viernes, noviembre 06, 2015

Siete llaves para nuestro misterio

El festejo del gol de Espinoza contra River, en el Monumental. Gran triunfo en la Sudamericana. Para seguir creciendo y creyendo.

Huracán es un caso que merece psicólogo. Este plantel -que quedará en la historia del club, tras ganar dos títulos en cinco meses- es capaz de la gloria y de devoto. De lo mejor y de lo peor. Y sus ciclos de victorias importantes y de derrotas inesperadas se renuevan a cada paso. ¿Por qué le pasa eso? ¿Cómo puede ser que pierda en Venezuela por goleada y cuatro días después gane la Supercopa Argentina ante River? ¿Cuáles son los motivos que lo llevan a estar muy cerca de la final de la Copa Sudamericana y a sufrir hasta la última fecha por la permanencia? Lo que sigue son algunas claves para tratar de entenderlo.

1) Se agranda en los partidos más complicados. Este plantel -ya desde los días de Frank Kudelka como entrenador- se sentía más cómodo ante las citas complicadas que ante rivales accesibles. Sirve un ejemplo: con el mismo entrenador y con los mismos jugadores eliminó a Boca de la Copa Argentina y sufrió una derrota bochornosa ante Sportivo Belgrano de San Francisco, en el Ducó. La primera sirvió de impulso para ganar su penúltima Estrella, la número doce. La segunda lo dejó último en la segunda categoría, su peor ubicación histórica. "Están preparados para la guerra. Yo con estos jugadores voy a pelear con escarbadientes", decía Néstor Apuzzo -el sucesor de Kudelka- respecto de esta particularidad.

2) Tiene un plantel corto. Los titulares se dicen de memoria, sobre todo desde la llegada de Eduardo Domínguez. Pero el recambio es escaso. Y eso lo complica al momento de la rotación. Lo sufrió en la última fecha que disputó por el torneo, ante Quilmes (1-2, en el Centenario): el entrenador guardó a Wanchope Abila y a Federico Vismara -dos imprescindibles- y ubicó a Patricio Toranzo -otro jugador clave- en el banco. Lo pagó con una derrota que todavía duele. Sirve otro dato para entender el desgaste: es el segundo equipo que más partidos disputó en el año, detrás de River. El plantel corto tiene una explicación: desde la conducción del club se planteó para este año el objetivo de levantar el Concurso Preventivo y eso obligó a mucha prudencia en las contrataciones. El último jueves de octubre se realizó la presentación judicial. Ese triunfo menos visible "es la gran noticia de nuestro año", dicen los dirigentes en la sede de la Avenida Caseros.

3) Cuenta con un arquero implacable. Marcos Díaz es -a esta altura- uno de los mejores arqueros del fútbol argentino y -como sostienen los que mucho conocen la historia de Huracán- el mejor de los 107 años de vida del club de Parque de los Patricios. Fue la gran figura en las dos finales que jugó el equipo (ante Central y frente a River) y resultó decisivo en varios tramos, sobre todo en los partidos eliminatorios. Una garantía de seguridad.

4) La base está. La dupla central que armó Domínguez desde su ausencia en ella responde de modo impecable. Además, Hugo Nervo se consolidó como capitán y Federico Mancinelli es líder por naturaleza. En el medio Federico Vismara y Mauro Bogado parecen tal para cual en eldoble cinco. Cristian Espinoza y Toranzo -con características muy distintas- son socios muy valiosos para Wanchope, ese gladiador del área. Con ellos, Huracán se anima a pelearle a cualquiera.

5) Tuvo un error decisivo. En el primer semestre, tiempos de Apuzzo, se optó por priorizar la Copa Libertadores. El entrenador incluyó un equipo suplente en seis partidos. Sumó apenas un punto de 18 posibles. Con sólo uno más ahora estaría salvado del descenso.

6) El efecto de las motivaciones y de las presiones. Este equipo se siente más a gusto en las competencias eliminatorias. Eso lo motiva, lo hace bravo, intenso, tenaz. "Jugamos todas finales", dice Vismara. Luce como un equipo copero. Un detalle al respecto: entre competiciones locales e internacionales, este plantel -entre 2014 y 2015- sólo cayó una vez en 13 situaciones eliminatorias, finales o desempates. Curiosidad: el único que pudo doblegarlo fue Independiente Rivadavia de Mendoza, en la reciente Copa Argentina que ganó Boca. Pero no siempre le sucede lo mismo en el torneo local, bajo la presión de tener que sumar puntos para evitar el descenso. Y eso lo paga con angustia. Al menos hasta el lunes, cuando enfrente a Belgrano, en el Palacio.

7) Van por la historia. Este plantel lo sabe: tiene la chance de quedar como el más exitoso del club en todos los tiempos. Desde los años veinte (cuando fue el más campeón del fútbol argentino junto a Boca) que Huracán no lograba dos títulos en menos de un año. Ahora, si consigue la Sudamericana, este grupo no competirá contra ningún otro por ese lugar en el pedestal. Su palmarés sería estupendo: tres títulos, seis clasificaciones internacionales (dos a Libertadores, dos a Sudamericana, una a Recopa y una a Suruga) y un ascenso. Y tambien ese clásico (1-0, en el Ducó) que bajó de la punta a San Lorenzo y le facilitó a Boca el camino al título.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

El Pibe de la Tapa


Cristian Espinoza celebra el gol de Huracán en el Monumental en la tapa del diario Olé. Sirvió para ganarle a River y para mostrarles a todos que lo de Huracán en la Sudamericana va en serio.

Así ganamos...



Eduardo Domínguez, el estratega que armó el Plan Monumental. Así lo explica...

jueves, noviembre 05, 2015

Era para cerrar el Monumental



Contraataque por la derecha, pase impecable de San Román, aparición de Wanchope, pausa, sombrerito a todo River... Suspenso... Y travesaño. Una joya que merecía ser gol.

Así, Huracán, así



Copa Sudamericana: River 0-Huracán 1
Huracán ganó con autoridad. Con justicia; incluso la diferencia del resultado luce escasa considerando las llegadas de cada uno. Con impronta de equipo copero, astuto, sólido.Sirve mucho esta diferencia. Pero todavía no alcanza. Eso sí, habita una certeza: jugando así cualquier objetivo es posible...

Contra River: Capítulo III

El último River-Huracán, en el Monumental. Fue 1-1 esa vez. Ahora, ese resultado sería muy valioso. Apenas un poco menos que el 1-0 que permitió ganar la Supercopa, en abril, en San Juan.

La Copa Sudamericana entró en su etapa de definiciones. Se juegan las semifinales, quedan cuatro equipos, dos son argentinos. Y se enfrentan: hoy, desde las 20.45, en el estadio Monumental, River y Huracán afrontarán su duelo de ida. La revancha por un lugar en la final se jugará el 26 de noviembre, en el Tomás A. Ducó.

Llegan abrazados a realidades distintas. River está enfocado en continuar con su implacable marcha internacional. Defiende el título en la Sudamaricana; este año ya ganó la Libertadores, la Recopa y la Suruga; y en su horizonte asoma el Mundial de Clubes de la FIFA. Quiere más. Quiere todo.

Gallardo recién confirmará el equipo una hora antes del partido. Hay una certeza: no estará Eder Alvarez Balanta (sufrió una contractura en el recto anterior izquierdo el martes, pero el club jugó al misterio y recién lo comunicó ayer). Lo reemplazará Emanuel Mammana. También hay dos dudas: Casco o Vangioni, y Driussi o Luis González.

Huracán, en tanto, vive tiempos de vaivenes. Como el fin del año pasado pasa de la gloria a la cornisa de un partido a otro. En este 2015 ganó la Supercopa Argentina (justo ante River) y apenas perdió un partido de 14 duelos internacionales. Pero sufre en el torneo local: con una fecha por disputar (recibe el lunes a Belgrano), todavía no garantizó su permanencia. Le falta un punto. Y -como dicen los integrantes del plantel- esa es la prioridad. La situación invita a la pregunta: ¿puede resultar un condicionante?

En cuanto a la formación, Eduardo Domínguez volverá a poner como titulares a los cuatro que guardó ante Quilmes (derrota 1-2, en el estadio Centenario): Abila, Vismara, Balbi y Toranzo.

Será el tercer enfrentamiento en el año entre River y Huracán, los dos equipos que más partidos disputaron. En el primero, en abril, se impusieron los de Parque de los Patricios (1-0, en San Juan) y se quedaron con la Supercopa. En el segundo, por el campeonato, igualaron 1-1 en el Monumental.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

miércoles, noviembre 04, 2015

Un verdadero refuerzo



Mauro Bogado llegó a la mitad de 2015, tras un estupendo ciclo en San Martín de San Juan. Se adaptó rápido, se ganó el puesto en tiempo récord, hizo todo bien. Fue, según estadísticas de la AFA, el líder del campeonato en dos rubros que definen la capacidad de los volantes: precisión en los pases y pelotas recuperadas. Además, se hizo cargo de los penales y también fue implacable. En definitiva: exactamente todo lo que significa un verdadero refuerzo.

martes, noviembre 03, 2015

El Huracán bipolar


La pregunta sucede en la sede de la avenida Caseros y en el fútbol argentino: ¿qué le pasa a Huracán? Es un equipo capaz de caminar entre infiernos y paraísos. Siempre al límite entre la gloria y el desencanto; entre la consagración y el descenso. Sin escalas. Y no es una cuestión circunstancial de estos días en los que se prepara para enfrentar mañana a River, por la semifinal de la Copa Sudamericana, y sufre porque le falta un punto para garantizar su permanencia en Primera. Se trata de un rasgo del equipo, de estos Caballeros de la Angustia. Parece que se sintiera cómodo en la cornisa.

El primer día de noviembre del año pasado -en su cumpleaños número 106-, perdió por 3-0 frente a Sportivo Belgrano. Un papelón en pleno Palacio Ducó. De ese modo, el equipo que entonces conducía Frank Kudelka quedaba último en un campeonato que ofrecía diez ascensos. Un mes después, ya con Néstor Apuzzo, cambió todo el escenario: volvió a la A tras siete victorias en ocho partidos y ganó la Copa Argentina, ante Central. Hay más: ya en abril, cuatro días después de jugar pésimo, perder por goleada contra Mineros de Venezuela, le ganó la Supercopa a River (1-0, en San Juan). Del dolor de la eliminación de la Libertadores al segundo título en cinco meses, a la Estrella Trece. De las quejas a los aplausos. Aquella vez, los mismos jugadores que eran criticados e insultados fueron recibidos como superhéroes en el momento de la celebración en Parque de los Patricios.

En este segundo semestre, su recorrido parece un electrocardiograma: cayó por 3-0 con Chicago y se quedó sin técnico; le ganó a San Lorenzo y le complicó el campeonato; sufre con el promedio y está invicto en la Sudamericana. Otro detalle sintomático: en el torneo local, ganó seis partidos de 29; en las competiciones internacionales perdió uno de 14.

Este plantel tiene una virtud que lo entusiasma de cara a lo que tiene en su cita inmediata: de las once series o finales o desempates que disputó entre 2014 y 2015 quedó eliminado sólo una vez (en la actual Copa Argentina ante Independiente Rivadavia) y perdió sólo un encuentro de 17.

Hay otra explicación para su magra cosecha de puntos en el torneo. Y tiene que ver con un riesgo asumido en el primer semestre: Apuzzo jugó con suplentes en seis partidos. Apenas sumó un punto de 18 posibles. “Aquello fue un error que no supimos ver. Y hoy lo estamos pagando”, sostienen desde la conducción del club. De todos modos, el plantel y el cuerpo técnico son optimistas respecto de la obtención de ese punto imprescindible para seguir en la A. Mientras tanto, el sueño de la Sudamericana sigue su vuelo...

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

lunes, noviembre 02, 2015

Lo que pasó, lo que viene...



Eduardo Domínguez, después de la derrota contra Quilmes. Huracán en tiempo presente y futuro inmediato...

domingo, noviembre 01, 2015

En veremos...



Quilmes 2-Huracán 1
A esperar... La continuidad en Primera quedó en veremos. Es tiempo de jugar como si todos los partidos fueran la final del Mundial. Apenas eso. Todo eso.

Un regalo de cumpleaños



Huracán cumple hoy 107 años desde aquel nacimiento oficial de 1908, tras varios años de búsquedas y de entuasiasmo. Hace doce meses, tras el 0-3 ante Sportivo Belgrano, era imposible festejar. Pero el Globo de Newbery, experto en resurrecciones, cambió su propio escenario. Modificó el rumbo: vinieron dos Copas (la Argentina y la Supercopa), el vuelo internacional, la defensa del patrimonio, la capitalización del plantel, los contratos largos para jugadores valiosos, la intención de poner la mirada en las inferiores... Y una noticia que es el perfecto regalo de cumpleaños: el último jueves Huracán presentó el escrito para levantar el Concurso de Acreedores. Se trata de un paso enorme. De una victoria que excede a la tabla de posiciones. Una manera de volver a nacer. Nada menos.

jueves, octubre 29, 2015

Nos vamos de Copas...


Por Nicolás Migliavacca*
El domingo que viene no sólo se cumplirán 107 años del nacimiento de Huracán, sino que además también habrán pasado 365 días de una tarde fatídica en Parque Patricios. El 1/11/14, el Globo perdía 3-0 contra Sportivo Belgrano en el Ducó, renunciaba Kudelka, el partido terminaría suspendido por incidentes y el equipo quedaba cola en la Zona B de la BN a siete puntos del último puesto de ascenso. Un año después cambió la mano, de hecho, ahora jugará semifinal de Sudamericana ante River.

Es que a partir de ese día, Apuzzo mediante, Huracán levantó: campeón en la Copa Argentina, ascenso, Supercopa ante el Millo, Libertadores (en el medio, 1-0 a San Lorenzo...) y hoy ya está en la semifinal de la Sudamericana. Incluso, volvió a ingresar en la Libertadores que se jugará el año que viene. ¡Histórico, Globo!

Teniendo en cuenta que River ya está clasificado a la Copa de 2016 por ser el campeón vigente, Huracán toma ese cupo y, al imponerse como el que más lejos llegó en esta Sudamericana debido a que Independiente quedó eliminado, consiguió el pasaje al Repechaje por segundo año consecutivo. Sera la tercera de su historia.

Así, no hay dudas de que este cumple será uno bien feliz para los Quemeros.

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

miércoles, octubre 28, 2015

Juntos...


Una escena, tras la clasificación a las semifinales de la Copa Sudamericana. También una impresión: juntos -los de adentro, los de afuera, los que conducen- es más fácil...

Tenemos un arquero que es una maravilla...



Otra vez, en otro partido decisivo, Marcos Dìaz fue figura. Como en la final de la Copa Argentina y en la de la Supercopa. Como siempre que se lo necesita. Sólido, dueño del área, implacable en el juego áreo, seguro ante los remates desde afuera del área, rápido para salir a recortar espacios.

Esta vez también fue espectacular, como en esta atajada que el video muestra. Como para que todos lo sepan; como para cuando la Selección lo necesite: Huracán tiene un arquero que es una maravilla.

martes, octubre 27, 2015

Huracán viejo nomás...



Copa Sudamericana: Defensor Sporting 0-Huracán 0

Se aguantó, se intentó, se metió, se jugó. Huracán estuvo a la altura de las circunstancias. Fue bravo para defender, astuto para manejar las ansiedades del rival, rápido para generar desequilibrio, solidario para tolerar los malos momentos de algunas individualidades en algunos tramos el partido.

También es cierto: le faltó precisión para liquidar la serie. Pero le alcanzó para cumplir con el inmenso objetivo: acceder a las semifinales de la Copa Sudamericana. Nada menos.



Caminando por América



Huracán, en la antesala del duelo frente a Defensor, por los cuartos de final de la Sudamericana. Un paseo por La Rambla de Montevideo. Momento de imaginar horizontes felices...

sábado, octubre 24, 2015

Un clásico de cien años



Por Pablo Viviani*
Hace tiempo se cumplieron cien años del primer Boca-River y del primer Independiente-Racing, pero restaba aún el de otro clásico barrial histórico: Huracán y San Lorenzo. Es que la rivalidad entre cuervos y quemeros se hizo esperar y recién jugaron por primera vez en 1915: este 24/10 se cumplieron 100 años del primer duelo que ganó el Ciclón 3-1.

Los dos clubes habían recorrido caminos distintos. Mientras Huracán se afiliaba a la Asociación en 1912, San Lorenzo se encontraba con un parate de actividades. Al otro año, cuando los azulgranas se reorganizaron, lo hicieron sin temor a dar ni un paso en falso: decidieron afiliarse a la segunda división y barajar clubes para realizar confrontaciones. En diciembre de 1913 aparecía en los periódicos: “El San Lorenzo de Almagro desea jugar un match amistoso con cualquier club de segunda división afiliado a la A.A.F, para el domingo 21 del corriente en field del aceptante, especialmente con el Club Atlético Huracán”. No hay pruebas de que se haya jugado la partida propuesta, más teniendo en cuenta que cuatro días después debía el Globito jugar la final por el ascenso a Primera. Pero no quedaban dudas de que estaba naciendo la rivalidad.

En 1914 no hay indicios de roce, pues Huracán actuaba en Primera y San Lorenzo, en Segunda. Pero el ascenso de los Gauchos de Boedo, tras derrotar al Honor y Patria, efectivizó la idea de que en la temporada siguiente se verían las caras. Fue más rápido de lo esperado, pues el primer día de abril se cruzaron amistosamente en la cancha que Huracán tenía en Chiclana y Avenida La Plata, en la que hizo valer su condición ante una gran concurrencia y se impuso tres a uno.

Todavía no había nada en forma oficial. El primer cotejo por los puntos entre estos vecinos de barrio se produjo recién el 24 de octubre de 1915 y tuvo como escenario el campo de Ferro, lejos de las callecitas del sur, pues el Ciclón no había conseguido aún los terrenos del Gasómetro. El mal tiempo reinante no favoreció a la concurrencia del público.

San Lorenzo salió a la cancha con José Coll; Alberto Coll y José De Campo; Juan Monti, Federico Monti y Nicolás Romeo; Mariano Perazzo, Francisco Xarau, Alfredo Etchegaray, Cayetano Urio y Luis Gianella. Los dos clubes habían empezado mal el año y ambos estaban en mitad de tabla.

Huracán alistó esa tarde a Francisco Blanco (que después jugó en San Lorenzo); Agustín Alberti y Agustín Palacios; Juan Fontana, Mario Basadonne y Natalio Carabelli; Emeterio Acevedo, José Laguna, Donato Abbatángelo, Martín Salvarredi y Luis Caldera. Los blancos eran favoritos porque llevaban cuatro juegos sin perder por el campeonato, mientras que los azulgranas venían de perder con Porteño.

El Globito tuvo la iniciativa y poco antes de la media hora el “Negro” Laguna abrió el marcador con un tiro que rozó en De Campo y salió alto y esquinado para meterse en la red defendida por Coll. Cuando el referí Ernesto Riello indicó el fin del entretiempo, nadie presagiaba aún el resultado del partido. En la segunda etapa, San Lorenzo lo dio vuelta con dos goles de Perazzo y uno de Xarau.

El entusiasmo y las acciones malintencionadas abundaron durante todo el encuentro. Después del 3-1, el clima violento se encrudeció. El árbitro expulsó a Caldera y Palacios y Huracán terminó con nueve hombres. Tras la primera victoria, San Lorenzo mantuvo su supremacía y después de 100 años lleva 38 partidos de ventaja en la historia: 83 victorias contra 45 de Huracán, y 45 empates. Aunque eso es lo de menos porque cada encuentro es un desafío para ambos y porque los números son puramente anecdóticos en el clásico de barrio más grande del mundo.

*Historiador de Huracán. Integrante del CIHF (Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol).

miércoles, octubre 21, 2015

Domínguez tiene un plan



Las explicaciones de Domínguez tras la victoria frente a Defensor. Elogios, realismo, un plan.

martes, octubre 20, 2015

En marcha



Copa Sudamericana: Huracán 1-Defensor 0
El estallido final es también un desahogo. Es el desenlace de un partido arduo, en el que se luchó cada segundo y hasta el último de los suspiros. Parecía -por el desarrollo, por las llegadas escasas, por lo mucho que se parecieron ambos equipo en varios tramos del encuentro- una cita condenada al cero compartido. Pero no, un rato antes de ese grito feliz nacido de la popular Bonavena, hubo otro grito, el del único gol, ese cabezazo de Ramón Abila, tras un centro preciso y precioso de Cristian Espinoza. Así, Huracán se impuso 1-0 a Defensor Sporting. Así, encaminó esta serie de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. De todos modos, lo saben todos en Parque de los Patricios: el pase a las semifinales se resolverá en el Luis Franzini de Montevideo, el martes.

Ese gol también resulta un síntoma: Huracán logró vulnerar a un equipo muy competente al momento de defender. Sirve un dato: sólo recibió goles en un partido de esta edición, en la primera fase, frente al Bolívar, bajo la influencia de los 3.600 metros de altura de La Paz. Por eso, la ventaja que parece mínima resulta muy relevante: Defensor conoce muy bien su libreto al momento de recortarles espacios a sus rivales, pero le cuesta ir a buscar, desequilibrar cuando el oponente se repliega. Es decir, en Montevideo no se sentirá cómodo ante ese escenario. Y Huracán -cuya mejor versión es la de equipo contragolpeador- tendrá espacios para que los aproveche su futbolista más veloz, el supersónico Cristian Espinoza.

El festejo prudente del contorno -de esos casi 25.000 hinchas que acompañaron al equipo de Eduardo Domínguez- también retrata la cuestión: nada está escrito. Y a juzgar por lo exhibido bajo el cielo del Palacio Ducó, será otro partido de esos que se resuelven en detalles. Huracán estuvo en la cornisa de la derrota justo antes de convertir. Con otra atajada que no tendrá olvido, Marcos Díaz -justo en la semana en la que se presentó su libro biográfico- evitó que Defensor sorprendiera y golpeara.

Huracán tuvo otra virtud: fue paciente, incluso a pesar de la ansiedad de los de afuera. Pensó el partido como una serie de 180 minutos. No se desesperó nunca. Ni cuando las imprecisiones de Romero Gamarra o los tropiezos de Ezequiel Miralles comenzaban a fastidiar a su gente. Es valioso: se trata de una demostración de oficio.

También este partido sirvió para demostrar otro rasgo positivo: desde la llegada de Domínguez como entrenador, Huracán consolidó su estructura defensiva (con Díaz, con los dos centrales, Mancineli y Nervo, y con el doble cinco compuesto por Vismara y Bogado). Y eso se traduce en resultados: apenas una derrota en 13 partidos y ocho encuentros con el arco invicto. Buenos indicios para acrecentar la confianza, justo ahora que se acercan “todas las finales juntas”, como dicen en el plantel. No es poco.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

sábado, octubre 17, 2015

Tres gritos y un horizonte...

Bogado y Toranzo, dos de los autores de los goles de Huracán ante Sarmiento. Desde que asumió Domínguez como entrenador el equipo no perdió en el Palacio Ducó: cuatro victorias, tres empates y apenas un gol en contra.

Por Ricardo Sapia*
La goleada tranquiliza el permanecer y el estarse quieto de acá a lo que viene. Uno, dos, tres. Justo. Holgado. Sabremos en horas si es definitivo. Pero ya casi, ya casi. Y más horas para empezar a soñar. Seguir soñando con ese desafío copero. Sin embargo, parece que siempre tiene que replicar una campana que aturda. Nuestro goleador reclama, quiere que lo oigan. Pide un pase. No un pase gol. Un pase. Habilitado, grita. Wanchope, querido, son horas de paz, de intentos de ser más de lo que somos. Sumate. En diciembre hablamos. No jodamos.
Más allá de dimes y diretes, Huracán se reinventó. Con un viraje y mejores interpretaciones de la partitura, sin muchos lujos aunque con una idea de juego más definida o intencionada. Huracán y su doble cara (copas y torneo) enderezó la locura de 20 fechas iniciales mal pisadas. Ahora no es que sopapea al que se le planta (al menos en el largo de 30) pero trata de imponerse. Y pierde menos, aunque no gane tanto. Esta es su faceta doméstica, porque está la otra. Se llama Sudamericana. Y nos tiene encendidos, apasionados, queriendo adelantar el tiempo. Pasó a ser tan importante el calendario Conmebol como lo era este partido que pedía aflojar tensiones. Cincuenta y cincuenta en la cabeza quemera. Ya, ciento por ciento objetivo Montevideo de acá a los próximos once días. Tranquilos. ¿Se puede?

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

Palabra de capitanes



Hugo Nervo -consolidado capitán del ciclo Domínguez- y Federico Mancinelli -lìder y subcapitán en ausencia de Carlos Arano- sobre lo que viene: la búsqueda internacional, la Copa Sudamericana. Con un mensaje compartido: América, allá vamos...

viernes, octubre 16, 2015

Triunfo de Primera



Huracán 3-Sarmiento 0
La victoria necesaria llegó envuelta en goleada. Y permite cierta tranquilidad de cara al primero de los objetivos: la permanencia en Primera. Pero hay más: Huracán demostró qué tiene con qué, que está para pelear contra cualquiera, que luce ordenado, que llega con profundidad, que no es simple convertirle. Buenos indicios de cara a lo que viene: el desafìo internacional, en la Copa Sudamericana.

El ciclo de Eduardo Domínguez muestra números de buena salud: cinco victorias, seis empates, una derrota (ante Newell's, en Rosario, plena injusticia). Y eso, además de tranquilizar y alegrar, entusiasma. Y mucho. Como este triunfo de Primera.

Más:
Así estamos en el Campeonato.

domingo, octubre 11, 2015

También en Villa Crespo


Huracán no se enfrenta a Atlanta en Primera desde 1984, la última vez que los Bohemios jugaron en la máxima categoría. La imagen, sin embargo, pertenece a los años setenta, el momento de mayor protagonismo de Atlanta en su historia y de Huracán en el Profesionalismo. Y resulta una demostración: para ver a aquel Huracán incluso había que colgarse hasta de los carteles. En las tribunas no había lugar ni en los pasillos ni en el alambrado.

jueves, octubre 08, 2015

La primera vez en Primera


Huracán ascendió a la máxima categoría del fútbol argentino en 1913, apenas cinco años después de su fundación oficial. Ya en Primera, en el mismo mes del fallecimiento de Jorge Newbery, el Globo -ese Globo del inolvidable George- debutó en la elite. Y lo hizo de modo impecable: el 29 de marzo derrotó 4-2 a Ferro, como local. Así, se reflejaba el anuncio del partido de aquella fecha inaugural de 1914. Los primeros nombres de Huracán, a escena.

A la semana siguiente, se produjo otro resultado memorable: Huracán venció 10-1, como visitante a Comercio, un club que actualmente no practica fútbol y cuya cancha estaba ubicada en Avenida del Libertador y Manuela Pedraza, en Núñez.

La primera derrota llegó el 12 de abril frente a Racing, el dueño de la década. Ese año el equipo de Avellaneda ganaría el segundo de sus siete títulos consecutivos (de 1913 a 1919). Huracán para ser Rey tuvo que esperar hasta los años 20.

martes, octubre 06, 2015

El mes del Gol Olímpico


Octubre es, desde 1924, el mes fundacional del Gol Olímpico, aquella magia creada por nuestro Césareo Onzari. Tal como la FIFA lo reconoce. A modo de homenaje, 91 años después, este precioso relato del periodista, escritor y amigo, Ariel Scher. Se titula "Desde el corner". Y leerlo es un gusto enorme, como aquel golazo que sigue latiendo.

Por Ariel Scher*
Están las familias que se reúnen los domingos a saborear estofados, están las familias que confluyen un jueves al mes para jugar dominó y están las familias que se insultan en la antesala de la Nochebuena y brindan, como si nada, justo a las doce. Nuestra familia no se diferenciaba demasiado de ninguna de esas familias. Sólo en el ritual: pateábamos córners. Sí, córners. ¿Qué? ¿Acaso patear córners significaba ser gente rara? No molesten. Al cabo, ni explotábamos a los castigados del mundo ni nos emborrachábamos a destiempo. Madres, tías, primos mayores y menores y otros parientes no mayores ni menores nos juntábamos a patear córners una vez por año. Y nos sentíamos felices.

Lo raro -si hay que conceder que algo bordeaba lo raro- radicaba en el motivo por el que pateábamos corners una vez por año.

Lo hacíamos para leer mejor.

Lo hacíamos cada 2 de octubre desde que el 2 de octubre de 1924 un muchacho llamado Cesáreo Onzari demostró que los genios de la geometría se habían confundido y que los cráneos de la pelota no comprendían lo suficiente. En la cancha del Sportivo Barracas y en un Argentina-Uruguay al que le tocarían muchos destinos pero no el olvido, consiguió lo imposible y lo que nadie: metió el primer gol de córner de la historia. Metió ese gol y, como los uruguayos venían de consagrarse campeones olímpicos, al gol de córner que contribuyó a que los argentinos vencieran por 2 a 1 se lo bautizó gol olímpico. A partir de entonces, el fútbol no fue el mismo. Y nuestra familia, tampoco.

Toda familia cobija trazos más o menos sombríos. En la nuestra, de tanto en tanto, antiguos cuñados de fe tibia no creían que patear córners para homenajear a un córner mítico desembocara en que leyéramos mejor. Se equivocaban y, por fortuna, vivían las abuelas para disiparles esas cavilaciones erradas. ¿Qué argumentaban las abuelas? Que a ese gol y a ese jugador haciendo ese gol los habían visto apenas los afortunados que entraron al estadio aquel día; y que para el resto de la humanidad, se trataba de un gol que se escribió y que se leyó.

Conclusión de las abuelas, conclusión de la familia, conclusión que, por evidente, no habilitaba otra conclusión: ese gol y ese jugador eran pura y plena literatura.

Literatura como la que desandó José Portogalo, narrador de los buenos, cronista impecable, en Buenos Aires, tango y literatura: "Todavía se reúnen los parroquianos de los contornos. Recuerdan el gol olímpico de Cesáreo Onzari, discuten sobre el Mundial de Chile y se agrandan o se achican los valores futbolísticos".

A través de muchos 2 de octubre, una tía veterana lagrimeó con cada palabra bellísima que los diarios dedicaron a rememorar el gol olímpico. Ella pateaba muy bien los córners, desde la derecha y con su torneadísima pierna izquierda, y es probable que hayan sido sus brazos los que trajeran el ejemplar de Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato, en el que la relevancia de Onzari se cristalizaba en las colecciones de figuritas:

"—Muéstrele, Bebe —repitió ella, seriamente, sin dejar de mirar su bastidor, en esa forma mecánica que usan las madres para dar indicaciones a sus hijos mientras están absortas en tareas importantes del hogar. El Bebe se puso a mi lado y me mostró su tesoro. —¿Lo tenés a Onzari? —le pregunté. Se daban hasta seis o siete Bidoglio por un Onzari. —Claro que sí —me dijo, y lo buscó. Después de mostrármelo, me admiró poniendo en el suelo equipos completos muy difíciles, como el de los escoceses".

Ahí estaba, refulgente, Onzari. Y si los antiguos cuñados se convencían pero los nuevos cuñados dudaban, la hermana de la tía veterana, una dama de rodillas chuecas y córners de novela, desplegaba una carta inempatable. "¿Te acordás de Jacinta Pichimahuida?". Recontrafamosa maestra televisiva, no había resquicio para que ni siquiera el cuñado menos lúcido de nuestra o de otra familia la desconociera. Entonces, la hermana de la tía veterana consumaba: "A Jacinta Pichimahuida la imaginó Abel Santa Cruz, autor de teleteatros populares y periodista deportivo en su juventud. ¿Adivinen de quién habló en Cuentos de Jacinta Pichimahuida?". Y leía: "Y los héroes de Buenos Aires: Bidoglio, Ochoa, el gaucho González, Isusi, Onzari, Calomino".

La hermana de la tía veterana se enorgullecía de su marido, animador central de cada cumbre familiar. Pateador digno de una Primera División más que de un encuentro de parentela, ese hombre despreciaba a cuñados antiguos y nuevos y lanzaba todos sus córners recitando con el alma y con sus tobillos de pateador exquisito: "Onzari la llevaba corta y presa./ Salía Huracán y aquello era un galope". Primas de ansiedad excesiva aseguraba que su caso testimoniaba que patear córners conducía a leer mejor y, encima, a escribir fenómeno. Les notábamos cierto desencanto cuando les revelábamos que esos versos no habían nacido de la inspiración del marido de la hermana de la tía veterana sino de la de Julián Centeya, poeta, tanguero, perceptivo de las magias de la camiseta de Huracán que Onzari vistió a lo grande y como wing izquierdo.

Gracias a Onzari y a la literatura que generaba, todos nos volvimos todos lectores de tangos. Y no sólo porque Mariano García y Francisco Rofrano compusieron uno titulado, directamente, "Onzari", que acompasaba, de fondo, muchos de los córners que pateaban las parientas más viejas, nostálgicas de sus noches de danza, durante cada 2 de octubre. Además, los jóvenes nos deleitábamos con "Largue esa mujica", el extraordinario ejercicio en lunfardo que Juan Faustino Sarcione había enhebrado con los apellidos de las luminarias de la cancha: "Lo Onzari que Battilana/ si ha Serrato la Manchini,/ que si usted Reccanatini/ tal vez Stabile mejor".

Todas las ceremonias empiezan y todas las ceremonias terminan. Incluida una tan noble como la que convocaba a nuestra familia. Por lo tanto, en algún momento cesaban los corners y, como testimonio de que habíamos aprendido a leer mejor, un sobrino de los más chicos carraspeaba con los labios apuntando hacia una página de Eduardo Galeano y compartía un fragmento de El fútbol a sol y sombra: "Por homenaje o ironía, aquella rareza se llamó gol olímpico. Y todavía se llama así, las pocas veces que ocurre. Onzari pasó todo el resto de su vida jurando que no había sido casualidad. Y aunque han transcurrido muchos años, la desconfianza continúa: cada vez que un tiro de esquina sacude la red sin intermediarios, el público celebra el gol con una ovación, pero no se lo cree".

Al acabar esa lectura, nos abrazábamos con una pelota en cada pie y un libro en cada mano y nos comprometíamos a vernos el 2 de octubre siguiente.

-Los espero en el córner-, nos recordábamos unos a otros.

Después, partíamos hasta el año próximo, olímpicamente felices, listos para leer mejor.

*Periodista y escritor. 

domingo, octubre 04, 2015

Una injusticia, una invitación a la lucha



Newell's 2-Huracán 0
La derrota -injusta por donde se la mire- resulta una complicación y una invitación: Huracán todavía no garantizó la permanencia en Primera. Ya descendido Crucero del Norte, le llevamos seis puntos a Nueva Chicago, el otro en la zona roja. Quedan nueve por disputar. Tres partidos, tres finales. No hay que tropezar. Hay que seguir luchando...

Más:
Así estamos en el Campeonato.

viernes, octubre 02, 2015

Un equipo muy bien diez

Eduardo Domínguez ya dirigió sus primeros diez partidos. El invicto continúa y el objetivo de ir tras de la Sudamericana, también...

Huracán parece empecinado en repetir ciclos. Su último año es un sorprendente recorrido a pura adrenalina entre infiernos y paraísos. El primer día de noviembre del año pasado, tras perder de local contra Sportivo Belgrano de San Francisco (0-3, en el Palacio Ducó, con escándalo incluido), quedó último en el Nacional, casi sin chances de ascenso. Un mes después, volvía a Primera y levantaba la Copa Argentina, su primer título luego de 41 años. Algo parecido le sucedió en el último abril: cuatro días después de perder frente a Mineros -rozando el papelón- y de quedarse afuera de la Libertadores, le ganó la final de la Supercopa a River (1-0, en San Juan) y sumó la Estrella 13. Vertiginoso e indescifrable.

Ahora, está sucediendo algo parecido: luego del insólito 0-3 frente a Nueva Chicago, se quedó sin técnico, tras la partida de Néstor Apuzzo. Entonces, Eduardo Domínguez dejó de ser el capitán y pasó a ser el entrenador. Y, otra vez, el milagro de la resurrección en tiempo récord: diez partidos después, aquel equipo que no podía caminar sin tropezar es motivo de entusiasmo y de aplausos. Huracán está invicto en este nuevo y breve ciclo. Cuatro victorias, seis empates, seis encuentros con el arco en cero. Incluidos el triunfo que bajó a San Lorenzo de la punta y esta clasificación a los cuartos de final de la Sudamericana, frente a Sport Recife. Sí, el mismo plantel que todavía tiene que mirar la tabla de los promedios está en el top 8 de la competición continental. En definitiva, en diez partidos, un equipo muy bien diez.

La gente se lo reconoció en el estadio, cuando el miércoles se hacía jueves. Hubo un “ole, ole, ole” unánime luego del tercer gol, aplauso teatral ya cerca del final y una ovación en la despedida del equipo. “La actuación fue muy buena. Y creo que por eso la gente nos despidió de esa manera. Si seguimos jugando así, será lógico que se repitan ese tipo de respuestas del hincha”, explicó Domínguez. Siempre cauto, incluso sobre el futuro: “Recién estamos en cuartos de final. Y ahora no podemos pensar en otra cosa que en el partido del domingo contra Newell’s”. Lo sabe: Huracán necesita garantizarse la permanencia antes de imaginar horizontes continentales. El escenario: le lleva 9 puntos a Chicago y 12 a Crucero del Norte. Quedan 4 fechas.

De todos modos, en la sede de la Avenida Caseros son muchos los que ya imaginan rivales en las siguientes rondas y hasta eventuales viajes. El entusiasmo crece. La Sudamericana, de repente, se estableció como prioridad en la vida de este Huracán que parece capaz de cualquier cosa. De derrotas absurdas y de consagraciones históricas. Más capítulos esperan...

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.

jueves, octubre 01, 2015

Por más, por todo



Eduardo Domínguez, 10 partidos, ninguna derrota. Y estas palabras de cara a lo que sigue: un entusiasmo enorme.

miércoles, septiembre 30, 2015

Para seguir aplaudiendo...


"Celebra Parque Patricios en la noche del miércoles que se hace jueves. Goza Huracán en su cancha, abrazado a un nuevo paso de este plantel que fue capaz de devolverlo a Primera, de ganar la Copa Argentina y la Supercopa en menos de un año. Hay más ahora: Huracán sigue en la Sudamericana. Eliminó a Sport Recife y ahora espera rival en los cuartos de final: Lanús o Defensor Sporting. Y de paso, como eventual mejor argentino en esta competición, sueña con volver a la Libertadores.

No era un partido más para Huracán. Tenía el carácter y las particularidades de una cita relevante. Se percibía en la previa, por Colonia, por Luna, llegando a Alcorta. Gente y más gente entusiasmado con ganas de ver a Huracán en el Palacio Ducó. Con deseo de seguir en esta Copa Sudamericana que ya es prioridad, con el promedio que ya no asusta. El dato pasó desparecibido, pero tenía carácter histórico: Huracán jugó ante Sport Recife su duodécimo partido internacional en el año; así superó el año que más citas continentales había tenido (once, en la Libertadores de 1974, cuando accedió a semifinales).

El equipo jugó a la altura de la expectativa: por la intensidad, por la constancia para recuperar la pelota, porque nunca le permitió jugar cómodo al rival. Tenía una ventaja: cierta tranquilidad que generaba aquel 1-1 conseguido en Brasil, la semana pasada. Pero no especuló con la posibilidad de acceder a la siguiente ronda con un empate sin goles, en ese primer tiempo. Eso sí, tomó recaudos para evitar que el equipo de Falcao lo arrinconara. Contó con el equilibrio que ofrecen Bogado -clave desde su llegada en el receso- y Vismara en el centro del campo; con los destellos de Toranzo y de Montenegro; con la velocidad y la generosidad de Espinoza; con la presencia de Abila. ¿Y en el fondo? Una premisa: nada de complicaciones"*.

Y luego llegaron los goles...


*Extracto del comentario publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.

domingo, septiembre 27, 2015

Esperando goles



Wanchope Abila, tras el empate ante Vélez. Su gol que no está llegando. Y sus palabras para lo que viene...

Era penal



Wancope Abila intenta definir. No puede. Lo golpean abajo, a la altura del tobillo izquierdo. Era penal. Diego Abal permitió que el juego continuara.

De arco a arco



Huracán 0-Vélez 0
Una escena a modo de retrato de un partido cambiante, que mereció ser triunfo y que casi termina en derrota. Acertó Marcos Díaz ante la más clara de Vélez en el segundo tiempo; y de inmediato llegó el contraataque. Wanchope Abila se equivocó en la decisión final, ante circunstancia inmejorable. Era la victoria. Terminó siendo empate.

Más:
Así estamos en el Campeonato.

viernes, septiembre 25, 2015

Que sigan los abrazos


Una imagen del Huracán de estos días de entusiasmo. Se viene el último tramo de la temporada. Con un deseo: que sigan los abrazos. Y que el final del recorrido nos ofrezca un desenlace como el de 2014...

jueves, septiembre 24, 2015

Huracán do Brasil



El plantel, rumbo a la práctica en Recife. Segunda vivita de Huracán a Brasil en 2015. No hubo derrotas: 0-0 frente al Cruzeiro en el Mineirao, por la Libertadores; 1-1 ante Sport Recife, ahora en la Sudamericana. No sólo eso: en once partidos internacionales en el año, el Globo de Newbery apenas perdió un encuentro (el insólito 0-3 frente Mineros, en Venezuela).

miércoles, septiembre 23, 2015

Suma más que un punto



Copa Sudamericana: Sport Recife 1-Huracán 1
Aplomado, sólido, enfocado. Huracán se trajo de Brasil un empate que suma mucho, casi como una victoria mínima. El empate sin goles en el Palacio Ducó lo clasificaría. El ciclo de Domínguez continúa sin derrotas en sus ocho partidos. Y ese rasgo comienza a generar una confianza que entusiasma. También en esta Sudamericana que aparece como un objetivo posible... Nada menos.

martes, septiembre 22, 2015

La noticia más triste


Año 1986. Diego Maradona la rompía en el Mundial de México. Se transformaba para siempre en el mejor, en el perfecto superhéroe. Pero acá, en Buenos Aires, los hinchas de Huracán recibíamos -quizá- el golpe más duro de nuestra historia. Tras 72 años ininterrumpidos en la máxima categoría, el Globo de Newbery descendía por primera vez. La tapa más triste, tras la derrota por penales frente a Deportivo Italiano.

Aquel golpe, lo sabemos, todavía nos duele. Como hito lamentable. Pero también como emblema del principio de una sucesión de tropiezos...

domingo, septiembre 20, 2015

Lo que sigue: el último tramo



Eduardo Domínguez, tras el empate ante Aldosivi. Es tiempo de seguir adelante. Llega lo más importante: el último tramo.

Dicen que jugamos bien...



La arenga de los jugadores de Aldosivi. Se escucha: "Ellos juegan bien". A veces, es cierto. Lo saben, por ejemplo, River y San Lorenzo. Nada menos...

sábado, septiembre 19, 2015

Un empate sin traumas


Una curiosidad en el medio de un partido con poco fútbol y escasas llegadas.

Aldosivi 0-Huracán 0
Suma. Sirve. La línea roja del descenso quedó a once puntos. La clasificación a la Liguilla Pre Sudamericana està a cuatro. Eso cuenta la cuestión matemática. El objetivo prioritario comienza a estar a salvo. Y queda una impresión: se puede ir por más, para seguir estando en el ámbito internacional en 2016.

En cuanto al juego, algunas impresiones positivas: el equipo defiende cada vez mejor, Marcos Díaz -ya lo sabíamos- es una garantía por las dudas, el mediocampo ganó en presencia y en volumen de juego. En Mar del Plata fallaron algunos rendimientos individuales y no hubo precisión en los últimos metros (más allá del golazo mal anulado a Espinoza).

De todos modos, en cualquier caso, en el horizonte asoma un entusiasmo en este breve ciclo de Domínguez, que sigue invicto: este Huracán parece capaz de pelearle a cualquiera. En el torneo, tras los pasos de entrar a la segunda Liguilla; y sobre todo en la Sudamericana, que puede ser la Estrella Catorce y/o la puerta abierta a la Libertadores. No es poco...

Más:
Así estamos en el Campeonato.

viernes, septiembre 18, 2015

A levantarse temprano



A pesar de tener el segundo mejor rating de la Fecha de los Clásicos (con 15,5 sólo detrás del Superclásico, según datos de IBOPE) y de ser el programa más visto del pasado sábado, Huracán será televisado por DXTV. Cuentan que es por el horario (a las 11). A simple vista, no parece razonable.

jueves, septiembre 17, 2015

A grito pelado



El gol de Federico Mancinelli, el del 1-0 ante Tigre, el del 6-2 en el global de la eliminatoria. Huracán enfrentará a Sport Recife, por los octavos de final.

miércoles, septiembre 16, 2015

Más que un Tigre

El festejo del gol de Mancinelli. Huracán eliminó a Tigre y sigue su camino por la Copa Sudamericana.

Copa Sudamericana: Huracán 1-Tigre 0
El Clásico de Barrio más grande del mundo sigue latiendo en el Palacio Ducó. Ahora transformado en recuerdo grato, en canción, en impulso. Grita la gente que decidió ir un frío jueves camino a la noche a ver un partido de vuelta de una serie casi resulta: “Un minuto de silencio / para el Cuervo que está muerto”. Son los retazos de la victoria del sábado ante San Lorenzo. El cantito deshace por un rato la modorra de un partido destinado a aburrir: en la cita de ida, en Victoria, Huracán había goleado 5-2 y este Tigre no parece capaz de dar vuelta tal diferencia en el campo de juego. 

Ese escenario retrata lo que anoche terminó sucediendo: un trámite. Huracán se impuso sin sobresaltos por 1-0 y pasó a los octavos de final de la Copa Sudamericana, en los que lo espera el Sport Recife (undécimo en el Brasileirão). Lo más llamativo, quizá, es el modo en el que lo logró: a pesar de terminar jugando con sólo dos titulares habituales (el arquero Marcos Díaz y el capitán Nervo), Huracán jamás padeció a un Tigre despojado de todo. De ímpetu, de intensidad, de claridad, de profundidad.

De repente, en poco tiempo, el breve ciclo de Eduardo Domínguez -el líder que se transformó en entrenador de un día para el otro- modificó sensaciones. Invicto en seis partidos, con el promedio que no aprieta tanto (les sacó diez puntos a Chicago y a Crucero del Norte, los dos que por ahora descienden), el ámbito internacional comienza a convertirse en un objetivo a afrontar con todo. El técnico, de todos modo, pide calma en público y en privado. No quiere plantearse más fronteras que el partido siguiente.

Una de las claves del partido, sin embargo, lo tuvo a Tigre como protagonista: en ningún momento pareció convencido de que podía dar vuelta la situación adversa. Alfaro incluyó tres delanteros, pero quedaron allá lejos aislados allá arriba, absorbidos por las marcas. Trató de tener la pelota, pero no tuvo volumen de juego ni pequeñas sociedades creativas y Huracán -que incluyó cinco mediocampistas- se la quitó frecuentemente. Quedó una impresión: este Tigre no está acostumbrado a ir a buscar, se siente incómodo en ese rol. Para colmo, esta vez no le funcionó tampoco la pelota parada, un recurso que Huracán neutralizó sin dificultades. En definitiva, un equipo necesitado de convertir cuatro goles apenas llegó dos veces con peligro en poquito más de noventa minutos. Poco. Demasiado poco.

Huracán se dio un lujo de cara a lo que viene (el partido ante Aldosivi, en Mar del Plata, el sábado a las 11): guardó a sus titulares de ataque (Espinoza, Toranzo, Abila y Montenegro) y dosificó el esfuerzo de casi todos. Y lo hizo sin correr riesgos porque (salvo el errático Borghello) todos estuvieron a la altura de la necesidad del equipo, más allá de aciertos, errores y destellos.

El gol de Mancinelli, a los 13 del segundo tiempo, terminó ofreciendo la certeza de la clasificación con una gran jugada: el lateral apareció tirando una pared con Romero Gamarra en el borde del área, se sumó como una suerte de centrodelantero y definió como tal. “Con Wanchope ausente, se disfrazó de goleador”, comentaban entre aplausos en la platea de la calle Alcorta. Pronto, el dueño de ese grito fue reemplazado. Lo acompañó una ovación. Otro detalle que cuenta el escenario: Huracán está tomando impulso.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

domingo, septiembre 13, 2015

Felicidades



Felicidad de los jugadores, que ganaron el partido con un coraje colosal. Felicidad del cuerpo técnico que tuvo su bautismo perfecto. Felicidad de los hinchas que estuvieron y alentaron hasta esa disfonía que todavía dura. Felicidad de tantos que no pudieron ir al Palacio y lo alentaron desde cerca o desde lejos o desde el Reino de los Cielos. Felicidades de todos los Quemeros que laten de fútbol. Eso, felicidades compartidas.

"Lo merecíamos todos"



Las palabras de Toranzo, ya con la certeza de la victoria ante San Lorenzo. Una emoción compartida, un éxito merecido. El triunfo de todos...

Un tal VisMaradona



En Córdoba, cuando jugaba en Instituto lo llamaban con un apodo que era un elogio inequívoco: VisMaradona. A la distancia, parecía una exageración. Ahora, en el Palacio Ducó, muchos comienzan a comprender que aquello no era un chiste cordobés. En el clásico, fue la figura de la cancha.

sábado, septiembre 12, 2015

Historia íntima de una fiesta inolvidable

El final del partido. El comienzo de la celebración. La fiesta en marcha en ese sábado perfecto.

Huracán 1-San Lorenzo 0
En este instante nadie se quiere ir del Palacio Ducó. Todos gritan las canciones que aprendieron en tantas disfonías bajo el cielo de Parque de los Patricios, su barrio, ese que ahora está cumpliendo 113 años. La alegría no les cabe en el cuerpo. El Huracán de sus corazones acaba de conseguir un triunfo de los grandes, de los que se recuerdan, de los que siguen latiendo por muchos días y por muchas noches. Se miran unos a otros y lo saben: este sábado ya entra en la historia de los sábados felices. San Lorenzo -el archirrival de este clásico que cumple un siglo en este 2015- es el oponente que jerarquiza la victoria. Es mínima en el resultado, pero máxima en la sensación. Enfrente estaba el subcampeón del último Mundial de Clubes, el líder del campeonato, el sólido equipo que acumulaba 16 encuentros sin derrotas. No sólo eso: también estaba ese historial que cuenta una diferencia amplísima para los de Boedo (37 partidos, contando desde la primera cita en 1915 haste este 1-0).

“Un minuto de silencio / para el Cuervo que está muerto”, gritan desde la Bonavena repleta los hinchas de Huracán; y se suman desde las plateas. En el campo de juego, ya con la certeza de la victoria, los jugadores administran la celebración. Patricio Toranzo -el autor del gol del precioso estallido de la tarde- se toca el pecho del lado del Globo con las trece estrellas. Está orgulloso. Se abraza con todos. También grita. De repente, la canción se modifica. Pero el destinatario no varía: “El que no salta / es del Ciclón”. Y un estadio entero, esas 28.000 personas que fueron a otro clásico sin visitantes, saltan. Y también los jugadores participan de la escena. Marcos Díaz -el arquero, el superhéroe de las conquistas recientes- parece poseído por un resorte. Y así, a los saltos, ingresa a un vestuario que desborda felicidad. Federico Vismara -la figura, ya referente de este plantel que merece recuerdos- ofrece los retazos de toda esa energía y de esa lucidez que repartió por el campo de juego. Sigue saltando como ese hombre feliz que no se quiere perder ni el último suspiro de la fiesta.

Hay una historia detrás de esta victoria que se celebró como una conquista en sí misma, más allá de esos tres puntos que lo acercan bastante a su objetivo prioritario: la permanencia en Primera. Puertas adentro, en el plantel, lo pensaron, lo imaginaron, lo sintieron y lo jugaron como lo que para ellos y su gente era: una final. Sí, una final. Como aquellas que les habían ganado a Central (por la Copa Argentina), a Atlético Tucumán (por el ascenso) o a River (por la Supercopa). Esa fue la matriz del éxito. Era el primer clásico que disputaban en el Ducó tras cuatro años de tropiezos en el Nacional. Era, también, la posibilidad de enterrar fantasmas. Eso hicieron. Con el convencimiento del que conoce en detalle cómo se escapa de los infiernos propios.

En la platea de la calle Alcorta, justo debajo del Palco Jorge Newbery, ya con la ansiedad deshecha y con la sonrisa enorme habitando su cara, está René Houseman. “Desde que jugabas vos que no gritaba tanto...”, le dice un socio al pasar, emocionado, con la garganta rota de tanto festejo. René, con el buzo negro de Huracán que lo abriga, sonríe; cuenta su felicidad sin palabras. No hay casualidad en esas sensaciones: desde 1976 (cuando Huracán le ganó a San Lorenzo los cinco clásicos del año en un hecho único) a hoy, sólo en 2009 Huracán había conseguido una victoria a la altura de la de esta tarde que se hizo noche en los Barrios del Sur.

Ya en la retirada, se escuchan los bocinazos como telón de fondo. También las charlas entusiasmadas en plena caminata por Luna o por Colonia. Los chicos, esos que vivieron el Clásico de Barrio más grande del mundo por primera vez, perciben que están en el paraíso. Los padres, cuidadosos, les explican que no siempre será igual. Ya pasaron los noventa y pico de minutos del viejo duelo centenario. Pero para ellos, tenaces peregrinos de la fe quemera, la sensación permanece. Hasta el año que viene. O hasta no saben cuándo...

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

El gol de Toranzo y el festejo de todos. El triunfo estaba naciendo. En 2015, año del Centenario del Clásico de Barrio más grande del mundo, hubo un duelo para cada uno. San Lorenzo se impuso en el Nuevo Gasómetro. Y Huracán ganó en el Palacio Ducó, en el contexto de la Fecha de los Clásicos. 

Más:
Así estamos en el Campeonato.

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Carajos al aire


Por Ricardo Sapia*
Minuto 26 del ST. Miro al cielo y le pido a mi viejo “una para este lado”. Y el viejo me escuchó. Nos escuchó a todos los Quemeros. Llanto. Emoción pura. Grito pero me freno. Las lágrimas me ahogan. Veo desborde. Caras rojas, venas infladas. Se me suben a caballito. No es para menos. Carajos al aire. El tiro libre más hermoso. ¡Gooool, papá! ¡Gol Pa pa pa... Patricio! Parque Patricios. El barrio, el mío, el de ellos (no, el de ellos no... ¡de qué barrio sos...!). Ahora huevo y también fóbal. Porque se lo ganamos jugando. Enfrente eligieron pegar. Un expulsado. Dos. Punteros. Veremos. Del Ducó te fuiste cabeza gacha y con la... ¡Un minuto de silenciooooo... shhhh... para el Cuervo que está muerto! Muerto de miedo viniste a defender un invicto y la punta. No era para tanto. Es un clásico, che.

Huracán está feliz. Los artífices se quedan a puro salto de cara a la Bonavena. Y los hinchas, los de las cábalas o la fe ciega. Los cautelosos pero esperanzados. Ninguno desaloja el Palacio. Desalojo. Vos, nómade. Definite dónde vas a sentar bases. Yo, yo vivo en la Quema. De acá a la eternidad. Y a seguir. Dale que dale. No es la copa del mundo pero es el mano a mano contra el rival de toda la vida. Se palpita antes. Se agita durante. Y se festeja después. Esta vez es nuestro. ¿La próxima? La próxima se verá...

Nada termina con esto. Pero la puta que me infla el pecho. Hay que sostenerse. Faltan seis fechas para que el deber esté cumplido. Y no permito que se relajen. No sirve si este 1-0 no nos empuja a más. A pelear el que viene. Y el otro. A ganar. Globo, metele bomba anímica. Ahora andá. Subite a tu locura. Hoy vale acostarse abrazando la de Newbery.

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

Vení, sigamos gritando...



El golazo de Pato Toranzo. Directo junto al palo izquierdo de Torrico. Directo a la historia del Clásico de Barrio más grande del mundo.

"Si entraba, era para cerrar el estadio..."



La mejor jugada del partido. Desde los pies de Toranzo, donde arrancó, hasta la tijera estupenda de Wanchope Abila. Merecía ser gol. Como decían algunos a la salida, en el regreso por la calle Colonia: "Si entraba, era para cerrar el estadio..."

jueves, septiembre 10, 2015

La última vez, divino recuerdo



Año 2010, último Huracán-San Lorenzo, en el Palacio Ducó. El desenlace fue perfecto: una goleada inesperada para festejar por varios días y varias noches.

miércoles, septiembre 09, 2015

Cuando San Lorenzo no estuvo...

San Lorenzo, ante Temperley, por el torneo de la B Metropolitana de 1982. Había descendido el año anterior. La última "Fecha de los Clásicos", el club de Boedo no la disputó.

Por Oscar Barnade*
"River-Boca, el clásico entre los clásicos”, titula Clarín el 7 de marzo de 1982. “Está todo dicho: Boca-River, superclásico”, remarca el 25 de abril de 1982. El Nacional 82 registra el último antecedente de una jornada clásica. Después de 33 años, las emociones se reparten en una misma fecha. Son tiempos duros, difíciles. Tiempos de dictadura y de guerra de Malvinas. La AFA decide alterar el orden de los torneos. Se juega primero el Nacional, para terminar antes del inicio del Mundial. Ninguno de los convocados por Menotti juega el torneo “General Don José de San Martín”.

El reglamento especifica que habrá “dos jornadas que jugarán entre sí los clubes que integren las parejas”. No habla de clásicos, pero muchos lo son. Días después del comienzo de la guerra, la AFA, presidida por Julio Grondona, decide llamar “Soberanía Argentina en las Islas Malvinas” al siguiente torneo. En 2015, el campeonato se llama Julio Grondona. Como este año, si el rival histórico no está, todo se acomoda. San Lorenzo, actual líder, juega en Primera B. Entonces, Huracán se mide con Chicago. Ferro es sensación y pinta para campeón. En el primer duelo, golea a Vélez 4-0 en Liniers e iguala la máxima goleada como visitante en el clásico. También Boca, el 7 de marzo, consigue la mayor goleada en el Monumental: 5-1 a un equipo juvenil de River.

Hay dos clubes de Junín, Sarmiento y Mariano Moreno, no son rivales en su ciudad. Jorge Newbery, el histórico adversario de Sarmiento, lo mira de afuera. No hay restricciones para los visitantes y no se producen graves hechos de violencia en los 16 partidos, tanto en la fecha 5 como en la 13. Pero la barra brava de Independiente insulta a la CD. “El enojo es porque decidimos no dar nunca más entradas de favor. Antes entregábamos 25 y 30 para los hinchas más seguidores pero ahora hemos resulto no hacerlo más”, explica Pedro Iso, el presidente.


El equipo de Huracán, en 1982. Cumplía 68 años ininiterrumpidos en la máxima categoría del fútbol argentino.

*Periodista e historiador del CIHF. Texto publicado en Clarín.

martes, septiembre 08, 2015

Filgueiras y su socio


Héctor Uzal y Juan Filgueiras, una dupla de zagueros que marcó una época, incluso a pesar del protagonismo escaso del equipo en esos finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta.

Filgueiras, de todos modos, fue quien más se destacó: por su continuidad (sólo considerando los partidos de Liga ofreció 287 presencias y convirtió 32 goles) y porque es el segundo defensor con más tantos convertidos en los más de 106 años de Huracán (por uno, sólo lo supera el uruguayo Pedro Barrios). Fue un emblema en días de resistencia.

domingo, septiembre 06, 2015

Sí, clave



No es conformismo, se llama realismo. Con el empate ante Independiente, Huracán les saca siete puntos a los dos equipos que -por ahora- están descendiendo, Crucero del Norte y Nueva Chicago. No es poco. Sobre todo, considerando el escenario al momento del receso: el equipo estaba en zona de desempate (con los misioneros) y sólo por delante del Torito. Un punto clave, como dice Wanchope Abila. Sí, clave.

sábado, septiembre 05, 2015

Abrazados a cierta lógica

Daniel Montenegro, el mejor de Huracán junto a La Bruja Vismara. 

Lo de Huracán -invicto en cuatro partidos en el ciclo del excapitán Eduardo Domínguez, incluyendo el 5-2 a Tigre en la Sudamericana- ahora tiene un poco más de lógica: salvo de a ratos no consigue jugar bien, sin embargo ya no cae en aquellos insólitos vaivenes del ciclo Apuzzo (esos días de frenesí en los que el Globo de Newbery era capaz de lo mejor y de lo peor en una misma semana, en un mismo partido). Ayer, en el Palacio Ducó, ofreció un primer tiempo valioso en el que pudo haberse puesto en ventaja. Falló cerca del área, sobre todo por los bajos rendimientos individuales de tres intérpretes fundamentales, Toranzo, Espinoza y Abila. Luego, en el segundo tiempo, padeció su falta de creatividad, incluso más allá de incluir cuatro delateros. Claro, hasta que en la última apareció el gol de Wanchope. Y el desahogo de todos.

*Extracto adaptado del comentario publicado en Clarín por el fundador del Blog. 

La preciosa agonía



Huracán 1-Independiente 1
No quedaba casi nada. O nada. Apenas ese tiro del final y los tres minutos de descuento. Y Wanchope Abila, que había perdido toda la tarde frente a los centrales de Independiente, corajeó una vez. Rebote, pifia y gol. También el sello para un 1-1 que sostiene el invicto del breve ciclo de Eduardo Domínguez y que comienza a desdibujar fantasmas en nuestro horizonte.

Más:
Así estamos en el Campeonato.

miércoles, septiembre 02, 2015

Que vuelvan los visitantes...


Por Eladio Mases
Yo quiero ir a la cancha de San Lorenzo. Y a la Bombonera. Y a todos lados. Que vuelvan los visitantes, en paz. No seamos un papelón universal, querido y maltratado fútbol argentino.

domingo, agosto 30, 2015

El regreso de Rolfi



River 1-Huracán 1
Daniel Montenegro está de nuevo entre nosotros. Pero ahora en serio: jugó un partido descollante frente a Tigre, en Victoria, y en el Monumental ante River convirtió el gol y lo gritó ante la mirada de tantos hinchas de River. No es poco. Casi todo lo contrario.

Era offside, Laverni...



Otra vez Saúl Laverni. Otra vez un error decisivo que nos perjudica, como en el clásico ante San Lorenzo. Y otra vez una sucesión de interpretaciones siempre en perjuicio del mismo. En ocasiones las casualidades no son tan casuales...

jueves, agosto 27, 2015

Si hasta le dicen René...



Cristian Espinoza, joya de Huracán, jugó un partido perfecto. Hizo tres goles, gambeteó a todos los que se le cruzaron, se llevó la pelota (por el hattrick) autografiada por sus compañeros, sonrió mucho, se abrazó más con todos...

También habló. Y otro hablan de él. Si hasta le dicen René a este Houseman que asoma en tiempo presente...

miércoles, agosto 26, 2015

Una noche en el paraíso de la Victoria



Copa Sudamericana: Tigre 2-Huracán 5
El video es para guardar, repetir y recordar por mucho tiempo. Otro debut internacional de visitante (como el 4-0 ante Alianza Lima, por la Libertadores) y otra goleada estupenda. Para mirar, para aplaudir. Y también, para volver a creer en lo que sigue.

martes, agosto 25, 2015

La constelación estrellada


Huracán, más allá del desenlace (el equipo finalizó décimo, a 22 puntos del campeón Racing), había armado un plantel muy destacado para 1961, con evidentes intenciones de dar el golpe, de pelear arriba, dos años después del título de San Lorenzo.

Entre sus defensores tenía a Miguel Vidal y Carlos Arredondo; contaba con Vladislao Cap y con los últimos días de Néstor Rossi en el mediocampo; y hacia adelante estaban Norberto Menéndez (uno de los grandes delanteros de la década del 60; la contratación más cara del año en el fútbol argentino), Ernesto Humberto Juárez y Juan Alberto Castro, todos futbolistas que en algún momento vistieron la camiseta de la Selección. 

Pero no pudo ser. Los nombres no pudieron modificar el destino. Se trató, en definitiva, de una constelación estrellada.

lunes, agosto 24, 2015

El punto y lo que viene


Por Ricardo Sapia*
En tren de acomodarse a esta nueva etapa, el punto va. En esta realidad que nos invade, es imperioso y urgente ganar, pero tratemos de entender, por un momento, un gris entre tanto blanco o negro. No es fácil, a mí me cuesta e insisto que no hay mañana si no se aprieta el acelerador en lo inminente, pero a veces pienso que no se tiene con qué hacerse el loquito. El equipo mostró intenciones pero no pesó en la definición y ahí se resuelven los partidos, en el arco de enfrente. Tarea a revisar porque lo que viene pondrá más escollos y habrá que resolverlos a cara de perro.

Huracán entró a navegar su futuro con un manotazo a la hora de elegir DT. El excapitán buscó diferenciarse de su antecesor pero eso al hincha, en general, le importó muy poco, tanto que sus dirigidos se fueron silbados -y él entró en la lista, también-. Hay una grieta entre la gente y los que salen a la cancha y quizá con esto debamos convivir hasta el final del torneo. Margen no queda. Tiempo de súplicas, tampoco.

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

Sobre camarillas, rumores y desafíos



Responde Eduardo Domínguez, el entrenador. Y responde de todo. El nuevo ciclo comienza sin excusas.

Arquero de Primera



Marcos Díaz regresó, mantuvo el arco en cero y volvió a tener una actuación valiosa. Lo sabemos: es un arquero de Primera. Para quedarnos en Primera.

domingo, agosto 23, 2015

Es una lucha



Huracán 0-Lanús 0
El empate es un empujoncito que sirve en la tabla de los promedios: a nueve fechas del final, Huracán les saca cinco puntos a los dos que -por el momento- descienden, Nueva Chicago y Crucero del Norte. Pero el juego -escaso, otra vez- es una preocupación que se repite.

El ciclo Domínguez, para colmo, comenzó entre algunos silbidos y pocos aplausos. Lo sabemos por experiencia, pero muchos no lo entienden: la ansiedad es enemiga de los resultados necesarios. También el contorno -los hinchas, claro- debe ofrecer mensajes, sobre todo ante la adversidad.

jueves, agosto 20, 2015

El centrojás de Masantonio


Manuel Giudice, figura relevante de La Aplanadora del 39 y de los equipos que obtuvieron tres Copas Nacionales en los años cuarenta. El era el perfecto centrojás de los tiempos de Masantonio...

martes, agosto 18, 2015

Palabras para lo que viene



Eduardo Domínguez ya no es el capitán; ahora es el técnico. Comienza un nuevo ciclo.

domingo, agosto 16, 2015

Fin de ciclo


Néstor Apuzzo ya no es más el entrenador de Huracán. Concluye un ciclo exitoso que derivó en dos títulos y el vertiginoso regreso a la A. También este cierre traumático y anticipado. De todos modos, muchas gracias...

sábado, agosto 15, 2015

Relato de un naufragio


Lo que le sucedía a Chicago mucho se parecía a una condena: ninguna victoria en 19 fechas, apenas uno gol en sus últimos once encuentros, un juego escaso, una sensación de descenso latiendo por cada rincón de Mataderos. Pero había una chance, una final, un momento, este partido. Ayer, en su cancha y ante un rival directo, Chicago volvió a ser un Torito en su rodeo. Le ganó a Huracán y con ese grito volvió a ofrecer un mensaje: la pelea por la permanencia está en marcha. Ahora. De nuevo.

Lo del Globo de Newbery mucho se parece a la contracara, al menos por ayer. Perdió, sigue en el barro de los promedios escasos y no sabe qué será de su futuro inmediato. La pregunta urgente aún no ofrece respuesta: ¿Seguirá Néstor Apuzzo, su entrenador? Se verá... La impresión, además, es una incomodidad: el mismo Huracán capaz de obtener dos títulos y llegar hasta la Estrella Trece en apenas cinco meses resulta por momentos un equipo a la deriva factible de un descenso absurdo. Puede ser bravo y ganarle a River, como lo demostró en la final de la Supercopa. Puede dar pena y perder como contra Chicago, ayer.
Hubo una diferencia clave en el partido: el equipo de Forestello lo afrontó como su propia final de la Champions League; el de Apuzzo dudó siempre. Parece un detalle al paso; pero resulta una cuestión definitoria y definitiva.

El primer gol, ese que modificó rumbos, fue un retrato del partido: Chicago la luchó en el área ajena, fue, empujó, resultó preciso. Balbi estaba mal parado, Domínguez no se mostró sólido, Gagliardi resultó astuto y Carrasco definió como un goleador implacable. La jugada resultó también el espejo de un partido a contramano de las presunciones. Chicago, incluso con su grietas, aprovechó cada instante favorable. Huracán, con sus nombres que parecen más importantes, jamás consiguió plasmar en el campo de juego esos antecedentes.

Huracán intentó. Fue tras los pasos del empate. Pero no encontró soluciones ni en las individualidades que lo salvaron recientemente (como Espinoza en Misiones ante Crucero) ni en lo colectivo. Para colmo, no apareció la intensidad aquella que le permitió a este plantel recuperarse del peor de sus infiernos, en el pasado Nacional.

Entonces, ante ese rival que tropezaba, Chicago aprovechó para golpear. Primero, a los 11 del complemento: otro error defensivo de Huracán, aparición de Baldunciel y grito feliz para los de Mataderos. Parecía mentira, pero era verdad: el estadio era una fiesta con lugar para sólo dos colores, el verde y el negro. Luego, a 12 del final, llegó el tercero. Con premio incluido para la figura de la cancha: tras un desborde por la derecha, Gagliardi aprovechó otro error del fondo.

Y mientras los encantos de la victoria se hacían abrazos entre los presentes, quedaba una impresión: el fin de la racha no sucedía en una fecha cualquiera. Un rato después del adiós de ese hincha que se fue el miércoles, a Chicago se le ocurrió ganar. El Ruso Gourovich -compañero de esta redacción, verdinegro de alma- debe estar ahí, en ese cielo que se ganó laburando y creyendo, ofreciendo su sonrisa ancha y algún chiste para Stábile o Masantonio, quemeros desprevenidos en su agradabable osadía.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

Tres golpes, un adiós y mil preocupaciones



Nueva Chicago 3-Huracán 0
Jugó pésimo, perdió y se complicó. Pero no sólo eso: a partir de ahora ya no estará Néstor Apuzzo. Fin de ciclo. Lógico. También un nuevo territorio de inquietudes. Y de preocupaciones.

martes, agosto 11, 2015

Querido Cordobés


Sebastían Viberti, El Cordobés, El Cabezón, Zapatones. Fue, quizá, el mejor de los futbolistas que ofreció Huracán en la década del 60. Un patrón, un líder, un mediocampista guapo de verdad. Un tipo siempre querido bajo el cielo de Parque de los Patricios. En esta imagen, hecho esa figurita que todos los Quemeros querían tener en el album. Ahora, en estos días de revisión histórica, su nombre -cuentan- ocupará en el futuro inmediato la puerta que le corresponde, la número cinco.

sábado, agosto 08, 2015

Carta abierta a nosotros mismos


Por Roberto Guidotti*
Esta nota no pone en duda la histórica grandeza del Globo bajo ningún concepto. Allí están firmes nuestros 13 títulos oficiales (5 Campeonatos de Liga y 8 Copas Nacionales), nuestra fiel hinchada y los enormes jugadores que han vestido la camiseta quemera. Pero en los últimos 35 años hemos asistido a una decadencia futbolística muy profunda con espasmódicos momentos de protagonismo distanciados entre sí, con los subcampeonatos 1994-2009 y los títulos alcanzados en la Copa Argentina y Supercopa en sus ediciones 2014.

Pero, más allá de la larga crisis institucional y deportiva que hemos atravesado en todos estos años, desde mediados de los 90 nos invaden unos repetidos y frecuentes episodios que se han hecho una triste costumbre de la que no podemos ni sabemos reponernos. Y son esos partidos que Huracán juega como ausente, no sale a la cancha, baja los brazos antes de empezar, se entrega mansamente, no reacciona, se autoflagelan sus propios jugadores hasta la humillación deportiva. Son partidos que se repiten unas cuantas veces al año, cuando en otros clubes se presentan como rarezas discontinuadas en el tiempo. En Huracán suceden con una frecuencia que a esta altura ya resulta un proceso doloroso, lacerante. No queremos pasar más por esto.

Han pasado técnicos, planteles enteros, dirigentes de todo el arco político del club y estas desapariciones futbolísticas se mantienen en el tiempo, sobre todo cuando el equipo es visitante. El club de los guapos, de Masantonio y Bonavena como emblemas de los barrios sureños de facón en mano, adolece de su propia esencia. Y en determinados partidos decide salir a la cancha entregado, a que lo sopapeen. Decide autodestruirse. El domingo pasado asistimos a uno de esos tristes episodios ante Crucero del Norte. Sólo un milagro futbolístico evitó la catástrofe que ya estaba instalada en todas las almas que sufrimos por el Globo. Iba camino a repetirse lo de Mineros y lo de tantos y tantos partidos donde recibimos palizas que nos convierten en el equipo de Primera División más goleado en los últimos 20 años. Incomprensible con este plantel que ha hecho historia, logrando dos títulos oficiales después de más de 40 años y que los ha ganado con autoridad y temple dentro de la cancha, con un entrenador que en aquel momento supo guiarlos con equilibrio hasta esos objetivos exitosos. Por eso se entiende menos aun que esto siga sucediendo.

¿Los motivos?…Hay de los más variados. Dejando de lado la actualidad del presente plantel con algunas conductas absurdas, podemos mencionar a través de estas dos décadas decenas de desmadres institucionales, falta de liderazgo, procesos anárquicos, falta de contención de los pibes de inferiores que los lleva a derrotas continuas que se naturalizan al llegar a Primera, descuidos de todo tipo en los procesos formativos, obsolescencia en el modelo de club, escasez en el surgimiento de líderes dentro de la cancha y podemos seguir indefinidamente buscando las causas. Esta dirigencia ha subsanado varias de esas graves falencias, pero falta mucho por hacer.

En tal sentido se dejó escapar una gran oportunidad de pegar el salto porque este era el año del cambio y lo dejamos escapar. Hablando metafóricamente, teníamos un negocio que empezaba a caminar y en lugar de armarlo de mercadería para crecer se lo dejó caer hasta empezar a perder los clientes.

Señores dirigentes: hay que tomar decisiones que enderecen el rumbo. Es necesario reconstruir lo que falta para que el club se ordene de manera tal que los equipos que nos representan tengan claro EN TODOS LOS PARTIDOS el respeto por la camiseta, por la historia y por sus hinchas.

*Periodista. Texto publicado en Patria Quemera.

miércoles, agosto 05, 2015

Ricagni, figurita y goleador


Eduardo Ricagni, un mediocampista que podía jugar de delantero. Fue parte de la mejor campaña de Huracán en los años 50 (tercero en 1952). Y, quizá, el futbolista más relevante de aquel tiempo: en esa temporada, se consagró como máximo anotador del fútbol argentino. De Parque de los Patricios partió hacia la Juventus. Luego, ganaría dos Scudettos con el Milan. Fue un paso breve por La Quema: duró apenas un año. Pero el tiempo escaso no pudo contra ese brillo. Ni contra el grato recuerdo.

lunes, agosto 03, 2015

Se dice de tí...



Lo buscan desde Europa, lo elogia Gerardo Martino, ya jugó el Mundial Sub 20, salió campeón con Huracán. Se llama Cristian Espinoza; le dicen el Di María diestro. Es nuestro. Y tiene todo para ser el futbolista más caro de la historia del Globo de Newbery.

domingo, agosto 02, 2015

Lamentable, insólito, mágico, estupendo







Crucero del Norte 3-Huracán 3
Huracán fue un desastre. Y fue penoso, inconsistente, deplorable. Huracán fue mágico. Y fue luchador, heroico, intenso. Fue el peor y fue el mejor. Le caben adjetivos diversos y dispares. Para el fastidio de todos. Y para la emoción hasta de los ajenos. Pase y vea: el equipo más ciclotímico de la historia se sube a escena con el Globo de Newbery en el pecho...

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Así estamos en el Campeonato.