jueves, junio 30, 2016
Cuando marcha Huracán (sonidos del Ducó)
La escuchamos tantas veces en el Ducó. En días en los que resultaba un impulso, una contradicción, un retrato o una ironía. Cantada por esas voces que ya no están y que cuentan un tiempo que ya no es. Arriba y abajo, la Marcha de Huracán, en el video y en su letra.
Sopla un viento de triunfos y gloria
corazones que vibran de fe
ya desfilan los grandes campeones
y la hinchada aplaude de pie.
En sus pechos diviso la insignia
confundida con el corazón
es un Globo de fuego que vuela
rumbo al cielo de su inspiración.
Se oye un grito que se expande
por los aires con afán
son millones de gargantas
las que nombran Huracán.
Club glorioso de campeones
con empuje de titán
arrogantes corazones
Huracán, Huracán, Huracán.
Ya termina el desfile armonioso
deportistas de gracia ideal
y al espacio se elevan los hurras
junto al Globo que vuela triunfal.
Ya se marchan los bravos campeones
y la hinchada que alienta a la par
el estadio dormita en silencio
suena un eco, Huracán, Huracán, Huracán...
jueves, junio 23, 2016
Gracias y hasta pronto, Wanchope...
Se va Wanchope Abila al Cruzeiro. El club mineiro pagará cuatro millones de dólares por el 50 por ciento del pase. Es el final de un ciclo brillante que incluyó 53 goles en 102 partidos, dos títulos (la Copa Argentina y la Supercopa Argentina), un ascenso, una final sudamericana, el mejor ranking mundial en décadas...
Por todo eso, gracias Wancho. Buen viaje. Nos volveremos a ver...
sábado, junio 04, 2016
Alí se fue con Ringo, al Reino de los Cielos
Falleció Alí, el más grande de todos los boxeadores. Se fue al Reino de los Cielos, con Ringo. Para volver a encontrarse, como aquella vez, en 1970...
Por Carlos Marcelo Thiery
Terminó el noveno round y el Madison Square Garden se venía abajo con las cascadas de gritos que los admiradores de Bonavena dejaban caer sobre el ring. " ¡Dale Ringo!, ¡Dale Ringo!... " ¡Argentina! ¡Argentina!" La profecía de Clay no se había cumplido. El noveno round había pasdo, y el boxeo dejó a salvo uno de sus principios fundamentales: se pelea con los puños y no con la boca,. Pero al mismo tiempo otras leyendas de la mitología que se creó en torno de esta pelea quedaron canceladas. Ni Bonavena fue la presa fácil para Muhammad, ni el invicto, a lo largo de treinta peleas pudo trabajar como frente a Jerry Quarry. Claro que, al mismo tiempo, los fanáticos admiradores de Ali hacían notar que los tres años y medio de inactividad no le impedían al musulmán seguir boxeando más allá del sexto o séptimo round como vaticinaban sus enemigos.
Pero, tal vez, la moraleja más apasionante y didáctica de todas fue el hecho de que recién entonces todo el mundo, y especialmente los dos hombres que transpiraban sobre el ring, se dieron cuenta de que simplemente estaban peleando un ser humano contra otro ser humano. Clay y Bonavena habían estado especialmente nerviosos antes de la pelea, durante el pesaje y en las cuarenta y ocho horas previas al combate.
(...)
Bonavena cayó porque salió a jugarse en el último round. Justamente él, que tiene fama de desobediente, siguió al pie de la letra durante catorce rounds las instrucciones de Clancy, y dejó de hacer lo que su manager norteamericano llamó en un momento "nuestro gran negocio". Ringo sabía que su búsqueda con golpes por afuera no le habían dado ventajas y que si la pelea llegaba al término reglamentario, muy difícilmente pudiera llegar a ser el ganador. Entonces salió a enfrentar frontalmente a Alí, y allí abrió las puertas a los tres golpes que lo pusieron otras tantas veces en el piso (...)
Así, como cayó Ringo, caen los hombres que no saben especular. Los que necesitan tomar la iniciativa. Y los que saben justificar su responsabilidad. Sus ganchos abiertos habían sido metódicamente anulados por Alí, ya sea con buenas palancas o con desplazamientos que el argentino no pudo ni intentó seguir. De cualquier manera, a mitad del apelea, Clay ya se había dado cuenta de que no la iba a ganar haciendo su trabajo de showman, y más bien se dedicó a cuidar el aire que a tratar de cumplir su predicción (...)
Y Ringo fue obediente hasta el anteúltimo round cuando decidió, prácticamente por su cuenta, que no le bastaba con la satisfacción de perder por puntos. Allí intentó mucho más que en ese inolvidable noveno round. Cuando dos o tres cruces suicidas lo pusieron a tanta distancia de la gloria como de un nocaut que hubiera sido prematuro. Parecía una locomotora arremetiendo contra Clay, y desgraciadamente el desaliño de sus manos levantadas dejó penetrar tres manos netas de Muhammad que provocaron otras tantas caidas que decretaron el primer fuera de combate en toda su carrera.
Aún así, Oscar Natalio Bonavena no olvidará que subió al ring abucheado y bajó aplaudido y ovacionado (...)
Ganó un talento: Clay, ensombrecido por la valentía de un hombre: Bonavena.
viernes, junio 03, 2016
Abono para un dolor
El Abono a la Platea Alcorta, en 1986, una reliquia no tan lejana en el tiempo. También un dolor de esos que duran demasiado. Ese año, a consecuencia del flojo promedio arrastrado, Huracán descendió a la segunda categoría por primera vez en su historia, luego de 72 años ininterrumpidos en Primera.
martes, mayo 31, 2016
Días de vaivenes
Miguel Brindisi y su mirada del Huracán de 1980. Un equipo protagonista por momentos, cambiante, con hechos memorables en el recorrido (sobre todo aquel 4-1 a Boca, en La Bombonera), con tropiezos. Y con vaivenes dentro y fuera de la cancha. Eran tiempos de Intervención en Parque de los Patricios. Y en el país, también. Huracán, otra vez, resultaba una suerte de metáfora que excedía al campo de juego.
sábado, mayo 28, 2016
Casas se busca
Gastón Casas, en acción. Fue la gran figura del muy buen equipo que ganó el Nacional de la temporada 99/00, tras vencer en la final por el ascenso a Quilmes. Fue el goleador del equipo y del torneo. Si se fuera el inmenso Wanchope Abila, hoy nos vendría muy bien contar con aquel Casas, claro...
miércoles, mayo 25, 2016
El Ducó, un evento social
La inauguración del estadio Tomás Ducó, en reemplazo del Jorge Newbery (la vieja cancha de madera que desde 1924 se instaló en Alcorta y Luna), movilizó a todos. A las autoridades nacionales y municipales, a los dirigentes del club, a los socios, a los hinchas, a los vecinos, a los curiosos. Como dice el locutor "uno de los mejores estadios de América" (para la época) y "un orgullo del deporte argentino" (para siempre). También un evento social de aquellos años cuarenta.
domingo, mayo 22, 2016
Wanchope para siempre
Palabras de Wanchope Abila, tras la victoria ante Lanús. Gratitud en tiempos de despedidas...
Aplausos y gracias
Lanús 1-Huracán 3
El equipo cerró su participación con una victoria clara, con buen juego, con autoridad. También con una sensación: la posibilidad del título se la quitaron los árbitros... En cualquier caso, aplausos y gracias. Otra vez...
Ringo, eterno...
Ringo Bonavena está en todos lados. En las paredes que lo retratan, sobre la calle Luna, o sobre cualquier otro rincón de los Barrios del Sur de la Ciudad de Buenos Aires. Su cara sonríe, su cuerpo grande ofrece esa piña que conoció Alí y que asombró al mundo. Miente la vieja noticia que dice que se fue para siempre, a los 33 años, en aquel asesinato del 22 de mayo de 1976 en las oscuridades del Mustang Ranch, un cabaret de Reno, en el estado de Nevada, Estados Unidos."Ringo está acá, Ringo es nosotros", dice -emocionado- uno de los tantos socios de Huracán que impulsaron una idea sin objeciones: que la popular local del Palacio Ducó se llame así, como él. Ringo Bonavena.
El detalle no se parece a una casualidad: con capacidad para 21.000 espectadores es la popular más grande del fútbol argentino. Sí, la Bonavena. La de su Globo. La de su Huracán. Ese espacio cuenta su dimensión, su lugar en la cultura popular. Sirve un dato: su velatorio en el Luna Park resultó la manifestación popular más numerosa entre los dolores y los horrores de la última dictadura.
Los que mucho conocen de la historia de Huracán lo comentan ahora, días de recuerdos: en los años setenta, cuando Huracán sumó su undécimo título de la AFA (aquel memorable Metropolitano del 73, con Menotti como ideólogo y con Houseman como perfecto mago), Ringo se entrenaba con el plantel, decía que quería jugar. "Se la pasábamos siempre, quería hacer su gol, a veces lo dejábamos pasar", cuenta Daniel Buglione, marcador central del Equipo de los Sueños. En las tribunas, el grito era unanimidad y orgullo: "Somos del barrio / del barrio de La Quema / somos del barrio de Ringo Bonavena".
Bonavena era un autodidacta en materia de promociones y desparpajos, señala Horacio Pagani, quien mucho lo conoció. Era el principal vocero del club que adoraba. Resultó también un adelantado: sehizo gerente de marketing de Huracán mucho antes de que el marketing se acercara al fútbol. La contratación de Daniel Willington fue una de sus búsquedas sin inhibiciones. Le gustaba aparecer con la camiseta de Huracán en cuanto lugar lo invitaban y jamás se olvidaba de mencionar al Globo de Newbery en cada programa al que lo convocaban. Como en el de Pepe Biondi, líder de audiencia, en el que Ringo mucho se parecía a un humorista más. Puro carisma.
Era más que un boxeador. Se trataba de un personaje que contenía a varios personajes. Guapo, pendenciero, intenso, campeón sin corona, porteño de ley, dueño del show. Lo demostró todo en aquel 7 de diciembre de 1970 frente al gigante Ali,con récord de rating para la televisión argentina. Canal 13 sumó entonces 79.3 puntos, una cifra sólo posible en instancias decisivas de la Selección en un Mundial (la marca recién fue superada en la Copa del Mundo de 1990, durante la semifinal entre Argentina e Italia). La caída ante Alíno tuvo impronta de derrota: la derrota fueincapaz de dañar la indomable leyenda de Ringo.
Trasladóla popularidad de los estadios al tantas veces hermético espacio del ring. Bonavena era un audaz. Ilimitado adolescente, pibe de barrio, desmesurado y divertido charlatán, amigo sin quebrantos. Se animaba a desafiar a todos. En cualquier calle del mundo. Antes de enfrentar en el Madison Square Garden a Ali, se paseó con un toro por la Quinta Avenida de Nueva York. Y hasta lo trató de gallina a su rival. En el mítico estadio de la Gran Manzana se escuchó el grito de guerra de los que viajaron y de los que aprendieron a adorarlo a la distancia: "Rin-go / Rin-go / Rin-go". En Buenos Aires, ni los vagabundos caminaban las calles. Había que ver a Ringo. Los 20.000 espectadores de aquella ocasión lo sabían o lo aprendieron mirando: estaban en presencia de un guapo de verdad, que podía levantarse cada vez que lo tiraran y que podía derribar al invencible, al mejor de la historia. La épica del pibe de barrio.
Era exagerado, intenso. En la biografía Díganme Ringo, de Ezequiel Fernández Moores, se reproduce una declaración que lo muestra en su costado más bravucón, más jactancioso: "No hay en América ningún pesado que pueda inquietarme; no existe nadie en mi horizonte a no ser Clay. Yo quiero al negro porque no me gustaría terminar como tantos otros caminando solo por la calle con los bolsillos llenos de pelusa. Tengo una renta de 300 mil pesos viejos por el alquiler de quince departamentos, un auto Mercedes Benz que vale siete millones de pesos y dinero bien invertido". Le gustaba alardear. Se sentía cómodo, aunque lo miraran de reojo por cuestiones de origen. "Pío, pio", les decía a los quejosos. Y los invitaba a que se callaran...
La revista El Gráfico contó una verdad en su tapa cuando perdió con Alí: "Así cae un hombre". La caída de Ringo de La Quema fue también otra cosa. Las piñas que a él le pegaban les dolían a todos en Parque de los Patricios y zonas de influencia. Ese dolor compartido resultaba una expresión del sentido de pertenencia. "Ringo abría el bolsillo siempre que veía a algún vecino o a algún quemero en la mala", dicen quienes vivieron sus días, quienes caminaron sus mismos empedrados. Para todos ellos, él sigue latiendo hecho memoria o tribuna o anécdota. O todo junto.
Texto publicado por el Fundador del blog en Clarín.
martes, mayo 17, 2016
Pedro, el especialista
Un penal, patea Pedro Barrios, es gol. Una postal de los años noventa. Con el el uruguayo -el defensor con más goles en la historia del club- como protagonista.
domingo, mayo 15, 2016
Que la próxima vaya adentro, Wancho
Huracán convirtió apenas tres goles en sus últimos nueve encuentros (incluyendo Libertadores y torneo local). Los dos en Medellín frente a Atlético Nacional y en el Ducó ante Unión. Muy poco. Casi nada. En ese dato (más allá de los perjuicios arbitrales) se explica la falta de victorias. Es cierto, también el azar está jugando su partido. En contra...
viernes, mayo 13, 2016
Palabras para una emoción de todos
Patricio Toranzo, tras su regresos frente a Unión. Emoción, lágrimas, corazón, palabras. Para recordar siempre.
Retrato de un regreso sin olvido
La primera escena posterior al partido sirve de retrato: ahí, en el campo de juego, Patricio Toranzo solloza, ofrece sus lágrimas a modo de agradecimiento para toda esa gente que -bajo el frío de un viernes en la noche de Parque de los Patricios- grita su nombre, que lo aplaude, que le brinda esa ovación que lo abraza. Es el regreso del Pato de La Quema, del 18. Tres meses después del accidente en Caracas en el que su vida caminó por la cornisa, él está de nuevo jugando. Y está bien, entero, intenso, preciso, con unas ganas que no le caben en el cuerpo. La precisión -a juzgar por esos 12 minutos en los que participó- está intacta. La impresión resulta inequívoca: está para jugar en ese Huracán de luchadores que se anima a todos los desafíos, a pesar todo.
“Fue muy duro todo lo que pasó. Y es muy emocionante todo esto. Hay cosas que conté. Y hay cosas que me voy a llevar al cajón, seguro con la bandera de Huracán. También por eso creo que este fue el partido de mi vida...”, son sus primeras palabras posteriores a ese retorno que no tendrá olvido. “Siempre creí en esto. Y acá estoy... Les quiero agradecer a todos. A mi familia, a mis amigos, a toda esta gente...”, recuerda. Las lágrimas lo acompañan a modo de testimonio complementario.
Dice que se sintió bien. Y eso es una verdad. Con él en el campo de juego Huracán se asomó a esa victoria que mereció. Pero que no pudo alcanzar. Por dos razones fundamentales: la primera, Unión golpeó cuando nadie lo esperaba, en la última jugada del primer tiempo; la segunda, a Huracán le faltó precisión en los últimos metros.
Hubo un partido antes de la emoción vinculada al regreso de Toranzo. Con un Huracán que hizo el gasto en nombre de la victoria, que tuvo la pelota (61 a 39 por ciento fue la ventaja en la posesión), que llegó más. Y con un Unión ordenado que priorizó su tarea defensiva y apostó a sorprender de contraataque o con la estupenda pegada de Malcorra.
Fue un poco más el equipo de Domínguez. Es cierto. Pero falló en ese lugar en el que se definen los partidos: el área ajena. La impresión es clara: cuando Abila no es el implacable Wanchope a Huracán el gol le cuesta demasiado. De hecho, ante Unión, su único grito llegó facilitado por un roce en Zurbriggen tras un fuerte remate de Espinoza. Para colmo, cuando Abila convirtió -tras un rebote de Nereo Fernández ante un remate de Romero Gamarra- el árbitro Paletta le anuló el gol por un off side que no fue tal (habilitó Emanuel Britez). También por eso a Huracán se le negó la victoria. Pero no la emoción, claro: el regreso de Toranzo fue un triunfo de todos. Y una emoción para guardar, también.
Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.
Un punto escaso
Huracán 1 - Unión 1
Era para ganar. Se empató. Faltó precisión en el lugar donde los partidos se definen: el área. El futuro espera...
domingo, mayo 08, 2016
Empezar de cero
Boca 0 - Huracán 0
Después de los golpes arbitrales y de la eliminación mal nacida en la Libertadores, Huracán comienza una nueva etapa, otro desafío. Quedan, después de este empate que pudo ser victoria, dos partidos y una prioridad: la Copa Argentina: allá vamos...
jueves, mayo 05, 2016
Wanchope, directo al Premio Puskas
El golazo de Ramón Abila frente a Atlético Nacional. Desde ya, candidato al Premio Puskas de la FIFA al mejor gol del año.
miércoles, mayo 04, 2016
La tapa para un despojo
El árbitro José Argote, partícipe esencial de la eliminación de Huracán frente a Atlético Nacional, en la tapa del diario Olé. Retrato de un despojo.
Palabras para explicar un robo
El análisis de Eduardo Domínguez. La bronca de todos. Palabras para explicar un robo. O algo así...
"Argote nos dijo cagones"
La denuncia de Marcos Díaz. Es grave: el árbitro José Argote les dijo "cagones".
martes, mayo 03, 2016
Breve retrato de un bochorno
Terminó en derrota y en desencanto la aventura de Huracán por la Libertadores. Cayó -tras un partido polémico y que concluyó en escándalo al final- 4-2 ante Atlético Nacional y se despidió en los octavos de final. Al cabo, se despidió con toda la bronca. Pero al modo que impuso este plantel: luchando.
No era un partido más para Huracán. La cita tenía la relevancia de una eliminatoria y cierto carácter histórico: desde las semifinales de 1974 que el Globo de Newbery no se asomaba en estas instancias de la máxima competición continental. La experiencia valiosa de la Sudamericana del año pasado se parecía mucho a un impulso y a una experiencia para capitalizar. En definitiva, el mismo plantel que logró dos títulos en su recorrido de menos de tres años (la Copa Argentina en 2014 y la Supercopa en 2015) tenía bajo el cielo de Medellín la posibilidad de agregarle otro capítulo para abrazar como a los mejores recuerdos. Pero no. No pudo ser. Un arbitraje lamentable y un segundo tiempo en desventaja numérica lo terminaron condenando.
De todos modos, Atlético Nacional volvió a demostrar lo que es: el gigante indomable de esta Copa. El campeón de Colombia, el mejor de la primera fase, el equipo sin goles en contra en sus siete partidos anteriores, el que sumaba 19 victorias y apenas un empate en sus últimos 20 partidos en casa. Anoche, ganó de nuevo. Para seguir con esa impronta de equipo invencible.
El primer tiempo mostró un partido que fue una mezcla de los últimos dos duelos: parejo. Atlético Nacional -local y patrón- intentó llevar el peso del partido, de asumir el rol protagónico. Pero en varios tramos se encontró con un Huracán que presionaba alto y que se animaba a complicarlo, que llegaba, que inquietaba.
El primer tiempo mostró un partido que fue una mezcla de los últimos dos duelos: parejo. Atlético Nacional -local y patrón- intentó llevar el peso del partido, de asumir el rol protagónico. Pero en varios tramos se encontró con un Huracán que presionaba alto y que se animaba a complicarlo, que llegaba, que inquietaba.
A diferencia de lo que se anunciaba en Colombia, el equipo de Domínguez no salió a defenderse con exclusividad. Cuando tuvo la pelota, lastimó. Con la velocidad de Espinoza, con la precisión de Bogado y de Montenegro, con la tenacidad de Abila.
Tuvo una virtud Huracán en esa estapa: golpeó justo después de que lo golpearan. A los 24 minutos, estaba en desventaja (discutido penal de Bogado a Guerra, convertido por Ibarbo). Menos de dos minutos después fue, edificó con Wanchope y con Bogado una buena jugada que resolvió sin dudas Espinoza. Uno a uno.
Tuvo una virtud Huracán en esa estapa: golpeó justo después de que lo golpearan. A los 24 minutos, estaba en desventaja (discutido penal de Bogado a Guerra, convertido por Ibarbo). Menos de dos minutos después fue, edificó con Wanchope y con Bogado una buena jugada que resolvió sin dudas Espinoza. Uno a uno.
El segundo tiempo estuvo condicionado por un pésimo arbitraje de José Argote y por la expulsión de Federico Mancinelli, a los 6 minutos. Desde entonces, Atlético Nacional encontró los espacios y Guerra, dos goles (dos grandes definiciones). Parecía que lo tenía a disposición para noquear al equipo argentino. Pero no. Había más espacio para el suspenso. Wanchope hizo un golazo, a través de una acrobacia y puso el 3-2. Y entonces, contra todo y contra todos, Huracán fue. Tras las pasos de otro capítulo épico. Lo tuvo en un rebote Abila, pero la pelota se fue por arriba. No pudo ser. Lo liquidó Copete sobre la hora. No alcanzó ese coraje, esa intensidad que ofreció Huracán hasta el último de los suspiros...
lunes, mayo 02, 2016
Allá vamos
El anuncio del partido de mañana frente a Atlético Nacional, el Medellín. Así nos ven en Colombia.
sábado, abril 30, 2016
Cero suerte, cero contundencia
Huracán 0-Racing 1
Faltó suerte, faltó precisión en el área ajena. Una combinación repetida que nos viene costando puntos y -a esta altura- la posibilidad de pelear la punta.
Pero el entusiasmo sigue intacto: que la Libertadores sea el escenario para romper la racha. Nada menos...
miércoles, abril 27, 2016
martes, abril 26, 2016
A definir allá...
Copa Libertadores: Huracán 0-Atlético Nacional 0
La despedida del equipo terminó siendo un retrato de lo ofrecido por Huracán: no hubo ovación, pero sí el respeto de esos aplausos unánimes desde la popular Bonavena, desde la Alcorta y desde la Miravé. No pudo vencer al Atlético Nacional, pero no dejó resquicio para el reproche en términos de eso que este plantel jamás negocia: entrega, convicción, coraje, lucha. No ofreció su mejor versión en términos del juego, pero se mostró como un equipo sólido, bravo, defensivamente granítico. El 0-0 ante el campeón de Colombia y el mejor equipo de la Fase de Grupos deja todo por resolver: el pasaje a los cuartos de final de la Libertadores se resolverá el martes en Medellín. Huracán ya conoce el Atanasio Girardot: la semana pasada también igualó allí sin goles y accedió a estos octavos de final. Lo saben todos: no será una tarea sencilla imponerse en aquel escenario. En los siete partidos que disputó en esta Libertadores, el equipo paisa no recibió goles. Y bastante tuvo que ver, en algunas ocasiones, su arquero argentino Franco Armani. Como ayer, que fue la figura bajo el cielo del Palacio Ducó.
El partido ofreció una paradoja: Atlético pareció siempre un equipo más preciso, más hábil, más rápido; pero Huracán fue quien llegó más y quien estuvo más cerca de llevarse el triunfo. Dos desprendimientos de esa paradoja: primero, es admirable el manejo de la pelota que tiene el equipo de Reinaldo Rueda. Nivel propio de la Champions League: precisión en velocidad y en cada rincon del campo de juego. Segundo, es conmovedor el esfuerzo de cada uno de los integrantes de este Huracán. Es el plantel que más partidos jugó en el 2016, lo afrontó con mínimo recambio, se asomó a la pelea del campeonato (y lo sacaron -como creen en el grupo- “los fallos arbitrales”) y sigue en la Libertadores animándose a cualquier cuco que aparezca en el camino.
Lo mejor de Huracán en cuanto a llegadas lo produjo en el primer tiempo. Tuvo cuatro llegadas a fondo, claras: un desborde de Espinoza al que no llegó Wanchope, un remate preciso de Rolfi Montenegro que atajó Armani contra un palo, un centro atrás del Abila que no pudo conectar Espinoza y un tiro por arriba del travesaño desde posición favorable de Federico Mancinelli. El Atlético, que se lucía con la pelota en los pies, tuvo apenas un mano a mano que Marcos Díaz le atajó al supersónico Orlando Berrío.
En la segunda mitad, Atlético cumplió con su plan: durmió el desarrollo con la pelota en su poder. Trató de hacerlo correr a Huracán. Pero careció de profundidad para trasladar esa precisión en desequilibrio. Ni siquiera con el ingreso de Víctor Ibarbo consiguió deshacer la solidez ofrecida por ese trío tan confiable con el que cuenta Huracán en el centro: los zagueros Martín Nervo y Mancinelli y el cinco tapón, Matías Fritzler.
Huracán, en cambio, perdió intensidad durante buena parte de esa etapa. Pero la recuperó al final y casi lo gana. Fueron valiosos los ingresos de Alejandro Romero Gamarra y de Ezequiel Miralles. En ese tramo tuvo dos llegadas muy claras. En la primera, un offside mal cobrado lo dejó a Miralles sin la posibilidad de un mano a mano. En la segunda y última, Armani tapó dos veces, ante Mancinelli y Miralles. Ese final dejó una impresión: cuando no está el mejor Wanchope a Huracán le cuesta el gol. Demasiado. Pero Abila -siempre optimista- dice que hará hasta lo imposible para que el grito aparezca. En Medellín, claro.
domingo, abril 24, 2016
sábado, abril 23, 2016
Escenas de otro despojo
San Lorenzo 1-Huracán 0
Más allá del análisis, una verdad, la que cuentan las imágenes: el penoso arbitraje de Jorge Baliño lo empujó a Huracán a la derrota.
miércoles, abril 20, 2016
Muy adentro
Huracán sigue en la Libertadores. Lo confirmó en Medellín ante Atlético Nacional, el mejor de la Fase de Grupos... Otros, se despidieron a solas...
martes, abril 19, 2016
Bravo, Huracán
Copa Libertadores: Atlético Nacional 0-Huracán 0
A octavos, con otra muestra de autoridad. Con solidez, con coraje, con méritos acumulados. Ahora sigue. Y queda claro: el Globo de Newbery va por más...
domingo, abril 17, 2016
Los árbitros, otra vez
La tapa de Olé lo cuenta: los árbitros, decisivos en la Zona 2. Lanús, el beneficiado; Huracán, el damnificado. Da bronca...
sábado, abril 16, 2016
Era penal y era roja
Newell's 1-Huracán 0
Un empate que debió haber cambiado el rumbo por esa jugada maldita, una más... Molesta. Mucho se parece a un hàbito que nos complica y nos perjudica.
miércoles, abril 13, 2016
Copero, muy copero
Más allá del resultado, más allá de las circunstancias, otra demostración: este Huracán es copero. Muy copero.
martes, abril 12, 2016
Vamos que seguimos
Copa Libertadores: Huracán 0-Peñarol 0
Debió ser victoria, por todo lo que hizo el equipo, sobre todo en el segundo tiempo. Pero fue empate. Y ese empate -al cabo, tras la derrota de Sporting Cristal frente a Atlético Nacional- sirve para quedar a muy poquito de acceder a octavos (alcanzará con un empate en Medellín, con que Cristal no gane o hasta con derrota mínima si el equipo peruano no golea en Montevideo). Vamos que seguimos...
lunes, abril 11, 2016
Los pioneros de la Feria
Somos el primer Club de Fútbol en estar presente en uno de los acontecimientos culturales mas importantes de Latinoamerica. Ya llevamos nueve años y muchos libros presentados, mucho entusiasmo puesto en cada evento, centenares de Quemeros pasando por el Stand, un torrente de fotos y la satisfacción de estar mostrando a los millones de visitantes nuestra identidad y el amor por la camiseta.
Racing se sumó a la Feria en la edición 2015 y este año se suma San Lorenzo. Nos obligan a redoblar el esfuerzo. La feria comienza el 21 de abril y finaliza el 9 de mayo. En distintos dias estaremos presentando el libro de Néstor Apuzzo “Fútbol, la conquista de los sueños”, Marcos Diaz firmará ejemplares del libro que Alejandro Gorenstein dedicara a su figura y estará en el Stand el libro de Leandro Sanchez “El Turco, una vida llena de pasiones“. No faltaran los libros de Gustavo Catalano, de Néstor Vicente, Luis Ruiz y Roberto Guidotti.
Muy probablemente haremos una actividad conjunta con San Lorenzo, quizás antes del clásico y también participaremos de las actividades organizadas por el Encuentro de Departamentos de Cultura de los Clubes afiliados a la AFA.
Estamos imaginando otras actividades y convocamos a quienes tengan ideas o deseos de colaborar que se comuniquen con nosotros o dejen sus datos en la Oficina de socios y nos conectamos con ustedes.
Subcomision de Cultura
vicentenestor@hotmail.com
domingo, abril 10, 2016
Rey de La Quema
Ahí está Wanchope otra vez, en la tapa, gritando. Goles, sí, goles como siempre. El mismo día que jugaron River e Independiente el irrumpió en la portada. Porque este Rey de La Quema es también el Jugador del Pueblo.
Por Ricardo Sapia*
Se lo quieren llevar. En esta semana hablaron todos de él. Todos lo buscan para su rebaño. Todos hacen fuerza. Interesados y ajenos. Todos quieren que juegue en otro club de Primera. Que sea cumpa de Tevez y los suyos. Que la casaca con la 9 ya no sea blanca con un globo labrado con hilos rojos, que sea azul y oro. ¡Esta nos lo van a sacar! De acá a junio vamos a gritar sus goles. ¿Por qué no hasta agosto? Están desesperados. Interesados y ajenos. Abila de a acá, Abila de allá. Si hasta alguien dijo que era el Luis Suárez argentino. Andáaaa. Lo quieren en Boca ya. Lo lamento. Lo van a tener que seguir viendo en Huracán. Por chauchitas no se mueve de Parque Patricios. A ponerla toda. Dólar a dólar. Pero esperen. Todavía le queda cuerda con nosotros. Así que siéntense pacientes y a miralo por la tele. Todos. Interesados y ajenos. Queremos más de este animal. Van cincuenta en su cuenta quemera.
Por Ricardo Sapia*
Se lo quieren llevar. En esta semana hablaron todos de él. Todos lo buscan para su rebaño. Todos hacen fuerza. Interesados y ajenos. Todos quieren que juegue en otro club de Primera. Que sea cumpa de Tevez y los suyos. Que la casaca con la 9 ya no sea blanca con un globo labrado con hilos rojos, que sea azul y oro. ¡Esta nos lo van a sacar! De acá a junio vamos a gritar sus goles. ¿Por qué no hasta agosto? Están desesperados. Interesados y ajenos. Abila de a acá, Abila de allá. Si hasta alguien dijo que era el Luis Suárez argentino. Andáaaa. Lo quieren en Boca ya. Lo lamento. Lo van a tener que seguir viendo en Huracán. Por chauchitas no se mueve de Parque Patricios. A ponerla toda. Dólar a dólar. Pero esperen. Todavía le queda cuerda con nosotros. Así que siéntense pacientes y a miralo por la tele. Todos. Interesados y ajenos. Queremos más de este animal. Van cincuenta en su cuenta quemera.
*Inicio del texto publicado en el diario Olé.
sábado, abril 09, 2016
Wanchope y los convencidos
Huracán 4-San Martín de San Juan 3
Volvió a suceder como ante Sporting Cristal (el martes, por la Copa): cuando el equipo estaba a punto de enterrarse en una derrota incómoda, el superhéroe de Parque de los Patricios volvió a cambiar la historia. En cinco minutos transformó un 1-2 en la euforia de un 3-2 para el regocijo de todo Huracán. Primero, con otro golazo. Recibió un pase largo de Ezequiel Miralles y demostró que en ese estadio es el Rey del área. Gambeta larga de derecha entre los dos centrales de San Martín y definición estupenda de zurda. Luego, con un típico gol de centrodelantero. Centro desde la derecha de Alejandro Romero Gamarra y aparición en el segundo palo y cabezazo de este cordobés -fanático de la Mona Jiménez; “monero hasta la muerte”, como cuenta en su Twitter- que está irrumpiendo en la historia. Suma 50 goles en el club, está a 12 del décimo puesto (lo ocupa José Laguna, emblema de los años 20) y nadie duda en los barrios del Sur que será un top 10 de La Quema.
Lo quieren todos, parece. Desde Boca insisten. Desde Europa y desde Brasil se suman trascendidos. Wanchope ofreció anoche, en Fox Sports, una respuesta propia de su modo de ser: “Las únicas ofertas que tengo son las del chino de acá enfrente”. Se verá...
Sirven otros dos detalles para contar su dimensión en Huracán. Tras su segundo gol surgió un grito unánime desde la popular Bonavena: “Para Wanchope / la Selección”. El segundo fue ese silencio de sepulcro que acompañó su salida en camilla, cuando restaban 15 minutos. Luego, llegó la tranquilidad. “Apenas un calambre”, le dijo el doctor Pedro Di Spagna a Clarín.
Más allá de la figura, hubo un partido atractivo, cambiante, con siete goles, con errores, con varias actuaciones individuales destacadas (Matías Fritzler y Jorge Luna completaron el podio). Y la dinámica del encuentro corroboró una de las particularidades de este Huracán. San Martín lo golpeó de entrada (con ese penal que convirtió Luis Ardente) y hasta se puso en ventaja de nuevo (golazo de Luna, desde el borde del área) cuando el equipo de Eduardo Domínguez comenzaba a asomar en el partido. Pero otra vez se recuperó el local. Queda claro: se hace fuerte ante la adversidad. Puede ser después de un accidente, tras una actuación de clara inferioridad (como ante Atlético Nacional, en la Libertadores), durante un clásico o en cualquier partido. Se levanta y anda.
El tramo final le dio más razones para la ovación a este partido: ya sin Wanchope, Mariano González apareció como delantero en un contraataque y definió como cuando jugaba en Porto o en Inter: 4-2. El descuento de Javier Toledo (de cabeza, sobre la hora) le añadió suspenso a los últimos suspiros. Después, llegó el desahogo. Y la fiesta, también, claro.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
El tramo final le dio más razones para la ovación a este partido: ya sin Wanchope, Mariano González apareció como delantero en un contraataque y definió como cuando jugaba en Porto o en Inter: 4-2. El descuento de Javier Toledo (de cabeza, sobre la hora) le añadió suspenso a los últimos suspiros. Después, llegó el desahogo. Y la fiesta, también, claro.
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.
viernes, abril 08, 2016
Wanchope y el pibe
Por Olé
La historia de Murtaza Ahmadi, el chico afgano que se dibujó la camiseta de Messi en una bolsa, recorrió el mundo hace un par de meses y terminó con Leo enviándole un par de casacas y una pelota. Y ahora, otro pibe, pero argentino y fanático de Huracán, emuló lo mismo con su propio ídolo: transformó una remera blanca en la 9 de Wanchope Abila. La dirigencia del Globo no se mantuvo ajena a esto y empezó a hacer averiguaciones para contactarse con él y darle una sorpresa.
Su nombre es Gustavo y vive en Charadai, a 100 km de la capital provincial, Resistencia. Y no imaginaba lo que vendría: el propio Wanchope grabó un video saludándolo e invitándolo a conocer el Palacio Adolfo Ducó, templo quemero. El pibe no pudo contener la emoción al ver a su ídolo y se le llenaron los ojos de lágrimas. La próxima foto que suba será con la 9 de Abila, la posta. De las cosas más lindas que puede tener el fútbol.
Su nombre es Gustavo y vive en Charadai, a 100 km de la capital provincial, Resistencia. Y no imaginaba lo que vendría: el propio Wanchope grabó un video saludándolo e invitándolo a conocer el Palacio Adolfo Ducó, templo quemero. El pibe no pudo contener la emoción al ver a su ídolo y se le llenaron los ojos de lágrimas. La próxima foto que suba será con la 9 de Abila, la posta. De las cosas más lindas que puede tener el fútbol.
miércoles, abril 06, 2016
El goleador de la portada
Ramón Abila y Rolfi Montenegro, en la tapa de Olé. Otra consecuencia de la victoria ante Sporting Cristal.
martes, abril 05, 2016
Un triunfo increíble
Copa Libertadores: Huracán 4-Sporting Cristal 2
Inmenso Marcos, tremendo Wanchope, muy bien Kaku y Rolfi. Postales nominales de un partido que fue triunfo colosal y pudo haber sido derrota amplia. En el peor partido a nivel defensivo, Huracán se sorbrepuso. Y ganó. Y va por más.
lunes, abril 04, 2016
Escenas para abrazar
Huracán TV, el canal oficial del club, y su nueva presentación. Muchas escenas para abrazar...
domingo, abril 03, 2016
Tan distintos
El Palacio Ducó, en 1984, a salvo de la posibilidad de ser rematado. Días complicados. Y ante la adversidad, otra vez, surgió la obra invisible de los socios. Ese gran triunfo de todos. Ese mensaje para siempre: el barrio, la identidad y la tradición no se tocan...
viernes, abril 01, 2016
Aplausos igual
Atlético Tucumán 2-Huracán 1
El tiro del final fue para el local. Los aplausos, también para este equipo de Domínguez que tan cerca estuvo de alcanzar la punta. No pudo ser. Esta vez...
martes, marzo 29, 2016
Rolfi, Quemero
Cumple años en el Día Mundial del Hincha de Huracán (ayer, 28/3). Quizá no sea casualidad. "Un equipo con épica", dice. También cuenta que van por más. Y hay que creerle. Claro.
lunes, marzo 28, 2016
Un punto y sin punta
Argentinos 0-Huracán 0
Flojo partido, pocas llegadas, escasa creatividad. Y un punto. Ese punto que no alcanzó para llegar a la punta.
Feliz cumple, Quemero
Hoy, Día Mundial del Hincha de Huracán, feliz cumpleaños para todos los Quemeros. Los de acá. Y los de allá...
sábado, marzo 26, 2016
Escenario feliz
Hay optimismo bajo el cielo de La Quema. Lo cuenta ahora, Daniel Montenegro, el mismo Rolfi que recuperó su vínculo con el club que lo impulsó a Primera: “Siempre nos permitimos soñar. Todos peleamos para ser campeones y la ilusión crece cuando lo tenés ahí. No estamos ajenos a eso. Estamos peleándola y haciendo las cosas bien...”. Queda claro en sus palabras y en la de cada futbolista que cuenta el escenario actual: hay permiso para el sueño grande, para el del título, para la Estrella Catorce.
El mismo Rolfi se mostró en Twitter con los dos autores de los goles. Fue la selfie de la victoria, con Ramón Abila y con Alejandro Romero Gamarra. Wanchope y Kaku, los que hicieron gritar a Parque de los Patricios. “En silencio seguimos sumando”, expresó en menos de 140 caracteres. En eso anda el equipo de Eduardo Domínguez, bravo y luchador.
El plantel vive días de idilio: suma cinco victorias sucesivas y el promedio para el descenso mucho se parece a un agradable olvido (tiene 10 equipos por debajo y le sacó 11 puntos a Sarmiento, el que hoy retrocede a la B Nacional). Tanto que su racha actual sólo se compara con grandes momentos de la historia. Igualó la mejor serie de las últimas tres décadas (en 2009, con Cappa) y va por más: en el profesionalismo, ganó ocho seguidos en 1975 y en 1976. En ambas ocasiones fue subcampeón. Igual, el récord -claro- está instalado en los años veinte, cuando resultó el más campeón junto a Boca: entre 1921 y 1922 sumó 12 triunfos al hilo. En esas dos temporadas se consagró.
“No podría jugar en este equipo, me parece. Están todos muy bien”, contó Domínguez. Su frase es un elogio para esa defensa que -desde que el ex capitán conduce al equipo- garantiza el arco invicto en la mitad de los partidos. Y también una apuesta: no le teme a las ausencias. Frente a Argentinos, Huracán no contará con Nervo (expulsado ante Aldosivi) ni con Matías Fritzler (distensión en el bíceps femoral de su pierna derecha; estará, al menos, 10 días inactivo). Mario Risso y Lucas Villarruel se perfilan como titulares para ir a La Paternal. “Pasa algo muy importante: con cada cambio que hacemos el equipo no se resiente”, sostiene el yerno de Carlos Bianchi. En varias conferencias ya le preguntaron por el famoso celular de Dios del Virrey. Domínguez prefiere no referirse a eso. Pero en Patricios sospechan que lo tiene guardado en uno de los bolsillos de su pantalón negro.
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.
viernes, marzo 25, 2016
jueves, marzo 24, 2016
Un Equipo
Huracán 2-Aldosivi 0
Eso es Huracán hoy. Lo que viene demostrando. Lo que exhibió ante Aldosivi: un Equipo. Sí, con mayúscula.
Así estamos:
En el Torneo
lunes, marzo 21, 2016
Huracán te da vuelta
Huracán 4-Temperley 2
Perdía por dos goles, lo buscó, insistió, fue. Y lo dio vuelta. De guapo y con fútbol. Metiendo y jugando. Fue un vendaval que arrasó a un rival directo por la permanencia. Fue una tromba que avisó y avisa: Huracán te da vuelta. Y va por todo. Y por todos.
domingo, marzo 20, 2016
miércoles, marzo 16, 2016
Bravo y corajudo
Tigre 1-Huracán 2
No para, quiere más. Va por todo. Este bravo y corajudo Huracán. Lo volvió a demostrar en Victoria.
sábado, marzo 12, 2016
Dos goles, tres puntos, mucho carácter
Defensa y Justicia 0-Huracán 2
Este Huracán se anima a refundar su propia historia. A reconocerse en espejos que parecían olvidados. No puede ofrecer los lujos de Pastore ni las gambetas de Houseman ni las maravillas de Tucho Méndez. Este equipo es otra cosa: guapo como los cracks de los años veinte -los que hicieron al Globo de Newbery el más campeón del Río de la Plata, junto a Boca- y como ese Masantonio que tan bien retrata Néstor Vicente en su libro al respecto. Es bravo ante cualquier adversidad. Incluso frente a aquellas que lo pusieron en la cornisa de la muerte. Así, otra vez con impronta guerrera, este plantel que sabe de reconstrucciones se impuso ante el cuco del Torneo, ese Defensa y Justicia que asomaba como una preciosa revelación. En definitiva, fue un 2-0 que le impidió al Halcón volar a la punta que sigue siendo patrimonio exclusivo de Lanús, en esta Zona 2.
A Huracán no le sobró nada, es cierto. Pero lo ganó desde el primero de los instantes hasta el último de los suspiros: sin vueltas, convencido. Con una receta clara: incomodar a su rival. Lo hizo de entrada con la presión alta que molestó y mucho. Y que lo puso al equipo de Ariel Holan ante un escenario nuevo, el de no poder salir con claridad. Así lo golpeó: un error en la salida del arquero Gabriel Arias le ofreció la perfecta posibilidad de volver al gol a Cristian Espinoza. Uno a cero.
Ese grito sin visitantes en el Tomaghello significó otra cosa: el principio de un nuevo partido. Huracán lo involucró entonces a Defensa en otra situación: la de tener que ir a buscar en espacios reducidos. Y eso -quedó claro- le cuesta mucho al equipo sensación.
En cada rincón del ring que Huracán ofreció para pelear se sintió más cómodo. Disputó la mitad de la cancha (con la constancia de Matías Fritzler y de Mauro Bogado), controló las bandas, aprovechó espacios. El Defensa de la propuesta atractiva y el asombro a cada paso quedó reducido a un puñado de espasmos ofensivos y/o a circunstancias favorables. También es cierto: el azar no lo quiso abrazar en esta ocasión al equipo de Holan. Un tiro libre ejecutado por Fabián Bordagaray rozó un palo; y un remate estupendo de Eugenio Isnaldo se estrelló contra el travesaño.
El partido ofreció otra certeza: este Huracán luce preparado para recuperarse pronto de los golpes que recibe (un accidente de micro o una derrota en la Libertadores). Y en eso hay personajes decisivos: el primero, su arquero -Marcos Díaz, siempre clave- que es capaz de recuperarse de una lesión muscular en tiempo récord; luego, su entrenador, Eduardo Domínguez, quien no dramatiza ante los tropiezos y siempre va por más; y finalmente (y siempre), Wanchope Abila, el autor del segundo gol. Ese tanto que no sólo encaminó la victoria sino que también resultó imagen y semejanza de este equipo: el 9 la buscó, la peleó, la ganó y la definió. En ese recorrido también anda Huracán. A pesar de todo...
martes, marzo 08, 2016
Las batallas continúan...
Copa Libertadores: Sporting Cristal 3 - Huracán 2
Las batallas continúan. Apenas eso. Todo eso...
sábado, marzo 05, 2016
El Huracán de la lucha
Huracán 1-Estudiantes 0
Ahí está Huracán, de nuevo. En la lucha, entero, bravo, metedor. De ese modo y manera que eligió en este momento de la historia para afrontar adversidades. No le sobra nada. Porque incluso no le sobraba tampoco antes de ese accidente en Venezuela que le recortó el plantel en puestos relevantes. Pero tiene algo que construyó en este ciclo que incluyó un ascenso, dos títulos y una final continental: impronta guerrera. Este Huracán no negocia la entrega ni la constancia ni el sacrificio ni la última gota de sudor. Puede equivocarse, puede carecer de brillos, pero hay algo que al equipo de Eduardo Domínguez no le falta: eso que Wanchope Abila -tras el agónico gol a San Lorenzo- definió con una sola palabra, de seis letras y en plural: “huevos”.
Así, Huracán sumó ayer una victoria relevante: venció a Estudiantes, que venía de sumar 10 de los últimos 12 puntos en juego. Y de ese modo, mejoró su situación en la tabla de los promedios -en definiva, el objetivo inicial y prioritario del semestre- y reinstaló cierto entusiasmo respecto de lo que viene en esta Zona 2 del torneo de Transición, que parece abierta para cualquier asombro.
Fue un partido como casi todos los que juega Huracán: cerrado, con escaso margen para el error, de pocos goles, de pocas llegadas. Tuvo una virtud decisiva Huracán: jamás se equivocó en su propia área. Y en eso mucho tuvieron que ver los rendimientos de sus dos marcadores centrales, el capitán Federico Mancinelli y Luca Sosa (destacada aparición; acierto del entrenador). El otro mérito de Huracán tuvo que ver con su confianza: jamás resignó su deseo de victoria. No se conformó ante un rival que en todo momento jugó agazapado esperando su chance. Esa que nunca llegó.
Huracán, además, golpeó en un momento clave: al principio del segundo tiempo, tres minutos, cuando todo estaba por verse luego de un primer tiempo parejo, Wanchope volvió a estar en el lugar indicado en el momento exacto. Tras una media vuelta de Romero Gamarra -el Kaku del golazo en el Centenerio, el martes-, Mariano Andújar ofreció un rebote y Abila -habilitado, al límite- la empujó con el arco a disposición. En la celebración, en ese puñado humano armado por titulares y por suplentes, quedó retratada la perfecta escena de este plantel: un conjunto de voluntades luchando todos juntos. Contra todo y contra todos.
Y así, como en el festejo, siguió jugando Huracán. Solidario para marcar, astuto para sostener su arco cero. Con la colaboración de todos. Desde Rolfi Montenegro -raspando y raspándose- hasta el último de los ingresados. Quedó claro de nuevo: el Huracán Inmortal va por más. Quiere más.
Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.
miércoles, marzo 02, 2016
¿Y esto?
Gol anulado a Mauro Bogado frente a Peñarol, en el Centenario. Insólita decisión del árbitro mexicano César Ramos. Nos salvamos de otro despojo...
martes, marzo 01, 2016
Golazo, Kaku, golazo...
Incluso cuestionado, ocasionalmente rechazado, Kaku Romero Gamarra es capaz de aparecer en momentos decisivos: como aquel gol en Mendoza, ante Atlético Tucumán, que valió buena parte del Ultimo Regreso; como en ese centro del sábado frente a San Lorenzo; como esta vez, ante Peñarol y en el Centenario... Un golazo, Kaku, hermoso...
Huracán inmortal
Copa Libertadores: Peñarol 0-Huracán 1
En el Centenario, con algunos suplentes, a pesar de un arbitraje muy flojo, el equipo ofreció una de las facetas más relevantes de su juego: la capacidad de lucha, la facilidad para reconstruirse ante la adversidad. Una vez más, que lo sepa América: Huracán está vivo. Es inmortal. Y va por más...
Así estamos:
En la Fase de Grupos, en la Página Oficial de la Conmebol.
domingo, febrero 28, 2016
Gritalo para siempre, Wanchope
sábado, febrero 27, 2016
Huracán vive
Huracán 1-San Lorenzo 1
No quedaba nada para ese Huracán que parecía roto, deshecho, golpeado. Otra vez, el dolor. Al accidente que rozó la tragedia, a los lesionados por largo rato, a la derrota contra Atlético Nacional se sumaba -a esa altura- el tropiezo que lastima más que ningún otro. Ganaba San Lorenzo en un partido vacío de brillos. Pero de repente sucedió un destello en la oscuridad de esos segundos de agonía: Alejandro Romero Gamarra apareció por la izquierda, tiró un centro largo, al segundo palo, pasado. Allí estaba el socio de Kaku en la Séptima campeona del Latinoamericano, Cristian Espinoza, quien la tiró de nuevo hacia adentro. Y ahí, en el área chica, abajo del arco, estaba él, Ramón Abila, el Wanchope de La Quema. No dudó ni un suspiro, pateó apenas mordido y puso el 1-1, ese empate que ofrecía el más importante de los mensajes: Huracán vive.
No quedaba nada para ese Huracán que parecía roto, deshecho, golpeado. Otra vez, el dolor. Al accidente que rozó la tragedia, a los lesionados por largo rato, a la derrota contra Atlético Nacional se sumaba -a esa altura- el tropiezo que lastima más que ningún otro. Ganaba San Lorenzo en un partido vacío de brillos. Pero de repente sucedió un destello en la oscuridad de esos segundos de agonía: Alejandro Romero Gamarra apareció por la izquierda, tiró un centro largo, al segundo palo, pasado. Allí estaba el socio de Kaku en la Séptima campeona del Latinoamericano, Cristian Espinoza, quien la tiró de nuevo hacia adentro. Y ahí, en el área chica, abajo del arco, estaba él, Ramón Abila, el Wanchope de La Quema. No dudó ni un suspiro, pateó apenas mordido y puso el 1-1, ese empate que ofrecía el más importante de los mensajes: Huracán vive.
Se gritó en cada rincón del Palacio Ducó. En La Bonavena, en la Alcorta, en la Miravé. El desahogo fue el invitado final al Clásico de Barrio más grande del mundo. Los diez jugadores que le quedaban a Huracán en el campo de juego se abrazaron y celebraron como se celebran los goles importantes. No se trató de una victoria como la del clásico anterior, esa que dejó al rival de siempre sin la punta del torneo. Fue otra cosa: un empate que sirve como impulso para el arduo recorrido que se avecina. Como demostración hacia adentro y hacia afuera.
De inmediato, apenas San Lorenzo movió desde el centro del campo, llegó el final. Y con él, los abrazos compartidos de los jugadores y la continuidad imaginaria de ese abrazo con los hinchas. También, una dedicatoria: en el palco, estaban los dos más afectados por el accidente en Venezuela, Patricio Toranzo y Diego Mendoza. Y para ellos también fue ese desenlace que invitó a la disfonía de uno o de varios días. Pato -emblema de La Quema y superhéroe del último duelo- le puso palabras a ese desenlace: “Celebro la grandeza de mis compañeros. El gol se festeja porque sirvió para demostrar que este grupo pelea siempre hasta el final, que se hace fuerte ante la adversidad”.
En la explicación del 18 de Huracán -ese número que algunos socios pretenden ahora retirar- habita una de las razones que le permitieron al equipo de Eduardo Domínguez acceder al empate: a pesar de jugar con diez, lo metió a San Lorenzo muy cerca del área de Sebastián Torrico. Allí, en el único lugar donde podía llegar a empatar. Y con esa constancia, con esa fe sin quebrantos, llegó al grito imprescindible. A pesar de sus limitaciones, de que sus individualidades no exhiben el nivel que permitió sumar dos títulos en cinco meses y llegar a la final de la Sudamericana. Pero incluso con harapos este equipo sostiene su impronta guerrera. Y así va. Así sigue. A pesar de todo.
Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.
Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.
El Clásico de la resurrección
El escenario, otra vez, muestra disparidad. Y no por lo que cuenta la historia sino por lo que cuenta la tabla de posiciones y las circunstancias: San Lorenzo es uno de los dos líderes de la Zona 1 (el otro es Central) y está invicto; Huracán jugó un sólo partido en el torneo (cayó de local ante Rafaela, en el estreno del torneo) y postergó tres fechas, tras sufrir accidente en su reciente viaje a Venezuela (perdió a cuatro jugadores por varios partidos: Patricio Toranzo, Diego Mendoza, Martín Nervo y Lucas Villarruel). Se parecen en algo: el martes, en la primera fecha de la Fase de Grupos de la Libertadores, ambos perdieron 2-0. Huracán, de local ante Atlético Nacional; San Lorenzo, de visitante frente a Liga de Quito. De esas dos derrotas buscarán recuperarse del mejor de los modos: en el clásico.
De todos modos, ambos saben que los antecedentes poco importan al momento de jugar: lo demostró el último duelo entre ambos, en Parque de los Patricios. Ese día, San Lorenzo perdió el partido ante Huracán y la punta frente a Boca, en la Fecha de los Clásicos. Jamás lo pudo alcanzar a Boca. Terminó a tres puntos. Esos tres puntos.
San Lorenzo llega con más alternativas y variantes para armar su equipo. Pero no se sabe cómo formará. Pablo Guede lo definirá hoy. Hay una certeza: no estará Marcos Angeleri, quien se retiró ayer de la concentración por una gastroenteritis. Todo indica que lo reemplazará Paulo Díaz. Además, se sabe que Gonzalo Prósperi entrará por el suspendido Julio Buffarini.
En tanto, Eduardo Domínguez mantiene una duda respecto del equipo. Hay tres candidatos para el puesto de extremo izquierdo: Ezequiel Miralles (titular el martes), Mariano González o Alejandro Romero Gamarra. No se guardará nada para el partido del martes ante Peñarol, en Montevideo, clave por la Libertadores. No puede.
Texto publicado por el fundador del blog, en Clarín.
viernes, febrero 26, 2016
En el nombre del Clásico
Vismara y Matos, en el último duelo oficial disputado. Fue en el Palacio Ducó. Y esta vez ganó Huracán en la Fecha de los Clásicos.
La búsqueda no conoce de colores. Somos rivales el mismo día en el que nos abrazamos,en el que nos escuchamos, en el que nos reímos por alguna bronca compartida. Somos Quemeros y somos Cuervos. Y distintos y diversos. Pero ahí, en el fondo de nuestras percepciones y de nuestros corazones, nos reconocemos.
No es una imposición; se trata de una cuestión de pertenencia nacida hace más de un siglo, incluso más allá del primer partido en el que nos enfrentamos, allá, en la vieja cancha de Ferro. Porque ser un clásico, nuestro clásico, es mucho más que festejar victorias o celebrar derrotas ajenas. Es un modo de mostrarnos al mundo. Que lo sepan todos: en la tierra de Maradona y de Messi, sucede El Clásico de Barrio más grande de todos. El de Stábile y de Mamucho Martino, el de Masantonio y de Pipi Romagnoli, el de Sanfilippo y de Houseman, el de Ortigoza y de Marcos Díaz.
En definitiva, el de nosotros. Que somos capaces de mirarnos y de juntos construir un mural que nos retrata. Que edificamos proyectos para que tantos chicos y chicas puedan mejorar su vida cotidiana. Que vamos tras los pasos de un espacio mejor para encontrarnos.
Porque vos, que sos Cuervo, me querés. Porque yo, que soy Quemero, te quiero. Porque en definitiva vos y yo somos nosotros.
Texto del fundador del Blog para la ONG Corazón Quemero.
La búsqueda no conoce de colores. Somos rivales el mismo día en el que nos abrazamos,en el que nos escuchamos, en el que nos reímos por alguna bronca compartida. Somos Quemeros y somos Cuervos. Y distintos y diversos. Pero ahí, en el fondo de nuestras percepciones y de nuestros corazones, nos reconocemos.
No es una imposición; se trata de una cuestión de pertenencia nacida hace más de un siglo, incluso más allá del primer partido en el que nos enfrentamos, allá, en la vieja cancha de Ferro. Porque ser un clásico, nuestro clásico, es mucho más que festejar victorias o celebrar derrotas ajenas. Es un modo de mostrarnos al mundo. Que lo sepan todos: en la tierra de Maradona y de Messi, sucede El Clásico de Barrio más grande de todos. El de Stábile y de Mamucho Martino, el de Masantonio y de Pipi Romagnoli, el de Sanfilippo y de Houseman, el de Ortigoza y de Marcos Díaz.
En definitiva, el de nosotros. Que somos capaces de mirarnos y de juntos construir un mural que nos retrata. Que edificamos proyectos para que tantos chicos y chicas puedan mejorar su vida cotidiana. Que vamos tras los pasos de un espacio mejor para encontrarnos.
Porque vos, que sos Cuervo, me querés. Porque yo, que soy Quemero, te quiero. Porque en definitiva vos y yo somos nosotros.
Texto del fundador del Blog para la ONG Corazón Quemero.
miércoles, febrero 24, 2016
Maldita Conmebol
Las palabras de Eduardo Domínguez. Y una queja insoslayable: la falta de decoro de la Conmebol para comprender la situación extraordinaria atravesada por Huracán. Otro papelón. Uno más.
martes, febrero 23, 2016
Dos goles, un golpe
Copa Libertadores: Huracán 0-Atlético Nacional 2
No se jugó bien, se sintieron las ausencias, no se aprovecharon los momentos. Se perdió. Es un golpe. Duro. Pero esto sigue...
Volver...
Ahí están ellos, los que le ponen contorno a un cuadro que ofrece una emoción: los jugadores que se abrazaron a un milagro para salvar sus vidas ahora irán tras los pasos de otro, el de volver a asombrar en el ámbito internacional. Como el año pasado, cuando quedaron a menos de un suspiro y un par de penales malditos de ganar la Sudamericana. Ahora buscan otro final feliz: como en aquellos encantos no tan lejanos, los dos de los títulos en cinco meses (la Copa Argentina 2014 y la Supercopa, el año pasado). Y buscarán ese objetivo con la impronta guerrera que este plantel viene forjando desde aquellos días complicados de la B Nacional.
Confían todos. Los de adentro y los de afuera. Están los socios que proponen retirar el número 18 de las camisetas, un homenaje al Pato Toranzo, ya emblema para siempre. Fue el más afectado en el accidente en Venezuela y el autor de la frase que late adentro de los que ahora gritan en la Bonavena: "Perdí parte de los dedos, pero perdería más cosas por este club". Está Diego Mendoza -el autor del gol decisivo en Caracas, el otro gran averiado luego- quien le pone humor y sonrisas a la situación traumática. El que dice convencido: "Esto nos hará más fuertes". También está Marcos Díaz -figura superhéroe de finales y partidos decisivos- quien sostiene: "Somos especialistas en reconstrucciones". En eso andan, otra vez.
Se miran en la Alcorta y en la Miravé los viejos plateístas, ya vitalicios de los mismos asientos. Y comentan esta ocasión distinta: no tiene comparación, coinciden. No se trata de un gol de Stàbile o de Masantonio ni de una gambeta de René ni de un caño de Pastore. "Esto es otra cosa: un mensaje de El de Arriba...", dice el más entusiasmado de los entusiasmados. De algún modo, una resurrección asistida por el Duende, al decir de Horacio Ferrer.
Al cabo, la gente rinde un tributo que excede al resultado. Ovaciona, grita, aplaude. Y ofrece también otra cosa: incondicionalidad. De algún modo, ellos se sienten ahora que son las piezas que al equipo le recortó el accidente. Y mientras los lesionados no estén, el respaldo llegará desde los costados. Como esta vez, bajo el cielo del Ducó. Como esta noche que no tendrá olvido.
martes, febrero 16, 2016
A rodar, a rodar...
Empieza el Grupo 4 de la Libertadores. Ante Atlético Nacional sucederá el primer partido después de la tragedia que se hizo milagro. El partido lo jugamos todos. Adentro y afuera y en cada rincón donde habite un corazón Quemero.
viernes, febrero 12, 2016
"Le escapamos a la tragedia"
Mariano González tiene un par de cortes en su espalda a consecuencia de los vidrios de ese micro en el que él y sus compañeros conocieron la posibilidad de la muerte. Las lesiones leves no merecieron ni un punto de sutura. Es el día después de ese instante que durará para siempre: el del segundo nacimiento de cada uno de los jugadores de Huracán que compartieron ese traslado desde el hotel que los hospedó en Caracas hasta el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía. Se lo cuenta en detalle a Clarín, ya más tranquilo, después de la desesperación:
“Fue raro. Pasó todo muy de golpe. Es cierto que en las ocasiones anteriores el micro se había movido rápido por la ciudad, pero esta vez, no. Veníamos a una velocidad normal para una autopista. Ya lo conocíamos al chofer, nos había trasladado siempre en este viaje, con el mismo ómnibus. Esta autopista que nos llevaba al aeropuerto es toda en bajada. Es un recorrido de montaña. Pasamos por algunos túneles. Veníamos muy tranquilos, filmando, charlando, escuchando música. Hasta que en un momento escuchamos un ruido. Se había roto el freno y, parece, que en el intento de meter un rebaje también se rompió la palanca de cambios.
No nos preocupamos tanto de entrada. Incluso cuando desde adelante el profe Santella dijo que se habían roto los frenos pensamos que era una joda. Pero cuando se empezaron a venir para atrás los demás del cuerpo técnico y los dirigentes -todos los que venían adelante- nos dimos cuenta que era en serio. Fue muy fuerte. El doctor Di Spagna nos intentó tranquilizar. Yo traté de ponerme el cinturón. En algunos asientos había varios compañeros juntos.
La velocidad comenzó a ser otra. Ibamos muy rápido. Seguíamos en bajada. En ese momento pensamos todos lo peor.
Entonces, el chofer le avisó a la policía que venía adelante que nos quedamos sin freno. Y pronto, justo en la última rampa posible, la policía le indicó al chofer que subiera para evitar seguir en bajada. Y subimos. Lo siguiente que recuerdo es un golpe, un ruido. Después el micro empezó a descender. Por suerte, el conductor tuvo la pericia para hacer detener y volcar al micro con la montaña. Después, cuando lo charlamos con el resto de los compañeros, coincidimos: si no hacía eso nos matábamos nosotros y varios más que andaban por ahí. La sensación es que le escapamos a la tragedia.
El micro volcó después. Pero no dio vueltas. Nos empezamos a hablar entre nosotros. Para tranquilizarnos, para ayudarnos. Yo quedé abajo de todos. Se rompieron algunos vidrios. Empezamos a salir por esa ventana que se abre en el techo. Mancinelli y Wanchope sacaron al profe Santella, que estaba mal. Varios compañeros tenían cortes. A Mendoza también tuvieron que ayudarlo para salir. Y mientras eso pasaba, comenzamos a sentir olor a nafta dentro del micro. Fue un momento desesperante. Entre varios rompieron el vidrio del conductor, para que salieran los que iban adelante. Rolfi Montenegro y yo fuimos los últimos en salir. Habíamos quedado en el fondo, debajo de todos.
Ya afuera, tratamos de ayudarnos todos con todos. Pato Toranzo, el profe y Diego eran los más complicados. Varios tenían sangre encima y algunos otro estaban golpeados. Pero sentíamos que lo peor ya había pasado. Estábamos vivos.
Cuando hablamos entre nosotros después de todo lo que pasó y reconstruimos la escena coincidimos en que nos salvamos por esa maniobra del chofer. En que un milagro se nos cruzó en el camino...”
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.
jueves, febrero 11, 2016
El otro milagro
Los jugadores de Huracán estuvieron al borde de la muerte. El micro en el que se trasladaban al aeropuerto de Caracas se quedó sin freno y por poco se caen a un precipicio. EL conductor hizo volcar el micro y les salvó la vida a todos. Igual, hubo dos lesionados de consideraciòn: Patricio Toranzo, a quien le hicieron una mìnima amputación en parte de sus cuatro dedos pequeños del pie izquierdo, y Diego Mendoza, a quien se le incrustaron varios vidrios en el tobillo derecho.
Más:
Todos los detalles de la situación dramática, en Olé.
miércoles, febrero 10, 2016
Sí, un milagro
Hay una palabra en común entre las dos tapas de los diarios. Hablan de milagro. Sí, eso fue la clasificación de Huracán en Venezuela. Jugando mal, perdiendo hasta el tiempo de descuento, golpeado, con uno menos. Pero no. Había algo más... Sí, un milagro Quemero.
Ese grito, ese abrazo
El desenlace feliz llegó luego de la apuesta que hizo el entrenador: ya jugado, ya con el 0-2 para el Caracas como certeza de la eliminación prematura: faltando siete minutos entró Mendoza; restando tres apareció en escena Ezequiel Miralles. Ellos dos, al cabo, con muy poco tiempo juntos en el campo de juego, le entregaron el pasaporte sellado a Huracán para que siga en esta Libertadores,, para que el grito -ese desahogo inesperado, tardío, final- se escuche desde Parque de los Patricios hasta Venezuela.
Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.
martes, febrero 09, 2016
Crónica de un milagro tardío
Tuvo un condicionante que no le resultó ajeno a nadie: el estado del campo de juego. El estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela -donde se realizan actividades diversas y cinco equipos juegan como local- ofreció pozos enormes y césped desparejo. La pelota era difícil de manejar y cada pique resultaba una incógnita sin resolver. Eso hizo que el juego asociado se dificultara. Ante eso, el principal recurso ofensivo fue la búsqueda aérea o la pelota parada. De los dos lados. De ese Huracán pensado para recortar espacios a su rival. Y de ese Caracas necesitado de convertir al menos un gol para tratar de asomarse a la fase de grupos.
Fue un partido completamente distinto al de la semana pasada, en el partido inaugural de esta Libertadores, en el Palacio Ducó. En aquella cita, Huracán había hecho todo el gasto desde el principio y hasta ese 1-0 final que pareció exiguo respecto de los méritos acumulados. Acá, en la capital venezolana, se invirtieron los roles. Empujado por la necesidad, Caracas tuvo que salir a buscar. Cambió el libreto: procuró apropiarse de la pelota y de jugar en territorio ajeno. Lo logró sólo de a ratos. Porque Huracán consiguió dividir la pelota y hacer lento el juego.
Pero hubo un instante clave en el contexto de ese primer tiempo arduo, flojo. En el único minuto de descuento del primer tiempo, a la salida de un córner, un cabezazo de Quijada se convirtió en el gol de la igualdad para la serie. También en un desafío para Huracán: demostrar que estaba vivo a pesar de ese golpe inesperado.
Se hizo parejo el segundo tiempo. Porque Huracán tuvo que salir y dejó espacios; porque el Caracas trató de hacer pesar su condición de local. Estuvo más cerca el equipo local. En la más clara, Marcos Díaz evitó el segundo en un mano a mano con Over García.
Estuvo mejor parado el Caracas. Lastimó más, complicó más. Y tuvo una ventaja concedida por Huracán: por acumulación de faltas, Mariano González dejó a su equipo con uno menos. Diez contra once para los últimos 15 minutos. Cuesta arriba para los de Parque de los Patricios. Y Caracas aprovechó esa circunstancia: a siete minutos para el final, con un estupendo remate de Arango, consiguió el segundo.
Entonces, Huracán -golpeado, roto- fue tras los pasos de su gol. Chocó siempre. Excepto en una, en la última. Centro de Miralles, cabezazo de Mendoza. Y milagro. Y clasificación, claro...
Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.
Goooooooool
Copa Libertadores: Caracas 2-Huracán 1
Toque de Toranzo, centro de Miralles, cabezazo de Diego Mendoza. Y gol. Y clasificación, cuando ya no quedaba tiempo. En el último suspiro, se deshizo la angustia.
viernes, febrero 05, 2016
Así, no
Fecha 1: Huracán 0-Rafaela 1
Huracán parece preso de su lógica de vaivenes. Este plantel capaz de lo mejor (de ganar dos títulos, un ascenso y de llegar a la final de la Copa Sudamericana en 15 meses) resulta también indescifrable cuando la situación parece más cómoda o accesible. Se complicó con la permanencia el año pasado; tropieza con piedras evitables; se debilita cuando en la antesala luce como candidato. Le pasó ayer, en el partido inaugural del Torneo de Transición: en el Palacio Ducó, que estaba invicto en el ciclo Domínguez, ante un rival en días de recambio y reconstrucción, perdió y decepcionó. Con un detalle que sirve de retrato de la preocupación con la que la gente se fue de Parque de los Patricios: jamás supo mostrarse superior a Atlético Rafaela.
Falló esta vez el bravo Huracán que asomaba como posible revelación en este campeonato. Hubo rotundos fracasos en los rendimientos individuales: Wanchope Abila -figura de 2015; goleador de la Sudamericana- perdió siempre ante la dupla central que armó Burruchaga con Paparatto y Víctor López. Toranzo, Romero Gamarra y Montenegro fueron espejo de lo que le pasa a Huracán cuando juega mal: insinuaron mucho más que lo que ejecutaron. Las variantes ofensivas que intentó Domínguez en el segundo tiempo (con los ingresos de Diego Mendoza y de Espinoza, dos delanteros) no dieron resultado. Con un agravante: parece increíble que un jugador de las condiciones del wing derecho de Huracán -el supersónico Espinoza- haga todo mal. Por apuro, por imprecisión o por torpeza, jamás logró desnivelar.
Es cierto, de todos modos: hubo un detalle que condicionó al partido. A los 25 minutos, el azar lo abrazó a Rafaela: córner desde la derecha, tropiezo y rebote en Bogado y gol en contra. Uno a cero en la primera llegada a fondo para el equipo de la Provincia de Santa Fe. A partir de ese momento se puso en escena con claridad cuál es la principal virtud del equipo de Burruchaga: recortar espacios hacia atrás, entorpecer la construcción de juego ajeno, sostenerse en una defensa que se armó como un rompecabezas y que se exhibió como una muralla. Así, se sintió a gusto y -ya con Huracán des esperado-hasta pudo haber aumentado la diferencia. Entonces, apareció -en el día de su cumpleaños- Marcos Díaz para mantener viva la posibilidad del empate hasta el último de los suspiros.
Huracán tampoco pudo con centros y más centros, su repetido recurso del segundo tiempo. En la más clara, Mario Risso cabeceó en el centro del área, superó al seguro Germán Montoya, pero en la línea Gabriel Graciani ahogó el grito. La suerte no lo cobijó al equipo de Domínguez. Sin embargo, esa no fue la principal causa de la caída. Quedó claro: cuando Huracán juega tan lejos de su mejor versión, queda expuesto en la cornisa de la derrota. Como esta vez.
Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.
Un pelotazo en contra
La torpeza de Mauro Bogado y el gol de Rafaela. El único en el debut de Huracán. Un pelotazo en contra. Así lo quiso el azar...
miércoles, febrero 03, 2016
La tapa de los nuevos
Huracán, en la tapa de Clarín. En la foto, dos de los refuerzos: Mariano González -autor del gol- y Lucas Chacana. Buen estreno para los nuevos.
Bienvenido a La Quema
Debut oficial de Matías Fritzler, actuación para el aplauso. Se trata de una una tranquilidad para reemplazar a quien parecía imprescindible, Federico Vismara.
martes, febrero 02, 2016
Un grito y más méritos
Copa Libertadores: Huracán 1-Caracas 0
No hay exageración en la despedida, ni aplausos desmedidos, ni ovación. Se va Huracán del césped del Palacio Ducó abrazado por el reconocimiento, pero sin una celebración unánime. El 1-0 frente al Caracas resulta un motivo para festejar de ese modo: sin estridencia, como esperando lo que sigue. El partido inaugural de la Copa Libertadores 2016 dejó esa sensación bajo el cielo de Parque de los Patricios. Y otra más: el equipo de Eduardo Domínguez mereció más que esa mínima diferencia obtenida. Quedó claro a cada paso: estuvo mucho más cerca de una ventaja más amplia que de recibir un gol ajeno.
La primera impresión, en cualquier caso, alimenta el optimismo de cara a lo que se avecina: el martes que viene, en la capital venezolana, Huracán enfrentará a un equipo respecto del cual se mostró muy superior. Por pretensión, por ideas, por llegadas. Y además del gol, contará con otro detalle a favor: si convierte un tanto obligará a su rival a convertir tres para obtener la clasificación a la fase de grupos, donde esperan Peñarol, Atlético Nacional y Sporting Cristal.
También es cierto que el partido tuvo un condicionante decisivo: sobre el final del primer tiempo, luego de una falta fuerte, Mea Vitali resultó expulsado (una roja discutida por todo el banco y por todos los titulares del equipo visitante) y dejó a su equipo expuesto ante una sola posibilidad: la de defenderse demasiado cerca de su arco.
Ante ese contexto, Huracán respondió con modificaciones ofensivas: primero, ingresó un extremo (Chacana) por un volante mixto (Bogado); y luego, un mediocampista con buen pase (Mariano González) por un marcador central (Mancinelli). Pasó a jugar de 4-23-1 a 3-1-3-3. Y con todo el equipo en territorio ajeno. Así arrinconó al Caracas. Así fue y chocó varias veces. Así fue y mereció ponerse en ventaja. Así fue y convirtió el único gol del partido: desequilibrio y centro de Espinoza por la derecha, aparición de Mariano González como doble nueve y gol de centrodelantero. Así siguió yendo y construyó méritos como para aumentar la diferencia.
El equipo venezolano, como contrapartida, fue un conjunto exclusivamente pensado para defender. De principio a fin. Apenas un remate fuera de contexto de Armando Maita generó peligro para el arco de Marcos Díaz. En breve, ante la necesidad, habrá que ver si conoce la otra parte del libreto, la de la búsqueda ofensiva, la del desequilibrio en ataque. Se verá...
El destino quiere ahora que Huracán tenga en su horizonte cercano un desafío con un valor agregado: de los 19 partidos internacionales que este plantel afrontó, apenas perdió uno. Sí, fue en Venezuela, en la pasada Libertadores: 0-3 contra el Mineros. Aquella caída significó la eliminación. Cuatro días después, esos mismos jugadores -en una de sus tantas resurrecciones- ganaron la Supercopa (la Estrella Trece) ante River. Por aquel antecedente, la revancha puede tener un carácter determinante, más allá de la eventual clasificación: demostrarle al continente y demostrarse a sí mismo dónde está parado Huracán. Nada menos.
Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.
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