
El almacén del Zurdo Salvarredi
y Juan Di Nome como un inquilino
El grito callejero del "auredi"
y el temblar de los vidrios del vecino
La calle como cancha Las Naciones
una cortada azul y el corralón.
Todo un ayer de limpias emociones
que recoge de nuevo el corazón.
Y tu bandera linda acamalada
cuando Laguna era lo que fue
y la canchita aquella estaba echada
allá en Chiclana, el barrio que dejé.
Campeón inolvidable cuando Chiesa
jugaba por capaz el "fútbol-scope"
Onzari la llevaba corta y presa.
Salía Huracán y aquello era un galope!
Stábile "el filtrador" picaba y era
gol que se cantaba en la tribuna.
La pelota ya estaba en la "güevera"
y la cuestión era de sacar de a una.
Qué Huracán, Huracán: aquél de Tucho,
del Turco Simes, de Salvini, Unzué.
Me queda el consuelo de encender el pucho
del recuerdo, que me habla de aquel cuadro que fue.
Y entrevero los nombres tan capaces
sin orden y sin fechas... como sé.
Las cuarenta del mazo y todos eran ases!
Los guapos de aquel tiempo venían siempre al pie.
Cualquiera sea la suerte que a tus colores salga
-las buenas y las malas son cosas que se dan-
de frente a aquel que talle, por más que pose y valga
elevarás el GLOBO al grito de: HURACAN!!!
Fuentes: Todo Tango y el libro 'Del Globo y de la Quema', de Néstor Vicente.