martes, febrero 24, 2015

Un punto, dos caras



Huracán 2-Mineros 2
A Huracán le pasó lo mismo que en su estreno en esta Libertadores en el mismo Palacio Ducó: como en el 0-0 ante Alianza Lima en la primera fase, la fiesta del marco superó a lo que ofreció el cuadro. Hubo una diferencia en este 2-2 frente a Mineros de Venezuela: el desenlace no significó una clasificación sino una complicación al respecto, en el contexto de este Grupo 3. El equipo de Néstor Apuzzo lo comprobó bajo el cielo de Parque de los Patricios: no será sencillo el recorrido por esta competición a la que accedió luego de más de cuatro décadas. Ante un rival inferior en nombres y en apariencias padeció y estuvo sentado durante un rato en la cornisa de la derrota.

Esta vez, a diferencia de ocasiones recientes, no aprovechó sus buenos momentos en el partido. Careció de contundencia, de precisión en el área ajena. Hubo otro detalle negativo y relevante: sus jugadores dispuestos para la creación no estuvieron a la altura de la expectativa. Lo de Torassa ya no admite titularidad. Lo de Toranzo -crack de 10 puntos en el estupendo debut en Lima- ya preocupa; lleva tres partidos consecutivos jugando mal. Y lo de Romero Gamarra -generoso en despliegue- se pierde en intermitencias. Así, la voluntad y la capacidad de Wanchope Abila se quedan aisladas allá arriba, entre varios defensores rivales. Ayer, ya en la última media hora, se notó que el arribo de Daniel Montenegro configura un acierto. Con él, más allá de cierta descompensación defensiva (por la salida del lateral izquierdo Balbi), Huracán fue más peligroso, más profundo. Y mucho tuvo que ver Rolfi -El 30 de La Quema- en esa situación. Pegó un tiro en el travesaño, fue impecable en el manejo de la pelota y muy vivo en ese tramo final para construir un penal que concedió el flojísimo árbitro colombiano Vélez.

De todos modos, más allá del resultado, Huracán ofreció dudas: no se siente cómodo cuando tiene que ir a buscar y se ve obligado a dejar espacios atrás de sus defensores. Ayer, los dos delanteros del Mineros -hábiles, rápidos, astutos- complicaron invariablemente. Richard Blanco y Zamir Valoyes (autor de los dos goles, uno de tiro libre; el otro de un penal que todavía se discute en el Ducó) pasaron de desconocidos a pesadillas.

Sin embargo, no fue ese el aspecto más preocupante. La lesión de Marcos Díaz (desgarro en el gemelo izquierdo) es una herida de todo Huracán. El arquero, ya superhéroe para los hinchas, estará tres semanas sin atajar. Sin embargo, la buena actuación del ingresado Matías Giordano alivianó la pena. El será quien se haga cargo del arco en la visita de la semana que viene al Mineirao para enfrentar al Cruzeiro. Y también él -como Apuzzo y como cada quemero- lo sabe: la Copa no será un camino de rosas...