Mostrando las entradas con la etiqueta Los años 60. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Los años 60. Mostrar todas las entradas
martes, abril 18, 2017
Banderas, el admirador de Viberti
Antonio Banderas y su recuerdo de nuestro Sebastián Viberti. El actor cuenta un asombro: una lesión lo acercó al cine y a los escenarios y dejó en el camino al futbolista que El Cabezón entrenaba.
martes, noviembre 22, 2016
El Loco más lindo
En Praia do Rosa, estado de Santa Catarina, sucede lo que en cualquier playa del inmenso Brasil: el fútbol es una presencia cotidiana. También lo era en aquel 2007 en el que la costa de Imbituba se parecía más a un secreto bien guardado que a un destino frecuente. Allí, un picado entre rosarinos y cariocas sucedía. Los argentinos en cuero; los brasileños en remera, según las reglas establecidas por sorteo. Un rubio de pelo crecido -turista visitante, aspecto de crack no celebrado- gambeteaba como si esa pelota gastada fuera su patrimonio exclusivo. Así, construyó una jugada propia del Maracaná, a poco más de 1.100 kilómetros del estadio. Dejó el tendal de asombrados por el camino y definió tras mirar desparramado en la arena al más alto del partido, el arquero. Abrió los brazos, rió, festejó. Enseguida surgió un grito repetido de un carioca de Laranjeiras: "Doval, Doval, Doval". Era una revelación: cuando Doval había sido Doval ninguno de los que participaban del picado había nacido. Pero Horacio Narciso Doval, de algún modo, estaba ahí. El rubio siguió eludiendo rivales y haciendo goles. Por un rato perdió el nombre. Hasta que el sol se fue de Praia do Rosa, el que mejor jugaba se llamó Doval.
Doval, nacido el 4 de enero de 1944 en Buenos Aires, "fue a Rio de Janeiro lo que Pelé resultó para Brasil y para el mundo", escribe -ahora, vía mail- el periodista Manolo Epelbaum, quien mucho conocía al delantero argentino. Por verlo jugar y por frecuentarlo. Dicen que estaba enamorado del gol y que con goles enamoraba. En aquel mismo verano de 2007, la revista Placar realizó una edición especial con una encuesta sobre los seleccionados de todos los tiempos de cada uno de los 12 equipos más grandes de Brasil. Doval había conseguido lo aparentemente imposible: ser elegido en Flamengo y en Fluminense, los archirrivales. No era azar: el año pasado, en ocasión de cumplirse un siglo del clásico más convocante -O Clássico das Multidões, de acuerdo con la definición del escritor Mário Rodrigues Filho- Doval fue elegido en el equipo ideal de toda la historia de ese duelo. Compartía el ataque con Romario. Y los periodistas Marcio Mará y Thiago Correia lo definieron como "técnico, corajudo, seductor; de estilo bien carioca". Contaban (y cuentan) también que Doval siempre era (y es) recordado con "saudade", esa palabra tan brasileña que sirve para señalar aquella añoranza que desborda el cuerpo.
En Brasil fue el Loco de Ipanema; en la Argentina le decían el Loco Serenata. Resultó capaz de desahacer antagonismos: lo quisieron en Fla y en Flu; también en San Lorenzo y en Huracán. Su carisma lo hacía encantador. Y, sostienen, su belleza lo hacía irresistible para el público femenino. Las revistas de ricos, lindos y famosos lo mostraron en sus portadas: siempre bronceado, sonrisa de publicidad, bien rodeado. Algunos, con cierta malicia, le hicieron fama de desordenado y de problemático. Los que lo conocieron en profundidad lo señalan como un tipo entrañable. Quizá Doval era más parecido a como él mismo se retrató alguna vez: "Siempre me consideraron el loco, el díscolo, el liero... Loco porque de chico me tenían que llevar de una oreja a la escuela para que no me fuera a jugar a la pelota. Díscolo porque estaba pupilo y me escapaba a la casa de mi hermana. Liero porque cambiaba el trabajo cada tanto: revendía vales de la triple en el hipódromo, sacaba fotos con mi amigo Varela a los pibes del colegio, me las rebuscaba como podía..." Eso era él sobre todas las cosas: un buscador.
Había comenzado a jugar en San Lorenzo a los 13 años. En sus inicios era arquero y solía salir gambeteando rivales. A los 16 años ya era mediocampista y pronto se ubicaría como delantero. A los 18 debutó en Primera. Un viaje en avión condicionó su recorrido. El vuelo era de la aerolínea Austral y aconteció el 8 de octubre de 1967 entre Mendoza y Buenos Aires. Varios jugadores del plantel de San Lorenzo fueron acusados de manosear a una de las azafatas. Mencionan que el testigo que denunció los detalles fue el ex árbitro Guillermo Nimo. En aquella oportunidad, Doval se hizo cargo de todas las culpas por su condición de soltero para evitarles dificultades a los casados del plantel. En consecuencia, El Tribunal de Penas de la AFA (tan rígido e implacable entonces como el régimen de Juan Carlos Onganía) lo suspendió por un año. Para levantarle la sanción, un puñado de meses después, un dirigente le propuso hacer un retiro espiritual. No aceptó. La hinchada de San Lorenzo cantaba, entonces: "Por una loca, puta azafata / lo suspendieron al Loco Serenata..."
Fue la autenticidad del potrero dentro de la cancha; y el culto de la bohemia fuera de ella. Doval fue un representante del juego como osadía, un militante inquebrantable del carécter lúdico de este deporte. Fue espejo de un equipo que dejó huellas y leyendas a su paso: Los Carasucias de San Lorenzo, aquel grupo que se ganó un lugar en la historia, a pesar de que nunca salió campeón. Sucede que ellos fueron una suerte de refundadores de un modo de entender el fútbol en un tiempo en el que comenzaba a imponerse la mecánica táctica y la maquinaria atlética venida desde Europa. También eran tiempos de desenfado. Al respecto, Naum Zalcman, redactor de la revista San Lorenzo en aquellos días de Carasucias, recordó alguna vez a la revista Mística: "Un domingo a la noche, vi que se abría la puerta de un ascensor del Hotel Argentino (donde se concentraba el plantel). Adentro iban Victorio Casa, Veira, y Doval, con dos viejitas de más de ochenta años al borde del desmayo. Después me contaron que el Loco había pegado un grito de horror por lo feas que eran. Casi las mata". Existen mil anécdotas capaces de retratar aquella impronta. En 1964, junto a su socio y amigo Héctor Veira, protagonizó un episodio desopilante: en una gira por Centroamérica con San Lorenzo, un papagayo, animal muy respetado y venerado en Guatemala, no paraba de chillar en el hotel. Sin tener conciencia de lo que representaba el pájaro para los lugareños, tramaron la desaparición del ave multicolor y se generó un escándalo que llegó a las autoridades nacionales. Sostiene la mitología que el papagayo terminó ahogado en la pileta.
El periodista y escritor Juan Sasturain lo describió alguna vez en el diario Página/12: "(...) Que Narciso Doval, además de tocarle (o no) el culo a una azafata en episodio emblemático y representativo en todo sentido, haya sido después durante largos años ídolo en el Flamengo de Río habla de una condición excepcional: para un criollo –o para cualquiera– jugar de wing en Brasil es como llegar a ser profesor de Metafísica en una universidad alemana". Sí, El Loco más lindo hizo eso: fue el mejor en el territorio de los mejores. Consiguió lo inédito: resultó campeón y goleador con los dos gigantes del fútbol carioca, Fla y Flu. E hizo un gol de esos que suceden sólo en la imaginación de un niño dispuesto a soñar instantes mágicos: en 1972, por la final del Estadual, su Flamengo -entonces conducido por Mario Zagallo- definía frente a su rival histórico en un día histórico. Se cumplían 150 años de la Independencia del Brasil y el Maracaná era una fiesta colmada de gente (136.829 personas pagaron entrada aquel 7 de septiembre). Doval, rubio, sonriente, estelar, hizo el gol consagratorio. Se gritó por varios días y más noches. En 1976, volvió a ser superhéroe: con la camiseta tricolor de Fluminense resolvió en el último minuto la final del Carioca frente a Vasco da Gama. El mito ya habitaba los rincones de Río de Janeiro: Doval, como Sansón, jugaba mejor con el pelo largo.
Fue maravilloso en la Cidade Maravilhosa. Y también en la Buenos Aires de su nacimiento. Horacio Ferrer, poeta y celebridad del tango, es hincha de Huracán. Y muy bien conoce a los archirrivales del vecindario. También a los protagonistas de ese clásico que es el más porteño de todos. Un clásico de locos, como el estupendo Doval, quien lo vivió con las dos camisetas. El hombre alguna vez lo vio a Doval en un campo de juego. Con la melena y con su destino de crack. Casualidad o no tanto, la canción Balada para un loco -obra mágica de Ferrer- parece contarlo de varios modos a Narciso: "Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao... / No ves que va la luna rodando por Callao; / que un corso de astronautas y niños, con un vals, / me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá! / Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao... / Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión; / y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!... / el loco berretín que tengo para vos: / ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! / Cuando anochezca en tu porteña soledad, / por la ribera de tu sábana vendré / con un poema y un trombón / a desvelarte el corazón. / ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! / Como un acróbata demente saltaré, / sobre el abismo de tu escote hasta sentir / que enloquecí tu corazón de libertad... / ¡Ya vas a ver!" Doval era eso también. Y un tango caminando las arenas de Ipanema.
La muerte lo encontró pronto, desprevenido y festejando. Una madrugada de octubre de 1991, Doval falleció en la puerta de la discoteca New York City, en Buenos Aires. Tenía 47 años. Los diarios recordaron su historia. En las necrológicas había alegrías contadas. En Río de Janeiro lo lloraron juntos los que ni se miraban a la cara. Sus amigos de siempre no lo podían creer. El Loco invencible ya no estaba para obligarlos a la risa. Doval se había ido. Y no sabía que nunca sería olvidado...
Texto pulicado por el autor del Blog en Planeta Redondo, de Clarin.com
Así jugaba Doval, uno de los grandes protagonistas de los años 60 y 70. Con el Globo de Newbery jugó en 1971.
martes, agosto 25, 2015
La constelación estrellada
Huracán, más allá del desenlace (el equipo finalizó décimo, a 22 puntos del campeón Racing), había armado un plantel muy destacado para 1961, con evidentes intenciones de dar el golpe, de pelear arriba, dos años después del título de San Lorenzo.
Entre sus defensores tenía a Miguel Vidal y Carlos Arredondo; contaba con Vladislao Cap y con los últimos días de Néstor Rossi en el mediocampo; y hacia adelante estaban Norberto Menéndez (uno de los grandes delanteros de la década del 60; la contratación más cara del año en el fútbol argentino), Ernesto Humberto Juárez y Juan Alberto Castro, todos futbolistas que en algún momento vistieron la camiseta de la Selección.
Pero no pudo ser. Los nombres no pudieron modificar el destino. Se trató, en definitiva, de una constelación estrellada.
martes, agosto 11, 2015
Querido Cordobés
Sebastían Viberti, El Cordobés, El Cabezón, Zapatones. Fue, quizá, el mejor de los futbolistas que ofreció Huracán en la década del 60. Un patrón, un líder, un mediocampista guapo de verdad. Un tipo siempre querido bajo el cielo de Parque de los Patricios. En esta imagen, hecho esa figurita que todos los Quemeros querían tener en el album. Ahora, en estos días de revisión histórica, su nombre -cuentan- ocupará en el futuro inmediato la puerta que le corresponde, la número cinco.
domingo, octubre 12, 2014
Un campeonato de 35 años
Tabla de posiciones histórica de las primeras 35 temporadas del Profesionalismo (1931 a 1965), publicada a mediados de los años sesenta por la revista Sport, de Editorial Atlántida. Sólo están contemplados los 19 equipos que participaron hasta entonces en más de diez campañas en la máxima categoría. Incluye los descuentos de puntos a River (dos en 1958) y a Racing (cuatro en 1948). No contabiliza los puntos obtenidos en ocasión de desempates. Huracán, uno de los seis intocables de Primera, se ubica sexto.
Arriba: Jorge Ginarte, Roberto Hornes, Alberto Dopacio, Raúl Poncio, Carlos Buttice y Ernesto Jáuregui. Abajo: Tito Gómez, Eladio Zarate, Federico Horster, Miguel Loayza y Roberto Brookes.
El equipo de 1965, que finalizó en el puesto 12, junto a Independiente, tras 11 victorias, 9 empates y 14 derrotas. Un detalle: entre 1963 y 1966 no hubo descensos por decisión de la AFA. De algún modo, sin querer queriendo, cuando la posibilidad del título quedaba lejos (como en el 65), sólo se competía por esa inmensa tabla histórica del Profesionalismo, que cumplía sus primeros 35 años.
miércoles, febrero 12, 2014
Gritalo Araquem
El mejor brasileño de la historia de Huracán, Edemil Araquem de Melo. Acá, en un gol sin relato, frente a Rosario Central, en el Palacio Ducó, en 1968. Para que lo gritemos y le demos vida y recuerdo.
martes, enero 28, 2014
El Cielo y su Botín de Oro
El entierro de Guillermo Stábile, en 1967. El día en el que este Superhéroe Quemero llevó su Botín de Oro al Reino de los Cielos.
domingo, enero 05, 2014
Sìvori de La Quema
Luis Seijo, presidente de Huracán, en 1968. Tenía un sueño en marcha: contratar a Enrique Omar Sívori, crack inmenso. "Tendremos que pelearlo con Boca y con River", decía. Otro tiempo. Otro Huracán, ese que quería al Sívori de La Quema. Al final, el delantero de San Nicolás se quedó en el Napoli.
domingo, diciembre 29, 2013
Dibuje, Loayza, dibuje
Miguel Loayza fue uno de los mejores futbolistas extranjeros que pasaron por Huracán. Este peruano nacido en Loreto ya había salido campeón con el Barcelona y con Boca. En 1965 disputó su primera temporada bajo el cielo de Parque de los Patricios. En 1967, tras un paso por River, volvió al Globo de Newbery y escuchó aplausos de todos. En total, aportó 31 goles en 75 encuentros. Era la figurita del Huracán de esos días.
viernes, octubre 18, 2013
Qué lindo que es golear
Huracán ante San Lorenzo, 3-0 en La Bombonera, en 1969. Un placer, un lujo. El primero lo hizo Miguel Brindisi, el segundo Hugo Tedesco y el tercero Luis Giribet. Falta el relato. Los goles los gritamos nosotros, enemigos del silencio.
miércoles, julio 10, 2013
Luna de Ringo
Ringo Bonavena, fenómeno popular y récord. No sólo por el rating de su pelea frente a Ali, en el Madison Square Garden de Nueva York. También por su convocatoria en el Luna Park. Hubo más de 25 personas para verlo ser el campeón de la Argentina en la categoría Pesados, en 1965. Afuera se quedaron muchos esperando por escuchar la victoria de uno de los más Quemeros de los Quemeros, el Ringo del Luna.
miércoles, abril 10, 2013
Jerarquía de Selección
Miguel Angel Vidal, en la tapa de El Gráfico. Era un defensor de clase internacional. Proclive a salir jugando y preciso con la pelota en los pies, llegó a Huracán en 1958, tras formarse y ascender a la máxima categoría con Argentinos. En el club se quedó hasta 1964. En total disputó 163 encuentros e hizo tres goles. A pesar de que en ese tiempo Huracán no fue protagonista central en la máxima categoría, sus buenos rendimientos le abrieron las puertas de la Selección. Disputó 16 encuentros con la camiseta albiceleste y así ocupa el octavo lugar entre los futbolistas de Huracán con presencia en el equipo nacional. Lo superan sólo siete glorias inobjetables: René Houseman (55), Miguel Brindisi (44), Osvaldo Ardiles (40), Jorge Carrascosa (26), Jorge Alberti y Norberto Méndez (ambos 22) y Herminio Masantonio (19). No es azar ni casualidad. En definitiva, Vidal tenía jerarquía de Selección.
jueves, abril 04, 2013
El delantero de Perón
Elio Montaño, en la tapa de El Gráfico, con el Globo de Newbery. En Huracán dejó un muy buen recuerdo.
Por Miguel Angel Lara*
La Navidad de 1955 no fue la que esperaba Juan Domingo Perón cuando empezó ese año. Después de ser elegido presidente argentino en 1946 (52,84% de los votos) y en 1951 (63,40%), el 16 de septiembre fue derrocado por el golpe de Estado, conocido como la Revolución Libertadora. El general Eduardo Leonardi y el almirante Isaac Francisco Rojas daban inicio a una dictadura militar que iba pasar a manos de Pedro Eugenio Aramburu (asesinado por Montoneros en 1970) el 13 de noviembre al considerar los militares que Leonardi se estaba mostrando demasiado blando con el peronismo. Un golpe dentro del golpe.
Después de pasar por Paraguay, Perón se instaló en Panamá, donde le sorprendieron las fiestas navideñas rodeado de sus fieles planificando lo que sería el futuro del general. El día 23 de diciembre, Perón recibió una visita que le sacó de planos, cuentas y llamadas a embajadas y consulados. En la puerta de su residencia en el hotel Washington, en la ciudad de Colón, estaba Elio Rubén Montaño, delantero que saltó a la fama en Newlle's, pasó en Boca una temporada y encontró su hueco entre las estrellas del fútbol argentino en Huracán. El 'Loco' Montaño nunca escondió su peronismo (su familia obtuvo ayudas de la fundación social Eva Perón) y su vida se complicó con la salida del poder de Perón.
Con su equipo de gira por Centroamérica después de acabar el campeonato con tres derrotas seguidas (Estudiantes, Rosario y San Lorenzo), Montaño decidió aprovechar la estancia en Panamá para visitar a Perón. Los 100 dólares que tenía de prima por la gira los empleó para viajar de la capital del país hasta Colón (80 kilómetros). El general, amante del deporte, tenía grandes referencias del punta a pesar de que en Boca las cosas le fueron mal y su fútbol de calidad y elegancia fue derrotado en La Bombonera por la eficacia ante el gol de José Pepino Borello.
La charla fue larga. Perón se puso al día de lo que pasaba en su país a través de la visión de uno de los suyos pero sin estar 'intoxicado' por el día a día del exilio. Hablaron de fútbol y Perón le explicó que su ausencia en la selección que estuvo los Juegos Panamericanos de México en marzo, que en fútbol tuvo a Argentina como campeona, se debió su peronismo. Él no quiso creerlo.
Huracán no espero a la vuelta del 'Tuerto', otro de sus motes gracias a un brutal golpe en la cara cuando jugaba en Boca. Tal fue la patada que un compañero se acercó a él para decirle: "Tomá tuerto, se te cayó el ojo". Montaño regresó por su cuenta a Buenos Aires días después que su equipo. Nada más pisar el aeropuerto de Ezeiza le estaban esperando una unidad de la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado). Su reunión había sido tema estelar en el número 11 de la bonaerense calle del 25 de mayo. La conclusión fue que el delantero de Huracán regresaba a su país con un mensaje de Perón . Allí estuvo el futbolista retenido más de doce horas. La pregunta era siempre la misma: "¿Qué le dio Perón en Panamá?". Hartó de que no le creyeran, y como el mismo Montaño explicó en la Revista Peronista, llegó un momento en el que decidió actuar de otra forma. Al oír la pregunta por enésima vez, el 'Loco' se fue con los brazos abiertos a por el militar y le dijo: "Esto, un abrazo". La respuesta fue ir directo al calabozo. Se le aplicaba la Ley 1461 por la que se castigaba por violar la orden que prohibía "exhibir símbolos peronistas, entonar cánticos y, mucho menos, mencionar los nombres de Perón y Eva Duarte".
Liberado al no poder demostrase nada, Montaño volvió a jugar con Huracán, pero el incidente, como ya le había dicho Perón, le sacó de la lista de la selección que estuvo en los Juegos Panamericanos de México. En Parque Patricios, estadio de Huracán, fue despedido más de una vez después de un buen partido al grito de "Perón, Perón" para desesperación de los militares, que preferían cuando las aficiones rivales le gritaban "gorilón, gorilón" (gorila es el término despectivo con el que en Argentina se conoce a los peronistas).
Con la presión policial cada vez más agobiante, Montaño (que nació en Casilda en 1929 y cuya carrera profesional arrancó en Newll's) decidió cruzar el Río de la Plata para jugar en Peñarol para ocupar el lugar de un mito, Pepe Schiaffino, autor de uno de los dos goles charrúas en el 'Maracanazo'. La prensa uruguaya valoró más su perfil político que sus goles: "Peñarol contrata a un delantero peronista".
El apodo de 'Loco' no era gratuito. A lo largo de su carrera dio motivos para ello. Habitual a la vida nocturna, la fiesta y los cabarets, un día se encontró con un grupo de directivos esperándole a la puerta de su casa de Montevideo. Eran casi las siete de la mañana. Montaño ni se inmutó: "Buenos días, señores. ¿Cómo están? Salí pronto a pasear. Hace un lindo día ¿eh? Aprovéchenlo". En otra ocasión, regresando tras un partido con Rosario Central (donde coincidió con Menotti), Montaño le quitó el diario Crítica a su compañero Federico Vairo y como manera de protesta por lo que vio escrito en el periódico le pegó fuego. El incidente, en pleno vuelo, hizo que se tuvieran que utilizar mantas para sofocar el fuego y que los jugadores de Central tuvieran que dar explicaciones al tomar tierra. Jugando con Peñarol, en el estadio Centenario, ante Rampla Juniors, un defensa le dio una patada tremenda. Montaño arrancó un trozó de césped y se fue a por su rival. "Tomá caballo, es la hora de comer", le dijo. El árbitro, a su lado, no pudo contener una carcajada.
A Menotti le sacó tanto de sus casillas que le expulsaron… siendo su compañero. Era un partido de Central con Atlante. Los 'canallas' ganaban 4-0 y la voz de Montaño narra lo que pasó en una entrevista de una televisión argentina: "El Gitano Juárez me dice: al flaco Menotti no se la des, vas a ver cómo te putea. Ganábamos 4-0 y nos pusimos de acuerdo para amargarle y dejarlo pagando. "¡La puta que te pario, 'Tuerto’ hijo de puta!" me gritaba. Así todo el segundo tiempo. Poco antes del final voy a sacar de lateral y le digo: "¿La querés, Flaco? Se la di pero la agarró al vuelo y casi me mata del pelotazo. El árbitro le echó".
Ese es Elio Rubén Montaño, el delantero al que presidente de Hurcacán firmó el contrato con un revólver del 45 encima de la mesa, un genio en el campo, pólvora fuera del mismo y hasta hoy, a sus 83 años, peronista convencido. Hoy vive en una pequeña pensión cerca del estadio de Parque Patricios con la pensión que la AFA da a los jugadores que alguna vez vistieron la albiceleste.
*Texto publicado en el diario Marca, de España.
Por Miguel Angel Lara*
La Navidad de 1955 no fue la que esperaba Juan Domingo Perón cuando empezó ese año. Después de ser elegido presidente argentino en 1946 (52,84% de los votos) y en 1951 (63,40%), el 16 de septiembre fue derrocado por el golpe de Estado, conocido como la Revolución Libertadora. El general Eduardo Leonardi y el almirante Isaac Francisco Rojas daban inicio a una dictadura militar que iba pasar a manos de Pedro Eugenio Aramburu (asesinado por Montoneros en 1970) el 13 de noviembre al considerar los militares que Leonardi se estaba mostrando demasiado blando con el peronismo. Un golpe dentro del golpe.
Después de pasar por Paraguay, Perón se instaló en Panamá, donde le sorprendieron las fiestas navideñas rodeado de sus fieles planificando lo que sería el futuro del general. El día 23 de diciembre, Perón recibió una visita que le sacó de planos, cuentas y llamadas a embajadas y consulados. En la puerta de su residencia en el hotel Washington, en la ciudad de Colón, estaba Elio Rubén Montaño, delantero que saltó a la fama en Newlle's, pasó en Boca una temporada y encontró su hueco entre las estrellas del fútbol argentino en Huracán. El 'Loco' Montaño nunca escondió su peronismo (su familia obtuvo ayudas de la fundación social Eva Perón) y su vida se complicó con la salida del poder de Perón.
Con su equipo de gira por Centroamérica después de acabar el campeonato con tres derrotas seguidas (Estudiantes, Rosario y San Lorenzo), Montaño decidió aprovechar la estancia en Panamá para visitar a Perón. Los 100 dólares que tenía de prima por la gira los empleó para viajar de la capital del país hasta Colón (80 kilómetros). El general, amante del deporte, tenía grandes referencias del punta a pesar de que en Boca las cosas le fueron mal y su fútbol de calidad y elegancia fue derrotado en La Bombonera por la eficacia ante el gol de José Pepino Borello.
La charla fue larga. Perón se puso al día de lo que pasaba en su país a través de la visión de uno de los suyos pero sin estar 'intoxicado' por el día a día del exilio. Hablaron de fútbol y Perón le explicó que su ausencia en la selección que estuvo los Juegos Panamericanos de México en marzo, que en fútbol tuvo a Argentina como campeona, se debió su peronismo. Él no quiso creerlo.
Huracán no espero a la vuelta del 'Tuerto', otro de sus motes gracias a un brutal golpe en la cara cuando jugaba en Boca. Tal fue la patada que un compañero se acercó a él para decirle: "Tomá tuerto, se te cayó el ojo". Montaño regresó por su cuenta a Buenos Aires días después que su equipo. Nada más pisar el aeropuerto de Ezeiza le estaban esperando una unidad de la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado). Su reunión había sido tema estelar en el número 11 de la bonaerense calle del 25 de mayo. La conclusión fue que el delantero de Huracán regresaba a su país con un mensaje de Perón . Allí estuvo el futbolista retenido más de doce horas. La pregunta era siempre la misma: "¿Qué le dio Perón en Panamá?". Hartó de que no le creyeran, y como el mismo Montaño explicó en la Revista Peronista, llegó un momento en el que decidió actuar de otra forma. Al oír la pregunta por enésima vez, el 'Loco' se fue con los brazos abiertos a por el militar y le dijo: "Esto, un abrazo". La respuesta fue ir directo al calabozo. Se le aplicaba la Ley 1461 por la que se castigaba por violar la orden que prohibía "exhibir símbolos peronistas, entonar cánticos y, mucho menos, mencionar los nombres de Perón y Eva Duarte".
Liberado al no poder demostrase nada, Montaño volvió a jugar con Huracán, pero el incidente, como ya le había dicho Perón, le sacó de la lista de la selección que estuvo en los Juegos Panamericanos de México. En Parque Patricios, estadio de Huracán, fue despedido más de una vez después de un buen partido al grito de "Perón, Perón" para desesperación de los militares, que preferían cuando las aficiones rivales le gritaban "gorilón, gorilón" (gorila es el término despectivo con el que en Argentina se conoce a los peronistas).
Con la presión policial cada vez más agobiante, Montaño (que nació en Casilda en 1929 y cuya carrera profesional arrancó en Newll's) decidió cruzar el Río de la Plata para jugar en Peñarol para ocupar el lugar de un mito, Pepe Schiaffino, autor de uno de los dos goles charrúas en el 'Maracanazo'. La prensa uruguaya valoró más su perfil político que sus goles: "Peñarol contrata a un delantero peronista".
El apodo de 'Loco' no era gratuito. A lo largo de su carrera dio motivos para ello. Habitual a la vida nocturna, la fiesta y los cabarets, un día se encontró con un grupo de directivos esperándole a la puerta de su casa de Montevideo. Eran casi las siete de la mañana. Montaño ni se inmutó: "Buenos días, señores. ¿Cómo están? Salí pronto a pasear. Hace un lindo día ¿eh? Aprovéchenlo". En otra ocasión, regresando tras un partido con Rosario Central (donde coincidió con Menotti), Montaño le quitó el diario Crítica a su compañero Federico Vairo y como manera de protesta por lo que vio escrito en el periódico le pegó fuego. El incidente, en pleno vuelo, hizo que se tuvieran que utilizar mantas para sofocar el fuego y que los jugadores de Central tuvieran que dar explicaciones al tomar tierra. Jugando con Peñarol, en el estadio Centenario, ante Rampla Juniors, un defensa le dio una patada tremenda. Montaño arrancó un trozó de césped y se fue a por su rival. "Tomá caballo, es la hora de comer", le dijo. El árbitro, a su lado, no pudo contener una carcajada.
A Menotti le sacó tanto de sus casillas que le expulsaron… siendo su compañero. Era un partido de Central con Atlante. Los 'canallas' ganaban 4-0 y la voz de Montaño narra lo que pasó en una entrevista de una televisión argentina: "El Gitano Juárez me dice: al flaco Menotti no se la des, vas a ver cómo te putea. Ganábamos 4-0 y nos pusimos de acuerdo para amargarle y dejarlo pagando. "¡La puta que te pario, 'Tuerto’ hijo de puta!" me gritaba. Así todo el segundo tiempo. Poco antes del final voy a sacar de lateral y le digo: "¿La querés, Flaco? Se la di pero la agarró al vuelo y casi me mata del pelotazo. El árbitro le echó".
Ese es Elio Rubén Montaño, el delantero al que presidente de Hurcacán firmó el contrato con un revólver del 45 encima de la mesa, un genio en el campo, pólvora fuera del mismo y hasta hoy, a sus 83 años, peronista convencido. Hoy vive en una pequeña pensión cerca del estadio de Parque Patricios con la pensión que la AFA da a los jugadores que alguna vez vistieron la albiceleste.
*Texto publicado en el diario Marca, de España.
jueves, diciembre 20, 2012
Tito, una figurita
Tito Manuel Gómez no fue un crack de la historia de Huracán. Pero en los años sesenta realizó aportes valiosos. Entre 1965 y 1970, disputó 119 partidos y convirtió 13 goles. Jugaba como mediocampista en tiempos en los que el Globo de Newbery estaba consolidado en Primera, incorporaba jugadores relevantes, pero no podía protagonizar en lo alto de la tabla. En el año de la figurita, 1966, marcó tres tantos en 36 encuentros (fue uno de los que más presencias tuvo en el plantel). Aquí, este módico homenaje.
lunes, noviembre 28, 2011
Una primavera en Brasil
Sebastián Viberti, en la tapa de El Gráfico, en los años 60. Fue un protagonista clave de aquel tiempo, de un Huracán consolidado en Primera pero con protagonismo escaso en la pelea grande. Sin embargo, en aquellos dìas de contrataciones relevantes, de muchos clásicos perdidos y de realidad de mitad de tabla, el Globo de Newbery anduvo por Brasil y dejò su huella. El siguiente mail me llegó al Blog hace algunos meses. Lo mandó Mauricio Neves, periodista e historiador del Internacional de Lages. Huracán, también presente en Brasil; también haciendo historia.Olá.
Lamento o descenso do Huracán. É o único time argentino que já jogou em minha cidade, Lages. Foi no dia 27 de novembro de 1966.
O Internacional de Lages, então campeão do estado de Santa Catarina, recebeu o Huracán para a inauguração do Estádio Vermelhão.
Este ano publicarei a história do Internacional em livro. Terá uma foto do Huracán.
Abraços e longa vida ao Huracán.
Mauricio Neves.
PS: o jogo de 1966 foi o seguinte:
Internacional 0x1 Huracán (Argentina)
27 de novembro de 1966 – Inauguração do Vermelhão
Estádio Vermelhão – Lages
Árbitro: José Carlos Bezerra
Inter*: J. Batista, Nicodemus, Leoquídio, Setembrino e Carlinhos; Dair e Osvaldo (Roberto Caramuru); Zezé, Ricardo, Puskas e Anacleto (Abílio).
Huracán: Raúl Navarro, Jorge Ginarte, Juan Carlos Devoto e Ernesto Jauregui; Viberti e Tarchini; Tedesco, Tito Gómez, Eladio Zarate (Nogara), Raúl Poncio e Caballero.
Gol: Caballero aos 35 do 2° tempo.
Más:
Algunos detalles de Inter de Lages, en Wikipedia.
jueves, febrero 17, 2011
Miguel, de ayer a hoy
Año 1969, entrevista al entonces debutante Miguel Angel Brindisi. Un retrato de su vínculo con su barrio, Parque de los Patricios. Eran los tiempos en los que le decían Bife, por la carnicería de su viejo. Esa historia de Miguelito y Huracan, que nacía como un entusiasmo, tiene ahora su capítulo más bravo: evitar el descenso del club.
domingo, enero 18, 2009
De lo increíble a lo real
Una formación de 1961. Esa temporada Huracán fue protagonista central del mercado de pases. Realizó la transferencia más onerosa del año con la llegada de Norberto Menéndez. Hoy, aquello parece increìble.Hace 48 años, para la temporada de 1961, Huracán sacudió el mercado con la incorporación de varios jugadores importantes. Incluso la llegada de Norberto Menéndez resultó la suma récord de esa temporada en cuanto a pases. También llegó entonces Vladislao Cap. Y contaba en el plantel con varios otros jugadores de Selección: Carlos Arredondo, Miguel Vidal, Juan Castro y Ernesto Juárez. Y hasta los últimos destellos del inmenso Néstor Rossi. En la foto, arriba: Arredondo, Vidal, Santos, Cap, Alarcón y Novarini. Abajo: Juárez, Reznik, Eduardo Domínguez, Menéndez y Diz. A pesar de los refuerzos, aquel equipo no realizó una buena campaña: merodeó en la intrascendencia (terminó décimo, a 22 puntos del campeón Racing). Sin embargo, aquellos días previos al inicio de la temporada de 1961 resultan el perfecto contraste de estos días.
Pero hay ejemplos emblemáticos más cerca en el tiempo. Para 1975 Huracán contrató a Osvaldo Ardiles, uno de los mejores mediocampistas del fútbol local, ya con chapa internacional. Para 1991, no tan lejos de esta actualidad, el club sumó a José Tiburcio Serrizuela, finalista del Mundial de Italia un año antes, y a un crack sin tiempo como Claudio Borghi. Se trata de detalles que, por oposición, sirven como contexto de una realidad que molesta: Huracán pasó de ser protagonista del mercado de pases a una suerte de mendigo a la espera de un milagro.
Actualidad:
La derrota ante Atlético Tucumán, en Olé.
Post publicado desde Valparaíso, Chile.
lunes, junio 16, 2008
1969: En la mitad del camino
El equipo de Huracán, en 1969. Fue el primer año en el que jugaron juntos dos glorias del club: Miguel Brindisi y Carlos Babington, quien debutó esta temporada.Huracán realizó una campaña que, como en gran parte de la década, merodeó entre el protagonismo, la pretensión inicial de pelear el título y la decepción de quedarse a mitad de camino. Sucedió en los dos torneos, pero sobre todo en el Nacional, que se jugó en la segunda parte del año.
El equipo debutó en el Metropolitano el 21 de febrero y perdió frente a Quilmes (0-1, de visitante). Formó parte del grupo B y terminó cuarto entre once equipos, de los cuales los dos primeros accedían a las semfinales. Aquella derrota inaugural, más las dos sufridas contra Platense y la caída frente a Deportivo Morón se parecieron mucho a las razones de no haber accedido al tramo decisivo. En este grupo B se clasificaron Racing y River, a los que Huracán no consiguió derrotar. Sin embargo, lo mejor para el Globo de Newbery en este Metropolitano sucedió en los clásicos frente a San Lorenzo, que finalizó quinto en el grupo A. Huracán se impuso en los dos interzonales: en el primero, 2-1 en el Gasómetro; en el segundo, 3-1 en La Bombonera.
La campaña en el primer certamen de la temporada permitió la clasificación para el Nacional: lo realizado en este torneo, en el que participaron 18 equipos, fue casi insólito. Disputadas diez de las 17 fechas, Huracán marchaba con paso de campeón: tenía siete victorias, dos empates y sólo una derrota (curiosamente, 0-3 frente a Sportivo Desamparados, como local en la cancha de Ferro). Con los goles de Luis Giribet, el fútbol pleno de Miguel Brindisi y la seguridad de Raúl Navarro (este año estableció el récord de 738 minutos con el arco invicto), Huracán iba tras los pasos de su quinto título de Liga. Pero no, de repente, ese equipo para el entusiasmo se desvaneció y sumó apenas un punto en las siete fechas que quedaban. En consecuencia, terminó octavo, igualado con Racing. Un dolor, considerando aquel arranque de festejos repetidos.
Campaña:
Metropolitano: Cuarto, grupo B. G 8; E 8; P 6 / GF 38; GC 29.
Nacional: Octavo*. G 7; E 3; P 7 / GF 22; GC 18.
*Igualado con Racing.
Posiciones:
Metropolitano:
1. Chacarita.
2. River (finalista).
3. Racing (semifinalista).
3. Boca (semifinalista).
Nacional:
1. Boca 29 pts.
2. River* 27 pts.
3. San Lorenzo 27 pts.
*Fue subcampeón tras derrotar a San Lorenzo en el desempate.
Figuras:
Metropolitano:
1. Miguel Brindisi, mediocampista.
2. Luis Giribet, delantero.
3. Hugo Tedesco, delantero.
3. Alberto Dopacio, defensor.
Nacional:
1. Raúl Navarro, arquero.
2. Luis Giribet, delantero.
3. Miguel Brindisi, mediocampista.
3. Rodolfo Vilanoba, defensor.
Partidos para la historia:
1. 22/6: Huracán 3-San Lorenzo 1. En la cancha de Boca, Huracán completó un valioso ritual del Metropolitano: ganarle a San Lorenzo.
2. 20/4: San Lorenzo 1-Huracán 2. Fue el primer triunfo como visitante en el clásico desde 1956.
3. 5/10: Huracán 5-San Lorenzo de Mar del Plata 0. Máximo goleada del equipo en la temporada. Con el añadido de que sucedió ante un San Lorenzo.
Plantel:
Metropolitano: Luis Abdenur (4); Edemil Araquem de Melo (11, 4); Carlos Babington (7); Miguel Brindisi (18, 8); Alberto Cabaleiro (1, 1); Edgardo Cantú (22); Rodolfo Chazarreta (16, 1); José Diez (16); Alberto Dopacio (20); Héctor Fresneda (5); Luis Giribet (22, 10); Tito Manuel Gómez (7); Néstor Hernandorena (7); Francisco Lavorato (1); José Antonio López (1); Juan Carlos López (5); Nelson López (7); Leonardo Mansueto (1); José Meija (14, 2); Raúl Navarro (15); Alfredo Obberti (3); Jorge Olmedo (10); Hugo Tedesco (17, 8); Sebastián Viberti (5) y Rodolfo Vilanoba (20, 2).
Nacional: Luis Abdenur (3); Edemil Araquem de Melo (7, 1); Carlos Babington (5, 1); Miguel Brindisi (17, 5); Daniel Buglione (4); Edgardo Cantú (16); Rodolfo Chazarreta (9); José Diez (10); Alberto Dopacio (6); Luis Giribet (17, 9); Tito Manuel Gómez (3); Néstor Hernandorena (3); Juan Carlos López (5); Nelson López (13); José Meija (8); Raúl Navarro (14); Alfredo Obberti (12, 4); Jorge Olmedo (15, 1); Enrique Ramírez (1); Hugo Tedesco (2); Sebastián Viberti (10) y Rodolfo Vilanoba (17).
martes, mayo 27, 2008
1968: Protagonismo y desilusiones
Edemil Araquem de Melo llegó a Huracán este año en medio de una gran expectativa. Fue uno de los seis brasileños que se pusieron el Globo de Newbery en el pecho. Entre 1968 y 1972 disputó 58 partidos e hizo 19 goles. Su mejor temporada fue la inaugural: convirtió 14 tantos en 30 encuentros y se ganó la simpatía del público. Era duro, pero con facilidad para moverse dentro del área. Los otros brasileños de Huracán en Primera fueron: Rudymar Gomes Machado (delantero; 25 partidos y 9 goles, en 1960), José Luis Dacunto (h) (mediocampista; 8 partidos entre 1967 y 1968), Marcos Pereira Martins (wing; 33 y 1, en 1972), Roberto Gaucho (delantero; 9 y 1, en 1995) y Marcelo Da Silva Lima (defensor; 4 encuentros en la 2002/03). La temporada de 1968 comenzó con el Metropolitano: el 3 de marzo, en el Ducó, Huracán cayó 2-0 ante Chacarita. Sin embargo, lo mejor del equipo se observó en ese torneo. Fue protagonista del grupo B, en el que sumó 26 puntos (dos más que los que le sirvieron a Estudiantes La Plata para acceder a las semifinales en el grupo A). Esa derrota inaugural más la caída ante Tigre (0-1 en Victoria) y los dos empates frente al irregular Argentinos (0-0 y 2-2) se parecieron mucho a las razones de no haber accedido al tramo decisivo del Metro.
En los partidos interzonales, Huracán afrontó el clásico frente a San Lorenzo. Y no se trató de un año más: el equipo de Boedo de esa temporada, conocido como Los Matadores, fue el campeón invicto (16 victorias y ocho empates). Sin embargo, no pudo derrotar al archirrival de Parque de los Patricios. El primer encuentro, disputado el 12 de mayo, en el Ducó, igualaron sin goles. La revancha sucedió el 27 de julio, en el Gasómetro, y también hubo empate: 2-2.
El cuarto puesto en su grupo le permitió a Huracán clasificarse para el Nacional, que se desarrolló entre agosto y diciembre, con la participación de 16 equipos. La campaña resultó desencantadora: una sucesión de actuaciones erráticas mezcladas con goleadas (como el 7-1 ante San Martín de Tucumán, en Parque de los Patricios) y mejorías. Lo más destacado del equipo en el recorrido por el segundo torneo del año fue la capacidad goleadora de Edemil Araquem de Melo, quien hizo 10 tantos en 14 encuentros. De todos modos, los gritos felices del delantero brasileño apenas alcanzaron para dosificar la decepcionante campaña en el Nacional.
Campaña:
Metropolitano: Cuarto, grupo B. G 10; E 6; P 6 / GF 29; GC 18.
Nacional: Noveno. G 5; E 3; P 7 / GF 23; GC 22.
Posiciones:
Metropolitano:
1. San Lorenzo.
2. Estudiantes (finalista).
3. River (semifinalista).
3. Vélez (semifinalista).
Nacional*:
1. Vélez 22 pts.
2. River 22 pts.
3. Racing 22 pts.
*Vélez se consagró campeón en el mini torneo desempate: se impuso por diferencia de goles ante River. Racing perdió los dos encuentros y finalizó tercero.
Figuras:
Metropolitano:
1. Raúl Navarro, arquero.
2. Jorge Olmedo, mediocampista.
3. Edgardo Cantú, defensor.
3. Leonardo Mansueto, defensor.
Nacional:
1. Edemil Araquem de Melo, delantero.
2. Jorge Olmedo, mediocampista.
3. José Diez, defensor.
Partidos para la historia:
1. 9/6: Huracán 8-Gimnasia La Plata 0. La mayor goleada de la temporada y en el historial frente al equipo del Bosque. Es la tercera máxima goleada de Huracán en toda su historia y la segunda en el Profesionalismo. Además, sólo en otros seis partidos, Huracán consiguió tantos o más goles: 10-1 a Comercio (1914); 10-4 a Central (1945); 9-3 a Tigre (1938); 9-0 a Colón (1970); 9-2 a Unión de Villa Krause (en 1986, por el Nacional B) y 8-2 a Juventud Alianza, de San Juan (1967).
2. 13/10: Huracán 7-San Martín de Tucumán 1. Fue la mejor actuación del equipo en el Nacional.
3. 12/11: Huracán 1-River 0. Buena victoria ante uno de los principales protagonistas de la temporada: semifinalista del Metropolitano y tercero tras el desempate en el Nacional.
Plantel:
Metropolitano: Edemil Araquem de Melo (16, 4); Miguel Brindisi (5, 1); Alberto Cabaleiro (4); Edgardo Cantú (21, 1); José Dacunto (h) (1); Juan Devoto (9); Jorge Davino (6); José Diez (22); Víctor Donato (6, 1); Alberto Dopacio (4); Omar Fernández (13); Tito Manuel Gómez (19, 1); Miguel Loayza (13, 2); Leonardo Mansueto (22); Raúl Navarro (22); Jorge Olmedo (22, 7); Oscar Storti (1); Hugo Tedesco (11, 2); Luis Vera (10, 4) y Sebastián Viberti (16, 3).
Nacional: Edemil Araquem de Melo (14, 10); Miguel Brindisi (4); Edgardo Cantú (14); José Dacunto (h) (2); Jorge Davino (3); José Diez (15); Alberto Dopacio (12, 1); Omar Fernández (13); Tito Manuel Gómez (6, 1); Miguel Loayza (8, 4); Leonardo Mansueto (15); Héctor Modernell (3); Raúl Navarro (15); Jorge Olmedo (15, 3); Oscar Storti (1); Hugo Tedesco (9, 1); Luis Vera (13, 2) y Sebastián Viberti (11).
lunes, mayo 05, 2008
1967: Apenas destellos
Alfredo Obberti, El Mono, fue un producto genuino de Parque de los Patricios. Sin embargo, llegó a ser ídolo y referente en Newell's y en Los Andes. Debutó en Primera en 1962, a los 17, cuando ya jugaba en los seleccionados juveniles. No pudo consolidarse en el primero de sus tres ciclos en Huracán (1962/1964). Tras su destacado paso por Colón, en la B, regresó al club en 1966. En ese año y en el Metropolitano de 1967 exhibió lo mejor: su facilidad para llegar al gol. Hizo entre esos dos torneos 25 goles en 48 encuentros. Una curiosidad: en los restantes 26 partidos que jugó (incluyendo los de su regreso en 1969) sólo convirtió un tanto. Luego, ya con la camiseta de Newell's (foto), fue crack y campeón en 1974.La de este año fue una campaña con muchos altibajos y varios desencantos. En el Metropolitano, Huracán estuvo lejos de la pelea por llegar a las semifinales (terminó a nueve puntos de los dos clasificados de su grupo, Estudiantes y Racing) y se quedó afuera del Nacional (accedían los seis primeros de cada zona) en la última fecha: igualó sin goles contra Colón, en el Ducó. Y Quilmes, al vencer 2-1 a Atlanta, le sacó un punto de ventaja en la disputa de la sexta plaza.
En su recorrido por el primer torneo del año, Huracán sólo sumó dos puntos (1-1 ante Boca, de local, y 0-0 frente a Racing, en Avellaneda) en sus seis enfrentamientos contra equipos grandes. Contra San Lorenzo, cuarto en el grupo B, perdió los dos enfrentamientos interzonales: 0-2 en Parque de los Patricios y 1-2 en Boedo.
En el Promocional, ante rivales de menor jerarquía, el equipo tuvo algunas actuaciones relevantes. Entre ellas, tres goleadas frente a equipos del Interior: 8-2 ante Atlético de la Juventud Alianza, de San Juan; 4-0 a Racing de Córdoba; y 3-0 contra Sportivo Guzmán de Tucumán. Las dos primeras sucedieron en el Ducó; la segunda en el Jardín de la República. Sin embargo, la mejor noticia tuvo que ver con el debut de un pibe al que le decían Bife, que conocía cada rincón del barrio y que asomaba con inminencia de crack: Miguel Angel Brindisi. En ese torneo disputó diez encuentros e hizo tres goles.
De todos modos, el repunte exhibido en el Promocional no sirvió para cambiar la sensación agria de una temporada despojada de protagonismo. Se trató, apenas, de unos pocos destellos a modo de modesto consuelo.
Campaña:
Metropolitano: Séptimo, grupo A. G 5; E 10; P 7 / GF 30; GC 34.
Promocional: Segundo. G 9; E 3; P 2 / GF 36; GC 15.
Posiciones:
Metropolitano:
1. Estudiantes.
2. Racing (finalista).
3. Platense (semifinalista).
3. Independiente (semifinalista).
Nacional*:
1. Independiente 26 pts.
2. Estudiantes 24 pts.
3. Vélez 20 pts.
3. Rosario Central 20 pts.
*Huracán no participó.
Promocional:
1. Gimnasia La Plata 22 pts.
2. Huracán 21 pts.
3. Colón 18 pts.
Figuras:
Metropolitano:
1. Miguel Loayza, mediocampista/delantero.
2. Alfredo Obberti, delantero.
3. Jorge Ginarte, defensor.
3. Sebastián Viberti*, mediocampista.
*Participó del Sudamericano que se disputó en 1967 en Montevideo. Argentina fue subcampeón, luego de cuatro triunfos y una derrota (ante el campeón Uruguay). Viberti jugó dos partidos.
Promocional:
1. Jorge Davino, mediocampista.
2. Miguel Loayza, mediocampista/delantero.
3. José Diez, defensor.
Partidos para la historia:
1. 1/10: Huracán 8-Juventud Alianza, de San Juan 2. Impresionante resultado en el Ducó, en el Promocional. Sólo en otros seis partidos, Huracán consiguió tantos o más goles: 10-1 a Comercio (1914); 10-4 a Central (1945); 9-3 a Tigre (1938); 9-0 a Colón (1970); 9-2 a Unión de Villa Krause (en 1986, por el Nacional B) y 8-0 a Gimnasia La Plata (1968).
2. 16/4: Vélez 1-Huracán 2. El mejor triunfo del equipo en el Metropolitano, en el que sólo sumó cinco éxitos. El rival, que sería campeón al año siguiente, se quedó a dos puntos de acceder a las semifinales.
3. 12/11: Huracán 4-Racing de Córdoba 0. Otra goleada por el Promocional, la segunda en cuanto a diferencia en la campaña.
Plantel:
Metropolitano: Toribio Adorno (1); Miguel Alvarez (6, 1); Julio Bordatto (2); Alberto Cabaleiro (3); Edgardo Cantú (7); Jorge Davino (13, 1); Juan Devoto (10); José Diez (22, 1); Alberto Dopacio (3); Omar Fernández (14); Jorge Ginarte (21); Tito Manuel Gómez (11); Rolando Irusta (3); Miguel Loayza (13, 9); Alejo Medina (6, 1); Raúl Navarro (19); Alfredo Obberti (20, 11); Raúl Poncio (14); Eduardo Tarchini (2); Hugo Tedesco (21, 3); Luis Vera (12, 1) y Sebastián Viberti (19, 1).
Promocional: Julio Bordatto (7, 1); Miguel Brindisi (10, 3); Alberto Cabaleiro (1); Edgardo Cantú (14); José Dacunto (5); Jorge Davino (13, 11); José Diez (14, 1); Alberto Dopacio (4, 1); Omar Fernández (7); Oscar Fuentes (1, 3); Jorge Ginarte (13); Tito Manuel Gómez (5, 1); Rolando Irusta (3); Miguel Loayza (12, 10); Raúl Navarro (14); Alfredo Obberti (4); Raúl Poncio (4); Mario Sotera (2, 1); Eduardo Tarchini (1); Hugo Tedesco (14, 1); Luis Vera (7, 2) y Sebastián Viberti (2, 1).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









