miércoles, julio 18, 2018

Vamos...


Huracán es también lo que la pared cuenta: un pedido, una invitación en espera, la esperanza perpetua de que el deseo se cumpla.

Seis palabras, el Globo de Newbery, nosotros.

Luna Quemera, en estado puro.

miércoles, julio 11, 2018

Cuando Stábile era Gardel


Guillermo Stábile, en el tango "Largue a esa Mujica" -de Juan Faustino Sarcione, cantado por Carlos Gardel- es considerado, de algún modo, el mejor. Según el sitio Gardel.es la pieza musical se realizó "en homenaje al equipo de Huracán que se consagró campeón de fútbol de la Asociación Amateurs Argentina, coronando así su década más brillante con cuatro vueltas olímpicas (1921, 1922, 1925 y 1928) y con un plantel que por años se dijo de memoria: Negro o Ceresetto; Nóbile, Pratto; Bartolucci, Federici, Souza; Loizo, Spósito, Stábile, Chiesa y Onzari. En el texto se nombra a casi todos ellos, y a otros más, creando una especie de collage surrealista del deporte y el lunfardo". Su letra resulta un hermoso jeroglífico fùtbolero de los tiempos en blanco y negro:

Largue Chiesa a esa Mujica
por Souza y por Roncoroni,
y Pratto Coty Spiantoni
porque Passini calor.
Lo Onzari que Battilana,
si ha Serrato la Mancini
que si usted Recanattini
tal vez Stábile mejor.

Marassi que yo Bidoglio
que anda con una Peniche.
Y aunque se Fleitas Solich,
a quién se lo va a Gondar.
Qu’el qu’es Nóbile, che, Negro,
nunca Settis Gainzarain,
si deja esa Bidegain
pa’ no volver a Beccar.

Tire Cherro esa Ferreira
que si corre Sanguinetti
lo van a dejar Coletti
en la Celta de un penal.
Es inútil que Lamarque
o a lo mejor la Martínez,
si no valdrá que Jiménez
ni que se haga el Sandoval.

Guarda con la Canaveri,
Miranda que en lo Canaro,
si de usted bate un Purcaro
qu’es Cafferata de acción.
Olvide el Carricaberry,
tírese a la Bartolucci...
¡que mejor es hacer Bucci
que dársela de Mathón!

miércoles, julio 04, 2018

Territorio propio


La calle Luna es toda nuestra. Es Luna Quemera. Lo cuentan las bellezas de sus murales. Como el que esta imagen muestra. Como tantos otros que se pueden descubrir a cada paso rumbo al Palacio Ducó.

miércoles, junio 27, 2018

Tres tangos a Parque de los Patricios


Yo soy de Parque Patricios

Yo soy de Parque Patricios,
he nacido en ese barrio
con sus chatas, con su barro.
En la humildad de sus calles
con cercas de madreselvas
aprendí enfrentar a la vida.
En aquellos lindos tiempos
de percal y uva florida
con guitarras en sus noches,
y organitos en sus tardes.
Yo soy de Parque Patricios,
vieja barriada de ayer.

Barrio mío, tiempo viejo,
farol, chata, luna llena,
vieja reja, trenza negra
y un suspiro en un balcón.
Marchois Nana cual te adore.
Muchachada de mis horas,
hoy retornaron recuerdos
que me quema el corazón.

Hoy todo todo ha cambiado
en el barrio caras nuevas,
y yo estoy avejentado
y nostalgias en el alma.
Yo soy de Parque Patricios,
evocación de mi ayer.

Letra de C. Lucero
Musica de Víctor Felice


///

Parque Patricios

Cada esquina de este barrio es un recuerdo
de lo mágica y risueña adolescencia;
cada calle que descubre mi presencia,
me está hablando de las cosas del ayer...
¡Viejo barrio!... Yo que vengo del asfalto
te prefiero con tus calles empedradas
y el hechizo de tus noches estrelladas
que en el centro no se sabe comprender.

¡Parque Patricios!...
Calles queridas
hondas heridas
vengo a curar...

Sonreís de mañanita
por los labios de los mozas
que en bandadas rumorosas
van camino al taller;
sos romántico en las puertas
y en las ventanas con rejas
en el dulce atardecer;
que se adornan de parejas
te ponés triste y sombrío
cuando algún muchacho bueno
traga en silencio el veneno
que destila la traición
y llorás amargamente
cuando en una musiquita
el alma de Milonguita
cruzó el barrio en que nació.

¡Viejo Parque!... Yo no sé que airada racha
me alejó de aquella novia dulce y buena
que ahuyentaba de mi lado toda pena
con lo magia incomparable de su amor...
Otros barrios marchitaron sus ensueños...
¡Otros ojos y otras bocas me engañaron
el tesoro de ilusiones me robaron
hoy mi vida encadenado está al dolor!...

Letra y Música: Oscar Arona

///

Parque Patricios
Para escuchar

Mi viejo Parque Patricios
querido rincón porteño,
barriada de mis ensueños
refugio de mi niñez,
el progreso te ha cambiado
con tu rara arquitectura,
llevándose la hermosura
de tus boliches de ayer.

Cuantas noches de alegría
al son de una serenata,
en tus casitas de lata
se vio encender el farol,
y al vibrar de las vigüelas
el taita de ronco acento,
hilvanaba su lamento
sintiéndose trovador.

Letra de Francisco Laino
Musica de Antonio Radicci

miércoles, junio 20, 2018

Nuestra música



El grupo Bajo presión y la histórica Marcha de Huracán, nuestro himno.

Voces nuevas para una canción de todos los tiempos.

miércoles, mayo 30, 2018

El Hombre Gris, poeta de Huracán

A Amleto Enrique Vergiati la historia tanguera y lunfarda lo conoció como Julián Centeya. Fue poeta, periodista sensible y un quemero de ley. Había nacido en Parma, Italia, en 1910, pero siempre se sintió porteño. Autor de Musa Milonguera (1964), grabó Antología Lunfarda (1967) y, en 1968, Aníbal Troilo le puso música a El Hombre Gris de Buenos Aires. Y también le escribió un poema a Huracán, un precioso recorrido por aquellos nombres y aquellos días que fueron orgullo y son leyenda. Acá se reproduce, en el día del 99o. cumpleaños:

El almacén del Zurdo Salvarredi
y Juan Di Nome como un inquilino
El grito callejero del "auredi"
y el temblar de los vidrios del vecino

La calle como cancha Las Naciones
una cortada azul y el corralón.
Todo un ayer de limpias emociones
que recoge de nuevo el corazón.

Y tu bandera linda acamalada
cuando Laguna era lo que fue
y la canchita aquella estaba echada
allá en Chiclana, el barrio que dejé.

Campeón inolvidable cuando Chiesa
jugaba por capaz el "fútbol-scope"
Onzari la llevaba corta y presa.
Salía Huracán y aquello era un galope!

Stábile "el filtrador" picaba y era
gol que se cantaba en la tribuna.
La pelota ya estaba en la "güevera"
y la cuestión era de sacar de a una.

Qué Huracán, Huracán: aquél de Tucho,
del Turco Simes, de Salvini, Unzué.
Me queda el consuelo de encender el pucho
del recuerdo, que me habla de aquel cuadro que fue.

Y entrevero los nombres tan capaces
sin orden y sin fechas... como sé.
Las cuarenta del mazo y todos eran ases!
Los guapos de aquel tiempo venían siempre al pie.

Cualquiera sea la suerte que a tus colores salga
-las buenas y las malas son cosas que se dan-
de frente a aquel que talle, por más que pose y valga
elevarás el GLOBO al grito de: HURACAN!!!


Fuentes: Todo Tango y el libro 'Del Globo y de la Quema', de Néstor Vicente.

domingo, mayo 27, 2018

El Palacio de los Reyes


En el viejo estadio Jorge Newbery, de Alcorta y Luna, luego de sus primeros brillos en el Huracán del 46, jugó el Alfredo Di Stéfano de River. Ya en tiempos del Palacio Ducó, jugó Pelé para festejar el título del 73, la Estrella Once. Diego ofreció con Argentinos un gol de área a àrea; y con Boca, su presencia en ciclos diversos. Faltaba Messi para completar el pedestal.

Bienvenidos los Reyes al Palacio del Fútbol.


viernes, mayo 25, 2018

Nuestro 25 de mayo, nuestra otra Patria


Por Gonzalo Minici*
«Fúndase en Buenos Aires con fecha 25 de mayo de 1903 el Club Atlético Huracán y reorganizado el 1º de noviembre de 1908, con el fin de fomentar el juego atlético, especialmente el football» reza el acta constitutiva del Globo, redactada el 20 de julio de 1910 con retroactividad y la firma de José Laguna (presidente de entonces).

Se abrazan el pasado, el presente y el futuro: esta fecha es la aniversaria más importante. El día en el que todo se recuerda. El día en el que todo sucede…

Hoy cumplen años Masantonio, Stábile, Newbery y Bonavena. En la infinidad del cielo, trece estrellas resplandecen incandescentes. La gloria de la década del veinte sale del Río de La Plata a circunnavegar la Tierra; las aguerridas copas de los cuarenta desempolvan su sacrificio, mientras la espectacularidad de los setentones días felices vuelve a ser y las atajadas de Marcos Díaz se reinventan en el San Juan de Aldo Cantoni.

Hoy, Pedro Martínez debuta en la Selección Argentina. Onzari funda el «gol olímpico», Bartolucci la «palomita». Juan Pratto y Ángel Chiesa vuelven a campeonar, cuando Italia entera es Nóbile y Valentino Mazzola sueña otra vez con subirse al Globo. Hoy festeja el humor de Alfredo Barbieri. Y las guitarras de su padre y Riverol, acompañando la voz de Gardel.

Hoy brilla el oro olímpico de Casanovas en Alemania. La «Aplanadora» de 1939 pasa de nuevo. Baldonedo golea a Brasil; «Tucho» Méndez a toda América. Di Stéfano da sus primeros pasos y Jorge Alberti juega un partido más. En los documentos oficiales de AFA se deja constancia de la grandeza institucional, y el Palacio Ducó, precioso Patrimonio Histórico, se reconstruye ladrillo a ladrillo.

Hoy se reconoce a Viberti. Y se aplaude la elegancia de Brindisi, la locura de René y la filosofía de Menotti. Carrascosa vuelve a hacer la banda izquierda y Barrios convierte otro penal. El vozarrón de Basile guía los caños de Pastore. Apuzzo apaga un incendio gritando «¡Huracampeón!» y todos presiden, desde Caimi hasta Nadur.

Hoy el tango se viste de hinchada y el arrabal toma color. Nueva Pompeya es vieja cuna; Parque Patricios, eterna casa. Las letras de Centeya se reescriben, el arte de Ferrer resurge, la voz de Manzi resuena. Renace el primer banderazo. La Reina de La Quema y el telón pionero del fútbol argentino se vuelven a coser. Una multitud peregrina al Obelisco celebrando su identidad. Y la de todos los Huracanes del planeta, cientos en cuatro continentes, encuentra exégesis.

Esta no es la efeméride de una «entidad social y deportiva» (en líneas generales), «cuya principal actividad es el fútbol» (acentuando más), ni una «asociación civil con personalidad jurídica» (legalmente hablando). Hoy se conmemora a Huracán. Una realidad cultural en sí misma, borrando las líneas de cualquier limitación definitoria. Un «todo» complejo. Por eso su mundo, su propio mundo, celebra a lo grande. ¡Felicidades, Globo!

*Historiador de Huracán.

miércoles, mayo 16, 2018

Aquel rebelde fundador de La Palomita

Pablo Bartolucci, en la tapa de El Gráfico. Otro orgullo de Huracán. Otro emblema de La Década de Oro.

La Mutual de Veteranos de Huracán queda en un rincón del Palacio Ducó, aunque poco se parece a un palacio. Allí, un hombre que mucho vio y que mucho sabe, evoca una verdad que -de algún modo- resulta una contradicción: "Quienes más reivindicaron la profesión terminaron siendo los primeros olvidados". El hombre -elegante al vestir, impecable al hablar- dice que Hugo Settis, Juan Scursoni y Pablo Bartolucci fueron la versión local y futbolera de los Mártires de Chicago. Ellos -no por dinero; sino por búsqueda colectiva en nombre de ciertas libertades individuales- fueron los primeros en cuestionar a un amateurismo que pagaba sueldos pero que no homologaba a los futbolistas como profesionales ni como trabajadores.

Por expresarse en nombre de aquella cuestión, a Bartolucci y a sus compañeros de lucha los llamaron "los anarquistas". Ellos no se preocupaban ni cuestionaban los apodos. Se juntaban y tiraban para el mismo lado. En el libro Fútbol: pasión de multitudes y de elites, de Ariel Scher y Héctor Palomino, el mismo Settis señala: “No estaba en juego el aspecto económico (…) Aunque lo nuestro era un amateurismo marrón, lo que queríamos era la libertad como seres humanos. Los señores dirigentes pretendían mantener de por vida la llamada ´ley candado´, de su invención, es decir, utilizándonos como una mercancía a los jugadores de fútbol y convirtiéndose así en los negociadores exclusivos de nuestras transferencias". La frase había sido publicada en el diario La Opinión en 1976. Unos meses antes había fallecido Bartolucci, el otro gran buscador de aquellos días de finales de los años veinte y principios de los treinta.

Bartolucci es ahora un olvidado. A su recorrido le cabe la condición de celebridad. La memoria del fútbol argentino lo ignora como si no fuera tan inmenso. En días no tan lejanos, el periodista Oscar Barnade recordó aquellos tiempos de cambios: "El campeonato de 1930 terminó el 12 de abril de 1931 y al día siguiente los jugadores, agrupados en la Mutualista y liderados por los jugadores de Huracán Pablo Bartolucci y Hugo Settis, elevaron un petitorio exigiendo poner fin a la cláusula candado: si se iban del club por dos años no podían arreglar con otro de la categoría. Ese día, en plena dictadura militar, los jugadores marcharon por las calles adoquinadas de la ciudad exigiendo hablar con el presidente José Uriburu. El líder golpista recibió a los representantes de los jugadores y derivó el problema a José Guerrico, intendente de la Ciudad de Buenos Aires. Guerrico convenció a todos de que el reclamo de los jugadores estaba íntimamente relacionado con la declaración del profesionalismo. El 18 de ese mes, los jugadores declararon la huelga". En breve, brotaría el profesionalismo. Aquel impuiso nacido de un puñado de futbolistas que se abrazaban como trabajadores había sido un éxito de todos.

En el mismo rincón del Ducó donde late la Mutual de Veteranos otro hombre cuenta: "Bartolucci fue un fundador en todo sentido". Lo dice por aquello del profesionalismo, claro. Pero también por otro detalle que el fútbol del mundo le agradece y que incluyó en el folclore de sus jugadas más atractivas: La Palomita. Bartolucci se vestía con una venda sobre su frente y, con ella, fue el impulsor de esa maniobra que terminó siendo parte de la historia del principal de los deportes para siempre. En su condición de futbolista del seleccionado, el 15 de agosto de 1929, frente a Bologna de Italia, que estaba de gira por Argentina, Bartolucci se convirtió en una suerte de mito. Ese día, ganó el equipo albiceleste 3-1. Pero lo más importante, fue un detalle: él quedó en la historia como el creador de esa jugada que ahora es orgullo en potreros y en estadios. Nadie sabe estrictamente si fue el primero en realizar esa pirueta. Pero a su repetido rechazo de cabeza volando hacia adelante -zambulléndose casi al ras del piso- él le puso un nombre que desde entonces pasó a ser parte del diccionario futbolero. "Rechacé de palomita", dijo Bartolucci. Y así quedó para siempre. La tapa de El Gráfico, que lo retrató particularmente en esa circunstancia, ayudó a la construcción de su carácter de leyenda.

Alguna vez Carlos Gardel le puso su voz al recuerdo de esa jugada memorable: "Guarda con la Canaveri, / Miranda que en lo Canaro, / si de usted bate un Purcaro / qu’es Cafferata de acción. / Olvide el Carricaberry, / tírese a la Bartolucci... / ¡que mejor es hacer Bucci / que dársela de Mathón!" El tango se llamaba Largue a esa Mujica, de Juan Faustino Sarcione, y era un homenaje -según cuentan los especialistas, como Marcelo Martínez, del sitio Gardel.es- al Huracán multicampeón de los años veinte; pero también a los grandes futbolistas de ese tiempo dorado y de refundación para el fùtbol argentino. "A la Bartolucci" significaba, sin más explicaciones, de palomita. Ya con el tiempo, más de cuatro décadas después, Aldo Pedro Poy la refundó y hasta luego la paseó por el mundo, ya convertida en leyenda. En 1971, le hizo de ese modo un gol a Newell's que valió la eliminación del rival de siempre y más tarde, el título.

No era sólo un militante por los derechos de sus pares ni un crack en ese territorio del rechazo novedoso. Bartolucci era también un destacado futbolista. Perteneció a un tiempo (los años veinte, en los que el fútbol del Río de la Plata era, claramente, el mejor del mundo) y a un equipo (ese Huracán capaz de ser el más campeón de la década junto a Boca) que también a él lo definieron. No estaba en la Selección por casualidad: Bartolucci pertenecía a la elite de aquellos días. Jugaba de lo que entonces se mencionaba como half. Era más mediocampista que defensor, de todos modos. Y aunque está indeleblemente asociado a Huracán, donde disputó 100 partidos y marcó seis goles, vistió otras cuatro camisetas: Sportivo Buenos Aires, Ferrocarriles del Estado, Sportivo Barracas y Tigre.

Bartolucci fue parte de, quizá, el mejor Huracán de la historia, aquel que en 1928 sumó su cuarto título de Liga en el campeonato más numeroso del fútbol argentino (participaron 36 equipos y finalizó en el último día de junio de 1929). Allí jugaban algunas de las grandes figuras de ese tiempo, futbolistas de Selección: Juan Pratto (luego transferido al Genoa, de Italia); Cesáreo Onzari (fundador del Gol Olímpico; paradigma del wing izquierdo); Angel Chiesa (el diez de esos días) y Guillermo Stábile (primer Botín de Oro de la FIFA, en el Mundial de 1930). Y también Bartolucci, ese anarquista que La Palomita.

Texto publicado por el autor del Blog, en Planeta Redondo, de Clarin.com

sábado, mayo 12, 2018

Benditos vaivenes


Huracán 3-Boca 3

Fue un tobogán. Una sucesión de vaivenes. En el partido contra Boca, ese 3-3 que tuvo de todo. Durante el día, con el empate de Talleres frente al descendido Olimpo; con la derrota de Independiente ante Unión. Esos dos resultados que le pusieron final feliz al recorrido: Huracán pasó de los escombros a la Libertadores durante la temporada y durante este sábado sin olvido. Y ahí, en el centro de la escena, como emblema feliz, quedó Daniel Montenegro, en el día de su despedida de fútbol, a los 39 años, luego de casi 700 partidos y 145 goles, con esas lágrimas de gratitud, con ese saludo para siempre.

Se trata de un rasgo del Huracán del último lustro. Vive de vértigo en vértigo entre infiernos y paraísos. En 2014, tras una remontada estupenda llegó a la final por el regreso a Primera frente a Independiente. La perdió, en La Plata. El primer día de noviembre de ese año festejó el cumpleaños del peor de los modos: tras perder 0-3 en el Palacio Ducó frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, quedó último en el Nacional. Menos de dos meses después: ganó la Copa Argentina y regresó a la A, tras hilvanar siete victorias en ocho partidos y vencer en el desempate a Atlético Tucumán. Se convirtió en el primer club en ganar un título absoluto jugando en la segunda categoría. En 2015, mientras peleaba por la permanencia, le ganó la Supercopa a River, jugó la Libertadores y llegó a la final de la Sudamericana. El descenso lo evitó en el último suspiro. En 2016, en el primer semestre, volvió a jugar la Libertadores (lo eliminó, polémicas mediante, el campeón Atlético Nacional) y se clasificó al ámbito internacional -de nuevo- a través del torneo. Pero pronto, en la campaña 16/17, regresaron las angustias de promedio hasta la última fecha.

El segundo semestre de 2017 comenzó con una bomba: la peor derrota internacional del equipo de Parque de los Patricios, 0-5 frente a Libertad de Paraguay. Entonces, con un plantel que parecía un rompecabezas roto, llegó Gustavo Alfaro. El equipo arrancaba la Superliga en zona de descenso. El hombre de Rafaela -aquel mediocampista luchador y prolijo- llegaba para modificar el ambiente. "Venimos para olvidarnos del promedio", dijo, a modo de mensaje fundacional. Sin pasado bajo el cielo del Ducó, con sus palabras demostró que sabía dónde estaba y cómo debía comunicarlo.

Y construyó un milagro a su modo y manera. El Caudillo Alfaro -como muchos lo llaman en la Bonavena y en la Miravé- fue claro desde el principio. Sabía lo que había que hacer. Y lo hizo.

Se rearmó desde los referentes. Logró que continuara Marcos Díaz, la figura de este tiempo de vaivenes y de glorias; también -según cuentan quienes conocen la historia del club- el arquero más influyente de los casi 110 años de Huracán. KIng Kong de La Quema respondió de manera impecable e implacable. Tuvo más de la mitad de los partidos su arco en cero. Fue decisivo frecuentemente. No es casualidad que los hinchas lo reclamen para el seleccionado que irá al Mundial y que aparezca en las encuestas al respecto.

Algo similar hizo con el capitán Martín Nervo, a quien conocía de sus días felices en Arsenal. Le pidió que se quedara. Se quedó. El defensor recuperó aquella regularidad perdida y volvió a ser líder. También sumó a aquellos futbolistas representativos que jugaron menos: Rolfi, Patricio Toranzo, Federico Mancinelli. Los trató con el merecido respeto. La armonía interna fue el sostén principal en los momentos complicados. "Me encontré un plantel muy fuerte desde lo humano", dijo Israel Damonte, el refuerzo más visible de este 2018.

Alfaro convenció a todos de una idea. Huracán no tiene los brillos de los días setentosos. Sería imposible. No hay un duende como René Houseman ni un mago como Miguel Brindisi. Tampoco ofrece los destellos del Equipo de Cappa. Sería imposible. No cuenta con el talento de Javier Pastore ni con el resplandor del mejor Mario Bolatti.

Este es un grupo que creció desde el barro, como aquellos superhéroes en blanco y negro de los años 20, que hicieron a Huracán el más campeón de esa década, los que casi siempre dirimían la consagración contra Boca. También es guapo como los planteles de la Era Masantonio, allá lejos en las dos primeras décadas del profesionalismo.

Huracán luchó en cada rincón del torneo. En los escenarios diversos. Cuando tenía promedio escaso y cuando peleó por acceder a su quinta participación internacional en cuatro años. Fue duro, fuerte, bravo, intenso. ¿Le faltó juego? A veces. Pero jamás careció de entrega total. Así, se reconstruyó a sí mismo. Como también pide su historia.

Gracias, Rolfi: hasta siempre



No fue un día más para Daniel Montenegro. Por decisión personal, a los 39 años, el Rolfi se retiró del fútbol profesional. Lo hizo en el lugar en el que se formó y en el que se mostró cuando era un pibe que asomaba como crack. Pasaron 21 años desde su debut.

Sucedieron casi 700 partidos, 144 goles, tres títulos (uno con River, uno con Independiente y la Supercopa con Huracán), un montón de asistencias, un título Sudamericano con el Sub 20, un par de presencias en la Selección, experiencias en el exterior (España, Francia, Rusia, México). Un millón de recuerdos.

Como el de la mañana del Palacio Ducó, ese partido ante Boca en el que ofreció destellos de su fútbol de mago. Y en el que una ovación lo despidió para siempre. Alguna lágrima se le escapó, claro. No podía ser de otro modo.

Lo saludaron todos: su gente, su familia, sus amigos (como Wanchope Abila, quien fue hasta el vestuario), los compañeros, los rivales. Y hasta la camiseta de Huracán, especial para la ocasión: “Termino donde quise, el lugar que me vio nacer”.

miércoles, mayo 09, 2018

Aguante Bonavena



Almafuerte y un homenaje hecho canción: Aguante Bonavena.

Siempre Ringo. Siempre con nosotros.

sábado, mayo 05, 2018

Suma, mucho...



Talleres 0-Huracán 0

Escenario valioso:

1) Once partidos sin perder.

2) Top 4, en zona de acceso a la Libertadores.

3) Otra valla invicta (la número 14) para el inmenso Marcos Díaz, otra vez figura, otra vez con impronta de seleccionable y de Mundial.

4) Un punto ante un rival de los más complejos que ofrece la Superliga.

5) Garantía matemática de regreso al ámbito continental en 2019: será la quinta participación desde 2015.

6) Sensación de equipo confiable, una vez más y al margen de gustos.

7) El promedio de la próxima temporada ofrece cierto margen. No habrá angustia inicial.

Sí, claro, este cero suma.

Mucho.

miércoles, mayo 02, 2018

Nosotros, también un tango...



Hace un tiempo largo, Héctor Hugo Cardozo -notable periodista de la Vieja Guardia y más amigo- me recomendó este tango: "Yo soy de Parque Patricios".

Cuenta el barrio de nuestro Huracán. Fue ofrecido en público y para siempre en 1944, el año en que Huracán obtuvo la Copa Competencia Británica, el décimo título oficial del club.

Un homenaje a aquellos días y también a mi amigo El Negro, un auténtico Quemero esencial más allá de que le simpaticen otros colores, los de Central.

sábado, abril 28, 2018

Noche de lluvia, noche de copas


Huracán 3-Atlético Tucumán 2

Hay tres modos de abordar la campaña de Huracán.

El primero, el de los optimistas amigos de las exageraciones: con los puntos que dejó pasar de local (sobre la hora ante San Lorenzo y los insólitos encuentros ante Patronato y Central) y sin los fallos que complicaron su recorrido (como el Penal del Viento ante Banfield o el gol mal anulado en el último segundo ante Colón), el equipo se podría haber asomado a la pelea del título frente a Boca.

El segundo, el de los entusiastas que imaginan un horizonte internacional: con la victoria frente a Atlético Tucumán, el Globo de Newbery se elevó al tercer puesto, se puso en zona Libertadores y se garantizó -cuanto menos- el acceso a la Copa Sudamericana.

El tercero, el de los cautelosos que no pierden de vista que el equipo arrancó esta Superliga en zona de descenso: ahora, sin incluir a los dos ascendidos, Huracán comenzaría la temporada 18/19 con nueve equipos por debajo en la tabla de los promedios.

En cualquiera de las tres dimensiones, un campañón.

Más allá de gustos y del juego, los números son elocuentes: lleva 10 partidos sin derrotas (la mejor racha de un equipo en la Superliga) y cuatro victorias sucesivas; y es el segundo con más vallas invictas (mérito, sobre todo, de su enorme arquero Marcos Díaz) y el segundo con menos derrotas.

Pero corresponde decirlo más allá del peso implacable de la estadística: Huracán no encanta. Vaya novedad: no busca eso. No le importa. ¿Está bien? ¿Está mal? Cuestión de gustos. Lo que ofreció frente a Atlético Tucumán no fue mucho más que lo suficiente...

Parte del texto escrito por el Fundador del Blog, en Clarín.

Pero alcanzó. Para que el entusiasmo nos siga abrazando. En otra noche de lluvia. En otra noche de copas...

jueves, abril 26, 2018

El himno de nuestra patria quemera




Sopla un viento de triunfos y gloria,
corazones que vibran de fe.
Ya desfilan los grandes campeones
y el concurso aplaude de pie.
En sus pechos diviso la insignia
confundida con el corazón.
Es un Globo de fuego que vuela
rumbo al cielo de su inspiración.

Se oye un grito que se expande
por los aires con afán.
Son millares de gargantas
las que nombran: ¡HURACÁN!
Club glorioso de campeones
con empuje de titán.
Arrogantes corazones
¡HURACÁN! ¡HURACÁN! ¡HURACÁN!

Ya termina el desfile armonioso.

Deportistas de gracia ideal.
Y al espacio se elevan los hurras
junto al Globo que vuela triunfal.
Ya se marchan los bravos campeones
y la hinchada que alienta a la par.
El estadio dormita en silencio.
¡HURACÁN! ¡HURACÁN! ¡HURACÁN!
Se oye un grito que se expande
por los aires con afán.
Son millares de gargantas
las que nombran: ¡HURACÁN!
Club glorioso de campeones
con empuje de titán.
Arrogantes corazones
¡HURACÁN! ¡HURACÁN! ¡HURACÁN

miércoles, abril 25, 2018

Marcos, en la interna de la Selección


Por Oscar Barnade*
Marcos Díaz, el arquero de Huracán, disparó este lunes su bronca en un medio del club contra los medios nacionales: “Tiene prensa exagerada”. Se refería a su colega Franco Armani, a quien un sector del periodismo lo quiere adentro de la lista para el Mundial de Rusia aunque nunca jugó en la Selección. Tenía bronca Bernabé Ferreyra, centrodelantero de Tigre, en 1930 porque se quedó afuera de la lista de 22 que fueron al primer Mundial de fútbol, en Uruguay. Y el Gran Bernabé tomó una medida más drástica: ingresó al sector de prensa de la cancha de Tigre y agredió a varios periodistas. Ayer y hoy, las listas definitivas del Mundial generaron polémicas.

Para mediados de 1930 Bernabé ya se había ganado fama de goleador. Había hecho 11 en 13 partidos en el torneo de 1929 y otros 6 en los primeros 7 partidos del torneo de 1930. La Fiera tenía el apoyo nada menos que de Borocotó, la pluma de El Gráfico. Fue convocado a una prueba decisiva: un clásico con Uruguay por la Copa Newton, el 25 de mayo. Allí, los dirigentes que integraban la Comisión de Selección junto con Francisco Olazar, el entrenador, definirían la lista. El debut con laAlbiceleste de Bernabé fue muy pobre y así lo reflejaron los medios. “Como es de dominio público, la actuación del jugador B. Ferreyra fue desastrosa, hasta el punto tal de que a su forma de jugar débese que los argentinos no alcanzaran una merecida victoria”, dice La Argentina. Fue 1-1 y el gol lo hizo Francisco Varallo, el joven goleador de Gimnasia. Ese día, también Adolfo Zumulzú tuvo una mala actuación.

En la reunión del lunes 26 de mayo se definió la lista. El diario La Argentina advertía: “Esperemos que el criterio que prevalecerá en la sesión de esta noche, será el de hacer las cosas a entera conciencia, sin que preponderen los favoritismos que se vienen cometiendo hasta el presente”. Bernabé y Alberto Cuello, ambos de Tigre, quedaron afuera. Zumelzú y Varallo fueron convocados. Y los centrodelanteros de Argentina fueron Guillermo Stábile, de Huracán (goleador del torneo) y Manuel Ferreira, de Estudiantes, el Piloto olímpico.

El 1° de junio, por la 9ª fecha del torneo, Tigre recibió a Platense en la vieja cancha conocida como del Lechero Ahogado. Allí, Bernabé descargó su bronca. Cuenta La Argentina: “Varios jugadores locales, capitaneados por B. Ferreyra y Cuello, introdujéronse en el recinto de los periodistas y en forma cobarde y a mansalva, agrediéronlos, llegando a herir a uno de ellos de cierta consideración”.

Veinte años después, Borocotó escribió en la revista Pinceladas deportivas: “Fuimos varios los que bregamos por la inclusión de Ferreyra en la selección. Fue elegido y jugó… y muy mal. Los que tanto luchamos por él, quedamos junto con el gordo Monge, completamente desorientados. Salió de la cancha silbado y abucheado. Después supimos la verdad: esa mañana del partido Bernabé había donado sangre para su hermana enferma…”.

La bronca quedó atrás. Durante el Mundial se fue de gira con Huracán. Más tarde con Vélez. En 1932 pasó a River por 35.000 pesos, alcanzó fama y gloria, y fue el mejor de su época.

*Texto publicado en Trece Décadas, de Clarín.

domingo, abril 22, 2018

Vení, copate...



Tigre 0 - Huracán 2

Huracán es un equipo en serio. Lo cuenta su recorrido por la Superliga, la sensación de seguridad que genera, la confiabilidad que representa.

Vení, copate, analicemos a nuestro Globo:

1) Como dice el técnico Alfaro tenemos al mejor arquero del fútbol argentino. Se llama Marcos Díaz. Merece Selección y Mundial tanto o más que Franco Armani.

1 bis) En 13 de los 23 partidos que atajó Marcos, Huracán mantuvo su arco en cero. Sólo Guido Herrera (con 14 en 24) lo supera en ese rubro.

2) El equipo lleva nueve partidos sin derrotas, la segunda mejora racha de un equipo en el torneo (sòlo superado por el inicio de Colón, con 10 sin caídas).

3) La defensa es sólida y la componen no sólo los cuatro de atrás. El equipo entero defiende.

4) Ignacio Pussetto juega cada día mejor. Por momentos, como en la mañana de Victoria, parece imparable.

5) Se sabe a lo que juega. A veces gusta más, otras menos. Pero es lógico, razonable, siempre.

6) El mediocampo -sobre todo a partir de la llegada de Damonte- ofrece equilibrio invariablemente.

7) Los destellos de Silva comienzan a ser relevantes.

8) El plantel luce sólido. El entrenador recuperó a Nervo y a Araujo; respeta a los símbolos (Mancinelli, Toranzo, Rolfi), más allá de los minutos que jueguen.

9) El banco brinda variantes y cubre agujeros con solvencia.

10) Una impresión, más allá de la valiosa actuación de Mendoza: con un nueve goleador durante toda la temporada, este equipo le peleaba el título a Boca. Salvo Wanchope (4 goles en 9 partidos), el resto aportò poco o nada: Coniglio (3 en 20); Andrés Chavez (2 en 7); Briasco (1 en 5); y Mendoza (0 en 9).

Vení, copate...

Que parece que entramos a la Libertadores...

lunes, abril 16, 2018

"Que me tirás Cubilla"



Una historia. Bien de barrio, bien del Palacio Ducó. La loca magia de aquella frase de hace 15 años...

viernes, abril 13, 2018

Tres puntos y una copa



Huracán 1-Argentinos 0

De repente, un detalle modifica todo. Un tipo que llegó a Parque de los Patricios abrazado a otra presunta escuela se convierte en protagonista central. Ese tipo, Israel Damonte, aparece y define. Es gol y es victoria. Pero también es otra cosa: el que grita como si el Ducó fuera su estadio se siente parte de esa construcción de toda esa gente alrededor. “Este Damonte entendió Huracán mejor que casi todos los que vinieron en los últimos tiempos”, cuenta alguien que mucho conoce sobre la cuestión.

Lo que se vivió en el Palacio Ducó fue un duelo por el ingreso a la Copa Libertadores 2019. Apenas un punto de diferencia los separaba antes de que el encuentro comenzara. La posibilidad latente de trepar a un puesto de clasificación al máximo certamen internacional, al menos hasta que juegue Independiente, representaba un estímulo importante para los dos. En ese contexto ambos equipos jugaron con intensidad. Sin embargo, el encuentro fue un retrato del fútbol argentino. Fueron dos equipos que, a pesar de ser revelaciones en el torneo, ofrecieron poco. Además, patear al arco resultó ser, en varios tramos, casi una misión imposible.

En un partido que presuntamente parecía poco intenso, este contexto en el que se jugó hizo todo lo contrario: se vivió con mucha intensidad. Todos iban a disputar la pelota con fuerza, sin dar una por perdida. Fue un encuentro muy parejo con pocas llegadas a los arcos, en el que Huracán buscó un poquito más en el primer tiempo pero sin entregarse a la dinámica de ir por ir. Y la visita emparejó en el complemento. No sólo eso. También hizo revolcar un par de veces a Marcos Díaz.

Argentinos , curiosamente, se plantó en el campo de una manera distinta a la forma que viene acostumbrado. Defendió de manera férrea y dejó bastante solo a ese 9 que es su estrella: Lucas Barrios.

El futbolista que fue campeón de América el año pasado con Gremio era la principal referencia del ataque de Argentinos. Y para contrarrestar a ese 9 que, curiosamente, se formó en “La Quemita”, el predio donde entrenan las Inferiores de Huracán. Gustavo Alfaro armó una nueva dupla de marcadores centrales: salieron Matheu y Nervo e ingresaron Salcedo y Mancinelli. Tuvieron que lidiar con ese enorme delantero pero hicieron una digna tarea para contenerlo y no sufrirlo.

En general fue un partido flojo en términos desde lo técnico, pésimo desde las llegadas y que los invita a repensar de qué modo pueden lastimar de ahora en más al rival para llegar al objetivo, que es la clasificación a la Libertadores. Anoche, ambos cuidaron demasiado el cero propio y se olvidaron del arco de enfrente y, así, les va a ser difícil llegar a la meta.

Huracán lo terminó ganando por detalles. Es así como piensa los partidos su técnico, Alfaro. De un rebote en un rival, tras un remate de Montenegro, que parecía no llevar demasiado peligro para Argentinos, la pelota terminó adentro del arco. ¿Por qué? Porque Israel Damonte, que había iniciado la jugada, siguió su curso, se adelantó, estuvo atento y llegó a definir antes que cuatro rivales que rechazaran el balón o lo taparan.

Después, el Bicho no tuvo demasiado tiempo para reaccionar. Y sintió el impacto. Apostó a buscar el empate a través de algunas pelotas parada s y pelotazos largos, que quedaron en las manos de Marcos Díaz. En él se sostuvo Huracán para asegurar el triunfo. Y para atesorar esos tres puntos vitales que estaban en juego que le permiten meterse en el quinto lugar, es decir en un puesto de clasificación a la Libertadores 2019.

Texto publicado por el fundador del Blog y Maxi Benozzi, en Clarin. 

domingo, abril 08, 2018

Un gol y un arquero inmenso



San Martín 0-Huracán 1

Preguntas y respuestas:

¿Jugamos bien? No.

¿Merecimos ganar? Mmmmm.

¿Importa? No tanto.

Lo cierto es que Huracán sumó los tres puntos en su quinta victoria como visitante en la Superliga.

Y hay más certezas:

1) El acceso a la Libertadores es una posiblidad.

2) El descenso en esta temporada es cosa del pasado.

3) Tenemos un arquero de Selección. Lo volvio a demostrar. Se llama Marcos Díaz.

4) Son 7 los partidos sin derrotas de modo consecutivo.

5) Si tuviéramos los puntos que el azar y que los arbitrajes penosos nos sacaron estaríamos peleándole el título a Boca. Nada menos.

Esto sigue.

Vamos por más.


viernes, marzo 30, 2018

No jodan más...



Huracán 1-Banfield 1

No jodamos más con los arbitrajes. Basta. No puede ser que sucedan penales que no existen...

Mucho menos en el Día del Adiós a René.

Eso.

Todo eso.

jueves, marzo 22, 2018

Bendito será el recuerdo de tus locuras


Seguía yendo al lugar en el que había sido fabricante de alegrías y de jugadas para guardar en todas las memorias. Cuando volvió el fútbol de la Superliga, en el reciente verano que ya se fue, René -el crack que no necesita su apellido para que la referencia resulte inequívoca- estaba ahí, en el Palacio Ducó, justo antes del partido contra River. La escena era una demostración: el Hueso -como lo llamaba su apodo de los días felices- respiraba barrio. Sentado en el cordón de Alcorta, con la gorra que le habían regalado hacía poco, con la sonrisa ante el saludo de tantos admiradores que lo vieron jugar o que escucharon sobre su leyenda. Pero en los ojos había una tristeza tardía, una suerte de despedida. Houseman ya no estaba bien.

El domingo del último clásico ante San Lorenzo también caminó por Colonia, escuchó saludos, recibió abrazos, la gente le rendía pleitesía. Pero a él ya le faltaba fuerza. Lo disimulaba con una generosidad que no le cabía en su cuerpo breve. Pero igual ahí estaba, en ese espacio que le resultaba tan propio. Aunque se había criado en el Bajo Belgrano -en esa villa que la dictadura arrasó durante el Mundial 78-, siempre fue habitante sentimental de Parque de los Patricios y de su zona de influencia. Como un Quemero más.

Falleció el siete bravo de Huracán, el mago de los años 70, el campeón del mundo con la Selección del Flaco Menotti -su impulsor-, el hincha de Excursionistas que se había asomado al fútbol grande en Defensores de Belgrano, campeón de la C en 1972. Ya no está el hombre, pero vivirá su legado de wing estupendo: también la añoranza de esas jugadas que nunca más sucedieron.

Cuentan que la muerte mejora al fallecido. Pero René no necesita eso. Ni ahora ni nunca. Bastará el recuerdo de quienes presenciaron su loco fútbol para que ese retrato exprese su dimensión. Lo contó en días no tan lejanos Daniel Buglione, compañero en aquel plantel del 73, el del Equipo de los Sueños: "Hacía cosas imposibles. Que sólo se las veías a él. Era imparable en los partidos, en los entrenamientos, en su barrio. ¿Sabés lo que valdría hoy?"

La pregunta no tiene respuesta. Porque encima, aunque era wing también hacía goles. Muchos para ese puesto reservado para los gambeteadores, los díscolos, los osados. Sólo en Huracán convirtió 109 tantos en 277 partidos. En la Selección, con la que jugó dos Mundiales, marcó 13 en 52 presentaciones.

Todavía se escuchan en las charlas de bar los ecos de aquella canción que lo evocaba en sus tiempos de crack: "Y chupe, chupe, chupe/no deje de chupar/El Loco es lo más grande del fútbol nacional..."

Construyó un idilio con esa gente que quería concluir con 45 años de espera y postergaciones. Desde los años 20 -en los que el club había sido el más ganador junto a Boca- que Huracán no obtenía un título de Liga. Fue campeón y figura en el año de su arribo con las armas que luego lo inmortalizaron: gambetas, amagues, movimientos de cintura, rivales por el piso, pases al milímetro, goles.

Roberto Fontanarrosa -uno de los escritores que lo admiraba- contó cómo jugaba. Lo padeció en un histórico 5-0 de Huracán ante su Rosario Central, en Arroyito. "Corría, para hacer todo más difícil, sobre la raya de toque, por la derecha, casi haciendo equilibrio. Le salió un marcador, de frente, cubriéndole la línea. Y ahí no se muy bien qué hizo ni cómo lo hizo. Sin perder velocidad, se cambió la pelota del pie derecho al izquierdo y del izquierdo al derecho, como si se le hubiera enredado entre los botines, y apareció corriendo a espaldas del marcador, siempre con la pelota y sobre la línea. Se escurrió, digamos, por el huequito que quedaba entre la cadera y la axila del defensa y los cinco o seis centímetros del grosor de la línea de cal. En aquella época no eran frecuentes las repeticiones en la tele, entonces Houseman, como para que yo no me quedara con la intriga, como para mostrar nuevamente el truco a ver si alguno lo descubría, repitió la maniobra con otro defensor que salió a cruzarlo por detrás del primero y se fue como una luz hacia el banderín del corner. Otra vez ese esbozo de arranque hacia adentro, la corrección hacia afuera y enderezarla para adelante pasando casi de perfil y sin que, ni siquiera, consiguieran hacerle falta. (…) Flaco, liviano, escurridizo, desprolijo en el vestir, llevaba la pelota a velocidad de vértigo aderezándola con una enorme cantidad de amagues, de pequeños frenos, de aceleraciones, al punto que había veces en que era la pelota la que lo seguía a el, como un empecinado cachorro".

El vínculo con el hincha se forjó con aquellas destrezas y su magia. Y permaneció inalterable hasta el último de los suspiros. Se trató y se trata de una fidelidad que ni los calendarios ni los tropiezos pudieron ni pueden corromper.

Queda una impresión, ahora en su partida: el idilio no lo edificó sólo con el hincha de Huracán, que lo tendrá guardado para siempre en el pedestal de los máximos ídolos. Sino con todos los que disfrutan el fútbol de los audaces, como el de René. Por todo eso, cada hincha lo sabe: bendito será el recuerdo de sus locuras...

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.

René, tan nuestro...


El Gráfico, mayo de 1976. Huracán festeja una de las escalas de ese año histórico: en un caso único en la historia del fútbol argentino (y mundial), ganó los cinco clásicos del año frente a San Lorenzo. Y ahì, René Houseman para ponerle su cara a aquellos días felices. Más allá de torpezas y exabruptos de una noche de Copa, tan nuestro, tan quemero, tan querible, tan entendible...

René, la Alcorta y el Amalfitani

René Houseman, en los encantadores 70. Fue crack, ídolo y símbolo de esa década. Y de toda la historia del fútbol argentino.

Cada vez que lo veo a René Houseman mirando a Huracán desde su rinconcito en la platea Alcorta siento una tranquilidad que no sé explicar. Como si él pudiera hacer algo, aunque ya no haya nadie como él o parecido o cercano dentro del campo de juego. A pesar de lo imposible, imagino que aquello de los duendes pueda ser cierto. Cuando está René me sucede que de repente todo parece posible. Luego, ante la evidencia de la razón y de la tabla de posiciones, advierto --otra vez-- que los duendes sean una creación propia, pocas veces exitosa. Pero no me resigno. Lo veo a René y, naturalmente, empiezo a creer que esa tarde o esa noche habrá un reencuentro con días más felices.
El domingo no habrá rinconcito en la platea Alcorta. Tal vez tampoco esté René. O quizá no alcance a divisarlo. Seremos locales en el José Amalfitani, esa cancha en la que todos lloramos bajo el invierno de 1986. En esta ocasión no estará del otro lado el impertinente Italiano de Ramón Cabrero. Será contra Newell's. Y quizá no encuentre con la mirada a René. Entonces, comprenderé esta suerte de desarraigo. Y, para colmo, no habrá duendes a los cuales acudir...

Lo que sigue es un texto que publiqué en Clarín, en octubre de 1998. Se titulaba "René y la victoria que no llega".

"Una tarde cualquiera del 98. Barrio de Parque Patricios. Estadio Tomás Ducó. La popular Oscar Ringo Bonavena está repleta de sombras. Vacía de papelitos, gritos de bronca que buscan un desahogo que no llega. Nunca llega. Allí, en el campo de juego, el Huracán del pasado ilustre y el presente deshilachado padece. No alcanzan las gambetas de Daniel Montenegro ni las buenas intenciones de Sixto Peralta y de Gastón Casas. Nada alcanza. Ni ese aliento resignado. Ni ese Vamos muchachos que no tiene eco. El destino se parece a un pedacito del pasado. A ese invierno del 86, el del descenso contra Italiano en la cancha de Vélez, el del orgullo herido...Pero ahí está el Globo. Luchando maltrecho. Pero sin quebrantos. A pesar de las malas administraciones y de la consecuente crisis económica e institucional. Con el espíritu de siempre. Con ese irrevocable apego a su linaje barrial.La tarde del 28 de agosto del 94 parece un desencanto lejano. Tan lejano que no resulta doloroso el recuerdo. Entonces, el Huracán de Cúper perdía 4-0 ante Independiente y se le escapaba el título de campeón del Clausura. Un puñado de meses después los insultos empujaron al técnico al adiós...Esa noche, la de la despedida de Cúper y la derrota ante Central, René se fue contrariado. No entendía esa reacción reñida con la mesura. Sus ojos saltones, vivaces, miraban el piso de la platea Alcorta. Buscaba respuestas. No había.René es un habitante estelar de esa platea. Siempre está. Añorando sus tiempos de gambetas sin lectura y de brazos en alto testimoniando gloria. Esperando victorias que no llegan. Buscando liberar el grito sagrado que suele resultar esquivo. Imaginando horizontes prósperos, sin sombras en la popular".

La espera de René

René Houseman, en acción ante Boca. Eran otros tiempos.

El hombre mira con la única cara posible: la de la decepción. Llegó hace un rato a ese palco del Diego Maradona para seguir al club en el que se convirtió en crack universal, del que se hizo hincha y referente de todos los tiempos. Le duele este presente de Huracán. Le parece una mentira comparada con aquella vuelta olímpica de 1973, abrazado con los emblemas de los años 20, que aún vivían y ya no están. Pero ahí anda René Houseman, sentado, atento. Como si aguardara un milagro...
O algo así: espera que un día, alguna vez, quizá este domingo, Huracán finalmente le gane a Boca como en sus días felices, como cuando el Globo de Jorge Newbery en el pecho era un motivo de orgullo, una señal de protagonismo. Conoce la racha: Hu racán no triunfa ante su archirrival de la Asociación Amateur desde 1994 y en el historial reciente apenas rescató tres puntos en los últimos 18 partidos anteriores al que está sucediendo bajo el cielo de La Paternal.
En las tribunas, está a la venta un libro que cuenta su historia. Se titula: "René Orlando Houseman. Corazón Villero". Su historia es la del paradigma del wing derecho, la del potrero volcado al campo de juego, la de la reivindicación de lo lúdico.
En el campo de juego, también como un testimonio de este tiempo, Carlos Casartelli intenta sin éxito una vez más; la pelota le rebota; no puede gambetear; choca contra los defensores; pierde; sale reemplazado antes del final del primer tiempo. Usa la camiseta con el número siete en la espalda, la del Loco, la de René, la del Hueso, la de ese hombre que seguirá esperando el milagro de un triunfo ante Boca. Ese hombre advierte que ya no sucederá en esta tarde sobre el césped del Cajón de Boyacá. Luce la previsible amargura de otra derrota. Sabe que no son días felices.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

sábado, marzo 17, 2018

Tres puntos copados



Temperley 1-Huracán 2

Se ganó. Se jugó mal.

El descenso ya no es un fantasma en tiempo presente.

Las Copas internacionales asoman en el horizonte, otra vez.

Por eso, apenas por eso, tres puntos copados.

miércoles, marzo 14, 2018

1981: Nosotros, de Primera


El equipo de Huracán, en el año del descenso de San Lorenzo a la Primera B Metropolitana. Arriba: el Turco García, Pogany, Jorge Gutiérrez, el Negro Longo, Clide Díaz y Toledo. Abajo: Cheves, Agüero, Daniel Cano, Babington y Centurión, autor del gol de "El Día en el que San Lorenzo empezó a descender".

Por Eladio Mases*
Entre tantos partidos que fueron capaces de cambiar historias y recorridos hay uno que -particularmente- construyó tal condición a la sombra de otros. Parece menor, lejano, casi ajeno a los grandes recuerdos. Pero está ahí, sólido, pertinaz. Como un hito nuestro; como un estigma del vecino de siempre. El 24 de junio de 1981, por el Metropolitano**, Huracán le ganó 1-0 a San Lorenzo, en La Bombonera. Parecía entonces, apenas un clásico más, un partido cuyo rasgo más significativo había sido que el triunfo quemero fue conseguido tras jugar 47 minutos con un futbolista menos (por la expulsión de José Gerardo Galván). Pero aquel gol de Carlos Centurión modificó el camino de los dos equipos y derivó, nueve fechas más tarde, en el descenso de San Lorenzo. Con esos dos puntos, el equipo que dirigía Victorio Cocco no habría descendido.

Ese encuentro cambió, con claridad, el rumbo de ambos. A esa 25a. fecha, Huracán llegaba con 19 puntos y sólo tenía tres equipos por debajo (Colón, con 15; Sarmiento y Argentinos, con 17). San Lorenzo, en cambio, parecía ajeno a la pelea por evitar los dos puestos de descenso: se ubicaba undécimo con 22 unidades. Pero en las nueve fechas siguientes, todo cambió: Huracán obtuvo 12 puntos de 18 posibles (tras cinco victorias, dos empates y dos derrotas), con dos goleadas incluidas (4-0 a Vélez y 4-1 a Colón); mientras que San Lorenzo apenas sumó seis unidades (un triunfos, cuatro igualdades y cuatro caídas), con un tremendo 2-6 frente a Instituto en Córdoba como punto más bajo. En consecuencia, Huracán finalizó octavo en el Metropolitano; y San Lorenzo, tras perder en la última jornada contra Argentinos, en Caballito, descendió junto a Colón.

Aquella noche de junio, en La Boca, Huracán --dirigido por Angel Celoria-- formó con: Esteban Pogany; Lorenzo Ojeda, Víctor Longo, Galván, Jorge Romero; Claudio Morresi, Claudio Marangoni, Carlos Babington, Julio Apariente (luego Héctor Clide Díaz); Alberto Monzón y Centurión (Bianchini). En San Lorenzo jugaban, entre otros, Rubén Cousillas, Orlando Ruiz, Omar Larrosa, Rubén Suñé, Héctor Scotta, Rubén Insúa y Walter Perazzo.

El gol de Centurión, tras un error de Capurro, sucedió a los 17 minutos del segundo tiempo. "Surgió (entonces) la zurda de Babington, ayudado por la inteligencia de Marangoni y la seguridad de Longo y Romero, para manejar definitivamente el partido", explica Carlos Bonelli, en El Gráfico. De todos modos, lo mejor no fue ese 1-0 en sí mismo, sino las consecuencias que trajo...

*Eladio Mases es periodista.

**Tras una primera rueda con repetidos tropiezos, el equipo mejoró su campaña en el Metropolitano. Y finalizó octavo, a seis puntos del podio. En el Nacional, durante el cual San Lorenzo -participó ya descendido- gestionó en AFA no enfrentar a Huracán en los Clásicos Interzonales, el equipo se quedó afuera en la Fase de Grupos.

Ataja Alles, de Argentinos. Pierde San Lorenzo y se va a la B Metropolitana.


Maradona, en acción, frente a Huracán. Hay que admitirlo: nos tenía de hijos.


Miguel Brindisi, nuestro crack, con camiseta ajena. Ese gol que dolió dos veces.

Campaña:
Metropolitano: Octavo. G 12; E 9; P 13 / GF 41; GC 50.
Nacional: Cuarto - Zona A. G 5; E 4; P 5 / GF 20; GC 20.

Posiciones:
Metropolitano:
1. Boca 50 pts.
2. Ferro 49 pts.
3. Newell's 39 pts.
3. River 39 pts.

Nacional:
1. River
2. Ferro
3. Vélez*
3. Independiente*
*Semifinalistas

Figuras:
Metropolitano:
1. Claudio Marangoni, mediocampista.
2. Alberto Monzón, delantero
3. Carlos Babington, mediocampsita.
3. Carlos Centurión, delantero.
3. Víctor Longo, defensor.

Nacional:
1. Claudio Marangoni, delantero.
2. Carlos Babington, mediocampista.
3. Esteban Pogany, arquero.
3. Lorenzo Ojeda, defensor.
3.Abelardo Cheves, defensor.

Partidos para la historia:
1. 24/6: San Lorenzo 0-Huracán 1. Victoria clave en la campaña. Marcó un antes y un después, el descenso del archirrival.
2. 12/7: Vélez 0-Huracán 4. La mejor actuación en la temporada.
3. 12/7: Huracán 4-Colón 1. El mejor desempeño en el Palacio Ducó.

domingo, marzo 11, 2018

Ellos, los que festejan empates...



Huracán 1-San Lorenzo 1

Merecimos ganar. Fuimos màs, sin brillar.

No alcanzó. Lo dejamos con vida. Nos metimos muy atrás sin necesidad.

Al final, el azar los abrazó a ellos. A los festejadores de empates.


viernes, marzo 02, 2018

Ni el tiro del final



Colón 0-Huracán 0

Era un partido para el cero compartido. Por lo que ambos hicieron. Porque fue parejo.

Era un partido, también, como para que el que hiciera el primero ganara. No pasó.

Lo feo, lo malo, lo que se discute es el por qué Huracán no lo hizo, más allá de las dificultades de su juego.

Primero, porque no le cobraron un claro penal a Ignacio Pussetto.

Luego, en el último suspiro, por ese gol anulado a Mauro Bogado. Todo porque el árbitro, por error, decidió finalizarlo unos segundos antes de que lo estaba determinado por los tres minutos que había adicionado.

Al cabo, otro capítulo más de la molesta historia de desencuentros entre Huracán y los arbitrajes.

Duelo. Pero esto sigue. Y sigue con el clásico.

Y ahí sí, el tiro del final tiene que salir. Sí o sí.

sábado, febrero 24, 2018

Un grito, un mensaje



Por Eladio Mases
Se cortó la luz en el Palacio Ducó a los 26 minutos del segundo tiempo del encuentro entre Huracán y Estudiantes. Sucedió lo mismo que en tantos hogares del país: todos a oscuras.

La queja no se hizo esperar. Se gritó lo mismo que en las canchas de San Lorenzo y de River en las últimas semanas. Pero la particularidad fue otra. No tuvo nada que ver con el juego o con los arbitrajes. Si no con una realidad que involucra a buena parte del territorio y de las personas: los problemas energéticos.

Por eso, el grito que el video ofrece: "Mau-ri-cio Ma-cri / la puta que te parió".

viernes, febrero 23, 2018

Un equipo iluminado



Huracán 1-Estudiantes 0

Un triunfo relevante: lo ubica a Huracán en zona Libertadores; y lo consolida 13 puntos por encima de la zona de descenso, con diez fechas por delante.

Se consiguió con esfuerzo, con orden, con la capacidad defensiva recuperada (novena valla invicta en la Superliga luego de recibir ocho goles en las últimas tres fechas). Buenos síntomas.

El equipo, en definitiva, se volvió iluminar justo en el día en el que Palacio Ducó se quedó sin luz...

domingo, febrero 18, 2018

Un punto, una pena



Arsenal 1-Huracán 1

Era para ganar. Por el rival débil (cuanto menos desde lo nominal), sobre todo.

Pero no. No pudo ser.

No acompanó el azar. No coloboró la decisión equivocada del árbitro en el penal.

En suma: un punto, una pena.

viernes, febrero 16, 2018

Kaku, un diez en New York



El video de presentación de Alejandro Romero Gamarra, nuestro Kaku, en el New York Red Bull, de la MLS. Usará su camiseta, la diez.

lunes, febrero 12, 2018

No se puede creer



Huracán 2 - Rosario Central 3

En cuatro palabras:

No

se

puede

creer.

El que fue al Palacio Ducó o el que lo vio por tele o al que se lo contaron por radio o el que lo leyó en algún diario habrá pensado lo mismo...

Y otra sensación: qué feo cuando el azar juega en contra.

domingo, febrero 04, 2018

Un tropiezo, pero sigue...



Racing 4-Huracán 0

Se perdió. Y punto. Sin dramas.

Se trata de una goleada que invita a la calma. Y a la mesura. 

Ahora, hay que levantarse. La cita es con Central, el lunes, en el Palacio invicto.

Es un tropiezo, pero sigue...





miércoles, enero 31, 2018

Una hinchada de película



Huracán, territorio e inspiración del cine: Pasión dominguera, se llama esta película de 1970 que -de algún modo o de varios- nos cuenta. La dirigió Emilio Ariño, la escribió Gustavo Ghirardi y la protagonizaron -entre otros- Jorge Porcel, Luis Tasca y Fidel Pintos. Para retratar al hincha, la pantalla nos elegió.

lunes, enero 29, 2018

Palabras para un entusiasmo



Gustavo Alfaro, tras la victoria frente a River. Entre la calma necesaria y el entusiasmo inevitable.

domingo, enero 28, 2018

Una bomba



Huracán 1-River 0

Pase y vea. Por todo esto le ganó Huracán a River:

1) Porque luchó desde el primer instante hasta el último de los suspiros. Se jugó como se debe: en "modo final".

2) Porque defiende de modo impecable. Un detalle lo cuenta: ocho vallas invictas en 13 fechas.

3) Porque Marcos Díaz es el mejor arquero del fútbol argentino. Con margen.

4) Porque Saúl Salcedo es un Señor del Area. A los 21 años.

5) Porque Nacho Pussetto cada día juega mejor.

6) Porque el Ducó se está convirtiendo en una fortaleza. El equipo está invicto en la Superliga (4-2-0) y apenas recibió un tanto (1-1 contra Patronato). Queda una impresión: el contorno también está jugando sus partidos.

7) Porque Alfaro ya le imprimió su impronta al grupo. El sacrificio no se negocia. Se nota.

8) Porque River se vio sorprendido ante la intensidad de Huracán.

9) Porque Huracán es un rival complicado incluso cuando no juega bien o cuando ofrece poco en ataque (como en esta ocasión).

10) Porque ni una amenaza de bomba puede frenar el entusiasmo de este Huracán que pelea en todos los frentes...

11) Porque la bomba es el equipo.

miércoles, enero 24, 2018

A por ellos...


El fixture que se viene hasta el final de la Superliga. Huracán pelea en tres frentes, luego de su Enero Feliz y de Copas:

ARRIBA: Agazapado por si se cae Boca

Así quedó la tabla al cabo de 2017:

1°) Boca 30 puntos
2°) San Lorenzo 27
3°) Unión 22
4°) Huracán 21
      Independiente 21
      Talleres 21

Algunos detalles:

-Huracán enfrentará a Boca en la última fecha, de local. Y a San Lorenzo, el 11/3, también en el Palacio.
-Boca e Independiente deberán afrontar la Libertadores; San Lorenzo, la Sudamericana.
-Boca y San Lorenzo se cruzan entre sí en la segunda fecha del reinicio.
-En caso de igualdad en puntos, el primer puesto se define en un partido de desempate en cancha neutral.

///

EN LAS COPAS: A la expectativa

Detrás de los equipos mencionados en el Top 4 de la tabla, aparecen: Colón, San Martín de San Juan y Belgrano (20), Defensa y Justicia (18), Argentinos, Godoy Cruz y Estudiantes (17), Racing y Atlético Tucumán (16).

Algunos detalles:

-Los cinco primeros de la Superliga se clasifican a la Libertadores 2019. Se suma el vencedor de la Copa Argentina 2018.
-Del sexto al undécimo acceden a la Sudamericana 2019.
-Huracán participó en cuatro competiciones internacionales en los pasados tres años. Tras la interrupción en este 2018, busca regresar. Luce posible.
-En caso de igualdad en puntos, los puestos de acceso a las Copas se determinan por diferencia de goles.

///

ABAJO: Sumar y sumar para no sufrir

El siguiente cuadro con los promedios cuenta una realidad: si Chacarita no resucita de modo decisivo, Huracán tiene cierto margen de maniobra. Le lleva nueve puntos a Olimpo (rival al que ya derrotó, en Bahía Blanca) y diez a Temperley (al que visitará el 17/3). Esos dos rivales son los mejores entre los cuatro que por ahora están en la zona de descenso.

18Newells40164910115881.306
19Belgrano51162620113881.284
20San Martin (SJ)37233320113881.284
21Huracan30252921105881.193
22Tigre4620318105881.193
23Patronato020341569581.189
24Velez29243714104881.181
25Olimpo361338996881.090
26Temperley3016371295881.079
27Arsenal272727586880.977
28Chacarita00099120.750

Algunos detalles:

-Huracán ya se enfrentó a dos de los cuatro de la zona de descenso. Y los derrotó a ambos de visitante.
-También jugó contra Vélez y Patronato, dos de los cuatro más cercanos a la delgada línea roja. Sumó cuatro puntos.
-Este recorrido no sólo resulta relevante para esta temporada sino también para las próximas. Huracán no tiene nada para regalar. No le sobra nada.

lunes, enero 22, 2018

Para seguir gritando


Los diez mejores goles de Huracán en 2017. Para que el verano feliz se alimente de recuerdos lindos. Y de gritos.

viernes, enero 19, 2018

Caras nuevas, voces nuevas



Ricardo Noir e Israel Damonte, dos caras nuevas para el Huracán de 2018. Bienvenidos. A demostrar...

miércoles, enero 17, 2018

martes, enero 16, 2018

Un clásico de verano: ganarles



Torneo de Verano - Copa Schneider Ciudad de Buenos Aires:
Huracán 2-San Lorenzo 0

No se explica.

A ellos hay que ganarles. En las veredas de los barrios del Sur, en el Minella de Mar del Plata, en el Palacio Ducó o en el barrio en el que ellos sean locales...

Y se ganó. Con margen. Con autoridad. Al borde de la goleada.

También con ese "ole, ole, ole" final que le puso música a la fiesta.

viernes, enero 12, 2018

Un principio feliz



Copa de Verano - Diario La Capital:
Huracán 1-Banfield 0

El estreno de Huracán en el 2018 fue un entusiasmo. Por varias razones, incluso al margen de la victoria y del trofeo:

1) Se jugó con suplentes y la mayoría de ellos estuvieron a la altura de la circunstancia, de la Primera.

2) La solidez ya es un rasgo del equipo, parece. Juegue quien juegue.

3) Hay una identidad y una búsqueda. Se percibe cada vez más clara.

Se trata de un principio feliz.

No es poco.

Para empezar, claro.

viernes, diciembre 22, 2017

Hasta la vuelta, Kaku



Alejandro Romero Gamarra, nuestro Kaku, ya no jugará en Huracán. El mediocampista de 22 años se irá del club luego de 126 partidos, 14 goles, 16 asistencias, dos títulos, un ascenso. También fue representante internacional en el Mundial Sub 20 de 2015.

Su pase al New york Red Bull (el 80% a cambio de 6.250.000 dólares) configura la transferencia más cara de la historia del club. Detalle relavante: en los tres últimos años, Huracán realizó tres de sus cuatro transferencias más caras. Las otras dos: Gonzalo Martínez a River (cuatro millones de dólares); Cristian Espinoza al Villarreal (cinco millones de euros por cláusula de rescisión). En el medio quedó el pase de Gastón Casas al Betis en 4,5 millones de dólares, tras el regreso a la A, en 2000.

Respecto de la partida del Kaku habitan dos certezas. La primera: lo extrañaremos. La segunda: en algún momento regresará a su otra casa, el Palacio Ducó.

Te esperamos.

Hasta la vuelta. 

viernes, diciembre 08, 2017

Un tropiezo, a levantarse



Belgrano 1-Huracán 0

Terminó el segundo semestre de 2017. Y, más allá de la derrota frente a Belgrano, en Córdoba, resultó mucho mejor de lo esperado.

El equipo arrancó la Superliga en zona de descenso. Terminó con siete equipos por debajo y a nueve puntos del último que desciende (Olimpo, en la 25ª ubicación).

El ciclo de Gustavo Alfaro comenzó con el peor antecedente: el papelón de la Copa Sudamericana ante Libertad y un plantel al borde del colapso. El semestre culmina con el equipo en el Top 5 de la Superliga (con 21 puntos, cuarto igualado con Talleres e Independiente), es decir en Zona Libertadores.

La situación parece estable. Que no es poco.

Pero no hay que confiarse. Quedan 15 finales. Para pelear arriba y para pelear allá abajo. Pero para pelear en serio. Sin regalar nada. Nada de nada.

miércoles, diciembre 06, 2017

El buen René, el Loco lindo


René Houseman, en la publicidad gráfica de TyC Sports, en 2013. Un homenaje al crack. Y a su bella locura.

viernes, diciembre 01, 2017

La suerte ajena



Huracán 1-Patronato 1

Insólito. Decididamente increíble.

Huracán lo tuvo para ganar con margen amplio. Lo terminó empatando de penal y con angustia.

Sirve un dato para entenderlo: 18-1 la ventaja para Huracán en remates desde adentro del área.

De todos modos, quedó una sensación grata en ese Palacio Ducó con contorno de fiesta: si el azar nos abraza un poco, Huracán pelea el título en la Superliga.

Queda escrito...

viernes, noviembre 24, 2017

Más finales, más certezas



Chacarita 0-Huracán 2

Otro encuentro clave, otra actuación convincente.

Mientras el promedio crece, el equipo avanza.

Cada vez quedan más equipos por debajo en la tabla incómodo, cada vez quedan menos por arriba en la Superliga.

Queda una impresión: se puede.

lunes, noviembre 20, 2017

Un final de mil puntos



Huracán 1 - Vélez 0

A pesar de la lesión de Wanchope Abila, más allá de algunas imprecisiones al momento de definir, Huracán se impuso con autoridad a Vélez.

Lo jugó como lo que era: una final de mil puntos.

Y lo ganó. Para pelear allá en la tabla de los promedios y también acá, con los de arriba de la Superliga.

miércoles, noviembre 08, 2017

Retrato de un imprescindible



Jorge Newbery es, ante los ojos de la historia, el Padre de la Aviación Argentina. Pero aquel polifacético hombre de la vida nacional de principios del siglo pasado fue mucho más que eso: resultó un espejo. Porque fue deportista múltiple, investigador en el ámbito de la electricidad y del subsuelo, hombre de ciencias, funcionario inobjetable... Ese personaje fue inspirador también para aquellos pibes del Colegio Luppi, que tenían sueños de fútbol más allá de las aulas. George --como le decían sus amigos de la alta sociedad porteña-- tenía un pedazo del corazón mirando a ese sur laburante, rancio, bravo, tanguero y licencioso. Y se vio a él mismo en los ojos y en la intensidad de los jóvenes fundadores de lo que luego sería Huracán. Era su pasión la del Negro Laguna, la de Ernesto Dellisola, la de Gastón Brunett, la de Tomás Jeansalles.

Señala Alejandro Guerrero en la biografía "Jorge Newbery": "Parece, a primera vista, el personaje ideal para construir la biografía simpática, amena, de un hombre que tuvo para eso todos los ingredientes: deportista, aviador, dandy, persistente frecuentador de prostíbulos, del humo de los puros y del champagne de Armenonville". Del mismo modo es cierto, que el bon vivant de Belgrano era mucho más que el perfecto aventurero del aire. Mucho antes de eso ya era mirado con recelo por las multinacionales de hidrocarburos a consecuencia de un libro fundacional: El Petróleo, la primera obra publicada en el país sobre la explotación petrolera. Antes que su amigo Enrique Mosconi, ya había recomendado declarar reservas estatales a toda zona potencialmente petrolífera.

También escribió leyes sobre seguridad laboral para el socialista Alfredo Palacios, su amigo y compañero de varios viajes en globo. Cuenta Néstor Vicente, ex candidato a Presidente de la Nación y autor del libro "Del Globo y de la Quema": "La amistad entre Newbery y Palacios fue muy singular. Una vez algunos navegantes y aficionados a este deporte de clase alta habían organizado una silbatina para repudiar al dirigente socialista. Jorge, enterado, les dijo tajante: 'Cuidado con lo que hacen. Silbar al doctor Palacios es lo mismo que silbarme a mí y eso no lo permitiré'". Nadie silbó aquella vez.

Practicaba remo, esgrima, natación y fue uno de los impulsores del boxeo en la Argentina. Tenía tiempo para todo: se recibió de ingeniero electricista en el Drexel Institute de Filadelfia (Tomás Edison fue su profesor) y en 1900 fue nombrado como Director General de Alumbrado de Buenos Aires. Desde tal condición desarrolló importantes estudios sobre el empleo de la energía eléctrica y el gas. Poco después, intercambiaría cartas con aquel piberío del sur que no tenía nada para armar un club de fútbol. Salvo una pasión enorme. Y la generosidad de un tal Newbery.

En mayo de 1911 Newbery es designado Socio Honorario de Huracán, ya que se había convertido en eslabón imprescindible de su fundación. Simultáneamente el club solicita a la Municipalidad el préstamo de un terreno en la calle Arenas (hoy Almafuerte), cercano a la estación de ferrocarril Sáenz, para construir la cancha que permitiera jugar en la Asociación Argentina. El propio Newbery, entusiasmado con aquel impulso, se encarga de encabezar la gestión. Le simpatizaba el Barrio de las Ranas (esa geografía que hoy se reparten Parque de los Patricios y Pompeya).

A cinco años de su fundación, Huracán ya estaba en la categoría más alta del fútbol argentino. Entonces, la Comisión Directiva le envió a Newbery, un telegrama a modo de agradecimiento: "Hemos cumplido. El Club Atlético Huracán, sin interrupción conquistó tres categorías, ascendiendo a primera división, como el globo que cruzó tres Repúblicas".

Pero el inmenso Newbery no pudo ver a Huracán, su Huracán, en Primera. El Padre de la Aviación Argentina falleció 28 días antes: el 1 de marzo de 1914, en Los Tamarindos, Mendoza, la muerte lo encontró en el aire, en su aire, piloteando un avión. Dos semanas antes, el 14 de febrero, Newbery había batido el récord de altura en aeroplano al alcanzar los 6.225 metros. A su entierro, en la Sociedad Sportiva de Palermo, concurrieron 50.000 personas. El 29 de marzo de ese año, Huracán disputó su primer partido en la máxima categoría del fútbol argentino: derrotó 4-2 a Ferro, como local. Newbery no estaba en las tribunas. Pero quedaría para siempre estampado en las camisetas, al lado del corazón.

Texto publicado por el autor del Blog en el libro "Huracán, 100 años", publicado por Clarín, en ocasión del Centenario del club.

Post publicado desde Montevideo, Uruguay.