martes, febrero 03, 2015

Una vuelta de Copas...


En la tapa de El Gráfico, en aquel 1974, aparecen Carlos Babington -aquel crack al que en días no tan lejanos averió el presidente de las sospechas- y Miguel Brindisi. Están abrazados, festejando. Era la escena final de un partido para guardar: 4-0 a Rosario Central, en la cancha de Vélez, para acceder al grupo semifinal de aquella Copa Libertadores. Aquella fue la primera y última (hasta anoche) participación en la máxima competición continental.

“Nos mató el receso por el Mundial de Alemania. Aquel equipo podía ser campeón de América”, cuenta ahora Roberto Guidotti, del Departamento de Historia de Huracán. En aquellos días la instancia previa a la serie decisiva agrupaba tres equipos en dos grupos de semifinalistas. A Huracán le tocó con dos gigantes: Peñarol e Independiente, el Rey de Copas que defendía el título. Tuvo que enfrentar a ambos y tropezó en las revanchas. El equipo del 73 y el del primer semestre del 74 ya no era el mismo. Al cabo, los de Avellaneda pasaron de ronda y repitieron la consagración, en las finales ante San Pablo. 

Antes, en sus gloriosos años veinte (fue el más campeón junto a Boca), disputó la Copa Río de la Plata. Sucedió en 1929 y cayó ante Peñarol, el mismo rival que había desistido de participar en la edición correspondiente a 1921. En aquellos días, el Trofeo Aldao tenía en estos territorios un carácter relevante. Los equipos establecían la competición como prioridad.

Ya en los años noventa, regresado de su primer descenso, Huracán participó de la Conmebol en dos ocasiones (1993 y 1994). En ambas quedó afuera pronto: otra vez con Peñarol y con Cerro Cora, de Paraguay. Ahora, va por más.

Texto publicado por el fundador del Blog, en Clarín.