domingo, febrero 28, 2016

Les pusimos la tapa


El festejo de Wanchope Abila en la tapa de Olé. El desenlace del clásico.

Huevos, eso



La mirada de Wanchope Abila, la sensación de todos: Huracán, puro huevo.

Gritalo para siempre, Wanchope


Era el final, la agonía, el último suspiro. Y ahí estaba Wanchope Abila. Y ahí estaba Huracán. Para seguir luchando. Hasta que no quede nada...

sábado, febrero 27, 2016

Huracán vive


Huracán 1-San Lorenzo 1
No quedaba nada para ese Huracán que parecía roto, deshecho, golpeado. Otra vez, el dolor. Al accidente que rozó la tragedia, a los lesionados por largo rato, a la derrota contra Atlético Nacional se sumaba -a esa altura- el tropiezo que lastima más que ningún otro. Ganaba San Lorenzo en un partido vacío de brillos. Pero de repente sucedió un destello en la oscuridad de esos segundos de agonía: Alejandro Romero Gamarra apareció por la izquierda, tiró un centro largo, al segundo palo, pasado. Allí estaba el socio de Kaku en la Séptima campeona del Latinoamericano, Cristian Espinoza, quien la tiró de nuevo hacia adentro. Y ahí, en el área chica, abajo del arco, estaba él, Ramón Abila, el Wanchope de La Quema. No dudó ni un suspiro, pateó apenas mordido y puso el 1-1, ese empate que ofrecía el más importante de los mensajes: Huracán vive. 

Se gritó en cada rincón del Palacio Ducó. En La Bonavena, en la Alcorta, en la Miravé. El desahogo fue el invitado final al Clásico de Barrio más grande del mundo. Los diez jugadores que le quedaban a Huracán en el campo de juego se abrazaron y celebraron como se celebran los goles importantes. No se trató de una victoria como la del clásico anterior, esa que dejó al rival de siempre sin la punta del torneo. Fue otra cosa: un empate que sirve como impulso para el arduo recorrido que se avecina. Como demostración hacia adentro y hacia afuera.

De inmediato, apenas San Lorenzo movió desde el centro del campo, llegó el final. Y con él, los abrazos compartidos de los jugadores y la continuidad imaginaria de ese abrazo con los hinchas. También, una dedicatoria: en el palco, estaban los dos más afectados por el accidente en Venezuela, Patricio Toranzo y Diego Mendoza. Y para ellos también fue ese desenlace que invitó a la disfonía de uno o de varios días. Pato -emblema de La Quema y superhéroe del último duelo- le puso palabras a ese desenlace: “Celebro la grandeza de mis compañeros. El gol se festeja porque sirvió para demostrar que este grupo pelea siempre hasta el final, que se hace fuerte ante la adversidad”.

En la explicación del 18 de Huracán -ese número que algunos socios pretenden ahora retirar- habita una de las razones que le permitieron al equipo de Eduardo Domínguez acceder al empate: a pesar de jugar con diez, lo metió a San Lorenzo muy cerca del área de Sebastián Torrico. Allí, en el único lugar donde podía llegar a empatar. Y con esa constancia, con esa fe sin quebrantos, llegó al grito imprescindible. A pesar de sus limitaciones, de que sus individualidades no exhiben el nivel que permitió sumar dos títulos en cinco meses y llegar a la final de la Sudamericana. Pero incluso con harapos este equipo sostiene su impronta guerrera. Y así va. Así sigue. A pesar de todo.

Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.

El Clásico de la resurrección


Los que caminan los Barrios del Sur lo saben en detalle: es mucho más que un partido el que hoy jugarán en el Palacio Ducó, cuando la tarde se haga noche en Parque de los Patricios. Huracán y San Lorenzo volverán a disputar una nueva edición del Clásico de Barrio más grande del mundo, la número 164 en Primera, desde aquella cita inaugural de 1915. El más porteño de los duelos, el que se vive todos los días en esa geografía con la que tanto arraigo tienen, el que suele invitar al folclore (y, lamentablemente, a veces a la violencia de los barras). Los de La Quema y los de Boedo. El Cuervo y El Globo. Pura tradición.

El escenario, otra vez, muestra disparidad. Y no por lo que cuenta la historia sino por lo que cuenta la tabla de posiciones y las circunstancias: San Lorenzo es uno de los dos líderes de la Zona 1 (el otro es Central) y está invicto; Huracán jugó un sólo partido en el torneo (cayó de local ante Rafaela, en el estreno del torneo) y postergó tres fechas, tras sufrir accidente en su reciente viaje a Venezuela (perdió a cuatro jugadores por varios partidos: Patricio Toranzo, Diego Mendoza, Martín Nervo y Lucas Villarruel). Se parecen en algo: el martes, en la primera fecha de la Fase de Grupos de la Libertadores, ambos perdieron 2-0. Huracán, de local ante Atlético Nacional; San Lorenzo, de visitante frente a Liga de Quito. De esas dos derrotas buscarán recuperarse del mejor de los modos: en el clásico.

De todos modos, ambos saben que los antecedentes poco importan al momento de jugar: lo demostró el último duelo entre ambos, en Parque de los Patricios. Ese día, San Lorenzo perdió el partido ante Huracán y la punta frente a Boca, en la Fecha de los Clásicos. Jamás lo pudo alcanzar a Boca. Terminó a tres puntos. Esos tres puntos.

San Lorenzo llega con más alternativas y variantes para armar su equipo. Pero no se sabe cómo formará. Pablo Guede lo definirá hoy. Hay una certeza: no estará Marcos Angeleri, quien se retiró ayer de la concentración por una gastroenteritis. Todo indica que lo reemplazará Paulo Díaz. Además, se sabe que Gonzalo Prósperi entrará por el suspendido Julio Buffarini.

En tanto, Eduardo Domínguez mantiene una duda respecto del equipo. Hay tres candidatos para el puesto de extremo izquierdo: Ezequiel Miralles (titular el martes), Mariano González o Alejandro Romero Gamarra. No se guardará nada para el partido del martes ante Peñarol, en Montevideo, clave por la Libertadores. No puede.

Texto publicado por el fundador del blog, en Clarín.

viernes, febrero 26, 2016

En el nombre del Clásico

Vismara y Matos, en el último duelo oficial disputado. Fue en el Palacio Ducó. Y esta vez ganó Huracán en la Fecha de los Clásicos.

La búsqueda no conoce de colores. Somos rivales el mismo día en el que nos abrazamos,en el que nos escuchamos, en el que nos reímos por alguna bronca compartida. Somos Quemeros y somos Cuervos. Y distintos y diversos. Pero ahí, en el fondo de nuestras percepciones y de nuestros corazones, nos reconocemos.

No es una imposición; se trata de una cuestión de pertenencia nacida hace más de un siglo, incluso más allá del primer partido en el que nos enfrentamos, allá, en la vieja cancha de Ferro. Porque ser un clásico, nuestro clásico, es mucho más que festejar victorias o celebrar derrotas ajenas. Es un modo de mostrarnos al mundo. Que lo sepan todos: en la tierra de Maradona y de Messi, sucede El Clásico de Barrio más grande de todos. El de Stábile y de Mamucho Martino, el de Masantonio y de Pipi Romagnoli, el de Sanfilippo y de Houseman, el de Ortigoza y de Marcos Díaz.

En definitiva, el de nosotros. Que somos capaces de mirarnos y de juntos construir un mural que nos retrata. Que edificamos proyectos para que tantos chicos y chicas puedan mejorar su vida cotidiana. Que vamos tras los pasos de un espacio mejor para encontrarnos.

Porque vos, que sos Cuervo, me querés. Porque yo, que soy Quemero, te quiero. Porque en definitiva vos y yo somos nosotros.

Texto del fundador del Blog para la ONG Corazón Quemero. 

miércoles, febrero 24, 2016

Maldita Conmebol



Las palabras de Eduardo Domínguez. Y una queja insoslayable: la falta de decoro de la Conmebol para comprender la situación extraordinaria atravesada por Huracán. Otro papelón. Uno más.

Vamos por ella...


La tapa de Olé, la búsqueda de Huracán. Como siempre, pero más que nunca...

martes, febrero 23, 2016

Dos goles, un golpe



Copa Libertadores: Huracán 0-Atlético Nacional 2
No se jugó bien, se sintieron las ausencias, no se aprovecharon los momentos. Se perdió. Es un golpe. Duro. Pero esto sigue...

Volver...


No es un partido más. No podría serlo. La tragedia golpeó a la puerta hace demasiado poco. Lastimó a esos jugadores que viajaban en el micro de regreso de Caracas. Pero también a toda esta gente que ahora camina rumbo al Palacio Ducó, peregrinos de una fe inquebrantable. Se percibe en las calles de los Barrios del Sur, en este Parque de los Patricios que es orgullo y espacio de pertenencia de cada quemero. Huracán vuelve a jugar dos semanas después de aquella clasificación con agonía, cuando parecía roto, vencido. Y de ese accidente que casi los mata. Detrás del regreso hay una sensación que se cuenta por los rincones, en la sede frente al Parque y en la estación Caseros del Subte H; en los bares y en las redes sociales: este partido frente a Atlético Nacional, por el grupo 4 de la Copa Libertadores, resulta un modo de volver a nacer. Más allá del desenlace.

Ahí están ellos, los que le ponen contorno a un cuadro que ofrece una emoción: los jugadores que se abrazaron a un milagro para salvar sus vidas ahora irán tras los pasos de otro, el de volver a asombrar en el ámbito internacional. Como el año pasado, cuando quedaron a menos de un suspiro y un par de penales malditos de ganar la Sudamericana. Ahora buscan otro final feliz: como en aquellos encantos no tan lejanos, los dos de los títulos en cinco meses (la Copa Argentina 2014 y la Supercopa, el año pasado). Y buscarán ese objetivo con la impronta guerrera que este plantel viene forjando desde aquellos días complicados de la B Nacional.

Confían todos. Los de adentro y los de afuera. Están los socios que proponen retirar el número 18 de las camisetas, un homenaje al Pato Toranzo, ya emblema para siempre. Fue el más afectado en el accidente en Venezuela y el autor de la frase que late adentro de los que ahora gritan en la Bonavena: "Perdí parte de los dedos, pero perdería más cosas por este club". Está Diego Mendoza -el autor del gol decisivo en Caracas, el otro gran averiado luego- quien le pone humor y sonrisas a la situación traumática. El que dice convencido: "Esto nos hará más fuertes". También está Marcos Díaz -figura superhéroe de finales y partidos decisivos- quien sostiene: "Somos especialistas en reconstrucciones". En eso andan, otra vez.

Se miran en la Alcorta y en la Miravé los viejos plateístas, ya vitalicios de los mismos asientos. Y comentan esta ocasión distinta: no tiene comparación, coinciden. No se trata de un gol de Stàbile o de Masantonio ni de una gambeta de René ni de un caño de Pastore. "Esto es otra cosa: un mensaje de El de Arriba...", dice el más entusiasmado de los entusiasmados. De algún modo, una resurrección asistida por el Duende, al decir de Horacio Ferrer.

Al cabo, la gente rinde un tributo que excede al resultado. Ovaciona, grita, aplaude. Y ofrece también otra cosa: incondicionalidad. De algún modo, ellos se sienten ahora que son las piezas que al equipo le recortó el accidente. Y mientras los lesionados no estén, el respaldo llegará desde los costados. Como esta vez, bajo el cielo del Ducó. Como esta noche que no tendrá olvido.

martes, febrero 16, 2016

A rodar, a rodar...

Empieza el Grupo 4 de la Libertadores. Ante Atlético Nacional sucederá el primer partido después de la tragedia que se hizo milagro. El partido lo jugamos todos. Adentro y afuera y en cada rincón donde habite un corazón Quemero.

viernes, febrero 12, 2016

"Le escapamos a la tragedia"


Mariano González tiene un par de cortes en su espalda a consecuencia de los vidrios de ese micro en el que él y sus compañeros conocieron la posibilidad de la muerte. Las lesiones leves no merecieron ni un punto de sutura. Es el día después de ese instante que durará para siempre: el del segundo nacimiento de cada uno de los jugadores de Huracán que compartieron ese traslado desde el hotel que los hospedó en Caracas hasta el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía. Se lo cuenta en detalle a Clarín, ya más tranquilo, después de la desesperación:

“Fue raro. Pasó todo muy de golpe. Es cierto que en las ocasiones anteriores el micro se había movido rápido por la ciudad, pero esta vez, no. Veníamos a una velocidad normal para una autopista. Ya lo conocíamos al chofer, nos había trasladado siempre en este viaje, con el mismo ómnibus. Esta autopista que nos llevaba al aeropuerto es toda en bajada. Es un recorrido de montaña. Pasamos por algunos túneles. Veníamos muy tranquilos, filmando, charlando, escuchando música. Hasta que en un momento escuchamos un ruido. Se había roto el freno y, parece, que en el intento de meter un rebaje también se rompió la palanca de cambios.

No nos preocupamos tanto de entrada. Incluso cuando desde adelante el profe Santella dijo que se habían roto los frenos pensamos que era una joda. Pero cuando se empezaron a venir para atrás los demás del cuerpo técnico y los dirigentes -todos los que venían adelante- nos dimos cuenta que era en serio. Fue muy fuerte. El doctor Di Spagna nos intentó tranquilizar. Yo traté de ponerme el cinturón. En algunos asientos había varios compañeros juntos.

La velocidad comenzó a ser otra. Ibamos muy rápido. Seguíamos en bajada. En ese momento pensamos todos lo peor.

Entonces, el chofer le avisó a la policía que venía adelante que nos quedamos sin freno. Y pronto, justo en la última rampa posible, la policía le indicó al chofer que subiera para evitar seguir en bajada. Y subimos. Lo siguiente que recuerdo es un golpe, un ruido. Después el micro empezó a descender. Por suerte, el conductor tuvo la pericia para hacer detener y volcar al micro con la montaña. Después, cuando lo charlamos con el resto de los compañeros, coincidimos: si no hacía eso nos matábamos nosotros y varios más que andaban por ahí. La sensación es que le escapamos a la tragedia.

El micro volcó después. Pero no dio vueltas. Nos empezamos a hablar entre nosotros. Para tranquilizarnos, para ayudarnos. Yo quedé abajo de todos. Se rompieron algunos vidrios. Empezamos a salir por esa ventana que se abre en el techo. Mancinelli y Wanchope sacaron al profe Santella, que estaba mal. Varios compañeros tenían cortes. A Mendoza también tuvieron que ayudarlo para salir. Y mientras eso pasaba, comenzamos a sentir olor a nafta dentro del micro. Fue un momento desesperante. Entre varios rompieron el vidrio del conductor, para que salieran los que iban adelante. Rolfi Montenegro y yo fuimos los últimos en salir. Habíamos quedado en el fondo, debajo de todos.

Ya afuera, tratamos de ayudarnos todos con todos. Pato Toranzo, el profe y Diego eran los más complicados. Varios tenían sangre encima y algunos otro estaban golpeados. Pero sentíamos que lo peor ya había pasado. Estábamos vivos.

Cuando hablamos entre nosotros después de todo lo que pasó y reconstruimos la escena coincidimos en que nos salvamos por esa maniobra del chofer. En que un milagro se nos cruzó en el camino...”


Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

jueves, febrero 11, 2016

El otro milagro


Los jugadores de Huracán estuvieron al borde de la muerte. El micro en el que se trasladaban al aeropuerto de Caracas se quedó sin freno y por poco se caen a un precipicio. EL conductor hizo volcar el micro y les salvó la vida a todos. Igual, hubo dos lesionados de consideraciòn: Patricio Toranzo, a quien le hicieron una mìnima amputación en parte de sus cuatro dedos pequeños del pie izquierdo, y Diego Mendoza, a quien se le incrustaron varios vidrios en el tobillo derecho.

Más:
Todos los detalles de la situación dramática, en Olé.

miércoles, febrero 10, 2016

Sí, un milagro


Hay una palabra en común entre las dos tapas de los diarios. Hablan de milagro. Sí, eso fue la clasificación de Huracán en Venezuela. Jugando mal, perdiendo hasta el tiempo de descuento, golpeado, con uno menos. Pero no. Había algo más... Sí, un milagro Quemero.

Ese grito, ese abrazo


Parecía deshecho Huracán. Había jugado mal durante casi todo el partido. No lucía entero para ir a buscar. Lo que no le había salido en casi 180 minutos (contando ese otro flojo desempeño contra Atlético Rafaela, el viernes en el Palacio Ducó) debía ir a buscarlo en esos escasos cuatro minutos de descuento brindados por el árbitro paraguayo Enrique Cáceres. Fue como podía, a tirar los últimos golpes, como un boxeador averiado, más cerca de la lona que del tardío milagro del nocaut. Pero entonces, Patricio Toranzo volvió a ser el Pato de La Quema -el de los goles memorables a San Lorenzo, el que regresó para ser campeón- y pensó una jugada y metió un pase impecable para Ezequiel Miralles, sobre la derecha. El delantero hizo lo que nadie de Huracán en todo el partido: tiró un centro preciso con destinatario claro. Y en el segundo palo apareció Diego Mendoza, ese delantero grandote que jugaba en Estudiantes y que Eduardo Domínguez pidió especialmente como alternativa de Wanchope Abila. Puso la cabeza para la clasificación de Huracán. Para matar esa angustia de la que el equipo parecía preso. 

El desenlace feliz llegó luego de la apuesta que hizo el entrenador: ya jugado, ya con el 0-2 para el Caracas como certeza de la eliminación prematura: faltando siete minutos entró Mendoza; restando tres apareció en escena Ezequiel Miralles. Ellos dos, al cabo, con muy poco tiempo juntos en el campo de juego, le entregaron el pasaporte sellado a Huracán para que siga en esta Libertadores,, para que el grito -ese desahogo inesperado, tardío, final- se escuche desde Parque de los Patricios hasta Venezuela.

Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.

martes, febrero 09, 2016

Crónica de un milagro tardío


En el último de los suspiros, cuando ya no tenía casi nada para ofrecer, cuando parecía que se quedaba afuera de la Libertadores en esta primera fase, Huracán encontró un centro, un gol de Diego Mendoza y la clasificación. Sufrió. Mucho. Demasiado. Pero a pesar del 1-2 (segunda derrota internacional en 20 partidos, otra vez en Venezuela) ante Caracas se quedó con la vacante en el Grupo 4, en el que debutará el 23/2 ante Atlético Nacional, de local. Y en el que luego enfrentará a Peñarol y a Sporting Cristal.

Tuvo un condicionante que no le resultó ajeno a nadie: el estado del campo de juego. El estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela -donde se realizan actividades diversas y cinco equipos juegan como local- ofreció pozos enormes y césped desparejo. La pelota era difícil de manejar y cada pique resultaba una incógnita sin resolver. Eso hizo que el juego asociado se dificultara. Ante eso, el principal recurso ofensivo fue la búsqueda aérea o la pelota parada. De los dos lados. De ese Huracán pensado para recortar espacios a su rival. Y de ese Caracas necesitado de convertir al menos un gol para tratar de asomarse a la fase de grupos.

Fue un partido completamente distinto al de la semana pasada, en el partido inaugural de esta Libertadores, en el Palacio Ducó. En aquella cita, Huracán había hecho todo el gasto desde el principio y hasta ese 1-0 final que pareció exiguo respecto de los méritos acumulados. Acá, en la capital venezolana, se invirtieron los roles. Empujado por la necesidad, Caracas tuvo que salir a buscar. Cambió el libreto: procuró apropiarse de la pelota y de jugar en territorio ajeno. Lo logró sólo de a ratos. Porque Huracán consiguió dividir la pelota y hacer lento el juego.

Pero hubo un instante clave en el contexto de ese primer tiempo arduo, flojo. En el único minuto de descuento del primer tiempo, a la salida de un córner, un cabezazo de Quijada se convirtió en el gol de la igualdad para la serie. También en un desafío para Huracán: demostrar que estaba vivo a pesar de ese golpe inesperado.

Se hizo parejo el segundo tiempo. Porque Huracán tuvo que salir y dejó espacios; porque el Caracas trató de hacer pesar su condición de local. Estuvo más cerca el equipo local. En la más clara, Marcos Díaz evitó el segundo en un mano a mano con Over García.

Estuvo mejor parado el Caracas. Lastimó más, complicó más. Y tuvo una ventaja concedida por Huracán: por acumulación de faltas, Mariano González dejó a su equipo con uno menos. Diez contra once para los últimos 15 minutos. Cuesta arriba para los de Parque de los Patricios. Y Caracas aprovechó esa circunstancia: a siete minutos para el final, con un estupendo remate de Arango, consiguió el segundo.

Entonces, Huracán -golpeado, roto- fue tras los pasos de su gol. Chocó siempre. Excepto en una, en la última. Centro de Miralles, cabezazo de Mendoza. Y milagro. Y clasificación, claro...

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

Goooooooool



Copa Libertadores: Caracas 2-Huracán 1
Toque de Toranzo, centro de Miralles, cabezazo de Diego Mendoza. Y gol. Y clasificación, cuando ya no quedaba tiempo. En el último suspiro, se deshizo la angustia.

viernes, febrero 05, 2016

Así, no

Wanchope, en acción. No le salió una. Uno de sus peores partidos en Huracán.

Fecha 1: Huracán 0-Rafaela 1
Huracán parece preso de su lógica de vaivenes. Este plantel capaz de lo mejor (de ganar dos títulos, un ascenso y de llegar a la final de la Copa Sudamericana en 15 meses) resulta también indescifrable cuando la situación parece más cómoda o accesible. Se complicó con la permanencia el año pasado; tropieza con piedras evitables; se debilita cuando en la antesala luce como candidato. Le pasó ayer, en el partido inaugural del Torneo de Transición: en el Palacio Ducó, que estaba invicto en el ciclo Domínguez, ante un rival en días de recambio y reconstrucción, perdió y decepcionó. Con un detalle que sirve de retrato de la preocupación con la que la gente se fue de Parque de los Patricios: jamás supo mostrarse superior a Atlético Rafaela.

Falló esta vez el bravo Huracán que asomaba como posible revelación en este campeonato. Hubo rotundos fracasos en los rendimientos individuales: Wanchope Abila -figura de 2015; goleador de la Sudamericana- perdió siempre ante la dupla central que armó Burruchaga con Paparatto y Víctor López. Toranzo, Romero Gamarra y Montenegro fueron espejo de lo que le pasa a Huracán cuando juega mal: insinuaron mucho más que lo que ejecutaron. Las variantes ofensivas que intentó Domínguez en el segundo tiempo (con los ingresos de Diego Mendoza y de Espinoza, dos delanteros) no dieron resultado. Con un agravante: parece increíble que un jugador de las condiciones del wing derecho de Huracán -el supersónico Espinoza- haga todo mal. Por apuro, por imprecisión o por torpeza, jamás logró desnivelar.

Es cierto, de todos modos: hubo un detalle que condicionó al partido. A los 25 minutos, el azar lo abrazó a Rafaela: córner desde la derecha, tropiezo y rebote en Bogado y gol en contra. Uno a cero en la primera llegada a fondo para el equipo de la Provincia de Santa Fe. A partir de ese momento se puso en escena con claridad cuál es la principal virtud del equipo de Burruchaga: recortar espacios hacia atrás, entorpecer la construcción de juego ajeno, sostenerse en una defensa que se armó como un rompecabezas y que se exhibió como una muralla. Así, se sintió a gusto y -ya con Huracán des esperado-hasta pudo haber aumentado la diferencia. Entonces, apareció -en el día de su cumpleaños- Marcos Díaz para mantener viva la posibilidad del empate hasta el último de los suspiros.

Huracán tampoco pudo con centros y más centros, su repetido recurso del segundo tiempo. En la más clara, Mario Risso cabeceó en el centro del área, superó al seguro Germán Montoya, pero en la línea Gabriel Graciani ahogó el grito. La suerte no lo cobijó al equipo de Domínguez. Sin embargo, esa no fue la principal causa de la caída. Quedó claro: cuando Huracán juega tan lejos de su mejor versión, queda expuesto en la cornisa de la derrota. Como esta vez.

Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.

Un pelotazo en contra



La torpeza de Mauro Bogado y el gol de Rafaela. El único en el debut de Huracán. Un pelotazo en contra. Así lo quiso el azar...

miércoles, febrero 03, 2016

La tapa de los nuevos

Huracán, en la tapa de Clarín. En la foto, dos de los refuerzos: Mariano González -autor del gol- y Lucas Chacana. Buen estreno para los nuevos.

Bienvenido a La Quema



Debut oficial de Matías Fritzler, actuación para el aplauso. Se trata de una una tranquilidad para reemplazar a quien parecía imprescindible, Federico Vismara.

martes, febrero 02, 2016

Un grito y más méritos



Copa Libertadores: Huracán 1-Caracas 0

No hay exageración en la despedida, ni aplausos desmedidos, ni ovación. Se va Huracán del césped del Palacio Ducó abrazado por el reconocimiento, pero sin una celebración unánime. El 1-0 frente al Caracas resulta un motivo para festejar de ese modo: sin estridencia, como esperando lo que sigue. El partido inaugural de la Copa Libertadores 2016 dejó esa sensación bajo el cielo de Parque de los Patricios. Y otra más: el equipo de Eduardo Domínguez mereció más que esa mínima diferencia obtenida. Quedó claro a cada paso: estuvo mucho más cerca de una ventaja más amplia que de recibir un gol ajeno.

La primera impresión, en cualquier caso, alimenta el optimismo de cara a lo que se avecina: el martes que viene, en la capital venezolana, Huracán enfrentará a un equipo respecto del cual se mostró muy superior. Por pretensión, por ideas, por llegadas. Y además del gol, contará con otro detalle a favor: si convierte un tanto obligará a su rival a convertir tres para obtener la clasificación a la fase de grupos, donde esperan Peñarol, Atlético Nacional y Sporting Cristal.

También es cierto que el partido tuvo un condicionante decisivo: sobre el final del primer tiempo, luego de una falta fuerte, Mea Vitali resultó expulsado (una roja discutida por todo el banco y por todos los titulares del equipo visitante) y dejó a su equipo expuesto ante una sola posibilidad: la de defenderse demasiado cerca de su arco.

Ante ese contexto, Huracán respondió con modificaciones ofensivas: primero, ingresó un extremo (Chacana) por un volante mixto (Bogado); y luego, un mediocampista con buen pase (Mariano González) por un marcador central (Mancinelli). Pasó a jugar de 4-23-1 a 3-1-3-3. Y con todo el equipo en territorio ajeno. Así arrinconó al Caracas. Así fue y chocó varias veces. Así fue y mereció ponerse en ventaja. Así fue y convirtió el único gol del partido: desequilibrio y centro de Espinoza por la derecha, aparición de Mariano González como doble nueve y gol de centrodelantero. Así siguió yendo y construyó méritos como para aumentar la diferencia.

El equipo venezolano, como contrapartida, fue un conjunto exclusivamente pensado para defender. De principio a fin. Apenas un remate fuera de contexto de Armando Maita generó peligro para el arco de Marcos Díaz. En breve, ante la necesidad, habrá que ver si conoce la otra parte del libreto, la de la búsqueda ofensiva, la del desequilibrio en ataque. Se verá...

El destino quiere ahora que Huracán tenga en su horizonte cercano un desafío con un valor agregado: de los 19 partidos internacionales que este plantel afrontó, apenas perdió uno. Sí, fue en Venezuela, en la pasada Libertadores: 0-3 contra el Mineros. Aquella caída significó la eliminación. Cuatro días después, esos mismos jugadores -en una de sus tantas resurrecciones- ganaron la Supercopa (la Estrella Trece) ante River. Por aquel antecedente, la revancha puede tener un carácter determinante, más allá de la eventual clasificación: demostrarle al continente y demostrarse a sí mismo dónde está parado Huracán. Nada menos.

Texto publicado por el Fundador del Blog, en Clarín.

sábado, enero 30, 2016

La Libertadores empieza en el Palacio


El Palacio Ducó será la sede del Partido Inaugural de la Copa Libertadores 2016. El martes 2 de febrero, Huracán enfrentará a Caracas a partir de las 19.30. Será la tercera participación consecutiva de Huracán en el ámbito internacional, ese al que le ofreció su escenario y su fiesta durante todo el 2015.

Sirve un detalle: el Palacio Ducó fue el único estadio invicto entre los clubes que disputaron las dos competiciones principales de la Conmebol (Libertadores y Sudamericana). Allí, Huracán disputó nueve encuentros, ganó cuatro y empató cinco. Además, en cinco de esos encuentros se retiró con El Arco de San Marcos invicto.

Razones suficientes para que brindemos por esa Noche de Copa. Y de estreno. Para que la historia continúe...

miércoles, enero 27, 2016

Aquel espejo


Recortes de los años 40. Todos referidos al Palacio Ducó que estaba naciendo para siempre. Hoy, ya considerado Patrimonio Histórico de la Ciudad de Buenos Aires y hasta con un Oscar en su palmarés, sirve como espejo: representa la relevancia de invertir en infraestructura. A pesar de la falta de mantenimiento durante más de tres décadas (los palcos Jorge Newbery, en 1977, fueron la última mejora estructural) el estadio sigue allí, como un motivo de orgullo.

Por eso, no deben ser el impulso y la generosidad de los hinchas las únicas herramientas para mejorar y modernizar las instalaciones del club (la Sede de Caseros, La Quemita; incluso los llamados Terrenos del Gas). Debe ser un compromiso de la conducción, cualquiera sea su origen y su tiempo. Una cuestión del Club. De todos los Quemeros.

sábado, enero 23, 2016

Vamos al Luna, pelea Ringo



Ringo contra su archirrival en el ámbito local, Goyo Peralta. Escenas de las noches inolvidables noches del Luna Park. Esas que generaba nuestro Bonavena con su carisma que no sabía de nocauts.

lunes, enero 18, 2016

Que siga la fiesta...



Es un sentimineto, no puedo parar... Y que la fiesta de La Quema siga. También en este 2016...

Un minuto de silencio...



Que se haga himno, como cantan los jugadores: "Un minuto de silencio / para el Cuervo que está muerto..."

Y algo más: con la obtención de la Copa Ciudad de Buenos Aires, Huracán se convirtió en el primer campeón del año y de los Torneos de Verano.

domingo, enero 17, 2016

La tapa del verano

Wanchope Abila, otra vez protagonista. En el clásico ante San Lorenzo y en la tapa del diario Olé. La cara sonriente del Huracán del verano.

Promoción 3x1


El folclore de las cargadas posterior al Clásico de Barrio más grande del mundo. El 3-1 se transformó en una promoción en la imaginación de los hinchas.

Esta es la Banda que va por todo...


Huracán, el equipo, el plantel, el cuerpo técnico. Los Supercampeones de 2015, ya en el verano de 2016. Ahora, otra victoria en el Clásico de Barrio más grande del mundo. Esta es la Banda que va por todo...

El triunfo de la gente


Estadio José María Minella, popular de Huracán. Una fiesta. En el contorno del Clásico de Barrio más grande del mundo también hubo victoria Quemera.

sábado, enero 16, 2016

F3l1z V3rano



Torneo de Verano - Copa Ciudad de Buenos Aires:
Huracán 3 - San Lorenzo 1, en Mar del Plata

Seguimos festejando. Como en el final de 2014, como en la Supercopa, como en el Clásico del Campeonato, como en la Sudamericana sin olvido, como ahora en Mar del Plata. Así, Huracán. Así.También en este F3l1z V3rano.

martes, enero 12, 2016

Crónica de un nacimiento


Huracán y San Lorenzo se enfrentaron oficialmente por primera vez hace poquito más de un siglo, en 1915. Aquella vez el triunfo fue de San Lorenzo. El 24 de octubre, se impuso 3-1 el recién llegado a Primera (Huracán había ascendido un año antes). El encuentro se disputó en la cancha de Ferro, donde los azulgranas jugaron como locales.

El primer tanto de la historia de ese duelo centenario lo convirtió un emblema Quemero: el Negro José Laguna. Luego, con dos goles de Perazzo y uno de Xarau el resultado se dio vuelta.

Ya en ese tiempo, Huracán tenía dificultades con los árbitros: en aquel duelo inaugural sufrió las expulsiones de Caldera y de Palacio, por decisión del árbitro Aiello.

Más:
Para leer el texto que ilustra, hacer clic en la imagen.

domingo, enero 10, 2016

La Caja Boba


Por Roberto Guidotti*
Si hay un tema por estos días que tiene en vilo al mundo futbolero es la desorganización reinante que existe en la AFA con todas las disputas de dominio público entre seguristas y tinellistas y que siguen con presagios de sumar agelicistas, bilardistas, maronistas y armandoperecistas a esta disputa casi insólita por tomar el poder de la casa madre de la pelota.

En medio de tantos despropósitos que ya parecen surgidos de una tira de Peter Capusotto, hay un tema crucial que nos tiene muy preocupados a los hinchas del Globo por estas horas y es el dinero que se le entrega a cada club por derechos televisivos.

Allá a principios de los 90, cuando arranca Torneos y Competencias a televisar los partidos, Huracán había vuelto fortalecido de su primer descenso y ocupaba un lugar en el mapa del dinero a recibir por cada institución bastante acorde con su rica historia futbolera, afirmada en un subcampeonato del 94 que había posicionado al club en un lugar importante. Allí estaba el Globo, por debajo de los grandes y junto a los rosarinos, los platenses y un Vélez que empezaba a mezclarse con los poderosos de la mano de sus nuevos títulos y la muñeca de un siempre listo Raúl Gámez.

Los tiempos cambiaron hacia finales de aquella década y nuestro querido Globo cayó en una profunda debacle institucional y deportiva con dirigentes de lo más ineptos en algunos casos y corruptos en otros que nos llevó a un ostracismo de muchos años, con descensos incluidos y enormes pérdidas económico-financieras.

Pero la historia es dinámica y así como se decidió que Huracán perdiera su lugar en el mapa “monetario” del fútbol argentino, hoy en 2016 debe recuperarlo porque ha hecho los méritos para volver a estar en el lugar que marca su trayectoria de 107 años.

La escala actual de repartos, tiene a Boca y a River cobrando 62.400.000 pesos anuales; a Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez con 46.800.000 anuales; a Central, Estudiantes, NOB, Belgrano, Lanús, Defensa y Justicia, Godoy Cruz, Tigre, Banfield, Quilmes, Arsenal, Gimnasia, Olimpo y Rafaela con 34.000.000 en el año y a los ascendidos en 2014 (Huracán, Colón, San Martín, Argentinos, Aldosivi, Temperley, Unión y Sarmiento, además de los ahora descendidos Chicago y Crucero) con 14.000.000 anuales. Un reparto que parece organizado por una siniestra sociedad que ni Brazenas y Ceballos juntos podrían diagramar tan injustamente.

El Globo ha vuelto a Primera con un fuerte protagonismo futbolístico que lo ha llevado a ganar dos títulos oficiales de máxima categoría y a disputar -considerando la Libertadores que se viene en breve- tres copas internacionales de manera consecutiva llegando a la final en una de ellas con una campaña invicta. Además se ha ubicado en tablas de rating televisivo en un top-ten que posiciona al club en un lugar de popularidad notoria y vuelve a jugar el clásico con San Lorenzo en los torneos de verano junto a los otros grandes. A todo esto se le suma lo más importante: su historia y tradición de equipo grande innegable para todo aquel que conozca un poquitito de nuestro fútbol doméstico. Los 13 títulos de AFA, la larga lista de jugadores de selección, su convocatoria que lo ubica sexto en promedio por partido de venta de entradas en la historia y su vieja condición de “rival clásico” de los 5 más poderosos son razones de sobra –entre tantas otras- para calificar de ridículo e insostenible que Arsenal o Defensa y Justicia cobren más del doble de dinero de la TV que percibe Huracán. También resulta inadmisible que Vélez siga ubicado en un lugar tan destacado (muy por encima de los rosarinos, los de la Plata y ni hablar del Globo) cuando sus rendimientos deportivos mermaron, su convocatoria disminuyó considerablemente y su rating televisivo está lejos de ser importante.

Este mapa de reparto debe ser rediseñado en base a protagonismo deportivo actual, historia y tradición, títulos totales, convocatoria, rating televisivo y popularidad, entre otros tantos atributos destacados que distinguen a un club de fútbol por sobre otro. Como es difícil que eso suceda porque en esos niveles la discusión es más de muñeca política que de merecimientos deportivos e institucionales, es hora de que Huracán se haga respetar en serio. Tenemos –además de un buen presente deportivo- un club ordenado con un claro proceso de desendeudamiento producto de una convocatoria de acreedores que empieza a quedar en el pasado. A la AFA siempre le importó que los clubes enderecen su economía. También en eso nuestra institución ha corregido el rumbo con un plantel de sueldos al día, algo que no se veía en Huracán desde hace muchísimo tiempo. Ya no estamos en las páginas de los diarios por pedidos de quiebra o futbolistas que se niegan a concentrar.

Entonces es el momento de pelear por lo que nos corresponde. Por recuperar en serio nuestro lugar de Sexto Grande. Que deje de ser una denominación mediático-folklórica y pase a ser un espacio concreto de posicionamiento en el mercado de la pelota. Al menos Huracán debe estar ubicado en una primera instancia en la escala de los medianos junto a Vélez, Central, NOB y Estudiantes, un escaloncito por debajo de los más encumbrados, en una posición expectante para la recuperación definitiva de nuestro lugar histórico desde que se juega fútbol en la Argentina.

*Periodista. Co-autor del Libro del Centenario. Texto publicado en Patria Quemera.

jueves, enero 07, 2016

Huracán del mundo


Huracán, Supercampeón de la Argentina y finalista de la Copa Sudamericana, es uno de los seis argentinos en el top 100 del ranking mundial de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) de 2015.

El Globo de Newbery se trepó al puesto 34, 59 ubicaciones por delante de San Lorenzo. Y se ubicó cuarto entre los equipos del fútbol de nuestro país, sólo detrás del River ganador de la Libertadores River (9o.), del Boca bicampeón argentino en 2015 (13o.) y de Racing (29o.). También se metió en el top ten de toda América.

El líder es -claro- el campeón del Mundial de Clubes de la FIFA, Barcelona, con un acumulado de 279 puntos. El podio lo completan dos equipos italianos: Juventus -finalista de la última Champions League- y Nápoli.

El listado:

Los 10 primeros del ranking y los equipos argentinos ubicados entre los 200 clasificados son los siguientes:

1) Barcelona (España) 379,00
2) Juventus (Italia) 286,00
3) Napoli (Italia) 268,00
4) Bayern Munich (Alemania) 263,00
5) Paris Saint-Germain (Francia) 257,00
6) Real Madrid (España) 241,00
7) Independiente Santa Fe (Colombia) 240,00
8) Fiorentina (Italia) 236,00
9) River Plate (Argentina) 234,50
10) Wolfsburg (Alemania) 232,00

Completan el Top 6 de Argetina:

13) Boca Juniors 220,00
29) Racing Club 192,00
34) Huracán 178,50
49) Estudiantes de La Plata 165,00
93) San Lorenzo 133,00

Además, el campeonato de la Argentina fue consagrado como el más competitivo de América. Se ubicó en el cuarto puesto del mundo, detrás de España, Italia y Alemania. El top 10 lo completaron: Francia, Brasil, Inglaterra, Portugal, Bélgica y Rusia.

martes, diciembre 22, 2015

Allá vamos, América


Se sortearon los cruces y los grupos de las primeras dos fases de la Copa Libertadores. Huracán deberá enfrentar en la etapa inaugural a Caracas. El primer partido, que marcará el inicio de la edición 2016 de la máxima competición continental, sucederá en el Palacio Ducó, el 2 de febrero. La revancha, a la semana siguiente será en el Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Más:
Detalles del Caracas, en su web oficial.

En caso de pasar de ronda, Huracán accederá al Grupo 4 en el que se enfrentará a Peñarol (pentacampeón y cabeza de serie), Atlético Nacional (campeón de la Libertadores en 1989) y Sporting Cristal. El eventual fixture es el siguiente:

Primera Fecha: Atlético Nacional (en el Palacio Ducó)
Segunda Fecha: Peñarol (en Montevideo, en la inauguración oficial del Estadio de Peñarol)
Tercera Fecha: Sporting Cristal (en Lima)
Cuarta Fecha: Sporting Cristal (en el Palacio Ducó)
Quinta Fecha: Peñarol (en el Palacio Ducó)
Sexta Fecha: Atlético Nacional (en Medellín)

domingo, diciembre 20, 2015

Pintar la gloria


Huracán busca, quiere, va. La imagen pertenece a 1928, tiempo de gloria como nunca. Aquel momento en el que éramos los mejores en el mejor fútbol del mundo, el del Río de la Plata. Decían que la gloria nuestra era en blanco y negro. Ahora le estamos poniendo colores...

jueves, diciembre 17, 2015

Un lindo trío



Antonio Mohamed,Víctor Delgado, Sergio Saturno. Con ellos tres como figuras Huracán regresó a su lugar, en 1990. Con ellos tres, también, protagonizó sin traumas aquellos primeros años de la década del 90. Acá, en este video, un triunfo 3-1 ante Argentinos, con goles que llevaron el sello de cada uno de ellos. Un lindo trío. Para aplaudir, para recordar.

lunes, diciembre 14, 2015

La historia como corresponde


Por Roberto Guidotti
Dice Jorge Iwanczuk, autor de libro Historia del fútbol amateur en la Argentina: “Contar la historia del fútbol argentino desde 1931 es como contar la vida de una persona desde los 18 años”. Precisamente, esa versión parcializada de la estadística de nuestro deporte más popular nos acompañó a los futboleros durante las últimas cuatro décadas desde que cierto periodismo decidió arbitrariamente hacer un corte, y comenzar a contar los campeonatos desde el nacimiento del profesionalismo en 1931. Antojadizamente encajonaron los 40 años fundacionales de un deporte que en la Argentina se juega oficialmente desde 1891, con la participación en aquellas décadas nacientes de la mayoría de los equipos más tradicionales. Nunca hubo una fundamentación lógica de tamaño despropósito, olvidando en los cajones de las redacciones las fotos y las crónicas de la gloriosa Academia, primer heptacampeón desde 1913 a 1919, al Boca glorioso en su gira por Europa del 25 y ganador de seis torneos de Liga, al Huracán ganador y cuatro veces rey vernáculo en tiempos de Stábile, goleador de aquel primer Mundial de Uruguay en 1930, disputado con jugadores amateurs pero tan oficial como todos los mundiales siguientes.

También quedaron en el olvido futbolistas de la talla de Manuel Seoane, de Independiente, máximo artillero de la era no rentada, o Jacobo Urso, emblema de San Lorenzo que se convirtió en leyenda a partir de su muerte producto de un choque con un rival que le perforó un riñón, con apenas 23 años. Pero los historiadores y estadígrafos de fútbol jamás admitieron esta omisión mediática. El Centro de Investigación de la Historia del Fútbol siempre luchó por la incorporación de los datos de la era amateur con el mismo nivel de importancia que los números de los tiempos rentados, y el grupo de Revisionistas Históricos peleó incansablemente en los últimos años para que el fútbol argentino recuperara su memoria.

La AFA hace hoy visibles en su web oficial a todos los campeones de Liga de la historia, incluidos también los ganadores de las 93 Copas Nacionales que han sido el antecedente histórico de la actual Copa Argentina, competiciones paralelas a los torneos regulares e importantísimas en la primera mitad del siglo 20, cuando aún la Conmebol no organizaba eventos continentales. Como todo cambio, esto provocó sismos y protestas de aquellos simpatizantes de clubes que se vieron con menos títulos que sus rivales en la era recuperada. Hinchas de River, Independiente y San Lorenzo suelen manifestarse escépticos con la reparación histórica que posiciona muy bien a Boca, Racing y Huracán, los más ganadores en los tiempos inaugurales y protagonistas de aquellas copas locales que sus adversarios ningunean. Pero acá no se trata de recortar períodos en base a conveniencias para medir tamaños de grandeza, se trata de reconciliar a nuestro fútbol con su infancia injustamente olvidada. Y se ha logrado, en un acto de justicia para tantos jugadores, técnicos y dirigentes pioneros de nuestro deporte número uno.

*Periodista. Integrante del grupo Revisionistas Históricos.

Texto publicado en el diario Página/12.

viernes, diciembre 11, 2015

El legado de un año de magia


No habrá olvido para este recorrido reciente de Huracán. Desde el fondo de sus infiernos, desde mil tropiezos, desde la maldita costumbre de la derrota asumida, este plantel se transformó en un hito en el recorrido de 107 años de historia. En términos de éxito, sólo comparable a los gloriosos años veinte, en los que el Globo de Newbery resultó el más campeón del Río de la Plata, junto a Boca. En términos de su irrupción, único, mágico, para abrazar por todos los siglos que vengan. Es lógico lo que sucede: la derrota por penales ante Independiente Santa Fe, en la final de la Copa Sudamericana, duele hasta el alma, hasta esas lágrimas del pibe Cristian Espinoza, quemero de ley también en la caída. 

Pero hubo un camino antes. Inmenso: el regreso a Primera, dos títulos en cinco meses, el clásico que dejó a San Lorenzo sin título local, la condición de verdugo de River, la primera final continental, el orgullo de ofrecer todo hasta el último de los suspiros. Se logró a pesar de todo y de todos. Se aprendió de los errores, se permitió soñar lo que nunca se soñaba, se convocó a socios y a hinchas como pocas veces en los tiempos cercanos. Sirve el detalle: el Palacio Ducó, inaugurado en 1947, vivió su temporada de mayor nivel de adrenalina. Y con ese aporte de todos, en silencio, Huracán logró otro triunfo gigante: levantó el concurso preventivo.

Ahora queda un desafío superador para afrontar: que estos 378 días no resulten apenas un espasmo glorioso y hermoso. Que sean un principio. Este plantel, que no debe desarmarse, consiguió algo enorme que no aparece en las vitrinas: puso el nivel de exigencia muy alto. Para lo que vendrá. Para que esta gloria sin vuelta sea un perfecto legado.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

Lo que viene...


El dolor todavía habita el ambiente y cada cuerpo quemero. Es lógico: Huracán estuvo a casi nada de ganar su primer título internacional, de sumar la Estrella Catorce. Pero no. No pudo ser: la definición por penales ante Independiente Santa Fe lo dejó vacío, roto, deshecho. No hay reproches en público ni en privado. El mágico impulso internacional de este 2015 terminó con medalla de plata en la Copa Sudamericana, con aplausos, con reconocimiento. Ya pasaron las lágrimas de madrugada en la concentración del hotel Radisson Airport. Ahora, es tiempo de planificar lo que viene, de reconstruir. Se viene un 2016 intenso: otra vez con la Libertadores en el horizonte, con la necesidad de consolidar al Globo de Newbery en Primera como prioridad, con la Copa Argentina como nueva tentación de conquista.

Hay una prioridad: que al rompecabezas que se armó en los últimos tiempos (este plantel que devolvió a Huracán a Primera, que ganó dos títulos, que se transformó en la Bestia Negra de River, que reinstaló al club en el ámbito internacional) no le saquen a sus piezas principales. Ese es el objetivo de Eduardo Domínguez, quien comanda ahora el proyecto. Lo dice, palabras más, palabras menos: encontramos un camino, creemos en él, debemos seguirlo. Por eso, el entrenador ya les manifestó a los dirigentes la prioridad: sostener a este plantel, sobre todo a los once titulares. El escenario no es simple -nunca lo es en Huracán-, pero hay optimismo al respecto.

El panorama arranca con los personajes fundamentales del equipo. El arquero Marcos Díaz tiene contrato hasta diciembre de 2018. "Es nuestro, se va a quedar. Y ojalá podamos tenerlo mucho tiempo. Como dicen los que saben: es el mejor arquero de nuestra historia", le cuenta un dirigente a Clarín. Wanchope Abila -goleador de la Sudamericana- también tiene contrato por tres años más. Su cláusula de rescisión es de cinco millones de dólares. La idea de la conducción es hacer un nuevo contrato, aumentarle los ingresos al futbolista y esa cláusula. Al nueve lo quieren desde el fútbol brasileño. Cristian Espinoza -la joya de La Quemita; líder en asistencias en la Sudamericana- también tiene vínculo con el club hasta el fin de 2018. Hubo una oferta del Villarreal. Fue insuficiente. Seguirá, a menos que desde Europa (trascendió un interés del Arsenal) ofrezcan una cifra capaz de conmover.

Hay otros dos titulares con contrato vigente. José San Román tiene contrato hasta junio de 2016. La idea de los dirigentes y del cuerpo técnico es que extienda el vínculo. Mauro Bogado -pieza clave para Domínguez- firmó a préstamo por dos años (finalizará en junio de 2017).

Pero hay varios casos por resolver de futbolistas cuyo contrato vence a fin de año. Los dirigentes pretenden acordar con todos los que juegan de titulares sin condicionar el patrimonio de un club que acaba de levantar el traumático concurso preventivo (la victoria institucional del año y de varias décadas). A Hugo Nervo -el capitán- le quieren comprar el 50 % del pase, a Federico Mancinelli le quieren hacer un contrato de modo tal de que se retire en el club, Federico Vismara es prioridad, Patricio Toranzo es un emblema del que no se quieren despojar "nunca". También quieren negociar la continuidad de Luciano Balbi. ¿Y Rolfi Montenegro? El presidente Nadur quiere tenerlo; cuentan que hay ofertas del mundo árabe.

En cuanto al resto de los futbolistas hay algunas certezas y varias dudas. Entre los que alternan: se sabe que Lucas Villarruel (contrato hasta 2018) y Ezequiel Miralles (préstamo vigente) estarán en 2016 en el club. David Distéfano y Santiago Echeverría cuenta con el visto bueno del cuerpo técnico. Se analizarán sus casos. También hay varios que -parece a esta altura- no continuarán: Carlos Arano, Iván Moreno y Fabianesi, Agustín Torassa, Iván Borghello, Agustín Gil Clarotti, Germán Mandarino, Nicolás Bruna, Guillermo Sotelo, entre otros..

¿Y los refuerzos? "De calidad y sólo de acuerdo a necesidades específicas", dice el presidente Nadur. Suenan algunos nombres, al margen de esa definición: Nahuel Zárate y Claudio Pérez, ambos pertenecientes a Boca. Se verá. Cuando pase el dolor...

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

jueves, diciembre 10, 2015

Retrato de un dolor


No hace falta ser de Huracán para comprender el dolor que habita se vestuario. Lo cuentan las caras de todos al entrar y al salir de ese subsuelo de El Campín. El llanto que sucedió lo retratan tantos ojos enrojecidos, tantos rostros que callando dicen todo lo que les duele. Adentro, el desconsuelo de Cristian Espinoza -quemero de ley, desde los días de cuna- conmueve. También las lágrimas de Federico Mancinelli -figura en la final ante Independiente Santa Fe- y las de La Bruja Vismara. De todos. Ese esfuerzo enorme para afrontar todas las circunstancias adversas terminó roto en esos penales. Malditos penales esta vez. Herejes. Los mismos que el año pasado le permitieron ganar la Copa Argentina, ahora le arrancaron la chance de sumar la Estrella Catorce, su primer título internacional.

La gente -esos más de 2.000 que agotaron sus entradas y se hicieron escuchar en varios tramos del partido- reconoció a este equipo. No sólo en la cancha, también en la concentración. Ya cuando la medianoche se presentaba en Bogotá, fueron muchos los que se acercaron al hotel Radisson Airport. Armaron un caminito desde el micro hasta el lobby del hotel. Sólo aplausos. Repetidos. Sostenidos. Sentidos. "Un reconocimiento hermoso", le decía a Clarín el dirigente Néstor Vicente, curtido en victorias y en derrotas, también conmovido.

En los pasillos del hotel algunos trataban de explicarse por qué no se dio. En los celulares brotaban felicitaciones. "Orgullo", fue la palabra elegida por los jugadores, por el cuerpo técnico, por los hinchas, por los dirigentes. "Cuando pase el dolor nos vamos a dar cuenta de lo importante que hizo este equipo", decía Alejandro Nadur, el presidente.

"Acordate que de este golpe nace una revancha. Este no fue el final. Este fue el principio", comentaba un dirigente a otro de los socios llegados a la capital colombiana, en uno de los sillones del lobby del Radisson. Ya cuando el jueves comenzaba. Y cada uno trataba de hacer el duelo a su manera.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

Una verdad de tapa...


Aplausos igual, querido Huracán. Habrá revancha. Empieza hoy...

miércoles, diciembre 09, 2015

Tan cerca que lastima más



Independiente Santa Fe 0 (3) - Huracán 0 (1)
El dolor, a veces, se cuenta callando. Estuvimos a casi nada. Aplausos y orgullo...

martes, diciembre 08, 2015

Somos fiesta


Huracán vive la antesala de la final de la Copa Sudamericana como una fiesta. Sucedió mientras la tarde de Bogotá se hacía noche. Una celebración con banderas con el Globo de Newbery, remeras de todos los tiempos, chicos con las caras pintadas, sonrisas por todos lados. También canciones que los 2.645 metros de altura que ofrece la ciudad no lograron inhibir. "Huracán te vinimos a ver / te llevamos en el corazón...", contaba su verdad uno de los estribillos más repetidos.

Desde las cinco de la tarde y hasta que la madrugada sorprendiera invitando a dormir, ellos -los quemeros que viajaron a Bogotá- palpitaron la final en la llamada Previa Oficial. El nombre del lugar elegido no fue azaroso: La Caldera, ahí en la calle Carrera 14A. Hubo cervezas con el beneficio del happy hour, gente contenta, ansiosa. "No aguanto más, que el partido empiece ya", decían unos y otros. Nadie estaba cansado. Al fantasma de la altura lo evitaban con ese entusiasmo indomable

El organizador del evento es un personaje particular: se trata de Henry May, el inglés que en 2009 llegó a Buenos Aires, fue a ver el clásico ante San Lorenzo, en La Bombonera, y se enamoró. Y fue más allá se encargó de fundar en Londres el Huracán FC London. Y no paró: con Huracán Foundation -una búsqueda que emplea al fútbol como herramienta educativa- anduvo también generando proyectos en India, en Kenia y en Sierra Leona.

Ahora está en Colombia. Parece un detalle de guión. Pero es así. Lo cuenta él mismo: "Llegué a Colombia en 2012 y estaba trabajando como profesor. Decidí fundar Huracan FC Colombia: un proyecto que procura formar jóvenes en habilidades de liderazgo a través del futbol. El resultado fue tan bueno que decidí quedarme a vivir más tiempo en Colombia y decidí junto a Carlos Echeverry formar CoSchool, una organización colombiana enfocada en el mismo objetivo. Ya hemos trabajado con casi 3000 jóvenes (60% de bajos recursos)". Todos lo abrazaban anoche y lo abrazan ahora. En su casa colombiana hospedó hinchas. Por las calles luce orgulloso la camiseta de su club. Aunque en Inglaterra era hincha del Fulham, cuenta que su condición de Quemero ya no tiene retorno. 

Hablaban de Wanchope Abila, de que si hay penales Díaz una vez más puede ser San Marcos, que resulta una buena chance para Rolfi Montenegro en nombre de reivindicar su viejo idilio, que Espinoza tendrá más espacios. La pasión no les cabía (ni les cabe) en el cuerpo. "Va a ser largo el miércoles", señalaba -con cara preocupada- uno de los hinchas. La respuesta de un veterano contaba el deseo de todos: "Tan largo que puede durar para siempre...".

domingo, diciembre 06, 2015

Estamos todos...



Estamos los que que vamos a gritar bajo el cielo de Bogotá, los que acompañaremos al equipo a los 2.645 metros de la capital colombiana, los que se sentarán frente al televisor con la inmensa ilusión de partir luego hacia la Sede de la Avenida Caseros, los que tienen la garganta lista para que el entusiasmo se haga disfonía, los que se deshacen de ansiedad porque quieren que llegue ya ese bendito miércoles, los que imaginan -otra vez- a San Marcos como el patrono de una nueva consagración, los que tienen la certeza de que Wanchope hará el gol de su vida y de su consagración para treparse a los pedestales de Stábile y de Masantonio, los que saben que el Supersónico Espinoza ofrecerá todo lo que tiene adentro de su corazón Quemero y un poco más también, los que advierten que Pato definitivamente se convertirá en el perfecto justiciero del Bochorno de Liniers y enterrará con su tercera Estrella todos los fantasmas de aquel despojo, los que ven a Domínguez y comprueban que hay ideas para abrazar la gloria, los que ya no están y entendemos que andarán como duendes merodeando El Campín, los que estamos convencidos, los que dudan con y sin razón, los que sufrimos casi siempre, los que gozamos desde hace tan poco, los que creemos, los que volvieron a creer, los optimistas pertinaces, los que se dejaron de ver todo negro, los que descubrimos la gloria en colores, los de los Barrios del Sur, los de cualquier rincón del país, los que se mudaron a otros países, los de La Bonavena, los de las plateas que ya llevan otros nombres (la Alcorta, el de Newbery; la Miravé, el de Masantonio), los que pedían que abrieran La Stábile (la visitante de la calle Colonia), los que somos socios, los que se van a hacer socios tan pronto, los dirigentes, los jugadores, los del cuerpo técnico, los médicos, los ayudantes, los de las inferiores, los alcanzapelotas, los vecinos del Palacio Ducó, los que viven lejos, los Quemeros de Ley, los de siempre, los pibes que se sumaron durante este año en el Paraíso... Todos. Estamos todos. Definitivamente todos. Para ganarle al Santa Fe...

sábado, diciembre 05, 2015

A la altura, por toda la gloria



Eduardo Domínguez, el análisis de lo que pasó y de lo que viene. Con una certeza: Huracán va a la altura, por toda la gloria.

viernes, diciembre 04, 2015

Siempre a tu lado...


Final de la Copa Sudamericana, en el Palacio Ducó. La gente de Huracán, los socios, los de todas las edades, los que agotaron las entradas, los que transformaron las plateas en populares. Siempre a tu lado...

Imagen: www.canchallena.com

jueves, diciembre 03, 2015

Un equipo de guerreros

Huracán, en la tapa de Olé. La lucha continúa. Otra final para un equipo de guerreros.

La Copa de la gente



Entradas agotadas, más socios, colas que se hacen con más gusto que fastidio. Y la preciosa consecuencia: esa fiesta del Palacio Ducó que recorre el mundo. Sale Huracán a la cancha, la pasión explota desde cada rincón. Falta un partido. Pero la Copa ya es de la gente...

miércoles, diciembre 02, 2015

Allá vamos...



Copa Sudamericana / Final: Huracán 0-Santa Fe 0

Duro, cerrado, parejo. Faltó un gol para terminar celebrando y viajar a Bogotá con más margen. Pero ahí estamos, otra vez en la cornisa. Justo en ese lugar en el que este plantel más cómodo se siente. Faltan 90 minutos. La gloria espera en la altura de la capital colombiana. Allá vamos...

Peregrinos de la fe Quemera



No es un día más para ninguno de los que está caminando por Colonia o por Alcorta o por Luna o por cualquiera de las calles repletas de hinchas entusiasmados que muestra la escenografía de Parque de los Patricios. La línea H del subte parece organizada para la ocasión. En la estación Caseros baja la mayoría y camina rumbo al Palacio Ducó. Se suman los bocinazos desde los autos y los gritos desde los colectivos. En la calle, son muchos los que agitan banderas con un emblema que las hace iguales: el Globo de Newbery. Es la escena de un momento histórico: la antesala de la primera final continental para Huracán.

Y allí van ellos, peregrinos de la fe quemera, felices, con una sonrisa nueva, con la camiseta llena de orgullo. De repente, la sensación mágica sucede: en ese rato rumbo al partido frente al Independiente Santa Fe de Bogotá, por la final de ida de la Copa Sudamericana, los padecimientos de tantos días lejanos y no tanto quedan de rodillas, abandonados ante este momento que los abraza, los acaricia. Hay muchos con trece estrellas en la indumentaria oficial. Son las más recientes: allí, en ellas, ya se luce la de la conquista más reciente, la de la Supercopa ante River, en San Juan. Pero tambièn están los otros, los que lucen sin traumas camisetas que jugaron en la B y que sufrieron derrotas absurdas que a esta altura parecen una mentira bien contada por algún familiar de San Lorenzo.

Se percibe la fiesta en la previa. Y se consagra en el espacio de la gran cita: el estadio que es -de uno o de todos los modos- un paradigma del sentido de pertenencia. Ese Ducó que construyeron y reconstruyeron tantas generosas manos de los propios hinchas. El que muestra los nombres de tantas glorias en blanco y negro -aquellas de los años veinte, sobre todo; como Stábile y Onzari- que ahora volvieron a ver la luz de la merecida memoria. Sucede que este plantel -con sus éxitos y su recorrido- sólo admite comparaciones con los mejores días. La gente lo agradece del mejor de los modos: con su presencia, dispuestos a la disfonía de un día o de dos o de muchos. Sí, explota el Palacio. Incluso más allá del resultado, es una celebración de este momento. De haber llegado hasta acá. De la posibilidad de ir por más. De sentirse protagonistas.

Son unos 30.000 los socios que pagaron su entrada, pero parecen muchos más. Es tiempo de un grito que resulta el perfecto mensaje para los de adentro: "Para ser campeón/ hoy hay que ganar". Algunos lloran emocionados esta chance. Otros se miran preguntándose si es cierto. El partido sucede. El equipo va por la gloria. Ellos también.

Texto publicado en Clarín por el fundador del Blog.

Ahora, el último paso...



El recorrido de Huracán hasta la final de la Copa Sudamericana. Para aplaudir, recordar y volver a gritar. Ahora, sólo falta el último paso...

sábado, noviembre 28, 2015

Un año en el paraíso


Huracán se reconstruyó a sí mismo desde el último de sus infiernos. En el peor cumpleaños de su vida, el primer día de noviembre del año pasado, perdió 3-0 de local frente a Sportivo Belgrano de San Francisco y quedó último en el campeonato de la B Nacional. Ese día hubo papelón e incidentes. Justo 25 días después, los mismos jugadores fueron los protagonistas de un hito en la historia: en San Juan, frente a Rosario Central, Huracán ganó la Copa Argentina, su primer título luego de 41 años. Desde aquella celebración en el estadio del Bicentenario hasta la mágica noche de ayer en el Palacio Ducó, Huracán vivió un año de colección, sólo comparable a los años veinte en los que el Globo de Newbery fue el más campeón (junto a Boca) en el Río de la Plata, entonces el mejor fútbol del mundo. Sumó dos títulos y accedió por primera vez a una final continental.

“En todo momento creímos en este plantel. Apostamos por el mediano y por el largo plazo y está saliendo bien. Esto empezó con Kudelka, cuando estábamos complicados...”, le dice a Clarín el vicepresidente del club, Luis Sasso. Es cierto: la base del plantel se mantuvo incluso en los momentos en los que se reclamaban cambios. “Nos agrandamos en las difíciles”, dice Marcos Díaz, el arquero, el superhéroe de las finales. El King Kong de La Quema atajó 8 de los 17 penales que le patearon en las series que derivaron en la conquista de la Copa Argentina y fue decisivo en la Supercopa ante River (1-0, en San Juan). En dos temporadas pasó de tercer arquero a referente histórico. El periodista Alejandro Gorenstein escribió un libro que lo cuenta.

Algunos señalan que este ciclo nació durante una derrota: hace dos años, en el Ducó, Instituto superó 3-1 a Huracán. Al equipo cordobés lo dirigía Kudelka, Wanchope Abila hizo un golazo propio de Messi y Vismara justificó su apodo de entonces, Vismaradona. Pronto, los tres coincidieron en Huracán. Por el delantero el club pagó poco menos de tres millones de pesos, hoy tiene una cláusula de rescisión de cinco millones de dólares y el presidente Alejandro Nadur dice que “vale quince”.

Tras el festejo en la Copa Argentina, Huracán tuvo que seguir peleando para volver a Primera. En diciembre del año pasado, tras vencer a Atlético Tucumán en el desempate, cumplió ese objetivo prioritario. Ya tenía un par de récords en el recorrido: fue el primer equipo en ganar un título absoluto desde la segunda categoría y el primero en acceder a la Libertadores desde el Ascenso. Más: al ganar la Supercopa, el 25 de abril, se convirtió en el club que menos tiempo tardó en ser campeón después de volver a la A (superó al Central de la temporada 86/87).

El paso siguiente fue el despegue internacional. Por primera vez jugó dos competiciones continentales en un mismo año. Con Néstor Apuzzo como entrenador afrontó la Libertadores y con Eduardo Domínguez disputa la Sudamericana. Perdió apenas un partido de los 16 que jugó. La derrota fue insólita: ante Mineros, en Venezuela. El Ducó sigue invicto. Allí jugará el miércoles ante Independiente Santa Fe, la final más esperada.

Tuvo una virtud gigante: su capacidad para salir rápido de los tropiezos. Se convirtió en un plantel especialista en finales, copero. Eso explica su dualidad: necesitó hasta la última fecha para evitar el descenso mientras se convertía -en simultáneo- en la Bestia Negra de River en el ámbito internacional. Justo 365 días después de la gloria ante Central se cargó a River en las semifinales de la Sudamericana. Ahora quiere más: alargar este año en el paraíso.

Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.

viernes, noviembre 27, 2015

La tapa para todos

Grita Wanchope Abila en el diario Olé. Grita Huracán. Estamos en la final. Que lo sepa América: esta tapa es para todos...

Gritos del alma


Por Ricardo Sapia
¡A la finaaaaaaaaaaaal!, Dios, bendito. Dios de mi existencia. Me moría si no so lograba el pase. No, por lo que más quieras no me martirices, mi corazón fue y es una bomba de tiempo a punto de explotar. Y se desbordó nomás. Es pura pasión y adrenalina. Es la historia que estamos escribiendo. Vamos por un trofeo internacional. Por la gloria, más que ésta que ya conseguimos y que es el súmmum de lo posible. Claro que tuvo vaivenes esta gesta. Disfrute y delirio. Nervios y apretar los dientes. Imposible todo color de rosa. Pero que sea así, no me importa un carajo. A Colombia. A Bogotá. Allá iremos con la luz de la esperanza. A definir esta mágica sensación de caminar por el espacio. Qué te vas a ir a dormir. Salí y abrazate. Vivilo a pleno. Quedan dos pasos para que la historia sea completa. Nos van a tener que sacar con los pies para adelante. Obligados a dejar la piel. Como la dejó el Quemero en el cemento del Ducó. Inolvidable grito del alma.

Huracán, sos lo mejor que nos pasó en la vida.

Texto publicado en el diario Olé.

Ese estallido



El estallido es unánime. Nace en la Bonavena y se traslada a cada rincón del Palacio Ducó, al sector Stábile en la Miravè o al Palco Jorge Newbery, en la Alcorta. Se abrazan los emocionados con los incrédulos, los fanáticos con los socios de estos últimos días, los pibes que gritan por Wanchope y los más viejos que vieron a René. La disfonía del día siguiente no les importa. El grito está justificado. Brota de una certeza: llueven días felices en la vertiginosa vida del Huracán reciente. Lo consiguió todo en lo que dura un año: la Copa Argentina, el regreso a Primera, la Supercopa, el clásico que dejó a San Lorenzo sin gloria en el torneo local, la permanencia en la A y ahora, la final de la Sudamericana, la chance de su primera consagración internacional. No hay mejor impulso para esta fiesta que durará hasta el día siguiente. O incluso más...

Sí, bajo el cielo de Parque de los Patricios, Huracán se consolidó como la Bestia Negra de River en este 2015: fue el ùnico que pudo sacarlo de un torneo internacional en el estupendo ciclo de Gallardo; también le ganó -en abril, en San Juan- la final de la Supercopa Argentina; y se mantuvo invicto en los cuatro partidos en los que se enfrentaron en el recorrido. Por eso también sucede esa alegría inmensa que sigue latiendo: el rival enorme, que ahora viajará a Japón al Mundial de Clubes de la FIFA, jerarquiza la conquista.

Inicio del comentario del fundador del Blog, publicado en Clarín.

Se viene Huracán...



La salida del equipo ante River... Clima de final. Ambiente de gloria.

jueves, noviembre 26, 2015

Que pase el que sigue...



Copa Sudamericana: Huracán 2-River 2

Ya está, ya pasó ese ratito de angustia que pareció durar dos vidas. Ya está: somos finalistas. No es tiempo de analizar nada. Es momento de aplaudir. Y de gozar...

Imágenes en el alma



Fue hace un año aquella definición frente a Central, la de la Copa Argentina, la de la Estrella Doce, la del primer título en 41. Fue hace un año y sigue latiendo en el alma.

El Día de San Marcos


Hoy no será un día más para Marcos Díaz. De ningún modo sería posible: justo cuando caiga la noche sobre el Palacio Ducó se cumplirá un año del día en que se terminó de subir al pedestal de la historia de Huracán: en San Juan, ante Central, fue la enorme figura que -otra vez con su mágica destreza para los penales- permitió que el Globo de Newbery ganara la Copa Argentina, su Estrella Doce, el primer título después de 41 años. "Sé lo que significó ese día para cada hincha, para mí, para todo Huracán. Pero esta es otra historia, otro partido. Aquello quedará en la historia, esto es un paso más en la semifinal de la Sudamericana. Y es en lo que tenemos que estar enfocados ahora", le dice a Clarín el arquero de las manos gigantes y las piernas enormes. Se percibe: está estrictamente metido en el partido que puede determinar el pasaporta a la primera final internacional de Huracán en la Era Moderna.

Su historia es puro vértigo. Llegó a Parque de los Patricios en 2013 para ser el tercer arquero (detrás de Diego Pozo y Gastón Monzón), estaba acostumbrado a ser suplente, sumaba apenas 22 partidos atajados entre sus pasos por Colón y Gimnasia de Jujuy, se lesionó a los siete minutos de su primer partido en Huracán. Hoy, quienes mucho conocen la historia de Huracán dicen que es el mejor arquero de los 107 años de vida del club. Fue decisivo para obtener la Copa Argentina y la Supercopa, fue la figura de las dos finales, vencedor de cada definición por penales. Se ganó apodos que tratan de contar su dimensión: muchos le dicen el King Kong de La Quema. El periodista Alejandro Gorenstein escribió un libro con su biografía, con esta historia. Cuando Díaz fue a firmar ejemplares al Parque de los Patricios, la última semana, los chicos lucían el asombro de quien conoce en persona al Superman de su infancia.

-¿Cómo vivís todo esto?
-Estoy eternamente agradecido a Huracán. Lo estaré siempre. Tengo claro que soy lo que soy gracias a este club. No me la creo ni me la voy a creer nunca. Sería el peor pecado.

-¿Eso último -imagino- le cabe también al equipo?
-Seguro. Tenemos que ser humildes como lo fuimos siempre. Somos un equipo de remadores y así podemos hacer historia.

-Y ahora, la chance de ir por todo en el ámbito internacional: ¿cuál es la expectativa?
-Tenemos que disfutar todo lo que nos está pasando. Estamos pensando en el partido contra River. No más adelante.

-Contra River ya jugaron tres partidos en el año, ¿a cuál se va a parecer este?
-En los dos primeros fue River el que dominó y nosotros nos paramos más de contra. Nosotros vamos a intentar que este, el primero que jugamos en el Ducó, sea más parecido al del Monumental. Tuvimos más la pelota y lastimamos.

-Huracán perdió apenas un partido de 15 en el ámbito internacional, le ganó la final de la Supercopa a River, pero sufrió hasta la última fecha para evitar el descenso: ¿cómo se explica?
-La verdad, no lo sé. Es inexplicable. Quizá tenga que ver con que rendimos más cuando sabemos que no hay revancha.

-Se sienten cómodos jugando en la cornisa...
-Algo así. Este grupo siempre fue así: nos hacemos fuertes en los momentos más difíciles.

-Cuentan que quieren llevarle la Sudamericana al Papa Francisco...
-(se ríe) No... Eso fue un chiste en un programa de televisión. No pensamos en eso; sólo tenemos en la cabeza pasar a River.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

martes, noviembre 24, 2015

Expectativa a cada paso


La expectativa se percibe a cada paso. En los barrios del Sur hay dos palabras que caminan juntas en cada pregunta, en cada respuesta, en todos los enunciados: “Huracán” y “entradas”. No es casualidad: “Jugamos uno de los partidos más importantes de la historia del club”, dice el vicepresidente Luis Sasso. Y encima esa cita por las semifinales de la Copa Sudamericana acontece en un día histórico: mañana (26 de noviembre) se cumple un año de la consagración en la Copa Argentina, la Estrella Doce, el primer título para los de Parque de los Patricios después de 41 años. En la larga cola para asociarse, en la sede de la Avenida Caseros, un hincha lo cuenta encantado: “Es un mensaje divino”.

Las sensaciones de la previa del encuentro de vuelta frente a River (mañana desde las 20.45, en el Palacio Ducó) las retratan las caras de los que ya consiguieron sus ubicaciones en la popular Bonavena (a 120 pesos) o en alguna de las plateas (a $ 210 la de la calle Miravé y $ 280 la de Alcorta). Orgullosos, muchos de ellos mostraban la entrada en las redes sociales como si se tratara del ticket dorado del chocolatero Willy Wonka.

Hasta anoche, la venta era sólo para socios. Por ese motivo se montó un operativo especial para asociar simpatizantes en la sede e incluso a través de la web oficial (www.cahuracan.com). De todos modos, trascendió que el cepo se levantaría entre hoy y el día del partido. Eso sí, a precios elevados: cuentan que las populares costarán 400 pesos. En cualquier caso, la venta de localidades continuará hoy de 10 a 20. También, la posibilidad de asociarse (los costos:
$ 210 de la cuota, $ 40 del carnet más el valor de la entrada).

Mientras tanto, todos ellos -los hinchas, los socios- están preparando lo que definen como “un recibimiento histórico”, acorde a la circunstancia. Las Peñas Unidas y la Sub Comisión del Hincha son las agrupaciones que organizan la movida con el aporte de la gente: globos, papeles, serpentinas, cartulinas rojas y blancas, banderas de todos los tamaños. Y cero pirotecnia dentro del estadio. “Nada que pueda afectar al club o lo exponga a una sanción”, tal como se comprometieron ante la conducción. Miguel Villeta, presidente de la Peña Pedro Barrios de Pergamino, cuenta en una frase la impresión de casi todos: “Este partido contra River no me lo pierdo ni que me esté muriendo”.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.