martes, mayo 12, 2009

El silencio emocionante



Cristian Cellay se agarró la cabeza. Recibió abrazos con la congoja de un quemero que recibe un gol. Pero pasó algo extraño: él había hecho el gol, de cabeza. Hizo silencio. Pensó, recordó. Mirá atrás su historia en un segundo. Se acordó de La Quemita y del Ducó, del dolor del descenso, de los días bravos de la B Nacional, de varios olvidos, del desahogo del último regreso, de los abrazos en los días felices del Apertura 2007. Hizo silencio. Pidió disculpas con un gesto de reverencia. El profesional había hecho un gol. Al hincha de Huracán, que también lo habita, le había dolido tanto como a cualquiera de los que agotaron las entradas de la tribuna visitante.