viernes, junio 29, 2007

Escenas que no voy a olvidar...

No pude estar en Mendoza. Y todavía tengo esa sensación irreparable, esa angustia de no abrazarme a la gloria de ese momento. Tuve que trabajar. Tuve que viajar a Venezuela (para cubrir la Copa América) justo el día en el que regresamos, en el que dijimos basta, en el que gritamos fuerte esa verdad que saben todos: somos de Primera. Me enteré, después de mil ansiedades, en el aeropuerto de Panamá, en pleno trasbordo rumbo a Maracaibo. Lo confirmó desde su celular siempre encendido Roberto Leto, enviado de radio Mitre. Cerré el puño. Me emocioné sin lágrimas felices. Tenía esa sensación enorme dentro y no podía gritar. No tenía el teléfono en funcionamiento para llamar y conocer más detalles. Mi amigo Horacio Pagani --una suerte de quemero, pero hincha de Boca-- me prestó su celular. Llamé a mi novia Adriana --una neoquemera, formada como hincha de River-- y me contó todo. Ella estaba contenta. Me prometió que, por primera vez en su vida, se iba a poner la camiseta de Huracán en cualquiera de los partidos frente a los bosteros. Y entonces me empecé a imaginar (bah, a soñar) una campaña para la historia. Lo sentí. Como cuando percibí que la derrota en San Juan, esa angustia patética, podía resultar una refundación. Esa que hoy, advierto, estamos viviendo. Vi gente festejar a la distancia: los que llenaron la popular visitante en el Malvinas Argentinas, los que le dieron carácter festivo a la Avenida Caseros. Todos. Y yo desde acá. Y las peñas del Interior y del exterior. Sí, todos juntos. Me dolió no estar. Y elegí creer que fue el precio que tuve que pagar por esta vuelta. Y, claro, lo pagué con todo el gusto que me pueda caber en el cuerpo...

Imágenes de la Promoción frente a Godoy Cruz, de Patria Quemera. Anticipo del DVD del Ascenso.

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Post publicado desde Puerto Ordaz, Venezuela