sábado, abril 28, 2018

Noche de lluvia, noche de copas


Huracán 3-Atlético Tucumán 2

Hay tres modos de abordar la campaña de Huracán.

El primero, el de los optimistas amigos de las exageraciones: con los puntos que dejó pasar de local (sobre la hora ante San Lorenzo y los insólitos encuentros ante Patronato y Central) y sin los fallos que complicaron su recorrido (como el Penal del Viento ante Banfield o el gol mal anulado en el último segundo ante Colón), el equipo se podría haber asomado a la pelea del título frente a Boca.

El segundo, el de los entusiastas que imaginan un horizonte internacional: con la victoria frente a Atlético Tucumán, el Globo de Newbery se elevó al tercer puesto, se puso en zona Libertadores y se garantizó -cuanto menos- el acceso a la Copa Sudamericana.

El tercero, el de los cautelosos que no pierden de vista que el equipo arrancó esta Superliga en zona de descenso: ahora, sin incluir a los dos ascendidos, Huracán comenzaría la temporada 18/19 con nueve equipos por debajo en la tabla de los promedios.

En cualquiera de las tres dimensiones, un campañón.

Más allá de gustos y del juego, los números son elocuentes: lleva 10 partidos sin derrotas (la mejor racha de un equipo en la Superliga) y cuatro victorias sucesivas; y es el segundo con más vallas invictas (mérito, sobre todo, de su enorme arquero Marcos Díaz) y el segundo con menos derrotas.

Pero corresponde decirlo más allá del peso implacable de la estadística: Huracán no encanta. Vaya novedad: no busca eso. No le importa. ¿Está bien? ¿Está mal? Cuestión de gustos. Lo que ofreció frente a Atlético Tucumán no fue mucho más que lo suficiente...

Parte del texto escrito por el Fundador del Blog, en Clarín.

Pero alcanzó. Para que el entusiasmo nos siga abrazando. En otra noche de lluvia. En otra noche de copas...

jueves, abril 26, 2018

El himno de nuestra patria quemera




Sopla un viento de triunfos y gloria,
corazones que vibran de fe.
Ya desfilan los grandes campeones
y el concurso aplaude de pie.
En sus pechos diviso la insignia
confundida con el corazón.
Es un Globo de fuego que vuela
rumbo al cielo de su inspiración.

Se oye un grito que se expande
por los aires con afán.
Son millares de gargantas
las que nombran: ¡HURACÁN!
Club glorioso de campeones
con empuje de titán.
Arrogantes corazones
¡HURACÁN! ¡HURACÁN! ¡HURACÁN!

Ya termina el desfile armonioso.

Deportistas de gracia ideal.
Y al espacio se elevan los hurras
junto al Globo que vuela triunfal.
Ya se marchan los bravos campeones
y la hinchada que alienta a la par.
El estadio dormita en silencio.
¡HURACÁN! ¡HURACÁN! ¡HURACÁN!
Se oye un grito que se expande
por los aires con afán.
Son millares de gargantas
las que nombran: ¡HURACÁN!
Club glorioso de campeones
con empuje de titán.
Arrogantes corazones
¡HURACÁN! ¡HURACÁN! ¡HURACÁN

miércoles, abril 25, 2018

Marcos, en la interna de la Selección


Por Oscar Barnade*
Marcos Díaz, el arquero de Huracán, disparó este lunes su bronca en un medio del club contra los medios nacionales: “Tiene prensa exagerada”. Se refería a su colega Franco Armani, a quien un sector del periodismo lo quiere adentro de la lista para el Mundial de Rusia aunque nunca jugó en la Selección. Tenía bronca Bernabé Ferreyra, centrodelantero de Tigre, en 1930 porque se quedó afuera de la lista de 22 que fueron al primer Mundial de fútbol, en Uruguay. Y el Gran Bernabé tomó una medida más drástica: ingresó al sector de prensa de la cancha de Tigre y agredió a varios periodistas. Ayer y hoy, las listas definitivas del Mundial generaron polémicas.

Para mediados de 1930 Bernabé ya se había ganado fama de goleador. Había hecho 11 en 13 partidos en el torneo de 1929 y otros 6 en los primeros 7 partidos del torneo de 1930. La Fiera tenía el apoyo nada menos que de Borocotó, la pluma de El Gráfico. Fue convocado a una prueba decisiva: un clásico con Uruguay por la Copa Newton, el 25 de mayo. Allí, los dirigentes que integraban la Comisión de Selección junto con Francisco Olazar, el entrenador, definirían la lista. El debut con laAlbiceleste de Bernabé fue muy pobre y así lo reflejaron los medios. “Como es de dominio público, la actuación del jugador B. Ferreyra fue desastrosa, hasta el punto tal de que a su forma de jugar débese que los argentinos no alcanzaran una merecida victoria”, dice La Argentina. Fue 1-1 y el gol lo hizo Francisco Varallo, el joven goleador de Gimnasia. Ese día, también Adolfo Zumulzú tuvo una mala actuación.

En la reunión del lunes 26 de mayo se definió la lista. El diario La Argentina advertía: “Esperemos que el criterio que prevalecerá en la sesión de esta noche, será el de hacer las cosas a entera conciencia, sin que preponderen los favoritismos que se vienen cometiendo hasta el presente”. Bernabé y Alberto Cuello, ambos de Tigre, quedaron afuera. Zumelzú y Varallo fueron convocados. Y los centrodelanteros de Argentina fueron Guillermo Stábile, de Huracán (goleador del torneo) y Manuel Ferreira, de Estudiantes, el Piloto olímpico.

El 1° de junio, por la 9ª fecha del torneo, Tigre recibió a Platense en la vieja cancha conocida como del Lechero Ahogado. Allí, Bernabé descargó su bronca. Cuenta La Argentina: “Varios jugadores locales, capitaneados por B. Ferreyra y Cuello, introdujéronse en el recinto de los periodistas y en forma cobarde y a mansalva, agrediéronlos, llegando a herir a uno de ellos de cierta consideración”.

Veinte años después, Borocotó escribió en la revista Pinceladas deportivas: “Fuimos varios los que bregamos por la inclusión de Ferreyra en la selección. Fue elegido y jugó… y muy mal. Los que tanto luchamos por él, quedamos junto con el gordo Monge, completamente desorientados. Salió de la cancha silbado y abucheado. Después supimos la verdad: esa mañana del partido Bernabé había donado sangre para su hermana enferma…”.

La bronca quedó atrás. Durante el Mundial se fue de gira con Huracán. Más tarde con Vélez. En 1932 pasó a River por 35.000 pesos, alcanzó fama y gloria, y fue el mejor de su época.

*Texto publicado en Trece Décadas, de Clarín.

domingo, abril 22, 2018

Vení, copate...



Tigre 0 - Huracán 2

Huracán es un equipo en serio. Lo cuenta su recorrido por la Superliga, la sensación de seguridad que genera, la confiabilidad que representa.

Vení, copate, analicemos a nuestro Globo:

1) Como dice el técnico Alfaro tenemos al mejor arquero del fútbol argentino. Se llama Marcos Díaz. Merece Selección y Mundial tanto o más que Franco Armani.

1 bis) En 13 de los 23 partidos que atajó Marcos, Huracán mantuvo su arco en cero. Sólo Guido Herrera (con 14 en 24) lo supera en ese rubro.

2) El equipo lleva nueve partidos sin derrotas, la segunda mejora racha de un equipo en el torneo (sòlo superado por el inicio de Colón, con 10 sin caídas).

3) La defensa es sólida y la componen no sólo los cuatro de atrás. El equipo entero defiende.

4) Ignacio Pussetto juega cada día mejor. Por momentos, como en la mañana de Victoria, parece imparable.

5) Se sabe a lo que juega. A veces gusta más, otras menos. Pero es lógico, razonable, siempre.

6) El mediocampo -sobre todo a partir de la llegada de Damonte- ofrece equilibrio invariablemente.

7) Los destellos de Silva comienzan a ser relevantes.

8) El plantel luce sólido. El entrenador recuperó a Nervo y a Araujo; respeta a los símbolos (Mancinelli, Toranzo, Rolfi), más allá de los minutos que jueguen.

9) El banco brinda variantes y cubre agujeros con solvencia.

10) Una impresión, más allá de la valiosa actuación de Mendoza: con un nueve goleador durante toda la temporada, este equipo le peleaba el título a Boca. Salvo Wanchope (4 goles en 9 partidos), el resto aportò poco o nada: Coniglio (3 en 20); Andrés Chavez (2 en 7); Briasco (1 en 5); y Mendoza (0 en 9).

Vení, copate...

Que parece que entramos a la Libertadores...

lunes, abril 16, 2018

"Que me tirás Cubilla"



Una historia. Bien de barrio, bien del Palacio Ducó. La loca magia de aquella frase de hace 15 años...

viernes, abril 13, 2018

Tres puntos y una copa



Huracán 1-Argentinos 0

De repente, un detalle modifica todo. Un tipo que llegó a Parque de los Patricios abrazado a otra presunta escuela se convierte en protagonista central. Ese tipo, Israel Damonte, aparece y define. Es gol y es victoria. Pero también es otra cosa: el que grita como si el Ducó fuera su estadio se siente parte de esa construcción de toda esa gente alrededor. “Este Damonte entendió Huracán mejor que casi todos los que vinieron en los últimos tiempos”, cuenta alguien que mucho conoce sobre la cuestión.

Lo que se vivió en el Palacio Ducó fue un duelo por el ingreso a la Copa Libertadores 2019. Apenas un punto de diferencia los separaba antes de que el encuentro comenzara. La posibilidad latente de trepar a un puesto de clasificación al máximo certamen internacional, al menos hasta que juegue Independiente, representaba un estímulo importante para los dos. En ese contexto ambos equipos jugaron con intensidad. Sin embargo, el encuentro fue un retrato del fútbol argentino. Fueron dos equipos que, a pesar de ser revelaciones en el torneo, ofrecieron poco. Además, patear al arco resultó ser, en varios tramos, casi una misión imposible.

En un partido que presuntamente parecía poco intenso, este contexto en el que se jugó hizo todo lo contrario: se vivió con mucha intensidad. Todos iban a disputar la pelota con fuerza, sin dar una por perdida. Fue un encuentro muy parejo con pocas llegadas a los arcos, en el que Huracán buscó un poquito más en el primer tiempo pero sin entregarse a la dinámica de ir por ir. Y la visita emparejó en el complemento. No sólo eso. También hizo revolcar un par de veces a Marcos Díaz.

Argentinos , curiosamente, se plantó en el campo de una manera distinta a la forma que viene acostumbrado. Defendió de manera férrea y dejó bastante solo a ese 9 que es su estrella: Lucas Barrios.

El futbolista que fue campeón de América el año pasado con Gremio era la principal referencia del ataque de Argentinos. Y para contrarrestar a ese 9 que, curiosamente, se formó en “La Quemita”, el predio donde entrenan las Inferiores de Huracán. Gustavo Alfaro armó una nueva dupla de marcadores centrales: salieron Matheu y Nervo e ingresaron Salcedo y Mancinelli. Tuvieron que lidiar con ese enorme delantero pero hicieron una digna tarea para contenerlo y no sufrirlo.

En general fue un partido flojo en términos desde lo técnico, pésimo desde las llegadas y que los invita a repensar de qué modo pueden lastimar de ahora en más al rival para llegar al objetivo, que es la clasificación a la Libertadores. Anoche, ambos cuidaron demasiado el cero propio y se olvidaron del arco de enfrente y, así, les va a ser difícil llegar a la meta.

Huracán lo terminó ganando por detalles. Es así como piensa los partidos su técnico, Alfaro. De un rebote en un rival, tras un remate de Montenegro, que parecía no llevar demasiado peligro para Argentinos, la pelota terminó adentro del arco. ¿Por qué? Porque Israel Damonte, que había iniciado la jugada, siguió su curso, se adelantó, estuvo atento y llegó a definir antes que cuatro rivales que rechazaran el balón o lo taparan.

Después, el Bicho no tuvo demasiado tiempo para reaccionar. Y sintió el impacto. Apostó a buscar el empate a través de algunas pelotas parada s y pelotazos largos, que quedaron en las manos de Marcos Díaz. En él se sostuvo Huracán para asegurar el triunfo. Y para atesorar esos tres puntos vitales que estaban en juego que le permiten meterse en el quinto lugar, es decir en un puesto de clasificación a la Libertadores 2019.

Texto publicado por el fundador del Blog y Maxi Benozzi, en Clarin. 

domingo, abril 08, 2018

Un gol y un arquero inmenso



San Martín 0-Huracán 1

Preguntas y respuestas:

¿Jugamos bien? No.

¿Merecimos ganar? Mmmmm.

¿Importa? No tanto.

Lo cierto es que Huracán sumó los tres puntos en su quinta victoria como visitante en la Superliga.

Y hay más certezas:

1) El acceso a la Libertadores es una posiblidad.

2) El descenso en esta temporada es cosa del pasado.

3) Tenemos un arquero de Selección. Lo volvio a demostrar. Se llama Marcos Díaz.

4) Son 7 los partidos sin derrotas de modo consecutivo.

5) Si tuviéramos los puntos que el azar y que los arbitrajes penosos nos sacaron estaríamos peleándole el título a Boca. Nada menos.

Esto sigue.

Vamos por más.


viernes, marzo 30, 2018

No jodan más...



Huracán 1-Banfield 1

No jodamos más con los arbitrajes. Basta. No puede ser que sucedan penales que no existen...

Mucho menos en el Día del Adiós a René.

Eso.

Todo eso.

jueves, marzo 22, 2018

Bendito será el recuerdo de tus locuras


Seguía yendo al lugar en el que había sido fabricante de alegrías y de jugadas para guardar en todas las memorias. Cuando volvió el fútbol de la Superliga, en el reciente verano que ya se fue, René -el crack que no necesita su apellido para que la referencia resulte inequívoca- estaba ahí, en el Palacio Ducó, justo antes del partido contra River. La escena era una demostración: el Hueso -como lo llamaba su apodo de los días felices- respiraba barrio. Sentado en el cordón de Alcorta, con la gorra que le habían regalado hacía poco, con la sonrisa ante el saludo de tantos admiradores que lo vieron jugar o que escucharon sobre su leyenda. Pero en los ojos había una tristeza tardía, una suerte de despedida. Houseman ya no estaba bien.

El domingo del último clásico ante San Lorenzo también caminó por Colonia, escuchó saludos, recibió abrazos, la gente le rendía pleitesía. Pero a él ya le faltaba fuerza. Lo disimulaba con una generosidad que no le cabía en su cuerpo breve. Pero igual ahí estaba, en ese espacio que le resultaba tan propio. Aunque se había criado en el Bajo Belgrano -en esa villa que la dictadura arrasó durante el Mundial 78-, siempre fue habitante sentimental de Parque de los Patricios y de su zona de influencia. Como un Quemero más.

Falleció el siete bravo de Huracán, el mago de los años 70, el campeón del mundo con la Selección del Flaco Menotti -su impulsor-, el hincha de Excursionistas que se había asomado al fútbol grande en Defensores de Belgrano, campeón de la C en 1972. Ya no está el hombre, pero vivirá su legado de wing estupendo: también la añoranza de esas jugadas que nunca más sucedieron.

Cuentan que la muerte mejora al fallecido. Pero René no necesita eso. Ni ahora ni nunca. Bastará el recuerdo de quienes presenciaron su loco fútbol para que ese retrato exprese su dimensión. Lo contó en días no tan lejanos Daniel Buglione, compañero en aquel plantel del 73, el del Equipo de los Sueños: "Hacía cosas imposibles. Que sólo se las veías a él. Era imparable en los partidos, en los entrenamientos, en su barrio. ¿Sabés lo que valdría hoy?"

La pregunta no tiene respuesta. Porque encima, aunque era wing también hacía goles. Muchos para ese puesto reservado para los gambeteadores, los díscolos, los osados. Sólo en Huracán convirtió 109 tantos en 277 partidos. En la Selección, con la que jugó dos Mundiales, marcó 13 en 52 presentaciones.

Todavía se escuchan en las charlas de bar los ecos de aquella canción que lo evocaba en sus tiempos de crack: "Y chupe, chupe, chupe/no deje de chupar/El Loco es lo más grande del fútbol nacional..."

Construyó un idilio con esa gente que quería concluir con 45 años de espera y postergaciones. Desde los años 20 -en los que el club había sido el más ganador junto a Boca- que Huracán no obtenía un título de Liga. Fue campeón y figura en el año de su arribo con las armas que luego lo inmortalizaron: gambetas, amagues, movimientos de cintura, rivales por el piso, pases al milímetro, goles.

Roberto Fontanarrosa -uno de los escritores que lo admiraba- contó cómo jugaba. Lo padeció en un histórico 5-0 de Huracán ante su Rosario Central, en Arroyito. "Corría, para hacer todo más difícil, sobre la raya de toque, por la derecha, casi haciendo equilibrio. Le salió un marcador, de frente, cubriéndole la línea. Y ahí no se muy bien qué hizo ni cómo lo hizo. Sin perder velocidad, se cambió la pelota del pie derecho al izquierdo y del izquierdo al derecho, como si se le hubiera enredado entre los botines, y apareció corriendo a espaldas del marcador, siempre con la pelota y sobre la línea. Se escurrió, digamos, por el huequito que quedaba entre la cadera y la axila del defensa y los cinco o seis centímetros del grosor de la línea de cal. En aquella época no eran frecuentes las repeticiones en la tele, entonces Houseman, como para que yo no me quedara con la intriga, como para mostrar nuevamente el truco a ver si alguno lo descubría, repitió la maniobra con otro defensor que salió a cruzarlo por detrás del primero y se fue como una luz hacia el banderín del corner. Otra vez ese esbozo de arranque hacia adentro, la corrección hacia afuera y enderezarla para adelante pasando casi de perfil y sin que, ni siquiera, consiguieran hacerle falta. (…) Flaco, liviano, escurridizo, desprolijo en el vestir, llevaba la pelota a velocidad de vértigo aderezándola con una enorme cantidad de amagues, de pequeños frenos, de aceleraciones, al punto que había veces en que era la pelota la que lo seguía a el, como un empecinado cachorro".

El vínculo con el hincha se forjó con aquellas destrezas y su magia. Y permaneció inalterable hasta el último de los suspiros. Se trató y se trata de una fidelidad que ni los calendarios ni los tropiezos pudieron ni pueden corromper.

Queda una impresión, ahora en su partida: el idilio no lo edificó sólo con el hincha de Huracán, que lo tendrá guardado para siempre en el pedestal de los máximos ídolos. Sino con todos los que disfrutan el fútbol de los audaces, como el de René. Por todo eso, cada hincha lo sabe: bendito será el recuerdo de sus locuras...

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.

René, tan nuestro...


El Gráfico, mayo de 1976. Huracán festeja una de las escalas de ese año histórico: en un caso único en la historia del fútbol argentino (y mundial), ganó los cinco clásicos del año frente a San Lorenzo. Y ahì, René Houseman para ponerle su cara a aquellos días felices. Más allá de torpezas y exabruptos de una noche de Copa, tan nuestro, tan quemero, tan querible, tan entendible...

René, la Alcorta y el Amalfitani

René Houseman, en los encantadores 70. Fue crack, ídolo y símbolo de esa década. Y de toda la historia del fútbol argentino.

Cada vez que lo veo a René Houseman mirando a Huracán desde su rinconcito en la platea Alcorta siento una tranquilidad que no sé explicar. Como si él pudiera hacer algo, aunque ya no haya nadie como él o parecido o cercano dentro del campo de juego. A pesar de lo imposible, imagino que aquello de los duendes pueda ser cierto. Cuando está René me sucede que de repente todo parece posible. Luego, ante la evidencia de la razón y de la tabla de posiciones, advierto --otra vez-- que los duendes sean una creación propia, pocas veces exitosa. Pero no me resigno. Lo veo a René y, naturalmente, empiezo a creer que esa tarde o esa noche habrá un reencuentro con días más felices.
El domingo no habrá rinconcito en la platea Alcorta. Tal vez tampoco esté René. O quizá no alcance a divisarlo. Seremos locales en el José Amalfitani, esa cancha en la que todos lloramos bajo el invierno de 1986. En esta ocasión no estará del otro lado el impertinente Italiano de Ramón Cabrero. Será contra Newell's. Y quizá no encuentre con la mirada a René. Entonces, comprenderé esta suerte de desarraigo. Y, para colmo, no habrá duendes a los cuales acudir...

Lo que sigue es un texto que publiqué en Clarín, en octubre de 1998. Se titulaba "René y la victoria que no llega".

"Una tarde cualquiera del 98. Barrio de Parque Patricios. Estadio Tomás Ducó. La popular Oscar Ringo Bonavena está repleta de sombras. Vacía de papelitos, gritos de bronca que buscan un desahogo que no llega. Nunca llega. Allí, en el campo de juego, el Huracán del pasado ilustre y el presente deshilachado padece. No alcanzan las gambetas de Daniel Montenegro ni las buenas intenciones de Sixto Peralta y de Gastón Casas. Nada alcanza. Ni ese aliento resignado. Ni ese Vamos muchachos que no tiene eco. El destino se parece a un pedacito del pasado. A ese invierno del 86, el del descenso contra Italiano en la cancha de Vélez, el del orgullo herido...Pero ahí está el Globo. Luchando maltrecho. Pero sin quebrantos. A pesar de las malas administraciones y de la consecuente crisis económica e institucional. Con el espíritu de siempre. Con ese irrevocable apego a su linaje barrial.La tarde del 28 de agosto del 94 parece un desencanto lejano. Tan lejano que no resulta doloroso el recuerdo. Entonces, el Huracán de Cúper perdía 4-0 ante Independiente y se le escapaba el título de campeón del Clausura. Un puñado de meses después los insultos empujaron al técnico al adiós...Esa noche, la de la despedida de Cúper y la derrota ante Central, René se fue contrariado. No entendía esa reacción reñida con la mesura. Sus ojos saltones, vivaces, miraban el piso de la platea Alcorta. Buscaba respuestas. No había.René es un habitante estelar de esa platea. Siempre está. Añorando sus tiempos de gambetas sin lectura y de brazos en alto testimoniando gloria. Esperando victorias que no llegan. Buscando liberar el grito sagrado que suele resultar esquivo. Imaginando horizontes prósperos, sin sombras en la popular".

La espera de René

René Houseman, en acción ante Boca. Eran otros tiempos.

El hombre mira con la única cara posible: la de la decepción. Llegó hace un rato a ese palco del Diego Maradona para seguir al club en el que se convirtió en crack universal, del que se hizo hincha y referente de todos los tiempos. Le duele este presente de Huracán. Le parece una mentira comparada con aquella vuelta olímpica de 1973, abrazado con los emblemas de los años 20, que aún vivían y ya no están. Pero ahí anda René Houseman, sentado, atento. Como si aguardara un milagro...
O algo así: espera que un día, alguna vez, quizá este domingo, Huracán finalmente le gane a Boca como en sus días felices, como cuando el Globo de Jorge Newbery en el pecho era un motivo de orgullo, una señal de protagonismo. Conoce la racha: Hu racán no triunfa ante su archirrival de la Asociación Amateur desde 1994 y en el historial reciente apenas rescató tres puntos en los últimos 18 partidos anteriores al que está sucediendo bajo el cielo de La Paternal.
En las tribunas, está a la venta un libro que cuenta su historia. Se titula: "René Orlando Houseman. Corazón Villero". Su historia es la del paradigma del wing derecho, la del potrero volcado al campo de juego, la de la reivindicación de lo lúdico.
En el campo de juego, también como un testimonio de este tiempo, Carlos Casartelli intenta sin éxito una vez más; la pelota le rebota; no puede gambetear; choca contra los defensores; pierde; sale reemplazado antes del final del primer tiempo. Usa la camiseta con el número siete en la espalda, la del Loco, la de René, la del Hueso, la de ese hombre que seguirá esperando el milagro de un triunfo ante Boca. Ese hombre advierte que ya no sucederá en esta tarde sobre el césped del Cajón de Boyacá. Luce la previsible amargura de otra derrota. Sabe que no son días felices.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

sábado, marzo 17, 2018

Tres puntos copados



Temperley 1-Huracán 2

Se ganó. Se jugó mal.

El descenso ya no es un fantasma en tiempo presente.

Las Copas internacionales asoman en el horizonte, otra vez.

Por eso, apenas por eso, tres puntos copados.

miércoles, marzo 14, 2018

1981: Nosotros, de Primera


El equipo de Huracán, en el año del descenso de San Lorenzo a la Primera B Metropolitana. Arriba: el Turco García, Pogany, Jorge Gutiérrez, el Negro Longo, Clide Díaz y Toledo. Abajo: Cheves, Agüero, Daniel Cano, Babington y Centurión, autor del gol de "El Día en el que San Lorenzo empezó a descender".

Por Eladio Mases*
Entre tantos partidos que fueron capaces de cambiar historias y recorridos hay uno que -particularmente- construyó tal condición a la sombra de otros. Parece menor, lejano, casi ajeno a los grandes recuerdos. Pero está ahí, sólido, pertinaz. Como un hito nuestro; como un estigma del vecino de siempre. El 24 de junio de 1981, por el Metropolitano**, Huracán le ganó 1-0 a San Lorenzo, en La Bombonera. Parecía entonces, apenas un clásico más, un partido cuyo rasgo más significativo había sido que el triunfo quemero fue conseguido tras jugar 47 minutos con un futbolista menos (por la expulsión de José Gerardo Galván). Pero aquel gol de Carlos Centurión modificó el camino de los dos equipos y derivó, nueve fechas más tarde, en el descenso de San Lorenzo. Con esos dos puntos, el equipo que dirigía Victorio Cocco no habría descendido.

Ese encuentro cambió, con claridad, el rumbo de ambos. A esa 25a. fecha, Huracán llegaba con 19 puntos y sólo tenía tres equipos por debajo (Colón, con 15; Sarmiento y Argentinos, con 17). San Lorenzo, en cambio, parecía ajeno a la pelea por evitar los dos puestos de descenso: se ubicaba undécimo con 22 unidades. Pero en las nueve fechas siguientes, todo cambió: Huracán obtuvo 12 puntos de 18 posibles (tras cinco victorias, dos empates y dos derrotas), con dos goleadas incluidas (4-0 a Vélez y 4-1 a Colón); mientras que San Lorenzo apenas sumó seis unidades (un triunfos, cuatro igualdades y cuatro caídas), con un tremendo 2-6 frente a Instituto en Córdoba como punto más bajo. En consecuencia, Huracán finalizó octavo en el Metropolitano; y San Lorenzo, tras perder en la última jornada contra Argentinos, en Caballito, descendió junto a Colón.

Aquella noche de junio, en La Boca, Huracán --dirigido por Angel Celoria-- formó con: Esteban Pogany; Lorenzo Ojeda, Víctor Longo, Galván, Jorge Romero; Claudio Morresi, Claudio Marangoni, Carlos Babington, Julio Apariente (luego Héctor Clide Díaz); Alberto Monzón y Centurión (Bianchini). En San Lorenzo jugaban, entre otros, Rubén Cousillas, Orlando Ruiz, Omar Larrosa, Rubén Suñé, Héctor Scotta, Rubén Insúa y Walter Perazzo.

El gol de Centurión, tras un error de Capurro, sucedió a los 17 minutos del segundo tiempo. "Surgió (entonces) la zurda de Babington, ayudado por la inteligencia de Marangoni y la seguridad de Longo y Romero, para manejar definitivamente el partido", explica Carlos Bonelli, en El Gráfico. De todos modos, lo mejor no fue ese 1-0 en sí mismo, sino las consecuencias que trajo...

*Eladio Mases es periodista.

**Tras una primera rueda con repetidos tropiezos, el equipo mejoró su campaña en el Metropolitano. Y finalizó octavo, a seis puntos del podio. En el Nacional, durante el cual San Lorenzo -participó ya descendido- gestionó en AFA no enfrentar a Huracán en los Clásicos Interzonales, el equipo se quedó afuera en la Fase de Grupos.

Ataja Alles, de Argentinos. Pierde San Lorenzo y se va a la B Metropolitana.


Maradona, en acción, frente a Huracán. Hay que admitirlo: nos tenía de hijos.


Miguel Brindisi, nuestro crack, con camiseta ajena. Ese gol que dolió dos veces.

Campaña:
Metropolitano: Octavo. G 12; E 9; P 13 / GF 41; GC 50.
Nacional: Cuarto - Zona A. G 5; E 4; P 5 / GF 20; GC 20.

Posiciones:
Metropolitano:
1. Boca 50 pts.
2. Ferro 49 pts.
3. Newell's 39 pts.
3. River 39 pts.

Nacional:
1. River
2. Ferro
3. Vélez*
3. Independiente*
*Semifinalistas

Figuras:
Metropolitano:
1. Claudio Marangoni, mediocampista.
2. Alberto Monzón, delantero
3. Carlos Babington, mediocampsita.
3. Carlos Centurión, delantero.
3. Víctor Longo, defensor.

Nacional:
1. Claudio Marangoni, delantero.
2. Carlos Babington, mediocampista.
3. Esteban Pogany, arquero.
3. Lorenzo Ojeda, defensor.
3.Abelardo Cheves, defensor.

Partidos para la historia:
1. 24/6: San Lorenzo 0-Huracán 1. Victoria clave en la campaña. Marcó un antes y un después, el descenso del archirrival.
2. 12/7: Vélez 0-Huracán 4. La mejor actuación en la temporada.
3. 12/7: Huracán 4-Colón 1. El mejor desempeño en el Palacio Ducó.

domingo, marzo 11, 2018

Ellos, los que festejan empates...



Huracán 1-San Lorenzo 1

Merecimos ganar. Fuimos màs, sin brillar.

No alcanzó. Lo dejamos con vida. Nos metimos muy atrás sin necesidad.

Al final, el azar los abrazó a ellos. A los festejadores de empates.


viernes, marzo 02, 2018

Ni el tiro del final



Colón 0-Huracán 0

Era un partido para el cero compartido. Por lo que ambos hicieron. Porque fue parejo.

Era un partido, también, como para que el que hiciera el primero ganara. No pasó.

Lo feo, lo malo, lo que se discute es el por qué Huracán no lo hizo, más allá de las dificultades de su juego.

Primero, porque no le cobraron un claro penal a Ignacio Pussetto.

Luego, en el último suspiro, por ese gol anulado a Mauro Bogado. Todo porque el árbitro, por error, decidió finalizarlo unos segundos antes de que lo estaba determinado por los tres minutos que había adicionado.

Al cabo, otro capítulo más de la molesta historia de desencuentros entre Huracán y los arbitrajes.

Duelo. Pero esto sigue. Y sigue con el clásico.

Y ahí sí, el tiro del final tiene que salir. Sí o sí.

sábado, febrero 24, 2018

Un grito, un mensaje



Por Eladio Mases
Se cortó la luz en el Palacio Ducó a los 26 minutos del segundo tiempo del encuentro entre Huracán y Estudiantes. Sucedió lo mismo que en tantos hogares del país: todos a oscuras.

La queja no se hizo esperar. Se gritó lo mismo que en las canchas de San Lorenzo y de River en las últimas semanas. Pero la particularidad fue otra. No tuvo nada que ver con el juego o con los arbitrajes. Si no con una realidad que involucra a buena parte del territorio y de las personas: los problemas energéticos.

Por eso, el grito que el video ofrece: "Mau-ri-cio Ma-cri / la puta que te parió".

viernes, febrero 23, 2018

Un equipo iluminado



Huracán 1-Estudiantes 0

Un triunfo relevante: lo ubica a Huracán en zona Libertadores; y lo consolida 13 puntos por encima de la zona de descenso, con diez fechas por delante.

Se consiguió con esfuerzo, con orden, con la capacidad defensiva recuperada (novena valla invicta en la Superliga luego de recibir ocho goles en las últimas tres fechas). Buenos síntomas.

El equipo, en definitiva, se volvió iluminar justo en el día en el que Palacio Ducó se quedó sin luz...

domingo, febrero 18, 2018

Un punto, una pena



Arsenal 1-Huracán 1

Era para ganar. Por el rival débil (cuanto menos desde lo nominal), sobre todo.

Pero no. No pudo ser.

No acompanó el azar. No coloboró la decisión equivocada del árbitro en el penal.

En suma: un punto, una pena.

viernes, febrero 16, 2018

Kaku, un diez en New York



El video de presentación de Alejandro Romero Gamarra, nuestro Kaku, en el New York Red Bull, de la MLS. Usará su camiseta, la diez.

lunes, febrero 12, 2018

No se puede creer



Huracán 2 - Rosario Central 3

En cuatro palabras:

No

se

puede

creer.

El que fue al Palacio Ducó o el que lo vio por tele o al que se lo contaron por radio o el que lo leyó en algún diario habrá pensado lo mismo...

Y otra sensación: qué feo cuando el azar juega en contra.

domingo, febrero 04, 2018

Un tropiezo, pero sigue...



Racing 4-Huracán 0

Se perdió. Y punto. Sin dramas.

Se trata de una goleada que invita a la calma. Y a la mesura. 

Ahora, hay que levantarse. La cita es con Central, el lunes, en el Palacio invicto.

Es un tropiezo, pero sigue...





miércoles, enero 31, 2018

Una hinchada de película



Huracán, territorio e inspiración del cine: Pasión dominguera, se llama esta película de 1970 que -de algún modo o de varios- nos cuenta. La dirigió Emilio Ariño, la escribió Gustavo Ghirardi y la protagonizaron -entre otros- Jorge Porcel, Luis Tasca y Fidel Pintos. Para retratar al hincha, la pantalla nos elegió.

lunes, enero 29, 2018

Palabras para un entusiasmo



Gustavo Alfaro, tras la victoria frente a River. Entre la calma necesaria y el entusiasmo inevitable.

domingo, enero 28, 2018

Una bomba



Huracán 1-River 0

Pase y vea. Por todo esto le ganó Huracán a River:

1) Porque luchó desde el primer instante hasta el último de los suspiros. Se jugó como se debe: en "modo final".

2) Porque defiende de modo impecable. Un detalle lo cuenta: ocho vallas invictas en 13 fechas.

3) Porque Marcos Díaz es el mejor arquero del fútbol argentino. Con margen.

4) Porque Saúl Salcedo es un Señor del Area. A los 21 años.

5) Porque Nacho Pussetto cada día juega mejor.

6) Porque el Ducó se está convirtiendo en una fortaleza. El equipo está invicto en la Superliga (4-2-0) y apenas recibió un tanto (1-1 contra Patronato). Queda una impresión: el contorno también está jugando sus partidos.

7) Porque Alfaro ya le imprimió su impronta al grupo. El sacrificio no se negocia. Se nota.

8) Porque River se vio sorprendido ante la intensidad de Huracán.

9) Porque Huracán es un rival complicado incluso cuando no juega bien o cuando ofrece poco en ataque (como en esta ocasión).

10) Porque ni una amenaza de bomba puede frenar el entusiasmo de este Huracán que pelea en todos los frentes...

11) Porque la bomba es el equipo.

miércoles, enero 24, 2018

A por ellos...


El fixture que se viene hasta el final de la Superliga. Huracán pelea en tres frentes, luego de su Enero Feliz y de Copas:

ARRIBA: Agazapado por si se cae Boca

Así quedó la tabla al cabo de 2017:

1°) Boca 30 puntos
2°) San Lorenzo 27
3°) Unión 22
4°) Huracán 21
      Independiente 21
      Talleres 21

Algunos detalles:

-Huracán enfrentará a Boca en la última fecha, de local. Y a San Lorenzo, el 11/3, también en el Palacio.
-Boca e Independiente deberán afrontar la Libertadores; San Lorenzo, la Sudamericana.
-Boca y San Lorenzo se cruzan entre sí en la segunda fecha del reinicio.
-En caso de igualdad en puntos, el primer puesto se define en un partido de desempate en cancha neutral.

///

EN LAS COPAS: A la expectativa

Detrás de los equipos mencionados en el Top 4 de la tabla, aparecen: Colón, San Martín de San Juan y Belgrano (20), Defensa y Justicia (18), Argentinos, Godoy Cruz y Estudiantes (17), Racing y Atlético Tucumán (16).

Algunos detalles:

-Los cinco primeros de la Superliga se clasifican a la Libertadores 2019. Se suma el vencedor de la Copa Argentina 2018.
-Del sexto al undécimo acceden a la Sudamericana 2019.
-Huracán participó en cuatro competiciones internacionales en los pasados tres años. Tras la interrupción en este 2018, busca regresar. Luce posible.
-En caso de igualdad en puntos, los puestos de acceso a las Copas se determinan por diferencia de goles.

///

ABAJO: Sumar y sumar para no sufrir

El siguiente cuadro con los promedios cuenta una realidad: si Chacarita no resucita de modo decisivo, Huracán tiene cierto margen de maniobra. Le lleva nueve puntos a Olimpo (rival al que ya derrotó, en Bahía Blanca) y diez a Temperley (al que visitará el 17/3). Esos dos rivales son los mejores entre los cuatro que por ahora están en la zona de descenso.

18Newells40164910115881.306
19Belgrano51162620113881.284
20San Martin (SJ)37233320113881.284
21Huracan30252921105881.193
22Tigre4620318105881.193
23Patronato020341569581.189
24Velez29243714104881.181
25Olimpo361338996881.090
26Temperley3016371295881.079
27Arsenal272727586880.977
28Chacarita00099120.750

Algunos detalles:

-Huracán ya se enfrentó a dos de los cuatro de la zona de descenso. Y los derrotó a ambos de visitante.
-También jugó contra Vélez y Patronato, dos de los cuatro más cercanos a la delgada línea roja. Sumó cuatro puntos.
-Este recorrido no sólo resulta relevante para esta temporada sino también para las próximas. Huracán no tiene nada para regalar. No le sobra nada.

lunes, enero 22, 2018

Para seguir gritando


Los diez mejores goles de Huracán en 2017. Para que el verano feliz se alimente de recuerdos lindos. Y de gritos.

viernes, enero 19, 2018

Caras nuevas, voces nuevas



Ricardo Noir e Israel Damonte, dos caras nuevas para el Huracán de 2018. Bienvenidos. A demostrar...

miércoles, enero 17, 2018

martes, enero 16, 2018

Un clásico de verano: ganarles



Torneo de Verano - Copa Schneider Ciudad de Buenos Aires:
Huracán 2-San Lorenzo 0

No se explica.

A ellos hay que ganarles. En las veredas de los barrios del Sur, en el Minella de Mar del Plata, en el Palacio Ducó o en el barrio en el que ellos sean locales...

Y se ganó. Con margen. Con autoridad. Al borde de la goleada.

También con ese "ole, ole, ole" final que le puso música a la fiesta.

viernes, enero 12, 2018

Un principio feliz



Copa de Verano - Diario La Capital:
Huracán 1-Banfield 0

El estreno de Huracán en el 2018 fue un entusiasmo. Por varias razones, incluso al margen de la victoria y del trofeo:

1) Se jugó con suplentes y la mayoría de ellos estuvieron a la altura de la circunstancia, de la Primera.

2) La solidez ya es un rasgo del equipo, parece. Juegue quien juegue.

3) Hay una identidad y una búsqueda. Se percibe cada vez más clara.

Se trata de un principio feliz.

No es poco.

Para empezar, claro.

viernes, diciembre 22, 2017

Hasta la vuelta, Kaku



Alejandro Romero Gamarra, nuestro Kaku, ya no jugará en Huracán. El mediocampista de 22 años se irá del club luego de 126 partidos, 14 goles, 16 asistencias, dos títulos, un ascenso. También fue representante internacional en el Mundial Sub 20 de 2015.

Su pase al New york Red Bull (el 80% a cambio de 6.250.000 dólares) configura la transferencia más cara de la historia del club. Detalle relavante: en los tres últimos años, Huracán realizó tres de sus cuatro transferencias más caras. Las otras dos: Gonzalo Martínez a River (cuatro millones de dólares); Cristian Espinoza al Villarreal (cinco millones de euros por cláusula de rescisión). En el medio quedó el pase de Gastón Casas al Betis en 4,5 millones de dólares, tras el regreso a la A, en 2000.

Respecto de la partida del Kaku habitan dos certezas. La primera: lo extrañaremos. La segunda: en algún momento regresará a su otra casa, el Palacio Ducó.

Te esperamos.

Hasta la vuelta. 

viernes, diciembre 08, 2017

Un tropiezo, a levantarse



Belgrano 1-Huracán 0

Terminó el segundo semestre de 2017. Y, más allá de la derrota frente a Belgrano, en Córdoba, resultó mucho mejor de lo esperado.

El equipo arrancó la Superliga en zona de descenso. Terminó con siete equipos por debajo y a nueve puntos del último que desciende (Olimpo, en la 25ª ubicación).

El ciclo de Gustavo Alfaro comenzó con el peor antecedente: el papelón de la Copa Sudamericana ante Libertad y un plantel al borde del colapso. El semestre culmina con el equipo en el Top 5 de la Superliga (con 21 puntos, cuarto igualado con Talleres e Independiente), es decir en Zona Libertadores.

La situación parece estable. Que no es poco.

Pero no hay que confiarse. Quedan 15 finales. Para pelear arriba y para pelear allá abajo. Pero para pelear en serio. Sin regalar nada. Nada de nada.

miércoles, diciembre 06, 2017

El buen René, el Loco lindo


René Houseman, en la publicidad gráfica de TyC Sports, en 2013. Un homenaje al crack. Y a su bella locura.

viernes, diciembre 01, 2017

La suerte ajena



Huracán 1-Patronato 1

Insólito. Decididamente increíble.

Huracán lo tuvo para ganar con margen amplio. Lo terminó empatando de penal y con angustia.

Sirve un dato para entenderlo: 18-1 la ventaja para Huracán en remates desde adentro del área.

De todos modos, quedó una sensación grata en ese Palacio Ducó con contorno de fiesta: si el azar nos abraza un poco, Huracán pelea el título en la Superliga.

Queda escrito...

viernes, noviembre 24, 2017

Más finales, más certezas



Chacarita 0-Huracán 2

Otro encuentro clave, otra actuación convincente.

Mientras el promedio crece, el equipo avanza.

Cada vez quedan más equipos por debajo en la tabla incómodo, cada vez quedan menos por arriba en la Superliga.

Queda una impresión: se puede.

lunes, noviembre 20, 2017

Un final de mil puntos



Huracán 1 - Vélez 0

A pesar de la lesión de Wanchope Abila, más allá de algunas imprecisiones al momento de definir, Huracán se impuso con autoridad a Vélez.

Lo jugó como lo que era: una final de mil puntos.

Y lo ganó. Para pelear allá en la tabla de los promedios y también acá, con los de arriba de la Superliga.

miércoles, noviembre 08, 2017

Retrato de un imprescindible



Jorge Newbery es, ante los ojos de la historia, el Padre de la Aviación Argentina. Pero aquel polifacético hombre de la vida nacional de principios del siglo pasado fue mucho más que eso: resultó un espejo. Porque fue deportista múltiple, investigador en el ámbito de la electricidad y del subsuelo, hombre de ciencias, funcionario inobjetable... Ese personaje fue inspirador también para aquellos pibes del Colegio Luppi, que tenían sueños de fútbol más allá de las aulas. George --como le decían sus amigos de la alta sociedad porteña-- tenía un pedazo del corazón mirando a ese sur laburante, rancio, bravo, tanguero y licencioso. Y se vio a él mismo en los ojos y en la intensidad de los jóvenes fundadores de lo que luego sería Huracán. Era su pasión la del Negro Laguna, la de Ernesto Dellisola, la de Gastón Brunett, la de Tomás Jeansalles.

Señala Alejandro Guerrero en la biografía "Jorge Newbery": "Parece, a primera vista, el personaje ideal para construir la biografía simpática, amena, de un hombre que tuvo para eso todos los ingredientes: deportista, aviador, dandy, persistente frecuentador de prostíbulos, del humo de los puros y del champagne de Armenonville". Del mismo modo es cierto, que el bon vivant de Belgrano era mucho más que el perfecto aventurero del aire. Mucho antes de eso ya era mirado con recelo por las multinacionales de hidrocarburos a consecuencia de un libro fundacional: El Petróleo, la primera obra publicada en el país sobre la explotación petrolera. Antes que su amigo Enrique Mosconi, ya había recomendado declarar reservas estatales a toda zona potencialmente petrolífera.

También escribió leyes sobre seguridad laboral para el socialista Alfredo Palacios, su amigo y compañero de varios viajes en globo. Cuenta Néstor Vicente, ex candidato a Presidente de la Nación y autor del libro "Del Globo y de la Quema": "La amistad entre Newbery y Palacios fue muy singular. Una vez algunos navegantes y aficionados a este deporte de clase alta habían organizado una silbatina para repudiar al dirigente socialista. Jorge, enterado, les dijo tajante: 'Cuidado con lo que hacen. Silbar al doctor Palacios es lo mismo que silbarme a mí y eso no lo permitiré'". Nadie silbó aquella vez.

Practicaba remo, esgrima, natación y fue uno de los impulsores del boxeo en la Argentina. Tenía tiempo para todo: se recibió de ingeniero electricista en el Drexel Institute de Filadelfia (Tomás Edison fue su profesor) y en 1900 fue nombrado como Director General de Alumbrado de Buenos Aires. Desde tal condición desarrolló importantes estudios sobre el empleo de la energía eléctrica y el gas. Poco después, intercambiaría cartas con aquel piberío del sur que no tenía nada para armar un club de fútbol. Salvo una pasión enorme. Y la generosidad de un tal Newbery.

En mayo de 1911 Newbery es designado Socio Honorario de Huracán, ya que se había convertido en eslabón imprescindible de su fundación. Simultáneamente el club solicita a la Municipalidad el préstamo de un terreno en la calle Arenas (hoy Almafuerte), cercano a la estación de ferrocarril Sáenz, para construir la cancha que permitiera jugar en la Asociación Argentina. El propio Newbery, entusiasmado con aquel impulso, se encarga de encabezar la gestión. Le simpatizaba el Barrio de las Ranas (esa geografía que hoy se reparten Parque de los Patricios y Pompeya).

A cinco años de su fundación, Huracán ya estaba en la categoría más alta del fútbol argentino. Entonces, la Comisión Directiva le envió a Newbery, un telegrama a modo de agradecimiento: "Hemos cumplido. El Club Atlético Huracán, sin interrupción conquistó tres categorías, ascendiendo a primera división, como el globo que cruzó tres Repúblicas".

Pero el inmenso Newbery no pudo ver a Huracán, su Huracán, en Primera. El Padre de la Aviación Argentina falleció 28 días antes: el 1 de marzo de 1914, en Los Tamarindos, Mendoza, la muerte lo encontró en el aire, en su aire, piloteando un avión. Dos semanas antes, el 14 de febrero, Newbery había batido el récord de altura en aeroplano al alcanzar los 6.225 metros. A su entierro, en la Sociedad Sportiva de Palermo, concurrieron 50.000 personas. El 29 de marzo de ese año, Huracán disputó su primer partido en la máxima categoría del fútbol argentino: derrotó 4-2 a Ferro, como local. Newbery no estaba en las tribunas. Pero quedaría para siempre estampado en las camisetas, al lado del corazón.

Texto publicado por el autor del Blog en el libro "Huracán, 100 años", publicado por Clarín, en ocasión del Centenario del club.

Post publicado desde Montevideo, Uruguay.

viernes, noviembre 03, 2017

sábado, octubre 28, 2017

Golear, gustar, creer



Huracán 4 - Lanús 0

Datos:

Seis partidos sin derrotas en la Superliga; ocho en total.

Un gol recibido en los últimos ocho partidos (incluyendo la Copa Argentina).

Un 4-0 que no sucedía, en el ámbito local, desde 2015.

Un escenario:

Huracán termina su sábado como escolta de Boca.

El otro escenario:

No hay que olvidar la disputa prioritaria de los promedios. Crecimos. Hay que seguir creciendo. Para que fin de año nos encuentre celebrando la tranquilidad.

///

En definitiva, la goleada frente a este Lanús alternativo (juega el martes ante River, por las semifinales de la Libertadores) es un lujo en plena lucha. Un remanso. También resulta otra cosa. Un desafìo de cara a lo que viene, que se hace pregunta: ¿podemos pelear arriba?

Por ahora es tiempo de golear, de gustar y de creer.

Nada menos.


miércoles, octubre 25, 2017

La AFA tenía razón

Huracán de 1939, la inolvidable Aplanadora de Masantonio. El más campeón de los años veinte también ofrecía protagonismo y abrazaba la gloria en el umbral de los años cuarenta.

Con la fundación de la actual AFA en 1934, los clubes más importantes comenzaron a reclamar una participación en las decisiones proporcional a su relevancia. Hubo encuentros y discusiones durantes tres años. Hasta que en la reunión del Consejo Directivo de la AFA, el 5 de agosto de 1937, se dispuso establecer el voto proporcional. Estos eran los aspectos a considerar:

1) Tres votos para los clubes que tuvieran 20 años de participación consecutiva en los torneos oficiales de Primera División,  que hubieran sido campeones en 2 o más temporadas y que sumaran más de 15.000 socios.

2) Dos votos para los clubes con más de 10.000 socios y menos de 15.000, o el que no teniendo esa cifra, hubiera sido campeón de Primera y tuviera en la categoría una antigüedad no menor de 20 años.

3) Un voto para los que estén fuera de las consideraciones anteriores. 

Inicialmente, Racing (9 títulos y 27 temporadas), Boca (9 y 25), San Lorenzo (4 y 23), River (3 y 29) e Independiente (2 y 26) encajaron en el primer grupo. Y Huracán (4 y 24) quedó en el segundo lugar de privilegio, como el sexto equipo en cuestión. Le faltaban algunos socios apenas. Estudiantes (campeón en 1913) y Gimnasia (vencedor en 1929) aparecen también en el segundo escalón.

En la Memoria y Balance de la AFA de 1942 se modifica el cálculo de votos. Y Huracán es incluido en el primer grupo, el de los más grandes. Señala el Artículo 94 de la Normativa:  "En virtud de lo establecido en al artículo 13 de este Estatuto, quedan compredidos en el inciso a) del mismo los clubes. Atlanta, Banfield. Chacarita, Ferro, Lanús, Newell's, Platense y Central, con un voto cada uno; b) última parte, los clubes Estudiantes de La plata y Gimnasia y Esgrima de La Plata, con dos votos cada uno; y en el inciso c) los clubes: Boca, Huracán, Independiente, Racing, River y San Lorenzo, con tres votos cada uno". Este esquema se mantiene hasta los años cincuenta. Desde esa dècada, ya no hubo más votos privilegiados.
 

lunes, octubre 16, 2017

De seis puntos... O más



Olimpo 0-Huracán 2

Victoria clave. Una final. Decisiva a principio del recorrido. Relevante de cara al futuro.

Un triunfo que sirve para crecer en confianza, para alimentar el entusiasmo y, sobre todo, para alejarse de los competidores directos en la tabla de los promedios.

También puede ser otra cosa: el nacimiento de la posibilidad de pelear arriba.

No es poco.

martes, octubre 10, 2017

Cuando las paredes hablan


Ringo Bonavena y su saber popular, su impronta de guapo, su estirpe de Quemero de ley.

Ahí, en un mural. En el Parque de los Patricios de su corazón.

viernes, octubre 06, 2017

Una pena


Copa Argentina: Huracán 0 (1) - Vélez 0 (3)

Ya llegará el tiempo del análisis.

El dolor, por ahora, se cuenta callando. U omitiendo escribir...

viernes, septiembre 29, 2017

Dos equipos, un punto



Defensa y Justicia 0 - Huracán 0

El equipo que defiende, ofrece garantías. En los últimos cinco partidos disputados, Marcos Díaz tuvo el arco invicto en cuatro. Es un síntoma de lo que funciona bien.

El equipo que ataca, es una incógnita. A Huracán le está costando convertir. No hizo goles en los últimos dos encuentros. Pero hay algo peor: no se generan situaciones.

En el equipo que defiende, Marcos Díaz sigue siendo San Marcos; Santiago Salcedo se consolida como el mejor refuerzo y Martín Nervo vuelve a ser aquel central que mereció la cinta de capitán.

En el equipo que ataca, Ramón Abila no parece nuestro Wanchope (desperdició dos situaciones muy claras en los últimos dos partidos; goles que valían puntos); Fernando Coniglio lucha mucho, juega poco y define nada; Ignacio Pussetto ofrece oro y barro según el partido; Nicolás Solís no puede ser titular...

El equipo que defiende garantizó un punto en Florencio Varela.

El equipo que ataca merecía la derrota.

sábado, septiembre 23, 2017

Sumar, seguir, creer

Huracán 0 - Unión 0

Gustavo Alfaro llegó a Parque de los Patricios en un escenario complicado. Sabía que Huracán arrancaba la Superliga en la zona de descenso y que el último antecedente previo a su arribo era un dolor:ese 1-5 frente a Libertad de Paraguay, en el Palacio Ducó, por la Copa Sudamericana. Desde aquel fondo, se animó a una osadía: le dijo al presidente Alejandro Nadur que no llegaba al club a luchar por la permanencia. “Vengo a pelear arriba, por el campeonato, por cosas importantes”, expresó en público y en privado. Ahora, ya con el torneo en marcha y con la continuidad de la Copa Argentina, los números cuentan que consiguió algo importante: enderezó un barco al que muchos veían parecido al Titanic.

Desde que se sumaron los últimos refuerzos que pidió (Nazareno Solís y Nicolás Silva; luego de que se cayera el traspaso de Abel Aguilar, del Deportivo Cali), Huracán ganó tres de los cuatro partidos que disputó, empató el de ayer y apenas recibió un gol. Aquel equipo roto ya no está. Se transformó en lo que es ahora: un equipo bravo, intenso, incómodo. No le sobra brillo, es cierto. Pero luce dispuesto a protagonizar el partido y a rasparse en nombre de recuperar cada pelota.

Corresponde decirlo: frente a Unión no jugó bien. Careció de profundidad, llegó poco. Sin embargo, a pesar de eso, se mostró sólido y hasta pudo haberlo ganado. No le alcanzó. Fallaron los que venían jugando entre bien y muy bien, los más desequilibrantes, los de arriba.

Wanchope Abila -el mejor delantero de Huracán en las últimas tres décadas; garantía de un gol cada dos partidos- tuvo la situación más clara de todo el partido. Solo frente a un Nereo Fernández casi vencido, cabeceó apenas desviado, al costado del palo derecho del arquero de Unión. Iban 16 minutos del primer tiempo. Justo él -el nueve, el de los goles importantes, el superhéroe de La Quema- desperdició lo que pudo haber sido un quiebre en el partido.

Por si hacía falta más, Unión volvió a demostrar que más allá de los nombres es un equipo capaz de lidiar contra cualquier rival. Es ordenado, sabe a qué juega y cómo debe llevar adelante su plan. Yesa impronta colectiva le permite tolerar rendimientos individuales flojos sin mucho costo. Las estadísticas lo avalan:está invicto, suma 8 puntos de 12 en la Superliga; sigue con vida y con expectativas grandes en la Copa Argentina.

En cualquier caso, entre los dos construyeron un partido feo. Quiso más Huracán, siempre. Pero no le encontró la vuelta. Unión apostó al error ajeno. Y eso, en el ámbito defensivo, no aconteció. Por eso, además del gol, hubo otra ausencia en la tarde del Ducó:la de las llegadas a fondo. Apenas un par de excepciones, al margen de la de Wanchope: un cabezazo de Claudio Aquino y una definición imprecisa de Saúl Salcedo.

El resto del partido fue una celebración del triunfo de las defensas y de los mediocampistas de marca. Con los destellos de Patricio Toranzo -otra vez ovacionado- como el único ofrecimiento de belleza. Poco, demasiado poco, para las expectativas que venían generando. También lógico para dos equipos que no les gusta perder ni a la bolita. O eso parece...
Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín. 

martes, septiembre 19, 2017

Partido a partido, por más...



Gustavo Alfaro, tras la victoria frente a Gimnasia, en La Plata. Prudencia, calma. También entusiasmo.

lunes, septiembre 18, 2017

Así, Huracán



Gimnasia 1 - Huracán 3

Necesario. Histórico. Relevante. Sintomático.

Las cuatro palabras cuentan la victoria en La Plata.

Primero, porque suma mucho para la doble pelea: la de abajo (con los promedios) y la de arriba (con la expectativa de pelear por la Estrella Catorce).

Segundo, porque se ganó en el Bosque por primera vez desde el verano de 1986. Sí, más de tres décadas.

Tercero, porque se trata de la tercera victorias consecutiva. Y así consolida la mejoría y el ánimo.

Cuarto, también fundamental: porque el equipo ofrece rendimiento y -salvo imponderables- comienza a salir de memoria.

No es poco. Seguro que no.

lunes, septiembre 11, 2017

Pato + 10



Huracán 1 - Newell's 0

Tres puntos de platino, imprescindibles. Conseguidos con argumentos conocidos que parecen nuevos:

1) La capacidad para mantener el arco en cero (ya con Marcos Díaz definitivamente "de regreso").

2) Con la impronta luchadora reaparecida, intacta.

3) Sobre todo, con un Toranzo que mereció esa ovación con la que el Palacio le rindió tributo. Que queda claro: jugando asì, es Pato + 10.

Apenas eso. Todo eso.

domingo, septiembre 10, 2017

La camiseta, homenaje al Ducó


En el debut de Huracán en su estadio, por la Superliga frente a Newell's, habrá una camiseta especial para la ocasión: se trata de un homenaje al Palacio Ducó, que esta semana cumplió 70 años.

Los detalles:
En la Web Oficial.

viernes, septiembre 08, 2017

Manzi, el Palacio y nosotros


Por Homero Manzi*
Los arqueólogos se empeñan en hacer la cuenta exacta de las ciudades superpuestas a lo largo de sucesivas civilizaciones. Ayer, sentados en las butacas de “Huracán”, sin querer, hacíamos nuestra arqueología sentimental, superponiendo en el recuerdo las distintas canchas del club del Parque de los Patricios, que nació bajo el símbolo de aquel globo ausente –que llorará todo Buenos Aires- y que tuvo como presidente honorario a Jorge Newbery, el príncipe de los deportes argentinos, aquel de la sonrisa triste y la muerte gloriosa.

Es que habían pasado muchos años sobre nuestras vidas. Ya no estamos con “Tuco”, el extraño vagabundo del conventillo de la calle Garay, mirando “medio partido” desde las montañitas de Chiclana. Ya no corría sobre la líneas lateral de la cancha el “Ruso Chavin·, con el pañuelo colgando del bolsillo trasero de su largo pantalón azul.

Y el “Negro Laguna”, mañero y limpio al mismo tiempo, y “Ginebra”, el ídolo de la calle Rioja, “Iriarte”, “Basaldene”, “Carabelli”, “Marquez”, “Soulas” y “Martinez” (Pedrito Martinez) tampoco andaban sobre el pasto.

Comprendimos que habían pasado muchos años sobre nosotros y sobre los demás, y que, en su curso, el escenario y los actores se habían transformado. Claro, algo había quedado como antaño, y eran el corazón indomable de un “once” que empuja como si fuera el de siempre, y el globo simbólico que para jerarquizarse puede apelar a la tradición deportiva mezclada a la ciudad de 1910, que subía a las azoteas bajas para ver pasar sobre los molinos y las chimeneas los inflados aparatos de “Newbery y el Sargento Romero”.

También estaba sobre la cancha –otorgando con su presencia serena categoría de seguridad, el “Cachorro Alberti”. Porque hace mucho, cuando en lugar de las tribunas actuales apenas si existía una casilla de madera, ya jugaba un “Alberti”, que desde la misma línea lucia el arte del rechazo infalible y rotundo. Y también estarían sobre las tribunas, mezclados a la multitud, los muchachos de “Danel”, de “Metan”, de “Prudan”, de “Casacuberta”, de “Gallegos”, de “Cabot” –famosas cortadas del Sur- y sobre cuyas piedras sin tranvías se levantaron escuelas primarias de football ¡ con pelotas de veinte… !

Estaban allí. Yo los he visto otra vez como hace muchos años, inflando el globito con todos los pulmones y festejando la victoria con las gorras al aire y ocupando orgullosos las gradas de cemento.

La historia de los barrios porteños esta escrita, sin duda alguna, en los libros de acta de los clubes de barrio. Huracán es casi la historia misma del Parque de los Patricios. Alrededor de su nombre Pampero, giran los recuerdos del barrio sur. Al globo rojo sobre campo blanco –heráldica suburbana- están adheridas las cosas del barrio, y los cafetines del barrio, y los baldíos del barrio…con melancólicas suturas.

¿Es que el Café Benigno, desde cuyo palco molía tangos el bandoneón de “Arturo las Vieja”, y en cuya pizarra de billar se colocaba el resultado de los partidos de primera cuando no había radio ni sextas ediciones… no formaba parte de la historia de Huracán…?

¿Es que el Colegio Luppi, aquel que fundara Colombo Leoni, y en cuyos recreos del lunes se comentaban los goles y las jugadas del domingo… no era un vivero de jugadores y simpatizantes de Huracán…?

¿Es que el “Cine Ruso” – “El del Capuchino” – y “La Esclava” y “El Americano” y “La Tipográfica”, no estaban ligados a los mismos recuerdos…? ¡Sì…!

Todos esos lugares y la “Quinta de Pancho Moreno”, y cada una de las esquinas del Parque, están estampados en las paginas del club, que de tan modesto recibiera el mote de “Mate Cocido”, pues en lugar del te habitual obsequiaba con la criolla infusión a sus rivales, y que hoy, al correr de los años, es dueño de una sede lujosa y del primer estadio sudamericano.

*Texto publicado en el diario Crítica, en septiembre de 1947. Fragmento.

jueves, septiembre 07, 2017

Siete décadas, orgullo de La Quema


Esa caminata desde Caseros -por Luna o por Colonia- forma parte de los ritos de cada quemero de ley. Lo saben todos los feligreses del Ducó:allí al final del recorrido en la Avenida Alcorta espera -puro cemento, puro orgullo- el Palacio. Ese que acompaña alegrías y tristezas de Huracán; el que cobijó a Maradona y a Pelé como rivales; el que le ofreció escenario al Equipo de los Sueños del 73 y a tantas pesadillas que derivaron en descensos de tiempos no tan lejanos. También el que Hollywood reconoció a través de la película El secreto de sus ojos, ganadora del Oscar, en 2010.

El estreno del Ducó sucedió hace 70 años, justo hoy. El encuentro fundacional fue ante Boca, el archirrival de la década del 20, de la que ambos habían sido los más campeones. A diferencia del mandato de la historia del viejo duelo, fue victoria para el equipo de Parque de los Patricios por 4 a 3, por la vigésima fecha. Heraldo Ferreyro convirtió el primer tanto. Una curiosidad al respecto: fue su único gol en los 16 encuentros que disputó durante la temporada con Huracán. Juan Carlos Salvini fue el gran protagonista:marcó el primer hattrick en la historia del Ducó.

La tapa de la revista El Gráfico de aquella semana exhibe en su portada la presentación de los dos equipos, con la tribuna Miravé repleta: había clima de fiesta y de final.

Huracán ya había dejado atrás su estadio de madera, que estuvo en Alcorta y Luna desde el 17 de agosto de 1924 hasta el 22 de noviembre de 1942. En este 1947, en el mismo lugar, comenzaba una nueva era...

Los terrenos fueron adquiridos definitivamente el 23 de abril de 1939 tras la obtención de un crédito del Gobierno Nacional por $ 700.000. El 26 de octubre de 1941 se colocó la piedra fundamental. Más tarde, un nuevo crédito de $ 1.553.472 permitió que el 10 de agosto de 1943 se iniciara la construcción de las tribunas.

También en ese estadio flamante, Huracán se dio un pequeño lujo esta temporada: le ganó 3-2 al campeón River, que contaba -entre otros- con Alfredo Di Stéfano, Angel Labruna y Félix Loustau.

Ese mismo 1947 fue un año de despedidas. Tres jugadores emblemáticos jugaron su último partido para Huracán: Jorge Alberti, el futbolista con más presencias en la historia del club (393 partidos); Bruno Barrienuevo, el arquero que más jugó (253 encuentros); y Delfín Unzué, quien llegó a los 157 encuentros y 42 goles. Era el fin de una era. Y el principio de otra. La del Ducó.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

sábado, septiembre 02, 2017

Dos partidos, dos goles...



Wanchope Abila está de regreso. Y se nota. Dos partidos, dos goles, siempre desequilibrio en campo ajeno.

Va por más. Y lo dice.

viernes, septiembre 01, 2017

Viva la Copa



Copa Argentina: Huracán 1-Colón 0, en el Diego Maradona

A Huracán, parece, le sienta bien esta competición. Luce copero, como grita su gente desde la tribuna principal del Diego Maradona, en La Paternal. Con el 1-0 frente a Colón pasó de ronda en la Copa Argentina y resucitó respecto de sus derrotas recientes y de su pésimo registro frente a Los Sabaleros en tiempos cercanos. La lectura es inequìvoca: se trata de un buen modo de darle impulso al ciclo naciente de Gustavo Alfaro a cargo del Globo de Newbery. Nada más. Nada menos.

Queda una impresión: la Copa Argentina encanta y seduce. Lo sabían los dos, por experiencia. A cinco partidos les quedaba el trofeo, la posibilidad de jugar la Libertadores y la Supercopa. Por eso, no hubo casualidad: Huracán y Colón ofrecieron lo mejor que tenían a disposición.

Corresponde decirlo. Lo jugaron como lo que era: un encuentro decisivo. De esos que pueden marcar rumbos. Para el equipo, para el entrenador, para los protagonistas centrales de cada equipo.

El primer tiempo fue una demostración de que se conocían en detalle. De que el que se equivocaba perdía. Eduardo Domínguez, el entrenador de Colón, no es otro que el capitán que levantó los últimos dos trofeos de Huracán ni el entrenador que accedió a la final de la Copa Sudamericana. Actuó en consecuencia. sabía que debía anular a Ramón Abila, ese Wanchope que lo impulsó en sus mejores días recientes. Lo logró por momentos. Pero cuando el nueve de Huracán encontró resquicio, Colón sufrió. Le dolió. Pero todo en el contexto de un partido muy parejo.

Hubo dos rasgos en el comienzo: Colón manejó mejor la pelota; Huracán fue más vertical y se asomó al gol. Pero poco. Poco de los dos. La prioridad compartida fue otra: limitar la ofensiva ajena, garantizar el cero.

El segundo tiempo no ofreció variantes en ese sentido. Colón y Huracán se dividieron casi todo. La pelota, los espacios, las aproximaciones (que poco se parecieron a llegadas a fondo). Nadie quiso arriesgar. Se miraron, se midieron, se observaron parecidos de tamaño. Como en una pelea de boxeo en la que los dos saben que se van de dirimir por puntos. O por detalles.

Y entonces, cuando quedaba un cuarto de hora, apareció Ignacio Pussetto por la derecha, encaró, generó un penal (clara mano de Guillermo Ortiz). Fue Wanchope. Miró, le dijo a Romero Gamarra que lo dejara. Y se hizo cargo. Convirtió. Estableció esa diferencia. Después de perder durante varias prácticas contra Marcos Díaz, aprendió. Fuerte, a la izquierda, sin vuelta. Uno a cero.

Lo que siguió fue un partido lógico: Colón yendo; Huracán tratando de resolver en defensa. Y el desenlace brindó lo mejor del equipo de Alfaro: esa capacidad para que el cero sea una garantía. No es poco, incluso más allá de la alegría de seguir en camino.

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.

sábado, agosto 26, 2017

Por debajo de la expectativa



Independiente 3 - Huracán 1

Un dolor. Un golpe. Muy por debajo de la expectativa.

La sensación quita las ganas de escribir.

viernes, agosto 25, 2017

Luchar en el barro en busca del oro


En La Quemita, ahí en el Sur de Buenos Aires, una escena sucede:un Huracán roto comienza a reconstruirse. La tabla de promedios cuenta que el equipo comienza en la cornisa de esa maldición. Apenas hay cuatro equipos detrás, incluidos los dos ascendidos, Argentinos y Chacarita.

El pasado reciente también cuenta una incomodidad: en la última temporada, el Globo se salvó del descenso en la úlima fecha, con ese cero feo y compartido con Belgrano de Córdoba, en el Palacio Ducó. Desde aquel desahogo a este instante de nacimiento de una nueva campaña pasaron varias cosas relevantes: una eliminación penosa en la Sudamericana (con ese 7-1 en el global frente a Libertad de Asunción), un puñado de refuerzos y la llegada de Ramón Wanchope Abila por seis meses para devolverle al equipo aquella magia y aquellos goles de los días felices.

“Si me llamaban para garantizar la permanencia no venía”, le dijo el nuevo entrenador Gustavo Alfaro al presidente Alejando Nadur en el primer contacto que mantuvieron. “Llego a un club grande y la idea es honrar esa historia de pelear arriba”, contó Alfaro en su primera exposición pública a cargo de Huracán.

Armó un equipo a su modo y manera: la solidez defensiva como mandato prioritario, el 4-4-2 como esquema inaugural, la constancia como valor innegociable al momento de ofrecerse en nombre de lo colectivo. Convenció a dos históricos que saben de qué se trata levantar trofeos: Marcos Díaz -emblema de todos los tiempos- y Martín Nervo, recuperado capitán en el que Alfaro confía.

Los amistosos relevan buenos resultados, la actuación del equipo crece -según cuentan desde adentro los que se abrigan para ver las prácticas en el Campo de Deportes Jorge Newbery- y la presencia del dúo de ataque Coniglio-Wanchope represente un entusiasmo que late desde el primero de los suspiros, desde el debut frente a Independiente, en el Libertadores de América.

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.

jueves, agosto 24, 2017

Palabras para lo que viene



Marcos Díaz y Gustavo Alfaro, emblema y entrenador, de cara a lo que viene. Estamos en marcha.