miércoles, abril 29, 2015
Sonidos de un barrio feliz y campeón
Avenida Alcorta, Parque de los Patricios, Palacio Ducó. Fiesta. Se siguen escuchando los sonidos de un barrio feliz. Y campeón.
martes, abril 28, 2015
Los Supercampeones siguen celebrando...
La gente y los jugadores, Los Supercampeones, en la Avenida Alcorta, en las puertas del Palacio Ducó. La celebración de la Estrella Trece continúa.
lunes, abril 27, 2015
Los especialistas en finales
La mirada inmediata cuenta apenas el festejo, esa gloria que dura un rato breve. Y que luego se transforma en nuevas demandas y en otras expectativas. Pero también hay otro modo de observar: los ojos de la historia contarán que estos tipos que se abrazan bajo el cielo de San Juan irrumpieron en el recorrido dañino al que Huracán se había acostumbrado. Ellos consiguieron dos títulos y un ascenso en el contexto de un club proclive a las tragedias deportivas.
En las últimas cuatro décadas, Huracán resultaba nocivo para su gente, autodestructivo; una suerte de condena. Sirven algunos detalles a ritmo de vértigo: en 1976, sumó 9 puntos más que el Boca campeón, pero fue segundo; en los mismos setenta, cayó en semifinales de la Libertadores y perdió dos desempates para ir por la revancha en la máxima competición continental; en 1986, descendió por penales ante Italiano; en 1994 y en 2009 le alcanzaba con un empate para ser campeón, pero perdió las dos veces; en la última década cayó en cuatro ocasiones decisivas y sucesivas por el ascenso; y en 2011, sufrió su cuarto descenso en un desempate ante Gimnasia. Todo mal. Casi un paradigma de la derrota por anticipado.
Pero de repente, desde el fondo de su propio infierno (aquella caída con escándalo ante Sportivo Belgrano, en el Ducó), este grupo de futbolistas se reconstruyó a sí mismo. Ganó la Copa Argentina, ascendió con angustia. Tuvo un fin de año memorable. Todo se logró del mismo modo: con lucha, con coraje, a contracara de los duendes y de los magos de otros días felices.
Y ahora sucede un escenario parecido: tras el papelón en Puerto Ordaz (por la derrota y por cierta desidia en el modo de afrontar ese encuentro de la Libertadores ante Mineros), estos jugadores volvieron a ser campeones y sumaron la Estrella Trece. Le ganaron la Supercopa a River. Con autoridad, con bravura.
La historia contará otra verdad: desde los años veinte (en los que el Globo de Newbery fue el más campeón junto a Boca), que no sucedía una cercanía tal entre una celebración y otra. Cosas de este momento de Huracán, el más ciclotímico de sus 106 años. También, el tiempo de estos especialistas en finales.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
Que siga la fiesta...
Huracán, el plantel y su festejo íntimo. La Estrella Trece. Que siga brillando. Y que siga la fiesta...
domingo, abril 26, 2015
Sí, Super
Huracán campeón, en la portada del diario Olé. La Estrella Trece, la Supercopa Argentina. Y ante River.
Más:
Todos los detalles, en el diario Olé.
Más:
Todos los detalles, en el diario Olé.
sábado, abril 25, 2015
El vestuario de la felicidad
Otra Copa, otra Estrella -La Trece- y el mismo vestuario feliz. Los Supercampeones, en la celebración íntima.
Palabras para una alegría
Eduardo Domínguez y Federico Vismara, palabras de campeones. Palabras para una alegría.
Bendita y sana costumbre
Huracán, campeón de la Supercopa Argentina 2015. Otra vez la celebración en territorio cuyano. Bendita y sana costumbre de estos tiempos.
Y somos campeones otra vez...
Supercopa Argentina - Final: Huracán 1-River 0.
El festejo de un nuevo título. La Estrella Trece, bajo el cielo de San Juan. El segundo trofeo en cinco meses. Nada menos. Todo eso.
Más:
Los detalles, en la web oficial de la competición.
Otra vez, San Marcos
Otra vez, en otra final, Marcos Díaz fue figura decisiva. En el momento más complicado apareció en su enorme dimensión. No fue casualidad: la transmisión oficial y la organización de la competición -también a través de la gente- lo eligió como la Figura del Partido. Otra vez, San Marcos.
Para gritarlo hoy y siempre
Perfecto contraataque ideado por Cristian Espinoza y por Patricio Toranzo. Y resuelto por el chileno Edson Puch, en su primer tanto convertido en Huracán. Un gol que vale otra Copa. Y que sirve para gritarlo hoy y siempre.
La gloria en juego
Lo saben todos los que caminan por la sede de la Avenida Caseros y los que respiran en los entretelones de los vestuarios del Palacio Ducó: esta Supercopa no es un encuentro más para Huracán. No se trata un partido. Es “el” partido. Del semestre, cuanto menos. Quizá del año. Significa un título, el segundo en cinco meses. La Estrella Trece, como la llaman bajo el cielo de Parque de los Patricios. Y no sólo todo eso; también la posibilidad de curar la profunda herida que dejó la expedición a Puerto Ordaz, esa que derivó en la eliminación de la Libertadores.
“Somos conscientes de lo que el club se juega en 90 minutos”, le dice Alejandro Nadur, el presidente, a Clarín. No es dinero para mejorar las cuentas rotas; es historia. No es comodidad para afrontar el escenario bravo que se avecina; es gloria. Con un detalle añadido: la posibilidad de acceder a la Sudamericana 2015. Todo eso se juega Huracán en San Juan. Y algo más: la chance de volver a ser feliz.
Texto publicado en Clarín por el fundador del Blog.
viernes, abril 24, 2015
Por la Estrella Trece
Huracán se jugará mañana una chance histórica: la de sumar su segundo título en cinco meses. En el mismo estadio de la última conquista (en San Juan, por la Copa Argentina ante Rosario Central), buscará la Estrella Trece. Nada menos.
De los Alberti y de las Estrellas
Jorge Alberti, emblema de Huracán.
Agustín Alberti era back central y fue un baluarte de Huracán en los primeros años del amateurismo. Le apodaban Vasena porque trabajaba en los Talleres Metalúrgicos Vasena, cuyos trabajadores fueron protagonistas y víctimas de la Semana Trágica en 1919. Dos años antes, Alberti, a los 25, jugó el primer partido por Copas Nacionales entre Huracán y River. El 16 de septiembre, en Racing, River ganó 3-2 y pasó a la final de Copa de Honor. A los 13 minutos del segundo tiempo, tras un choque con Ameal de River, fue expulsado por el árbitro Guassone (“A nuestro juicio fue una jugada casual”, dice el diario La Argentina). Luego River perdió con Racing, un experto en títulos por esos años.
Jorge Alberti, hermano de Agustín, tenía 5 años en 1917. Luego se convertiría en el jugador con más presencias en la historia del Globo. Como su hermano, jugaba de marcador central, pero le decían La Aplanadora. Alberti fue protagonista de los otros tres partidos por Copas Nacionales que jugaron estos dos equipos que el sábado se medirán por la Supercopa Argentina. Los tres encuentros sucedieron por la Copa Adrián Escobar, el trofeo donado por el expresidente de la AFA para que fuera disputado justo después de la finalización del torneo entre los siete primeros equipos.
En 1941, River ganó la final 1-0 (gol de D’Alessandro). En 1942, Huracán se coronó campeón tras ganar 2-0. Alberti marcó el segundo (rebote de un penal atajado por Sirni) y luego, como capitán, recibió el trofeo de manos de Escobar. El último duelo, el 8 de diciembre de 1943, fue por cuartos de final y venció Huracán, 1-0 (tanto de Tucho Méndez); y luego fue campeón. Todos los equipos jugaban con sus estrellas. Para River actuaron, entre otros, los ídolos de La Máquina: Vaghi, Rodolfi, Ramos, Muñoz, Moreno, Labruna y Loustau. En el Globo, además, Marinelli, Salvini, Simes y Unzué. Los Alberti tienen un lugar destacado en la platea Miravé del Palacio Ducó.
Después de 72 años, Huracán (campeón de la Copa Argentina) y River (ganador de la temporada 2013/14), jugarán una final por tercera vez. Para quedarse con una de esas Copas que no se olvidan.
Texto publicado en el diario Clarín.
jueves, abril 23, 2015
De golpes y reconstrucciones
En la semana más importante de este 2015, Huracán ofreció la peor de sus versiones. Dependía de sí mismo para acceder a los octavos de final de la Libertadores y llegar fortalecido al encuentro decisivo de la Supercopa Argentina, ante River, el sábado. Pero no. Tras una penosa actuación (desde las cuestiones del juego, pero sobre todo respecto de la actitud ofrecida) el equipo cayó 3-0 frente al eliminado Mineros, de Venezuela. Peor imposible. Pero hay más: el tropiezo en Puerto Ordaz generó malestares y desnudó diferencias, viejas diferencias.
Los dirigentes -en privado- expresan su malestar por la poca entrega del equipo. Y lucen preocupados respecto de lo que se avecina. En el plantel el clima no es de de armonía. Hay malestar en el cuerpo técnico. En los últimos días, el doctor Fernando Locasso -tras discutir con el entrenador Néstor Apuzzo por la vuelta o no de Carlos Arano- renunció. En esta última expedición a Venezuela, el ayudante de campo Gabriel Rinaldi se quedó en Buenos Aires. Quienes conocen la intimidad del cuerpo técnico aseguran que el ex marcador central del club está harto de que los jugadores tomen todas las decisiones. "No es nuevo. Apuzzo siempre dejó hacer a los líderes del grupo. Es su modo de conducir", sostienen.
Y como casi siempre en los días de derrota, las desconfianzas suceden. Se pone en duda -en la sede de la avenida Caseros y en las redes sociales- la lesión del capitán Eduardo Domínguez. Tiene una contractura en el gemelo izquierdo. Todo indica que no jugará ante River. Se cuestionan también decisiones del entrenador (en cuanto a la conformación del equipo) y de los dirigentes (por su insuficiente búsqueda en el mercado de pases). Ahora, la semana que podía ser un paraíso mucho se parece al principio de un infierno.
No son pocos los que por lo bajo cuentan desde el club que si Huracán cae ante River sin ofrecer respuestas (como le pasó ante Mineros), Apuzzo regresará a las inferiores. Y el primer nombre que aparece como posible reemplazante en el escenario es otro excombatiente de Malvinas, Omar De Felippe. Cambió mucho en poco tiempo: esa Supercopa que mucho se parecía a una celebración ahora tiene el carácter de una angustia.
miércoles, abril 22, 2015
Breve crónica de una despedida
El sueño naciente de Huracán se quedó hecho pedazos bajo el cielo de Venezuela. Huracán debía ganar para seguir en la Libertadores. Enfrentaba a un rival eliminado, de un país sin tradición, este Mineros que poco venía ofreciendo en esta edición. Pero no. El Globo de Newbery brindó la peor de sus versiones en el momento más decisivo. Sí, perdió por goleada. Al cabo, un 3-0 que lo dejó al equipo argentino eliminado, vacío, sin nada. Roto. Así, el equipo venezolano sumó la primera victoria para su país en esta edición de la Libertadores.
Lo sabían todos. Huracán se jugaba en esta semana buena parte de este 2015 de regreso al gran escenario. Tras aquel mágico final del año pasado (con el título en la Copa Argentina y la vuelta a la A, en ese desenlace bravo frente a Atlético Tucumán), tenía ahora una chance histórica: llegó a Puerto Ordaz con su equipo de gala para ganar y acceder a los octavos de final. Había guardado a los titulares en el torneo, había pensado el partido como una final en la antesala de otra final (la del sábado ante River, por el título de la Supercopa Argentina) ...
Pero no lo jugó como tal en ese primer tiempo en el que mucho se pareció a un equipo dubitativo, incómodo, sin esa intensidad con la que puso de rodillas al Cruzeiro en el Palacio Ducó. A los 9 minutos ya perdía 1-0 por ese cabezazo de Valoyes en el área chica. Y ese gol, además de un golpe, se pareció también a un síntoma: Huracán no estuvo a la altura de las circunstancias en ese comienzo del encuentro. Le faltó esa impronta de equipo guerrero que ofreció en otras ocasiones decisivas.
Ya en desventaja fue tras los pasos del empate. Tuvo la pelota, pero careció de precisión. Quiso, pero no pudo. Intentó por los costados y por el centro, pero perdió regularmente en ambos sectores. Generó un puñado de situaciones desprolijas, a los tropiezos. Discutió dos offsides mínimos por goles mal anulados (uno debía ser gol; el otro, bien sancionado), reclamó penales (uno muy claro a Ramón Abila) ... Todo en el contexto de su falta de claridad. Para colmo, en un contraataque precioso, otra vez Valoyes estableció el 2-0. Era, de algún modo, el principio de un final inesperado.
Intentó más Huracán en el segundo tiempo. En el vestuario, el técnico Néstor Apuzzo ofreció dos cambios para atacar: adentro Cristian Espinoza (tras su lesión en el seleccionado Sub 20) y Agustín Torassa, afuera Lucas Villarruel y Eduardo Domínguez. Todo en nombre de dar vuelta una historia que no había sabido escribir el Globo de Newbery en el primer tiempo.
Más allá de los nombres y de su distribución en el campo de juego, Huracán siguió siendo confuso. No encontró aquella mágica claridad del debut copero en Lima (4-0 ante Alianza), tampoco tuvo el carácter de otras ocasiones relevantes. Fue y chocó. Buscó y perdió. Intentó y se desvaneció ante un rival que parecía jugarse mucho más que lo que la tabla de este Grupo 3 indicaba.
Ese gol de Rafael Acosta, a los 20 del complemento, fue la sentencia. Ya no había entonces lugar para Huracán en la Libertadores. La pretensión enorme de protagonizar entre los gigantes del continente se deshizo cuando estaba naciendo. Apenas eso. Todo ese dolor. El de un final inesperado.
Texto publicado en Clarín por el fundador del Blog.
martes, abril 21, 2015
Triste, solitario y final
Mineros 3-Huracán 0
Este dolor se cuenta callando. Triste, solitario y final...
sábado, abril 18, 2015
Un banco en deuda
Huracán 1-Tigre 2
Le cuesta al muletto. Padece Huracán la ausencia de sus titulares. Volvió a suceder, ahora, bajo el cielo del Ducó. Queda claro: el banco está en deuda.
viernes, abril 17, 2015
miércoles, abril 15, 2015
Huracán copero
Ya son 13 los partidos que Huracán no pierde por una competición de Copa (Argentina y Libertadores). Sí, mucho. Sí, sintomático. Ayer, pasó por el Palacio Ducó el bicampeón de Brasil, Cruzeiro. Sabemos cómo le fue...
martes, abril 14, 2015
Bienvenidos a la fiesta del Palacio
Copa Libertadores: Huracán 3-Cruzeiro 1
El entrenador Néstor Apuzzo, el Señor de los milagros en el final del año pasado, está convencido de que este plantel crece ante las adversidades. Lo dice en público, lo sostiene también en privado. La impresión es que no está equivocado: cuando el equipo debe afrontar situaciones complejas o decisivas (como la final de la Copa Argentina, como el desempate ante Atlético Tucumán, como anoche) aparece en su versión más intensa. Es una doble señal: con su conjunto de gala, Huracán es un equipo serio, bravo, difícil de doblegar; cuando tiene que recurrir al recambio (como en el ámbito local) padece a cada paso.
La primera media hora ofrecida ayer fue para esa ovación que lo acompañó hacia el descanso: ganó en cada sector del campo de juego, recuperó rápido, fue veloz en la búsqueda ofensiva, resultó implacable en las pelotas divididas. Y lo más importante: golpeó cuando tuvo las oportunidades. Ramón Abila fue el Wanchope del final de 2014 y el que se llevó la pelota por su hattrick ante Argentinos. Definió sin vueltas (esta vez no le cobraron el off side en el primer tanto) en las primeras dos que tuvo adentro del área y complicó siempre a dos centrales que se sintieron muy incómodos sobre el césped del Ducó y ante la potencia del Nueve de La Quema.
Hubo otro momento determinante del encuentro: cuando parecía que estaba todo controlado, con el ritmo manso que ofrecían Patricio Toranzo y los dos mediocampistas centrales de Huracán (Lucas Villarruel y Federico Vismara), Damiao descontó de penal. Entonces, el equipo local deshizo las ansiedades con otro golpe. No se inhibió, fue, se presentó en área ajena y con un cabezazo de Federico Mancinelli puso el 3-1.
Lo que continuó fue puro regodeo. Sí, Huracán pudo haber goleado al mejor representante de Brasil. Sí, su gente se animó a gritarles “oleee / oleee / oleee” a los llegados desde la tierra de los pentacampeones del mundo. Sí, hasta por un instante ellos entonaron el himno con impronta mundialista, ese larguísimo “oooooh”, que el planeta ya conoce. Sí, la fiesta también tuvo música...
Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.
Lo que continuó fue puro regodeo. Sí, Huracán pudo haber goleado al mejor representante de Brasil. Sí, su gente se animó a gritarles “oleee / oleee / oleee” a los llegados desde la tierra de los pentacampeones del mundo. Sí, hasta por un instante ellos entonaron el himno con impronta mundialista, ese larguísimo “oooooh”, que el planeta ya conoce. Sí, la fiesta también tuvo música...
Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.
sábado, abril 11, 2015
Sin recambio
Racing 2-Huracán 0
Un equipo flojo. Y una revelación: con suplentes, no somos de Primera. O, al menos, eso parece.
miércoles, abril 08, 2015
Falta mucho
Copa Libertadores: Huracán 1-Universitario de Sucre 1
Falta mucho. En varios sentidos: en el juego, en el abrazo del azar, en la falta de precisión en el área ajena y en la propia. Pero también falta en el recorrido por esta competición. Las matemáticas cuentan que se puede. Y eso no es poco. Para nada.
domingo, abril 05, 2015
Mirar para adelante
Esto sigue. Se viene la Copa Libertadores. Hay que seguir. Hay que mirar para adelante.
Aplausos, Villa
Huracán 0-Boca 2
Palabras de Lucas Villarruel, testimonio del más regular de nuestros futbolistas en este 2015. Razonable su análisis. Lo adoptamos de comentario breve.
sábado, abril 04, 2015
La definición más larga de la historia
Una de las cuatro finales ante Boca, disputadas en 1924.
Aquella impronta de clásico parece ahora desdibujada. Los tropiezos frecuentes de Huracán (con cuatro descensos en los últimos 29 años y 13 temporadas en el Nacional) y las impresionantes rachas de Boca en el duelo (el Globo de Newbery estuvo tres décadas sin ganarle en La Bombonera y lleva 21 años sin vencerlo en el Palacio Ducó) fueron deshaciendo aquella rivalidad que tuvo varios hitos relevantes en su recorrido, sobre todo en los años veinte, con la definición más larga de la historia como episodio más significativo.
En aquel tiempo Boca y Huracán, protagonistas centrales de la época, disputaban una suerte de superclásico. Luego de la escisión de 1919, en el fútbol argentino se formaron dos asociaciones: la Asociación Argentina (la oficial, afiliada a la la FIFA) y la Asociación Amateur. En la primera competían como principales referentes Boca, Huracán y Estudiantes; en la segunda, Racing, River, Independiente y San Lorenzo. En esos días, cada partido entre los de la Ribera y los de Parque de los Patricios -vecinos del Sur de la Ciudad, en definitiva- tenía sensación de enfrentamiento trascendente, decisivo.
No era casual esa relevancia: allí participaban varios de los mejores exponentes del fútbol de ese tiempo y de la historia. Figuras paradigmáticas como Guillermo Stábile (Botín de Oro del primer Mundial), Domingo Tarasconi, Roberto Cherro (durante muchos años máximo anotador histórico de Boca), Cesáreo Onzari (fundador del gol olímpico) y Américo Tesoriere (uno de los grandes arqueros de todos los tiempos), Pablo Bartolucci (creador de La Palomita), entre otras figuras de Selección.
Se enfrentaron por primera vez en 1914, un año después que el River-Boca y un año antes que el San Lorenzo-Huracán. La cita inaugural sucedió en Parque de los Patricios, ahí en el límite con Pompeya: se jugó el 9 de agosto y Boca se impuso 2-1. Desde entonces, en el amateurismo, jugaron 22 veces: 11 victorias xeneizes, 7 empates y 4 triunfos de Huracán.
En esos años veinte, Boca y Huracán resultaron los más campeones de la década, con cuatro títulos de Liga cada uno. Boca festejó en 1920, 1923, 1924 y 1926; y Huracán se consagró en 1921, 1922, 1925 y 1928. La rivalidad se edificó, sobre todo, entre 1919 y 1926, tiempos de escisión. Entonces compartían todos los años la pelea por el título de la Asociación Argentina. No se trataba de un tiempo cualquiera: el fútbol del Río de la Plata era, claramente, el mejor del mundo. Así lo corroboraba cada contacto internacional que sucedió entonces: Juegos Olímpicos, Copas América, giras de clubes como la de Boca en 1925, amistosos. El Mundial de 1930, con Uruguay y Argentina en la final, fue la consecuencia más notable y más visible. En aquel contexto, Boca y Huracán eran los más campeones de este lado de la Orilla. Del otro lado, la gloria se la repartían Nacional y Peñarol. Algo así como los cuatro reyes de ese fútbol que parecía inmejorable.
En ese recorrido hubo un episodio definitivo: la definición de 1923. Se trató de una temporada con irregularidades y con un desenlace que rozó el escándalo: Huracán tenía todo para ser tricampeón, ese privilegio que sólo Lomas, Alumni, Racing y River consiguieron en el fútbol argentino. El equipo había sumado 51 puntos en 29 partidos. Y Boca, el archirrival, también tenía 51, pero un partido más. El tercero, Sportivo Barracas (valioso protagonista de Primera en aquel tiempo), ya se había quedado sin chances. La Asociación Argentina tomó una decisión polémica: decidió que se jugara un desempate entre ambos equipos.
Entonces, entre marzo y abril, se disputaron cuatro finales. La primera serie de ida y vuelta, en la cancha de Sportivo Barracas (el principal escenario de la época), finalizó con un triunfo para cada uno (3-0 Boca; 2-0 Huracán). El tercer partido se disputó en GEBA, ahí en Palermo: hubo empate sin goles tras 120 minutos de juego. Por último, el 27 de abril, otra vez en Sportivo Barracas, Boca se impuso 2-0, con dos goles de Alfredo Garasini. Y fue campeón luego de 390 minutos y 43 díasde la definición más extensa de la historia del fútbol argentino.
Aquella impronta de clásico parece ahora desdibujada. Los tropiezos frecuentes de Huracán (con cuatro descensos en los últimos 29 años y 13 temporadas en el Nacional) y las impresionantes rachas de Boca en el duelo (el Globo de Newbery estuvo tres décadas sin ganarle en La Bombonera y lleva 21 años sin vencerlo en el Palacio Ducó) fueron deshaciendo aquella rivalidad que tuvo varios hitos relevantes en su recorrido, sobre todo en los años veinte, con la definición más larga de la historia como episodio más significativo.
En aquel tiempo Boca y Huracán, protagonistas centrales de la época, disputaban una suerte de superclásico. Luego de la escisión de 1919, en el fútbol argentino se formaron dos asociaciones: la Asociación Argentina (la oficial, afiliada a la la FIFA) y la Asociación Amateur. En la primera competían como principales referentes Boca, Huracán y Estudiantes; en la segunda, Racing, River, Independiente y San Lorenzo. En esos días, cada partido entre los de la Ribera y los de Parque de los Patricios -vecinos del Sur de la Ciudad, en definitiva- tenía sensación de enfrentamiento trascendente, decisivo.
No era casual esa relevancia: allí participaban varios de los mejores exponentes del fútbol de ese tiempo y de la historia. Figuras paradigmáticas como Guillermo Stábile (Botín de Oro del primer Mundial), Domingo Tarasconi, Roberto Cherro (durante muchos años máximo anotador histórico de Boca), Cesáreo Onzari (fundador del gol olímpico) y Américo Tesoriere (uno de los grandes arqueros de todos los tiempos), Pablo Bartolucci (creador de La Palomita), entre otras figuras de Selección.
Se enfrentaron por primera vez en 1914, un año después que el River-Boca y un año antes que el San Lorenzo-Huracán. La cita inaugural sucedió en Parque de los Patricios, ahí en el límite con Pompeya: se jugó el 9 de agosto y Boca se impuso 2-1. Desde entonces, en el amateurismo, jugaron 22 veces: 11 victorias xeneizes, 7 empates y 4 triunfos de Huracán.
En esos años veinte, Boca y Huracán resultaron los más campeones de la década, con cuatro títulos de Liga cada uno. Boca festejó en 1920, 1923, 1924 y 1926; y Huracán se consagró en 1921, 1922, 1925 y 1928. La rivalidad se edificó, sobre todo, entre 1919 y 1926, tiempos de escisión. Entonces compartían todos los años la pelea por el título de la Asociación Argentina. No se trataba de un tiempo cualquiera: el fútbol del Río de la Plata era, claramente, el mejor del mundo. Así lo corroboraba cada contacto internacional que sucedió entonces: Juegos Olímpicos, Copas América, giras de clubes como la de Boca en 1925, amistosos. El Mundial de 1930, con Uruguay y Argentina en la final, fue la consecuencia más notable y más visible. En aquel contexto, Boca y Huracán eran los más campeones de este lado de la Orilla. Del otro lado, la gloria se la repartían Nacional y Peñarol. Algo así como los cuatro reyes de ese fútbol que parecía inmejorable.
En ese recorrido hubo un episodio definitivo: la definición de 1923. Se trató de una temporada con irregularidades y con un desenlace que rozó el escándalo: Huracán tenía todo para ser tricampeón, ese privilegio que sólo Lomas, Alumni, Racing y River consiguieron en el fútbol argentino. El equipo había sumado 51 puntos en 29 partidos. Y Boca, el archirrival, también tenía 51, pero un partido más. El tercero, Sportivo Barracas (valioso protagonista de Primera en aquel tiempo), ya se había quedado sin chances. La Asociación Argentina tomó una decisión polémica: decidió que se jugara un desempate entre ambos equipos.
Entonces, entre marzo y abril, se disputaron cuatro finales. La primera serie de ida y vuelta, en la cancha de Sportivo Barracas (el principal escenario de la época), finalizó con un triunfo para cada uno (3-0 Boca; 2-0 Huracán). El tercer partido se disputó en GEBA, ahí en Palermo: hubo empate sin goles tras 120 minutos de juego. Por último, el 27 de abril, otra vez en Sportivo Barracas, Boca se impuso 2-0, con dos goles de Alfredo Garasini. Y fue campeón luego de 390 minutos y 43 díasde la definición más extensa de la historia del fútbol argentino.
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarin.com.
Más:
Un domingo de Clásicos cruzados, en Olé.
Más:
Un domingo de Clásicos cruzados, en Olé.
miércoles, abril 01, 2015
sábado, marzo 28, 2015
Del oro al barro
Banfield 1-Huracán 0
Todo cambia. De una semana a la otra. Todo. De golear a ser goleado (en todos los sentidos posibles de un partido, menos en el resultado). Y golpeados. Anémicas miradas al arco de enfrente (tres llegadas en toda la noche). Horror en los laterales. Cambios forzados por apurar jugadores que no estaban para salir a la cancha (y acá es donde se nota que el recambio no tiene pasta). Lo más flojo del año. Conceptualmente, una paliza. ¿Por qué no encuentra la línea de la regularidad? ¿Qué baja tanto el nivel de los jugadores? La estabilidad en el rendimiento es el comienzo para no depender de situaciones fortuitas. Siete partidos, cuatro derrotas. Cuatro salidas del Ducó, cuatro regresos con los bolsillos vacíos.
Huracán tiene que recomponer su imagen. Pronto. Viene Boca, la Copa -ese cruce trascendental-, Racing... y si se pretende sonreír hay que acomodarse el pelo, afeitarse y cepillarse los dientes. Para ser lindos no hay que creerse sino parecerse. Anoche miró a los otros de afuera y lo tuvieron de aquí para allá. No fue el mejor festejo del Día Mundial del hincha Quemero.
Rápido, a ducharse...
*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.
miércoles, marzo 25, 2015
Nacer grandes
Una página de la Memoria y Balance de la AFA en los años veinte. Títulos de Liga, el Palmarés. Huracán, claro, protagonista central de aquella década inmejorable para el fútbol del Río de la Plata.
domingo, marzo 22, 2015
La goleada y lo que viene
Eduardo Domínguez, palabra de capitán. Pasado reciente, presente y futuro. Una mirada.
sábado, marzo 21, 2015
Una pelota para Wanchope
Wanchope Abila, tres goles, diez puntos. La cara feliz de la goleada ante Argentinos. Y de un reencuentro de todos.
miércoles, marzo 18, 2015
El grito ahogado
Huracán ante Vélez, en 1971. Con la victoria en el Amalfitani el Globo de Newbery evitó que los de Liniers se consagraran. En Avellaneda, ese mismo día, ganó Independiente y dio la vuelta.
lunes, marzo 16, 2015
Tanta bronca
El pibe todavía camina la adolescencia. Pero está enojado como si le hubieran cobrado penales en contra durante cada día de la vida de su club, que ya lleva más de un siglo de instantes de gloria con Doce Estrellas y de tropiezos. La bronca no le cabe en el cuerpo. El, solo en su silla, alejado apenas de su familia numerosa, insulta. Se acuerda hasta su propia disfonía de todos los seres queridos del árbitro Saúl Laverni. Cerca de él, en el Bar El Huracán, sobre la avenida Caseros, muchos otros repiten con idéntica intensidad ese fastidio. Son los mismos que hace un rato gritaron felices el gol de Patricio Toranzo, cuando el sol todavía no había caído detrás de Parque de los Patricios.
“Déjense de joder, carajo. Este Laverni parece Brazenas”, grita ese hombre que tantas historias incómodas padeció en las últimas cuatro décadas. Su bronca sucede en el bar de la esquina de Caseros y La Rioja, justo enfrente al monumento a Monteagudo. El lugar resulta una tribuna obligada por las circunstancias: el Clásico de Barrio más grande del mundo se juega sin visitantes, no tan lejos de la sede de la Avenida Caseros, allá en el Nuevo Gasómetro.
La bronca de los que no pudieron comprar su entrada es también la ira de los jugadores que se sintieron perjudicados por la tarea de Laverni. Lo dijo sin vueltas Ramón Abila: “Es un sacapartidos. Los calienta. Ojalá me lo encuentre cara a cara para que nos digamos de frente todo lo que nos dijimos adentro de la cancha”. Y agregó, justo a la salida del vestuario visitante: “Inclina la cancha. No nos cobra un penal que fue y cobra uno que no se sabe si fue. Es de sacarse los partidos de encima. El tiene que llevar calma y genera más violencia. Nos robaron”. Contó más el máximo anotador del fútbol argentino en 2014: “Laverni es un árbitro complicado, parece que le da más violencia al juego. Pero también nosotros, los jugadores, somos complicados. Y violencia es que ingrese un hincha en el medio del partido, no unas chicanas previas”.
Hubo otro protagonista en esta marcha de la queja. Se trata de Patricio Toranzo, el mismo que conoció de cerca aquel 2009 de definición polémica: “Estamos cansados de que se equivoquen con Huracán. No soy de llorar, pero hoy San Lorenzo jugó con 12”. Y aclaró, de todos modos: “No es tiempo de echar culpa a nadie. Fue un buen primer tiempo donde podríamos haber hecho dos o tres goles. No estuvimos finos y ellos encontraron el gol”.Esos mismos jugadores llegaron cantando el himno feliz de diciembre -el del título en la Copa Argentina y el del regreso a la A- que incluía al rival: “Si te fuiste antes a la B / y abandonasteeee ...” Se fueron enojados. Pero también en ese espacio de derrota, cuentan, comenzaron a construir la revancha. Lo contó uno de los líderes: “Tal vez nos cruzamos en la Libertadores ...” Se vera...
También el cuerpo técnico mostró su malestar. Lo señaló el técnico, Néstor Apuzzo: "En algunas cositas pareció que nos metieron las manos en el bolsillo. Por esto también nos vamos con bronca. Igual, le pedimos disculpas a la gente porque no le pudimos regalar una alegría". En simultáneo, los dirigentes -en privado- también expresaron su queja. Y analizan hacer una presentación en la AFA respecto de Laverni. Pero aún no lo resolvieron ni lo hicieron oficial.
domingo, marzo 15, 2015
Un clásico sin enemigos...
El mural de Boedo y Salcedo. Un mensaje para todos.
Hoy, desde las 18.15, vuelve El Clásico de Barrio más grande del mundo. Que sea en paz. Como una disputa de hermanos separados al nacer. Un reencuentro, en definitiva. Sin enemigos.
Hoy, desde las 18.15, vuelve El Clásico de Barrio más grande del mundo. Que sea en paz. Como una disputa de hermanos separados al nacer. Un reencuentro, en definitiva. Sin enemigos.
sábado, marzo 14, 2015
Un domingo así...
Centro de Lucho González, la baja Derlis Soto, define Tito Villa. Gol y victoria en el Nuevo Gasómetro. Fue en 2001. Que se repita mañana, más allá de los nombres...
viernes, marzo 13, 2015
Es tu clásico, San Marcos...
San Marcos, superhéroe de La Quema, está en la antesala de su primer Clásico ante San Lorenzo. En días de recuperación, averiado, su presencia es un deseo de todos...
Actualización: desde esta semana, el pasa de Marcos Díaz es en su totalidad de Huracán. Además, extendió su contrato hasta diciembre de 2018.
Palabras para el clásico
Néstor Apuzzo, Eduardo Domínguez, Patricio Toranzo, en la antesala del duelo ante San Lorenzo. Y una frase para la historia y para la polémica. La pronunció el entrenador: "Hay que aprovechar las ofertas..."
jueves, marzo 12, 2015
El Clásico de la Paz...
La escena se ofrece en el Club Pedro Lozano, en Villa Devoto: chicos y chicas de Huracán y de San Lorenzo se juntan para brindar un mensaje. Para todos ellos el Clásico es un mundito compartido. Los colores se mezclan. Juntos aprenden que pueden ser amigos más allá de la camiseta que luzcan y de las calles que habiten. Así les cuentan a ellos Viviana Cialdella -la titular de Corazón Quemero- y Alejandro Fernández -el encargado de la parte social de la Subcomisión del Hincha de San Lorenzo- y así lo ponen en práctica: para la producción fotográfica con Clarín ellos se vinculan, se abrazan. Y ríen, juntos.
Hay una historia enorme detrás de la imagen. Es decir, claro, detrás del Clásico. Desde los tiempos fundacionales este duelo era una fiesta de personajes irrepetibles, de cracks compartidos, con el tango como inevitable música de fondo, el de aquellas letras de Homero Manzi, ese Quemero que ahora le pone su nombre y su apellido a la emblemática esquina azulgrana de San Juan y Boedo. Aquel era (y es) el más porteño de todos los partidos, una suerte de campeonato aparte entre esas dos barriadas que se dividían el sur de un Buenos Aires que se asomaba al crecimiento. Desde el primer duelo, en 1915 (con victoria 3-1 para San Lorenzo, en la cancha de Ferro), se trató de una cita armónica en tiempos en los que la cuestión de pertenencia geográfica delimitaba también pasiones.
Se conocieron por apodos: El Santo y El Globo de Newbery. Nacieron vecinos, allá en 1908. Geografías de laburantes, de empedrados que nacían, de construcciones modestas, de almacenes que fiaban, de bares que cobijaban desencantos. Se criaron y crecieron con historias entrecruzadas, con el agrado de la rivalidad sin enemigos. La Avenida La Plata fue lugar de estadios emblemáticos de ambos. Las fronteras se recorrían caminando sin miedos ni desprecios. Se miraron siempre de reojo, pero sin rencores ni amenazas. Casi como hermanos separados al nacer, en disputa sana. La maldita violencia llegó mucho más tarde, con el folclore en terapia intensiva y con el crecimiento del fenómeno de los barrabravas como escenario dominante. Ahora, creen muchos. Ahora, creen estos pibes: Huracán y San Lorenzo empiezan a jugar el Clásico de la Paz.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
miércoles, marzo 11, 2015
Luche, Huracán, luche
Sumó. Primera y vital apreciación. En la altura. Segunda y no menos relevante. Se mantiene expectante a falta de tres partidos y con dos de ellos en el Ducó. Tercera, y a la vista de lo que viene en el horizonte copero, saludable. Belo Horizonte 0-0. Sucre 0-0. No está mal para un regreso tan esperado.
A Huracán no se le hizo simple traerse el empate. Cuando hubo aire y piernas dejó pasar dos en las garras de Wanchope y un testazo del Pelado... Después fue el 22 (reemplazante heroico de San Marcos) el que sí tuvo resto y sacó todo lo que le tiraron... Y sino fue alguna burrada ajena la que impidió la vulnerabilidad de nuestro arco. Pudo ganarlo y pudo perderlo con muchas más certezas que lo sucedido hace una semana en Brasil. Parece raro que las chances estén intactas aun sin haber ganado en el grupo.
¿Y ahora qué? El clásico, nada menos. Emociones que se mezclan en nuestra sangre. La espera se volvió un tic tac palpitante que trae todo tipo de recuerdos. Y será allá, en tierras nómades. Con los cojones que hacen falta. Con la casaca sudada. Hay que pedir hidalguía y valoración de lo que se juega. No se acepta un mínimo de excusa. Pasó el tiempo. Que no pese el presión de salir a ganarlo.
A Huracán no se le hizo simple traerse el empate. Cuando hubo aire y piernas dejó pasar dos en las garras de Wanchope y un testazo del Pelado... Después fue el 22 (reemplazante heroico de San Marcos) el que sí tuvo resto y sacó todo lo que le tiraron... Y sino fue alguna burrada ajena la que impidió la vulnerabilidad de nuestro arco. Pudo ganarlo y pudo perderlo con muchas más certezas que lo sucedido hace una semana en Brasil. Parece raro que las chances estén intactas aun sin haber ganado en el grupo.
Y de eso se tratarán los próximos pasos. Para que ambos 0-0 tengan el valor que se les da “in situ” es obligatorio vencer a los mismos rivales cuando se planten en el Palacio dentro de cuatro semanas. Matemática pura. De otro modo no habrá clasificación a la vista. Confiemos en los planteos de Apuzzo y avistemos un futuro a pata ancha.
¿Y ahora qué? El clásico, nada menos. Emociones que se mezclan en nuestra sangre. La espera se volvió un tic tac palpitante que trae todo tipo de recuerdos. Y será allá, en tierras nómades. Con los cojones que hacen falta. Con la casaca sudada. Hay que pedir hidalguía y valoración de lo que se juega. No se acepta un mínimo de excusa. Pasó el tiempo. Que no pese el presión de salir a ganarlo.
*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.
Nobleza obliga: nos equivocamos con Giordano
Matías Giordano, en acción. Nos ganó a todos y a las críticas. Aplausos para él...
martes, marzo 10, 2015
Estar a la altura
Universitario de Sucre 0-Huracán 0
Sin jugar bien, priorizando lo defensivo, con más coraje que juego, Huracán rescató un punto de la altura. Y así, continúa invicto y en la lucha. A pesar de ausencias, del fixture apretadísimo, de todo... No es poco.
lunes, marzo 09, 2015
Que sea tu semana, querido Wanchope...
Huracán se juega una semana histórica: mañana martes, en Sucre, ante Universitario, por la Libertadores; el domingo, en el Nuevo Gasómetro, ante San Lorenzo, en el Clásico de Barrio más grande del mundo. Ahí estará nuestro goleador. Ahí estaremos con él. Que sea tu semana, querido Wanchope Abila...
domingo, marzo 08, 2015
Puch, un entusiasmo que nace
Frente a Gimnasia, Puch disputó sus primeros minutos con el Globo de Newbery. Lo demostró: es puro talento y osadía. Es un entusiasmo que nace. Ahora llegará el tiempo de consolidar esa percepción inicial. Nada menos...
sábado, marzo 07, 2015
El gol que le ganó al destino
Lucas Campana, de cabeza, convirtió el gol del empate de Huracán ante Gimnasia, en el Palacio Ducó. Fue su primer partido en Primera. Dos años después de que un accidente de autos casi lo quita del mundo...
viernes, marzo 06, 2015
Un punto y todo lo que viene...
Pasaron 18 partidos del infierno de aquel primer día de noviembre del año pasado, aquel de la derrota por goleada frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, el de la suspensión, el del escándalo, el del último puesto en el Nacional. Lo de ahora parece una mentira bien contada por abuelos. O realismo mágico: Huracán, con suplentes, se le anima a un Gimnasia que tantas molestias le ocasionó en tiempos recientes (sirven dos datos del estigma del Lobo: Huracán no lo vence en el Bosque desde la campaña 85/86 y le ganó apenas tres encuentros de los últimos 16 en el Palacio Ducó). Al cabo, fue un 1-1 en el que el Globo de Newbery estuvo más cerca de la victoria, sobre todo en ese segundo tiempo en el que se olvidó de que estaba ofreciendo un equipo muletto.
No fueron casualidad los aplausos al final del partido. No por el empate, sino por el contexto y por las circunstancias. Huracán se juega una semana relevante: el martes, en los 2.750 metros de Sucre, disputará un partido clave ante Universitario, por la Libertadores; el domingo, afrontará tras cuatro años El Clásico de Barrio más grande del mundo, ante San Lorenzo. Y esa despedida mucho se pareció al deseo de ofrecer un impulso.
No fueron casualidad los aplausos al final del partido. No por el empate, sino por el contexto y por las circunstancias. Huracán se juega una semana relevante: el martes, en los 2.750 metros de Sucre, disputará un partido clave ante Universitario, por la Libertadores; el domingo, afrontará tras cuatro años El Clásico de Barrio más grande del mundo, ante San Lorenzo. Y esa despedida mucho se pareció al deseo de ofrecer un impulso.
El partido dejó otra impresión: Gimnasia está roto. Quizá continúa padeciendo las consecuencias de la derrota en el duelo platense ante Estudiantes. En cualquier caso, su juego es lo que preocupa. Se puso en ventaja en su primera llegada (definición de Antonio Medina tras un buscapié de Lucas Licht) y creyó que con eso le alcanzaba para llevarse tres puntos. Luego, hasta la expulsión de Nicolás Bruna, fue un conjunto de voluntades a la deriva. Sin ideas para atacar y con dificultades para defender.
Huracán, en cambio, más allá de las dificultades que genera afrontar un partido con suplentes (sólo estuvo presente Federico Mancinelli de los frecuentes titulares) siempre intentó ir tras los pasos de la victoria. Sobre todo en ese segundo tiempo en el que llegó a acorralar a Gimnasia. En el que empató -corner, cabezazo del debutante Lucas Campana y error grosero del arquero Nicolás Navarro- y en el que siguió buscando, al comando de un impecable Iván Moreno y Fabianesi. Le faltó lo mismo que en varios partidos recientes: contundencia y oportunismo. Quedó claro: con precisión en el área ajena, lo ganaba. De todos modos es cierta la impresión: no está mal lo de Huracán para un equipo que se está reconstruyendo con sus propios escombros.
Huracán, en cambio, más allá de las dificultades que genera afrontar un partido con suplentes (sólo estuvo presente Federico Mancinelli de los frecuentes titulares) siempre intentó ir tras los pasos de la victoria. Sobre todo en ese segundo tiempo en el que llegó a acorralar a Gimnasia. En el que empató -corner, cabezazo del debutante Lucas Campana y error grosero del arquero Nicolás Navarro- y en el que siguió buscando, al comando de un impecable Iván Moreno y Fabianesi. Le faltó lo mismo que en varios partidos recientes: contundencia y oportunismo. Quedó claro: con precisión en el área ajena, lo ganaba. De todos modos es cierta la impresión: no está mal lo de Huracán para un equipo que se está reconstruyendo con sus propios escombros.
Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.
De Bagdad a Punta Cana
Apuzzo, de Superman, en una producción del diario Olé.
Néstor Apuzzo sale del vestuario local del Ducó vestido con pescadores. No hace falta mirar su indumentaria de este rato ni su jogging al costado del banco de suplentes para comprobarlo: se trata de un tipo sencillo, sin rebusques. De barrio, de bar, de calle, de bohemia bien entendida. Y así se expresa. Tiene esa picardía forjada arriba de taxis que manejó, caminando empedrados, recorriendo La Quemita. Su frase es una realidad que asombra y que le llena su alma quemera: “Llegamos a Bagdad y ahora estamos en Punta Cana”. Se lo cuenta a Clarín con una gesto feliz que describe el escenario: Apuzzo -El Gordo; El Diego de La Quema; El Tano- es el padre de un milagro nacido entre apuros.
-¿Cómo vivís este momento?
-Lo disfruto. Es mi club. Sé que estoy en un equipo grande, pero tengo que tener los pies sobre la tierra. Ahora, después de todo lo que vivimos es cuestión de caminar. Nada de trotar o de correr... Todo despacito. Hay que seguir construyendo así.
-Queda una impresión después de ver a este Huracán de 2015: poco se parece a ese Apuzzo hábil y pachorriento que trataba de llegar a Primera; tiene más que ver con tu apellido italiano..
-Y sí, todos corren, todos meten. Soy un agradecido de este plantel. Tienen una entrega enorme. En el Mineirao dejamos todo, más allá del orden. Parecía que estábamos jugando la final del Mundial de Clubes. Siento sobre todo que hay una comunión muy grande entre el cuerpo técnico y el plantel. Y creo que se advierte...
Lo repite, sin vueltas: “Este es un plantel convencido. Cada día más. No tengo dudas: este es un equipó con mucha mística. Y eso entusiasma a cualquiera. Esa sensación hace todo mucho más fácil”.
-Llegaste justo después del peor día de la historia de Huracán, aquel 0-3 en el Ducó contra Sportivo Belgrano: ¿te acordás aquella primera charla con los jugadores?
-¿Cómo no me voy a acordar?
-¿Y cómo fue?
-Lo primero que les dije es que creía profundamente en ellos. Porque los conocía, porque sé quiénes eran y quiénes son. Lo sabía: además de buenos jugadores, son buena leche. -Pero decían que era un plantel bravo...
-Sí, decían que estaban todos peleados. Y eso era todo mentira. Entonces, les trasladé mi confianza. Y ellos me contestaron ahí adentro.
Apuzzo señala el campo de juego que está del otro lado del alambrado, en pleno Palacio Ducó.
-Decías que llegaron a Bagdad y ahora están en Punta Cana: ¿qué cambió de aquel ayer a hoy?
-Lo principal fue el rendimiento de los jugadores. Y la entrega. Yo estoy orgulloso de ellos. Nosotros aportamos el granito de arena desde afuera. Y después ayudaron los resultados. Cuando empezás a ganar todo se hace más fácil...
Apuzzo, en la antesala del partido contra Gimnasia, luce una sonrisa. Le cuentan que en las redes sociales generó furor vestido de traje. “Exageran. Debe ser por la novedad de que nos vestimos de gala para la Copa...”, dice.
-Se fue Pity Martínez, se lesionaron las otras dos figuras, Espinoza y Marcos Díaz y Huracán sigue ahí, peleando...
-Es que la confianza se contagió. Ahora el que entra juega bien. Y eso es muy importante.
-Hay otro mérito. Dicen: “Apuzzo sabe llevar a los pibes...”
-Yo los conozco desde jardín de infantes, casi. Pero hay algo mucho más importante que eso. El plantel está preparado para llevar la mochila que muchas veces antes les daban a los pibes. Ahora ellos llegan a un plantel armado, que sabe bancarse los momentos complicados.
-Los que lo conocen bien y algunos compañeros dicen que Romero Gamarra vale no menos de diez millones de euros. ¿Quién es Romero Gamarra?
-Es un jugadorazo que está viviendo un momento único. Pero hay que llevarlo de a poco, como a este Huracán. Su crecimiento tiene que ser de a poco. No hay que correrlo. Tenemos que caminar con él. Todos.
Néstor Apuzzo sale del vestuario local del Ducó vestido con pescadores. No hace falta mirar su indumentaria de este rato ni su jogging al costado del banco de suplentes para comprobarlo: se trata de un tipo sencillo, sin rebusques. De barrio, de bar, de calle, de bohemia bien entendida. Y así se expresa. Tiene esa picardía forjada arriba de taxis que manejó, caminando empedrados, recorriendo La Quemita. Su frase es una realidad que asombra y que le llena su alma quemera: “Llegamos a Bagdad y ahora estamos en Punta Cana”. Se lo cuenta a Clarín con una gesto feliz que describe el escenario: Apuzzo -El Gordo; El Diego de La Quema; El Tano- es el padre de un milagro nacido entre apuros.
-¿Cómo vivís este momento?
-Lo disfruto. Es mi club. Sé que estoy en un equipo grande, pero tengo que tener los pies sobre la tierra. Ahora, después de todo lo que vivimos es cuestión de caminar. Nada de trotar o de correr... Todo despacito. Hay que seguir construyendo así.
-Queda una impresión después de ver a este Huracán de 2015: poco se parece a ese Apuzzo hábil y pachorriento que trataba de llegar a Primera; tiene más que ver con tu apellido italiano..
-Y sí, todos corren, todos meten. Soy un agradecido de este plantel. Tienen una entrega enorme. En el Mineirao dejamos todo, más allá del orden. Parecía que estábamos jugando la final del Mundial de Clubes. Siento sobre todo que hay una comunión muy grande entre el cuerpo técnico y el plantel. Y creo que se advierte...
Lo repite, sin vueltas: “Este es un plantel convencido. Cada día más. No tengo dudas: este es un equipó con mucha mística. Y eso entusiasma a cualquiera. Esa sensación hace todo mucho más fácil”.
-Llegaste justo después del peor día de la historia de Huracán, aquel 0-3 en el Ducó contra Sportivo Belgrano: ¿te acordás aquella primera charla con los jugadores?
-¿Cómo no me voy a acordar?
-¿Y cómo fue?
-Lo primero que les dije es que creía profundamente en ellos. Porque los conocía, porque sé quiénes eran y quiénes son. Lo sabía: además de buenos jugadores, son buena leche. -Pero decían que era un plantel bravo...
-Sí, decían que estaban todos peleados. Y eso era todo mentira. Entonces, les trasladé mi confianza. Y ellos me contestaron ahí adentro.
Apuzzo señala el campo de juego que está del otro lado del alambrado, en pleno Palacio Ducó.
-Decías que llegaron a Bagdad y ahora están en Punta Cana: ¿qué cambió de aquel ayer a hoy?
-Lo principal fue el rendimiento de los jugadores. Y la entrega. Yo estoy orgulloso de ellos. Nosotros aportamos el granito de arena desde afuera. Y después ayudaron los resultados. Cuando empezás a ganar todo se hace más fácil...
Apuzzo, en la antesala del partido contra Gimnasia, luce una sonrisa. Le cuentan que en las redes sociales generó furor vestido de traje. “Exageran. Debe ser por la novedad de que nos vestimos de gala para la Copa...”, dice.
-Se fue Pity Martínez, se lesionaron las otras dos figuras, Espinoza y Marcos Díaz y Huracán sigue ahí, peleando...
-Es que la confianza se contagió. Ahora el que entra juega bien. Y eso es muy importante.
-Hay otro mérito. Dicen: “Apuzzo sabe llevar a los pibes...”
-Yo los conozco desde jardín de infantes, casi. Pero hay algo mucho más importante que eso. El plantel está preparado para llevar la mochila que muchas veces antes les daban a los pibes. Ahora ellos llegan a un plantel armado, que sabe bancarse los momentos complicados.
-Los que lo conocen bien y algunos compañeros dicen que Romero Gamarra vale no menos de diez millones de euros. ¿Quién es Romero Gamarra?
-Es un jugadorazo que está viviendo un momento único. Pero hay que llevarlo de a poco, como a este Huracán. Su crecimiento tiene que ser de a poco. No hay que correrlo. Tenemos que caminar con él. Todos.
Entrevista publicada por el Fundador del Blog, en Clarín.
Tiempos de pragmatismo
Abila, contra Cruzeiro, en Brasil, pura lucha.
Por Miguel Bertolotto*
En 1973, Huracán era una fiesta todos los domingos. Aquel ballet -decir equipo es ser demasiado mezquino en la definición- diseñado por César Luis Menotti no sólo resultó uno de los campeones más recordados de la historia sino que, antes que nada, fue una síntesis magistral para entender -ayer, hoy y siempre- de qué se trata el juego del fútbol. Si hay delanteras emblemáticas que se recitan de memoria, como la de La Máquina de River, con los ilustres Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau; o la del Independiente de los 50, con Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz; aquella de Huracán también ingresa en esa distinguida y reducida galería. Decir Houseman, Brindisi, Avallay, Babington y Larrosa, es un sinónimo fiel de fútbol en su máxima expresión.
Ese tiempo fue el más glorioso de todos los que vivió Huracán en el profesionalismo. A nadie, ni al más desesperanzado de sus hinchas, se le podía pasar por la mente las penurias -deportivas e institucionales- que el club iba a sufrir después. Hoy, de vuelta en Primera, otra vez en la Copa Libertadores, la pilcha de Huracán cambió de manera radical, como también cambió el fútbol (para mal). Ya no existen la galera y el bastón de hace 42 años; ahora es época de overol, de arremangarse, de arreglarse con lo que hay. De abrevar en el pragmatismo.
Eso hace Néstor Apuzzo, el técnico. No se ajusta a un solo esquema. Utiliza a los intérpretes más lúcidos (Toranzo, Romero Gamarra, el recién llegado Montenegro), intenta jugar por abajo, pero a la vez construye una estructura que prioriza la solidaridad, el despliegue, la garra, el orden, el escalonamiento para defender. Analiza a los rivales y se para de acuerdo a lo que proponga el otro. Conoce las limitaciones, sabe que no puede tirar manteca al techo, no pierde de vista su norte. Por eso, tres días atrás, dejó un solo atacante (Abila) en la inmensidad del Mineirao, resistió las confusas embestidas del Cruzeiro con una completa batería de recaudos y se llevó, al cabo, un digno empate. Es el Huracán de hoy. Sin fulgores, pero con la frente alta.
*Periodista de Clarín.
miércoles, marzo 04, 2015
Siempre
Huracán y su gente. El apoyo de siempre. En la actual temporada o en cualquier momento. Retrato de la militancia más allá de éxito.
Metiendo tapas...
Huracán, en la tapa de Olé, tras el empate ante Cruzeiro. Para que América sepa de qué se trata ese Globo inmenso.
Más:
Los hinchas de Huracán, copando las calles de Belo Horizonte. También en Olé.
Más:
Los hinchas de Huracán, copando las calles de Belo Horizonte. También en Olé.
Aplausos para Giordano
El arco encontró un Plan B. El alguna vez cuestionado Matías Giordano dio muestras de personalidad, de sobriedad y de destreza. A la espera de San Marcos Díaz, aplausos para su valioso suplente.
Vismara, León de Patricios
Vismara, figura colosal en la Copa Libertadores. Cruzeiro descubrió que Huracán tiene un León en su mediocampo.
martes, marzo 03, 2015
El cero que suma
Pelea Torassa por la pelota, como toda la noche de Belo Horizonte.
Cruzeiro 0-Huracán 0
El Mineirao no fue un fantasma feroz para Huracán. Cruzeiro -el mejor equipo de Brasil- no pudo contra el Globo de Newbery. Tras un partido arduo, bravo, con más lucha que encantos, empataron sin goles en la segunda fecha del Grupo 3 de la Libertadores. Al cabo, los silbidos de buena parte del estadio fueron un síntoma: los provocó el equipo de Apuzzo.No era una cita más para Huracán. Se trataba de un reencuentro con su deseo de volver a ser, de estar ahí, en los grandes escenarios. El Mineirao, el traje para viajar, las Doce Estrellas en la camiseta paseando por América, el bicampeón de Brasil enfrente. Había que estar a la altura de eso. A pesar de todo (lesiones de futbolistas fundamentales como el arquero Marcos Díaz o como el Supersónico Espinoza) y de todos (un ambiente incómodo en territorio de la Pentacampeones).
El primer tiempo ofreció un partido previsible en términos de búsquedas. Con un Cruzeiro dueño de la pelota y con un Huracán pensado para defender en pocos metros y para apostar al contraataque. Así, sin embargo, el encuentro -salvo un par de notables tapadas del arquero Giordano- no mostró grandes situaciones de peligro. A los de Parque de los Patricios les costó mantener la pelota en su poder. Porque Torassa estuvo impreciso; porque Toranzo no fue el Pato crack inolvidable de aquel estreno en Lima; porque Romero Gamarra no pudo ser el mágico Kaku de tantas tardes en La Quemita. En síntesis, los recursos de Huracán quedaron limitadísimos. O algún pelotazo a Abila o la aventura de alguna pelota detenida que el Azulao jamás concedió cerca del área.
En ese tramo, Cruzeiro fue más sugerencia que ejecución. Le costó llegar, incluso a pesar de que Huracán se paró demasiado cerca del arco de Giordano. Salvo un par de apariciones del siempre intenso Damiao jamás logró desnivelar a ese Huracán que ofrecía a diez futbolistas detrás de la línea de la pelota. Queda una impresión: este Huracán de 2015 le rinde más homenaje al apellido italiano de su entrenador Apuzzo que a los postulados de su historia asociada a ese juego que alguna vez se llamó La Nuestra. No es un juicio de valor. Se trata de una descripción de estos días de austeridad.
No cambió demasiado el segundo tiempo en cuanto a las actitudes. Huracán siguió pensando el partido en función de cobijar el cero en su arco. Cruzeiro siguió yendo tras los pasos del gol que le diera la victoria. Pero le costó mucho al equipo local desequilibrar. De hecho, lo mejor que ofreció el campeón de Brasil en términos ofensivos estuvo vinculado con ese último tramo del encuentro en el que Huracán retrocedió demasiado. Y se paró peligrosamente cerca de su propio arquero. En ese lapso, Damiao generó la más clara, con una estupenda definición desde afuera del área que pegó en el ángulo superior izquierdo. Sin embargo, Huracán terminó aguantando. Y celebrando un punto que, claro, suma y mucho. En la tabla del Grupo 3. Y en el ánimo, sobre todo...
lunes, marzo 02, 2015
Huracán, de gala
Detrás de los jugadores que lucen de impecable traje hay una vitrina con copas que no ganaron, las de las Doce Estrellas que suelen exhibir en sus camisetas. Ellos, los vencedores de la Copa Argentina, sonríen, se miran, se sienten a gusto. La ropa de alta etiqueta de Daniel Casalnovo les sienta bien. La escena sucede en el hall central de la platea Jorge Newbery, la de la Avenida Alcorta. Se trata de una producción fotográfica previa al viaje a Belo Horizonte, donde el martes Huracán enfrentará a Cruzeiro.
"La idea es jerarquizar la imagen de Huracán. Este es apenas un camino", le cuentan a Clarín desde la sede de la Avenida Caseros. Luce elegante Huracán. Eso quiere ofrecer como imagen. Incluso más allá de resultados felices recientes.
El plantel, así vestido, viaja a Brasil para afrontar un encuentro relevante: en el Mineirao, ante el bicampeón del Brasileirao, afrontará la segunda fecha del Grupo 3. Todo está muy parejo: los dos encuentros de la jornada inaugural finalizaron en empate.
domingo, marzo 01, 2015
El verdugo clásico
El Viejo Clásico de los años 20, aquella gran cita del fútbol del Río de la Plata, en la tapa de Clarín, ya en 1976. Días en los que Huracán jugaba como campeón (fue segundo en el Metro y semifinalista en el Nacional). Y en lo que se encontró con el mismo verdugo: Boca, que en la temporada sumó diez puntos menos que el Globo de Newbery, pero se llevó los dos títulos.
viernes, febrero 27, 2015
Tan cerca, tan lejos...
Godoy Cruz 2-Huracán 1
Con un equipo alternativo (comenzó la rotación y sólo jugaron dos titulares del Volvimos Campeones), Huracán estuvo cerca de la victoria en el primer tiempo, abrazado al empate en el segundo, pero finalmente derrotado cuando ya no quedaba nada. Un lástima y un dolor. También la posibilidad de una certeza: será arduo el camino en tiempos de recambio obligado.
jueves, febrero 26, 2015
La vuelta no podía esperar más...
Huracán empataba 2-2 frente a Boca, en el Ducó. Ya se había consagrado campeón dos fechas antes, frente a Gimnasia, también el Palacio. San Lorenzo, el primer rival posterior a la certeza de la Undécima Estrella, decidió quitar los arcos, romper el césped y despojarse de la localía, con tal de que Huracán no volviera a dar la Vuelta Olímpica en el Gasómetro (ya lo había hecho tres veces en el contexto de las Copas Nacionales). Y el Clásico de Barrio se jugó en Vélez. La última fecha indicaba que el rival sería aquel archirrival de los años 20, el que impidió que Huracán fuera campeón en 1923, tras el desempate más largo de la historia del fútbol argentino. Igualaban 2-2, quedaban dos minutos. Pero la celebración no podía esperar más... La gente quería festejar. Y lo hizo... Con todos, con Menotti, con los jugadores, con los vecinos...
martes, febrero 24, 2015
Un punto, dos caras
Huracán 2-Mineros 2
A Huracán le pasó lo mismo que en su estreno en esta Libertadores en el mismo Palacio Ducó: como en el 0-0 ante Alianza Lima en la primera fase, la fiesta del marco superó a lo que ofreció el cuadro. Hubo una diferencia en este 2-2 frente a Mineros de Venezuela: el desenlace no significó una clasificación sino una complicación al respecto, en el contexto de este Grupo 3. El equipo de Néstor Apuzzo lo comprobó bajo el cielo de Parque de los Patricios: no será sencillo el recorrido por esta competición a la que accedió luego de más de cuatro décadas. Ante un rival inferior en nombres y en apariencias padeció y estuvo sentado durante un rato en la cornisa de la derrota.
Esta vez, a diferencia de ocasiones recientes, no aprovechó sus buenos momentos en el partido. Careció de contundencia, de precisión en el área ajena. Hubo otro detalle negativo y relevante: sus jugadores dispuestos para la creación no estuvieron a la altura de la expectativa. Lo de Torassa ya no admite titularidad. Lo de Toranzo -crack de 10 puntos en el estupendo debut en Lima- ya preocupa; lleva tres partidos consecutivos jugando mal. Y lo de Romero Gamarra -generoso en despliegue- se pierde en intermitencias. Así, la voluntad y la capacidad de Wanchope Abila se quedan aisladas allá arriba, entre varios defensores rivales. Ayer, ya en la última media hora, se notó que el arribo de Daniel Montenegro configura un acierto. Con él, más allá de cierta descompensación defensiva (por la salida del lateral izquierdo Balbi), Huracán fue más peligroso, más profundo. Y mucho tuvo que ver Rolfi -El 30 de La Quema- en esa situación. Pegó un tiro en el travesaño, fue impecable en el manejo de la pelota y muy vivo en ese tramo final para construir un penal que concedió el flojísimo árbitro colombiano Vélez.
De todos modos, más allá del resultado, Huracán ofreció dudas: no se siente cómodo cuando tiene que ir a buscar y se ve obligado a dejar espacios atrás de sus defensores. Ayer, los dos delanteros del Mineros -hábiles, rápidos, astutos- complicaron invariablemente. Richard Blanco y Zamir Valoyes (autor de los dos goles, uno de tiro libre; el otro de un penal que todavía se discute en el Ducó) pasaron de desconocidos a pesadillas.
Sin embargo, no fue ese el aspecto más preocupante. La lesión de Marcos Díaz (desgarro en el gemelo izquierdo) es una herida de todo Huracán. El arquero, ya superhéroe para los hinchas, estará tres semanas sin atajar. Sin embargo, la buena actuación del ingresado Matías Giordano alivianó la pena. El será quien se haga cargo del arco en la visita de la semana que viene al Mineirao para enfrentar al Cruzeiro. Y también él -como Apuzzo y como cada quemero- lo sabe: la Copa no será un camino de rosas...
lunes, febrero 23, 2015
Un partido para otro título
El afiche oficial de la Supercopa Argentina, con la confirmación de la fecha: será el 25 de abril, en San Juan.
sábado, febrero 21, 2015
El arquero que nos hace mejores
Marcos Díaz es Gardel y todos los guitarristas para el Huracán reciente. Lo cuentan los partidos decisivos, los penales, las atajadas estupendas, su curioso carisma. También los datos: en 9 de los 13 partidos del Ciclo Apuzzo Huracán se retiró con el arco invicto. San Marcos muchísimo tuvo que ver, claro...
Un triunfo en las áreas
Wanchope Abila, goleador implacable e irremplazable. Acertó cuando había que acertar. Marcó el primer gol de Huracán en este regreso.
Por Daniel Avellaneda*
El cemento está desnudo de hinchas. Entonces, el silencio es la figura en este afónico fútbol que proponen Huracán y Arsenal. Hasta que Esteban Andrada grita por dentro, después de una jugada que escapa al manual de los arqueros modernos. Roberto Abbondanzieri, ayudante de campo de Martín Palermo, no lo puede creer. El pibe que el Tata Martino tiene en cuenta para la Selección se duerme en el partido sin sonido, despierta a los infiltrados de las tribunas y ese Globo que no tomaba impulso se encuentra en ventaja. Por ese error que fue un estallido para la banda roja de Sarandí, celebra Parque Patricios. También, por las manos de su propio número uno.Así como Andrada resultó determinante con el acto fallido de sus pies, a un puñado de minutos del desenlace del primer tiempo, Marcos Díaz se hizo inmenso bajo sus tres palos. En los guardianes del área, entonces, es posible explicar un resultado que tenía un irremediable destino de cero a cero.
Es que el empate hubiera sido el marcador más justo. Y en ese sentido, Arsenal no debió irse del Tomás Ducó a bordo de una derrota. De entrada, se mostró más pretencioso que Huracán, que decidió volcarse al contraataque. Pero Palermo eligió el camino que más le gustaba cuando era un infaltable en la Bombonera, apostar a la referencia del área. Y Federico Rasic tal vez sea tan alto como el Titán, pero poco pueden influir sus 198 centímetros si no pesa en la zona de gol. Cayó muchas veces en la trampa del offside y perdió el anticipo con los centrales locales. Aunque detrás de este 9 no hay un Riquelme, claro. Y Arsenal buscó afirmarse en la salida de Iván Marcone y el desequilibrio de Pochi Chávez, desgastado de tanto ir y venir por derecha. Dominó territorialmente el equipo visitante, pero sin generar demasiadas preocupaciones.
Huracán tiene demasiados buenos pies para tan escasa ambición. Agustín Torassa, Patricio Toranzo, Alejandro Romero Gamarra... No podían hacerse cargo de la pelota porque Arsenal presionaba alto y los volantes centrales recuperaban poco y nada. Montenegro, sin dudas, tendrá lugar en este esquema. No obstante, el dilema del Globo no radica tanto en los intérpretes sino en la postura táctica.
Recién en el segundo tiempo, con el gol en el bolsillo, Huracán pareció animarse a liquidar el partido. Pero, enseguida, se contrajo. Mucho tuvo que ver con los cambios que hizo Palermo. Pablo Burzio fue incisivo por la derecha. Como si hubiera comido el puchero que solía ofrecer Chávez cuando empezaba a jugar en Boca, fue pura potencia por la raya. Toda la que no tuvo Pochi, que se ubicó como volante interior un ratito hasta que el técnico lo reemplazó con Hernán Fredes. Y Arsenal evolucionó.
Burzio tuvo dos posibilidades y Díaz mostró todos sus reflejos. Por ese sector, Balbi perdía siempre en el mano a mano y Arsenal exigía con el colombiano Rosero Valencia y el cordobés que ingresó en el segundo tiempo. Huracán aguantaba y se encomendaba al contragolpe, siempre mal resuelto. Burzio volvió a perder con Díaz y Muñoz reventó el travesaño. Andrada, en el otro arco, miraba el partido con desconsuelo. No tocó una pelota en el complemento. Le bastó con perder una en el primer tiempo para aturdirse de lamentos.
*Periodista de Clarín.
Un regreso, un grito, tres puntos
Huracán 1-Arsenal 0
En la vuelta de Huracán al Ducó en Primera, el equipo consiguió lo más relevante ante las circunstancias: ganó. A pesar de la falta de público por sanción, fue una celebración para el Globo de Newbery. Más allá del juego escaso, con una defensa sólida, con un arquero inmenso (este gran San Marcos Díaz) y con un error ajeno se sumaron tres puntos que mucho valen incluso más allá de lo numérico. Se trata, de algún modo, un comienzo. Nada menos.
miércoles, febrero 18, 2015
Un estallido de Primera
Huracán ante Boca, en La Bombonera. El Viejo Clásico de los años 20 en los años 90. El gol de Guillermo Alonso, cuando todo parecía perdido, logró que aquel domingo dejara el recuerdo de ese estallido a orillas del Riachuelo.
lunes, febrero 16, 2015
García Guerreño estaba mal incluido
El Boletín de AFA de la penúltima fecha. A la jornada siguiente, García Guerreño fue amonestado ante Racing. Tenía cinco amarillas y jugó frente a Huracán.
En el campo de juego, en el regreso de ambos a la máxima categoría, Unión le ganó 1-0 a Huracán, en Santa Fe. El único gol del encuentro lo convirtió Enrique Triverio. Sin embargo, ese desenlace puede ser modificado en la AFA. El equipo local incluyó al defensor Rolando García Guerreño, uno de sus refuerzos, recién llegado de Godoy Cruz, quien tenía que cumplir una fecha de suspensión por acumulación de cinco amonestaciones, aunque eso no había sido notificado -tal como correspondía- por la AFA en su Boletín 4985, publicado el 19 de diciembre.
En el campo de juego, en el regreso de ambos a la máxima categoría, Unión le ganó 1-0 a Huracán, en Santa Fe. El único gol del encuentro lo convirtió Enrique Triverio. Sin embargo, ese desenlace puede ser modificado en la AFA. El equipo local incluyó al defensor Rolando García Guerreño, uno de sus refuerzos, recién llegado de Godoy Cruz, quien tenía que cumplir una fecha de suspensión por acumulación de cinco amonestaciones, aunque eso no había sido notificado -tal como correspondía- por la AFA en su Boletín 4985, publicado el 19 de diciembre.
Los detalles son los siguientes: en el Boletín Oficial de la AFA Número 4983 (publicado el 12 de diciembre, en el que constan los fallos dictados por el Tribunal de Disciplina Deportiva el día anterior) García Guerreño aparece señalado con cuatro amarillas (había sido sancionado ante Boca, Belgrano, Rafaela y Olimpo). A la fecha siguiente, la última del pasado torneo, el 14 de diciembre Godoy Cruz enfrentó a Racing, en Avellaneda. En ese encuentro, a los 29 minutos del primer tiempo, el futbolista fue amonestado por el árbitro Diego Ceballos tras cometerle una infracción a Diego Milito en el borde del área. Es decir, en ese momento sumó su quinta amarilla, la cual le acarreaba una fecha de suspensión. Sin embargo, en el Boletín 4985 el futbolista no aparece como suspendido. Y fue incluido por Unión ante Huracán.
Ahora, los dirigentes de Huracán, quienes ya fueron avisados de la irregularidad, analizan presentar la protesta formal en la sede de Viamonte.
Un detalle afín: Federico Mancinelli -defensor del club de Parque de los Patricios- había llegado también a su quinta amonestación en el encuentro desempate por el ascenso ante Atlético Tucumán (4-1, en Mendoza) y cumplió su fecha de suspensión ante Unión. El jugador sí aparece (junto a Ramiro Funes Mori y Leandro Fernández) como sancionado por acumulación de tarjetas en el Boletín 4985.
La mala inclusión de un futbolista tiene prevista como sanción la pérdida del partido (se le da por ganado al rival). Sirve un ejemplo bastante reciente: en marzo de 2012, Claypole había incluido en su formación al jugador Angel Hernán Benítez, quien había acumulado cinco amarillas justo antes de esa fecha número 27. Victoriano Arenas, que en el campo de juego había perdido 3-2, hizo su presentación ante la AFA y se le dio por ganado el encuentro por 2-0, el 4 de abril (expediente de AFA 59706). Dice el fallo en su parte más relevante: "Se da por perdido este partido al Club Claypole, registrándose el resultado de Victoriano Arenas (2), Claypole (0). Art. 107 a) del R.D".
En la temporada 99/00 del Nacional, en tanto, el que padeció la mala inclusión de un futbolista fue Huracán. En el encuentro de la primera fecha venció 5-0 a Deportivo Español. Pero el mediocampista Héctor González no estaba habilitado para jugar. Los puntos, por orden de la AFA, se los terminó llevando el equipo que había sido goleado.
Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.
domingo, febrero 15, 2015
Un error, una derrota
Unión 1-Huracán 0
Se equivocó Federico Vismara, nuestra querida Bruja, y el debut que presentaba un entusiasmo terminó en derrota. ¿El juego? Flojo, por debajo de la expectativa.
jueves, febrero 12, 2015
Un Globo grande
Huracán, el Globo de Newbery, la Bonavena, todos. Una celebración. También en este retrato de las agencias AP y AFP, publicadas por Clarín. La Fiesta de la Primera Fase de la Libertadores fue toda de Huracán. Nuestra.
miércoles, febrero 11, 2015
Pura fiesta
Huracán y su perfecto contorno: su gente, en la Libertadores frente a Alianza Lima. Que América sepa que el mejor de sus Palacios queda en Parque de los Patricios.
martes, febrero 10, 2015
El Arco del Triunfo
Huracán 0-Alianza Lima 0
Un trámite perfectamente resuelto. Con un agregado de la estadística: es el octavo partido de los once que dirigió Néstor Apuzzo en su precioso ciclo en el que Huracán se retiró con el arco invicto. Sí, sí, el de Marcos Díaz es el Arco del Triunfo.
Cuando la mentira es la verdad
Los últimos tres meses parecen una perfecta mentira: el ascenso imposible (del último puesto al desempate con goleada ante Atlético Tucumán), la Estrella Doce con la obtención de la Copa Argentina, el debut con récord en la Libertadores, las más de seis cuadras de cola a una semana de la revancha contra Alianza Lima, el Palacio Ducó que late al ritmo de una nueva fiesta inminente.
El Huracán que estaba roto, deshecho, muerto, se reconstruyó a sí mismo y transformó su propio escenario. Hay razones: un plantel que volvió a creer, un cuerpo técnico que confía y edifica milagros, un puñado de dirigentes que se abrazaron a una idea y a un realismo que no es mágico y muchos hinchas que se sumaron con el simple detalle de hacerse socios. Todas esas partes desperdigadas, ahora, están armando un nuevo rompecabezas.
Se percibe en la antesala de este partido con impronta de celebración. En las calles de los Barrios del Sur la gente se mira con esas camisetas que compraron hace poco. Cuentan consagraciones recientes esos colores. Lo que parecía mentira ahora es la belleza de la mejor verdad.
Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.
lunes, febrero 09, 2015
Bienvenidos al Paraíso
Sale Huracán al campo de juego. El Ducó estalla. Vuelan papelitos y brazos y gritos. Flamean banderas, camisetas, también los entusiasmos de todos y de cada uno. Del abuelo que le contaron de Stábile y que vio a Masantonio, del papá que dice Miguel y René como si fueran familiares, del tío que lloró el descenso del 86 como si le hubieran arrancado un pedazo de la vida, del pibe que se bancó dolores y temporadas en el Nacional. Alegrías, tristezas, leyendas, cracks, tropiezos, magias, desencantos. Todo junto en ese instante. En ese tributo al equipo que asoma por el túnel, pero sobre todo a la identidad. Es el momento en el que el Paraíso se muda a Alcorta y Luna. Y nosotros le damos la bienvenida.
Clima de Libertadores
Huracán, ante Independiente Rivadavia, en el Nacional. Con clima de Copa Libertadores. Como ahora contra Alianza Lima.
sábado, febrero 07, 2015
Fiebre de Huracán
La chica tiene 19 o 20 años, no más. Sonríe como Charlie cuando encuentra el ticket para la Fábrica de Chocolate de Willie Wonka. La entrada no es dorada, pero sí es la primera que ella saca para ver al equipo de su corazón en la Copa Libertadores. Abre su cartera roja con tachas plateadas y adentro espera una cartuchera de plástico para guardarla junto a su carné de socia. También guarda el vuelto de los 110 pesos que le costó su espacio en la Popular Ringo Bonavena. Está sola. Y feliz. La escena acontece en la esquina de Alcorta y Luna, allí donde un Palacio Ducó renovado parece vestido de fiesta para esperar la revancha frente a Alianza Lima. Ella se va, a pasito acelerado, de regreso a sus actividades. Es la mañana de Parque de los Patricios. Detrás de ella, más de seis cuadras de cola acompañan el mismo entusiasmo.
No es una ocasión más. Casi ninguno de los que allí se miran y se acompañan jamás vio al equipo en la Libertadores. Huracán, hasta esta mágica irrupción que arrancó con el 4-0 en Perú, sumaba 41 años sin apariciones en la máxima competición continental.
Sucede algo extraño en la espera: no hay ansiedades. Se trata de un placer compartido, de una perfecta excusa para sentirse parte de este presente perfecto e inesperado. “Tu camiseta está vencida. Le falta una estrella; tiene once ...”, le dice -jactancioso- un pibe a su tío que lo acompaña. Los dos, vecinos de Pompeya, se ríen. E imaginan el recibimiento: ambos creen que Marcos Díaz, Patricio Toranzo y Wanchope Abila ya adquirieron la categoría de superhéroes. “¿Te imaginás lo que va a ser esto el martes? Explota”, se dicen unos a otros. No hay dudas. “Si contra los mendocinos hubo cuarenta mil tipos, imagínate ahora, después de todo lo que pasó ...”, repiten.
Hoy continuará la venta de entradas de 9 a 17 (para socios y no socios), también en el estadio. Pero ellos, todos los que ahora caminan a paso lento rumbo a las boleterías, quieren la garantía de su presencia en las manos. Ya, ahora. Conocen los síntomas. Los viven. La preciosa enfermedad tiene nombre: Fiebre de Huracán.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
viernes, febrero 06, 2015
Sumate al campeón
Sumate al campeón. Hacete socio. Es una preciosa obligación para cualquier Quemero de Ley.
jueves, febrero 05, 2015
Sobre estos días felices
Pero hay más. No sólo en números y en victorias se define este presente. También en repercusión y en ambiente. Tras el partido en Perú Huracán se convirtió en un fenómeno en las redes sociales. Eran tendencia en la Argentina siete de los diez hashtags vinculados a la goleada (Huracán, Romero Gamarra, Toranzo, Wanchope, Globo, Abila, Ducó). Y #Huracán también estaba en el top 10 mundial de tendencias.
Otra escena cuenta el momento: ayer, en las ventanillas del Palacio Ducó, ya había cola para adquirir entradas para el encuentro del martes, la revancha frente a Alianza Lima. Era el expendio para no socios (a 150 pesos la Popular y entre 300 y 400 las Plateas). Mañana, de 11 a 19, podrán comprar sus localidades los socios. Un poco más baratas, eso sí (la Popular, 110 pesos).
Pero hay más. Los Barrios del Sur también parecen vestidos para la ocasión. Las nuevas remeras de la empresa TBS lucen las estrellas y el recuerdo que todavía late de tantos partidos decisivos recientes. Los hinchas las exhiben con orgullos y con sonrisas. En la sede, cuentan quienes allí trabajan, tendrán que contratar más empleados o voluntarios para la oficina de socios. La demanda crece con las victorias.
También allí, un ex jugador que pertenece a la Mutual de Veteranos cuenta una verdad que todos creen en secreto: “Si Bianchi tenía el Celular de Dios, el Gordo (Apuzzo) ahora tiene el Whatsapp”. La ocurrencia se repite por la Avenida Caseros. Enfrente, en el Parque, hasta el monumento a Ringo Bonavena sonríe, feliz.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




































