sábado, agosto 20, 2011

De lo peor...


Temporada 11/12 - B Nacional, Segunda Fecha: Huracán 0-Gimnasia de Jujuy 2, en el Ducó. La gente -el hincha- dio su veredicto con un mensaje unánime: la Bonavena, la Alcorta, la Miravé ofrecieron silbidos, rechazos y fastidios para la primera actuación de Huracán en el Ducó en esta temporada. Ese desenlace -esa ùltima escena traumática- no fue una casualidad sino la consecuencia de una derrota imprevista y de un partido que resultó un auténtico padecimiento bajo el cielo de Parque de los Patricios. Más allá del claro y cómodo 2-0 de Gimnasia de Jujuy, el equipo de Juan Amador Sánchez fue un desconcierto: defendió pésimo, elaboró poco y definió mal.

La sensación de todos los que acompañaron al equipo en esa mañana fría que no era una invitación a concurrir fue idéntica: jugando así, la idea del pronto regreso a la máxima categoría se transformará en un horizonte demasiado lejano, imposible. Para los más viejos -aquellos que viveron mejores días- lo que mostró el equipo se pareciò demasiado a una ofensa; para los màs jóvenes -que ya vivieron diez de las últimas 25 temporadas en la segunda categoría- se trató de un nuevo episodio en una serie de dolores recientes y frecuentes. El recuerdo, sobre todo en ese segundo tiempo en el que la goleada se sugería inminente, era inevitable: aquel 1-5 frente a Tiro Federal (en el debut como local en la B Nacional de la temporada 06/07) tenía varias afinidades con este nuevo tropiezo.

Enfrente de las penas de este Huracàn que no parece adaptado a la B Nacional, se paró un equipo lógico, sencillo, prolijo, noqueador. Gimnasia de Jujuy entendió el partido en todo momento: recortó espacios en el fondo y se aprovechò de -tal vez- la peor defensa de Huracán en 102 años de historia. Lo golpeó primero y no lo dejó reaccionar luego. En 21 minutos (entre los 13 y los 34 del primer tiempo), con dos bombazos desde afuera del área, el equipo del norte argentino le demostró a Huracán que el recorrido por la B Nacional puede estar lleno de incómodas sorpresas. El primer gol lo convirtió Jorge Luna ante las dudas de Hernán González -de flojísima actuación- y la llegada tardía de Lucas Calviño. El segundo, en otro contraataque ante una defensa deshecha, fue a través de un notable remate de Sergio Sagarzazu, ante el asombro sin respuesta del arquero de Huracán.

A contracara de presunciones, Huracán no reaccionó frente a esas circunstancias. Continuó siendo un equipo tibio, despojado de intensidad, sin alma -como decían esos plateístas hartos- para afrontar una remontada. Es más: en el segundo tiempo, Gimnasia estuvo más cerca de la goleada que Huracán de asomarse al empate. En esa etapa, Calviño evitó que el equipo visitante aumentara su ventaja y Mauro Milano -el único que escuchó aplausos- luchó en soledad contra una defensa sólida y convencida.

El episodio del penal desperdiciado también cuenta al Huracán de estos días. Infracción a Milano dentro del área, el árbitro Diego Ceballos la sanciona y Luciano Nieto se prepara para patearlo. Pero aparece el ingresado Matías Quiroga (de muy floja participación desde su llegada al club este año), quien solicita ejecutarlo. Lo dejan, patea débil, el arquero Crivelli lo detiene en dos tiempos. Quedaban cinco minutos. Era descuento y persecuciòn voraz de la ùltima chance. Per no. Fue error y nada. Dos a cero. Está ya muy claro: así, ni el penal del final le va a salir a Huracán.

Texto publicado por el autor del blog, en Clarín.

Gastón Machín, el capitán, tuvo uno de los tantos flojos rendimientos. En Huracán, sólo fue rescatable lo ofrecido por Mauro Milano. Poco, demasiado poco.

Así estamos:
En la tabla
En los promedios
El fixture