jueves, abril 28, 2011

Otra vez, en la Feria del Libro



Por cuarto año consecutivo, Huracán estará en la Feria del Libro. Agradezco otra vez la invitación. Y la posibilidad de ponerle la voz a Jorge Newbery en el evento de hoy a las 20.30. Allí nos vemos!!!!!

domingo, abril 24, 2011

En el fondo del mar


Clausura, undécima fecha: Huracán 0-Boca 3, en el Ducó. "Fue una derrota que nos pone, de nuevo, en la insoportable cornisa de depender de los demás", se escribió en este Blog sobre el partido anterior. La situación, tras esta penosa actuación ante Boca, es peor. No hay juego, no hay reacción, no hay nada. Gimnasia se acerca; Olimpo y All Boys se alejan; los demás son inalcanzables. La impresión duele: estamos en el fondo del mar. Justo ahora, que llega El Clásico de Barrio más grande del mundo.

Así estamos:
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miércoles, abril 20, 2011

Boca, nuestro primer clásico

13/9/1992, en La Boca. Un empate a pura emoción con el 2-2 como resultado final.

Junto al periodista e historiador Oscar Barnade, publiqué en 2007, en Clarín , una nota sobre el superclásico de la Asociación Argentina: Boca-Huracán. Un reconocimiento a aquellos duelos memorables en las dos primeras décadas del siglo pasado, sobre todo en los gloriosos años 20:

Alguna vez fue un gran clásico
"Hubo un tiempo en el que Boca y Huracán, grandes protagonistas también en tiempos del amateurismo, disputaron una suerte de superclásico. Luego de la escisión de 1919, se formaron dos asociaciones: la Asociación Argentina (la oficial, homologada por la FIFA) y la Asociación Amateur. En la primera competían como principales referentes Boca y Huracán; en la segunda, Racing, River, Independiente y San Lorenzo. Entonces cada partido entre los de la Ribera y los de Parque de los Patricios tenía sensación de clásico grande, con nombres imborrables incluidos: Guillermo Stábile, Roberto Cherro, Cesáreo Onzari y Américo Tesoriere, entre otros.
En 1914 -un año después que el River-Boca y un año antes que el San Lorenzo-Huracán- se enfrentaron por primera vez. El 9 de agosto, Boca se impuso 2-1, en Parque de los Patricios. Desde entonces, en el amateurismo jugaron 22 veces: 11 victorias xeneizes, 7 empates y 4 triunfos de Huracán (entonces conocido como el club de los raneros).
El carácter de superclásico tuvo lugar en los años 20, cuando ambos fueron los más campeones de esa década (con cuatro títulos de liga cada uno). Y sobre todo la rivalidad se forjó entre 1919 y 1926, cuando compartieron la Asociación Argentina. En ese lapso, jugaron 14 encuentros: ocho triunfos de Boca, cuatro empates y dos éxitos de Huracán. Boca fue campeón en 1919, 1920, 1923, 1924 y 1926; y Huracán se consagró en 1921, 1922 y 1925. Más tarde también festejaría en 1928.
Pero el episodio definitivo, que le dio espíritu de duelo de tauras, fue la definición de 1923. Se trató de una temporada con algunas irregularidades: Boca y Huracán tenían 51 puntos, pero los de Parque de los Patricios habían jugado un encuentro menos. Sin embargo, en un fallo cuanto menos polémico, la Asociación determinó que disputaran directamente un desempate con partidos de ida y vuelta en el emblemático escenario de Sportivo Barracas. En el primero, ganó 3-0 Boca; en el segundo se impuso 2-0 Huracán. Como no valía la diferencia de goles, debieron enfrentarse por tercera vez: luego de 120 minutos, en la cancha de GEBA, empataron 0-0. El 27 de abril de 1924, otra vez en Sportivo Barracas, Boca se impuso 2-0, con goles de Alfredo Garasini. Y fue campeón luego de 390 minutos* y 43 días de la definición más extensa de la historia del fútbol argentino".

*En la versión original figuraban 420 minutos. De acuerdo con material aportado por el historiador de Boca, Sergio Lodise, en el cuarto encuentro no hubo alargue.

sábado, abril 16, 2011

Estamos como los ogros: en el fango


Clausura, décima fecha: All Boys 3-Huracán 1, en Floresta. Fue una derrota que nos pone, de nuevo, en la insoportable cornisa de depender de los demás. Dos goles de Fabbiani -ese Ogro al que el club se sacó de encima- fueron el principio de la segunda caída seguida como visitante. Lo que siguió fue una preocupación enorme: este equipo se parece mucho más a la peor versión de días recientes que a esa sensación de equipo bravo y astuto que -parecía- comenzaba a nacer. Queda poco. Habrá que ver. Pero hay una certeza que se parece a un susto: jugar en la cornisa es una actividad incómoda.

Así estamos:
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jueves, abril 14, 2011

1976: El perfecto subcampeón


Video del gol de Jorge Benítez, el que definió el Metropolitano. Un testimonio más de que en el campo de juego del Monumental no se podía jugar. Era un barrial y, en varios lugares, la pelota ni siquiera picaba.

Miguel Antonio Juárez, el Gitano, fue un lírico del fútbol, como jugador y como entrenador. Cuando estaba en Newell’s, en 1970, lo tuvo a César Luis Menotti como ayudante de campo. Por eso lo contrataron los dirigentes de Huracán. Era una manera de mantener un estilo que comenzó a construirse en 1971. Para el Metropolitano los dos principales refuerzos fueron Augusto Ricardo Sánchez, quien tenía 21 años y venía de jugar en Deportivo Español en la C; y el arquero Héctor Baley, de Colón. También llegaron Oscar Avilés, Luis Mario Cabrera y Abelardo Cheves. En la tercera fecha, le ganó a Boca 2-1. El Gráfico destacó la actuación del equipo de Parque de los Patricios: "Boca es todo un proyecto. Huracán es un equipo", tituló la revista deportiva. "Huracán, sin Houseman ni Brindisi, manejado por la sagacidad del cordobés Ardiles y el dinamismo inteligente de Omar Larrosa, con un montón de pibes que se atreven a jugar el mismo fútbol de toque y claro, toque y claro, toque y claro que llevó al Globo a su conquista del 73", explicaba el comentarista de El Gráfico. Miguel Antonio Juárez era cauto: "Todavía es un equipo con edad de tercera división y por eso se quedaron en el segundo tiempo. Son demasiado pibes, pero pueden agrandarse y volver loco a cualquiera". Huracán ganó el grupo A por escándalo. Invicto en los 22 partidos, con 15 triunfos y 7 empates, con 47 goles a favor y 20 en contra. Le sacó 8 puntos a Estudiantes, el segundo, y 12 a Boca, que se clasificó cuarto. El 2 de mayo, Huracán venció a San Lorenzo 3-1 en el Gasómetro. La victoria fue tan contundente que mereció la tapa de El Gráfico: "Espectacular triunfo de Huracán". En sus páginas interiores tituló: "Por Boedo pasó EL FUTBOL (así, con mayúsculas). Un cuadrazo: Huracán. Un genio: Houseman".
En mayo la gente de Huracán había sufrido un golpe durísimo, como fue el asesinato de Oscar Ringo Bonavena, en Estados Unidos. Hincha del Globo, un símbolo del barrio. Cuando el cortejo fúnebre paró en la sede de Huracán, todo el barrio estaba en la calle. Miguel Brindisi lloraba, al lado de Héctor Bambino Veira, que había viajado especialmente desde Brasil para despedir a su amigo.
Los reiterados actos de indisciplina de Houseman cansaron a Baley: "No lo aguanto más", explotó el arquero, en la previa al clásico con San Lorenzo. Todos trataron de contener al ídolo, que ya no podía ocultar sus problemas personales. Houseman jugó igual y marcó el primero de los 4 goles con el que el Globo venció a San Lorenzo 4-2. Este año marcó un hito en la vida del Clásico de Barrio más grande del mundo: Huracán se impuso en los cinco encuentros que se disputaron (el último de ellos, con suplentes). Se trata de un hecho único en la historia del fútbol argentino.
El Metropolitano fue atípico. Participaron 22 equipos, en dos zonas de once cada uno. Hubo una rueda final por el título entre doce equipos; y una rueda por el descenso, con el resto. Huracán debía ratificar la actuación en la zona de grupos. Pero después de 24 partidos, perdió el invicto en la tercera fecha ante Central (1-3). Luego se recuperó y logró cinco victorias seguidas. El 1° de agosto se definió el torneo, cuando jugaron Huracán y Boca, en River. Ganó Boca 1-0 con gol de Jorge Benítez, en un campo de juego annegado por la lluvia. Estaba claro: ahí no se podía jugar. Pero los dirigentes de Boca insistieron. Y se jugó. En consecuencia ocurrió lo que nunca antes y nunca después en la historia del fútbol argentino: Huracán, que había sumado nueve puntos más que Boca en todo el torneo, tuvo que resignarse a figurar en los libros de historia como el campeón que no fue. El perfecto subcampeón.
Miguel Brindise se fue a Las Palmas, de España. "Sé que es tu futuro y nosotros no podemos ponerle trabas al mismo, pero aún luchando contra este profesionalismo que en el momento actual nos hace trabajar muchas veces contra nuestra voluntad y en desventaja, digo que éste es uno de los momentos que más siento en mi vida de hombre de Huracán", dijo el vicepresidente Osvaldo de Santis en el discurso de despedida.
Ya en el Nacional, con los militares en la oscuridad del poder en el país, Boca apareció otra vez en el camino. Huracán ganó el grupo C, con 28 puntos (ganó 12, empató 4 y perdió 2). Por segunda vez en la era profesional logró 8 triunfos seguidos. En cuartos de final, venció a Newell’s 2-0, con goles de Saldaño y Houseman. En semifinales, perdió con Boca 1-0, esta vez en cancha de Independiente. Boca se coronó bicampeón y Huracán tuvo que jugar un partido con River para acceder a la Copa Libertadores de 1977. El 29 de diciembre, en cancha de Boca, cayó 4-1 con River. Era un final ingrato para un equipo memorable, tan grande como el de 1973.

Adaptación del texto publicado por mi amigo Oscar Barnade, periodista de Clarín, en el libro "Huracán, 100 años".

Campaña:
Metropolitano: Subcampeón. G 22; E 9; P 2 / GF 67; GC 32.
Nacional: Semifinalista. G 13; E 4; P 3 / GF 38; GC 16.

Posiciones:
Metropolitano:
1. Boca 19 pts*.
2. Huracán 16 pts*/**.
3. Estudiantes 14 pts*.
*Posiciones de la Ronda Final.
**Considerando los puntos de todo el Metro, Huracán sumó nueve puntos más que el campeón.

Nacional:
1. Boca.
2. River***.
3. Huracán***.
3. Talleres de Córdoba
***Se enfrentaron los dos subcampeones para determinar quién acompañaba a Boca en la Copa Libertadores de 1977. Y se impuso River 4-1, en la cancha de Boca.

Figuras:
Metropolitano:
1. Miguel Brindisi, mediocampista.
2. Omar Larrosa, mediocampista.
3. Osvaldo Ardiles, mediocampista.
3. Carlos Leone, mediocampista.
3. Augusto Sánchez, delantero.
3. Héctor Baley, arquero.

Nacional:
1. René Houseman, delantero.
2. José Saldaño, delantero.
3. Luis Mario Cabrera, delantero.
3. Osvaldo Ardiles, mediocampista.

Partidos para la historia:
1. Del 1/3 al 14/12: El Penta contra San Lorenzo. Huracán, en un hecho único en la historia de cualquier clásico del fútbol argentino, le ganó cinco clásicos en un año a su rival histórico. Por el Metropolitano: el 1/3, 3-1, de local; el 2/5, 3-1, de visitante; y el 14/7, 4-2, por la Ronda Final. Y por el Nacional: el 24/10, 2-1, en el Gasómetro; y el 14/12, 2-1, en el Ducó, con gran mayoría de suplentes.
2. 22/2: Huracán 2-Boca 1. Buena victoria frente al gran verdugo de Huracán en el año.
3. 18/4: Huracán 5-All Boys. Excelente actuación del equipo para la máxima goleada en la temporada.

lunes, abril 11, 2011

Presente, futuro y preocupaciones



Huracán, otra vez en la zona de Promoción. Huracán, otra vez en la cornisa. De eso también habla Pompei. De eso también quiere escapar Pompei.

domingo, abril 10, 2011

Cuando estar cerca no alcanza



Huracán coqueteó con la victoria. Pero no pudo. Le anularon (bien) dos goles por off sides mínimos y Racing evitó un grito en la línea. Faltó poco. No alcanzó para ganar.

sábado, abril 09, 2011

Claroscuros


El fútbol argentino tiene estas particularidades: se parece a un cambalache . De repente, un equipo que parecía condenado a la Promoción o al descenso -como Huracán- estaba más cerca de la punta que de la zona roja ; y otro equipo que venía de tres derrotas seguidas -como Racing- tenía la chance de quedar en la antesala de la punta. El partido que construyeron ambos mucho tuvo que ver con esa cuestión de diván . Al cabo, se trató de un empate en el que nadie salió golpeado, a simple vista.

El Racing que parecía protagonista insoslayable -más allá de la ausencia por lesión de Giovanni Moreno- se mostró en el Ducó como un equipo cambiante. Pretencioso, intenso, con rostro de candidato por momentos; dubitativo, ansioso, con carita de equipo a la deriva en otros tramos.

Lo de Huracán, más allá de los idénticos vaivenes que Racing, es un caso en apariencia menos traumático: pasó de ser un equipo fácil para cualquier rival a convertirse en un incómodo oponente para cualquiera. Con pequeños datos, los números lo definen: está invicto como local y sólo perdió dos encuentros de los últimos diez. Claro que la situación no es sencilla: el triunfo de Olimpo (2-0 en Santa Fe) lo volvió a ubicar en las incomodidades de la zona de Promoción .

Fue mejor Huracán al cabo del primer tiempo. Estuvo más cerca de irse a descansar en ventaja y mereció más que ese reparto de ceros al cabo del primer tiempo. Fue un intercambio de llegadas, de situaciones, de instancias favorables. Se quedó con una bronca enorme toda esa gente que fue a Parque de los Patricios a alentar al Globo de Newbery : a Javier Cámpora -el máximo anotador del Clausura- le anularon dos goles por dos situaciones mínimas de off side .

Dentro de tal desarrollo, Racing trató de parecerse a ese equipo que arrancó este torneo con vocación de líder. Lo consiguió por ratitos: Juan Cruz Respuela no pudo ser ese intrépido Pablo Lugüercio que incomodaba rivales a partir de su movilidad; Patricio Toranzo -siempre hábil- no podía expresarse como único conductor. Como contracara, las llegadas por afuera de Iván Pillud resultaban un camino posible para desequilibrar. Pero no alcanzaba...

La segunda mitad decayó en la intensidad y puso a los dos en la cornisa de un grito mágico para un sábado feliz y de una derrota capaz de acercar fantasmas . En ese transcurso, Racing demostró el buen momento del arquero rival, Gastón Monzón; y Huracán obligó a Yacob a demostrar su condición de superhéroe al salvar una pelota sobre la línea cuando desde la Alcorta, la Miravé y la Bonavena todos ofrecían el grito sagrado .

Pero no fue para ninguno el desenlace feliz. Racing se fue con la sensación de que ese punto que generó el empate puede resultar un comienzo; Huracán se quedó con la impresión de que ya nadie se lo lleva por delante como hace un puñado de meses. Quedó claro: los dos están para dar la lucha que se propusieron. Racing para protagonizar en nombre de la búsqueda de su segundo título desde 1966; Huracán para evitar los dolores añadidos de su cuarto descenso en los últimos 25 años. No hay dudas: los dos pueden recorrer esos caminos pretendidos. Eso sí, para cumplir con tales objetivos deberán jugar mejor que lo que lo hicieron bajo el cielo del Ducó.

Comentario publicado por el autor del blog, en Clarín.



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martes, abril 05, 2011

La derrota y el después



El análisis de Roberto Pompei. De la caída en Mendoza al desafío inminente: Racing, el sábado, en el Ducó.

lunes, abril 04, 2011

Nosotros y la memoria

 Los asados de la Mutual de Veteranos, pura tradición.

Toda esa gente que está ahí, en pleno asado, lo sabe: el sentido de pertenencia es ajeno al resultado. Ellos estarán ahí, siempre, aunque la derrota los empuje al cuarto descenso en 25 años. Más: volverían a juntarse con la misma periodicidad aunque los tropiezos se multiplicaran y el Huracán de sus corazones jugara en la C. No les importa perder, aunque les duele. Ellos están ahí, juntos, porque entienden que un club es un lugar para compartir y una historia para abrazar.
En una de las mesas, ese hombre que le ponía el alma a su condición de cobrador cuenta los días felices de los años 70. Cerca de él, en otra mesa, un puñado de tipos que desmienten con su elegancia los noventa abriles del documento hablan de la Década de Oro. Ellos, los más viejos, se dieron un lujo de los enormes: vieron al Huracán de los años 20, el más campeón de ese tiempo. Hablan de Stábile, de Onzari, de Ramón Vázquez, de Chiesa, de Dannaher...
En el mismo asado de la Mutual de Veteranos de Huracán, bajo la magia de la platea Alcorta, en pleno Ducó, algunos también evocan otras historias. Por ahí, apareció el nombre de un inobjetable quemero: Segundo Linares Quintana, quien con su siglo encima continúa recibiendo merecidos homenajes de distintas Academias del país y doctorados honoris causa por el mundo. También cerca, con su voz amigable, contaba detalles Daniel Buglione, aquel marcador central que ofrecía seguridad a los talentosos del campeón de 1973. Mientras miraba los distintos sectores de la Miravé, trasladó una inquietud: “¿Por qué aquel Equipo de los Sueños no tiene un lugar en el estadio?”

Texto publicado por el autor del blog, en Clarín.

domingo, abril 03, 2011

Cámpora, señor del gol



Huracán perdió frente a Godoy Cruz, en Mendoza. Sin embargo, se trajo una certeza que agrada: la llegada del delantero Javier Cámpora fue un gran acierto. Con seis tantos en ocho fechas es el máximo anotador del Clausura.

sábado, abril 02, 2011

Un tropiezo


Clausura, octava fecha: Godoy Cruz 3-Huracán 1, en el Malvinas Argentinas de Mendoza. El invicto del ciclo Pompei se cortó en Cuyo. Es un golpe que no acarrea grandes traumas: el equipo está a cinco puntos de los líderes y fuera de la zona de Promoción. Lo que preocupa es otra cosa: la defensa no ofrece garantías.

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