido esta vuelta olímpica. Lo importante, por eso, no es este final feliz para la campaña. Lo relevante, en definitiva, es que se trate de un principio.

martes, noviembre 10, 2009

Ese golazo en vano



Nicolás Trecco sorprendió. Zurdazo desde el borde del área directo al ángulo. Era un gol de tres puntos. El desenlace le quitó relevancia. De todos modos, aplausos.

lunes, noviembre 09, 2009

No se puede creer


Apertura, decimotercera fecha: Huracán 1-Arsenal 1, en el Ducó. Ultima jugada, último tiro, gol de Arsenal. Dos puntos menos en la lucha por entrar a la Copa Libertadores 2010. Se jugó mal y se ligó peor (hasta Paolo Goltz dilapidó un penal). No se pueden creer tantos desencantos con el azar.

Gol: Nicolás Trecco.
El mejor: Patricio Toranzo.
El peor: Pablo Jerez.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

domingo, noviembre 08, 2009

De subcampeones y exitistas



Este video y una reflexión, sobre todo ahora, que nos va mal, que no hay sendero feliz. "Se vive para ir; no se vive para llegar...". Lo dice Eduardo Galeano. Y eso hizo nuestro Huracán en el último Clausura: fue, caminó, quiso, emocionó, recorrió, procuró felicidades. Para la implacable vara de los exitosos (que, en realidad, escasamente ganan), no llegó. Para los Angeles de Cappa y para los Quemeros de ley sirvió el andar, cada paso. Los que sólo aplauden campeones se atragantarán con Hungría de 1954 y con Holanda de 1974. También con este Huracán, daga afilada para lidiar con exististas, que consiguió algo mucho más grande: desnudó una vergüenza y les quitó el maquillaje a los ventajeros agazapados.

miércoles, noviembre 04, 2009

Señor Nieto: nos equivocamos



Estaba agazapado el goleador. Había que esperarlo, tal vez. Es fácil decirlo con el diario del día después, claro. Pero ante la falta de peso de Huracán en el área, surge la conclusión: con Federico Nieto nos equivocamos. Tan bien nos vendrían sus diez goles en este Apertura...
Y, además de "un profesional muy valioso" (como lo definió Angel Cappa), se nos fue un tipo respetuoso del Globo de Newbery que llevó en el pecho durante tres torneos. Por eso, no gritó ninguno de sus tres goles bajo el cielo de Santa Fe. Por eso, también se lo extraña.

martes, noviembre 03, 2009

Tres golpes y afuera


Apertura, duodécima fecha: Colón 3-Huracán 0, en el Cementerio de los Elefantes. Por primera vez en las 12 fechas del torneo, Huracán se está quedando afuera de la Copa Libertadores (por diferencia de goles). Es decir, el gran objetivo del semestre no se está cumpliendo. Y eso, sumado a la falta de contundencia y de regularidad en el juego, preocupa. Mucho.

El mejor: Vacante.
El peor: Alan Sánchez.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

viernes, octubre 30, 2009

Mina, en marcha



Narciso Mina ya se prepara. El delantero ecuatoriano -recién arribado a Huracán- participó del regenerativo posterior al triunfo ante Central. Pisó el césped del Ducó por primera vez y se alista para su presentación.

Actualización: Mina no fue autorizado como refuerzo por la FIFA.

jueves, octubre 29, 2009

Lágrimas de cocodrilo


En la derrota ante Newell's, el sábado, Vélez fue perjudicado por un horror arbitral de Collado (el agarrón de Schiavi e Insaurralde a Somoza que desembocó en el 1-1 de Boghossian). Somoza, la víctima, salió a despotricar por la injusticia y hasta hizo una desafortunada comparación con la inseguridad que sufre la sociedad: "Lo que pasa en las calles se ve en las canchas. Están pasando demasiadas cosas contra Vélez". Pobre, Vélez... Somoza, parece, es un hombre de memoria frágil. ¿Dónde estaba el domingo 5 de julio, cuando Brazenas convalidó un gol ilícito de Moralez que le dio el campeonato (¡un campeonato!) a su Vélez ante Huracán? Esa tarde no se escuchó la voz de Somoza criticando el fallo del juez... Quizás no vio el foul de Larrivey a Monzón... ¿Dónde estaba este martes, cuando Lunati inventó un penal que le otorgó la victoria a su Vélez en Tucumán? Otra vez, silencio de Somoza. Uno de los tantos y tantos que ensancha la legión de los que hablan, protestan y se enojan sólo cuando les conviene, cuando el sol no pega para su lado.
Nadie está en condiciones de tirar la primera piedra. Deberían entenderlo, de una vez, los protagonistas de este fútbol lleno de llorones y de acomodaticios. Y deberían entender, también, que el nivel arbitral --en general-- es deplorable, de lo peor de las últimas épocas, y que las enormes deficiencias técnicas llevan a las toscas equivocaciones que se ven fecha tras fecha. Gareca, quien por suerte no suele quejarse, dijo anteayer que Lunati es uno de los mejores árbitros del país. Si fuera así, el referato argentino estaría prácticamente perdido...

Texto publicado por Miguel Angel Bertolotto, en Clarín.

Un toque de tres puntos



Eduardo Domínguez fue el capitán de Huracán ante la ausencia de Paolo Goltz. Defendió con practicidad y solvencia. E hizo lo más importante en un partido en el que lo que menos sobró fue juego: un toque que valió los tres puntos.

miércoles, octubre 28, 2009

Un triunfo central


Apertura, undécima fecha: Huracán 1 - Rosario Central 0, en el Ducó. Sudado, laburado, sufrido. Tres puntos a contracara de las mejores virtudes del subcampeón del Clausura. Pero no es poco considerando las circunstancias en que se desarrolló el partido (aobre todo, la presión de los triunfos de Banfield y de San Lorenzo, los dos rivales directos en la zona de Copa Libertadores) y que se jugó un rato largo con un futbolista menos (por la expulsión de Pablo Jerez). Al margen de sus particularidades, se trata de una victoria clave, de un triunfo central. Y ojalá que no sea sólo eso; lo ideal sería que resultara también un comienzo.

Gol: Eduardo Domínguez.
El mejor: Gastón Monzón.
El peor: Vacante.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
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martes, octubre 27, 2009

Felicidades quemeras


El 31/10, a partir de las 22 horas, se celebrará el Cierre del Centenario Quemero. Sucederá en la Avenida Caseros y Esteban De Luca. Es otra fiesta del Pueblo Quemero. Es otra cita con nuestra historia.

lunes, octubre 26, 2009

¿Mina de goles?



Se llama Arrinton Narciso Mina Villalba, es delantero, mide 172 centímetros, nació hace 26 años (en una localidad ecuatoriana cuyo nombre sorprende: San Lorenzo, en la provincia de Esmeraldas), viene de jugar en el Barcelona de Guayaquil y es el nuevo refuerzo de Huracán. Ocupará el lugar de Leandro Benegas. La AFA le otorgó al club la autorización para incorporar un futbolista a esta altura del torneo debido a la deficiencia cardíaca que se le encontró a Benegas y que le impedirá seguir jugando por el resto del torneo.
Mina, quien fue contratado con cargo y con opción, debutó en 2002 con la camiseta del Deportivo Cuenca. En 2007, fue transferido a Liga Deportiva Universitaria de Loja. Y en 2008, pasó al Club Deportivo Azogues. En ese mismo año, desembarcó en el Manta Fútbol Club, donde se consagró goleador de la segunda división ecuatoriana, la Serie B.
Esos goles le permitieron pasar a uno de los grandes del fútbol de su país, el Barcelona. Pero no le fue bien a su equipo, que vivió buena parte de la temporada en la cornisa del descenso. Su registro tampoco fue brillante: convirtió seis tantos en 22 encuentros.
Será el segundo ecuatoriano en la historia del club, pero el primero en la máxima categoría. En 2003, en el Nacional B, Roberto Javier Mina jugó tres encuentros e hizo un gol. Ahora, este otro Mina -que no registra parentesco con el anterior- llega a Parque de los Patricios para tratar de conseguir lo que Huracán más necesita: goles.

Más:
La confirmación, en la página del Barcelona de Guayaquil.

domingo, octubre 25, 2009

¿Y este Echeverría de dónde salió?



Impresionante gol de un tapado. Se llama Mariano Echeverría, juega de defensor central y al principio del Apertura lo sacaron del equipo porque venía teniendo flojas actuaciones. Pero en La Paternal, apareció en su mejor versión, o en la más inesperada: recorrió unos 70 metros con pelota dominada a velocidad supersónica, dejó mirando y corriendo de atrás a toda la defensa de Huracán, definió como si fuera Marco Van Basten por un ratito. Sí, la víctima de esa jugada para el aplauso fuimos nosotros. Pero no sólo eso: también fuimos partícipes necesarios. Y eso es lo más preocupante. Además de la falta de contundencia en el otro arco, claro.

sábado, octubre 24, 2009

Lágrimas


Apertura, décima fecha: Chacarita 1-Huracán 0, en el Diego Maradona. Un golazo rival. Cero respuestas. Una floja actuación. Otra derrota. Y la Copa Libertadores flotando en el horizonte, ahora más lejos... Para estas lágrimas.

El mejor: Paolo Goltz y Gastón Monzón.
El peor: Alan Sánchez.

Así estamos:
En el Apertura
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lunes, octubre 19, 2009

A Vega se le ocurrió atajar todo



Confirmado: Daniel Vega tiene manos. Y muy grandes. Incluso capaces de evitar que una buena actuación (con muchas llegadas) se traduzca en un resultado favorable. Ante Huracán, tapó todo. Una lástima.

domingo, octubre 18, 2009

¿Suma?


Apertura, novena fecha: Huracán 0-River 0, en el Ducó. Faltaron sólo dos cosas: un gol y el abrazo de azar. Cuando aparezcan, la Copa Libertadores será un horizonte muy cercano. Por ahora, cabe una pregunta: ¿suma el punto ante este River golpeado?

El mejor: Gastón Monzón.
El peor: Cristian Ortiz.

Así estamos:
En el Apertura
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viernes, octubre 16, 2009

El gol de la reivindicación



Lo que sigue es un tramo de una estupenda nota escrita por Juan José Panno en el diario Página/12: "Es más, pedíamos la inclusión de Bolatti y las circunstancias –la casualidad– jugaron en nuestro favor para que justamente Bolatti hiciera el gol. Porque usted habrá visto, señor presidente, de qué manera paró la pelota, cómo se perfiló, con qué precisión le dio para colocarla junto a un palo. Gracias a Dios que no estaba Brazenas para cobrarle off-side. Me gustaría que se entienda este gol como una reivindicación de Huracán, del campeonato que absurdamente le fue negado, señor presidente".

Más:
La nota completa, en Página/12.

jueves, octubre 15, 2009

Súper Mario es Mundial


Argentina se clasificó al Mundial. Le ganó a Uruguay 1-0 en Montevideo y quedó cuarto en las Eliminatorias de Sudamérica. No lo salvó Messi. Tampoco el reclamado Higuaín. Ni Verón, ni Mascherano, ni Palermo. No, ninguno de ellos. El gol que mató la angustia lo hizo Mario Bolatti, nuestro Súper Mario. No es una casualidad. Primero, porque se trata de un crack. Segundo, porque lo cuenta la historia: con impronta quemera, la Selección siempre fue mejor. O revisen algunos apellidos: Onzari, Stábile, Masantonio, Baldonedo, Tucho Méndez, Brindisi, Menotti, Houseman... Ahora, súmenle a Bolatti.

Más:
El héroe menos pensado, en Clarín.com

miércoles, octubre 14, 2009

Goles que nos harían bien



Se llama Pablo David Palacios, es ecuatoriano y tiene 27 años. Hizo las inferiores en la Liga de Quito; jugó en Aucas, en Deportivo Quito y ahora se destaca en el Barcelona de Guayaquil. También jugó seis partidos para la Selección y fue parte del plantel que disputó la Copa América 2007. El año pasado fue el goleador en su país. Ahora lo quiere Angel Cappa. Y está cerca de arribar.

sábado, octubre 10, 2009

Sobre nosotros



Lo escribió Angel Cappa en su Blog, El Toque de Cappa: "Cuando terminó el partido con V y vi a nuestra gente aplaudiendo a los jugadores, soportar las burlas las de la hinchada contraria, pensé que, salvo en Inglaterra donde siempre y a pesar de lo que fuere, la hinchada apoya a su equipo, eso sólo puede ocurrir en Huracán. Porque la gente de Huracán es especial en casi todo. Empezando por el gusto futbolístico que mantiene aún en los peores momentos y en cualquier circunstancia. Porque tiene memoria y no traiciona nunca sus sentimientos". Se refiere a nosotros.

Post publicado desde Mar de las Pampas.

viernes, octubre 09, 2009

Botín de Oro, también orgullo de La Quema

Héctor Yazalde, el inolvidable Chirola, fue el único argentino en conseguir el Botín de Oro que la UEFA le entrega cada temporada al máximo goleador de todo el continente. Más allá de que se destacó en Independiente, Sporting Lisboa y Newell's su retiro fue en Huracán. Fueron apenas dos partidos (sin goles) en 1981. Ese año, el equipo de Parque de los Patricios terminó octavo en el Metropolitano que ganó Boca con Diego Maradona; y se quedó afuera de los cuartos de final por dos puntos del Nacional que ganó River con Mario Kempes. Duró poco la aventura de Yazalde en los barrios del Sur, pero fue también un motivo de orgullo de aquellos días. Lo que sigue es un retrato de este personaje irrepetible publicado por el autor del Blog en Planeta Redondo, de Clarín.

Villa Fiorito parece destinada a alumbrar grandes cracks. En su geografía de carencias y postergaciones, en la periferia del partido de Lanús, se forjó ese nombre que no necesita apellido para presentarse en el mundo del fútbol: Diego. Pero no fue la única figura universal que conoció los deleites de esos potreros ya mitológicos. Allí cerca, a un puñado de calles sin cordón ni asfalto, también se crió otro personaje irrepetible de la historia del fútbol argentino: Héctor Casimiro Yazalde. El consiguió lo que ni el inmenso Maradona: fue el único futbolista nacido en esta tierra capaz de obtener el Botín de Oro, ese lauro que Europa le entrega al máximo goleador de cada año en todo el continente.
Yazalde dividió su niñez y su adolescencia entre los potreros y los esfuerzos por llevar el pan a casa. Le decían Chirola porque trabajaba por chirolas (una palabra que encontró el lunfardo para mencionar a unas pocas monedas). Trabajó en un puesto de diarios, fue ayudante en una verdulería y repartidor de hielo. En definitiva ayudaba como podía a Pedro y a Petrona, sus padres -quienes años antes habían dejado Los Toldos para instalarse en el Gran Buenos Aires-, y a sus siete hermanos.
Su primer club formal fue Los Andes. Y en Racing llegó a jugar en la Séptima junto a Agustín Cejas, el Panadero Rubén Díaz, el Coco Alfio Basile y Rodolfo Vilanoba. En 1964 fichó para Piraña, un club de la D, la última categoría de la AFA. Entonces aconteció un detalle que cambiaría todo y para siempre: Carlos Radrizzani, presidente de Independiente, lo vio jugar en un torneo nocturno y lo llevó al club para sumarlo a la Tercera. Cuentan que llegó al Rey de Copas por recomendación de Julio Grondona, entonces presidente de Arsenal y conocedor de los secretos del Ascenso. En ese tiempo pesaba apenas 60 kilos de mal comer.
Su crecimiento fue impresionante: Renato Cesarini lo citó para el seleccionado Juvenil que disputó los Juegos Panamericanos de Winnipeg. Osvaldo Brandao lo promovió al notable equipo que consiguió el Campeonato Nacional de 1967, con Santoro, Pavoni, Savoy, Pastoriza, Bernao, Artime y Tarabini, a quien consideró siempre su mejor amigo en el fútbol.
En 1970 ya había demostrado todas sus condiciones como goleador y desde el año anterior jugaba en la Selección. Lo quisieron contratar del Santos, del Palmeiras, del Lyon, del Valencia y hasta de Boca, ese club que admiraba en los tiempos de la niñez. Pero tomó una decisión que marcaría el principio de su capítulo más memorable: después de 111 partidos y 67 goles con la camiseta de Independiente se fue al Sporting Lisboa.
En Portugal, además de ganar la Copa (en 1973 y en 1974) y la Liga (en 1974), su mayor logro tuvo carácter individual: en la temporada 73/74 convirtió 46 tantos en 30 partidos. No sólo obtuvo el Botín de Oro (el mismo que consiguieron entre otros Eusebio, Gerd Müller, Marco Van Basten, Hristo Stoichkov, Hugo Sánchez, Ronaldo, Thierry Henry, Diego Forlán, Francesco Totti y Cristiano Ronaldo) sino que estableció un récord que aún permanece.
En el Sporting lo recuerdan como lo que fue en su tiempo: un crack y una celebridad. No es casual que se lo incluya como integrante del equipo ideal de todos los tiempos en cuanta encuesta vinculada con Los Leones de Alvalade se realice. Más de tres décadas después, Chirola sigue siendo motivo de añoranza y de tributo para los verdiblancos de Lisboa.
En aquellos días, filmando un corto publicitario que promocionaba una marca de jabones, Yazalde conoció a la modelo y actriz portuguesa María del Carmen Resurrecao de Deus, con quien se casó en 1973. Luego de casarse, Carmen adoptó el apellido de su marido, que mantuvo aun después de la separación. Tuvieron un hijo, Gonzalo.
Incluso en sus días de glamour y estrellato europeo, Yazalde jamás renegó de su origen. Tampoco en su regreso a la Argentina para jugar en Newell's y para retirarse en Huracán. El irremplazable Osvaldo Ardizzone un día lo definió con el fino trazo de su pluma privilegiada. Escribió de Chirola: "Purrete de la orilla, la vida de salida, te cantó, la bolilla más fulera". Esa bolilla fulera fue una cirrosis que se lo llevó en 1997. Tenía 51 años. Cuentan que murió sin saber que sería inolvidable.

jueves, octubre 08, 2009

Dos goles que no alcanzaron



Lucas Trecarichi convirtió su primer gol en Primera; Rodrigo Díaz hizo el segundo consecutivo. No alcanzó.

miércoles, octubre 07, 2009

Una bronca


Apertura, octava fecha: Tigre 2-Huracán 2, en Victoria. Dos goles de ventaja, un mano a mano increíble de Patricio Toranzo, un penal que no le cobraron a Luciano Nieto, un gol sobre el final y en off side. ¿Cómo se hace para no tener esta bronca?

Goles: Lucas Trecarichi y Rodrigo Díaz.
El mejor: Rodrigo Díaz.
El peor: Vacante.

Así estamos:
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martes, octubre 06, 2009

Bolatti, ausencia y orgullo


Mario Bolatti, con la camiseta de la Selección. Llegó a ser capítán en el amistoso frente a Ghana (2-0, en Córdoba). Ahora fue incluido en la lista más importante del ciclo de Diego Maradona. Será una ausencia relevante en el partido frente a Tigre. Es, sobre todo, un motivo de orgullo.

sábado, octubre 03, 2009

Tres gritos, tres puntos, un horizonte



Huracán le ganó bien a Racing. Le hizo tres goles, pudo ser goleada. Sumó tres puntos y ahora la posibilidad de acceder a la Copa Libertadores 2010 se parece mucho a un horizonte posible. Allá vamos...

Para ir de copas


Apertura, séptima fecha: Huracán 3-Racing 1, en el Ducó. Un triunfo con varios aspectos significativos, relevantes:
1) Se evitó el peor arranque de la historia.
2) Se consolidó la condición de copero: a 12 fechas del final, Huracán está en zona de Libertadores, con cuatro puntos de ventaja.
3) Se jugó mejor; se llegó al gol; se escuchó una ovación.
4) La gente acompañó como en los mejores días, a pesar del último puesto previo al inicio de la fecha.
Apenas eso. Todo eso.

Goles: Ezequiel Filipetto, Rodrigo Díaz y Patricio Toranzo.
El mejor: Gastón Monzón y Toranzo.
El peor: Vacante.

Así estamos:
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Banderazo y militancia



Ser Quemero también es esto. Un Banderazo de apoyo en medio del torneo, en medio de uno de los dos peores arranques de temporada de la historia del club (el anterior, en 1934, con un punto en siete fechas).

jueves, octubre 01, 2009

Estamos juntos


Organizado por la Subcomisión del Hincha habrá otro Banderazo el viernes. Es en apoyo al cuerpo técnico y a los jugadores. Resulta también una manera de estar todos juntos.

miércoles, septiembre 30, 2009

1976: El perfecto subcampeón


Video del gol de Jorge Benítez, el que definió el Metropolitano. Un testimonio más de que en el campo de juego del Monumental no se podía jugar. Era un barrial y, en varios lugares, la pelota ni siquiera picaba.

Miguel Antonio Juárez, el Gitano, fue un lírico del fútbol, como jugador y como entrenador. Cuando estaba en Newell’s, en 1970, lo tuvo a César Luis Menotti como ayudante de campo. Por eso lo contrataron los dirigentes de Huracán. Era una manera de mantener un estilo que comenzó a construirse en 1971. Para el Metropolitano los dos principales refuerzos fueron Augusto Ricardo Sánchez, quien tenía 21 años y venía de jugar en Deportivo Español en la C; y el arquero Héctor Baley, de Colón. También llegaron Oscar Avilés, Luis Mario Cabrera y Abelardo Cheves. En la tercera fecha, le ganó a Boca 2-1. El Gráfico destacó la actuación del equipo de Parque de los Patricios: "Boca es todo un proyecto. Huracán es un equipo", tituló la revista deportiva. "Huracán, sin Houseman ni Brindisi, manejado por la sagacidad del cordobés Ardiles y el dinamismo inteligente de Omar Larrosa, con un montón de pibes que se atreven a jugar el mismo fútbol de toque y claro, toque y claro, toque y claro que llevó al Globo a su conquista del 73", explicaba el comentarista de El Gráfico. Miguel Antonio Juárez era cauto: "Todavía es un equipo con edad de tercera división y por eso se quedaron en el segundo tiempo. Son demasiado pibes, pero pueden agrandarse y volver loco a cualquiera". Huracán ganó el grupo A por escándalo. Invicto en los 22 partidos, con 15 triunfos y 7 empates, con 47 goles a favor y 20 en contra. Le sacó 8 puntos a Estudiantes, el segundo, y 12 a Boca, que se clasificó cuarto. El 2 de mayo, Huracán venció a San Lorenzo 3-1 en el Gasómetro. La victoria fue tan contundente que mereció la tapa de El Gráfico: "Espectacular triunfo de Huracán". En sus páginas interiores tituló: "Por Boedo pasó EL FUTBOL (así, con mayúsculas). Un cuadrazo: Huracán. Un genio: Houseman".
En mayo la gente de Huracán había sufrido un golpe durísimo, como fue el asesinato de Oscar Ringo Bonavena, en Estados Unidos. Hincha del Globo, un símbolo del barrio. Cuando el cortejo fúnebre paró en la sede de Huracán, todo el barrio estaba en la calle. Miguel Brindisi lloraba, al lado de Héctor Bambino Veira, que había viajado especialmente desde Brasil para despedir a su amigo.
Los reiterados actos de indisciplina de Houseman cansaron a Baley: "No lo aguanto más", explotó el arquero, en la previa al clásico con San Lorenzo. Todos trataron de contener al ídolo, que ya no podía ocultar sus problemas personales. Houseman jugó igual y marcó el primero de los 4 goles con el que el Globo venció a San Lorenzo 4-2. Este año marcó un hito en la vida del Clásico de Barrio más grande del mundo: Huracán se impuso en los cinco encuentros que se disputaron (el último de ellos, con suplentes). Se trata de un hecho único en la historia del fútbol argentino.
El Metropolitano fue atípico. Participaron 22 equipos, en dos zonas de once cada uno. Hubo una rueda final por el título entre doce equipos; y una rueda por el descenso, con el resto. Huracán debía ratificar la actuación en la zona de grupos. Pero después de 24 partidos, perdió el invicto en la tercera fecha ante Central (1-3). Luego se recuperó y logró cinco victorias seguidas. El 1° de agosto se definió el torneo, cuando jugaron Huracán y Boca, en River. Ganó Boca 1-0 con gol de Jorge Benítez, en un campo de juego annegado por la lluvia. Estaba claro: ahí no se podía jugar. Pero los dirigentes de Boca insistieron. Y se jugó. En consecuencia ocurrió lo que nunca antes y nunca después en la historia del fútbol argentino: Huracán, que había sumado nueve puntos más que Boca en todo el torneo, tuvo que resignarse a figurar en los libros de historia como el campeón que no fue. El perfecto subcampeón.
Miguel Brindise se fue a Las Palmas, de España. "Sé que es tu futuro y nosotros no podemos ponerle trabas al mismo, pero aún luchando contra este profesionalismo que en el momento actual nos hace trabajar muchas veces contra nuestra voluntad y en desventaja, digo que éste es uno de los momentos que más siento en mi vida de hombre de Huracán", dijo el vicepresidente Osvaldo de Santis en el discurso de despedida.
Ya en el Nacional, con los militares en la oscuridad del poder en el país, Boca apareció otra vez en el camino. Huracán ganó el grupo C, con 28 puntos (ganó 12, empató 4 y perdió 2). Por segunda vez en la era profesional logró 8 triunfos seguidos. En cuartos de final, venció a Newell’s 2-0, con goles de Saldaño y Houseman. En semifinales, perdió con Boca 1-0, esta vez en cancha de Independiente. Boca se coronó bicampeón y Huracán tuvo que jugar un partido con River para acceder a la Copa Libertadores de 1977. El 29 de diciembre, en cancha de Boca, cayó 4-1 con River. Era un final ingrato para un equipo memorable, tan grande como el de 1973.

Adaptación del texto publicado por mi amigo Oscar Barnade, periodista de Clarín, en el libro "Huracán, 100 años".

Campaña:
Metropolitano: Subcampeón. G 22; E 9; P 2 / GF 67; GC 32.
Nacional: Semifinalista. G 13; E 4; P 3 / GF 38; GC 16.

Posiciones:
Metropolitano:
1. Boca 19 pts*.
2. Huracán 16 pts*/**.
3. Estudiantes 14 pts*.
*Posiciones de la Ronda Final.
**Considerando los puntos de todo el Metro, Huracán sumó nueve puntos más que el campeón.

Nacional:
1. Boca.
2. River***.
3. Huracán***.
3. Talleres de Córdoba
***Se enfrentaron los dos subcampeones para determinar quién acompañaba a Boca en la Copa Libertadores de 1977. Y se impuso River 4-1, en la cancha de Boca.

Figuras:
Metropolitano:
1. Miguel Brindisi, mediocampista.
2. Omar Larrosa, mediocampista.
3. Osvaldo Ardiles, mediocampista.
3. Carlos Leone, mediocampista.
3. Augusto Sánchez, delantero.
3. Héctor Baley, arquero.

Nacional:
1. René Houseman, delantero.
2. José Saldaño, delantero.
3. Luis Mario Cabrera, delantero.
3. Osvaldo Ardiles, mediocampista.

Partidos para la historia:
1. Del 1/3 al 14/12: El Penta contra San Lorenzo. Huracán, en un hecho único en la historia de cualquier clásico del fútbol argentino, le ganó cinco clásicos en un año a su rival histórico. Por el Metropolitano: el 1/3, 3-1, de local; el 2/5, 3-1, de visitante; y el 14/7, 4-2, por la Ronda Final. Y por el Nacional: el 24/10, 2-1, en el Gasómetro; y el 14/12, 2-1, en el Ducó, con gran mayoría de suplentes.
2. 22/2: Huracán 2-Boca 1. Buena victoria frente al gran verdugo de Huracán en el año.
3. 18/4: Huracán 5-All Boys. Excelente actuación del equipo para la máxima goleada en la temporada.

lunes, septiembre 28, 2009

En el nombre de Ringo


Oscar Natalio Bonavena, el inolvidable Ringo, fue -además del más carismático de todos los boxeadores argentinos- el más quemero de los quemeros. Era bravo, generoso, pícaro, enorme, familiero, grandilocuente, porteñísimo. Era ídolo, referente popular, contestatario irreverente, un fanfa bonachón, un personaje mágico. Se hizo querer y discutir. Le gustaba decir verdades incómodas.
Desde la popular de Huracán, que ahora lleva su nombre, cada domingo de los 70 se escuchaba un grito emblemático y orgulloso: "Somos del barrio / del barrio de La Quema / somos del barrio de Ringo Bonavena". En ese tiempo, en su mítica pelea contra Muhammad Alí en el Madison Square Garden, batió todos los récords de rating de la televisión argentina. Pero siempre Ringo repetía los ritos de su barrio entrañable, ese Parque de los Patricios que fue suyo. Se había formado como boxeador en el gimnasio de Huracán, en la sede de la avenida Caseros.
Había nacido el 25 de setiembre de 1942. Lo mataron el 22 de mayo de 1976 en las oscuridades del Mustang Ranch, un cabaret de Reno, en el estado de Nevada. Su velatorio fue la manifestación popular más grande entre los dolores de la última dictadura.
Ahora, que tendría que estar cumpliendo 67 años, le llegó un nuevo homenaje: en su club, ese al que adoró y hasta le compró a Daniel Willington para que jugara en la Primera, se reinauguró ese gimnasio en el que soñó piñas y gloria y que ahora se llama como él. Estuvieron José Menno, ex campeón argentino y colaborador de Ringo, y su doctor Cacho Paladino, entre tantos personajes del boxeo. Gente que no olvida a Ringo. Quizá porque eso resulte imposible.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

domingo, septiembre 27, 2009

Ultimo, ese feo lugar


Apertura, sexta fecha: Vélez 2-Huracán 0, en el Amalfitani. Duele. Un punto de los últimos 21 posibles. La sensación de que el ánimo está por el piso y el juego, que aparece de a ratos, se rinde ante un espíritu en declive. Y algo peor: la incomodidad de ser los últimos de la tabla, ese feo lugar.

El mejor: Mario Bolatti y Patricio Toranzo.
El peor: Nicolás Trecco.

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sábado, septiembre 26, 2009

A Liniers, en caravana


Organizada por la Subcomisión del Hincha, la Caravana a Liniers ya está en marcha. Será en nombre de aquella bronca, la que nació el 5 de julio y que durará siempre: como aquellas de 1923 y de 1976, frente a Boca, en otras definiciones con escándalo. Y una vez más, a pesar de los golpes repetidos y de los modos que generan impotencia, estará el auténtico sentimiento quemero. Habitará en el sector visitante del Amalfitani esa resistencia, ese buscar siempre más allá de las circunstancias adversas.

Volver después de aquella vergüenza



El análisis del partido definitorio del Clausura pasado en la televisión chilena. "Una vergüenza", lo calificaron a aquel desenlace del otro lado de la cordillera. Lo vieron en todos lados. Ahora, en otras circunstancias, llega el momento de volver al Amalfitani. No será una revancha, porque nada reparará aquel despojo. Pero sí está en juego el honor. Y a por eso irán Angel Cappa, Mario Bolatti, Paolo Goltz y todos los que vivieron el dolor de aquel 5 de julio maldito.

jueves, septiembre 24, 2009

Para el campeón de la gente


Siete capítulos, uno por cada letra de la palabra Huracán, le dan forma a "El Campeón de la Gente", el nueva libro del periodista Gustavo Catalano, autor de uno de los libros del Centenario Quemero, "Por el Siglo de los siglos". Fue presentado en Deportea y contó con la presencia de cuatro de los grandes protagonistas del memorable Huracán del Clausura 2009: Angel Cappa, Mario Bolatti, Paolo Goltz y Gastón Monzón.

Angel Cappa y Carlos Babington junto al periodista Gustavo Catalano y su libro, en la presentación en la sede de TEA.

Más:
Otros detalles, en Clarin.com

Post publicado desde Quito, Ecuador.

Un blog amigo


Angel Cappa ya tiene su blog. En El toque de Cappa habla de su Huracán y de su fútbol. Y no esconde nada. Es, en definitiva, un blog amigo.

Más:
En Clarín.com

Post publicado desde Quito, Ecuador.

domingo, septiembre 20, 2009

Palabras de Angel



Angel Cappa, después de la derrota ante Estudiantes. A veces, la autocrítica puede ser un comienzo, una manera de volver a empezar.

sábado, septiembre 19, 2009

Ese golazo



Remate de Patricio Toranzo desde 35 metros. Un gol impresionante, que no alcanzó. También una actuación para el aplauso del mediocampista que eligió quedarse en Huracán por respeto a su palabra.

viernes, septiembre 18, 2009

Jugar y perder


Apertura, quinta fecha: Huracán 1-Estudiantes 4, en el Ducó. Alejandro Sabella, uno de los padres de este Estudiantes que se está acostumbrado a los éxitos propios de sus mejores días, explicó con claridad lo que sucedió en Parque de los Patricios: "Huracán jugó muy bien, manejó la pelota, pero este triunfo fue merecido por la contundencia". Ni más ni menos.
Lo de Huracán, más allá del juego, es preocupante: sacó apenas un punto de los últimos 18 posibles. Como si aquella tarde de Liniers, la de la definición del Clausura, se hubiera transformado en el principio de una maldición. No sólo eso: el del actual torneo es el peor inicio en toda su historia, junto con el de la temporada de 1934. Sin embargo, no hay reproches: varios jugadores y el entrenador escucharon aplausos antes, durante y después del partido.

Dos tramos del texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

Gol: Patricio Toranzo.
El mejor: Patricio Toranzo.
El peor: Gonzalo García.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

miércoles, septiembre 16, 2009

Maestrico: nos vendrías tan bien...



César González y una actuación estupenda para el San Luis Potosí. Nos vendría tan bien en este Apertura 2009...

domingo, septiembre 13, 2009

Querido goleador sorpresa



Leandro Díaz puede jugar muy bien, regular o mal. Pero siempre que se pone la camiseta ocho con el Globo de Newbery en el pecho sabemos que será muy difícil encontrar alguien que juegue con más intensidad, compromiso, coraje. Va, viene, ordena, mete, recupera, se raspa las rodillas, juega, intenta. Jamàs claudica. A esta altura, en su tercera temporada en Parque de los Patricios, El León Díaz se transformó en un símbolo. Y ahora, encima, le agregó un rasgo no tan conocido: la llegada al gol. El fue el autor de los únicos dos goles de Huracán en las cuatro fechas del Apertura. El es, ahora, nuestro querido goleador sorpresa.

Un punto, un paso


Apertura, cuarta fecha: Godoy Cruz 1-Huracán 1, en el Malvinas Argentinas. Sin jugar bien, con poco, el equipo fue mucho más que la triste expresión ante Atlético Tucumán, la fecha pasada. Y, al menos, se sumó un punto para salir de la incomodidad de perder y perder. La sensación es que en Mendoza, Huracán dio un paso.

Gol: Leandro Díaz.
El mejor: Leandro Díaz.
El peor: Lucas Trecarichi.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

martes, septiembre 08, 2009

Testimonio de grandeza


Derlis Soto fue, seguramente, el mejor futbolista paraguayo que pasó por Huracán luego del memorable Atilio Mellone, máximo anotador del campeonato de 1944 y ganador de la Copa Competencia Británica del mismo año. En el caso de Derlis, que consiguió el ascenso a Primera en 2000, hay tres goles que lo marcaron para siempre: los tres fueron ante el mismo rival, River; y todos sirvieron para arruinarle el título a los de Núñez. Su recuerdo es el antídoto perfecto para cualquier cargada de los hinchas de La Banda.
El primero de aquellos gritos sin olvido sucedió en el Apertura 2000, torneo que peleaban cabeza a cabeza Boca y River, que iba tras los pasos de otro tricampeonato. El equipo de Américo Gallego se imponía 1-0 ante Huracán en el Monumental, pero a poco del final, apareció Soto para sentenciar el 1-1 y dejar casi sin chances a River en la antesala de la última fecha del torneo.
El segundo partido que lo tuvo como principal protagonista aconteció en la misma temporada, en el Clausura 2001, en el Ducó. River peleaba nuevamente el título, pero esta vez frente a San Lorenzo. Era lógico: durante la semana se había hablado mucho sobre si los jugadores de Huracán pondrían todo o dejarían intencionalmente algún punto en el camino para complicar al rival histórico. Pero apenas empezó el encuentro, se notó la intención de Huracán de llevarse por delante a su rival. Importaba más intentar el ingreso a la Copa Libertadores que perjudicar a San Lorenzo. Así fue que nuevamente el paraguayo Soto apareció para amargar a River. Sus dos goles sirvieron para ganar 3-2 en un partido muy emotivo. El otro tanto lo hizo Gerardo Morales, Caribito. Posteriormente San Lorenzo se consagraría de la mano de Manuel Pellegrini y gracias a ese triunfo de Huracán. En las calles de Buenos Aires, el canal Fox (entonces sponsor del equipo) pegó afiches con una frase que no sólo hablaba del pasado: "Grande se nace".

Post publicado desde Asunción, Paraguay.

lunes, septiembre 07, 2009

Los mejores deseos



Ayer cumplió 63 años Angel Cappa, nuestro entrenador. Desde acá, los mejores deseos. Y estos dos videos: arriba, un pequeño homenaje; abajo, el sueño compartido.

jueves, septiembre 03, 2009

Horrible


Apertura, tercera fecha: Huracán 0-Atlético Tucumán 2, en el Ducó. Lo dijo Cappa, lo vimos todos: fue horrible. Otra derrota. Otro dolor.

El mejor: Gastón Monzón.
El peor: Nicolás De Bruno y Leandro Benegas.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

martes, septiembre 01, 2009

Un siglo compartido


Antes de arribar a los cien años que cumplió este mes, Segundo Víctor Linares Quintana había llegado a muchos otros lugares: nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Carolina del Norte, escribió libros paradigmáticos de Derecho y se lo destaca como uno de los juristas más relevantes de la historia argentina. Pero ya desde los días de la niñez, el inmenso Linares Quintana tenía otro berretín: ser hincha de su Huracán.
Se dio un lujo de pocos: vio al Globo de Jorge Newbery en esos cuatro títulos que lo convirtieron en el más campeón de la década del 20 (junto a Boca, su archirrival de entonces). Y ahora, como si el tiempo no hubiera pasado, cuentan que puede recitar de memoria las formaciones de aquellos equipos, en los que se destacaban cracks de ese tiempo como Guillermo Stábile, Máximo Federici, Juan Pratto, Adán Loizo, Angel Chiesa y Cesáreo Onzari.
La última semana, a pesar de los días traumáticos para la conformación del plantel para el actual Torneo Apertura, la Comisión Directiva de Huracán tuvo un gesto valioso: nombró a Linares Quintana como Socio Honorario de la institución. Se trató de una suerte de reivindicación para él, quien alguna vez soñó con ser el arquero de la Primera División y se fue a probar a las inferiores del club de Parque de los Patricios.
Para homenajearlo le entregaron una camiseta de Huracán con la firma de Mario Bolatti. Don Segundo hizo lo mismo que en sus tiempos de tribuna, cuando la cancha quedaba sobre la Avenida La Plata: se la puso orgulloso. Luego, posó con ella para una foto y volvió a sonreír como lo que es en su esencia: un quemero de ley.

Texto publicado por el autor del Blog en Clarín.

lunes, agosto 31, 2009

¿Era off side?



Una jugada al límite. Y gol de Newell's. Quedó la duda: ¿estaba habilitado Juan Manuel Insaurralde al momento del centro de Cristian Sánchez Prette?

domingo, agosto 30, 2009

Travesaño, palo y afuera


Apertura, segunda fecha: Newell's 1-Huracán 0. Una jugada sirve como retrato de lo que pasó. Tiro libre de Rodrigo Díaz, travesaño; rebote impreciso de Rolando Schiavi, palo; continuidad de la pelota cerca de la línea y afuera... No mereció perder Huracán en Rosario. Jugó un segundo tiempo para el aplauso, dominó, tocó, llegó. Claro, pero le faltó lo más importante: el gol. Una bronca, más allá del juego.

El mejor: Rodrigo Díaz.
El peor: Leandro Benegas.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

viernes, agosto 28, 2009

Saudade



"Saudade" es una palabra que se utiliza en portugués (sobre todo los brasileños la emplean) para explicar una añoranza, una manera de extrañar. Y eso ya nos está pasando con Javier Pastore, el crack que vimos nacer y ya no podemos disfrutar.

miércoles, agosto 26, 2009

Orgullo, gratitud y calma


Huracán fue el subcampeón del Clausura. Mereció la vuelta olímpica. Escuchó elogios y aplausos. Fue y es motivo de orgullo. Por eso, la gratitud en el recibimiento frente a Lanús, en el Ducó. Ahora, hay que empezar de nuevo. Por circunstancias propias del club, por incapacidades de los dirigentes, por un plantel que está en pleno armado aún con el Apertura en marcha. Pero hay que tener calma. No sirve esa ansiedad de gritarles a los debutantes, de fastidiarse ante cada pase que no sale tan claro como hace un par de meses. Si no hay tolerancia, menos habrá futuro...

Actualidad:
Días y horarios de las próximas dos fechas, en Patria Quemera.

martes, agosto 25, 2009

El Cuadro de Raulito


Por Eduardo Sacheri*

El decidió, de entrada nomás, dejarlo en libertad. Tenía la idea de que los amores no se imponen, ni siquiera se eligen. Pensaba que en todo caso eran los amores los que optan, los que se le imponen a uno. Por eso, con cierta prescindencia fatalista pensó que si tenía que ser, sería, y que si no, era inútil gastar pólvora en chimangos.
No le fue fácil, sin embargo. Sobre todo cuando en sus narices otros rivales se lanzaron a tratar de convencerlo. Le costó sobreponerse, y aceptar sonriendo a tíos
y primos y cuñados y amigos y vecinos tentándolo al Raulito, ofreciéndole camisetas y pelotas y gorritos, a cambio de promesas de fidelidad a sus propios cuadros. Tampoco dijo nada cuando sorprendió a más de uno de esos buitres futboleros enseñándole al chico los canutos de la cancha, instruyéndolo subrepticiamente en las rivalidades históricas, ensalzando las hipotéticas virtudes de los unos, y vilipendiando las supuestas taras infames de los otros.
El los dejó. Un poco por esa resignación que era tan suya. Y otro poco porque a veces, en sus días tristes, sospechaba que tal vez fuese mejor así, que la cadena de afectos inexplicables se cortase con él, sin involucrar a su hijo. Que tal vez el chico terminase siendo más feliz siendo hincha de algún grande, saliendo campeón de vez en cuando, viendo la cancha llena, comprando El Gráfico con su ídolo en la tapa. Si al fin y al cabo él venía sufriendo hacía... ¿cuánto? Más de veinte años desde aquel campeonato. Y después la debacle. Hasta el descenso había tenido que sufrir, hasta el descenso. Y a la vuelta, la desilusión grande del 94. Justo en la última fecha, será de Dios, en la última fecha. Si faltaba tan poquito, un empate y listo. Pero ni siquiera.
Por eso, seguramente, aceptó con entereza que Raulito, desde los nueve, más o menos, empezase a decir que era de River, «como el tío Hugo»; aunque en el fondo más recóndito de su ser, él sintiese sinceros deseos de pasar al «tío Hugo», lenta, dulcemente, por la picadora de carne y la máquina de hacer chorizos.
Es que, a solas consigo mismo, en el resto de los días, sabía que era todo grupo. Que le hubiese encantado que Raulito saliese de los suyos. Que ahora que ya tenía trece, ahora que era todo un hombrecito, habría sido lindo ir juntos a la cancha. A la tarde, tempranito, en el tren y el 118, hablando de bueyes perdidos, mirando el partido de tercera acodados en el escalón de arriba, dejando pasar la vida.
Pero igual no cambiaba de idea. No señor. Que si tenía que ser que fuese, y si no, no. Igual, y por si acaso, cultivó su propia planta de leyendas mentirosas, como para mantener viva su persistente esperanza. Y aunque le daba un poco de vergüenza comparar al equipo del 73 con la Selección del 86, igual seguía adelante, envalentonado en su propia pirotecnia falaz, enternecido en la admiración dibujada en los ojos del Raulito.
Esa tarde, la inolvidable, la definitiva, empezó como todas, con el mate y la radio en la mesita de hierro del patio. El padre decidió prevenirlo de entrada:
–Mira, Raulito, que hoy juegan contra nosotros. El hijo lo miró con curiosidad.
–¿Y qué problema hay, pa?
El padre, feliz en la sencillez del chico, terminó sonriendo:
–Tenés razón, Raulito, ¿qué problema hay?
A los veinte minutos penal para River. El chico lo miró al padre, como dudando. El lo tranquilizó, a pesar de sí mismo:
–Gritálo tranquilo, Raulito. Eso sí: si después hay un gol nuestro, no te enojés
si yo lo grito.
–No, papá, si no me enojo –le aclaró, muy serio. Después gritó el gol, pero no mucho. Fue un grito breve, un poco tímido. El padre lo palmeó.
–No seas tonto, Raúl, gritálo todo lo que quieras.
–Así está bien, pa –fue toda su respuesta. Al rato vino el dos a cero. Ahí el chico lo miró primero, y después dio un par de aplausos, y eso fue todo.
–Che, ¿qué clase de hincha sos vos? ¿Así te enseñó tu tío Hugo a gritar los goles?
–No pa, él los grita como loco. Como vos, los grita.
–Y entonces gritá tranquilo, hijo. –Y después añadió, con un guiño:– Ojo que en el segundo tiempo capaz que grito yo, ¿eh?
Se sentía en paz, dueño de una felicidad sencilla y robusta. Casi ni se acordaba de que iban perdiendo. Empezaba a pensar que tal vez no fuese tan terrible que su hijo fuese de River. A lo mejor iban a poder ir a la cancha igual, turnándose un domingo cada uno, si el fixture ayudaba.
El segundo tiempo siguió por el trillado sendero de la tragedia. Un contraataque y tres a cero. El pibe ni siquiera hizo un gesto cuando el relator vociferó la novedad a voz en cuello.
–Che, Raulito, ¿estás dormido, vos? –El padre lo palmeó con afecto.
–No, papi. –Zarandeaba las piernas cruzadas debajo del asiento, y tenía los dedos cruzados en el regazo, como cuando pensaba en cosas complicadas. Luego aventuró:– No sé, me da un poco de lástima.
El padre se rió con ganas.
–Dejáte de jorobar, Raúl, y disfrutálo. Total, un partido más, uno menos... Aparte, cuidado, pibe –bromeó–, mirá que a lo mejor todavía se lo empatamos.
Para colmo, y como dándole la razón, al ratito vino el tres a uno. El padre lanzó un gritito contenido, tenso, como el que habrían dado los jugadores, saludándose apenas entre ellos, disputándole la pelota a un arquero con ganas de enfriar la cosa, corriendo hacia el medio campo para ganar tiempo. El hijo lo miró sin tristeza. Cuando sus ojos se cruzaron, ambos sonrieron.
–Te dije, pibe, ojo con nosotros. Mirá que somos bravos.
Por lo que decían en la radio, el partido se estaba poniendo bueno.
–Escuchá, Raulito, escuchá: los tenemos en un arco.
Pero el aviso era inútil. El chico seguía el relato concentrado, serio.
Acompañaba las jugadas trascendentes con patadas en el aire, como jugando él también su parte del asunto. El padre sonrió. Cómo son los pibes. Se posesionan de tal modo que se sienten ellos mismos protagonistas del partido. En realidad, no sólo los pibes: un par de semanas atrás él mismo había hecho trizas el termo en un esfuerzo supremo por despejar al córner un disparo bajo que iba a sobrar fatalmente al arquero.
A los treinta, más o menos, tiro de esquina sobre el área de River. El chico seguía enchufadísimo. Hasta balanceaba ligeramente el cuerpo de un lado a otro, como todo buen cabeceador, esperando el momento de correr un par de metros y madrugar al marcador y pegar el salto y conectar el frentazo. Pero había algo que al padre no le cerraba, algo en el modo en que estaba parado, algo en la expresión de sus ojos negros.
El corazón le dio un vuelco cuando comprendió: el pibe se estaba perfilando de atacante, no de zaguero. El movimiento era para zafarse de algún marcador pegajoso, los ojos tenían el fuego de vení bola vení que te mando a guardar. El brazo derecho se alzaba en el gesto que se le hace al siete de ponéla acá, justito acá por lo que más quieras.
El relato se suspendió en una nota aguda, una de esas notas que se alargan, que perduran en el aire, mientras el relator decide si tiene que gritar o decir que pasó cerca. Igual no hizo falta, porque la hinchada, detrás de ese arco, lo gritó primero, y el relator en todo caso se encaramó después a ese alarido. El padre lo gritó con ganas, entusiasmado. Tres a uno es una cosa. Pero tres a dos es otra bien distinta, y entonces...
Tuvo que interrumpirse de golpe en sus divagaciones. Porque a sus pies, al costado de la mesita, de rodillas, de cara al cielo, gritando como si lo estuviesen desollando, con los brazos extendidos y las palmas abiertas, mezclando los chillidos de su voz de nene y los ronquidos incipientes de su madurez en ciernes, estaba el pibe, el pibe ya sin vueltas, ya sin chance alguna de retorno, ya inoculado para siempre con el veneno dulce del amor perpetuo, ya ajeno para siempre a cualquier otra camiseta, más allá de cualquier dolor y de todas las glorias, dando al cielo el
primer alarido franco de su vida.
El padre se lo quedó mirando, impávido, hasta que el pibe se quedó sin voz y volvió a sentarse. Tuvo miedo de pronunciar palabra, como si cualquier cosa que dijese conllevara el riesgo de destruir ese hechizo de epopeya. El pibe, igual, no lo miraba. Estaba ciego a cualquier cosa que no fuese esa cancha, ese arco de sus desdichas, ese reloj fugaz y traicionero, ese relato interminable de centros llovidos al área y despejes agónicos. Sobre todo eso el padre pensó después, porque en ese momento, agobiado en la constatación de su pequeño milagro íntimo, apenas le quedaba tiempo de mirarlo al pibe, de comérselo con los ojos, de grabárselo para siempre en el recoveco más recóndito de su alma.
En eso estaba cuando, ya en el descuento, River jugó mal al off–side y el nueve se escapó con pelota dominada. El relato radial se trepó de nuevo a uno de esos agudos oraculares. El pibe se puso de pie, incapaz ya de tolerar la tensión de la jugada. Con el rugido de la hinchada de fondo, padre e hijo contuvieron el aliento, con el alma pendiendo de ese nueve que entraba al área a liquidar el pleito, que punteaba la pelota por encima del arquero, buscando el segundo palo. El relato se cortó de pronto, y cuando continuó ya lo hizo en un tono menor, para explicar lo inexplicable: la pelota besando el travesaño y yendo a morir al techo de la red, ya inútil, ya sin sentido, ya con el arbitro pitando el final.
El padre se volvió a mirarlo. El chico estaba rojo de la bronca, con los ojos muy abiertos de tan incrédulos, con los puños apretados de impotencia. Pensó primero en decir algo, como para tratar de mitigar ese dolor en carne viva. Pero lo disuadió la certeza de que era mejor así, porque así eran siempre las cosas, y las cosas no podían estar mal, si así eran siempre. Los labios del chico se torcieron en una ueca, y por fin se lanzó en un llanto desbocado. Ya era grande. Lo suficiente como para querer llorar a solas. Por eso se levantó de pronto y corrió hasta su pieza. El padre escuchó el portazo, y no necesitó verlo para saberlo derrumbado sobre su cama, confuso, dolido, ignorante de qué debe hacer uno con el dolor y con la rabia.
El padre lo supo llorando a mares, y se regocijó en esas lágrimas. Porque uno puede decir que es de muchos cuadros. Uno puede cambiar de idea varias veces.
Sobre todo si abundan los tíos y los primos grandes, dispuestos a comprar con pelotas y camisetas la fidelidad de un corazón novato. Pero una vez que uno llora por un cuadro, la cosa está terminada. Ya no hay vuelta. No hay caso. De la alegría se puede volver, tal vez. Pero no de las lágrimas. Porque cuando uno sufre por su Cuadro, tiene un agujero inentendible en las entrañas. Y no se lo llena nada. O mejor dicho, sólo se le llena con una cosa: con ganar el domingo que viene. De manera que asunto concluido. La suerte está echada. Nosotros acá, el resto enfrente. Algunos más amigos, otros menos. Pero de este lado nosotros, los de acá,los que no tenemos en común, tal vez, victoria alguna, pero que compartimos las lágrimas de un montón de derrotas.
Cuando su mujer salió al patio, extrañada de que su marido siguiese al sereno en el atardecer frío del otoño, lo encontró llorando a él también, pero unas lágrimas gordas, densas, de esas que abren surcos pegajosos en su camino, de esas que uno llora cuando está demasiado feliz como para sencillamente reírse.
–¿Se puede saber qué les pasa? –preguntó la mujer, confundida. El la miró, sin preocuparse siquiera de ocultar sus lágrimas–: Hace rato que el Raulito entró a su pieza y dio un portazo, y me dice que no quiere que entre, y se lo escucha llorar y llorar como loco. Y ahora salgo y te veo a vos también moqueando. ¿Me querés explicar qué cuernos pasa?
El hombre la consideró con benevolencia. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Intentar explicarle? ¿Cómo? Se conformó con mirarla, mientras seguía sintiendo el fluir del tiempo en el gotero de cristal de ese momento indestructible.
–Seguro que le ganaron a River y vos lo cachaste al chico, ¿no? Seguro que te la agarraste con el nene, ¿no? –Ella lo miraba con gesto de severo reproche.– Semejante grandulón, ¿no te da vergüenza?
–No, Graciela, no le hice nada. Si River ganó tres a dos. Al chico no le dije nada, te juro –respondió con calma, desde la cima de su paz reconquistada.
–Pero entonces no entiendo nada. ¿Me decís que ganó River, y el nene está llorando como loco encerrado en la pieza?
–Sí, Graciela. Ganó River. Pero el pibe no es de River, Graciela. –Y se sintió reconciliado con la vida, eufórico, agradecido, emocionado; dueño legítimo y absoluto de las palabras que iba a pronunciar. Después se incorporó, porque cosas así se dicen de parado:
- Lo que pasa es que el Raulito es de Huracán, Graciela. ¡De Huracán!

*Eduardo Sacheri es escritor. Publicó "Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol", "Te conozco, Mendizábal y otros cuentos" y "Lo raro empezó después, cuentos de fútbol y otros relatos". La película "El secreto de sus ojos" está basada en su novela "La pregunta de sus ojos". Nació en Buenos Aires en 1967, también es profesor y licenciado en Historia, y ejerce la docencia universitaria y secundaria.

lunes, agosto 24, 2009

El Ducó, de película


El Ducó aparece en la destacada película El Secreto de sus ojos. Dice la crítica de Terra: "Nadie le va a quitar a Campanella el orgullo de haber dirigido un policial intenso con un par de planos deslumbrantes, como esa persecución en el Tomás Adolfo Ducó, que quedarán por siempre en la retina del espectador". Sostiene la revista Ñ: "Campanella también es de los pocos que sabe dialogar fluido con el público. Haga comedia, cine costumbrista o drama. A los remates de sus líneas, El secreto de sus ojos le agrega momentos de auténtico placer: prepárense cuando vean el estadio de Huracán desde el aire para disfrutar un plano secuencia de 5 minutos exactos, que entra y sale del campo de juego y se mete por los rincones del Ducó". También un motivo de orgullo para el Palacio quemero.

Más:
El sitio oficial de la película, acá.



El trailer de la película, con el Ducó protagonista.

domingo, agosto 23, 2009

Díaz, ese león



Leandro Díaz está jugando su tercera temporada en Huracán. Y es un quemero más. Hizo lo que casi nadie: insistir para irse de Boca y volver a Parque de los Patricios. Se encariñó. Tanto que el mismo día del despojo de Liniers, Leo escribió en Facebook: "Muy pero muy triste!...Pero este es el primer escalon para devolverte TU IDENTIDAD...x favor no la pierdas nunca mas que el exito va a llegar...Desde hoy y para siempre tenes un hincha más...Gracias a Todos,Gracias Huracán". Ante Lanús, otra vez con la ocho, hizo un golazo (de zurda siendo derecho) y fue el mejor del equipo por juego, por constancia, por garra pura. Ovación para él, claro.

El entusiasmo roto



La salida del equipo frente a Lanús. La celebración del subcampeonato no tuvo luego continuidad en el campo de juego. De todos modos, aplausos igual. Más allá del entusiasmo roto.

La derrota de los dirigentes


Apertura 2009, Fecha 1: Huracán 1-Lanús 2. Se dijo: era un equipo atado con alambre a consecuencia de la incapacidad para ofrecer la base del subcampeón del Clausura pasado ni para conseguir los transfers de los refuerzos más importantes. Y se jugó como tal. No es lo mismo Nicolás Trecco que Javier Pastore, por citar el ejemplo más notorio. Hubo coraje. Pero no alcanza, mucho menos ante rivales como Lanús.

Gol: Leandro Díaz.
El mejor: Leandro Díaz.
El peor: Nicolás Trecco.

Así estamos:
En el Apertura
En los promedios
El fixture

sábado, agosto 22, 2009

Ser de domingo


No hubo casualidad en el armado de la primera fecha de la temporada por parte de la AFA. En la reunión de Comité Ejecutivo, Independiente solicitó tener el mismo derecho que Boca y que River: jugar sólo los domingos. Pero no le aceptaron la idea. Se resolvió que el "privilegio de domingo" fuera para los dos más campeones de la historia del fútbol argentino. Con un agregado: en la primera fecha, además jugarán el campeón y el subcampeón del último torneo. En este caso, Vélez (que visitará a Colón) y Huracán (que recibirá a Lanús). Se trata de una sensación que agrada: ser de domingo.

Más:
Las quejas de Cappa, en Clarín.com

El significado de un detalle


En la página tres de la Guía Clarín del Apertura 2009 se hace un repaso de los campeones de la Era Profesional y en el recuadro explicativo se señalan los títulos de Liga obtenidos antes de 1931 por los 20 clubes que participan actualmente de Primera. Racing (9 títulos), Boca (6), Huracán (4), San Lorenzo (3), Independiente (2), River (1), Estudiantes (1) y Gimnasia (1). La tabla es elocuente: los grandes nacieron grandes.

viernes, agosto 21, 2009

Cappa, Gran DT y también actor



Angel Cappa, en la publicidad de El Gran DT. Nace un actor.




El backstage de la publicidad de El Gran DT. Un Cappa auténtico.

El mejor, con nosotros


Mario Bolatti firmó contrato con Huracán. El mejor jugador del Clausura (de acuerdo con los puntajes de Clarín, Olé y La Nación) seguirá en Parque de los Patricios. Es la mejor noticia de la pretemporada.

Más:
Todos los detalles del mercado, en la Página Oficial.

jueves, agosto 20, 2009

Sobre derechos y deberes


Matías Defederico jugó al fútbol en el último Clausura mejor que casi todos. No era fácil: con escasos antecedentes en Primera, el técnico Angel Cappa le dio confianza, responsabilidad y titularidad garantizada. Aquel chico al que Antonio Mohamed había hecho debutar en los días rudos de la B Nacional 2006/07 demostró que tenía con qué: en breve, hasta Diego Maradona lo convocó para la Selección local.
El primer golpe lo vivió el 5 de julio, en el Amalfitani, ante Vélez. Un rato después, entre lágrimas, le dijo a Cappa: "Si usted se queda, yo sigo". Pronto apareció una oferta de Independiente y llegó la posibilidad que de que no fuera más a practicar. Le duplicaron el sueldo. Defederico volvió a decir: "Me quedo por Cappa y por la gente". Entonces, apareció una tentación enorme: los millones del Corinthians y la eventual sociedad con Ronaldo. Ahora, con vehemencia, señala que se va a Brasil. Tiene el derecho de irse, claro. Pero, sobre todo, está dejando atrás el deber de su palabra.



En Brasil ya lo disfrutan a Defederico. Y lo comparan con Messi.

Un equipo atado con alambre


Un retazo de calma es para Huracán lo más parecido a un pequeño paraíso en días traumáticos: ayer, en La Quemita, hubo un asado para el plantel subcampeón del Clausura con dos caras nuevas, Leandro Díaz (regresó de Boca) y Pablo Jerez (llega a préstamo; la última temporada jugó en Colón). Pero más allá de la sensación nueva, todo sigue atado con alambre. Anoche, al cierre de esta edición, Mario Bolatti todavía no había pasado por la sede de la Avenida Caseros a firmar su contrato. No es el único caso sin resolución: Matías Defederico ya no imagina un futuro en Huracán.
El asado de La Quemita (que lo pagó Bolatti) parecía el principio de todas las soluciones. Sin embargo, tampoco firmaron aún Patricio Toranzo (el presidente de River, José María Aguilar, prometió resolver su situación) y Gonzalo García (por una diferencia en el sueldo). Es todo un síntoma, a tres días del debut de Huracán en el Apertura, el domingo ante Lanús, desde las 14 en el Ducó.
El presidente del club, Carlos Babington, se refirió ayer a la situación de Defederico, en declaraciones a TyC Sports: "No puede irse a Corinthians sin autorización y si lo hace, será para quedarse en la playa. Esto tiene retorno, si es inteligente. Deberá pedirles las disculpas del caso a los jugadores y al técnico". Mientras tanto, en los medios brasileños ya anuncian su llegada para el lunes o el martes. Y hasta lo presentan como "O novo Messi" ("El nuevo Messi").
Hoy será un día decisivo para que la calma aparente se transforme en la sensación inaugural en el torneo. Mientras, Cappa imagina el equipo con: Gastón Monzón; Jerez, Paolo Goltz, Kevin Cura o Ezequiel Filipetto, Diego Rodríguez o García; Díaz, Bolatti, Toranzo; Nicolás De Bruno, Lucas Trecarichi; Federico Laurito.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

miércoles, agosto 19, 2009

Palabra de Cappa


Angel Cappa cumplirá con su palabra. Pero no sólo porque haya firmado un contrato; también por aquellas lágrimas compartidas en el vestuario del Amalfitani, el último 5 de julio, cuando Vélez dejó a Huracán a siete minutos del título. En este recorrido de alegrías y de traumas el entrenador se transformó en un quemero más. Habla como tal en público y en privado. Le da bronca que se vayan algunos jugadores. Le duele que los compromisos no se sostengan. Pero ayer lo dejó claro, tras la práctica de la mañana y en la presentación de su libro: "Aunque tenga que jugar con la Cuarta yo me quedo en Huracán. Tengo un compromiso asumido y lo voy a respetar". El lunes, consultado por Clarín, había dejado una inquietud: "Si uno es el capitán del barco y le sacan a todos los marineros, ¿qué va a hacer?"
Pero ayer volvió a escuchar una noticia relevante: Mario Bolatti se quedará en Huracán. "Firmará mañana (hoy)", confió el vicepresidente Norberto Giuliano. Le comentaron que ante la partida de Carlos Araujo al AEK Atenas, llegará Pablo Jerez, de Colón. Le garantizaron que está todo acordado con Leandro Díaz para que se sume al plantel en las próximas horas. Y hasta le prometieron que llegará otro delantero.
¿Y lo de Matías Defederico? Esa es la principal inquietud en estas horas de incertidumbres en la sede la Avenida Caseros. Todo indica que se irá al Corinthians, que ofreció cuatro millones de dólares por su pase. Dos detalles: Mati (su apodo en el plantel) ya se despidió de sus compañeros más cercanos y hasta cuentan que retiró su ropa del vestuario. Sin embargo, los dirigentes señalan que no se irá hasta diciembre. "Hablé con Alejandro Bouza (su representante) y va a tratar de que la gente del Corinthians lo deje hasta diciembre en el club. Ellos lo quieren sobre todo para la Libertadores, que empieza el año que viene", le dijo el presidente Carlos Babington a ESPN Radio Rivadavia.
Cappa tiene mucha bronca por esta situación. Se siente defraudado por Defederico, quien le había prometido personalmente que iba a continuar en el plantel para buscar la revancha en el Apertura. Y los dirigentes también manifiestan en privado su enojo con la actitud de Araujo: "Siempre nos dijo que se iba a quedar y a la hora de la verdad, se fue a Grecia".
Ayer hubo una reunión entre los jugadores, en la que también participó Cappa. Luego, ya sobre el final del entrenamiento en La Quemita, apareció Babington. Prometió resolver los inconvenientes para hoy. A la tarde, contó que Bolatti seguirá hasta diciembre; que Leandro Díaz se reincorporará hoy; y que la situación de Patricio Toranzo tiene "muchas chances" de resolverse.
Según le contó uno de los presentes a Clarín, se trató de una reunión muy positiva la del presidente y los futbolistas. Es más: acordaron un asado para hoy en La Quemita. Babington le anticipó al cuerpo técnico que del mismo participarán Jerez y Díaz, quien hizo todo lo posible para irse de Boca y regresar a Parque de los Patricios.
De todos modos, no es un clima ideal el del subcampeón del fútbol argentino a tan poco del inicio del Apertura. La impresión es inequívoca: todo está atado con alambre. "Confío en que los dirigentes van a solucionar todo. Tratamos de pensar sólo en el inicio del torneo, pero es difícil por esta situación. Es desgastante", dijo el capitán Paolo Goltz a TyC Sports. Así, en breve, Huracán deberá enfrentar a Lanús. ¿Habrá segunda parte para Los Angeles de Cappa? La pregunta, por ahora, no tiene respuesta.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

martes, agosto 18, 2009

¿Y ahora?


La portada del diario Olé. Un testimonio de un momento crítico. ¿Y ahora quién va a jugar? ¿Y las promesas? ¿Y los compromisos de palabra? A tres días del inicio del Apertura, nada está claro.

Más:
Detalles, en Olé.
El futuro de Cappa, en Clarín.

lunes, agosto 17, 2009

Huracán, una luz de almacén...


En Huracán pasa todo esto: ya se fueron jugadores fundamentales, otros se están por ir y varios no tienen contrato. A menos de una semana del inicio del Apertura y tras más un mes de negociaciones no se sabe cómo va a formar Huracán. Y hay un escenario peor y posible: si no firma Mario Bolatti, también partiría Angel Cappa...
El panorama es este: según Ole; y según TyC Sports. Cabe una pregunta, a esta altura: ¿será como dijo el entrenador: "que el último apague la luz"?

domingo, agosto 16, 2009

Tres vueltas olímpicas en el Gasómetro

El Gasómetro de Avenida La Plata, un estadio tradicional del fútbol argentino. Se lo conocía como el Wembley porteño. Fue inaugurado en 1916 y el último partido se jugó el 2/12/1979 (San Lorenzo 0-Boca 0). En ese escenario, entre 1933 y 1944, Huracán dio tres vueltas olímpicas por competiciones oficiales de la AFA.

1. 1933: El perfecto consuelo. El título de 1933 en la Copa Consuelo Beccar Varela fue, quizá, el menos relevante de los 13 que obtuvo Huracán en su historia centenaria (cinco Ligas y ocho Copas). Pero tuvo un detalle en su desenlace que lo hizo memorable: la vuelta olímpica fue en el Gasómetro de Avenida La Plata.
De esta competición (perteneciente a la edición de 1933, pero disputada en 1934) participaron aquellos equipos que no habían accedido a la Ronda Final de la Copa de Honor Beccar Varela, entre ellos Boca, River y San Lorenzo. Huracán, que en el campeonato de ese año finalizó decimosegundo, comenzó su recorrido en la Consuelo frente a Argentinos Juniors, en la cancha de Ferro. Y ese 6 de enero logró imponerse recién en el alargue, por 3-2.
Ya en los cuartos de final, goleó 4-1 a Quilmes. En las semifinales le tocó un rival difícil: Boca, el subcampeón de la temporada de 1933. El partido se disputó en Avenida La Plata y Huracán, que tenía a Herminio Masantonio como máxima figura, ganó 3-1. En la otra semifinal, en la cancha de Racing, Lanús venció a Talleres de Remedios de Escalada por 4-3.
La final se llevó a cabo el 27 de enero de 1934. Y el 2-1 ante Lanús dejó la agradable sensación y el inolvidable episodio para el recuerdo de festejar la consagración en la cancha de San Lorenzo, que en 1933 había ganado su primer título en la Era Profesional.

2. 1943: Nuestra segunda casa. Este fue un año muy significativo en la historia de Huracán. Resultó el principio del adiós para Herminio Masantonio y el primer año lejos de la vieja y entrañable cancha de madera. Y fue otro buen ejemplo de consolidación del protagonismo, más allá de cierta irregularidad. Y hasta permitió un nuevo título: la segunda Copa Adrián Escobar, en la tercera final consecutiva.
Huracán tuvo vaivenes en su recorrido por la temporada. Fue el último en ganarle al Boca campeón (3-1, en el Gasómetro, por la séptima fecha), pero también fue víctima de derrotas inesperadas (0-1 ante Platense; 1-2 contra Atlanta). Finalizó cuarto, igualado con Estudiantes. En consecuencia, el acceso a la Copa Adrián Escobar (una tradicional competición de los años 40 a la que accedían los siete mejores del campeonato) permitió defender el título del año anterior y construir otro precioso hito: Huracán dio la vuelta olímpica en el Gasómetro. Sucedió el 11 de diciembre, ante Platense. Fue empate sin goles y se resolvió con la reglas de esa competición: por corners. Y en esa instancia ganó Huracán 4-1. Era la tercera final sucesiva de Huracán en la Adrián Escobar ("un título oficial del fútbol argentino, más allá de sus particularidades de disputa", sostiene el periodista e historiador Oscar Barnade). Era también una suerte de abrazo colectivo a modo de homenaje al Gran Herminio.

3. 1944: La costumbre más sana. El final de cuatro derrotas seguidas impidió que Huracán se subiera otra vez al podio. Fue, al margen del séptimo puesto final, un muy buen año para el equipo. No sólo por algunos momentos en la liga, sino también por el nuevo título: la Copa Competencia Británica, la última conquista oficial hasta 1973. Se trataba de un trofeo propio de la década del 40, donado por el embajador del Reino Unido en Argentina. Huracán eliminó a Vélez (2-1), a San Lorenzo (4-3) y a Newell's (4-1). Y el 9 de diciembre, en el Gasómetro, El Globo se impuso a Boca por 4-2. Y festejó una costumbre de ese tiempo: por tercera vez en su vida y por segundo año consecutivo, Huracán daba una vuelta olímpica en el césped de la cancha del archirrival, el emblemático Gasómetro de Avenida La Plata. Un episodio suficiente como para que este 1944 resultara memorable.
Antes, durante el campeonato, Huracán ya había hecho historia: en la primera fecha, había logrado su mayor goleada del clásico frente a San Lorenzo: 5 a 1. Sucedió en la cancha de Ferro, en Caballito, el 16 de abril. El paraguayo Mellone, quien debutó esa tarde y luego sería el máximo anotador del año, curiosamente no marcó ningún tanto.

sábado, agosto 15, 2009

Lo leemos, Angel


Angel Cappa nos ofrece leerlo, también. Se trata de una serie de charlas y entrevistas entre nuestro entrenador y personajes muy valiosos del mundo del fútbol. El libro que editó Deportea junto al diario Marca será lanzado y presentado el martes a las 18 en la escuela de periodismo Tea y Deportea, ubicada en Lavalle 2083.

Más:
Algunos avances, en Clarin.com.

Actualidad:
El amistoso ante Tristán Suárez, en Patria Quemera.

viernes, agosto 14, 2009

Nuestra Selección



Huracán y la Selección, ese vínculo que nació en los tiempos fundacionales, con Pedro Martínez y el Negro Laguna y que se hizo fuerte con Guillermo Stábile. Y que creció con tantas glorias en el camino, incluido ese Mundial de 1978, con matriz quemera dentro del campo de juego. En aquellos días oscuros, una Selección que jugaba con las ideas del Globo de los 70 era la cara contradictoria de un país en el subsuelo. Y César Menotti fue el impulsor de aquel equipo que provocaba gritos entre penumbras. Resultó también un comienzo en los modos de entender al seleccionado nacional.

miércoles, agosto 12, 2009

Un espejo, una oportunidad


"En Lanús, cuando a mí me toca ser presidente se llamó a elecciones después de casi 25 años. No había ni gimnasia política. Uno de los argumentos míos en la campaña fue que había una sexta campeona, que era la ´86 de Lagos, Biglieri, Fritzler, Leto. Después, esos chicos, sumados a los de la ´88, fueron la base del equipo campeón en el 2007. Pero, ¿cómo le explicás a la gente que tenés una Sexta que anda bárbaro cuando la Primera corre peligro de descender? Ahí es donde tiene que aparecer la convicción del dirigente para decir: 'Yo apuesto a que este nudo se desata por este lado'". La explicación pertenece al presidente de Lanús, Alejandro Marón, en el diario La Nación. Sirve como punto de partida, como espejo, para una apuesta: en Inferiores, la Quinta de Huracán va tercera (detrás de Lanús y de River) y la Sexta lidera el torneo (delante de Newell's y de Rosario Central), cuando ya se disputaron 17 fechas. No sólo eso: el defensor Juan Fernández y el delantero Luciano Nieto (ya jugó en Primera) están convocados al seleccionado nacional Sub 18 que se entrena en Ezeiza. Ahora, debe aparecer el coraje para generar espacios y las condiciones para que La Quemita sea el camino más corto y menos pedregoso para la reconstrucción.

martes, agosto 11, 2009

Cappa + 11


El fútbol volverá el viernes 21. Falta poco más de una semana para el debut de Huracán frente a Lanús, en el Ducó. Angel Cappa imagina otro Huracán protagonista, sueña un nuevo milagro bajo el cielo de los barrios del Sur. Y para eso, cree en este equipo. Al menos, por ahora:

Gastón Monzón / Lucas Calviño

Carlos Araujo / Juan Fernández
Paolo Goltz / Ezequiel Filipetto
Eduardo Domínguez / Kevin Cura
Diego Rodríguez / Gonzalo García

¿Leandro Díaz? / Alan Sánchez
Mario Bolatti / Gastón Esmerado
Patricio Toranzo / Rodrigo Malbernat

Matías Defederico / Nicolás Trecco
Lucas Trecarichi / Nicolás De Bruno

Federico Laurito / Luciano Nieto