domingo, julio 12, 2009

Nosotros y los otros



“El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.” Friedrich Nietzsche (1844-1900)

Perdieron por “poquito”. Un par de puntos nomás, y la bronca de saber que una mano negra dio vuelta la cosa cuando la fiesta era casi segura. Un gol mal anulado y el foul no cobrado que terminó en gol. ¿Será posible? Algo parece evidente: no ganaron los otros, ¡lo perdieron ellos! El país habla aún sobre la manera escandalosa en la que les fallaron justo en el peor momento y se pregunta cómo van a hacer ahora para superar la pálida y levantar cabeza. Veremos, dijo Stevie Wonder, puso la primera y aceleró a fondo.
Vélez celebró una noche y protestó amargamente durante el resto de la semana. Jugó mejor que Huracán, fue el equipo más sólido del torneo, conservó su cancha invicta y sin embargo lo que la memoria colectiva rescatará de este partido final será… la sensación de injusticia, los errores del árbitro Brazenas y el estatus de campeón moral –especialidad nativa desde los tiempos de Rattín y el referí alemán– que de manera unánime le fue otorgada al equipo de Cappa. La Argentina perdonavidas adora consagrar a un principista honesto cada tanto, siempre y cuando nada decisivo esté en juego. Una sutil manera de llamar la atención y castigar a los candidatos que se repartirán la torta cuando la cosa venga en serio. Igual es por un rato: en cuanto se canse del juego, ese país lo neutralizará, lo olvidará o lo aplastará sin piedad. ¡Angelito y Pino, un solo corazón!
Los velezanos de corazón se ponen furiosos cuando los demás se burlan de ellos. Los llaman “sociedad de fomento”, dicen que son pocos y sostienen que, por más que se esfuercen en crecer, jamás alcanzarán la grandeza de otros clubes en franca decadencia pero con el ángel intacto. No los ven ganadores aun ganando, y eso que pocos han levantado más trofeos que ellos en los últimos años. Extraño fenómeno en un país tan enamorado de los números y la acumulación.
La verdad, nadie pierde su tiempo discutiendo sus evidentes virtudes. Es más, los periodistas suelen ponerlos de ejemplo, elogian su eficiencia con moderado entusiasmo... y chau, a otra cosa. Hinchas y dirigentes están indignados; creen que no los reconocen como merecen, y es cierto. Los niegan porque no venden a pesar de sus éxitos. Antihéroes, provincianos, más ignorados que envidiados. Grises. Suena fatal, lo sé, pero la mayoría del ambiente futbolero los ve de esa manera.
¿Por qué semejante ninguneo con una institución fantástica que –vuelvo a escribirlo–, de haber sido imitada en su estilo de conducción por el resto de la dirigencia argentina, otra historia se hubiese escrito en estas pampas de crisis y gripe? ¿Qué bicho les ha picado con Vélez? ¿Qué es lo que molesta de esta laboriosa gente?
Sucede que el travieso geist argentino está a años luz de asimilar su prolija planificación. En el país, las políticas de Estado han brillado por su ausencia y nadie cede su cargo –como alguna vez hizo Raúl Gámez–, en nombre de la alternancia en el poder. Nuestros presidentes quieren eternizarse y hacen cualquier cosa para conseguirlo. Vélez tiene esa cosa medio aburrida de los países ordenados; es nuestra Suecia, si me permiten la comparación.
El rival en esta final fue su opuesto perfecto. No tanto por su estilo de juego –el tiki tiki no es tan patrimonio de uno ni carencia del otro– como por su manera de plantarse frente a la vida. Huracán es más la Argentina. Un país entrañable, talentoso, melancólico; lleno de poetas menores que hacen de la súbita inspiración un arte; gente que supo vivir antiguas épocas de esplendor y mantiene intacto ese estilo de aristócrata venido a menos que sufre la inclemencia del nuevo mundo.
Huracán es la cigarra que disfruta y Vélez la hormiga que acumula. ¿Se acuerdan de la fábula de Samaniego? Esa que contaba la historia de la cigarra que cantaba durante el verano mientras la hormiguita trabajaba de sol a sol y después, en el invierno, suplicaba por comida porque ella nada había guardado. La moraleja del maldito Samaniego es clara: a romperse el lomo sin pensar en tonterías como el arte o la diversión, chicos, así después podemos refregarles nuestro éxito a los vagos. Detestable.
La vida no suele ser tan maniquea como en las fábulas, aunque en esta amada república los animales no sólo hablan sino que aparecen en la tele. Sin duda, Huracán es mucho más que un grupito de soñadores inimputables y Vélez no sólo una férrea organización de burócratas del éxito. La gente suele identificarse con el más débil. ¿Y vos, Asch?
“Maldigo la poesía de quien no toma partido, partido hasta mancharse”, escribió Celaya, lejos de la pelota de Maradona. Pues bien, compatriotas, lo diré: más allá del bien y el mal, pues me quedo con el colgado de Huracán. Hinché por ellos y maldije a Brazenas, lo admito. Ay. Huracán, Racing, la Argentina... Mi pasión y mi condena, que nadie lo dude.

Texto publicado por Hugo Asch, en el diario Perfil.

sábado, julio 11, 2009

El Caballero Andante


Ángel Cappa, auténtico caballero andante, embajador de las mejores cualidades del argentino de ley, volvió (siempre está volviendo, como Pichuco) para dirigir el Globo; un Huracán que hace más de treinta años no conocía la gloria, pero sí los pasillos del sufrimiento; después de no demasiados domingos el rumor se extendió por las veredas, los cafetines y los taxis: Huracán estaba jugando muy bien, volvía el fútbol lindo y estaba ganando partidos.
Huracán se convirtió en una verdadera ilusión, más allá del ámbito balompédico, frente a los contratos millonarios del fútbol europeo, frente a la gripe pandémica, frente a las elecciones diestras, frente a los molinos de viento, este pequeño gran equipo quería revivir sus años gloriosos, aquellos primeros setenta con Menotti y su ballet; para los que lo queremos, era la reválida de la filosofía de Ángel Cappa, hombre de fútbol y de militancia, de tertulia polenta, de bigote finito; la percha y las convicciones de Ángel.
Ésta no sería Argentina con finales felices, es el mundo del revés y lo cantaba clarito María Elena; la historia también tiene lugar para los quijotes, para las penas mexicanas ahogadas en tequila, para los que nadaron el mar y se ahogaron a dos metros de la orilla, para las finales perdidas injustamente, para los tangos tristes. El fútbol no sería lo que es sin su componente lírico y humano, sin aquellos que van a mojarse en invierno; la música no sería lo que es sin su componente lírico, sin aquellos que van a mojarse en invierno; la música es de aquellos que la quieren escuchar y de nadie más, y supongo que el fútbol también.
No recuerdo una tertulia sin Cappa, Angelito le ponía letra y música a la charla, yo nunca le devolví una pelota buena en el truco; una vez se separaron los caminos, pero “no hay olvido cuando existen la amistad y el respeto”; Ángel fue a dirigir, yo me fui de viaje submarino, y después de veinte mil leguas nos estamos escribiendo para prometernos chamuyo del bueno y ningún partido de truco.

Texto publicado por Andrés Calamaro, en el diario Crítica.

viernes, julio 10, 2009

Esas lágrimas, las de todos


Es la historia de Juan, un nene de 6 años que unos meses atrás se enamoró del fútbol. El domingo en el Amalfitani, mientras veía caer granizo y con la manito sobre la cabeza, me comentó: “Tío, tenés razón en eso de que somos de sufrir mucho”. Minutos después, cuando Brazenas pitó el penal, nos quiso levantar la moral a todos: “Van a ver que Monzón ataja el primero de su vida”, sonreía con su paleta a media asta. Casi lo asfixiamos en el abrazo del festejo. Después pasó lo que pasó, no se los voy a contar yo. “Es injusto, muy injusto”, repetía al salir de la cancha. “No importa, será el torneo que viene”, nos dijo después de un rato, mientras todos aguantábamos las lágrimas. Al llegar a la casa se fue a duchar y recién entonces, con su mamá, en el baño, se puso a llorar: “Nos hicieron trampa”, le susurró en el hombro. Después decidió irse a la cama sin comer. Al apagarle la luz lo encontraron abrazado a su foto de Pastore y a su almohada del Globo. Esta es una de las historias pequeñas que provocó el sueño de Huracán. Por esta y otras tantas nos tenemos que sentir campeones. Este es un título que no nos lo puede sacar la mala tarde de ningún árbitro.

Texto escrito por Alejandro Marinelli, periodista y compañero de Redacción en Clarín.

jueves, julio 09, 2009

Un grito contra el despojo

Escena de la Marcha de la Bronca rumbo a la AFA. Hubo más de mil hinchas para protestar por el despojo de Liniers.

A Brazenas y Casas no podemos acusarlos de mala fe, para eso no basta el evidente agradecimiento manifestado por los favorecidos por su impericia, negligencia e inobservancia del reglamento. Sin embargo, podríamos demandarlos por mala praxis. Esta figura legal tuvo su nacimiento en la salud, y las sentencias exigen la reparación patrimonial y la suspensión temporal o definitiva del responsable.
La mala praxis se ha extendido a casi todas las profesiones: abogados, contadores y arquitectos. Quizás llegó la hora de comenzar a demandar a los árbitros ya que "cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos", artículo 902 del Código Civil. Los errores del arbitraje están probados y reconocidos. Casas no solo impidió un gol legítimo, además pudo advertir al árbitro la evidente falta. Estoy convencido que también en el fútbol hay que terminar con la impunidad.

Texto publicado por Néstor Vicente, abogado y ex presidente de Huracán, en Olé.

miércoles, julio 08, 2009

Gratitud y memoria


Afiche del sitio Soy Quemero. El sentimiento colectivo de todos los hinchas: gratitud y memoria para una campaña gloriosa, incluso sin la vuelta olímpica y más allá del dolor del despojo en Liniers.

Un robo, una estafa


Clausura, decimonovena fecha: Vélez 1-Huracán 0, en el Amalfitani. Fue un robo. Una estafa. Un dolor. Como dijo Cappa. Como lo sintió cada Quemero.

El mejor: Gastón Monzón y Mario Bolatti.
El peor: Vacante.

Así estamos:
En el Clausura.
En los promedios.
El fixture.

La marcha, la bronca, la sospecha


Esta tarde, desde las 19, los hinchas de Huracán se juntarán en la sede de la avenida Caseros para marchar rumbo a la AFA, sobre la calle Viamonte. Será una suerte de Marcha de la Bronca, a consecuencia de lo que sucedió en el partido decisivo del Clausura, frente a Vélez, el domingo, en Liniers.
"Fue un robo a la ilusión, una estafa", le dijo el lunes a Clarín Angel Cappa, quien no tiene previsto participar. La sensación de los hinchas, luego de la final del Amalfitani, la reflejó su entrenador: "Vélez no merece que le regalen el campeonato como se lo regalaron. A Brazenas le faltó cabecear un córner". Un detalle sobre Cappa: más allá de que desde España se mencionó la posibilidad de que dirigiera a partir de julio a un equipo de la Liga de las Estrellas, el entrenador ya anunció que continuará en Parque de los Patricios. "Sigo a muerte. Estoy emocionalmente más involucrado incluso ahora que antes de la final", dijo.
Mientras tanto, los dirigentes de Huracán analizan la posibilidad de un reclamo: en el diario chileno Las Últimas Noticias, dos días antes de la final, el defensor Waldo Ponce confesó que estaba en condiciones para enfrentar contra Huracán. "(...) Estoy para jugar. Capaz que si el suspendido no hubiese sido Fabián Cubero, al menos habría ido a la banca". Por Ponce, Vélez pidió el 225. Por eso, jugó Cubero. Ahora, los dirigentes de Huracán buscarán determinar si se le realizaron los estudios correspondientes. "En caso contrario, deberemos reclamar ante la AFA por la mala inclusión de Cubero", le anticipó a Clarín el vicepresidente Norberto Giuliano.

Texto publicado por el autor del Blog en Clarín.

Más:
Otros detalles, en Olé.

martes, julio 07, 2009

La prueba del absurdo



La falta de Joaquín Larrivey a Gastón Monzón. El gol de Maxi Moralez. La prueba de lo que pasó en Liniers. Un error del árbitro Gabriel Brazenas a siete minutos del final lo deja a Huracán sin su Sexta Estrella.

domingo, julio 05, 2009

"Cagones de mierda"



Angel Cappa, su bronca, su intensidad. La indignación de todos.

El dolor y la gloria


Hay otra historia detrás del subcampeonato. Y no es la historia de una derrota. No perdió Huracán, más allá de que no dio la vuelta olímpica. Porque Angel Cappa y Mario Bolatti no merecían ese desenlace sin consagración. No, seguro que ellos no perdieron. Tampoco los pibes, como Javier Pastore y Matías Defederico, que le pusieron su cara a una caída que no fue tal. Porque está claro que perder no siempre es perder.
Y así como el fútbol del mundo recuerda a campeones sin vuelta, como Hungría de 1954, o como Holanda de 1974. Así como el fútbol argentino no olvida a Gimnasia La Plata de 1933, a Banfield de 1951, a Lanús de 1956. O como la historia quemera rememora a La Aplanadora de 1939, a Los Penta de 1976; este Huracán de Angel Cappa ya se había garantizado un lugar en el pedestal más allá del tropiezo ante Vélez, en Liniers.
El técnico lo escuchó desde joven, y lo militó desde entonces: “Hay muchas formas de perder. Usted elija siempre perder jugando, perder de pie”. Y este Huracán cayó de pie. Porque jugó para el aplauso y porque soñó desde lo imposible. Porque se armó para lidiar con el promedio y fue motivo de elogio de propios y de ajenos. Porque permitió lo que casi nadie en la historia reciente de Huracán: que el Globo de Newbery en el pecho fuera un orgullo inflado.
Es cierto, no estará la sexta estrella en la camiseta a partir del Apertura. Pero sí habrá una memoria que lo guardará siempre a este Huracán, a estos Angeles de Cappa, a este Equipo del Pueblo. Porque el recorrido fue un placer y un lujo. Por eso, también la ovación para ellos. Los aplausos, el reconocimiento, las lágrimas compartidas, ese dolor que es militancia y pertenencia. No habrá olvido para esta tarde de Liniers, más allá del golpe. Porque el hincha de Huracán no es hincha del éxito sino de su identidad. Y este equipo hizo algo enorme. Fue generoso como aquellos equipos tetracampeones de la década del ‘20, como Guillermo Stábile y Cesáreo Onzari; fue guapo como Herminio Masantonio; fue futbolísticamente romántico como Emilio Baldonedo y Tucho Méndez; fue lúcido y hasta lujoso como en los días felices de los 70. Resultó, sobre todas las cosas, una reivindicación de aquellos mandamientos que parecían perdidos.
Se deshace la tarde en Liniers, bajo el cielo del Amalfitani. Es un golpe cada paso rumbo a los barrios del Sur. Se entiende cada llanto. El fútbol tiene esa cara ingrata tantas veces. Pero ninguno de ellos, ni el más quejoso ni el menos optimista, tienen un reproche para ofrecer. Y no porque el alma rota se los impida. Simplemente, porque este Huracán fue una excusa para vivir felices por un rato y abrazados a una posibilidad. Y eso, hoy, mañana, siempre, será una razón suficiente para decirles a los protagonistas de este recorrido una palabra de siete letras y un sólo significado: gracias. Sucede que la gloria, a veces, no necesita de vueltas olímpicas.

El precioso recorrido a Liniers



Así llegamos a este Domingo 5 de Julio de 2009. Con un equipo para el aplauso. Con un sueño que creció abrazado a una identidad. Con coraje. Con gritos hasta la disfonía. Con Cappa, ese Angel. Con Mario Bolatti, ese crack para la historia. Con Javier Pastore, ese talento que ya es un auténtico quemero. Con Matías Defederico, ese pibe de La Quemita que es el espejo en el que Huracán debe mirarse. Con todos. Con los que hoy estaremos en el Amalfitani. Con los que irán al Ducó. Con los que lo verán desde las Peñas del Interior. Con los que no están y nos instalaron en el alma esta militancia. Con los que ganaron los cuatro títulos en la década del 20. Con la impronta guapa de Herminio Masantonio. Con Don Alfredo Di Stéfano, que manda suertes desde Madrid. Con los mágicos intérpretes de los 70. Con los que se bancaron los días bravos, los descensos, los golpes. Sí, hoy. Hoy es el día. Estemos juntos, que se escucha más fuerte. Recen, los que crean. Respeten las cábalas, los cabuleros. Soñemos, todos. Los de acá, los de allá, los de todos lados. En un rato nos vemos. La fiesta espera. QUE ASI SEA.

Un milagro tras la gloria


Hubo otra historia antes de este milagro. Hace menos de cinco años Huracán parecía empecinado en desmentir su pasado grande. Como una cachetada a su condición de más campeón de la década del 20, en la temporada 2004/05 vivió días propios de un equipo paradigmático del Ascenso: había descendido por tercera vez a la segunda división hacía dos años, venía de terminar en la mitad de la tabla de la B Nacional e hizo un papelón propio de sus peores días. En mayo de 2005, Huracán recibía a Sarmiento. El equipo visitante viajó sólo con un juego de camisetas blancas. Huracán, entonces, tuvo que cambiar sus colores. Pero no había alternativas. Por eso, la voz del estadio, pidió 10 camisetas rojas entre los hinchas. No hubo caso: no se llegó al número suficiente. Y como en utilería no había nada, se compraron 10 camisetas negras en el local de merchandising, pero sin números. Alguien facilitó cinta adhesiva y así se hizo la indumentaria más artesanal de la historia del club.
Eran días en los que Huracán vendía por necesidad y urgencia. Esa resultaba la consecuencia de más de dos décadas de deficientes administraciones. Se fueron, en su último ciclo de cuatro años en la B Nacional, jugadores de jerarquía a precio de saldo: Alejandro Alonso, Mariano Andújar, Daniel Osvaldo, Joaquín Larrivey, entre otros. Se recibieron pedidos de quiebra como una cuestión cotidiana. Y en el medio, se siguieron sucediendo cachetazos sin olvido como el 1-5 frente a Tiro Federal, en el Ducó.
La llegada de Antonio Mohamed para su segundo ciclo fue un paso. Con él, se les dio espacio a los juveniles y se creyó en la adormecida posibilidad del regreso a la A. La victoria en Mendoza, ante Godoy Cruz, generó un impulso en la gente: los socios se triplicaron. Luego llegó Osvaldo Ardiles y el equipo se consolidó en la A.
Pero faltaba un paso, el salto. Y entonces, desde las sombras de algún olvido torpe, apareció Angel Cappa. Y con él, este milagro. Después de 15 años, Huracán pelea hasta la última fecha, tras los pasos de su sexto título de Liga. Pero no sólo eso: se cotizaron jugadores propios (como Matías Defederico o Gastón Monzón) y se generó otro ambiente en la sede de Caseros. Como si desde el campo de juego, un milagro naciera.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

Más:
La cobertura del anuncio, en Clarín.

sábado, julio 04, 2009

Crónica de lo evitable


Fue, al cabo, la crónica de un inconveniente evitable. Y la consecuencia resultó la peor: gente expuesta a la posibilidad de contagio de la Gripe A y a la decepción. Ayer, los hinchas de Huracán fueron al Ducó a tratar de comprar las 4.500 localidades ofrecidas por Vélez (3.500 populares y 1.000 plateas) para la final de mañana, en el Amalfitani. Hubo algunos que hicieron colas de hasta quince horas, tras llegar -por ejemplo- desde Trelew, Chivilcoy o Pergamino, y se quedaron sin entradas. Quedó una impresión general e inequívoca: se vendieron menos localidades de las que estaban previstas. Sucede que entre el protocolo y la habitual entrega a la barra la cifra original se redujo.
Y dentro de ese marco, aconteció también una curiosidad sintomática: en los diarios y en Internet, incluso antes de que se habilitaran las ventanillas en Parque de los Patricios, ya se ofrecían ubicaciones en la reventa. Clarín se comunicó con uno de los números publicados en el diario Olé, bajo el título: "Vélez-Huracán / Populares y plateas". Las populares estaban a 120 pesos y las plateas, a 180. Y el lugar de venta era un local sobre la avenida Caseros, a doce cuadras de la sede. Por Internet, y con envío a domicilio, las entradas pueden llegar a costar más del doble que en la reventa barrial.
Muchos de los hinchas de Huracán, disconformes con la situación, se quejaron en la puerta del estadio. La tensión duró más de una hora. Y luego algunos se juntaron y partieron hacia el Amalfitani, donde a esa hora de la mañana aún quedaban plateas, cuyo precio era de 50 pesos. En consecuencia, en Liniers se produjeron algunos breves episodios de violencia, sin grandes consecuencias.
Ayer, en las ventanillas del Amalfitani, mientras los hinchas de Huracán iban a comprar plateas locales, en el vallado se ubicaron algunos hinchas de Vélez para determinar de qué cuadro era cada potencial comprador. El mecanismo era muy novedoso: un test de preguntas históricas. Lo que sigue lo contó uno de esos compradores en el foro de Patria Quemera: "Parece chiste, pero es así. Vayan camuflados y sépanse algunas cosas de estos de Vélez. Porque te preguntan de los títulos, de Bianchi, de Chilavert..."
Según pudo averiguar Clarín, varios hinchas de Huracán concurrirán a un sector reservado para simpatizantes locales, la platea Sur. En la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos (SUBSEF) ya están avisados de la situación. Y prometieron tomar recaudos al respecto.
Esta situación del recorte de espacios para el público visitante no es nueva: desde la Era Macri en Boca que se manifiesta como un fenómeno creciente que fomenta estas situaciones entre incómodas y peligrosas. Lo de ayer fue un nuevo capítulo de lo mismo. "A Huracán le dimos lo que correspondía considerando determinadas medidas de seguridad y los espacios limitados que ahora tenemos en el sector visitante", explicó el presidente de Vélez, Fernando Raffaini.


Se jugará un partido decisivo (el que gana será el campeón del fútbol argentino), con más de 30.000 personas en el estadio y con entradas agotadas. Es una rareza, considerando que la mayoría de las actividades deportivas profesionales y amateurs fueron suspendidas o se desarrollarán con determinadas limitaciones. A consecuencia de las posibilidades de contagio de gripe A en el Amalfitani, las autoridades de Vélez pondrán a disposición del público especiales medidas de seguridad en términos de higiene (sobre todo, en cuanto a la disponibilidad de agua y jabón y alcohol en gel). Según informaron los dirigentes de Vélez, se triplicarán los empleados en servicio dentro del estadio. En cuanto a los barbijos, tras una comunicación del Ministerio de Salud, sólo se recomienda su uso para quienes sufran los síntomas propios de la Gripe A.
Los hinchas de Huracán que no consiguieron entrada para la final mañana tendrán un Plan B. El club resolvió instalar una pantalla gigante en el Ducó para ver el encuentro, que comenzará a las 15.20. Las entradas se vendarán desde el mediodía de mañana y el costo será de 15 pesos. Y las localidades serán para socios y no socios. El operativo de seguridad, que será similar al de cualquier partido oficial, estará a cargo de la comisaría 28. Huracán, en tanto, se hará cargo del personal del club para la organización y de un grupo electrógeno.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

viernes, julio 03, 2009

Ustedes, nosotros, todos...



Video de Huracán, antes del partido contra Arsenal. Los jugadores, el cuerpo técnico, los hinchas, cada recuerdo, cada historia, todos. Ahora, a Liniers...

Actualidad:
Se agotaron las entradas, en Clarín.com

Clausura, decimonovena fecha: Vélez-Huracán, en el Amalfitani. Domingo desde las 15.20.

Un título para esta pasión

En el Ducó, contra Arsenal. En este Clausura 2009.

En Mar del Plata contra Aldosivi. Una expresión de fe, en 2007.

Locales en La Paternal, durante la temporada 07/08. Otra fiesta.

La matriz del tiki tiki

Angel Cappa y su mensaje. Hoy, en Olé. La matriz del tiki tiki.

Más:
La entrevista, en Olé.

miércoles, julio 01, 2009

Te queremos ver campeón...


Es muy difícil encontrar testigos vivos de los días más gloriosos de Huracán. Ya casi no quedan privilegiados que pudieron observar las cuatro consagraciones en los años 20, que hicieron del Globo de Newbery el club más más campeón de esa década, junto a Boca, su archirrival de entonces. Resulta mucho más sencillo, claro, encontrar a la generación de estos días, a los Sub 36, a los que nacieron después del Equipo de los Sueños de 1973. Sí, ellos, los pibes que se criaron en los días bravos de Huracán, con nueve temporadas en la B en los últimos 23 años, los que conocieron el dolor enorme de tres descensos, a los que les contaron glorias que hasta ahora parecían mentira. Ellos, esos pibes, son los que gritan hasta la disfonía: "Te queremos ver campeón..." En la Alcorta, con algún abuelo que los hizo quemeros para siempre, aunque ahora lo mira desde ese cielo en el que espera una felicidad este domingo. En la Miravé, con algún tío inquebrantable que les puso la pasión en la sangre, les pagó la cuota desde el día del nacimiento y les contó sin inhibiciones que Huracán es grande. En la popular Ringo Bonavena, con ese papá que aún resiste las verdades hostiles de estos días y sueña con que el pibe finalmente crea que Cappa es un Angel capaz de todo, incluso del milagro de una vuelta olímpica.
Lucas Ricardi (29 años), Rodrigo Rocca (18), Ariel Alonso (18), Arturo Gutiérrez (25), Demián Ricardi (24), Juan Manuel Pollio (24), Javier Domínguez (24), Francisco Rodríguez (18), Damián García (19), Melisa Qualanda (18), Martín Santoro (18), Federico Musa (20) y Jorge Prieto (25) son algunos de los exponentes de la generación nacida luego de 1973. Reunidos por Clarín, en un rincón entrañable de Parque de los Patricios, sobre la avenida Colonia, contaron sus historias quemeras, sus promesas, sus locuras, sus ilusiones enormes.
Está el que promete compromiso y hasta casamiento si Huracán se consagra el domingo. Están los amigos que irán a Luján. Está el que donará dinero, el que se tatuará la sexta estrella en el pecho, el que se sacará hasta el último de sus pelos, el que le prometerá a su novia dos años sin ir a la cancha, el que recorrerá el césped del Ducó de arco a arco con sus rodillas. Aparece el que no sabe qué hacer en nombre del festejo. "Lo que sea... Hago lo que sea. Si me tengo que contagiar la gripe, no hay drama. Pero quiero dar la vuelta olímpica. Quiero eso", dice uno y se le suman casi todos los demás.
La mayoría de ellos conoce de postergaciones y de padecimientos. Estuvieron en el 1-5 ante Tiro Federal, en el Ducó, cuando parecía que el cielo se caía a pedazos sobre la cabeza de ellos, hace apenas tres años. Y fueron a San Juan y sufrieron el trauma de otra final sin éxito. Antes ya les habían dolido partidos decisivos y Promociones ante Gimnasia de Jujuy, Instituto y Argentinos. Lloraron.
Y un día gritaron hasta quedarse sin voz en Mar del Plata, ante Aldosivi. Y les pasó lo mismo más tarde, en Mendoza, ante Godoy Cruz, ese día de 2007 en el que volvieron a sentirse de Primera.
Ahora gritan sin miedo: "Que de la mano/de Angel Cappa/todos la vuelta vamos a dar..." Confían como nunca antes. Mucho más que en aquel 1994, cuando el equipo que dirigía Héctor Cúper se quedó en la antesala de la consagración. Ellos nunca lo vieron campeón en la A al Huracán de sus corazones. Ahora, saben que apenas falta un paso. Que el grito esperado merece hasta lo imposible. Se volverán a ver el domingo, en Liniers. O mejor después, en los pretendidos festejos por los barrios del Sur...

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

martes, junio 30, 2009

¿Con público?


Por ahora, se juega con público. Pero sigue la inquietud. Más allá de la portada de Olé.

Actualización:
Lo que dice el nuevo Ministro de Salud, en Olé.

La gloria o Devoto...

Revista Goles de 1950. Un partido frente a Vélez. Una historia increíble, en la que todos los jugadores terminaron presos.

Los jugadores de los dos clubes que el domingo 5 de julio irán por La Gloria, hace 59 años fueron derechitos a Devoto. En 1950, Huracán y Vélez protagonizaron uno de los hechos más insólitos de la historia del fútbol argentino: los 22 jugadores fueron expulsados por el árbitro y pasaron la noche en la cárcel de Devoto. Tenían tres días de arresto pero luego de varias gestiones fueron liberados a las 24 horas.
Se jugaba la fecha 19 del torneo de 1950. Vélez realizaba una buena campaña y se ubicaba sexto a cuatro puntos del líder San Lorenzo. Huracán, que el año anterior se había salvado del descenso tras jugar un desempate con Lanús, tenía 17 puntos, cuatro más que Quilmes que iba último. En Parque de los Patricios, Vélez ganaba 3-1. Cuenta la revista Goles: "En un ataque del cuadro fortinero se produjo un choque entre dos hombres, que se fueron a las manos y de inmediato se generalizó el pugilato con veintidós improvisados boxeadores, mientras el juez Meade -de lo peorcito del plantel británico- se iba a su camarín, suspendiendo el partido". Dicen que la incidencia, faltando cinco minutos, empezó cuando Lino Antonio Badín de Huracán (fue su segundo y último partido en Primera) increpó a Pablo Mallegni, de Vélez. Pero del escándalo fueron protagonistas todos. Así lo hizo constar el árbitro inglés en su informe.
Tras los incidentes, todos los jugadores fueron demorados en la Seccional 28 y se les aplicó la siguiente sanción: 3 días detenidos por desorden, pero no conmutable por multa. Entonces, los 22 jugadores fueron trasladados a la Alcaldía de Contraventores de Villa Devoto. Allí pasaron la noche del sábado 19 de agosto y casi todo el domingo. Afuera, familiares, dirigentes e hinchas de ambos equipos esperaban una resolución rápida. Antes de las 22 del domingo 20, y tras un día de muchas gestiones, finalmente fueron liberados.
El jueves 24 el Tribunal dio a conocer las sanciones. Antonio Di Pace, de Huracán, recibió 15 fechas. No por la pelea, sino por falta de respeto al Tribunal. Héctor Ricardo sufrió 10 fechas; Héctor Uzal, 8; Juan M. Filguerias, 6; y Néstor Naya, Ricardo Quiñones, Luis Bravo, Cesáreo Cortón, Francisco Arbios, Juan C. Giménez y Lino Badín, 5. Por el lado de Vélez, recibieron 6 fechas: Armando Ovideo, Miguel Rugilo, José Menéndez, Jorge Ruiz, Carmen Nápoli y Pablo Mallegni; y 5 para Víctor Curutchet, Angel Allegri, Domingo Scrugli, Orlando Costa y Osvaldo Zubeldía. Con suplentes, Vélez perdió chances en el torneo y Huracán tuvo que jugar otro desempate, esta vez con Tigre.
La gloria o Devoto. Una historia de ayer. También, una historia de mañana.

Texto publicado por Oscar Barnade, en Clarín.

Cappa, pasión quemera


Angel Cappa está tomando el segundo café. Después de cada sorbo breve llega una larga explicación que lo expone en su expresión más auténtica: vive el fútbol con aquella pasión forjada en sus días de Villa Mitre, allá en Bahía Blanca. Dialoga con Clarín, sentado en un bar bien porteño de la calle Tacuarí, camino a Barracas. Durante las dos horas de charla lo interrumpirán con una constante: la felicitación por el juego de su Huracán. Mira, agradece, se incomoda ante el elogio. Enseguida continuará hablando de ese impulso que lo llevó por el mundo: el de correr detrás de una pelota. Ofrece una revelación: "Aprendí a analizar el fútbol en la peluquería de mi viejo. Era pibe, tendría ocho años. Barría y todos hablaban de la jugada del nueve, de cómo tendría que haber definido, si se la tendría que haber dado al diez..." Luego sigue.
-Más allá del desenlace del 5 de julio contra Vélez, queda la impresión de que este Clausura 2009 será recordado como el torneo del tiki tiki. ¿Qué es el tiki tiki?
-Es pasarse la pelota unos a otros. Es la identidad del fútbol argentino. Es un homenaje al pase, que es lo más importante en definitiva. Esa es mi interpretación.
-¿Cree que este Huracán reivindica esa idea?
-Huracán retoma la historia. Una vez escribí que el fútbol no tenía un futuro mejor que volver al pasado. Este equipo es eso. Jugar como se jugaba. Pero no es sólo Huracán. Esto es también Lanús, Vélez, Godoy Cruz, San Martín de Tucumán, incluso este Estudiantes, que juega muy bien y que no parece vinculado con la historia con la que se lo suele asociar.
Cappa se entusiasma y dice, también: "En cuanto al modo de jugar, Huracán representa en la Argentina lo que el Arsenal y el Barcelona representan en el mundo. Esos equipos son los ejemplos más notables de la misma idea".
¿Y por ese tiki tiki Huracán está donde está en este Clausura?
-Por eso entre otras cosas, claro. Pero esa idea es sin dudas la base, el punto de partida. Y luego vienen todos los demás conceptos que hacen que un equipo juegue bien.
-Huracán llega con chances a la última fecha del torneo por primera vez desde 1994: ¿se sorprende por este presente?
-Sí, claro. Yo soñaba con ser campeón con Huracán. Y sueño con eso. Pero no tan rápido, no en este torneo. Pensé que éste iba a ser un inicio y que en el próximo, si manteníamos el plantel, sí me imaginaba peleando.
-¿Este Huracán 2009 es la mejor versión del Cappa auténtico?
-A ver... Dirigí varios equipos que interpretaron la idea. Como el Real Madrid, que tenía un equipazo, Tenerife y el Racing del 98, que jugaban muy bien... Pero sí, creo que esta es la mejor versión de Cappa.
-Sucede esto en un marco curioso: Huracán es uno de los tres equipos con menor presupuesto de Primera. ¿Cómo se construye un equipo así?
-Con buenos jugadores, sobre todo. Porque Huracán no tiene un peso, pero tuvo suerte. Aparecieron pibes que juegan bien. Desde Monzón en el arco, con Defederico, con Pastore... Más las presencias de Bolatti, de Domínguez... Todo eso facilitó que se agarraran los conceptos muy rápidamente.
-¿Por qué gusta tanto este Huracán?
-Este Huracán, con todas las adhesiones que consiguió, desmiente algo que se dice con mucha facilidad: a la gente sólo le sirve ganar. No es cierto. Claro que quiere ganar, porque es lo más importante. Pero por supuesto que también le importa cómo. A mí, la gente cuando me para por la calle me habla del juego. Y me dicen: "espero que sean campeones porque me encanta cómo juegan". El otro día estaba en un café mirando Chelsea-Barcelona (por las semifinales de la Champions League) y cuando hizo el gol Iniesta la gente lo gritó. No eran catalanes. Eran hinchas de fútbol. La gente lo gritó porque le gusta el Barcelona.
-En la historia de Huracán, al menos en la reciente, habrá un antes y un después de usted; ¿habrá un antes y un después de Huracán en su carrera?
-Sería presumido si pensara lo primero. Pero sí creo que en Huracán encontré un lugar justo para expresarme. Ya me lo había dicho Di Stéfano: "Llegarás al club con menos plata del mundo, pero en el que mejor vas a poder desarrollar tu ilusión".
-¿Cuál es la mayor virtud del Cappa entrenador?
-Si tengo alguna virtud, cosa que lo dudo... Es que nunca creo que ya lo sé todo. Jamás pienso que no me quedan cosas por aprender.
-¿Cómo imagina la final?
-Vélez, por empezar, es un equipazo. Tiene una estructura de años de trabajo. Invirtió mucho dinero para reforzarse, de manera inteligente. Es un equipo con todos los argumentos para ser campeón.
-¿Y en cuanto al juego?
-Yo siempre trato de imaginar un gran partido. Están varios de los mejores jugadores del torneo. Espero que sea un partidazo. Y es una suerte para el fútbol argentino que la disputen dos equipos así. El mensaje es muy bueno: se puede llegar jugando bien. Es mentira que se llega sólo de otra forma...
-Fue campeón con el Real, con Universitario y en Sudáfrica: ¿cuáles son las diferencias con esta posibilidad con Huracán?
-Es una sensación única la de poder ser campeón en Argentina. Siempre soñé con estar en los equipos grandes. Para mí "el" fútbol es el argentino. Es como el barrio. Lo siento mío. Me siento parte de él.

Entrevista publicada por el autor del Blog, en Clarín.

Más:
El video de la entrevista, en Clarín.com.

Actualidad:
Ante Vélez, ¿con o sin público?, en Clarín.com.

domingo, junio 28, 2009

Penales, esa preocupación

Federico Nieto, Franco Mendoza y Federico Poggi festejan con Cristian Cellay, el autor del último gol de penal para Huracán. Fue en noviembre de 2007, en La Plata, ante Estudiantes.

Pocas veces se lo vio tan enojado a Angel Cappa desde su regreso a la Argentina: en Rosario, ante Newell's, su Huracán jugaba para el aplauso y dominaba a su rival. Tenía la pelota, desequilibraba, generaba situaciones. Entonces, encaró Matías Defederico de derecha a izquierda, entró al área y Juan Quiroga lo cruzó. Era falta. Era penal. El entrenador reaccionó, se enojó, volvió a insultar a lo Federico Luppi. Lo expulsaron. Luego pidió disculpas por los modos, pero jamás cambió de opinión: para él fue un penal grande como el Parque de la Independencia. La escena no fue la única de ese tipo en este Clausura que tiene a Los Angeles de Cappa a un punto de la consagración.
Huracán tiene un estigma desde su regreso a Primera: los penales. De los 75 partidos que disputó en las últimas dos temporadas, tras ganarle la Promoción a Godoy Cruz en la edición 2006/07, apenas le sancionaron dos penales a favor (uno en cada campaña) y convirtió sólo uno. Cristian Cellay fue el único que llegó al gol por ese camino: convirtió un penal (infracción de Marcos Angeleri a Cristian Sánchez Prette) en el 1-1 con Estudiantes, en La Plata, el 25/11/07, por el Apertura de ese año. Y César González desperdició el otro: se lo atajó Sebastián Torrico, de Argentinos, en la décima fecha del vigente Clausura.
La pasada temporada Huracán fue el equipo con menos penales a favor; ahora, también. Y este detalle les preocupa al cuerpo técnico y a la conducción, de cara al partido decisivo del 5 de julio ante Vélez, en el Amalfitani. "Contra Newell's, frente a Boca, también el otro día ante Arsenal sucedieron infracciones muy claras dentro del área y no hubo sanción...", contó recientemente el técnico Angel Cappa.
El tema de los penales es una incomodidad para el cuerpo técnico y para la dirigencia del club de Parque de los Patricios. Ayer, un importante dirigente le contó a Clarín: "Es un tema en el que hay que poner atención. Pero quejarse es contraproducente. No sirve condicionar a los árbitros. Meterles presión no es la solución". El martes, en la AFA, se sabrá quién dirigirá el encuentro decisivo.
Acontece también que, como contrapartida, Vélez es el equipo con más penales a favor en el actual Clausura: seis en las 18 fechas disputadas (convirtió cuatro Hernán Rodrigo López, quien desvió uno; y además le atajaron uno a Joaquín Larrivey). De los cuatro penales que convirtió, tres fueron determinantes para sumar: le ganó 2-1 a Tigre; venció 1-0 a San Lorenzo; y empató en el reciente 1-1 ante Lanús. El otro penal a favor también tuvo lugar en un partido relevante: el 4-2 ante Colón, en el Cementerio de los Elefantes.
Una curiosidad vinculada con la cuestión penal: los últimos seis penales en favor de Huracán sucedieron en sus últimos 98 partidos (cuatro de ellos en la B Nacional). En idéntico período, recibió 14 penales en contra. En cambio, al club de Liniers apenas le sancionaron cinco penales en contra desde el Clausura 2007 a la fecha.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

Juntos


Estemos juntos. Como todo el Clausura. Como dice Angel Cappa. Como requiere la circunstancia inmejorable. Juntos. Apenas eso. Todo eso.

sábado, junio 27, 2009

Un sueño que palpita


Afiche de Huracán. Es también el retrato de una sensación en la antesala del partido decisivo frente a Vélez, que se jugará el 5 de julio. Se trata de un sueño que palpita en cada quemero.

viernes, junio 26, 2009

Como una película...


El siguiente texto fue publicado por "Magalí" en el foro de Patria Quemera. Merece ser compartido:

Las mujeres crecemos viendo películas románticas. Un galán, un conflicto, un adversario, un amor. Se nos caen las lágrimas a rolete, cuando el amor no es correspondido, cuando se concreta, cuando muere uno de los protagonistas, cuando se escapan de los líos, cuando triunfan los malos, cuando triunfan los buenos... Resumiendo, lloramos por todo. Y los hombres nos miran, a veces tentados, y tiran el : "me podés decir por qué estás llorando? es una pelicuuuula!!!!"
Insensibles!!!, pensamos. ¿¿Cómo pueden aguantarse las lágrimas cuando muere jack en titanic?? ¿¿Cómo no se emocionan con shakespeare apasionado??...
Y sin embargo, pasa algo raro. Hay un día en que las emociones de los hombres se mezclan. Ni Simba estaba tan abatido con la muerte de Mufasa, como mi hermano esa vez que perdimos con San Juan. La única vez que vi a mi otro hermano tan contento como en el 4-0 a River, fue cuando se compró el auto a los 21.
Ustedes ven la cara de un hombre cuando grita Gol? Cuando un jugador de su equipo tira un caño? Cuando se viene una contra, y el rival tiene dos defensores? Cuando el referí pita el final en un partido ajustado?. Haría de la enemiga de Bruce Willis en Duro de Matar, antes que cambiarle el canal a un quemero cuando pasan los goles del globo en Fútbol de Primera. 11 protagonistas. 1 Director. Y que empiece el rodaje...
El que te pega, el que se enoja, el que comete una injusticia, el que inclina la historia, el que te guiña el ojo y te deja seguir...
El que te abraza, el que festeja tus logros, el que te sigue de toda la vida, el que te da la pelota y te dice Hacelo...
El que sufre por vos, el que no te da bola, el que estás ahí y no te ve...
El que insiste, el que fracasa, el que mete y mete...
El que se ríe, el que te ignora, el sorprendido, el que te esperó siempre...
El que te odia, el que te ama, el que es amigo, el que es compinche...
El que habla mal de vos, el soberbio, el inocente, el joven...
El experimentado, el creido, el pibe de barrio, el idealista...
El que te quiere arruinar la fiesta, el momento justo...
El que te cambia, el que te hace mejor, el que te enseña a bailar...
El que confia en vos, el arrepentido, el que vuelve por vos...
El que te adula, el que te miente, el que te tiene fe, el que encontrás después de mucho tiempo...
Arbitros. DT. Rival. Pelota. Red. Equipo. Jueces de linea. Hinchadas. Una pasión. Un perdedor, un ganador, o negocio.
Cada club tiene una historia, como cada hincha. Y ya sea por herencia, casualidad, llevados por un amigo, llevados por algun ex o actual, para conocer, por el barrio o porque nacimos así... terminamos siendo de Huracán. Terminamos siendo parte de una historia, y en nuestra historia, Huracán terminó siendo parte nuestra.
Huracán supo ser un drama, un policial, una comedia, y hoy está vestida de suspenso... Pero más allá de esas cuotas adicionales, Huracán va a ser siempre una historia de amor. ¿Cómo te emocionás con algo actuado, después de vivir una realidad así?
Si no entendés como un hombre no llora con Titanic, no lo mires mal.
Mirá fútbol.

Actualidad:
Una goleada para confiar, en Clarín.

jueves, junio 25, 2009

Los otros mensajes

Cappa, durante su charla con los chicos del barrio Zavaleta.

Habría que decir casi lo mismo si estuviera en la mitad de la tabla o si en lugar de un punto le llevara veinte al segundo: el equipo de Huracán le envió mensaje a la Argentina. De nuevo y sin asombros: a la Argentina y no sólo al fútbol, que es el noble argumento desde el que Huracán emite sus mensajes. Se trata de un mensaje que se puede contar y definir de muchos modos, pero que es mejor sintetizar desde una expresión sencilla: se puede.
Conviene decirlo ya, antes de que Huracán termine primero o segundo en el Clausura 2009 y los expertos en oportunismo apilen elogios o críticas, según resulte el último partido. Más que cualquier jugada y más que cualquier partido, Huracán demostró que los que están perdidos y perdiendo no tienen por qué perder para siempre. Este equipo de Huracán nació en una club hecho abismos y se construyó sin que esos abismos se alejen. Sin embargo, juntó ideas, trabajo y voluntad para, con la acción colectiva, no resignarse al papel al que parecía condenarlo la historia. Eso quiso. Y querer -querer luchando, querer soñando- fue su clave para poder.
Huracán reivindicó, además, que un equipo es un equipo, pero no sólo eso. Se hizo cargo de su valor como símbolo y probó que se puede jugar al fútbol y, a la vez, se puede darle a una comunidad más cosas que hacer bien el trabajo por que se recibe paga: parte del plantel visitó la memoria del horror que es la ESMA y se juntó con los chicos del Hospital Garrahan. Y su entrenador, Ángel Cappa, factor decisivo para que este Huracán sea como es, compartió palabras y risas con los pibes que juegan al fútbol popular en el barrio Zavaleta y estará, con sus jugadores, en un comedor de Parque Patricios.
Y Huracán probó que se puede poner sobre el césped una concepción que une al fútbol con el deseo y con la belleza y que les permitió a muchos descubrir o redescubrir que hay mil medios para buscar el éxito, pero sólo algunos llenan ojos y almas. Reivindicar eso es un dato más que deportivo hacia la sociedad.
El mensaje intenso de Huracán es que se puede. Eso, por sí mismo, es un triunfo o un gol. Y, aunque es cierto que no asegura salir primero, resulta una manera digna de encarar la vida a lo campeón.

Texto publicado por Ariel Scher, en Clarín.

Cappa expone durante la visita a la ESMA. Allí llevó a varios jugadores del plantel de Huracán. Imagen: diario Crítica.

Una Selección quemera

Matías Defederico fue convocado en la primera lista del fútbol local confeccionado por Diego Maradona. En su debut, ante Panamá hizo un golazo. Fue la primera presencia de un jugador de Huracán en la Selección en 14 años (el anterior había sido Mauricio Pineda, en 1995).

Mario Bolatti, el mejor jugador del Clausura de acuerdo con las calificaciones de Olé y de Clarín, será incluido por Maradona en su segunda citación del fútbol local, para enfrentar a Nueva Zelanda, el 9 de julio.

Javier Pastore, en acción frente a San Lorenzo. A los 19 años es una de las grandes apariciones de este torneo. Será convocado por primera vez a la Selección mayor.

Más:
Los detalles, en Clarín.com.

miércoles, junio 24, 2009

El sueño compartido


Angel Cappa tiene una campera negra, con el globo de Jorge Newbery y las cinco estrellas; una sonrisa breve; el bigote prolijo; la predisposición sin apuros. Camina rumbo a los vestuarios de La Quemita, con paso manso. Lo paran chicos de las inferiores, curiosos, hinchas, cumpleañeros. Se detendrá ante cada uno de ellos con la misma generosidad. Los mira, los escucha, se saca fotos, firma autógrafos, dialoga. Es la primera escena posterior a la práctica del plantel.
Vive la antesala del partido final ante Vélez, que se disputará el 5 de julio, con la misma calma de cada ocasión previa. En la semana, el Cappa intenso de los partidos, el de los insultos a lo Federico Luppi, se deshace ante el hombre analítico, cercano. En el recorrido un par de personas le piden su presencia en un comedor de la zona de Parque de los Patricios. El técnico de Huracán acepta, como siempre. No es la primera vez: desde su llegada al club dio una charla ante los pibes del barrio Zavaleta; llevó al plantel a la ESMA; y junto a varios de sus jugadores repartió regalos en el Hospital de Niños.
También lo detienen para hablar de fútbol. Escucha preguntas, las responde, ofrece entusiasmo. Una adolescente que solloza emocionada lo mira y le dice, buscando una sola respuesta: "Angel, ¿vamos a salir campeones, no?" Y el hombre que se crió entre los potreros de Villa Mitre, antes del exilio, sonríe y entrega la única respuesta para la circunstancia: "Pero claro..."
Lo aborda otro periodista y le pregunta sobre Mario Bolatti: ¿"Qué más se le puede pedir?" Y Cappa brinda una respuesta propia de su lucidez: "¿Y qué más le vamos a pedir? ¿Que pinte las paredes del vestuario?" Vuelve a reír El Angel de La Quemita.
Lo sorprenden tantas demostraciones de afecto. Hace unas semanas, un hincha con una enfermedad terminal se le acercó a ese mismo escenario, le contó su situación y le confesó: "Mire, no sé si lo voy a poder ver campeón... Pero quiero agradecerle por su equipo: me hace bien". Esa noche, Cappa no pudo dormir. Ahora, cada vez que se acuesta, el técnico de Huracán sueña lo mismo que los hinchas: una vuelta olímpica.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

martes, junio 23, 2009

"Que se vayan todos..."



La escena del Ducó no admitía dobles lecturas: en el centro de la tribuna Ringo Bonavena, donde habitualmente se ubica la barra brava de Huracán, las banderas eran las de los últimos tiempos. Arriba, la del grupo que lidera, Plaza José C. Paz; un poco más abajo, la de sus socios, El Pueblito; y un poco más lejos, estaba el grupo de Barracas, también identificados como La Pagola. Sobre el costado derecho, alejado, había un trapo blanco con letras rojas, que tenía un nombre identificado con los disidentes: Zavaleta.
Parecía una demostración de cómo es la interna de la barra de Huracán desde hace más de un año. Por un lado, un grupo que procura convivir; por el otro, otro grupo dispuesto a lo peor en nombre de irrumpir en el centro de la popular. Lo que sucedió en el entretiempo no fue una casualidad: se están dirimiendo cuestiones de poder, de reparto de negocios espurios vinculados a la vida de la barra. Una fuente de la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolístico (Subsef) le contó a Clarín: "Se pelean por plata. Hay más cuestiones ajenas a la tribuna que otra cosa. Se juegan los espacios del barrio, quién vende la droga. Esa es la principal fuente de ingresos". Otra fuente que conoce el accionar de los barras, contó: "Y hay varios que se dedican a otra cosa: son piratas del asfalto y se disputan las zonas".
Pero no sólo eso, también hay otros negocios menos relevantes en términos de billetes, pero significativos simbólicamente: dentro de los códigos de los barras, el que consigue las entradas maneja a los pibes, a la segunda y la tercera línea. También están en juego los estacionamientos cercanos y hasta la venta de bebidas y comestibles dentro del estadio. Y los de la Zavaleta se quedaron fuera del reparto desde el año pasado, cuando fueron alejados del centro de la tribuna debido a que, según cuentan, les robaban a los propios hinchas de Huracán. Es más: dentro de ese barrio, con frecuencia estigmatizado por prejuicios ajenos, no son considerados representativos. "El Cone es el que maneja todo". cuentan quienes conocen la interna. Pertenece a la José C. Paz y cuando recién arrancaba el lunes recibió la peor de las noticias: le habían matado a un hermano. Y todas las miradas apuntaban a los disidentes. "Son capaces de lo peor; no tienen códigos", insisten desde adentro de la barra respecto del grupo de Zavaleta.
Más allá de que desde la Subsef consideran que éste fue "un hecho definitivo, que no admite otros capítulos parecidos", todo indica que se avecinan días bravos. Quienes saben los antecedentes y los modos de actuar de la barra lo aseguran sin dudar.
Hay otra certeza vinculada: la gente de Huracán (el socio, el hincha común) está harto de los barras. Ya lo manifestó de manera unánime y a los gritos, el domingo en el Ducó, frente a Arsenal: "Que se vayan todos..."

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

lunes, junio 22, 2009

Vergüenza


Otra vez la mierda de los barrabravas. Otra vez su puta violencia para manchar la fiesta con sangre. Dos muertos, cuatro horas después del partido frente a Arsenal. Una vergüenza.

Más:
Los detalles, en Clarin.com.

Tres gritos y la punta


Mario Bolatti, Patricio Toranzo, Matías Defederico. Tres goles que merecieron ser más ante un Arsenal que jamás inquietó. Tres gritos para la garantía de la punta.

Bolatti, el Rey de Patricios


Nunca un jugador necesitó tan pocos partidos para quedar para siempre en la historia de Huracán: Mario Bolatti llegó este semestre a Parque de los Patricios y en 18 encuentros ya se ganó una suerte de pedestal cerca de otros centrojás para el aplauso como Máximo Federici (crack de los tiempos del amateurismo) o Néstor Pipo Rossi o Claudio Marangoni o Francisco Fatiga Russo, hoy colaborador de Angel Cappa. No se trata de una exageración: es la consecuencia de su juego. Un ejemplo: de acuerdo con los puntajes de Clarín, el cordobés nacido entre la mansedumbre de La Para es el mejor futbolista del Clausura, con 7,22 de promedio. No sólo eso, es el mediocampista central con más goles en el torneo: hizo cinco, incluido el notable cabezazo de ayer para cambiar el rumbo del encuentro frente a Arsenal, a los 37 minutos del primer tiempo.
La última escena de la tarde del Ducó sirve también de testimonio del idilio entre Super Mario y el hincha de Huracán. Se escuchan dos canciones unánimes. La Bonavena, la Alcorta y la Miravé se unen y gritan: "Borombombón, borombombón / Para Bolatti, la Selección". Antes hacen un pedido público, casi un ruego: "Bolatti no se va / Bolatti no se va".
Antes, como en casi cada presentación de Huracán, el mediocampista central fue el ideólogo del equipo dentro del campo de juego, una suerte de lugarteniente de Cappa. Quita, toca, juega, levanta la cabeza, mira, vuelve a tocar, encara, la pide, ordena, se muestra, llega al área rival, cabecea en defensa, también en ataque, aconseja a Javier Pastore, grita su gol, se abraza, disfruta, escucha ovaciones. Juega para diez.
También le pone palabras a la victoria del equipo. "Sabíamos que Arsenal iba a ser un rival muy difícil. Pero supimos resolverlo. Manejamos bien la pelota, generamos situaciones y hasta pudimos hacer más goles". También sobre la posibilidad del título: "Somos conscientes de que estamos ante una chance histórica para el club. La gente nos lo hace saber cada vez que nos cruza, que nos ve por la calle".
Dentro de dos semanas, Bolatti tendrá la chance de ser campeón por segunda vez en la temporada: sucede que antes de llegar a Huracán, jugó dos partidos en el primer semestre para el Porto que el mes pasado volvió a ganar la Liga de Portugal. Pero sabe que esta vez es distinto. Sabe que acá su rol es protagónico, decisivo. Pero también reconoce que le falta un paso: "Ahora nos vamos a tener que jugar una final con Vélez. Hay que hacer lo que venimos haciendo. Tenemos que ir a jugar y no a meternos atrás. Es un paso. Y habrá que darlo". Habla con naturalidad de una instancia relevante para un club que lo adoptó como propio. Tiene la misma pausa forjada en su dulce pueblito cordobés. Esa con la que conduce a este Huracán para el aplauso, tras los pasos de su sexto título de Liga (luego de las consagraciones de 1921, 1922, 1925, 1928 y 1973). Y tras la gloria compartida.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

domingo, junio 21, 2009

Falta un toque


Clausura, decimoctava fecha: Huracán 3-Arsenal 0, en el Ducó. Otra victoria enorme, para seguir aplaudiendo. Con una racha notable a cuestas: Los Angeles de Cappa sumaron 25 de los últimos 27 puntos. Alcanzará con un empate en el último partido ante Vélez para sumar la sexta estrella. Es el último paso, el más importante. Falta un toque.

El mejor: Mario Bolatti.
El peor: Federico Nieto.

Más:
La cobertura, en Clarín; en Olé; en La Nación.

Así estamos:
En el Clausura.
En los promedios.
El fixture.

Me late el corazón...

Me voy al Ducó. Se viene Arsenal. Me acuerdo de los días en la B. Parece mágico: voy a la cancha a ver al candidato, quizá al campeón. Es el día del padre. Lo llevo a mi viejo Quemero en el recuerdo. Va a estar ahí. Es el que me contó que somos grandes. El que me invitó a llevar el Globo de Newbery en el pecho, en el alma. Me late el corazón... Siento que algo hermoso está por suceder.

En un lugar de la memoria


Los jugadores y los hinchas de Vélez, puntero del Clausura y equipo que hoy se puede consagrar campeón, se quejan de que el periodismo casi no habla de su club. Tienen razón: la atención no sólo de la prensa, sino también de los simpatizantes de los otros clubes, está mucho más centrada en Huracán o incluso en Lanús, que en el líder. Esa rareza provoca quejas en Liniers, donde por estos días es común escuchar: “No nos reconocen”, “No nos tienen en cuenta”, “A Vélez siempre le dan la espalda”. También es cierto que este gran Vélez tuvo mala suerte: su campaña habría sido más resaltada de no haber coincidido con este enorme Huracán.
Pero, con todo respeto, la gente del líder debería entender que quienes no somos hinchas de ninguno de estos tres clubes no estamos obligados a dejarnos seducir por el equipo que sume más puntos, sino que también tenemos el derecho de optar por el que más nos emocione, y ese equipo, terminen como terminen estas dos últimas fechas del Clausura, ya es Huracán. Reconocer sólo al que termine arriba de la tabla sería minimizar al fútbol a una matriz matemática, al cabo la concepción que se intentó poner de moda en las últimas décadas, con mayoría de jugadores-maratonistas burócratas y aburridos que escriben memorandos y reparten circulares para entrenadores oficinescos.
No es justamente el caso de este Vélez al que, si sale campeón, nadie podrá negarlo como el mejor equipo del torneo, el más sólido y el más regular. Pero a quienes el sentido común en el deporte les importa un pepino y sólo buscan una excusa para la improvisación, la locura, el genio y lo inesperado, equipo hay uno solo: Huracán.
Los campeones quedan en la historia, y si Vélez sale campeón, pues entrará en la historia. Será merecido. Pero para los locos por el fútbol, Huracán ya ingresó a una dimensión mucho más difícil: la memoria. Y es muy probable que, de acá a 10 años, se hable muchísimo más de este Huracán de Cappa que del Vélez de Gareca.
Por un lado hay campeones. Y por el otro, hay equipos que emocionan y entran en la memoria. Gracias, Ángel.

Texto escrito por Andrés Burgo, en el diario Crítica.

Clausura, decimoctava fecha: Huracán-Arsenal, en el Ducó. Hoy, domingo, desde las 17.10.

sábado, junio 20, 2009

Toda esta hinchada te quiere ver campeón...









Videos de la hinchada de Huracán. Toda esta gente que quiere la Sexta Estrella. Y estará mañana ante Arsenal, en el Ducó, tras los pasos de la gloria.

Clausura, decimoctava fecha: Huracán-Arsenal, en el Ducó. Domingo desde las 17.10.

viernes, junio 19, 2009

Vos también, Ringo


Sí, Ringo, venite. Tenés que estar. Sumate. Te esperamos. Sabés, desde tu lugar en el Reino de los Cielos, que nos jugamos todo. Ahora contra Arsenal y después contra Vélez. Dale Ringo, contate un chiste. Vení, gritá con todos los que vamos a agotar las entradas en el Ducó y en el Amalfitani. Sabés lo que significa. Llamalo al inmenso Stábile y al bravo Masantonio, que deben estar por ahí cerquita, en el Barrio Quemero de allá arriba. Dale, te esperamos. La gloria la abrazamos entre todos.

Clausura, decimoctava fecha: Huracán-Arsenal, en el Ducó. Domingo desde las 17.10.

jueves, junio 18, 2009

Detrás del entusiasmo

Carlos Arano, el subcapitán de este Huracán para el aplauso y para la historia, jugará a partir de julio en el Aris Salónica, de Grecia. Así lo anunció su nuevo club. Es un caso de una verdad que no agrada: la del éxodo inminente.

Huracán vive ahora, con 17 fechas del Clausura disputadas, días felices: está frente a la posibilidad de su sexto título de Liga, el primero en 36 años, y sólo depende de dos triunfos. Pero hay otra verdad detrás de este presente futbolístico encantador: el futuro de este equipo para el aplauso es una sucesión de incógnitas o de incómodas certezas. La novedad más inmediata es una despedida: se confirmó ayer el traspaso de Carlos Arano (subcapitán del equipo) al Aris Salónica. Lo anunció la institución griega en su sitio oficial: "Aris FC anuncia la adquisición del argentino Carlos Andrés Arano. El futbolista firmó un contrato por los próximos dos años". En la imagen que acompaña el texto aparece el lateral izquierdo festejando su gol en el 4-1 ante Argentinos, en este torneo.
El de Arano no es el único caso de despedidas posibles. Cualquier oferta que aparezca por Paolo Goltz será escuchada con entusiasmo. El capitán es uno de los tres futbolistas cuyo pase es (en parte) patrimonio del club. La última joya de Huracán, Matías Defederico, está en una situación similar. Es más: en su contrato figura una suerte de cláusula de rescisión (inferior a los dos millones de dólares).
Las situaciones de Mario Bolatti (está a préstamo del Porto) y de Javier Pastore (ahora, sólo el 10 por ciento pertenece al club) son de difícil resolución, más allá de la manifestación pública de los futbolistas respecto del deseo de continuar en el club. Algo parecido sucede con César González.
Se sabe, sin embargo, que Eduardo Domínguez y Federico Nieto continuarán hasta diciembre. Y que Gastón Monzón pertenece a la institución. Además, se está negociando para que Carlos Araujo y Patricio Toranzo continúen al menos otra temporada.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

miércoles, junio 17, 2009

Cappa, aquel lateral


Angel Cappa en sus días de futbolista, con la camiseta rayada blanca, negra y verde de Villa Mitre. Su amigo y compañero de Inferiores, Titi Santanafessa, lo retrata: "Sus comienzos fueron de 5 pero después, en Primera, jugó también de marcador de punta. Era muy buen jugador. De mucha garra. No tan técnico, pero era inteligente y veía muy bien el juego. Y es verdad que se quejaba de todo. Renegaba cuando le tocaba jugar con frío o viento, decía que esos días no se tenía que jugar al fútbol. Y cuando un defensor la tiraba para arriba, se paraba, miraba el cielo y, como el aeropuerto de Bahía queda cerca de nuestra cancha, le gritaba: 'Vas a voltear un avión...'. Y cuando se enojaba mucho, le gritaba a Dios".

Más:
La nota completa, en Olé.

martes, junio 16, 2009

Por la historia


Ya no quedan dudas: el Huracán de Angel Cappa se ganó un lugar en la historia centenaria del club de Parque de los Patricios, incluso más allá del desenlace de este Clausura. Consiguió todo esto en el recorrido, al margen del encanto de su juego:
1) La mayor victoria como visitente frente a Racing, desde la primera vez que se enfrentaron, en 1914: 4-1, en Avellaneda, por la segunda fecha. Más: fue la primera victoria quemera en el Cilindro en 17 años (la anterior, 1-0 en 1992, con gol de Jorge Cruz).
2) El 4-0 a River fue el mayor triunfo en el historial entre ambos (junto con dos idénticos resultados, uno en 1918 y otro en 1940). No sólo eso: apenas otras ocho veces en sus 100 años había vencido por cuatro o más goles a alguno de los grandes.
3) Se trata de la mayor cosecha de puntos en torneos cortos (35), con dos fechas por disputar. Superó a la campaña del Apertura 1995 (con 32). Más: nunca había sumado tantos triunfos como ahora (once en 17 partidos).
4) Será, en el peor de los casos, una de las dos mejores ubicaciones en los últimos 33 años, junto con el subcampeonato de 1994.
Pero Cappa y los jugadores saben algo: están a 180 minutos de un lugar en el pedestal de la vida de Huracán. Sucede que si derrota a Arsenal, en el Ducó, y a Vélez, en el Amalfitani, sumará la sexta estrella en su camiseta (las cinco de ahora simbolizan los títulos de Liga de 1921, 1922, 1925, 1928 y 1973). Hay más espacios de la historia al alcance. Todo esto quedó a dos triunfos.
1) Cortará una espera de 36 años (nueve de ellos los disputó en la segunda división) sin títulos en la máxima categoría.
2) Será uno de los dos equipos capaces de salir campeón en una de las primeras dos temporadas luego de regresado a la A (Rosario Central, en la temporada 86/87, lo consiguió como recién ascendido).
3) Se puede clasificar por primera vez en 15 años a un torneo internacional (su última participación fue la Copa Conmebol de 1994). Para esto necesita pasar a San Lorenzo, que tiene dos puntos más en la tabla general.
4) Como campeón del Clausura jugará luego de 35 años a la Copa Libertadores (fue semifinalista de la edición de 1974).

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarin.

Se sigue jugando


Afiche de Huracán dedicado a San Lorenzo. El clásico del domingo se sigue jugando.

lunes, junio 15, 2009

Ese final



Dos videos del festejo. De las primeras escenas posteriores al 1-0 contra San Lorenzo. Arriba, con el relato de Mariano Closs, por radio La Red. Abajo, una versión casera, desde la segunda bandeja. El Día que La Bombonera fue Quemera.

El dueño del domingo


Huracán, en la tapa del diario deportivo Olé. También fue parte de las portadas de los dos diarios nacionales más leídos: Clarín y La Nación. Señales inequívocas de que, con el 1-0 en el clásico ante San Lorenzo, Huracán fue el dueño del domingo y de la tapa del lunes.

domingo, junio 14, 2009

Deportivo Festejar


Clausura, decimoséptima fecha: San Lorenzo 0-Huracán 1, en La Bombonera. Fue una fiesta. Alcanzó un gol para sacar del medio a un San Lorenzo ansioso por escupir el asado (como dijo Angel Cappa). Sobró coraje para sostener la diferencia. Faltó el brillo de otras ocasiones recientes. Estuvo la mística de los tiempos de gloria. Todo, en esta mañana de domingo que jamás olvidaremos, en la que nos sentimos Deportivo Festejar.

El mejor: Paolo Goltz.
El peor: Vacante.

Más:
La cobertura, en Clarín; en Olé; y en La Nación.

Así estamos:
En el Clausura.
En los promedios.
El fixture.