lunes, julio 27, 2015

Ese destello necesario

Mauro Bogado, en acción ante Estudiantes. Sin brillos, con destellos, Huracán sumó tres puntos imprescindibles.

Por Ricardo Sapia*
Volvió a ganar. Y no es poco. Aire limpio en tiempos de tormenta de tierra. Esa que se echó en San Juan. La que generó una semana turbia. Con un sí, pero condicional. Con un no hablamos con la prensa (hasta el viernes y dos que rompieron el silencio). Todo a la espera del domingo. En el Ducó. Y con nuestra gente, después de 99 días. Bueno o malo. Bueno porque el hincha necesitaba hablar, expresarse. Descomprimirse. Y ganando. Justo, pero con los miedos de siempre. Apretando. Afuera y adentro. Hasta que se llevó el silbato a la boca. Listo. Aire. Gritalo. Nos mata la impaciencia.

Huracán se asomó a la ventana y no hubo tiros. Recién la cuarta victoria en 18 juegos. En casa, siempre. De visita, las debe. ¡Cuánto valía lo de San Juan! Mucho. Pifia que se va a lamentar (ojalá que no). ¿Y ahora? Dos finales: Crucero del Norte y Chicago. Viaje de por medio. Donde están las deudas. No hay tiempo de frenos o planteos especulativos. Mendigar no resuelve nada. A cantar victoria. Envión obligado. Así de acá al final. El margen no existe. Se puso difícil y hay mucho de culpa propia. El Globo se debe respuestas. Manitos agarradas, todos juntitos y a llegar a la orilla. Esto es nada si no se rubrica. Coraje nuestro y de ustedes. La actitud no se negocia.

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

domingo, julio 26, 2015

Gol de oro



Huracán 1-Estudiantes 0
Espinoza asiste, Wanchope la empuja. Gol de Huracán. Clave, decisivo. El único del partido. Tres puntos vale. Y un poco más, también.

Más:
Así estamos en el Campeonato.

miércoles, julio 22, 2015

Celebración del buen juego


El Equipo de los Sueños, paradigma del buen fútbol, en 1973 contra Colón en Santa Fe. Aquel juego que todos aplaudían. Y disfrutaban, incluso más allá de los colores de las camisetas. Orgullo de Huracán y del fútbol argentino.

martes, julio 21, 2015

Una maldición de más de 1900 días



El partido del video sucedió el 5 de setiembre de 2010, poco después del Mundial de Sudáfrica, hace casi cinco años, más de 1.900 días. Aquel 2-1 frente a Quilmes, en el Centenario del Sur, resultó la última victoria de Huracán como visitante en la máxima categoría. Desde entonces, incluido el insólito 2-3 frente a San Martín, el equipo disputó 25 encuentros, empató cinco y cayó en 20. Es decir sumó cinco puntos de 75 posibles. Se trata, claro, de la peor racha fuera de nuestro estadio en nuestro largo recorrido de casi 107 años.

Hay detalles que asombran respecto de este trauma creciente: en 14 de esas visitas sin éxito no convirtió goles y en siete cayó por goleada (tres o más goles, se entiende). Contra equipos grandes, además, la racha es aún más oscura: siete duelos, siete derrotas, apenas dos goles convertido y 20 recibidos.

En las cuatro campañas en el Nacional (entre 2011 y 2014) la racha se cortó, pero el panorama siguió siendo negativo al salir del Palacio. El 28 de agosto de 2011, Huracán venció 3-1 a Guillermo Brown, en Puerto Madryn. Allí obtuvo su primer éxito de visitante. Pero el balance fue flojo, al cabo: 23 victorias, 15 empates y 31 derrotas. De hecho, el único saldo positivo (entre victorias y derrotas) sucedió en el Transición 2014, el del Ultimo Regreso, con cuatro triunfos, cuatro empates y dos derrotas.

En ese camino por la segunda categoría hubo, además, resultados que fueron un papelón o que rozaron el bochorno: el 1-5 contra Aldosivi, en Mar del Plata (la peor derrota del Globo de Newbery en todos sus pasos por el Nacional de este tiempo) y el 1-2 frente a Deportivo Merlo, un equipo que ahora pelea por no descender a la cuarta división, la Primera C. Ambas caídas sucedieron en abril de 2012.

Lo que pasó en San Juan frente a San Martín (tras el 3-2 ante Huracán suma 19 partidos sin perder en su provincia) no es más que la certeza de que algo raro también sucede. Como si se tratara de una maldición. Tan larga que lleva más de 1.900 días.

lunes, julio 20, 2015

Lo inentendible

Patricio Toranzo, en acción contra San Martín de San Juan, en la provincia de las últimas dos Estrellas. Huracán jugó como para ganar, lo tuvo para golear y terminó perdiendo mansamente. Se repite el concepto: se trata del equipo más ciclotímico de la historia. Capaz de lo mejor y de lo peor. Ahora, incluso dentro del mismo partido. 

Por Ricardo Sapia*
No se entiende lo que pasó. O no se quiere saber cómo es que sucedió. Hubo señales. Espinoza erró un gol abajo del arco y definió pésimo (aunque te quede para la de palo), de cara al arco, lo que era un score irremontable. Le descontaron en la última del PT porque se equivocó el 1... y se asustó -el hincha también porque conoce el karma-. De 3-0 a 2-1. Psicológicamente un toque de atención. Pero no fue todo. Otro mano a mano al poste... y llegó la parca: 2-2 por un desvío propio de una falta que no debió ser (para afuera, Kaku, para afuera). Psicológicamente para terapia de shock. Ya está, dijiste. No. Faltaba la sutileza de Arano. El horror. La palada de tierra. El 3-2 del rival. Psicológicamente sepultado. No hubo reacción. Ni en el empate, ni en la derrota. Lo perdió. Definitivamente. Lamentablemente.

Huracán sufre. Los Quemeros están desconsolados. Jugó bien pero dilapidó situaciones. Y se regaló. De este modo, no hay grúa que te levante. Era “la fecha”. Y todavía puede ser peor si Crucero triunfa. ¿Peor? No, es cierto, dormimos con el traje de madera. Huracán no fue fuerte. Tiene la mente debilitada. Este temita de la soga lo carcome y nos carcome. Cada tropiezo duele más de la cuenta. ¿Cómo salir? No lo sé. Me quedé sin palabras después del 2-3...

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

domingo, julio 19, 2015

Explicaciones que no alcanzan



Palabras de Néstor Apuzzo, tras la derrota en San Juan. No alcanzan para entender. Y sobran en este momento de desencanto.

De no creer



San Martín de San Juan 3-Huracán 2
Estaba para golear y terminó en derrota. Y en dolor. Inexplicable. De no creer.

Más:
Así estamos en el Campeonato.

domingo, julio 12, 2015

Giordano, el dueño del cero



Matias Giordano fue, como en el Mineirao, el mejor de Huracán en un momento complicado. Ante Defensa, sostuvo el cero. Y queda una impresión: a pesar de algunos errores en el recorrido, Marcos Díaz -nuestro San Marcos- tiene un suplente capacitado para ser superhéroe por un rato.

sábado, julio 11, 2015

Sombras nada más


Huracán 0-Defensa y Justicia 0
No se trata de una exageración: este Huracán de Apuzzo es el más indescifrable e inconstante de una historia de más de 106 años. Es capaz de ganar la Copa Argentina, de ascender tras ir último a siete fechas del final y hasta de derrotar a River en la final de la Supercopa. Y también es esta sombra que deambula por la cancha. Sin juego, sin contundencia, casi con desidia en algunos tramos. Le pasó en la torpe eliminación de la Libertadores frente a Mineros, en Venezuela. Y le sucede también en casi cada uno de los partidos del Torneo de 30. Como ayer, en el Palacio Ducó, ante Defensa. Estuvo en la cornisa de la derrota ante un rival que lleva 12 partidos sin victorias. Esta vez, lo salvó su arquero, Matías Giordano, la figura de la cancha. Como en tantas otras ocasiones lo rescató Marcos Díaz, su superhéroe ahora lesionado.

Vacío estuvo Huracán. Como su estadio suspendido. Y se vio superado por un Defensa que jugó en Parque de los Patricios como si estuviera bajo el cielo de Florencio Varela. Interesante, en términos de intenciones, lo del equipo del debutante Ariel Holan. Busca, quiere, es rápido para atacar y para retroceder. Eso sí, le falta lo mismo que en el primer semestre del año: precisión en el área ajena. De todos modos, mereció otro desenlace...

Hay un atenuante en la floja actuación de Huracán de anoche: le faltaron siete posibles titulares. Los lesionados Díaz, Mancinelli y Balbi; los suspendidos Domínguez, Vismara y Bogado (reciente incorporación) y Puch, quien se encuentra en conflicto. Demasiadas bajas para un plantel al que no le sobra nada. Bien lo habrá comprobado Angel Cappa, quien anoche fue el único socio e hincha de Huracán que pudo acceder al estadio.

El primer paso para tratar de tomar impulso ofrece un guiño geográfico: Huracán enfrentará a San Martín, en San Juan, allí donde sumó las últimas dos de sus Trece Estrellas. Queda una pregunta: ¿le alcanzará con volver a respirar esos aires cuyanos? Parece difícil...

Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.

Ramón Abila, nuestro Wanchope, se agarra la cabeza. El goleador del equipo tuvo una noche acorde al equipo: floja y sin gol.

Más:
Así estamos en el Campeonato.

miércoles, julio 08, 2015

El mejor antecesor de San Marcos


Bruno Barrionuevo fue el arquero que más partidos defendió el arco que de Huracán. Atajó 253 encuentros entre 1936 y 1947. Fue compañero de Herminio Masantonio, de Tucho Méndez y de Emilio Baldonedo. Los disfrutó en el campo de juego y los padeció en los entrenamientos. También fue parte de un gran momento de Huracán en las Copas Nacionales: ganó la Copa Adrián Escobar en 1942 y en 1943 y la Copa Competencia Británica en 1944. 

Fue, quizá, el mejor antecesor del superhéroe de nuestro tiempo, el inmenso Marcos Díaz.

jueves, julio 02, 2015

Pastore, el Iniesta de La Quema

En la tapa de Olé se luce Javier Pastore, ese orgullo Quemero en la Selección que está por disputar la final de la Copa América. Dicen, ahora, lo que en el Palacio Ducó aprendimos hace mucho: que puede ser el socio ideal para Messi, el Iniesta de celeste y blanco. O el Xavi. O una mezcla de los dos.

Mientras tanto, en los barrios del Sur, seguimos extrañando su eficiente fútbol de mago, aquel que exhibió con Los Angeles de Cappa. Ese que en los días tristes se convierte en una añoranza que duele. Como ahora...

La bronca, las explicaciones y lo que viene



Néstor Apuzzo, tras la eliminación de Huracán en la Copa Argentina.

miércoles, julio 01, 2015

Sin defensa, sin nada, sin palabras



Copa Argentina - 32avos de final:
Huracán 0-Independiente Rivadavia 1, en Córdoba

No hubo defensa del título. Ni juego, ni intensidad, ni ideas, ni fuego sagrado. El reestreno en este segundo semestre nos dejó sin nada. Sin palabras...

martes, junio 30, 2015

Todos, por la Estrella 14



Mañana Huracán, en la cancha de Instituto de Córdoba, empezará la defensa del título en la Copa Argentina. Es el último de los equipos de Primera en debutar en el torneo. El campeón se hace esperar...

El rival será Independiente Rivadavia, el mismo que en aquella fiesta de la última fecha en el Nacional (la que nos llevó al encuentro decisivo contra Atlético Tucumán).

Ahora, vamos todos por la Estrella 14. Que lo sepa todo el fútbol argentino...

domingo, junio 28, 2015

El Huracán de San Marcos



Marcos Díaz, el gran arquero de 2014. Figura clave, superhéroe en las definiciones, referente con naturalidad. Crack del arco, también. Ahora, ya Supercampeón, volverá a ser determinante para este segundo semestre de 2015. Un territorio de desafíos múltiples: el promedio, la Copa Argentina, la Sudamericana...

miércoles, junio 24, 2015

El desahogo tardío



Huracán frente a Unión, en Santa Fe, en el último partido de la temporada 91/92. Con esa arremetida de Hugo Corbalán, tras un centro de Walter Pelletti, el Globo de Newbery se impuso 2-1 y se clasificó a la Liguilla Pre Libertadores. A dos años del regreso a Primera, tras ganar el Nacional 89/90, Huracán coqueteaba con las competiciones continentales.

domingo, junio 21, 2015

Recordando al Negro Laguna

Huracán, en los tiempos del Negro Laguna, uno de los grandes emblemas de la historia de Huracán. También, el superhéroe de la Selección que esperaba en las tribunas...

Lo que sigue es un relato publicado por el fundador del Blog Quemero en el libro Todo sobre la Selección (2014, editorial Club House): 

José Laguna era puro vértigo. Parecía vivir varias vidas a la vez. Le decían el Negro porque era morocho y bien de tierra adentro. Había llegado desde muy joven a la creciente Buenos Aires de principios del siglo XX, desde La Viña, Salta, su lugar de nacimiento. Su familia se radicó en la zona Sur, en Parque de los Patricios. Cuando se disputó el primer Sudamericano de fútbol, en 1916, el Negro Laguna ya tenía su fama. Había hecho todo lo que un joven inquieto, talentoso y emprendedor podía hacer. Construyó las primeras conquistas de Huracán. Con sus goles, desde su posición de insider izquierdo -volante creativo-. Con su capacidad de conducción, como presidente.

Como ahora, pero hace casi 100 años, los dirigentes más representativos estaban en la Comisión de Selección. La diferencia es que no había un entrenador. Ellos citaban a los jugadores, armaban los amistosos y los seleccionaban. Al Negro Laguna siempre lo convocaban a las pruebas. Pero nunca lo elegían para vestir la camiseta de la Selección. Los partidos del primer Sudamericano de la historia los vería desde las tribunas de la coqueta cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.

El 10 de julio, el Negro Laguna nuevamente se preparó como para ir una fiesta. Se puso su mejor traje, un pañuelo blanco de los que solían usar los guapos del 900 y eligió su mejor chambergo. Se miró al espejo y se sintió orgulloso. Un rato antes del comienzo del partido, un rumor comenzó a recorrer las tribunas: Alberto Ohaco, el extraordinario goleador de Racing, había viajado al interior del país y no regresaría a tiempo. Pedro Martínez, el primer jugador de Huracán convocado para la Selección, comentó que en las tribunas se encontraba su compañero Laguna. No hizo falta explicar quién era, lo fueron a buscar. Y, como si supiera que su historia quedaría guardada para siempre entre los mejores recuerdos, el Negro aceptó.

Fue hasta las casillas que hacían de vestuarios, colgó su mejor traje, y, por primera vez, se vistió de jugador de Selección. El partido con Brasil comenzó en horario. A los 10 minutos, Laguna -fundador, presidente, goleador y futuro entrenador, el invitado casual- marcó el primer gol del partido. Luego los visitantes igualaron y Uruguay se consagró campeón. Pero aquel día resultó otra cosa, más allá de resultados y desenlaces: quedó para siempre como un homenaje a los cracks olvidados.

viernes, junio 19, 2015

Una palabra


Por Ariel Scher*
David es la luz de los ojos de su papá desde que el día empieza a ser día y hasta que la noche se recibe de noche. Eso es David ahora, inclusive ahora, cuando su papá no ve al mundo con luz sino oscuro, oscurísimo, porque los uruguayos se vienen, se vienen, como si los guiaran Artigas, Jaime Roos, Zitarrosa, Galeano y La Vela Puerca, todos juntos y todos decididos. Eso es David, sí, ahora, cuando su papá se parte en dos o en diez tratando de no serle infiel a esa luz de casi dos años que es su hijito, pero no logra evitar que la atención, las arterias, las uñas, los oídos y los párpados se le fuguen detrás de los sufrimientos de Argentina, que gana pero apenitas, en el final de un clásico que, como tantos clásicos, no parece poner en juego un fragmento de la primera rueda de la Copa América sino el destino completo de la humanidad. Se lo quisiera explicar ahora, ahora mismo, el papá de David a David, pero no puede, no encuentra cómo, porque los uruguayos se vienen, se vienen.

Encantador David: mínimo, precioso, leal como son los hijitos y los hijos con sus papás, al pie del cañón aunque no sepa qué cosa es el fútbol, qué cosa es Argentina, qué cosa es Uruguay y sí sepa que su papá es su papá y no hay nada de nada en el universo por fuera de su mamá y de su papá, ese papá que ve al mundo oscurísimo porque los uruguayos se vienen, se vienen. Al pie junto a su papá, a pesar de que los bostezos le conquisten los labios como si fueran un imperio, más allá de que quisiera jugar con ese papá a otros juegos y no al juego que él ni reconoce como juego, ese juego por el que su papá devora, suda, padece, mientras los uruguayos se vienen, se vienen.

Encantador David, desde luego, que ya pronuncia cuatro de las cuatro letras de la palabra "mamá", y sonríe a pleno cuando esperan que sonría a pleno, y acelera con los pies chiquitos cuando su papá mueve las llaves, abre la puerta y se le aparece adelante de regreso del laburo. Y más encantador David, que se había abraza con su papá cuando Agüero hizo el gol único del clásico no porque ese fuera el gol único del clásico y sí porque, por ahora, la vida es abrazarse con su papá. Y todavía más encantador David, al detectar a su papá hecho una fiesta porque el clásico está liquidado, y porque Argentina gana del todo y no apenitas, y porque los uruguayos por fin no se vienen más.

Y, entonces, ese papá deja de dividir la energía entre su hijito y el clásico, entre su mejor obra y la Copa América, entre ese acompañante que tendrá siempre y ese partido que no se acababa nunca, y lo alza, y le babea la sonrisa plena, y le dice que lo adora, y también le dice "gracias" por quedarse con él, leal como son los hijitos y los hijos, compartiendo la gloria de mirar fútbol juntos.

Hay circunstancias perfectas que pueden ser aún más perfectas. Así que David ensancha los labios para un nuevo bostezo, tal vez el último antes de dormirse, se frena a mitad del movimiento y, en vez de las cuatro letras de la palabra "mamá" que ensaya" cada vez que suelta su vocecita, enfila para otro sonido y lanza, increíble, maravilloso, eso: "Pa".

El papá de David llora, ríe, habla, enmudece, se afirma, tiembla. Sabe que jamás olvidará ese instante. Jamás lo olvidará, es cierto, porque David, su socio de todos los minutos del clásico, su socios para todos los minutos que vengan de ahí hasta la eternidad, le demuestra que los hijitos y los hijos, además de ser leales y de ser una luz de casi dos años, pueden sorprender y brillar. "Pa", enuncia David.

Y después completa la mejor palabra que le enseñó el clásico: "Pastore".

*Periodista y escritor.

jueves, junio 18, 2015

Sumar, sumar, sumar



Néstor Apuzzo, en el regreso a los entrenamientos, en el inicio de la pretemporada, en la antesala del segundo tramo del Campeonato 2015. Un objetivo: sumar, sumar, sumar.

miércoles, junio 17, 2015

Nosotros, también de música



Huracán, los Barrios del Sur, nuestro fútbol, nuestras calles, nuestra música, La Camiseta... Sí, nosotros

viernes, junio 12, 2015

El crack es nuestro


"René Houseman valdría ahora lo que casi nadie podría pagar", me dijo -hace no tanto- el periodista y amigo Horacio Pagani, quien mucho sabe de aquellos días del Loco y de estos días de estrellas de Hollywood vinculadas al fútbol. Más allá de tardías contradicciones, René es tan nuestro que para muchos sigue gambeteando en le Palacio Ducó...

domingo, junio 07, 2015

La jugada clave, el error clave



Por Ricardo Sapia*
Las chances se presentan y hay que saber aprovecharlas. De mínima, disponer de un segundo de lucidez y resolver coherentemente. A los 42 minutos del ST el rival no tenía arquero de profesión bajo los tres palos y nosotros, un tiro libre en la puerta del área. ¿El partido? 1-1. ¿Gol? ¿Casi gol? En otra vida. En ésta, Huracán la dejó pasar. No sólo eso, el hombre de más sólo le duró un instante: Domínguez se hizo echar para enmendar su pésima resolución del remate. Y desde ahí, ni un tiro al arco... (si hasta un corner lo pateamos al primer palo cuando en el centro del área estaba la comitiva de camisetas blancas). Todo mal. ¿Algo bien? Sí, los buenos bríos en la mayoría del tiempo trascurrido anteriormente. Situaciones hubo, el juego asociado se intentó y salió cuando se pudo. El punto valía hasta el minuto crucial. Ahora sirve menos porque se le presentó el triunfo a los ojos. No fue. El receso manda pensar. Actuar. Definirse. Acertar. Y ser inteligentes. Sobre todo, eso.

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

sábado, junio 06, 2015

Un gol, un punto, un receso



Colón 1-Huracán 1
Apenas tres cosas:
Un gol, para aplaudir.
Un punto, para sumar.
Un receso, para repensar y tomar impulso.

miércoles, junio 03, 2015

Esos preciosos días


Por Eladio Mases
Yo iba al colegio secundario. Jamás perdí un Clásico. En el barrio mandaba yo. Y festejaba Huracán. Así crecí, mientras los vecinos no sabían de qué barrio eran. Y las compras las hacíamos en Avenida La Plata. Precioso rito. Preciosos días.

lunes, junio 01, 2015

Una joya de tres puntos



El golazo de Wanchope Abila, el de la victoria tardía e imprescindible ante Rafaela. Tres puntos con esta joya.

Ganar, crecer, creer



Huracán 3-Rafaela 2
Había que ganar. Y se ganó. Había que mejorar. Y se mejoró en algunos aspectos. Falta. Falta mucho para la consolidación, es cierto. Pero tras un semestre de vaivenes, de entusiasmos y de decepciones, de gloria y de tropiezos, el equipo demostró que puede seguir luchando en nombre de sus objetivos: permanencia, Copa Argentina y Sudamericana.

Es tiempo de volver a sumar en Santa Fe, de empezar la defensa del título en la Copa con firmeza y de repensar lo que viene en el receso de la Copa América. En definitiva, tiempo de crecer y de creer. De nuevo.

miércoles, mayo 27, 2015

La Sexta Copa, la Décima Estrella


La imagen de la Copa Competencia Británica George VI, de 1944, en el libro de la Memoria y Balance de la AFA de entonces. Fue donada por el embajador británico en Buenos Aires, David Kelly, en nombre del Reino Unido, su rey George VI, de la Football Association (FA) y el International Board (IFAB). Siete décadas antes de la Copa Argentina, otro trofeo para las vitrinas. 

Ahora, con la Supercopa, ya son Trece las Estrellas.

sábado, mayo 23, 2015

El mejor arquero de nuestra historia



No es una exageración, sino una certeza: Marcos Díaz es el mejor arquero de los más de 106 de vida de Huracán. Ahora, claro, también es un referente. Y desde ese lugar, dice...

viernes, mayo 22, 2015

Un empate, mil preocupaciones



Temperley 0-Huracán 0
Es un equipo indescifrable. Juega finales como un campeón y partidos presuntamente accesibles como un alma en pena, casi sin ganas, con cierto desdén por momentos. Volvió a suceder en este empate que mereció ser derrota.

miércoles, mayo 20, 2015

Tiempo de ángeles y de bandidos


Una imagen, un momento crucial. El oro y el barro. La gloria y el despojo. El fútbol y la trampa. El juego y la vergüenza. Aquel 2009, tiempo de ángeles y de bandidos.

miércoles, mayo 13, 2015

Caminar juntos


Huracán y una de sus tantas expresiones populares. Una resistencia, una búsqueda, un grito colectivo. Nosotros.

sábado, mayo 09, 2015

Un equipo para el diván


Huracán 1 - Olimpo 3
Huracán es el equipo más absurdo y más ciclotímico del fútbol argentino. Como decía un allegado a la dirigencia a la salida de la platea Alcorta: “Que contraten a Freud para explicar todo esto...” Sí, este grupo que conduce Néstor Apuzzo es capaz de poner de rodillas al Cruzeiro -bicampeón de Brasil- y de dar pena frente a Mineros bajo cielo venezolano. Sí, estos jugadores que se ganaron el pedestal de la historia pueden ganarle a River la final de la Supercopa y abrazar la Estrella Trece, pero también pueden jugar un segundo tiempo flojísimo ante Olimpo y perder un partido que parecía resuelto.

Sucedió mientras la tarde se hacía noche bajo el cielo del Palacio Ducó (vacío por decisión de las autoridades de seguridad vinculadas al fútbol): Huracán ganaba sin jugar bien ante un rival que parecía roto, condenado. Quedaba casi nada. A los locales les alcanzaba con ese gol de penal convertido por Torassa...

Pero no. De repente, en apenas 13 minutos, todo se deshizo. Olimpo, que marcó un gol tras 779 minutos, volvió a creer que podía. Observó que su rival ya estaba preso de su propio libreto. Y que no tenía Plan B. 
En ese instante, tras el empate (rebote afortunado resuelto por Royón) el equipo de Bahía Blanca se hizo dominador. Creyó de nuevo. Y Huracán, este equipo capaz de lo mejor y de lo peor, seguía jugando como si se tratara de un entrenamiento. Dos ejemplos: Espinoza fue supersónico contra River (como en el seleccionado Sub 20, también) y ayer no generó nada. Vismara -habitual patrón de todas las estancias en los partidos decisivos- parecía cansando, despojado de su habitual impronta de león. Sintomático: los dos mejores -en términos potenciales- se parecían mucho a los peores. 

Olimpo lo aprovechó. Y lo liquidó: tres minutos después de empatar, se puso en ventaja a través de Jonathan Blanco (en la jugada previa hubo mano de Klusener). Luego, mientras las desesperación lo hacía débil a Huracán, el visitante se aprovechó. Lo esperó. Lo aguantó bien agrupado. Y, ya sobre la hora, lo golpeó: el tercero, el de la certeza de la primera victoria de Olimpo (llevaba 12 partidos sin ganar), lo convirtió Klusener. El asombro sucedía en el Ducó vacío. Era el tiempo para que Huracán comprara un diván...

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.

lunes, mayo 04, 2015

sábado, mayo 02, 2015

Un punto y un principio



Central 1-Huracán 1
El punto suma, claro. Pero lo importante es lo que viene. Desde acá al receso (por la Copa América) llegó el tiempo de sumar, ya sin doble competencia. Es tiempo de demostrar que no hubo casualidad en la reciente gloria de los Supercampeones.

miércoles, abril 29, 2015

Sonidos de un barrio feliz y campeón



Avenida Alcorta, Parque de los Patricios, Palacio Ducó. Fiesta. Se siguen escuchando los sonidos de un barrio feliz. Y campeón.

martes, abril 28, 2015

Los Supercampeones siguen celebrando...


La gente y los jugadores, Los Supercampeones, en la Avenida Alcorta, en las puertas del Palacio Ducó. La celebración de la Estrella Trece continúa.


lunes, abril 27, 2015

Los especialistas en finales


La mirada inmediata cuenta apenas el festejo, esa gloria que dura un rato breve. Y que luego se transforma en nuevas demandas y en otras expectativas. Pero también hay otro modo de observar: los ojos de la historia contarán que estos tipos que se abrazan bajo el cielo de San Juan irrumpieron en el recorrido dañino al que Huracán se había acostumbrado. Ellos consiguieron dos títulos y un ascenso en el contexto de un club proclive a las tragedias deportivas. 

En las últimas cuatro décadas, Huracán resultaba nocivo para su gente, autodestructivo; una suerte de condena. Sirven algunos detalles a ritmo de vértigo: en 1976, sumó 9 puntos más que el Boca campeón, pero fue segundo; en los mismos setenta, cayó en semifinales de la Libertadores y perdió dos desempates para ir por la revancha en la máxima competición continental; en 1986, descendió por penales ante Italiano; en 1994 y en 2009 le alcanzaba con un empate para ser campeón, pero perdió las dos veces; en la última década cayó en cuatro ocasiones decisivas y sucesivas por el ascenso; y en 2011, sufrió su cuarto descenso en un desempate ante Gimnasia. Todo mal. Casi un paradigma de la derrota por anticipado.

Pero de repente, desde el fondo de su propio infierno (aquella caída con escándalo ante Sportivo Belgrano, en el Ducó), este grupo de futbolistas se reconstruyó a sí mismo. Ganó la Copa Argentina, ascendió con angustia. Tuvo un fin de año memorable. Todo se logró del mismo modo: con lucha, con coraje, a contracara de los duendes y de los magos de otros días felices.

Y ahora sucede un escenario parecido: tras el papelón en Puerto Ordaz (por la derrota y por cierta desidia en el modo de afrontar ese encuentro de la Libertadores ante Mineros), estos jugadores volvieron a ser campeones y sumaron la Estrella Trece. Le ganaron la Supercopa a River. Con autoridad, con bravura.

La historia contará otra verdad: desde los años veinte (en los que el Globo de Newbery fue el más campeón junto a Boca), que no sucedía una cercanía tal entre una celebración y otra. Cosas de este momento de Huracán, el más ciclotímico de sus 106 años. También, el tiempo de estos especialistas en finales.

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.

Que siga la fiesta...



Huracán, el plantel y su festejo íntimo. La Estrella Trece. Que siga brillando. Y que siga la fiesta...

domingo, abril 26, 2015

Sí, Super

Huracán campeón, en la portada del diario Olé. La Estrella Trece, la Supercopa Argentina. Y ante River.

Más:
Todos los detalles, en el diario Olé.

sábado, abril 25, 2015

El vestuario de la felicidad



Otra Copa, otra Estrella -La Trece- y el mismo vestuario feliz. Los Supercampeones, en la celebración íntima.

Palabras para una alegría



Eduardo Domínguez y Federico Vismara, palabras de campeones. Palabras para una alegría.

Bendita y sana costumbre



Huracán, campeón de la Supercopa Argentina 2015. Otra vez la celebración en territorio cuyano. Bendita y sana costumbre de estos tiempos.

Y somos campeones otra vez...


Supercopa Argentina - Final: Huracán 1-River 0.
El festejo de un nuevo título. La Estrella Trece, bajo el cielo de San Juan. El segundo trofeo en cinco meses. Nada menos. Todo eso.

Más:
Los detalles, en la web oficial de la competición.

Otra vez, San Marcos



Otra vez, en otra final, Marcos Díaz fue figura decisiva. En el momento más complicado apareció en su enorme dimensión. No fue casualidad: la transmisión oficial y la organización de la competición -también a través de la gente- lo eligió como la Figura del Partido. Otra vez, San Marcos.

Para gritarlo hoy y siempre



Perfecto contraataque ideado por Cristian Espinoza y por Patricio Toranzo. Y resuelto por el chileno Edson Puch, en su primer tanto convertido en Huracán. Un gol que vale otra Copa. Y que sirve para gritarlo hoy y siempre.

La gloria en juego


Lo saben todos los que caminan por la sede de la Avenida Caseros y los que respiran en los entretelones de los vestuarios del Palacio Ducó: esta Supercopa no es un encuentro más para Huracán. No se trata un partido. Es “el” partido. Del semestre, cuanto menos. Quizá del año. Significa un título, el segundo en cinco meses. La Estrella Trece, como la llaman bajo el cielo de Parque de los Patricios. Y no sólo todo eso; también la posibilidad de curar la profunda herida que dejó la expedición a Puerto Ordaz, esa que derivó en la eliminación de la Libertadores. 

“Somos conscientes de lo que el club se juega en 90 minutos”, le dice Alejandro Nadur, el presidente, a Clarín. No es dinero para mejorar las cuentas rotas; es historia. No es comodidad para afrontar el escenario bravo que se avecina; es gloria. Con un detalle añadido: la posibilidad de acceder a la Sudamericana 2015. Todo eso se juega Huracán en San Juan. Y algo más: la chance de volver a ser feliz.

Texto publicado en Clarín por el fundador del Blog.

viernes, abril 24, 2015

Por la Estrella Trece


Huracán se jugará mañana una chance histórica: la de sumar su segundo título en cinco meses. En el mismo estadio de la última conquista (en San Juan, por la Copa Argentina ante Rosario Central), buscará la Estrella Trece. Nada menos.

De los Alberti y de las Estrellas

Jorge Alberti, emblema de Huracán.

Por Oscar Barnade
Agustín Alberti era back central y fue un baluarte de Huracán en los primeros años del amateurismo. Le apodaban Vasena porque trabajaba en los Talleres Metalúrgicos Vasena, cuyos trabajadores fueron protagonistas y víctimas de la Semana Trágica en 1919. Dos años antes, Alberti, a los 25, jugó el primer partido por Copas Nacionales entre Huracán y River. El 16 de septiembre, en Racing, River ganó 3-2 y pasó a la final de Copa de Honor. A los 13 minutos del segundo tiempo, tras un choque con Ameal de River, fue expulsado por el árbitro Guassone (“A nuestro juicio fue una jugada casual”, dice el diario La Argentina). Luego River perdió con Racing, un experto en títulos por esos años. 

Jorge Alberti, hermano de Agustín, tenía 5 años en 1917. Luego se convertiría en el jugador con más presencias en la historia del Globo. Como su hermano, jugaba de marcador central, pero le decían La Aplanadora. Alberti fue protagonista de los otros tres partidos por Copas Nacionales que jugaron estos dos equipos que el sábado se medirán por la Supercopa Argentina. Los tres encuentros sucedieron por la Copa Adrián Escobar, el trofeo donado por el expresidente de la AFA para que fuera disputado justo después de la finalización del torneo entre los siete primeros equipos.

En 1941, River ganó la final 1-0 (gol de D’Alessandro). En 1942, Huracán se coronó campeón tras ganar 2-0. Alberti marcó el segundo (rebote de un penal atajado por Sirni) y luego, como capitán, recibió el trofeo de manos de Escobar. El último duelo, el 8 de diciembre de 1943, fue por cuartos de final y venció Huracán, 1-0 (tanto de Tucho Méndez); y luego fue campeón. Todos los equipos jugaban con sus estrellas. Para River actuaron, entre otros, los ídolos de La Máquina: Vaghi, Rodolfi, Ramos, Muñoz, Moreno, Labruna y Loustau. En el Globo, además, Marinelli, Salvini, Simes y Unzué. Los Alberti tienen un lugar destacado en la platea Miravé del Palacio Ducó.

Después de 72 años, Huracán (campeón de la Copa Argentina) y River (ganador de la temporada 2013/14), jugarán una final por tercera vez. Para quedarse con una de esas Copas que no se olvidan.

Texto publicado en el diario Clarín.

jueves, abril 23, 2015

De golpes y reconstrucciones


En la semana más importante de este 2015, Huracán ofreció la peor de sus versiones. Dependía de sí mismo para acceder a los octavos de final de la Libertadores y llegar fortalecido al encuentro decisivo de la Supercopa Argentina, ante River, el sábado. Pero no. Tras una penosa actuación (desde las cuestiones del juego, pero sobre todo respecto de la actitud ofrecida) el equipo cayó 3-0 frente al eliminado Mineros, de Venezuela. Peor imposible. Pero hay más: el tropiezo en Puerto Ordaz generó malestares y desnudó diferencias, viejas diferencias.

Los dirigentes -en privado- expresan su malestar por la poca entrega del equipo. Y lucen preocupados respecto de lo que se avecina. En el plantel el clima no es de de armonía. Hay malestar en el cuerpo técnico. En los últimos días, el doctor Fernando Locasso -tras discutir con el entrenador Néstor Apuzzo por la vuelta o no de Carlos Arano- renunció. En esta última expedición a Venezuela, el ayudante de campo Gabriel Rinaldi se quedó en Buenos Aires. Quienes conocen la intimidad del cuerpo técnico aseguran que el ex marcador central del club está harto de que los jugadores tomen todas las decisiones. "No es nuevo. Apuzzo siempre dejó hacer a los líderes del grupo. Es su modo de conducir", sostienen.

Y como casi siempre en los días de derrota, las desconfianzas suceden. Se pone en duda -en la sede de la avenida Caseros y en las redes sociales- la lesión del capitán Eduardo Domínguez. Tiene una contractura en el gemelo izquierdo. Todo indica que no jugará ante River. Se cuestionan también decisiones del entrenador (en cuanto a la conformación del equipo) y de los dirigentes (por su insuficiente búsqueda en el mercado de pases). Ahora, la semana que podía ser un paraíso mucho se parece al principio de un infierno.

No son pocos los que por lo bajo cuentan desde el club que si Huracán cae ante River sin ofrecer respuestas (como le pasó ante Mineros), Apuzzo regresará a las inferiores. Y el primer nombre que aparece como posible reemplazante en el escenario es otro excombatiente de Malvinas, Omar De Felippe. Cambió mucho en poco tiempo: esa Supercopa que mucho se parecía a una celebración ahora tiene el carácter de una angustia.

miércoles, abril 22, 2015

Breve crónica de una despedida


El sueño naciente de Huracán se quedó hecho pedazos bajo el cielo de Venezuela. Huracán debía ganar para seguir en la Libertadores. Enfrentaba a un rival eliminado, de un país sin tradición, este Mineros que poco venía ofreciendo en esta edición. Pero no. El Globo de Newbery brindó la peor de sus versiones en el momento más decisivo. Sí, perdió por goleada. Al cabo, un 3-0 que lo dejó al equipo argentino eliminado, vacío, sin nada. Roto. Así, el equipo venezolano sumó la primera victoria para su país en esta edición de la Libertadores.

Lo sabían todos. Huracán se jugaba en esta semana buena parte de este 2015 de regreso al gran escenario. Tras aquel mágico final del año pasado (con el título en la Copa Argentina y la vuelta a la A, en ese desenlace bravo frente a Atlético Tucumán), tenía ahora una chance histórica: llegó a Puerto Ordaz con su equipo de gala para ganar y acceder a los octavos de final. Había guardado a los titulares en el torneo, había pensado el partido como una final en la antesala de otra final (la del sábado ante River, por el título de la Supercopa Argentina) ...

Pero no lo jugó como tal en ese primer tiempo en el que mucho se pareció a un equipo dubitativo, incómodo, sin esa intensidad con la que puso de rodillas al Cruzeiro en el Palacio Ducó. A los 9 minutos ya perdía 1-0 por ese cabezazo de Valoyes en el área chica. Y ese gol, además de un golpe, se pareció también a un síntoma: Huracán no estuvo a la altura de las circunstancias en ese comienzo del encuentro. Le faltó esa impronta de equipo guerrero que ofreció en otras ocasiones decisivas.

Ya en desventaja fue tras los pasos del empate. Tuvo la pelota, pero careció de precisión. Quiso, pero no pudo. Intentó por los costados y por el centro, pero perdió regularmente en ambos sectores. Generó un puñado de situaciones desprolijas, a los tropiezos. Discutió dos offsides mínimos por goles mal anulados (uno debía ser gol; el otro, bien sancionado), reclamó penales (uno muy claro a Ramón Abila) ... Todo en el contexto de su falta de claridad. Para colmo, en un contraataque precioso, otra vez Valoyes estableció el 2-0. Era, de algún modo, el principio de un final inesperado.

Intentó más Huracán en el segundo tiempo. En el vestuario, el técnico Néstor Apuzzo ofreció dos cambios para atacar: adentro Cristian Espinoza (tras su lesión en el seleccionado Sub 20) y Agustín Torassa, afuera Lucas Villarruel y Eduardo Domínguez. Todo en nombre de dar vuelta una historia que no había sabido escribir el Globo de Newbery en el primer tiempo.

Más allá de los nombres y de su distribución en el campo de juego, Huracán siguió siendo confuso. No encontró aquella mágica claridad del debut copero en Lima (4-0 ante Alianza), tampoco tuvo el carácter de otras ocasiones relevantes. Fue y chocó. Buscó y perdió. Intentó y se desvaneció ante un rival que parecía jugarse mucho más que lo que la tabla de este Grupo 3 indicaba. 

Ese gol de Rafael Acosta, a los 20 del complemento, fue la sentencia. Ya no había entonces lugar para Huracán en la Libertadores. La pretensión enorme de protagonizar entre los gigantes del continente se deshizo cuando estaba naciendo. Apenas eso. Todo ese dolor. El de un final inesperado.

Texto publicado en Clarín por el fundador del Blog.

martes, abril 21, 2015

sábado, abril 18, 2015

Un banco en deuda



Huracán 1-Tigre 2
Le cuesta al muletto. Padece Huracán la ausencia de sus titulares. Volvió a suceder, ahora, bajo el cielo del Ducó. Queda claro: el banco está en deuda.

viernes, abril 17, 2015

Te queremos ver volver...


Sí, San Lorenzo -querido primo; querido vecino- te queremos ver volver. Eso. Todo eso.

miércoles, abril 15, 2015

Huracán copero



Ya son 13 los partidos que Huracán no pierde por una competición de Copa (Argentina y Libertadores). Sí, mucho. Sí, sintomático. Ayer, pasó por el Palacio Ducó el bicampeón de Brasil, Cruzeiro. Sabemos cómo le fue...

martes, abril 14, 2015

Bienvenidos a la fiesta del Palacio


Copa Libertadores: Huracán 3-Cruzeiro 1

El mensaje llega desde el contorno y se hace himno y entusiasmo de una noche de Copa: “Para ser campeón / hoy hay que ganar”. Gritan todos los que por un rato se olvidan de dos cosas: que el Huracán de sus corazones está en el puesto 24 en el torneo de 30 equipos y que el rival, ese Cruzeiro vestido de azul como siempre, es el bicampeón del fútbol brasileño. De repente las distancias entre unos y otros se recortan y la magia sucede: bajo el cielo de Parque de los Patricios, el Globo de Newbery es superior al Azulao de principio a fin y le gana 3-1, sin objeciones, más allá de algunos errores puntuales del árbitro chileno Patricio Polic.

El entrenador Néstor Apuzzo, el Señor de los milagros en el final del año pasado, está convencido de que este plantel crece ante las adversidades. Lo dice en público, lo sostiene también en privado. La impresión es que no está equivocado: cuando el equipo debe afrontar situaciones complejas o decisivas (como la final de la Copa Argentina, como el desempate ante Atlético Tucumán, como anoche) aparece en su versión más intensa. Es una doble señal: con su conjunto de gala, Huracán es un equipo serio, bravo, difícil de doblegar; cuando tiene que recurrir al recambio (como en el ámbito local) padece a cada paso.

La primera media hora ofrecida ayer fue para esa ovación que lo acompañó hacia el descanso: ganó en cada sector del campo de juego, recuperó rápido, fue veloz en la búsqueda ofensiva, resultó implacable en las pelotas divididas. Y lo más importante: golpeó cuando tuvo las oportunidades. Ramón Abila fue el Wanchope del final de 2014 y el que se llevó la pelota por su hattrick ante Argentinos. Definió sin vueltas (esta vez no le cobraron el off side en el primer tanto) en las primeras dos que tuvo adentro del área y complicó siempre a dos centrales que se sintieron muy incómodos sobre el césped del Ducó y ante la potencia del Nueve de La Quema.

Hubo otro momento determinante del encuentro: cuando parecía que estaba todo controlado, con el ritmo manso que ofrecían Patricio Toranzo y los dos mediocampistas centrales de Huracán (Lucas Villarruel y Federico Vismara), Damiao descontó de penal. Entonces, el equipo local deshizo las ansiedades con otro golpe. No se inhibió, fue, se presentó en área ajena y con un cabezazo de Federico Mancinelli puso el 3-1.

Lo que continuó fue puro regodeo. Sí, Huracán pudo haber goleado al mejor representante de Brasil. Sí, su gente se animó a gritarles “oleee / oleee / oleee” a los llegados desde la tierra de los pentacampeones del mundo. Sí, hasta por un instante ellos entonaron el himno con impronta mundialista, ese larguísimo “oooooh”, que el planeta ya conoce. Sí, la fiesta también tuvo música...

Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.

sábado, abril 11, 2015

Sin recambio



Racing 2-Huracán 0
Un equipo flojo. Y una revelación: con suplentes, no somos de Primera. O, al menos, eso parece.

miércoles, abril 08, 2015

Falta mucho



Copa Libertadores: Huracán 1-Universitario de Sucre 1

Falta mucho. En varios sentidos: en el juego, en el abrazo del azar, en la falta de precisión en el área ajena y en la propia. Pero también falta en el recorrido por esta competición. Las matemáticas cuentan que se puede. Y eso no es poco. Para nada.

domingo, abril 05, 2015

Mirar para adelante



Esto sigue. Se viene la Copa Libertadores. Hay que seguir. Hay que mirar para adelante.

Aplausos, Villa



Huracán 0-Boca 2
Palabras de Lucas Villarruel, testimonio del más regular de nuestros futbolistas en este 2015. Razonable su análisis. Lo adoptamos de comentario breve.

sábado, abril 04, 2015

La definición más larga de la historia

Una de las cuatro finales ante Boca, disputadas en 1924.

Aquella impronta de clásico parece ahora desdibujada. Los tropiezos frecuentes de Huracán (con cuatro descensos en los últimos 29 años y 13 temporadas en el Nacional) y las impresionantes rachas de Boca en el duelo (el Globo de Newbery estuvo tres décadas sin ganarle en La Bombonera y lleva 21 años sin vencerlo en el Palacio Ducó) fueron deshaciendo aquella rivalidad que tuvo varios hitos relevantes en su recorrido, sobre todo en los años veinte, con la definición más larga de la historia como episodio más significativo.

En aquel tiempo Boca y Huracán, protagonistas centrales de la época, disputaban una suerte de superclásico. Luego de la escisión de 1919, en el fútbol argentino se formaron dos asociaciones: la Asociación Argentina (la oficial, afiliada a la la FIFA) y la Asociación Amateur. En la primera competían como principales referentes Boca, Huracán y Estudiantes; en la segunda, Racing, River, Independiente y San Lorenzo. En esos días, cada partido entre los de la Ribera y los de Parque de los Patricios -vecinos del Sur de la Ciudad, en definitiva- tenía sensación de enfrentamiento trascendente, decisivo.

No era casual esa relevancia: allí participaban varios de los mejores exponentes del fútbol de ese tiempo y de la historia. Figuras paradigmáticas como Guillermo Stábile (Botín de Oro del primer Mundial), Domingo Tarasconi, Roberto Cherro (durante muchos años máximo anotador histórico de Boca), Cesáreo Onzari (fundador del gol olímpico) y Américo Tesoriere (uno de los grandes arqueros de todos los tiempos), Pablo Bartolucci (creador de La Palomita), entre otras figuras de Selección.

Se enfrentaron por primera vez en 1914, un año después que el River-Boca y un año antes que el San Lorenzo-Huracán. La cita inaugural sucedió en Parque de los Patricios, ahí en el límite con Pompeya: se jugó el 9 de agosto y Boca se impuso 2-1. Desde entonces, en el amateurismo, jugaron 22 veces: 11 victorias xeneizes, 7 empates y 4 triunfos de Huracán.

En esos años veinte, Boca y Huracán resultaron los más campeones de la década, con cuatro títulos de Liga cada uno. Boca festejó en 1920, 1923, 1924 y 1926; y Huracán se consagró en 1921, 1922, 1925 y 1928. La rivalidad se edificó, sobre todo, entre 1919 y 1926, tiempos de escisión. Entonces compartían todos los años la pelea por el título de la Asociación Argentina. No se trataba de un tiempo cualquiera: el fútbol del Río de la Plata era, claramente, el mejor del mundo. Así lo corroboraba cada contacto internacional que sucedió entonces: Juegos Olímpicos, Copas América, giras de clubes como la de Boca en 1925, amistosos. El Mundial de 1930, con Uruguay y Argentina en la final, fue la consecuencia más notable y más visible. En aquel contexto, Boca y Huracán eran los más campeones de este lado de la Orilla. Del otro lado, la gloria se la repartían Nacional y Peñarol. Algo así como los cuatro reyes de ese fútbol que parecía inmejorable.

En ese recorrido hubo un episodio definitivo: la definición de 1923. Se trató de una temporada con irregularidades y con un desenlace que rozó el escándalo: Huracán tenía todo para ser tricampeón, ese privilegio que sólo Lomas, Alumni, Racing y River consiguieron en el fútbol argentino. El equipo había sumado 51 puntos en 29 partidos. Y Boca, el archirrival, también tenía 51, pero un partido más. El tercero, Sportivo Barracas (valioso protagonista de Primera en aquel tiempo), ya se había quedado sin chances. La Asociación Argentina tomó una decisión polémica: decidió que se jugara un desempate entre ambos equipos.

Entonces, entre marzo y abril, se disputaron cuatro finales. La primera serie de ida y vuelta, en la cancha de Sportivo Barracas (el principal escenario de la época), finalizó con un triunfo para cada uno (3-0 Boca; 2-0 Huracán). El tercer partido se disputó en GEBA, ahí en Palermo: hubo empate sin goles tras 120 minutos de juego. Por último, el 27 de abril, otra vez en Sportivo Barracas, Boca se impuso 2-0, con dos goles de Alfredo Garasini. Y fue campeón luego de 390 minutos y 43 díasde la definición más extensa de la historia del fútbol argentino.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarin.com.

Más:
Un domingo de Clásicos cruzados, en Olé.

miércoles, abril 01, 2015

sábado, marzo 28, 2015

Del oro al barro


Banfield 1-Huracán 0

Por Ricardo Sapia*
Todo cambia. De una semana a la otra. Todo. De golear a ser goleado (en todos los sentidos posibles de un partido, menos en el resultado). Y golpeados. Anémicas miradas al arco de enfrente (tres llegadas en toda la noche). Horror en los laterales. Cambios forzados por apurar jugadores que no estaban para salir a la cancha (y acá es donde se nota que el recambio no tiene pasta). Lo más flojo del año. Conceptualmente, una paliza. ¿Por qué no encuentra la línea de la regularidad? ¿Qué baja tanto el nivel de los jugadores? La estabilidad en el rendimiento es el comienzo para no depender de situaciones fortuitas. Siete partidos, cuatro derrotas. Cuatro salidas del Ducó, cuatro regresos con los bolsillos vacíos.

Huracán tiene que recomponer su imagen. Pronto. Viene Boca, la Copa -ese cruce trascendental-, Racing... y si se pretende sonreír hay que acomodarse el pelo, afeitarse y cepillarse los dientes. Para ser lindos no hay que creerse sino parecerse. Anoche miró a los otros de afuera y lo tuvieron de aquí para allá. No fue el mejor festejo del Día Mundial del hincha Quemero.

Rápido, a ducharse...

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

miércoles, marzo 25, 2015

Nacer grandes


Una página de la Memoria y Balance de la AFA en los años veinte. Títulos de Liga, el Palmarés. Huracán, claro, protagonista central de aquella década inmejorable para el fútbol del Río de la Plata.

domingo, marzo 22, 2015

La goleada y lo que viene



Eduardo Domínguez, palabra de capitán. Pasado reciente, presente y futuro. Una mirada.

sábado, marzo 21, 2015

Una pelota para Wanchope



Wanchope Abila, tres goles, diez puntos. La cara feliz de la goleada ante Argentinos. Y de un reencuentro de todos.

miércoles, marzo 18, 2015

El grito ahogado



Huracán ante Vélez, en 1971. Con la victoria en el Amalfitani el Globo de Newbery evitó que los de Liniers se consagraran. En Avellaneda, ese mismo día, ganó Independiente y dio la vuelta.

lunes, marzo 16, 2015

Tanta bronca


El pibe todavía camina la adolescencia. Pero está enojado como si le hubieran cobrado penales en contra durante cada día de la vida de su club, que ya lleva más de un siglo de instantes de gloria con Doce Estrellas y de tropiezos. La bronca no le cabe en el cuerpo. El, solo en su silla, alejado apenas de su familia numerosa, insulta. Se acuerda hasta su propia disfonía de todos los seres queridos del árbitro Saúl Laverni. Cerca de él, en el Bar El Huracán, sobre la avenida Caseros, muchos otros repiten con idéntica intensidad ese fastidio. Son los mismos que hace un rato gritaron felices el gol de Patricio Toranzo, cuando el sol todavía no había caído detrás de Parque de los Patricios.

“Déjense de joder, carajo. Este Laverni parece Brazenas”, grita ese hombre que tantas historias incómodas padeció en las últimas cuatro décadas. Su bronca sucede en el bar de la esquina de Caseros y La Rioja, justo enfrente al monumento a Monteagudo. El lugar resulta una tribuna obligada por las circunstancias: el Clásico de Barrio más grande del mundo se juega sin visitantes, no tan lejos de la sede de la Avenida Caseros, allá en el Nuevo Gasómetro.

La bronca de los que no pudieron comprar su entrada es también la ira de los jugadores que se sintieron perjudicados por la tarea de Laverni. Lo dijo sin vueltas Ramón Abila: “Es un sacapartidos. Los calienta. Ojalá me lo encuentre cara a cara para que nos digamos de frente todo lo que nos dijimos adentro de la cancha”. Y agregó, justo a la salida del vestuario visitante: “Inclina la cancha. No nos cobra un penal que fue y cobra uno que no se sabe si fue. Es de sacarse los partidos de encima. El tiene que llevar calma y genera más violencia. Nos robaron”. Contó más el máximo anotador del fútbol argentino en 2014: “Laverni es un árbitro complicado, parece que le da más violencia al juego. Pero también nosotros, los jugadores, somos complicados. Y violencia es que ingrese un hincha en el medio del partido, no unas chicanas previas”.

Hubo otro protagonista en esta marcha de la queja. Se trata de Patricio Toranzo, el mismo que conoció de cerca aquel 2009 de definición polémica: “Estamos cansados de que se equivoquen con Huracán. No soy de llorar, pero hoy San Lorenzo jugó con 12”. Y aclaró, de todos modos: “No es tiempo de echar culpa a nadie. Fue un buen primer tiempo donde podríamos haber hecho dos o tres goles. No estuvimos finos y ellos encontraron el gol”.Esos mismos jugadores llegaron cantando el himno feliz de diciembre -el del título en la Copa Argentina y el del regreso a la A- que incluía al rival: “Si te fuiste antes a la B / y abandonasteeee ...” Se fueron enojados. Pero también en ese espacio de derrota, cuentan, comenzaron a construir la revancha. Lo contó uno de los líderes: “Tal vez nos cruzamos en la Libertadores ...” Se vera...

También el cuerpo técnico mostró su malestar. Lo señaló el técnico, Néstor Apuzzo: "En algunas cositas pareció que nos metieron las manos en el bolsillo. Por esto también nos vamos con bronca. Igual, le pedimos disculpas a la gente porque no le pudimos regalar una alegría". En simultáneo, los dirigentes -en privado- también expresaron su queja. Y analizan hacer una presentación en la AFA respecto de Laverni. Pero aún no lo resolvieron ni lo hicieron oficial.

domingo, marzo 15, 2015

Un golpe, pero seguimos...



San Lorenzo 3-Huracán 1
Perdimos. No más palabras. Punto.

Un clásico sin enemigos...

El mural de Boedo y Salcedo. Un mensaje para todos.

Hoy, desde las 18.15, vuelve El Clásico de Barrio más grande del mundo. Que sea en paz. Como una disputa de hermanos separados al nacer. Un reencuentro, en definitiva. Sin enemigos.

sábado, marzo 14, 2015

Un domingo así...



Centro de Lucho González, la baja Derlis Soto, define Tito Villa. Gol y victoria en el Nuevo Gasómetro. Fue en 2001. Que se repita mañana, más allá de los nombres...

viernes, marzo 13, 2015

Es tu clásico, San Marcos...



San Marcos, superhéroe de La Quema, está en la antesala de su primer Clásico ante San Lorenzo. En días de recuperación, averiado, su presencia es un deseo de todos...

Actualización: desde esta semana, el pasa de Marcos Díaz es en su totalidad de Huracán. Además, extendió su contrato hasta diciembre de 2018.

Palabras para el clásico



Néstor Apuzzo, Eduardo Domínguez, Patricio Toranzo, en la antesala del duelo ante San Lorenzo. Y una frase para la historia y para la polémica. La pronunció el entrenador: "Hay que aprovechar las ofertas..."

jueves, marzo 12, 2015

El Clásico de la Paz...



No se trata de un año más: en este 2015, San Lorenzo y Huracán cumplirán un siglo de clásicos. Juntos, vecinos, rivales, primos, broncas, victorias, derrotas, momentos sin olvido incluso más allá de los desenlaces. En esos rincones del sur de la ciudad se aprende caminando:no hay clásico de barrio más grande en el mundo. No se puede imitar. Sucede. Lo saben todos: desde el Papa Francisco y Viggo Mortensen hasta el Padre Pepe y Carmen Barbieri. Y lo demuestran -sobre todo- todos aquellos que día a día procuran construir El Clásico de la Paz. De un lado y del otro. Los de la Subcomisión del Hincha de San Lorenzo y la preciosa gente de Corazón Quemero. Ellos, que crearon un espacio que se llama “Más allá de los colores” y que es una búsqueda que acontece entre maravillas y solidaridades. Son ellos los que fueron por rincones diversos llevando donaciones desde el Hogar Liguen al Cotolengo Don Orione; desde comedores y escuelas a parroquias y hogares. Sí, ellos, Quemeros y Cuervos, juntos, en nombre de demostrar que el fútbol puede (y debe) ser un espacio para construir. Que la violencia es un patético drama generado por aquellos que destruyen en nombre de sus propios negocios.

La escena se ofrece en el Club Pedro Lozano, en Villa Devoto: chicos y chicas de Huracán y de San Lorenzo se juntan para brindar un mensaje. Para todos ellos el Clásico es un mundito compartido. Los colores se mezclan. Juntos aprenden que pueden ser amigos más allá de la camiseta que luzcan y de las calles que habiten. Así les cuentan a ellos Viviana Cialdella -la titular de Corazón Quemero- y Alejandro Fernández -el encargado de la parte social de la Subcomisión del Hincha de San Lorenzo- y así lo ponen en práctica: para la producción fotográfica con Clarín ellos se vinculan, se abrazan. Y ríen, juntos.

Hay una historia enorme detrás de la imagen. Es decir, claro, detrás del Clásico. Desde los tiempos fundacionales este duelo era una fiesta de personajes irrepetibles, de cracks compartidos, con el tango como inevitable música de fondo, el de aquellas letras de Homero Manzi, ese Quemero que ahora le pone su nombre y su apellido a la emblemática esquina azulgrana de San Juan y Boedo. Aquel era (y es) el más porteño de todos los partidos, una suerte de campeonato aparte entre esas dos barriadas que se dividían el sur de un Buenos Aires que se asomaba al crecimiento. Desde el primer duelo, en 1915 (con victoria 3-1 para San Lorenzo, en la cancha de Ferro), se trató de una cita armónica en tiempos en los que la cuestión de pertenencia geográfica delimitaba también pasiones.

Se conocieron por apodos: El Santo y El Globo de Newbery. Nacieron vecinos, allá en 1908. Geografías de laburantes, de empedrados que nacían, de construcciones modestas, de almacenes que fiaban, de bares que cobijaban desencantos. Se criaron y crecieron con historias entrecruzadas, con el agrado de la rivalidad sin enemigos. La Avenida La Plata fue lugar de estadios emblemáticos de ambos. Las fronteras se recorrían caminando sin miedos ni desprecios. Se miraron siempre de reojo, pero sin rencores ni amenazas. Casi como hermanos separados al nacer, en disputa sana. La maldita violencia llegó mucho más tarde, con el folclore en terapia intensiva y con el crecimiento del fenómeno de los barrabravas como escenario dominante. Ahora, creen muchos. Ahora, creen estos pibes: Huracán y San Lorenzo empiezan a jugar el Clásico de la Paz.

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.

miércoles, marzo 11, 2015

Luche, Huracán, luche


Por Ricardo Sapia*
Sumó. Primera y vital apreciación. En la altura. Segunda y no menos relevante. Se mantiene expectante a falta de tres partidos y con dos de ellos en el Ducó. Tercera, y a la vista de lo que viene en el horizonte copero, saludable. Belo Horizonte 0-0. Sucre 0-0. No está mal para un regreso tan esperado.

A Huracán no se le hizo simple traerse el empate. Cuando hubo aire y piernas dejó pasar dos en las garras de Wanchope y un testazo del Pelado... Después fue el 22 (reemplazante heroico de San Marcos) el que sí tuvo resto y sacó todo lo que le tiraron... Y sino fue alguna burrada ajena la que impidió la vulnerabilidad de nuestro arco. Pudo ganarlo y pudo perderlo con muchas más certezas que lo sucedido hace una semana en Brasil. Parece raro que las chances estén intactas aun sin haber ganado en el grupo.

Y de eso se tratarán los próximos pasos. Para que ambos 0-0 tengan el valor que se les da “in situ” es obligatorio vencer a los mismos rivales cuando se planten en el Palacio dentro de cuatro semanas. Matemática pura. De otro modo no habrá clasificación a la vista. Confiemos en los planteos de Apuzzo y avistemos un futuro a pata ancha.

¿Y ahora qué? El clásico, nada menos. Emociones que se mezclan en nuestra sangre. La espera se volvió un tic tac palpitante que trae todo tipo de recuerdos. Y será allá, en tierras nómades. Con los cojones que hacen falta. Con la casaca sudada. Hay que pedir hidalguía y valoración de lo que se juega. No se acepta un mínimo de excusa. Pasó el tiempo. Que no pese el presión de salir a ganarlo.

*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.

Nobleza obliga: nos equivocamos con Giordano



Matías Giordano, en acción. Nos ganó a todos y a las críticas. Aplausos para él...

martes, marzo 10, 2015

Estar a la altura



Universitario de Sucre 0-Huracán 0
Sin jugar bien, priorizando lo defensivo, con más coraje que juego, Huracán rescató un punto de la altura. Y así, continúa invicto y en la lucha. A pesar de ausencias, del fixture apretadísimo, de todo... No es poco.

lunes, marzo 09, 2015

Que sea tu semana, querido Wanchope...



Huracán se juega una semana histórica: mañana martes, en Sucre, ante Universitario, por la Libertadores; el domingo, en el Nuevo Gasómetro, ante San Lorenzo, en el Clásico de Barrio más grande del mundo. Ahí estará nuestro goleador. Ahí estaremos con él. Que sea tu semana, querido Wanchope Abila...

domingo, marzo 08, 2015

Puch, un entusiasmo que nace



Frente a Gimnasia, Puch disputó sus primeros minutos con el Globo de Newbery. Lo demostró: es puro talento y osadía. Es un entusiasmo que nace. Ahora llegará el tiempo de consolidar esa percepción inicial. Nada menos...

sábado, marzo 07, 2015

El gol que le ganó al destino



Lucas Campana, de cabeza, convirtió el gol del empate de Huracán ante Gimnasia, en el Palacio Ducó. Fue su primer partido en Primera. Dos años después de que un accidente de autos casi lo quita del mundo...

viernes, marzo 06, 2015

Un punto y todo lo que viene...


Huracán 1-Gimnasia La Plata 1
Pasaron 18 partidos del infierno de aquel primer día de noviembre del año pasado, aquel de la derrota por goleada frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, el de la suspensión, el del escándalo, el del último puesto en el Nacional. Lo de ahora parece una mentira bien contada por abuelos. O realismo mágico: Huracán, con suplentes, se le anima a un Gimnasia que tantas molestias le ocasionó en tiempos recientes (sirven dos datos del estigma del Lobo: Huracán no lo vence en el Bosque desde la campaña 85/86 y le ganó apenas tres encuentros de los últimos 16 en el Palacio Ducó). Al cabo, fue un 1-1 en el que el Globo de Newbery estuvo más cerca de la victoria, sobre todo en ese segundo tiempo en el que se olvidó de que estaba ofreciendo un equipo muletto. 

No fueron casualidad los aplausos al final del partido. No por el empate, sino por el contexto y por las circunstancias. Huracán se juega una semana relevante: el martes, en los 2.750 metros de Sucre, disputará un partido clave ante Universitario, por la Libertadores; el domingo, afrontará tras cuatro años El Clásico de Barrio más grande del mundo, ante San Lorenzo. Y esa despedida mucho se pareció al deseo de ofrecer un impulso.
El partido dejó otra impresión: Gimnasia está roto. Quizá continúa padeciendo las consecuencias de la derrota en el duelo platense ante Estudiantes. En cualquier caso, su juego es lo que preocupa. Se puso en ventaja en su primera llegada (definición de Antonio Medina tras un buscapié de Lucas Licht) y creyó que con eso le alcanzaba para llevarse tres puntos. Luego, hasta la expulsión de Nicolás Bruna, fue un conjunto de voluntades a la deriva. Sin ideas para atacar y con dificultades para defender.

Huracán, en cambio, más allá de las dificultades que genera afrontar un partido con suplentes (sólo estuvo presente Federico Mancinelli de los frecuentes titulares) siempre intentó ir tras los pasos de la victoria. Sobre todo en ese segundo tiempo en el que llegó a acorralar a Gimnasia. En el que empató -corner, cabezazo del debutante Lucas Campana y error grosero del arquero Nicolás Navarro- y en el que siguió buscando, al comando de un impecable Iván Moreno y Fabianesi. Le faltó lo mismo que en varios partidos recientes: contundencia y oportunismo. Quedó claro: con precisión en el área ajena, lo ganaba. De todos modos es cierta la impresión: no está mal lo de Huracán para un equipo que se está reconstruyendo con sus propios escombros.

Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.

De Bagdad a Punta Cana

Apuzzo, de Superman, en una producción del diario Olé.

Néstor Apuzzo sale del vestuario local del Ducó vestido con pescadores. No hace falta mirar su indumentaria de este rato ni su jogging al costado del banco de suplentes para comprobarlo: se trata de un tipo sencillo, sin rebusques. De barrio, de bar, de calle, de bohemia bien entendida. Y así se expresa. Tiene esa picardía forjada arriba de taxis que manejó, caminando empedrados, recorriendo La Quemita. Su frase es una realidad que asombra y que le llena su alma quemera: “Llegamos a Bagdad y ahora estamos en Punta Cana”. Se lo cuenta a Clarín con una gesto feliz que describe el escenario: Apuzzo -El Gordo; El Diego de La Quema; El Tano- es el padre de un milagro nacido entre apuros.

-¿Cómo vivís este momento?

-Lo disfruto. Es mi club. Sé que estoy en un equipo grande, pero tengo que tener los pies sobre la tierra. Ahora, después de todo lo que vivimos es cuestión de caminar. Nada de trotar o de correr... Todo despacito. Hay que seguir construyendo así.

-Queda una impresión después de ver a este Huracán de 2015: poco se parece a ese Apuzzo hábil y pachorriento que trataba de llegar a Primera; tiene más que ver con tu apellido italiano..

-Y sí, todos corren, todos meten. Soy un agradecido de este plantel. Tienen una entrega enorme. En el Mineirao dejamos todo, más allá del orden. Parecía que estábamos jugando la final del Mundial de Clubes. Siento sobre todo que hay una comunión muy grande entre el cuerpo técnico y el plantel. Y creo que se advierte...

Lo repite, sin vueltas: “Este es un plantel convencido. Cada día más. No tengo dudas: este es un equipó con mucha mística. Y eso entusiasma a cualquiera. Esa sensación hace todo mucho más fácil”.

-Llegaste justo después del peor día de la historia de Huracán, aquel 0-3 en el Ducó contra Sportivo Belgrano: ¿te acordás aquella primera charla con los jugadores?

-¿Cómo no me voy a acordar?

-¿Y cómo fue?

-Lo primero que les dije es que creía profundamente en ellos. Porque los conocía, porque sé quiénes eran y quiénes son. Lo sabía: además de buenos jugadores, son buena leche. -Pero decían que era un plantel bravo...

-Sí, decían que estaban todos peleados. Y eso era todo mentira. Entonces, les trasladé mi confianza. Y ellos me contestaron ahí adentro.

Apuzzo señala el campo de juego que está del otro lado del alambrado, en pleno Palacio Ducó.

-Decías que llegaron a Bagdad y ahora están en Punta Cana: ¿qué cambió de aquel ayer a hoy?

-Lo principal fue el rendimiento de los jugadores. Y la entrega. Yo estoy orgulloso de ellos. Nosotros aportamos el granito de arena desde afuera. Y después ayudaron los resultados. Cuando empezás a ganar todo se hace más fácil...

Apuzzo, en la antesala del partido contra Gimnasia, luce una sonrisa. Le cuentan que en las redes sociales generó furor vestido de traje. “Exageran. Debe ser por la novedad de que nos vestimos de gala para la Copa...”, dice.

-Se fue Pity Martínez, se lesionaron las otras dos figuras, Espinoza y Marcos Díaz y Huracán sigue ahí, peleando...

-Es que la confianza se contagió. Ahora el que entra juega bien. Y eso es muy importante.

-Hay otro mérito. Dicen: “Apuzzo sabe llevar a los pibes...”

-Yo los conozco desde jardín de infantes, casi. Pero hay algo mucho más importante que eso. El plantel está preparado para llevar la mochila que muchas veces antes les daban a los pibes. Ahora ellos llegan a un plantel armado, que sabe bancarse los momentos complicados.

-Los que lo conocen bien y algunos compañeros dicen que Romero Gamarra vale no menos de diez millones de euros. ¿Quién es Romero Gamarra?

-Es un jugadorazo que está viviendo un momento único. Pero hay que llevarlo de a poco, como a este Huracán. Su crecimiento tiene que ser de a poco. No hay que correrlo. Tenemos que caminar con él. Todos.

Entrevista publicada por el Fundador del Blog, en Clarín.

Tiempos de pragmatismo

Abila, contra Cruzeiro, en Brasil, pura lucha.

Por Miguel Bertolotto*
En 1973, Huracán era una fiesta todos los domingos. Aquel ballet -decir equipo es ser demasiado mezquino en la definición- diseñado por César Luis Menotti no sólo resultó uno de los campeones más recordados de la historia sino que, antes que nada, fue una síntesis magistral para entender -ayer, hoy y siempre- de qué se trata el juego del fútbol. Si hay delanteras emblemáticas que se recitan de memoria, como la de La Máquina de River, con los ilustres Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau; o la del Independiente de los 50, con Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz; aquella de Huracán también ingresa en esa distinguida y reducida galería. Decir Houseman, Brindisi, Avallay, Babington y Larrosa, es un sinónimo fiel de fútbol en su máxima expresión.

Ese tiempo fue el más glorioso de todos los que vivió Huracán en el profesionalismo. A nadie, ni al más desesperanzado de sus hinchas, se le podía pasar por la mente las penurias -deportivas e institucionales- que el club iba a sufrir después. Hoy, de vuelta en Primera, otra vez en la Copa Libertadores, la pilcha de Huracán cambió de manera radical, como también cambió el fútbol (para mal). Ya no existen la galera y el bastón de hace 42 años; ahora es época de overol, de arremangarse, de arreglarse con lo que hay. De abrevar en el pragmatismo.

Eso hace Néstor Apuzzo, el técnico. No se ajusta a un solo esquema. Utiliza a los intérpretes más lúcidos (Toranzo, Romero Gamarra, el recién llegado Montenegro), intenta jugar por abajo, pero a la vez construye una estructura que prioriza la solidaridad, el despliegue, la garra, el orden, el escalonamiento para defender. Analiza a los rivales y se para de acuerdo a lo que proponga el otro. Conoce las limitaciones, sabe que no puede tirar manteca al techo, no pierde de vista su norte. Por eso, tres días atrás, dejó un solo atacante (Abila) en la inmensidad del Mineirao, resistió las confusas embestidas del Cruzeiro con una completa batería de recaudos y se llevó, al cabo, un digno empate. Es el Huracán de hoy. Sin fulgores, pero con la frente alta.

*Periodista de Clarín.

miércoles, marzo 04, 2015

Siempre



Huracán y su gente. El apoyo de siempre. En la actual temporada o en cualquier momento. Retrato de la militancia más allá de éxito.

Para que escuche América...



Los hinchas de Huracán, en el Mineirao. Pasión para exportación.