Cristian Espinoza, en acción. Salta y sigue. Como Huracán.
Almirante Brown 0-Huracán 1
De repente, un milagro sucede. Los mismos protagonistas -los de adentro, los del contorno- que hace poco menos de tres meses escuchaban que estaban muertos, resucitan ante los ojos de todos, de ese fútbol argentino que, en la antesala del Mundial, ya daba por acontecido el regreso de Independiente. Por el momento, la presunciones deberán esperar. Ahora, el mismo Huracán que al finalizar la fecha 29 estaba en el puesto 16, definirá mano a mano ante un rival al que le quiere cobrar una vieja deuda: hace casi dos décadas, en el agosto de 1994, el Rey de Copas vapuleó al Globo de Newbery en una final por el título de la máxima categoría. En breve, el miércoles, las mismas camisetas, con otras caras y en un escenario distinto, se jugarán otra cosa: el regreso al lugar que les pertenece, la Primera División.
“Acá no importan las amenazas, acá no importa lo que pase en la otra cancha. Acá, tenemos que ganar ...”. La frase -palabras más, palabras menos- pertenece a un protagonista central de esta reconstrucción, Frank Darío Kudelka, el técnico de Huracán. Tras una semana traumática, en la que le dijeron que lo iban a matar si ganaba en Isidro Casanova, él -con su equipo- ganó en Casanova. Y así, tras esta victoria ante Almirante Brown, con esa impronta sin quebrantos, afrontará el desempate que se avecina.
Una escena define a este equipo que se rearmó como un rompecabezas roto: el abrazo de todos, tras el partido, ya en el vestuario, con la certeza del desempate inminente, cuenta que cada uno de ellos cree que todo es posible. Se sentían más fuertes todos juntos. Lucían convencidos, allí, en el mismo lugar en el que les habían prometido que la iban a pasar muy mal. Todos. Desde el capitán Eduardo Domínguez hasta el pibe Cristian Espinoza, quien se perdió de ir al Mundial como sparring a consecuencia de esta definición. Desde el mago Patricio Toranzo hasta el crack naciente, Gonzalo Martínez, autor del único gol bajo el cielo de La Matanza.
Pero no se trata sólo del espasmo de una emoción. A este Huracán también lo retratan los números y su recorrido reciente. Es el mejor equipo de 2014, con comodidad: sumó 42 puntos. Tiene la valla menos vencida: le hicieron 30 goles. Y en ese detalle hay un personaje decisivo: el inmenso Marcos Díaz, quien apenas recibió seis tantos en 17 encuentros como titular. Hay más: Huracán lleva -incluyendo el encuentro victorioso ante Crucero del Norte por la Copa Argentina- 14 partidos sin derrotas. “No hay margen de error”, decía el técnico desde el principio de la segunda rueda. El grupo actuó en consecuencia: se equivocó mucho menos que todos sus rivales directos, desde Insituto a Independiente, los principales candidatos a la tercera plaza. Y en este instante, ellos mismos ya se imaginan esa final. La que cada uno pensó posible en tantas mañanas de prácticas en La Quemita o en el Palacio Ducó.
No fue casualidad la mesura en la celebración de esta posibilidad y en las palabras que acompañaron la circunstancia. Cada uno de estos jugadores sabe que nada se consiguió. Que la gloria del regreso épico o el desencanto de una final perdida se resolverán en 90 o en 120 minutos o en un puñado de penales. Pero también ellos -todo Huracán, al cabo- saben algo más importante: este partido que está naciendo resulta también una cita con su historia. Esa de las once estrellas que su camiseta cuenta.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
domingo, junio 08, 2014
Los pibes, cracks en marcha
Aparición de Cristian Espinoza, velocidad pura, centro atrás, toque preciso y gol de Gonzalo Martínez. El Supersónico y el Pity, dos pibes de La Quemita, dos cracks en marcha. También este grito de ellos y de todos.
miércoles, junio 04, 2014
Hacer diez goles
La delantera de Huracán en el memorable 10-4 a Rosario Central, en 1945. Fue la única vez en el Profesionalismo que el Globo de Newbery convirtió esa cantidad de goles.
La victoria por 10-1 ante Comercio, contemplada por el diario El Mundo. Sucedió en 1914, en la primera campaña de Huracán en la máxima categoría.
domingo, junio 01, 2014
Seguimos creyendo...
El golazo de Gonzalo Martínez. El abrazo de todos. De los de adentro y de los de afuera. Imagen: @MundoQuemero
Huracán 1-Unión 0
Huracán hizo lo que debía hacer: ganar. Se impuso sin deleitar, es cierto. Pero sumó su séptima victoria seguida en Alcorta y Luna (algo que no ocurría desde 1987, también en el Nacional), es el mejor equipo de 2014 (con 39 puntos) y sacó 28 de las últimas 36 unidades en disputa. Más: es el equipo con menos goles en contra (apenas 30 en 41 partidos) y recibió sólo 4 tantos en las últimas 12 fechas. Por eso, y por la gente, y por la historia, y por el coraje de siempre, seguimos creyendo. A pesar de todo. Y de todos.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
Huracán 1-Unión 0
Huracán hizo lo que debía hacer: ganar. Se impuso sin deleitar, es cierto. Pero sumó su séptima victoria seguida en Alcorta y Luna (algo que no ocurría desde 1987, también en el Nacional), es el mejor equipo de 2014 (con 39 puntos) y sacó 28 de las últimas 36 unidades en disputa. Más: es el equipo con menos goles en contra (apenas 30 en 41 partidos) y recibió sólo 4 tantos en las últimas 12 fechas. Por eso, y por la gente, y por la historia, y por el coraje de siempre, seguimos creyendo. A pesar de todo. Y de todos.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
Una joya en el aire del Palacio Ducó
Gonzalo Martínez -a veces individualista, casi siempre crack- es capaz de hacer magia. El Palacio Ducó fue el escenario: el Pity transformó un tiro libre imposible en un golazo para gritar hasta el partido contra Almirante Brown. Sí, fue una joya en el aire del Palacio Ducó.
Poco para discutir
Los tres expulsados de Unión: Nicolás Bertochi, Pablo Bruna y Sebastián Caballero. Las imágenes cuentan que no hay margen para la queja.
Esta hinchada se merece ser campeón...
El público, ante Unión. Un recibimiento impresionante, de Primera. El Palacio Ducó, otra vez, una fiesta.
Domingo de todos
Por Eladio Mases
Hoy jugamos una final. Sí, es una final. Incluso aunque el desenlace no dependa de nosotros y tengamos que escuchar o ver otros partidos y alentar por un empate ajeno. Igual, tenemos que estar todos, ahí, juntos. En la Bonavena, en la Alcorta, en la Miravé. En la que elijas. Pero hay que estar, aunque te lo pasen por tele y en HD. Para demostrar que los golpes repetidos no nos matan ni nos alejan. Ni cuatro descensos ni mil derrotas ni tantos despojos mal nacidos. Nada nos va a averiar esa pasión que late, a pesar de todo y de todos. Que late como cuando éramos los mejores, en los años 20. O como en esas más de siete décadas sin interrupción en la máxima categoría. O como cuando en los años 70 reabrimos la Escuela de Fútbol para que Argentina entendiera cómo se salía campeón del mundo. O como cuando nos quisieron robar el Palacio Ducó o La Quemita. O como cuando nos quitaron la vuelta olímpica pero no la gloria, en 2009. En definitiva, esa pasión que late como siempre. Y que hoy será un latido de todos, compartido, intenso. En este domingo que -más allá de cualquier final feliz o no tanto- nosotros, los Quemeros, lo vamos a hacer de Primera.
lunes, mayo 26, 2014
Un punto, un dolor, más suspenso...
Talleres 0-Huracán 0
Dejamos pasar una chance inmensa. Apenas eso. Todo eso. Más un dolor por el gol ausente. Y más el suspenso que continúa...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
domingo, mayo 25, 2014
Seguimos arriba...
La última Copa Nacional ganada por Huracán, la Competencia Britànica de 1944, título oficial de la AFA. Fue la sexta conquista del Globo de Newbery en este rubro.
River ganó ayer una nueva Copa Nacional y dejó a San Lorenzo sin nada. El desenlace de la Superfinal y la entrega del trofeo, deja todo como estaba en el rubro de las competiciones coperas de la AFA: Huracán 6 - San Lorenzo 1.
El Globo de Newbery fue campeón de la Copa Estímulo (disputada por todos los equipos de la máxima categoría) en 1920; la Copa Ibarguren de 1922 y de 1925; la Copa Adrián Escobar de 1942 y de 1943 y la Copa Competencia Británica de 1944 (en la final ante Boca y con vuelta olímpica en el Gasómetro de Avenida La Plata). San Lorenzo apenas obtuvo la Copa Ramírez de 1943.
Lo que sigue es un texto sobre los alcances de la competición de ayer y de las Copas Nacionales.
Por Oscar Barnade
Esta noche, en San Luis, San Lorenzo o River festejarán no sólo un triunfo; también una nueva conquista. Una final que por reglamento define ganador al que obtenga la Copa Campeonato de Primera División 2013/14. En tiempos de revisionismo y reacomodamiento de piezas, de informaciones cruzadas y desinformaciones, de oportunistas y despabilados, en fin, de grandes confusiones, una duda se instala entre los hinchas. ¿Qué se festeja? ¿Un título? ¿Una Copa? ¿Apenas la clasificación a otras copas?
La AFA recordó la semana pasada la letra del reglamento: “Se recuerda que de acuerdo con las disposiciones reglamentarias vigentes al día de la fecha, arts. 2 y 3 (Boletín n° 4794), el Torneo Inicial 13/2014 y el Torneo Final 13/2014 de Primera División, clasifican un ‘campeón’ cada uno de ellos; mientras que el partido a disputar entre ambos por la Copa Campeonato de Primera División 2013/2014, clasificará al ‘ganador’ de dicha Copa” . ¿Clarísimo? No es campeón, pero gana una Copa. No es un título de Liga pero es una final por una Copa Nacional. Que no es una Copa cualquiera, sino la histórica Copa Campeonato, que la ganó Alumni en 1900, River en 1945 y San Lorenzo en 1946, por citar tres casos de tantos. Claro, pero confuso.
Antes este panorama, vale aclarar qué es un título de Liga y otro de Copa. Y el mejor ejemplo es lo que sucedió con los mismos protagonistas de hoy, hace 78 años, en 1936. Una situación calcada. Dice el reglamento del torneo de ese año, en su primer punto: “ (...) en 1936, a manera de ensayo, los clubs de primera categoría disputarán dos concursos de primera división, por puntos, sin ‘revanchas’ y en 17 fechas cada uno” . San Lorenzo fue campeón del primero y ganó la Copa de Honor. River, del segundo, y se quedó con la Copa Campeonato. Luego, disputaron una final, por la nueva Copa de Oro, para definir quién jugaba con el campeón uruguayo. Es decir, dos títulos de Liga y uno de Copa. Como ahora.
Más:
El listado oficial de Copas Nacionales de la AFA.
River ganó ayer una nueva Copa Nacional y dejó a San Lorenzo sin nada. El desenlace de la Superfinal y la entrega del trofeo, deja todo como estaba en el rubro de las competiciones coperas de la AFA: Huracán 6 - San Lorenzo 1.
El Globo de Newbery fue campeón de la Copa Estímulo (disputada por todos los equipos de la máxima categoría) en 1920; la Copa Ibarguren de 1922 y de 1925; la Copa Adrián Escobar de 1942 y de 1943 y la Copa Competencia Británica de 1944 (en la final ante Boca y con vuelta olímpica en el Gasómetro de Avenida La Plata). San Lorenzo apenas obtuvo la Copa Ramírez de 1943.
Lo que sigue es un texto sobre los alcances de la competición de ayer y de las Copas Nacionales.
Por Oscar Barnade
Esta noche, en San Luis, San Lorenzo o River festejarán no sólo un triunfo; también una nueva conquista. Una final que por reglamento define ganador al que obtenga la Copa Campeonato de Primera División 2013/14. En tiempos de revisionismo y reacomodamiento de piezas, de informaciones cruzadas y desinformaciones, de oportunistas y despabilados, en fin, de grandes confusiones, una duda se instala entre los hinchas. ¿Qué se festeja? ¿Un título? ¿Una Copa? ¿Apenas la clasificación a otras copas?
La AFA recordó la semana pasada la letra del reglamento: “Se recuerda que de acuerdo con las disposiciones reglamentarias vigentes al día de la fecha, arts. 2 y 3 (Boletín n° 4794), el Torneo Inicial 13/2014 y el Torneo Final 13/2014 de Primera División, clasifican un ‘campeón’ cada uno de ellos; mientras que el partido a disputar entre ambos por la Copa Campeonato de Primera División 2013/2014, clasificará al ‘ganador’ de dicha Copa” . ¿Clarísimo? No es campeón, pero gana una Copa. No es un título de Liga pero es una final por una Copa Nacional. Que no es una Copa cualquiera, sino la histórica Copa Campeonato, que la ganó Alumni en 1900, River en 1945 y San Lorenzo en 1946, por citar tres casos de tantos. Claro, pero confuso.
Antes este panorama, vale aclarar qué es un título de Liga y otro de Copa. Y el mejor ejemplo es lo que sucedió con los mismos protagonistas de hoy, hace 78 años, en 1936. Una situación calcada. Dice el reglamento del torneo de ese año, en su primer punto: “ (...) en 1936, a manera de ensayo, los clubs de primera categoría disputarán dos concursos de primera división, por puntos, sin ‘revanchas’ y en 17 fechas cada uno” . San Lorenzo fue campeón del primero y ganó la Copa de Honor. River, del segundo, y se quedó con la Copa Campeonato. Luego, disputaron una final, por la nueva Copa de Oro, para definir quién jugaba con el campeón uruguayo. Es decir, dos títulos de Liga y uno de Copa. Como ahora.
Más:
El listado oficial de Copas Nacionales de la AFA.
viernes, mayo 23, 2014
"No hay obstáculo imposible"
Frank Kudelka, el análisis, su mirada, el hoy y el futuro inmediato. Y dice una verdad que cuenta el campo de juego: "No hay obstáculo imposible".
La hinchada juega en Primera
Jueves, día laborable, al principio de la tarde (el partido comenzó a las 15.30), con lluvia, televisado. Importó poco. Más de veinte mil Quemeros estuvieron alentando a Huracán frente a Douglas Haig. La hinchada juega en Primera.
jueves, mayo 22, 2014
Vivan los pibes
Desequilibrio de Gonzalo Martínez, por la izquierda, centro impecable, aparición de Cristian Espinoza en el segundo palo, toque y gol. Es el segundo grito de Huracán ante Douglas Haig. Es la victoria que nace. Es el regreso que asoma. Que vivan los pibes, que son de Primera.
Huracán está volviendo...
Huracán 2 - Douglas Haig 1
Volvió a ganar, volvió a darlo vuelta (como contra Sarmiento), volvió a ser protagonista de las portadas de diarios y portales, volvió a jugar como un equipo convencido, volvió a preocupar a sus rivales directos (Instituto e Independiente)... Huracán, señores, está volviendo...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
miércoles, mayo 21, 2014
El 94, en la tapa
domingo, mayo 18, 2014
Nuestras sonrisas de Primera
Huracán 3 - Sarmiento 1
Ahí estamos, en la pelea. Se lo dimos vuelta a Sarmiento. El equipo sigue ofreciendo hermosas señales de vida y de compromiso con la lucha que se hizo objetivo latente, posible. El contorno -nosotros, la gente- demostramos que también apoyamos. No jugamos, claro. Pero estamos siempre. Y así, juntos, unos y otros, nos encontramos sonriendo. Y así, juntos, esperamos compartir un desenlace perfecto: felices y abrazados. En Primera, nuestro lugar.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
El Superhéroe alternativo
Leandro Caruso merecía salir del equipo. Y salió. Y desde entonces se transformó en un jugador clave de esta campaña reciente. Fue crack en la Copa Argentina (se puso el equipo al hombro para eliminar a Crucero del Norte) y se convirtió en el perfecto desequilibrio que Huracán ofrece desde el banco. Aplausos para él, también por sus dos goles contra Sarmiento...
Wanchope, el acróbata
Wanchope Abila vuela en el aire del Palacio Ducó. Y hace magia allí arriba. Transforma un centro complejo en un gol que parecía imposible. La jugada dura un suspiro. Se trata también de un segundito que durará para siempre en la memoria.
jueves, mayo 15, 2014
Un Chocolate en el arco
Héctor Chocolate Baley, uno de los grandes arqueros de los años setenta, campeón del mundo en el 78, figura -y figurita- también en Huracán. Un orgullo de aquellos días de protagonismo grande.
miércoles, mayo 14, 2014
No se puede creer
La increíble posibilidad desperdiciada por Villafañez, sobre la hora.
Villa San Carlos 0-Huracán 0
Había que ganar. Era ese partido al que no le cabía otro resultado, ante un rival descendido. Pero no. Más allá de méritos, más allá de llegadas, Huracán se quedó sin gol y sin triunfo. La consecuencia de los dos puntos perdidos la determinará el tiempo. Es curioso y también cierto: las posibilidades siguen latiendo.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
sábado, mayo 10, 2014
La fiesta, ese abrazo
Antes y durante y después también volvimos a ser todos. Los de adentro, que entendieron el mensaje. Los de afuera, que estamos siempre. Así, juntos, la fiesta es posible. Así, juntos y abrazados, la fiesta sucede.
Vení, sigamos gritando
Huracán 3-Banfield 0
No analicemos esta estupenda actuación. Gritemos. Sigando gritando. Vení, dale. El sueño late. Y crece. Es de todos...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
jueves, mayo 08, 2014
Desde adentro...
La victoria (por penales, claro), desde adentro. El clip oficial de la Copa Argentina del partido frente a Crucero del Norte, en Sarandí.
Otro penal, una despedida
Gastón Monzón vivió un día de sensaciones encontradas. Atajó el penal decisivo en el que fue -quizá- su último partido como arquero de Huracán. Un día especial, de todos los modos...
miércoles, mayo 07, 2014
Al fin...
Huracán 2 (5) - Crucero del Norte 2 (4), en Arsenal
Por primera vez en sus casi 106 años de historia, Huracán ganó una definición por penales. Había disputado seis y las había perdido todas (ante Colón en la Copa de 1969, ante Ferro y Chacarita en los Viejos Nacionales, el día del descenso frente a Italiano en 1986, y las dos anteriores en la Copa Argentina, frente a Excursionistas y con Godoy Cruz). Así, abrazado a este detalle histórico, el Globo de Newbery accedió a los 16avos de la Copa Nacional. Para gritarlo un rato largo... Al fin...
La gran Caruso
Leandro Caruso apareció en su mejor versión. Se pareció a aquel que Angel Cappa señalaba como uno de los mejores delanteros del fútbol argentino, en 2009. Hizo dos goles frente a Crucero del Norte, fue la figura, convirtió su penal. No es poco...
martes, mayo 06, 2014
Infante, también un grito Quemero
Ricardo Infante es uno de los grandes goleadores de la historia del fútbol argentino. Se ubica séptimo en la tabla del Profesionalismo, con 217 tantos en 439 encuentros. En Huracán jugó entre 1953 y 1956. Alguna vez, en el Bar La Ley de La Plata, en ocasión de la presentación del libro del periodista Gustavo Flores referido a la historia de Estudiantes, me lo crucé. Tenía una sonrisa en el recuerdo de su paso por Huracán. "Me trataron muy bien siempre. Merecimos en esos años más que lo que obtuvimos", me dijo. Lo percibí Quemero en el fondo de su espíritu.
Herederos de sensaciones
El Huracán que nos contaron parece -visto con los ojos de este tiempo- una mentira bien relatada o una fábula para entretener desprevenidos. Pero no. Mi viejo, tu abuelo, algún tío, ese vecino proclive a la exageración no mentían. Sí, no se trata de un mito: éramos los mejores. No es sólo la leyenda de nombres irrepetibles como Onzari o Stábile. En los años 20, el fútbol del Río de la Plata era, claramente, el más exitoso del mundo. Así lo corroboró cada contacto internacional (Juegos Olímpicos, Copas América, giras, amistosos) que sucedió en aquella década. El Mundial de 1930, con Uruguay y Argentina en la final, fue la consecuencia más notable y más visible. En aquel contexto, Huracán resultó -junto a Boca, aquel Viejo Clásico- el más campeón de esta orilla. Del otro lado, la gloria se la repartían Nacional y Peñarol. En suma, los Cuatro Reyes de ese fútbol entonces inmejorable.
Por eso, cuando en La Bonavena la bandera gigante dice "Grande se nace" está contando con tres palabras aquella verdad. Cuando las Once Estrellas -las oficiales, las de la AFA, las de la historia exhibida en su totalidad- comiencen a lucirse en la camiseta, tal como corresponde, estarán ampliando el concepto. Cuando en La Alcorta, algún tipo de esos que mucho sabe de nosotros evoque a Herminio, a Tucho o a Baldonedo estará afianzando la idea. Cuando ese señor de la Miravé al que el tiempo no le lastimó la elegancia cuente que en este 2014 se cumplen 70 años de la décima vuelta olímpica de Huracán (la Copa Competencia Británica del 44) estará ofreciendo un riguroso acto de justicia con el pasado que pretende ser pisado. Cuando otro se llene la boca de historias sobre los años setenta, sobre El Equipo de los Sueños, sobre el Loco René, sobre Miguelito estará resucitando la verdad enterrada de nuestra grandeza. Cuando Buglione recuerde, en la mágica Mutual de Veteranos, lo precioso de ganar en el desaparecido Gasómetro estará cobijando el sueño de todos aquellos que no pudimos quedarnos disfónicos en Avenida La Plata.
Hoy, ahora, parecemos rotos, lastimados, vencidos. Como si el presente desencantador se permitiera hacer difuso todo aquello. Pertenezco a la Generación Sub 40, la que nació después de las luces divinas del 73, la que no lo vio campeón al Globo de Newbery, la que padeció cuatro descensos, mil angustias, 13 temporadas en el Nacional, un montón de decepciones, varios despojos. Pero hay otra cosa, la más importante: somos -todos- herederos de sensaciones. De ese mismo sentimiento que tenía el Negro Laguna en los tiempos fundacionales.
La lógica de estos días -de hinchas de las vueltas olímpicas; de futbolistas millonarios precoces- sentencia una trampa: somos unos perdedores. Cada vez que lo pienso, comprendo que no entienden nada. Jamás vieron asomar allá en el fondo La Torre del Palacio Ducó, bajando por Jujuy, llegando a Colonia. Nunca, pero nunca, fueron peregrinos de la calle Luna Quemera rumbo a Alcorta, al estadio del Oscar, que allí siempre espera. Tales momentos, que anteceden a esa fiesta que excede al resultado, son una consagración de cada fin de semana. No necesita de un gol de Di Stéfano o de Pastore para sostenerse. Y mucho menos de un árbitro que juegue a ser ciego por un rato. Sucede naturalmente. Las preguntas nacen: ¿aquellos que dicen que somos unos perdedores estuvieron ausentes en sus propias derrotas? ¿Nunca se fueron a la B? ¿No vieron llorar en silencio al de al lado, en la tribuna, cuando algún tropiezo se les cruzó en el camino? ¿No entienden? ¿No saben de qué se trata?
Este libro, hermoso retrato de un modo de sentir, indaga en el más profundo de nuestros lugares: el club como espacio de pertenencia, como herencia, como búsqueda colectiva impermeable a la posibilidad de perder. Sugiero mansamente su recorrido. De algún modo o de todos, nos refiere a nosotros. Y nos abraza.
Prólogo publicado por el fundador del Blog en el libro De fútbol, de barrio y de otros amores, de Marcial Sarrías y Juan Rey, recientemente presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires.
domingo, mayo 04, 2014
sábado, mayo 03, 2014
viernes, mayo 02, 2014
Las luces las pusimos nosotros
Huracán-Douglas Haig
Se suspendió por falta de iluminación el partido frente al equipo de Pergamino, en el Palacio Ducó. No importa, las luces las pusimos nosotros...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
Más:
Las razones de la suspensión.
miércoles, abril 30, 2014
Ringo, de colección
Ringo Bonavena frente a Alí, un hito de la historia del deporte argentino. También, un orgullo de La Quema.
lunes, abril 28, 2014
Gritemos todos, con alegría...
Por Ricardo Sapia*
La puta que lo parió, carajo. Con cuánta furia grité (gritamos) el golazo de Eduardo. El capitán. Con la lanza imaginaria; con el tiro libre a los 48 del ST; con todos los Quemeros soplando para darle envión al botín zurdo y a la bola. La emoción del 6 con el llanto a flor de piel. El mío y el tuyo. Lágrimas porque significa una posibilidad latente a la que nos aferramos. Así, con pasión, con ganas. Triunfazo para volverse ebrios con damajuanas y damajuanas de felicidad, de fe, de creer y de querer colgarse del último eslabón. De vino, claro. Mucho.
Sin olvidar que ganar debe sellar al grupo con la misión del retorno como una obsesión, hagamos un lugar a la mesura y la tranquilidad. Faltan siete fechas. Un mundo. Y sólo nos sirve apilar victoria tras victoria. No es imposible. Es real. Tangible. Corremos de atrás, y éste era otro de los rivales a los que había que vencer. Y, quizá como una señal, los goles no los hizo cuando dominaba y marcaba el paso, pero no despreció la oportunidad. Merecido. Justo.
Vienen dos paradas consecutivas en el Ducó. ¡Colmemos los escalones y juguemos con ellos!
*Periodista. Texto publicado en Olé.
domingo, abril 27, 2014
Feliz Domínguez
Ya no quedaba tiempo para nada. Era el último de los suspiros en la tarde de Mendoza, que se deshacía en ese 1-1 que tenía impresión de desencanto. Huracán iba, quería. Le hicieron una infracción al bravo Wanchope Abila. Era el último tiro libre, la última chance. Se miraron varios. Defederico pidió patearlo, Domínguez le dijo que no. Y el Capitán Eduardo se paró frente a la pelota. Miró el arco, la barrera numerosa, soltó su zurda. Y la pelota -obediente, sin dudas- se metió en el arco de Josué Ayala. Fue el 2-1. El definitivo. El de ese grito que todavía se escucha en este domingo por este Feliz Domínguez.
Todavía cantamos...
Independiente Rivadavia 1-Huracán 2
La lucha continúa. Había que ganar en Mendoza. Se ganó. Se sumaron 14 de los últimos 18 puntos. Los de arriba se cruzan entre sí y tropiezan seguido. Quedan 21 puntos por delante. El fixture ofrece guiños a la confianza y al entusiasmo. Sí, también con el equipo de Kudelka jugando cada día un poco mejor. Por eso, por todo eso, todavía cantamos. Hasta la disfonía...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
miércoles, abril 23, 2014
De los tiempos de oro
Una figurita de los años veinte. Huracán frente a Racing, un duelo de gigantes de aquellos días. La Academia, el más campeón de los años diez; el Globo de Newbery, el rey heredero. Una reliquia de los tiempos de oro.
sábado, abril 19, 2014
Ese enojo
Más allá de estar de acuerdo o no, un buen síntoma: a Kudelka le molesta cualquier detalle que a Huracán lo complique. Dicho de otro modo: peleamos juntos.
viernes, abril 18, 2014
Vamos, se puede...
Un rato de fútbol, una victoria clave, un triunfo que nos acerca. La sensación es inequívoca: Vamos, se puede...
Un grito, dos gritos
Huracán 2- Atlético Tucumán 0
Toda esa gente que se abraza en la popular Ringo Bonavena empieza a creer como nunca antes en la temporada. Y la sensación se hace grito y certeza: “No tengas dudas / que vamo’ a volver”. El Huracán de sus corazones le está ganando 2-0 a Atlético Tucumán cuando al partido no le queda más que el retazo de un descuento que nada cambiará. Y el escenario ofrece un entusiasmo que se multiplica por los rincones del Palacio Ducó: el equipo de Frank Kudelka quedó a sólo cinco puntos del tan deseado Puesto 3, el último vagón que conduce a la máxima categoría.
Atrás de ese instante quedó un partido parejo en el que Huracán aprovechó ese rasgo tan curioso y tan relevante en la campaña: si convierte primero se transforma en un equipo casi invencible. Lo cuentan los datos: de las 15 veces que arrancó en ventaja ganó en 13 oportunidades. Con un detalle agregado al respecto: la única vez que al Globo de Newbery le dieron vuelta el resultado, Kudelka y Wanchope Abila -su técnico y su goleador de estos días, respectivamente- jugaban para el rival de ocasión, Instituto.
Huracán comienza a ofrecer su mejor versión bajo el cielo de Parque de los Patricios. Desde la llegada del Señor K el equipo afronta los partidos con intensidad, con voluntad de ponerse en ventaja, con prioridades ofensivas. No hubo excepción ayer, mientras la tarde de Buenos Aires se hacía noche. Fue, buscó, quiso, intentó. Y en ese recorrido inicial se puso en ventaja. Apenas pasada la media hora del primer tiempo, en otra búsqueda por el costado derecho, Cristian Espinoza envió un centro, otro Cristian -el arquero Lucchetti- rechazó pésimo y Abila -siempre atento- la empujó para que el estadio entero gritara el gol y ese desahogo que mucho se pareció al principio del triunfo.
Atlético también sabía la relevancia de este encuentro. Arrancó con información atractiva el equipo tucumano: Instituto -el dueño del tercer puesto- había caído en Santa Fe ante Unión. Si ganaba quedaba a apenas dos puntos. No hubo caso. El conjunto de Héctor Rivoira no se pareció en nada a un equipo convencido de su posibilidad de ascenso. Priorizó defenderse, lo golpearon y luego no encontró recursos para modificar el libreto. Ahora, lo alcanzó Huracán y también quedó a cinco del territorio tan deseado del estribo del regreso a la A.
El segundo tiempo fue una puesta en escena del presente de ambos: Huracán disputó cada pelota como si estuviera disputando el Mundial de Clubes de la FIFA; Atlético dudó y padeció. El perfecto contraataque iniciado por Germán Mandarino y resuelto por Leandro Caruso fue el lógico desenlace de esa sensación. También fue un síntoma: Huracán quedó mejor parado para lo que queda. Tal como su gente grita hasta la disfonía...
Atrás de ese instante quedó un partido parejo en el que Huracán aprovechó ese rasgo tan curioso y tan relevante en la campaña: si convierte primero se transforma en un equipo casi invencible. Lo cuentan los datos: de las 15 veces que arrancó en ventaja ganó en 13 oportunidades. Con un detalle agregado al respecto: la única vez que al Globo de Newbery le dieron vuelta el resultado, Kudelka y Wanchope Abila -su técnico y su goleador de estos días, respectivamente- jugaban para el rival de ocasión, Instituto.
Huracán comienza a ofrecer su mejor versión bajo el cielo de Parque de los Patricios. Desde la llegada del Señor K el equipo afronta los partidos con intensidad, con voluntad de ponerse en ventaja, con prioridades ofensivas. No hubo excepción ayer, mientras la tarde de Buenos Aires se hacía noche. Fue, buscó, quiso, intentó. Y en ese recorrido inicial se puso en ventaja. Apenas pasada la media hora del primer tiempo, en otra búsqueda por el costado derecho, Cristian Espinoza envió un centro, otro Cristian -el arquero Lucchetti- rechazó pésimo y Abila -siempre atento- la empujó para que el estadio entero gritara el gol y ese desahogo que mucho se pareció al principio del triunfo.
Atlético también sabía la relevancia de este encuentro. Arrancó con información atractiva el equipo tucumano: Instituto -el dueño del tercer puesto- había caído en Santa Fe ante Unión. Si ganaba quedaba a apenas dos puntos. No hubo caso. El conjunto de Héctor Rivoira no se pareció en nada a un equipo convencido de su posibilidad de ascenso. Priorizó defenderse, lo golpearon y luego no encontró recursos para modificar el libreto. Ahora, lo alcanzó Huracán y también quedó a cinco del territorio tan deseado del estribo del regreso a la A.
El segundo tiempo fue una puesta en escena del presente de ambos: Huracán disputó cada pelota como si estuviera disputando el Mundial de Clubes de la FIFA; Atlético dudó y padeció. El perfecto contraataque iniciado por Germán Mandarino y resuelto por Leandro Caruso fue el lógico desenlace de esa sensación. También fue un síntoma: Huracán quedó mejor parado para lo que queda. Tal como su gente grita hasta la disfonía...
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
lunes, abril 14, 2014
Huracán, de libros y de tangos
Huracán, otra vez presente en la Feria del Libro de Buenos Aires. Y como en anteriores cinco años, el Globo de Newbery estará presente con su impronta porteña, de barrio, de tango, de cultura popular, de libros... En el Predio Ferial de Palermo, esta edición comenzará el 24 de abril.
domingo, abril 13, 2014
Reflexionando presente y futuro
Frank Kudelka, el empate ante Aldosivi en Mar del Plata y lo que viene. Palabras para reflexionar...
sábado, abril 12, 2014
Wanchope, carajo
Aldosivi 1-Huracán 1
Ramón Abila, nuestro Wanchope, otra vez en el centro de la escena. El goleador necesario vuelve a aparecer. Los datos lo cuentan: cinco partidos como titular, cuatro goles para el Globo de Newbery, El fue lo mejor de un Huracán preso de sus propios vaivenes.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
miércoles, abril 09, 2014
La chapita de Miguel, aquella joya
La chapita de Miguel Brindisi, a principios de los años setenta. Una joya de las que ya no hay. Un recuerdo de días felices.
lunes, abril 07, 2014
Si golpeamos primero, volvemos...
Nuestro Ringo, ante Ali. Hay que golpear primero, como él.
Por Eladio Mases
El título parece una osadía o una exageración. Pero no es nada de eso. Se trata de una lectura de la realidad numérica de Huracán a lo largo de su recorrido por esta temporada del Nacional. Las cifras y los detalles son elocuentes:
-De las 12 veces en las que Huracán marcó antes que su rival en esta campaña, ganó 11. Y en sólo 3 de esas 12 ocasiones el oponente consiguió marcar un gol. Es decir: si golpeamos primero, casi seguro ganamos. Así lo cuentan los números.
-El único equipo que consiguió dar vuelta el resultado ante Huracán fue Instituto, en la octava fecha, en el Palacio Ducó. Se impuso 3-1 tras remontar la desventaja inicial a consecuencia de un tanto de Gonzalo Martínez. En el equipo cordobés el técnico era Frank Kudelka; y la figura de la cancha y el autor de uno de los tantos fue Wanchope Abila. Los dos, ahora, son locales en Alcorta y Luna.
-Por el contrario, de las 16 veces que Huracán recibió el primer tanto del encuentro, cayó en 12. Los demás, tres fueron empates (2-2 ante Independiente Rivadavia, 1-1 contra Almirante Brown y 1-1 frente a Defensa y Justicia, todos de local) y sólo una vez el equipo consiguió dar vuelta el resultado (frente a Crucero del Norte, en el Ducó).
-De esas 16 ocasiones, Huracán no marcó tantos luego en 12. Y nueve de sus 13 derrotas en la temporada fueron 1-0 por ese tan valioso gol inaugural.
-Al margen, en 4 de las 32 fechas disputadas el Globo de Newbery igualó sin convertir (tres en condición de visitante y apenas una en Parque de los Patricios, ante Ferro).
No es un misterio. Y tampoco se parece a una casualidad. Al contrario: se trata de un rasgo del equipo. La ecuación, en consecuencia, parece bastante simple: si en este tramo final de 10 fechas, Huracán consigue marcar primero, el obligatorio objetivo del regreso a la A estará mucho más cerca de lo que imaginamos. De lo contrario, nos tendremos que preparar para nuestra Temporada Número 13 en el Nacional. Una yeta, de algún modo.
Por Eladio Mases
El título parece una osadía o una exageración. Pero no es nada de eso. Se trata de una lectura de la realidad numérica de Huracán a lo largo de su recorrido por esta temporada del Nacional. Las cifras y los detalles son elocuentes:
-De las 12 veces en las que Huracán marcó antes que su rival en esta campaña, ganó 11. Y en sólo 3 de esas 12 ocasiones el oponente consiguió marcar un gol. Es decir: si golpeamos primero, casi seguro ganamos. Así lo cuentan los números.
-El único equipo que consiguió dar vuelta el resultado ante Huracán fue Instituto, en la octava fecha, en el Palacio Ducó. Se impuso 3-1 tras remontar la desventaja inicial a consecuencia de un tanto de Gonzalo Martínez. En el equipo cordobés el técnico era Frank Kudelka; y la figura de la cancha y el autor de uno de los tantos fue Wanchope Abila. Los dos, ahora, son locales en Alcorta y Luna.
-Por el contrario, de las 16 veces que Huracán recibió el primer tanto del encuentro, cayó en 12. Los demás, tres fueron empates (2-2 ante Independiente Rivadavia, 1-1 contra Almirante Brown y 1-1 frente a Defensa y Justicia, todos de local) y sólo una vez el equipo consiguió dar vuelta el resultado (frente a Crucero del Norte, en el Ducó).
-De esas 16 ocasiones, Huracán no marcó tantos luego en 12. Y nueve de sus 13 derrotas en la temporada fueron 1-0 por ese tan valioso gol inaugural.
-Al margen, en 4 de las 32 fechas disputadas el Globo de Newbery igualó sin convertir (tres en condición de visitante y apenas una en Parque de los Patricios, ante Ferro).
No es un misterio. Y tampoco se parece a una casualidad. Al contrario: se trata de un rasgo del equipo. La ecuación, en consecuencia, parece bastante simple: si en este tramo final de 10 fechas, Huracán consigue marcar primero, el obligatorio objetivo del regreso a la A estará mucho más cerca de lo que imaginamos. De lo contrario, nos tendremos que preparar para nuestra Temporada Número 13 en el Nacional. Una yeta, de algún modo.
sábado, abril 05, 2014
Una camiseta, once estrellas
La nueva camiseta de Huracán ya está lista. Se trata de una edición limitada con motivo del Día Mundial del Hincha de Huracán y por los cien años del debut del Globo de Newbery en la máxima categoría del fútbol argentino. La principal novedad es que incluye las Once Estrellas (las de las cinco Ligas y las de las seis Copas Nacionales) en conmemoración de los títulos oficiales de la AFA obtenidos por el club en sus 105 años de vida.
viernes, abril 04, 2014
Explicando ilusiones
Ramón Abila y Matías Defederico, las caras de los goles de Huracán ante Boca Unidos. También las palabras para una ilusión que vive resucitando: la del obligatorio regreso a la A.
Dos llegadas, dos goles, tres puntos
Huracán 2-Boca Unidos 0
Sin brillos, sin una actuación para el aplauso, el equipo se impuso en un partido imprescindible. Llegó dos veces a fondo (ambos a partir de tiros libres lejanos) y convirtió dos goles. Con esos dos gritos más la seguridad de Marcos Díaz a Huracán le alcanzó para doblegar a un rival que había perdido apenas un encuentro de los últimos once. Y así, al menos hasta mañana, el equipo quedó a cinco puntos del tan ansiado Puesto 3. Es decir: la lucha continúa...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
jueves, abril 03, 2014
Ese deseo, esa confesión
El Bambino Veira, en la pretemporada de 1971, en el Ducó. Por aquellos días confesaba su verdad: "Soy de Huracán. Del Barrio de Ringo Bonavena".
miércoles, abril 02, 2014
El Príncipe de La Quema
Sucedió hoy en el Parque de los Príncipes, de París: por los cuartos de final Champions League el París Saint Germain le ganó 3-1 al Chelsea. El tercer gol, sobre la hora, fue este golazo de Javier Pastore. También orgullo de La Quema.
sábado, marzo 29, 2014
Otra vez, otro freno
Brown de Adrogué 0-Huracán 0
Faltó un gol. Faltó más juego. Faltó suerte. Faltó... Siempre falta algo. Por eso, otra vez, otro freno en el recorrido. El Puesto 3, ahora, quedó a ocho puntos. Parece demasiado lejos...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
Un siglo de Primera
Los detalles del primer partido en la máxima categoría del fútbol argentino. Retratados por el diario La Argentina.
Poco más de cinco años antes, en noviembre de 1908, Huracán recién se había fundado oficialmente. Los muchachos del Colegio Luppi -que nada tenían al margen de su pasión sin quebrantos- consiguieron un milagro en poco tiempo. El club nacido entre los rigores de los Barrios del Sur, Los Raneros (como le decían a aquel equipo proletario), ascendió a Primera a finales de 1913 y en 1914 debutó en la máxima categoría del fútbol argentino. El encuentro inaugural sucedió el 29 de marzo de hace exactamente un siglo, en Caballito. Enfrente estaba Ferro y el estreno fue una felicidad: Huracán se impuso 4-2. El encuentro, según cuenta el diario La Argentina en su edición del día siguiente, tuvo dos grandes protagonistas: José Laguna -figura clave de los tiempos fundacionales y emblema histórico- y Elisardo Fernández. Ellos marcaron un doblete cada uno y se destacaron en una formación que incluía a otros personajes mitológicos del nacimiento del club de Parque de los Patricios: Agustín Alberti, Mario Bassadone, Ernesto Dellisola y Martín Salvarredi, autor del primer tanto en la historia del clásico ante San Lorenzo en 1915, y Pedro Martínez, el primer convocado a la Selección.
Fue un año de grandes eventos para el Globo de Newbery. A la semana siguiente del debut, se produjo otro resultado memorable: Huracán venció como visitante por 10 a 1 a Comercio, un club que actualmente no practica fútbol y cuya cancha estaba ubicada en Avenida del Libertador y Manuela Pedraza, en Núñez, muy cerca del actual Monumental de River. La primera derrota llegó el 12 de abril frente a Racing, que en ese año ganaría el segundo de sus siete títulos consecutivos (de 1913 a 1919).
El 2 de agosto, mientras cumplía el sueño de su nuevo escenario con el estreno de la cancha de Avenida La Plata y Chiclana, Huracán se enfrentó a River. Y allí ganó 1-0. El único gol lo hizo -otra vez- el Negro Laguna. En ese encuentro, sucedió un episodio curioso: cerca del final, el árbitro cobró un penal a favor del equipo visitante. Carlos Isola, el arquero de River, fue el encargado. Pateó fuerte y el remate se fue desviado. Así, también con el abrazo del azar, Huracán tuvo su feliz presentación en casa. Siete días más tarde, en el mismo lugar, Huracán jugó y perdió el primero de sus duelos ante Boca, ese rival con el que protagonizó uno de los grandes clásicos de la Era Amateur (sobre todo en los años veinte, cuando ambos se consagraron como los más campeones del fútbol argentino, con cuatro títulos de Liga cada uno).
Al cabo, el sexto puesto en esa temporada la Asociación Argentina de Football terminó siendo un punto de apoyo valioso para el club recién llegado a la máxima categoría. Sin embargo, quedó también una sensación de añoranza en el recorrido. Jorge Newbery, benefactor y personaje imprescindible de los días fundacionales, no pudo ver a su Huracán en Primera. El Padre de la Aviación falleció 28 días antes de aquel estreno contra Ferro: el 1 de marzo de 1914, en Los Tamarindos, Mendoza, la muerte lo encontró en el aire piloteando un avión. Dos semanas antes Newbery había batido el récord de altura en aeroplano al alcanzar los 6.225 metros.
Desde aquel estreno Huracán se mantuvo durante 73 años ininterrumpidos en la màxima categoría (hasta el descenso de 1986, ante Italiano, en la cancha de Vélez). Así se transformó en el cuarto club (detrás de Boca, River e Independiente) con mayor continuidad en la A. Ahora, ya con 12 temporadas disputadas en el Nacional en cuatro ciclos distintos, todo aquello mucho se parece a una historia contada por abuelos entusiastas y exagerados.
Poco más de cinco años antes, en noviembre de 1908, Huracán recién se había fundado oficialmente. Los muchachos del Colegio Luppi -que nada tenían al margen de su pasión sin quebrantos- consiguieron un milagro en poco tiempo. El club nacido entre los rigores de los Barrios del Sur, Los Raneros (como le decían a aquel equipo proletario), ascendió a Primera a finales de 1913 y en 1914 debutó en la máxima categoría del fútbol argentino. El encuentro inaugural sucedió el 29 de marzo de hace exactamente un siglo, en Caballito. Enfrente estaba Ferro y el estreno fue una felicidad: Huracán se impuso 4-2. El encuentro, según cuenta el diario La Argentina en su edición del día siguiente, tuvo dos grandes protagonistas: José Laguna -figura clave de los tiempos fundacionales y emblema histórico- y Elisardo Fernández. Ellos marcaron un doblete cada uno y se destacaron en una formación que incluía a otros personajes mitológicos del nacimiento del club de Parque de los Patricios: Agustín Alberti, Mario Bassadone, Ernesto Dellisola y Martín Salvarredi, autor del primer tanto en la historia del clásico ante San Lorenzo en 1915, y Pedro Martínez, el primer convocado a la Selección.
Fue un año de grandes eventos para el Globo de Newbery. A la semana siguiente del debut, se produjo otro resultado memorable: Huracán venció como visitante por 10 a 1 a Comercio, un club que actualmente no practica fútbol y cuya cancha estaba ubicada en Avenida del Libertador y Manuela Pedraza, en Núñez, muy cerca del actual Monumental de River. La primera derrota llegó el 12 de abril frente a Racing, que en ese año ganaría el segundo de sus siete títulos consecutivos (de 1913 a 1919).
El 2 de agosto, mientras cumplía el sueño de su nuevo escenario con el estreno de la cancha de Avenida La Plata y Chiclana, Huracán se enfrentó a River. Y allí ganó 1-0. El único gol lo hizo -otra vez- el Negro Laguna. En ese encuentro, sucedió un episodio curioso: cerca del final, el árbitro cobró un penal a favor del equipo visitante. Carlos Isola, el arquero de River, fue el encargado. Pateó fuerte y el remate se fue desviado. Así, también con el abrazo del azar, Huracán tuvo su feliz presentación en casa. Siete días más tarde, en el mismo lugar, Huracán jugó y perdió el primero de sus duelos ante Boca, ese rival con el que protagonizó uno de los grandes clásicos de la Era Amateur (sobre todo en los años veinte, cuando ambos se consagraron como los más campeones del fútbol argentino, con cuatro títulos de Liga cada uno).
Al cabo, el sexto puesto en esa temporada la Asociación Argentina de Football terminó siendo un punto de apoyo valioso para el club recién llegado a la máxima categoría. Sin embargo, quedó también una sensación de añoranza en el recorrido. Jorge Newbery, benefactor y personaje imprescindible de los días fundacionales, no pudo ver a su Huracán en Primera. El Padre de la Aviación falleció 28 días antes de aquel estreno contra Ferro: el 1 de marzo de 1914, en Los Tamarindos, Mendoza, la muerte lo encontró en el aire piloteando un avión. Dos semanas antes Newbery había batido el récord de altura en aeroplano al alcanzar los 6.225 metros.
Desde aquel estreno Huracán se mantuvo durante 73 años ininterrumpidos en la màxima categoría (hasta el descenso de 1986, ante Italiano, en la cancha de Vélez). Así se transformó en el cuarto club (detrás de Boca, River e Independiente) con mayor continuidad en la A. Ahora, ya con 12 temporadas disputadas en el Nacional en cuatro ciclos distintos, todo aquello mucho se parece a una historia contada por abuelos entusiastas y exagerados.
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarin.com
viernes, marzo 28, 2014
La loca lucha por el tercer ascenso
Huracán, ante Patronato, en el 3-0 del domingo, en el Ducó.
El Independiente de estos días parece un infierno a cada paso. Se percibe en los conflictos que día a día se renuevan. Dentro del campo de juego. Y también afuera. La sensación la cuenta un hincha, visitante frecuente de la tribuna Erico: "Si Cantero pusiera un circo en el Libertadores los enanos empezarían a crecer y la mujer barbuda vendría afeitada". Exageración al margen, así está el Rey de Copas en su primera campaña posterior a su único descenso. Sin embargo, a pesar de todo y de todos, en la pelea por el obligatorio regreso a la A está no tan lejos del objetivo. Hoy, ahora, antes de recibir a Talleres de Córdoba por la fecha 31 del Nacional, se ubica en el tercer puesto de la tabla igualado con Instituto. Incluso a pesar de que el equipo que conduce Omar De Felippe apenas sumó 4 puntos de los últimos 24 posibles. Si la temporada finalizara en este momento, el reglamento indica que deberían desempatar los de Avellaneda y los de Córdoba.
Pero la situación de Independiente no es la única que asombra en el escenario vinculado al tercer ascenso. Con Defensa y Justicia y Banfield peleando por el título, ya cortados en lo más alto, todos parecen animarse a dar el zarpazo: hay 14 equipos separados por apenas 7 puntos. Y en las 12 fechas que restan todos se cruzan con todos, directa o indirectamente.
Hay casos que rozan lo insólito: Crucero del Norte apenas ganó un partido en las últimas diez jornadas (en la fecha 30, 2-1 como local ante Sportivo Belgrano de San Francisco) y si derrota en el único partido postergado a Almirante Brown en Isidro Casanova será el único ocupante del último puesto que ofrece un ascenso. En ese recorrido de tropiezos sin grandes consecuencias en la tabla, el equipo de Misiones se quedó sin entrenador (se fue Iván Delfino en la fecha 23; lo reemplazo Alejandro Duré). Instituto también sufrió la salida de su entrenador y de su goleador: por dificultades económicas, Frank Kudelka y Ramón Abila pasaron a Huracán en medio del largo camino de esta temporada.
Sarmiento parecía tocar fondo. Llegó a perder ocho partidos en nueve fechas. Se le fue un técnico histórico, Sergio Lippi (el padre del último ascenso al Nacional). Llegó Marcelo Fuentes. Y todo cambió: ocho victorias, cinco empates, tres derrotas (todas fuera de Junín). Desde el último tramo de la tabla tomó impulso, se convirtió en el equipo de mejor rendimiento en 2014 y quedó a dos puntos de la chance de jugar en Primera luego de más de tres décadas.
Gimnasia de Jujuy es un caso similar. Parecía roto, descendido, entregado. Pero resucitó en 2014 con la llegada de Mario Sciacqua como técnico: ganó cinco de los últimos ocho encuentros y aunque sigue en zona de descenso también mira de cerca el puesto tres. Está a cuatro, junto a Independiente Rivadavia de Mendoza.
Atlético Tucumán, tras ganar en Avellaneda y mostrarse en la tapa de todos los diarios del país como el gran cuco del 2014, sumó apenas dos puntos de 15. Igual, está a tres puntos. San Martín de San Juan es otro que está a tres y también tiene su particularidad: de local juega para ascender (sólo Defensa y Justicia sumó más puntos en tal condición) y de visitante merece descender al Argentino A (sumó apenas 8 puntos de 45).
Huracán y Ferro, dos de los tres campeones de Primera en esta cuestión, también creen todavía. Las razones de sus mejorías tuvieron que ver con los cambios de entrenadores: Kudelka en Parque de los Patricios y Claudio Marini en Caballito modificaron el panorama. Ambos están a seis. En el Globo de Newbery, además, hay espacio para el realismo mágico. Los hinchas creen que jugando los domingos en el Palacio Ducó el equipo es invencible (como en el reciente 3-0 ante Patronato). Se basan en un dato que cuenta la estadística.
Los últimos tres de este enorme pelotón de pretendientes se ubican a siete unidades del podio. Dos de ellos, Sportivo Belgrano y Brown de Adrogué tienen otras prioridades: evitar el descenso. El tercero, Patronato, parece capaz de ganar, empatar o perder con cualquiera. En realidad, por estos días, lo que al equipo de Paraná le sucede no le resulta ajeno a ninguno de los 14 involucrados en esta increíble lucha por el tercer ascenso.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
Feliz Día, Quemeros
Día Mundial del Hincha de Huracán. Feliz Día. Hoy, justo un día antes del centenario del primer partido del Globo de Newbery en la máxima categoría del fútbol argentino.
miércoles, marzo 26, 2014
Los pibes de antes
Una postal de los años 70. La revista daba sus primeros pasos y con ella aparecían varios pibes en la Primera de Huracán. Acá, Lavorato, Nogueira y Babington. Tiempos en los que las Inferiores ofrecían respuestas y figuras.
lunes, marzo 24, 2014
¿Una goleada para ilusionar?
Wanchope Abila la pica, define. Es el tercer gol de Huracán ante Patronato. ¿Otra resurrección de las ilusiones maltrechas?
Por Ricardo Sapia*
No tengo la respuesta. No creo que la tenga ningún Quemero. Puede que los aplausos del 3-0 se repitan en una semana, en Adrogué, y, para que tengan un hilo de certeza y esperanza, atronen en el Ducó nuevamente en 15 días. O que este sea un espejismo más en el tortuoso camino de Huracán en la B Nacional y todo se nuble como ya es una costumbre. Habrá que esperar, como lo venimos haciendo hace casi tres años. Habrá que encenderle una vela a algún Dios que apueste por nuestro futuro. La goleada reconforta y tranquiliza un poco al hincha desilusionado. Lo importante será que los jugadores hagan el click en su cabecita y se decidan a ver si vamos por más.
*Periodista. Texto publicado en el diario Olé.
Palabras para un entusiasmo
Frank Kudelka, tras el 3-0 ante Patronato. Impresiones tras la mejor actuación del equipo en las 30 fechas que van de la temporada. Palabras para un entusiasmo.
domingo, marzo 23, 2014
Creer desde adentro
Huracán 3-Patronato 0
El Palacio Ducó, Fecha 30 del Nacional, Huracán en el puesto 16 y a nueve puntos de Independiente (el tercero, el último que asciende). El equipo viene de perder en Córdoba, ante Instituto. Todo parece quedar lejos. Pero no. El hincha -el Quemero de ley- confía siempre, a pesar de todo, a pesar de todos. Por eso, así luce la Bonavena -La Popular más grande del Fútbol Argentino- bajo el sol del domingo. Sucede que su gente está creyendo desde adentro, desde lo más profundo, desde el fondo del alma.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
"Wanchooooope / Wanchoooooope"
Ramón Abila es Wanchope, incorporación de 2014. Promesa de gol hasta su irrupción en el encuentro ante Patronato. Ahora, es tiempo de cumplir: le cometieron la infracción del penal, pidió patearlo, no lo dejaron, insistió, la empujó en el segundo... Y para el final, para decretar la goleada, el ex centrodelantero de Instituto dejó lo mejor: esa sutileza en la definición. De algún modo, fue su presentación bajo el cielo del Palacio Ducó. Fue su primer partido como local en el que jugó como titular. También escuchó la ovación inaugural: "Wanchooooope / Wanchooooope".
Aplausos para El Supersónico
Cristian Espinoza es una promesa. Por sus antecedentes en Inferiores, por su velocidad, por su desfachatez. Ante Patronato tuvo su mejor actuación con el Globo de Newbery en el pecho. El segundo gol, definido por Wanchope Abila, nació y creció en la destreza del pibe que recibió su primera ovación.
Cuesta y entra
Jugada de Wanchope Abila, infracción clara, penal. El encargado de ejecutarlo fue Víctor Cuesta, el futbolista de Huracán con mejor rendimiento en esta temporada. Fue, pateó de zurda, el arquero Bertoli acertó la intención. Pero hubo rebote y, entonces de derecha, Cuesta puso el 1-0. Fue el nacimiento de un triunfo esencial.
viernes, marzo 21, 2014
La Super Liga que no fue
Año 1930, otro gol de Guillermo Stábile. Año 1931, la certeza de que Huracán estaba invariablemente sentado en la mesa de los grandes y de las decisiones relevantes.
Huracán, siempre entre los grandes. También al inicio del Profesionalismo, claro. El siguiente texto así lo demuestra. Retrato de lo que no se discutía: el lugar de privilegio que al Globo de Newbery le correspondía por derecho propio.
Por Oscar Barnade*
El 17 de abril de 1930, en el diario El Mundo, hay una noticia que confirma el lugar que ocupaba Sportivo Barracas: “Hay 10 clubes comprometidos para constituir la liga de profesionales”. En el texto se informa de una reunión privada en la casa particular del presidente de Huracán, y en ella estuvieron los presidentes de Racing, Boca, Independiente, Estudiantes, San Lorenzo, Gimnasia, Sportivo Barracas, Ferro y el vicepresidente de River. El texto finaliza con esta sentencia: “Otras de las resoluciones consistió en establecer que para ser admitido en la liga a crearse Sportivo Barracas deberá comprometerse y realizar una serie de reformas y ampliaciones en las instalaciones de su field para que las mismas puedan permitir amplias comodidades para los espectadores”. La invitación fue rechazada. La Comisión Directiva, encabezada por el presidente Carlos Pedro Anesi (un actor social importante de la época que tiempo después sería presidente del ACA) presentó un proyecto de profesionalismo sin excluir el amateurismo. En cambio, el grupo de los grandes quería armar una división profesional dentro de la Asociación con apenas 10 equipos: “Boca, River, Independente, Racing, San Lorenzo, Huracán, Gimnasia, Estudiantes y otros dos clubes con méritos deportivos y económicos”, según La Nación del 10 de mayo de 1931. Igualmente, el grupo que lideraba a los clubes que querían sí o sí el profesionalismo fue sumando otros adherentes hasta llegar a 18. Hasta el 15 de mayo, Sportivo Barracas participó de las reuniones. Después se bajó. Argentinos fue el último en sumarse, dos días antes de la fundación oficial de la Liga Argentina de Foot-Ball, el 18 mayo.
*Periodista e historiador. Vicepresidente del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF). Extracto de un texto publicado en ocasión del Centenario de Sportivo Barracas.
Huracán, siempre entre los grandes. También al inicio del Profesionalismo, claro. El siguiente texto así lo demuestra. Retrato de lo que no se discutía: el lugar de privilegio que al Globo de Newbery le correspondía por derecho propio.
Por Oscar Barnade*
El 17 de abril de 1930, en el diario El Mundo, hay una noticia que confirma el lugar que ocupaba Sportivo Barracas: “Hay 10 clubes comprometidos para constituir la liga de profesionales”. En el texto se informa de una reunión privada en la casa particular del presidente de Huracán, y en ella estuvieron los presidentes de Racing, Boca, Independiente, Estudiantes, San Lorenzo, Gimnasia, Sportivo Barracas, Ferro y el vicepresidente de River. El texto finaliza con esta sentencia: “Otras de las resoluciones consistió en establecer que para ser admitido en la liga a crearse Sportivo Barracas deberá comprometerse y realizar una serie de reformas y ampliaciones en las instalaciones de su field para que las mismas puedan permitir amplias comodidades para los espectadores”. La invitación fue rechazada. La Comisión Directiva, encabezada por el presidente Carlos Pedro Anesi (un actor social importante de la época que tiempo después sería presidente del ACA) presentó un proyecto de profesionalismo sin excluir el amateurismo. En cambio, el grupo de los grandes quería armar una división profesional dentro de la Asociación con apenas 10 equipos: “Boca, River, Independente, Racing, San Lorenzo, Huracán, Gimnasia, Estudiantes y otros dos clubes con méritos deportivos y económicos”, según La Nación del 10 de mayo de 1931. Igualmente, el grupo que lideraba a los clubes que querían sí o sí el profesionalismo fue sumando otros adherentes hasta llegar a 18. Hasta el 15 de mayo, Sportivo Barracas participó de las reuniones. Después se bajó. Argentinos fue el último en sumarse, dos días antes de la fundación oficial de la Liga Argentina de Foot-Ball, el 18 mayo.
*Periodista e historiador. Vicepresidente del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF). Extracto de un texto publicado en ocasión del Centenario de Sportivo Barracas.
miércoles, marzo 19, 2014
Los sin Gloria
Instituto 1-Huracán 0
Siempre que hay que ofrecer una actuación acorde a la historia y a la circunstancia, este Huracán -el de los últimos años- casi invariablemente pierde. En Alta Córdoba no hubo excepción: un equipo sin vuelo, sin constancia para la búqueda, sin oficio para defender, sin astucia para afrontar dificultades cayó por un gol. Pero sobre todo perdió porque no jugó como se juegan estos partidos: como finales. Pareció lo que menos agrada: un equipo sin alma, que en vez de Huracán mereció llamarse Los sin Gloria. Aunque duela...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
domingo, marzo 16, 2014
Señales...
El Arco Iris en el Ducó, tras el partido ante Defensa. ¿Una señal?
Por Eladio Mases
Cuando Marcos Díaz voló hacia su derecha y detuvo el remate de Daniel Montenegro tuve una extraña sensación que no me habitaba desde ya no recuerdo cuándo: creí que en ese instante todo podía cambiar. Después, tras un notable segundo tiempo, le ganamos a Independiente en Avellaneda. Fue el primer triunfo ante el Rey de Copas de visitante desde 2002; resultó también la primera victoria ante un grande fuera del Palacio Ducó desde aquel 2-1 en La Bombonera, en 2010.
Después, llegó el viernes, en Parque de los Patricios, frente a Defensa. Partido difícil, frente al escolta. Obligación de ganar para seguir creciendo y creyendo. Pero no ganamos. El rival fue mejor, mereció llevarse los tres puntos. Sin embargo terminamos empatando. Extraño, pensé: casi nunca que merecemos perder logramos evitar la derrota. Y entonces, apareció un enorme y hermoso Arco Iris en el cielo del Ducó. Quise creer que era otra señal.
Ahora, ya con la fecha terminada, las matemáticas insisten en que, a pesar de nosotros mismos, podemos seguir peleando por el obligatorio objetivo del regreso a la A. De los diez equipos que están arriba nuestro sólo ganó Instituto, nuestro inminente rival. El Puesto 3 -el del ascenso, el que ahora es propiedad de Independiente- sigue estando a ocho puntos; el Puesto 4 -territorio de Atlético Tucumán- se acercó un poco y quedó a seis. Quedan 14 fechas, 42 puntos por disputar.
En lo que va de 2014, sólo dos equipos sumaron más puntos que Huracán en el Nacional. Se trata de Sarmiento (el mejor, con 18) y Douglas Haig (con 12). Ambos disputaron un encuentro más, que tenían pendiente del año pasado. Es un síntoma inequívoco: cualquiera le puede ganar a cualquiera. Y en cualquier escenario. Y esa certeza ofrece un optimismo: Huracán depende de entrar en racha para poder trepar y pelear hasta el último de los partidos y de los suspiros.
Para eso, a partir del miércoles ante Instituto, en Córdoba, hay que mejorar en un aspecto fundamental: la precisión en el área ajena, la contundencia, la definición. Por lo pronto, la última señal mucho se parece a una invitación: el Arco se agrandó. Y es enorme.
Por Eladio Mases
Cuando Marcos Díaz voló hacia su derecha y detuvo el remate de Daniel Montenegro tuve una extraña sensación que no me habitaba desde ya no recuerdo cuándo: creí que en ese instante todo podía cambiar. Después, tras un notable segundo tiempo, le ganamos a Independiente en Avellaneda. Fue el primer triunfo ante el Rey de Copas de visitante desde 2002; resultó también la primera victoria ante un grande fuera del Palacio Ducó desde aquel 2-1 en La Bombonera, en 2010.
Después, llegó el viernes, en Parque de los Patricios, frente a Defensa. Partido difícil, frente al escolta. Obligación de ganar para seguir creciendo y creyendo. Pero no ganamos. El rival fue mejor, mereció llevarse los tres puntos. Sin embargo terminamos empatando. Extraño, pensé: casi nunca que merecemos perder logramos evitar la derrota. Y entonces, apareció un enorme y hermoso Arco Iris en el cielo del Ducó. Quise creer que era otra señal.
Ahora, ya con la fecha terminada, las matemáticas insisten en que, a pesar de nosotros mismos, podemos seguir peleando por el obligatorio objetivo del regreso a la A. De los diez equipos que están arriba nuestro sólo ganó Instituto, nuestro inminente rival. El Puesto 3 -el del ascenso, el que ahora es propiedad de Independiente- sigue estando a ocho puntos; el Puesto 4 -territorio de Atlético Tucumán- se acercó un poco y quedó a seis. Quedan 14 fechas, 42 puntos por disputar.
En lo que va de 2014, sólo dos equipos sumaron más puntos que Huracán en el Nacional. Se trata de Sarmiento (el mejor, con 18) y Douglas Haig (con 12). Ambos disputaron un encuentro más, que tenían pendiente del año pasado. Es un síntoma inequívoco: cualquiera le puede ganar a cualquiera. Y en cualquier escenario. Y esa certeza ofrece un optimismo: Huracán depende de entrar en racha para poder trepar y pelear hasta el último de los partidos y de los suspiros.
Para eso, a partir del miércoles ante Instituto, en Córdoba, hay que mejorar en un aspecto fundamental: la precisión en el área ajena, la contundencia, la definición. Por lo pronto, la última señal mucho se parece a una invitación: el Arco se agrandó. Y es enorme.
viernes, marzo 14, 2014
Apareció Wanchope
Ramón Abila, Wanchope, fue la última contratación de Huracán. Por él, se le pagó a Instituto dos millones y medio de pesos. Ayer, bajo la lluvia, solito, construyó la mejor jugada del equipo, esa maniobra que derivó en una asistencia para Leandro Caruso y en el gol. Fue una aparición. Quizá necesite más minutos...
Un punto, más suspenso
Huracán 1-Defensa y Justicia 1
Había que ganar para crecer. Se empató. Debió ser derrota. Se sumó un punto. Parecía que la igualdad no servía. Pero perdió Atlético Tucumán y el Puesto 4 quedó a seis unidades. Y si Banfield -el puntero- derrota a Independiente, el Globo de Newbery descontará un punto y quedará a siete del deseado Puesto 3. En definitiva más suspenso... Mientras se espera más juego.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
Bienvenidos a otra final
Por Eladio Mases*
Huracán se juega otra final, el viernes ante Defensa y Justicia, el escolta de Banfield, rival directo en el objetivo obligatorio del regreso a la A. Y hay que estar a la altura de la circunstancia. Nosotros, desde el contorno, en la Bonavena -La Popular más grande de la Argentina-, en la Miravé de la torre, en la Alcorta de tantas leyendas. En el rincón que cada uno elija. Y ellos, los jugadores y el cuerpo técnico desde el campo de juego para demostrar el significado de la camiseta que llevan puesta, la historia que representan en tiempo presente. Y ellos, los dirigentes, que deben estar atentos para no otorgar ventajas, para no facilitar la tarea de tantos vivivllos que suelen aparecer en estas ocasiones que marcan rumbos y definen recorridos... A todos, bienvenidos a otra final.
Eladio Mases es periodista.
miércoles, marzo 12, 2014
El cabezazo de todos
El inolvidable gol de Ariel Wiktor frente a Quilmes, bajo la lluvia, en el Nacional de la temporada 89/90. Aquel hermoso cabezazo de todos.
domingo, marzo 09, 2014
Una atajada, un comienzo
Marcos Díaz se paró en la línea del arco, confió, imaginó que podía, salió despedido a su derecha, el remate de Daniel Montenegro lo encontró firme, decidido. Dio rebote hacia el costado. Gritó bien fuerte. La atajada resultó decisiva para que Huracán, luego, le ganara a Independiente. También puede ser un comienzo. Nada menos...
Que vuelvan los lujos útiles
Matías Defederico, en acción, ante Cristian Tula, durante el triunfo frente a Independiente. El caño como recurso ofensivo. El lujo útil. Bienvenidos...
sábado, marzo 08, 2014
Un grito en el silencio
Patricio Toranzo define, tras una gran jugada de Leandro Caruso. Fue el gol de la victoria en Avellaneda. Fue un grito en el silencio.
Independiente 0-Huracán 1
Independiente parece preso de sí mismo, de ese infierno en el que se metió cuando parecía que faltaba casi nada para su horizonte de Primera. No fue casualidad esa despedida con los silbidos como telón de fondo y con los insultos como retratos de la bronca. El equipo de De Felippe jugó mal y perdió. Huracán, que venía de tropiezo en tropiezo, lo golpeó y lo noqueó. Se le animó a jugar de igual a igual y, ya en el segundo tiempo, se aprovechó de las urgencias y de las ansiedades ajenas para ganar con lo justo en el resultado y con justicia en cuanto a los méritos.
Parece mentira, pero es verdad: Independiente y Huracán disputaron ayer en la segunda categoría el viejo duelo nacido en 1915. Y no es azar: están ahí porque hicieron las cosas muy mal en varios rubros. También en el deportivo. En este último aspecto, lo que ofrecieron en el primer tiempo sirve como testimonio inequívoco: se jugó poco y bastante mal. En esa etapa quedó la impresión de que Independiente estaba más cerca de la chance de ganar. Pero no. El Rey de Copas tuvo una posibilidad enorme y la dilapidó: penal de Montenegro (por falta de Cuesta a Penco), atajada de Marcos Díaz. Y a partir de ese momento, que se vivió como un gol en contra en Avellaneda, el equipo perdió intensidad y capacidad creativa. Se inhibió.
Huracán, que parecía roto tras una semana de rumores diversos e incómodos, se reconstruyó a sí mismo. Con una curiosidad: los abanderados de la recuperación fueron cuatro de los Angeles de Cappa. Domínguez y Arano le brindaron solidez a una defensa que, con sencillez y sin complejos, ganó regularmente ante los delanteros rivales; Toranzo y Defederico fueron perfectos socios para encontrar espacios y generar peligro. Y lo que había sido imposible en los últimos tres encuentros se transformó en un grito entre los silencios del Libertadores de América: tras una buena combinación con Caruso, Toranzo definió de manera impecable. Uno a cero. Y un mensaje: a los silbidos -por su pasado en Racing- el mediocampista respondió del mejor de los modos, con fútbol para el aplauso.
A partir de ese momento, Independiente mostró la peor de sus versiones. Se desesperó por la propia necesidad de sumar, pero no creyó en que podía darlo vuelta. Intentó, pero no supo cómo. Buscó, pero no tenía con qué. Casi no inquietó a un Huracán que, a esa altura del partido, estaba más cerca de ampliar la diferencia que de padecer los embates del rival. De hecho, de contraataque, casi lo liquida: a Espinoza le anularon un mano a mano por un off side que no era y Gallegos se lo perdió en soledad ante Diego Rodríguez. Mientras tanto, el equipo de De Felippe escuchaba los fastidios del contorno y se paralizaba, chocaba contra Huracán y, sobre todo, contra su propia crisis. Del otro lado, Kudelka -el técnico que había escuchado rumores sobre su partida- sonreía. Estaba volviendo a creer...
Texto publicado por el autor del Blog, en Clarin.
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
En el fixture
Entre los goleadores
jueves, marzo 06, 2014
1980: Intervenidos y luchadores
Daniel Calvanese, Carlos De Marta, Abelardo Cheves (mal escrito, con "z"), Héctor Clide Díaz, Miguel Gallardo y Miguel Flores, seis figuritas del plantel de 1980.
Por Ariel Scher*
Mi buen amigo Arturo era un artista para quitarle la cáscara a las manzanas con un cuchillo finito, conocía de memoria cada intervención de la guitarra de Jimmy Page en Led Zeppelín y se las arreglaba como marcador de punta en cualquiera de los costados de la cancha. Sería justo decir que tenía bastante mérito en bastantes cosas y que todas sus tías podían juntar argumentos para alabarlo delante de las vecinas, inclusive de las vecinas que jamás reconocían los méritos de ningún sobrino ajeno. Sólo había una cuestión, una notoria, una especial, una que no era difícil para otra gente, en la que mi buen amigo Arturo fallaba. No sabía gritar goles.
No era un problema de voz ni, tampoco, de voluntad. Y, mucho menos, de falta de pasión. Mi buen amigo Arturo quería al fútbol tanto como a las dos novias que tuvo en su vida. Jugaba seguido, viajaba de memoria a la mayoría de los estadios y hasta dominaba el nombre de casi todos los delanteros del campeonato de España en los tiempos en los que nadie pronunciaba la palabra “globalización” y la televisión no pasaba los partidos desde Madrid o desde Barcelona con la misma facilidad que los de Avellaneda. La verdad es que mi buen amigo Arturo no sabía gritar goles y no había explicación.
Por el tiempo en el que mi buen amigo Arturo andaba en la transición entre su primera y su segunda novia, íbamos a la cancha juntos muy seguido, así que no resultó extraño que un día de noviembre, en lo mejor de la primavera de 1980, nos tomáramos uno de los colectivos que él conocía mejor que yo y partiéramos hacia la Bombonera. No me voy a olvidar jamás: jugaban Boca y Huracán.
Quiero aclararlo porque en esta etapa de fanatismos inconvenientes acaso no se entienda: ni mi buen amigo Arturo ni yo éramos de Boca o de Huracán. Fuimos porque la juventud nos regalaba fuerza, porque disfrutábamos de la experiencia de la amistad y porque nos tentaba la posibilidad del gran fútbol. Fuimos así, tan naturalmente, que no se me ocurrió preguntarle a mi buen amigo Arturo por qué, después de bajarnos del colectivo y de marchar unas cuadras, nos ubicamos en la tribuna de Huracán.
Lo sabe cada individuo que creció: cuando somos jóvenes estamos convencidos de que el tiempo nos pertenece y es eterno. Quizás por eso, creí que iba a retener para siempre cada imagen de ese partido. El fútbol de Huracán que fue impresionante, un gol de Roque Avallay parecido a otros buenos goles de Avallay, un gol de Brindisi que –como cada movimiento de Brindisi- a mi buen amigo Arturo y a mí nos certificaba que Brindisi transcurriría toda su existencia como crack, la cara de un gordo de la hinchada al que le abundaban los kilos y la alegría. De mi buen amigo Arturo, seguro, me quedaría la imagen de todas las veces: su análisis impecable, su placer ante cada jugada de calidad y, desde luego, su garganta cerrada, seca y muda en los momentos en los que miles y miles gritaban gol.
Ser joven, decía, abre la maravillosa puerta de sentirse dueño del tiempo, pero también empuja al error. Y yo, en ese partidazo, en plena Bombonera, me equivoqué. Nada de lo que enumeré –ni Avallay, ni Brindisi, ni un gol más que creo que hizo Candedo, ni el gordo ese de los muchos kilos y la mucha alegría- ocuparía el centro de mis recuerdos. Nada. Lo más importante todavía estaba por pasar.
Es verdad que no puedo precisar cuántos minutos iban. No puedo porque la circunstancia que siguió fue tan potente, tan asombrosa y tan inmensa que me dejó sin registrar la más mínima señal del reloj. A la distancia comprendo que aquel desentendimiento del reloj respondía a una lógica que hoy me surge transparente: ocurrió algo que detuvo el tiempo.
Yo lo vi. Lo vi con calma y como se ven las cosas que no sorprenden. Huracán metió su cuarto gol. Era el 4 a 1, una goleada que se correspondía con lo que había pasado, aunque se tratara de un resultado no frecuente, y menos aun para un equipo visitante que pasaba por la Bombonera. Tuve la percepción de que ese gol no le agregaba demasiado al partido, apenas unos granitos de sal sobre una ensalada que ya estaba lista. Y ahí radicó mi error. Cuando giré la cabeza para comentar la circunstancia, mi buen amigo Arturo no me ofreció ninguno de sus comentarios sabios e impecables. Estaba gritando el gol.
Un sudor extraordinario me inundó las cejas y un frío indigno para noviembre me envolvió la piel. Lo enfoqué una vez: gritaba. Lo enfoqué dos veces: gritaba. Lo enfoqué tres veces: gritaba. La vez siguiente que lo enfoqué no sólo gritaba. Además, se aferraba en un abrazo con el gordo de la hinchada.
Repito que se me perdió la noción del tiempo y ese es mi argumento para no saber cuánto pasó hasta que mi buen amigo Arturo dejó de gritar. Sólo tengo en claro que en el instante en el que evalué que podía preguntarle qué había pasado, él se adelanto y, ronco y agotado, me dijo:
-Lo hizo el pibe Morresi.
Eso era, exactamente, lo único que yo sabía, que el gol lo había hecho un pibe, Morresi, jugador de Primera desde hacía muy poquito. O sea: mi buen amigo Arturo no me estaba contando nada que me permitiera entender nada. Nada que me ayudara a salir de pasmo y me iluminara las causas de lo que había sido el primer grito de gol que oí desde su garganta.
-Lo hizo el pibe Morresi… ¿Y qué?-, le repliqué, bordeando la indignación por su falta de precisiones.
Entonces, mi buen amigo Arturo se me arrimó a la oreja con la pobre voz que le quedaba, logró otra vez que el tiempo permaneciera detenido, puso en suspenso cada uno de los otros sonidos que daban vuelta en la Bombonera, y me ofrendó las palabras más reveladoras, más nobles y más extraordinarias que escuché en toda mi vida en las canchas:
-Lo hizo el pibe Morresi. Juega fenómeno y, además, le ganó a todo. Tiene un hermano desaparecido, se lo desaparecieron estos hijos de puta que todavía están en el poder. Un día se van a tener que ir, te lo juro. Para mí, este gol es un mensaje. Es un gol de la vida.
De lo que sucedió de allí en más, sólo tengo claro que enseguida resolví que mi buen amigo Arturo me hablaba de algo que yo sabía y no sabía, de una escena que yo no ignoraba del todo pero, a la vez, no terminaba de mirar. También resolví, aunque no con la precisión con la que puedo expresarlo ahora, que hay épocas en las que la injusticia se disfraza de normalidad, pero que los disfraces nunca duran hasta la eternidad.
Un ratito más tarde, hicimos el camino de regreso. Fuimos desde la cancha hasta el colectivo y desde el colectivo hasta nuestras casas. Durante todo el viaje, no conversamos. Yo iba silencioso y pensativo. Mi buen amigo, en cambio, se la pasó con la garganta encendida. Al principio, pensé que tarareaba uno de los solos grandiosos de la guitarra de Jimmy Page. Después me di cuenta de que, desde el fondo del alma, seguía gritando gol.
Nota: el relato refiere a la victoria de Huracán en La Bombonera por 4-1, en 1980, año de intervención en el club, con Juan Tidona como presidente, con la dictadura como telón de fondo. A pesar de todo, el equipo realizó una aceptable campaña en el Metropolitano, en el que -en algún tramo- se asomó a la pelea por el título.
*Ariel Scher es periodista y docente. Editor del diario Clarín.
Campaña:
Metropolitano: Octavo. G 11; E 15; P 10 / GF 58; GC 50.
Nacional: Cuarto - Zona B. G 6; E 2; P 6 / GF 26; GC 25.
Posiciones:
Metropolitano:
1. River 51 pts.
2. Argentinos 42 pts.
3. Talleres de Córdoba 41 pts.
3. Platense 41 pts.
Nacional:
1. Rosario Central
2. Racing de Córdoba
3. Newell's*
3. Independiente*
*Semifinalistas
Figuras:
Metropolitano:
1. Dante Sanabria, delantero.
2. Héctor Clide Díaz, defensor.
3. Carlos Babington, mediocampsita.
3. Miguel Brindisi, mediocampista.
Nacional:
1. Roque Avallay, delantero.
2. Miguel Brindisi, mediocampista.
3. Lorenzo Ojeda, defensor.
3. Jorge Gutiérrez, mediocampista.
Partidos para la historia:
1. 5/11: Boca 1-Huracán 4. La victoria más amplia en La Bombonera. Memorable.
2. 31/5: Talleres 1-Huracán 5. La mejor de las victorias en territorio cordobés.
3. 11/11: Huracán 5-Vélez 1. Impresionante goleada ante un rival que ese año protagonizó la Copa Libertadores.
3. 2/7: River 0-Huracán 1. Triunfo vital para dar pelea arriba en el Metro.
3. 13/7: Huracán 1-San Lorenzo 0. Estupenda victoria en el Ducó para quedar tercero en el Metro (a dos del escolta Talleres) y con chances de pelear con River.
Golazo de Babington en el clásico frente a San Lorenzo. Huracán, protagonista del Metro.
Por Ariel Scher*
Mi buen amigo Arturo era un artista para quitarle la cáscara a las manzanas con un cuchillo finito, conocía de memoria cada intervención de la guitarra de Jimmy Page en Led Zeppelín y se las arreglaba como marcador de punta en cualquiera de los costados de la cancha. Sería justo decir que tenía bastante mérito en bastantes cosas y que todas sus tías podían juntar argumentos para alabarlo delante de las vecinas, inclusive de las vecinas que jamás reconocían los méritos de ningún sobrino ajeno. Sólo había una cuestión, una notoria, una especial, una que no era difícil para otra gente, en la que mi buen amigo Arturo fallaba. No sabía gritar goles.
No era un problema de voz ni, tampoco, de voluntad. Y, mucho menos, de falta de pasión. Mi buen amigo Arturo quería al fútbol tanto como a las dos novias que tuvo en su vida. Jugaba seguido, viajaba de memoria a la mayoría de los estadios y hasta dominaba el nombre de casi todos los delanteros del campeonato de España en los tiempos en los que nadie pronunciaba la palabra “globalización” y la televisión no pasaba los partidos desde Madrid o desde Barcelona con la misma facilidad que los de Avellaneda. La verdad es que mi buen amigo Arturo no sabía gritar goles y no había explicación.
Por el tiempo en el que mi buen amigo Arturo andaba en la transición entre su primera y su segunda novia, íbamos a la cancha juntos muy seguido, así que no resultó extraño que un día de noviembre, en lo mejor de la primavera de 1980, nos tomáramos uno de los colectivos que él conocía mejor que yo y partiéramos hacia la Bombonera. No me voy a olvidar jamás: jugaban Boca y Huracán.
Quiero aclararlo porque en esta etapa de fanatismos inconvenientes acaso no se entienda: ni mi buen amigo Arturo ni yo éramos de Boca o de Huracán. Fuimos porque la juventud nos regalaba fuerza, porque disfrutábamos de la experiencia de la amistad y porque nos tentaba la posibilidad del gran fútbol. Fuimos así, tan naturalmente, que no se me ocurrió preguntarle a mi buen amigo Arturo por qué, después de bajarnos del colectivo y de marchar unas cuadras, nos ubicamos en la tribuna de Huracán.
Lo sabe cada individuo que creció: cuando somos jóvenes estamos convencidos de que el tiempo nos pertenece y es eterno. Quizás por eso, creí que iba a retener para siempre cada imagen de ese partido. El fútbol de Huracán que fue impresionante, un gol de Roque Avallay parecido a otros buenos goles de Avallay, un gol de Brindisi que –como cada movimiento de Brindisi- a mi buen amigo Arturo y a mí nos certificaba que Brindisi transcurriría toda su existencia como crack, la cara de un gordo de la hinchada al que le abundaban los kilos y la alegría. De mi buen amigo Arturo, seguro, me quedaría la imagen de todas las veces: su análisis impecable, su placer ante cada jugada de calidad y, desde luego, su garganta cerrada, seca y muda en los momentos en los que miles y miles gritaban gol.
Ser joven, decía, abre la maravillosa puerta de sentirse dueño del tiempo, pero también empuja al error. Y yo, en ese partidazo, en plena Bombonera, me equivoqué. Nada de lo que enumeré –ni Avallay, ni Brindisi, ni un gol más que creo que hizo Candedo, ni el gordo ese de los muchos kilos y la mucha alegría- ocuparía el centro de mis recuerdos. Nada. Lo más importante todavía estaba por pasar.
Es verdad que no puedo precisar cuántos minutos iban. No puedo porque la circunstancia que siguió fue tan potente, tan asombrosa y tan inmensa que me dejó sin registrar la más mínima señal del reloj. A la distancia comprendo que aquel desentendimiento del reloj respondía a una lógica que hoy me surge transparente: ocurrió algo que detuvo el tiempo.
Yo lo vi. Lo vi con calma y como se ven las cosas que no sorprenden. Huracán metió su cuarto gol. Era el 4 a 1, una goleada que se correspondía con lo que había pasado, aunque se tratara de un resultado no frecuente, y menos aun para un equipo visitante que pasaba por la Bombonera. Tuve la percepción de que ese gol no le agregaba demasiado al partido, apenas unos granitos de sal sobre una ensalada que ya estaba lista. Y ahí radicó mi error. Cuando giré la cabeza para comentar la circunstancia, mi buen amigo Arturo no me ofreció ninguno de sus comentarios sabios e impecables. Estaba gritando el gol.
Un sudor extraordinario me inundó las cejas y un frío indigno para noviembre me envolvió la piel. Lo enfoqué una vez: gritaba. Lo enfoqué dos veces: gritaba. Lo enfoqué tres veces: gritaba. La vez siguiente que lo enfoqué no sólo gritaba. Además, se aferraba en un abrazo con el gordo de la hinchada.
Repito que se me perdió la noción del tiempo y ese es mi argumento para no saber cuánto pasó hasta que mi buen amigo Arturo dejó de gritar. Sólo tengo en claro que en el instante en el que evalué que podía preguntarle qué había pasado, él se adelanto y, ronco y agotado, me dijo:
-Lo hizo el pibe Morresi.
Eso era, exactamente, lo único que yo sabía, que el gol lo había hecho un pibe, Morresi, jugador de Primera desde hacía muy poquito. O sea: mi buen amigo Arturo no me estaba contando nada que me permitiera entender nada. Nada que me ayudara a salir de pasmo y me iluminara las causas de lo que había sido el primer grito de gol que oí desde su garganta.
-Lo hizo el pibe Morresi… ¿Y qué?-, le repliqué, bordeando la indignación por su falta de precisiones.
Entonces, mi buen amigo Arturo se me arrimó a la oreja con la pobre voz que le quedaba, logró otra vez que el tiempo permaneciera detenido, puso en suspenso cada uno de los otros sonidos que daban vuelta en la Bombonera, y me ofrendó las palabras más reveladoras, más nobles y más extraordinarias que escuché en toda mi vida en las canchas:
-Lo hizo el pibe Morresi. Juega fenómeno y, además, le ganó a todo. Tiene un hermano desaparecido, se lo desaparecieron estos hijos de puta que todavía están en el poder. Un día se van a tener que ir, te lo juro. Para mí, este gol es un mensaje. Es un gol de la vida.
De lo que sucedió de allí en más, sólo tengo claro que enseguida resolví que mi buen amigo Arturo me hablaba de algo que yo sabía y no sabía, de una escena que yo no ignoraba del todo pero, a la vez, no terminaba de mirar. También resolví, aunque no con la precisión con la que puedo expresarlo ahora, que hay épocas en las que la injusticia se disfraza de normalidad, pero que los disfraces nunca duran hasta la eternidad.
Un ratito más tarde, hicimos el camino de regreso. Fuimos desde la cancha hasta el colectivo y desde el colectivo hasta nuestras casas. Durante todo el viaje, no conversamos. Yo iba silencioso y pensativo. Mi buen amigo, en cambio, se la pasó con la garganta encendida. Al principio, pensé que tarareaba uno de los solos grandiosos de la guitarra de Jimmy Page. Después me di cuenta de que, desde el fondo del alma, seguía gritando gol.
Nota: el relato refiere a la victoria de Huracán en La Bombonera por 4-1, en 1980, año de intervención en el club, con Juan Tidona como presidente, con la dictadura como telón de fondo. A pesar de todo, el equipo realizó una aceptable campaña en el Metropolitano, en el que -en algún tramo- se asomó a la pelea por el título.
*Ariel Scher es periodista y docente. Editor del diario Clarín.
Campaña:
Metropolitano: Octavo. G 11; E 15; P 10 / GF 58; GC 50.
Nacional: Cuarto - Zona B. G 6; E 2; P 6 / GF 26; GC 25.
Posiciones:
Metropolitano:
1. River 51 pts.
2. Argentinos 42 pts.
3. Talleres de Córdoba 41 pts.
3. Platense 41 pts.
Nacional:
1. Rosario Central
2. Racing de Córdoba
3. Newell's*
3. Independiente*
*Semifinalistas
Figuras:
Metropolitano:
1. Dante Sanabria, delantero.
2. Héctor Clide Díaz, defensor.
3. Carlos Babington, mediocampsita.
3. Miguel Brindisi, mediocampista.
Nacional:
1. Roque Avallay, delantero.
2. Miguel Brindisi, mediocampista.
3. Lorenzo Ojeda, defensor.
3. Jorge Gutiérrez, mediocampista.
Partidos para la historia:
1. 5/11: Boca 1-Huracán 4. La victoria más amplia en La Bombonera. Memorable.
2. 31/5: Talleres 1-Huracán 5. La mejor de las victorias en territorio cordobés.
3. 11/11: Huracán 5-Vélez 1. Impresionante goleada ante un rival que ese año protagonizó la Copa Libertadores.
3. 2/7: River 0-Huracán 1. Triunfo vital para dar pelea arriba en el Metro.
3. 13/7: Huracán 1-San Lorenzo 0. Estupenda victoria en el Ducó para quedar tercero en el Metro (a dos del escolta Talleres) y con chances de pelear con River.
Golazo de Babington en el clásico frente a San Lorenzo. Huracán, protagonista del Metro.
lunes, marzo 03, 2014
Un equipo bajo cero
Huracán 0-Ferro 0
El gol no llega y, en consecuencia, las victorias tampoco. Un punto de nueve, ningún grito. Demasiadas chances deja pasar Huracán, mientras el bendito Puesto 3 sigue casi siempre a la misma distancia. Ahora, Independiente -su habitante- quedó a 11 puntos con 48 por disputar. Es el próximo rival. El destino parece ofrecer una nueva última oportunidad para subir al tren que conduce a Primera. Definiendo así, como un equipo bajo cero, parece imposible. Se verá...
Así estamos:
En la tabla
En los promedios
El fixture
sábado, marzo 01, 2014
Palabras de Angel
Textual de Angel Cappa, ahora: "A raíz de las próximas elecciones en el club, algunas agrupaciones tuvieron la amabilidad de contactar conmigo para exponerme sus proyectos y , en caso de ser elegidas, ofrecerme la posibilidad de hacerme cargo del aspecto futbolístico. Yo me siento halagado de que así haya ocurrido, aunque debo manifestar que creo que no debo participar en la disputa política que lógicamente surgirá con ese motivo. No me corresponde y debo permanecer al margen. Cuando intervine, lo hice por una cuestión de lealtad con quien me había llevado al club y en otras circunstancias, evidentemente.Aun así, muchos socios no estuvieron de acuerdo.Ahora, tomar partido por algún candidato seria como estar en contra de los demás cuando, tal vez, y lo digo como socio del club, lo mejor seria la unión de todas las agrupaciones para que no haya divisiones y entre todos buscar la solución mas adecuada para que Huracán recupere su lugar de privilegio en el fútbol argentino que merece por historia y por prestigio. No es mi intención decepcionar a nadie. Solo expreso lo que siento que es mi deber en esta situación, y deseo que de estas elecciones salga lo mejor para Huracán. Un abrazo a todos los hinchas Quemeros".
Razonable.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















.jpg)








