domingo, agosto 27, 2006

Un cachetazo a la historia


06-07-Apertura, fecha 4: Huracán 1-Tigre 2. Huracán volvió a mostrar varios de sus peores costados: contra ese Tigre luchador y convencido el equipo de Osvaldo Sosa ofreció una actuación deslucida, despojada de particularidades propias de un equipo que debería exhibirse como candidato inequívoco. Huracán regresó al naufragio del debut contra Tiro Federal. No tuvo ideas suficientes ni la reclamada ambición. Fue un equipo tibio, que siempre se quedó a mitad de camino. Que no va y que no espera. Que no ataca con profundidad y no defiende con solvencia. Y así, este 1-2 (quizá injusto, más allá de los errores), se terminó convirtiendo en un cachetazo a la historia: después de 52 años (desde el 2 de mayo de 1954) y por primera vez en el Ascenso Tigre ganó en el estadio Tomás Ducó. Y no es un detalle apenas. Se parece mucho al testimonio de este tiempo: ahora, cualquiera se anima en el Palacio. Y esa es una verdad que duele. Demasiado.

Detalles:

Formación: Leonardo Díaz (5); Cristian Cellay (6), Germán Leonforte (5), Claudio Ubeda (6), Cristian Díaz (4,5); Esteban Vizcarra (5), Cristian Sánchez Prette (5,5), Juan Manuel Sosa (5,5); Gerardo Solana (4) (ST, Federico Poggi, 5,5); Joaquín Larrivey (6) y Héctor Núñez (5) (ST, 23m Cristian Alfaro). DT: Osvaldo Sosa.
Suplentes: Adrián Villa, Damián Nieto y Mauricio Jofre.
Goles: PT, 32m Cristian Yassogna. ST, 1m Larrivey y 42m Román Martínez (T).
Figura: Nicolás Torres (7).

Así nos vieron:
Olé
Clarín
Mundo Ascenso

Situación:
Contra Tigre, Huracán sumó su segunda derrota seguida como local. Así, el equipo tiene tres puntos y en la tabla de posiciones quedó décimosexto.

Próxima fecha:
Por la quinta fecha, Huracán enfrentará, en Comodoro Rivadavia, a la Comisión de Actividades Infantiles (C.A.I).

viernes, agosto 18, 2006

Amanece, que no es poco


06-07-Apertura, fecha 3: Instituto 0 - Huracán 1. No había espacio para otra elocuente demostración de debilidad. Después del debut bochornoso, el equipo debía encontrar respuestas que acreditaran su condición de candidato. Y en Córdoba, ante Instituto amaneció otro Huracán. Y se trajo un triunfo ajustado, pero con connotaciones históricas: hacía 20 años que no vencía a Instituto en su provincia. Sin brillos (por ahora imposibles), pero con la convicción que reclamaban esos rechazos tras el 1-5 contra Tiro Federal. El equipo mostró virtudes que sirven como punto de apoyo: carácter, apego a las cuestiones colectivas, solidez, firmeza. Y algunas actuaciones individuales tranquilizadoras: la más emblemática fue la del arquero Leonardo Díaz, que entregó sensación de seguridad todo el partido y tuvo un par de atajadas decisivas. Faltó juego es cierto. Pero, tras las primeras escenas y luego de lo que parecía un naufragio, sería demasiado pedir tanto progreso de golpe, en cinco días.

Detalles:

Formación: Leonardo Díaz (7); Cristian Cellay (6), Germán Leonforte (6), Claudio Ubeda (6,5), Cristian Díaz (5,5); Esteban Vizcarra (5,5), Cristian Sánchez Prette (6,5), Hugo Barrientos (6,5), Juan Manuel Sosa (7); Joaquín Larrivey (7) (ST, 36m Manuel Baigorria; ST, 47m Carlos Moreno) y Héctor Núñez (6,5) (ST, 22m Cristian Alfaro). DT: Osvaldo Sosa. Suplentes: Adrián Villa y Paolo Goltz.
Gol: ST, 1m Núñez.
Expulsado: ST, 43m Barrientos.
Figura: Juan Manuel Sosa (7).

Así nos vieron:
Olé
Clarín
Ascensoya
La Voz del Interior, de Córdoba
FútboldelAscenso

Situación:
Ante Instituto obtuvo el primer triunfo en el Apertura. Así el equipo tiene tres puntos y en la tabla de posiciones quedó, al menos hasta el fin de semana, a tres puntos de los líderes: Chacarita y Atlético de Rafaela.

Próxima fecha:
Por la cuarta fecha, Huracán enfrentará como local a Tigre.

domingo, agosto 13, 2006

Un equipo de juguete


06/07-Apertura, fecha 2: Huracán 1-Tiro Federal 5. El debut del equipo de Osvaldo Sosa, en el Ducó, ante un Tiro Federal que venía de perder como local (2-3 contra Atlético de Rafaela) representaba una ilusión sostenida por tres argumentos válidos y sólidos: un técnico con experiencia y antecedentes positivos, contrataciones variadas y de (presunta) jerarquía y una dirigencia capaz de resolver la incómoda situación generada por las inhibiciones. Pero no. Nada de lo esperado. El campo desmintió todo eso y deshizo de cinco golpes todo el entusiasmo de esa gente que llegó a la cancha con la mirada optimista y se fue con la boca llena de insultos. Fueron 90 minutos entre un grupo convencido, luchador, con ideas, ambicioso y un Huracán deshilachado, sin hambre, sin autoridad, sin imaginación. Lo del equipo de Sosa no fue un chiche; resultó casi todo lo contrario: un equipo de juguete. Ahora llegará el momento de las modificaciones, de acusar el golpe, de empezar de nuevo. Queda una certeza: lo del sábado no puede volver a suceder. Semejante vergüenza no se debe permitir.

Detalles:

Formación: Leonardo Díaz (3,5); Néstor Caballero (3), Germán Leonforte (4), Claudio Ubeda (5), Cristian Díaz (4); Hugo Barrientos (4), Emiliano Bravo (4) (ST, Juan Manuel Sosa, 7), Carlos Moreno (2) (ST, 12m, Estebán Vizcarra, 4); Federico Poggi (3,5); Gonzalo Díaz Nachar (4,5) (ST, 27m, Cristian Alfaro) y Héctor Nuñez (3). DT: Osvaldo Sosa. Suplentes: Gastón Monzón y Paolo Goltz.
Goles: PT, 19m y 45m Perezlindo. ST, 3m Penta, 9m Díaz Nachar, 43m Crocce y 47m Perezlindo.
Expulsados: ST, 23m Caballero y 45m Poggi.
Figura: Martín Perezlindo (10).


Así nos vieron:
Olé
Clarín
Mundo Ascenso
La Capital, de Rosario
El Ciudadano, de Rosario

Situación:
Huracán se ubica 19° en la tabla del Apertura 2006. Tiene un partido postergado con Olimpo.


Próximo partido:
Huracán jugará por la tercera fecha el jueves, ante Instituto, en Córdoba, desde las 21.35.
Televisa TyC Sports.

Al querido Turco

Hubo un silencio tan unánime como el aplauso que llegó casi inmediatamente. Y después una canción que resultó el himno a la gratitud: "Turcoooo/Turcoooo". Faltaban segundo para que Huracán debutara en la temporada de la B Nacional, contra Tiro Federal. Allí, en el palco del Tomás Ducó, con el alma inevitablemente herida, con el corazón agujereado por el dolor imposible de tolerar, estaba él, Antonio Mohamed. El Turco. El quemero de siempre. El hincha que también fue jugador y técnico. El pibe irreverente que llegó con la camiseta de Huracán a la Selección y al mundo. El que nos regresó a Primera con su osadía de delantero inexplicable, allá en 1990. El que después de hacerle el gol decisivo a Los Andes se dio el gusto de su más preciosa audacia: una vuelta olímpica por el Carrefour de San Lorenzo. El que vivió y vio la tragedia de adentro y ahora, desde su silla de ruedas, lucha con todo y a pesar de todo. Por eso, Turco, todo ese grito. Por eso, la bandera de "no aflojes". Por eso, querido quemero, nuestro más grande abrazo imaginario.


Antonio Mohamed fue el último jugador de Huracán en hacer un gol para la Selección mayor. Alfio Basile lo citó en 1991 y convirtió en el primer partido del ciclo (2-0 a Hungría, en Rosario).

jueves, agosto 10, 2006

Tiro Federal, el rosarino inclaudicable


06/07-Apertura, Fecha 2: Huracán-Tiro Federal / Anuncio. Huracán debutará en el torneo de la Primera B Nacional en la segunda fecha (el partido frente a Olimpo, correspondiente a la primera, fue postergado) ante Tiro Federal de Rosario. Será el sábado a las 15.30 en el estadio Tomás Ducó.
Detrás de este rival al que Huracán enfrentó apenas cinco veces oficialmente (una por la Copa Ibarguren, en el amateurismo, y las otras cuatro en la B Nacional) habitan algunas particularidades interesantes. Hay un primer detalle curioso en el historial: Tiro Federal es el único de los cinco equipos rosarinos que jugaron en el fútbol grande que tiene ventaja sobre Huracán en el historial profesional. En la temporada 03/04, hubo un empate (1-1 en Parque Patricios) y una victoria quemera (1-0 en Rosario). En la temporada 04/05, en la que los rosarinos ascendieron a Primera, Huracán cayó las dos veces: 1-4 en el Ducó y 1-2 en la cancha de Newell's.
La primera vez que se enfrentaron estas dos instituciones fue el 19 de septiembre de 1926, por la Copa Ibarguren (la disputaban los campeones de Buenos Aires y de Rosario). Y entonces Huracán se impuso 2-1. Este trofeo, que se disputó ininterrumpidamente entre 1913 y 1926, fue donado por el Dr. Carlos Ibarguren, entonces ministro de Instrucción Pública.
Contra los dos gigantes rosarinos, sin embargo, Huracán tiene ventaja en el historial: a Newell's le lleva cuatro victorias (43 contra 39 en 112 partidos) y a Central le saca dos partidos (42 a 40 en 115 enfrentamientos).
Ante Central Córdoba jugó en Primera y en el Ascenso. Y la historia es muy pareja: en la A, en 1958 y 1959, se enfrentaron cuatro veces (una victoria para cada uno y dos empates). Y en la B Nacional 99/00 (cuando el equipo de Luis González, Fabián Carrizo, Derlis Soto y Gastón Casas, entre otros, regresó a Huracán a Primera) hubo un triunfo para cada uno por 1-0. Un detalle curioso: Huracán nunca le pudo ganar al Charrúa en el Gabino Sosa.
En tanto, contra Argentino, Huracán jugó dos veces, ambas en la B Nacional 99/00. En Parque de los Patricios fue empate a uno y en Rosario Huracán goleó 5-0.

martes, agosto 08, 2006

Jorge Newbery: el primer quemero


Jorge Newbery fue todo esto: "Se conoce de Jorge Newbery que fue el fundador de la aeronáutica argentina, una gran aviador y un deportista reconocido. Fue, además, un innovador en el campo de la tecnología, y un funcionario público eficiente y esforzado. También, y este aspecto de su vida es menos conocido, fue un promotor de la ciencia y la cultura del país, y uno de los primeros en estudiar con seriedad la cuestión del petróleo.
Jorge Newbery nació en el centro de Buenos Aires, en una casa de la calle Florida, el 27 de mayo de 1875. Por su origen, y por su vida, fue un porteño de estirpe.
Se bachilleró en 1890; y en 1891, con 16 años viajó a los Estados Unidos. Era la segunda vez: ya lo había hecho, solo, cuando tenía 8 años de edad.
Regresó en 1895, con un título de ingeniero electricista de la Universidad de Cornell y certificados de alumno brillante en el Drexel Institute, donde Tomás A. Edison fue su maestro. Con sus títulos, rápidamente obtuvo un nombramiento con cargo de jefe en la compañía Luz y Tracción del Río de La Plata.
De los Estados Unidos también trajo la obsesión por los deportes; allí ganó un campeonato de boxeo en Cornell, y no se quedó atrás en esgrima y en natación.
Newbery encontró tiempo para trabajar, mantenerse al día en materia de novedades científicas extranjeras, estudiar, practicar deportes y desarrollar una vida social mucho más que intensa.
En 1897, ingresó a la Armada, en tiempos del conflicto limítrofe con Chile. Al mismo tiempo, era profesor de natación en la Escuela Naval. La carrera naval de Newbery duró tres años, hasta 1900, cuando el intendente Adolfo Bullrich lo nombró director general de alumbrado de la Municipalidad de la Capital Federal, cargo que mantendría hasta el fin de su vida.
Por ese tiempo, era socio y habitué en los salones del Jockey Club, de Gimnasia y Esgrima y del Club del Progreso. Pronto, ganó una enorme popularidad en todos los niveles sociales.
En 1903, el gobierno municipal propuso colocar bajo administración comunal la provisión de energía eléctrica a la ciudad de Buenos Aires, lo cual, necesariamente, le hacía entrar en conflicto con las compañías extranjeras que explotaban ese servicio. Newbery rápidamente tomó parte en esa polémica y escribió un largo artículo, publicado en tres partes durante el primer semestre de 1904, en números sucesivos de sus Anales, por la Sociedad Científica Argentina. En ese trabajo, Newbery expone un concepto bien norteamericano: la propiedad pública integra el patrimonio de cada uno de los ciudadanos; la comuna, dice, constituye una "sociedad cooperativa anónima" y cada residente de la ciudad es "un tenedor de títulos". Newbery se manifiesta partidario de la intervención decidida del Estado en materia energética.
En 1904, quedó a cargo de la cátedra de electrotecnia en la Escuela Industrial de la Nación. Ni bien se hizo cargo de esa cátedra, Newbery viajó a Sant Louis, Estados Unidos, donde asistió al Congreso Internacional de Electricidad en representación del municipio porteño. Allí, Newbery se reencontró con su antiguo maestro Tomás Edison.
En los trabajos de Newbery publicados por la Sociedad Científica Argentina, se advierte su obsesión por el desarrollo industrial y energético, y por incorporar a la Argentina todos los avances en ese sentido. También se entrevé en esos artículos su formación laica y cientificista.
Hacia 1907, la compañía Auer aplicó el tungsteno, por primera vez, a la producción de una lámpara eléctrica, en reemplazo del filamento de carbón creado por Edison. El tungsteno era entonces desconocido en la Argentina, y fue Newbery quien trajo la noticia de su existencia y uso.
En 1907, conoció la aerostática. El 26 de noviembre, Aarón Anchorena (ya experto: había ascendido en París 11 veces) y Newbery aseguraron que subirían en globo antes de navidad. El 25 de diciembre, en la Sociedad Sportiva, que ya tenía su hipódromo en medio de Palermo, ascendieron con el Pampero. La actividad se convirtió en su pasión.
Al año siguiente, preparó la constitución de un club dedicado a desarrollar la aerostación deportiva, y también el empleo de globos en estudios atmosféricos y meteorológicos (Aero Club).
Pocos meses después, le llegaron informes del descubrimiento de un yacimiento petrolífero en las afueras de Comodoro Rivadavia. Newbery discutió largamente la cuestión con su amigo Justino Thierry, profesor de química en el Colegio Militar y jefe del laboratorio en la Dirección de Alumbrado, comenzó la redacción de un libro sobre la cuestión. En 1910, al reunirse en Buenos Aires el Congreso Científico Internacional Americano, Newbery y Thierry presentaron un libro de casi 300 páginas: El petróleo. Allí hicieron esbozo de las ideas desarrolladas más tarde por otro amigo de Newbery, Enrique Mosconi. Propugnaron la creación, mediante leyes especiales, de reservas estatales en toda zona potencialmente petrolera. El Estado, decían, debía rodear con toda clase de garantías su facultad de explotar hidrocarburos.
La dirección del Aero Club no volvió a reunirse y en la práctica quedó disuelta luego de que el Pampero se perdiera trágicamente en lo que intentó ser el primer viaje nocturno (viajaba en él Eduardo Newbery, hermano de Jorge).
Con la adquisición de un nuevo aeróstato: el Patriota, el Aero Club se revitalizó.
En 1910, llegó al país el piloto francés Henry Brégi. Su visita impulsó a Newbery a la aviación. El 23 de marzo, luego de un gran esfuerzo realizado por muchos de los allegados al Aero Club, se inauguró el aeródromo.
Con la llegada del piloto italiano Cattaneo a Buenos Aires se produjo un salto cualitativo para la aviación argentina. El piloto sobrevoló Buenos Aires y logró cruzar el río hacia Uruguay. La aviación se convirtió en un fenómeno de masas. Newbery aprovechó la visita de Cattaneo para intentar convencer a los altos mandos militares sobre la conveniencia de incorporar a la aviación en sus proyectos. Según sus palabras, la aeronáutica es "el punto de partida de una revolución mundial vinculada no sólo a la guerra sino que también representa una vasta contribución al estudio de la meteorología y un paso más para resolver el ideal de la facilidad y rapidez en el transporte.
A mediados de 1912, se tomó la decisión política de incorporar al ejército una escuadrilla aérea. Una comisión integrada por Newbery, Teodoro Fels y el coronel Martín Rodríguez fue la encargada de recomendar el avión más adecuado para las armas argentinas. Fue también Newbery uno de los encargados de preparar la Escuela de Aviación Militar.
Convertido en un aviador avezado, en febrero de 1914 Newbery logró el récord mundial de altura alcanzando los 6.225 metros en un vuelo preparativo de su gran objetivo: el viaje transcordillerano. Este proyecto le sería fatal.
Murió en marzo de 1914, cerca de Los Tamarindos (Mendoza), cuando la nave en la que realizaba un viaje de práctica (eran las vísperas de su gran proyecto) se desplomó a tierra".
Fuentes: educ.ar y el libro biográfico Jorge Newbery, de Alejandro Guerrero.


Pero para nosotros, los quemeros, Jorge Newbery fue un mecenas de los tiempos fundacionales. El hombre que sirvió de inspiración y de impulso para aquel emprendimiento de los muchachos del colegio Luppi. Vivía en Belgrano, pero tenía, de algún modo, su corazón en el sur de la ciudad, en ese club que crecería hasta llevar el nombre de su globo ("Huracán") a la consagración, en ese barrio, Parque de los Patricios, en el que nunca vivió pero que siempre le resultó propio. Jorge Newbery fue, quizá, el primer quemero.

lunes, agosto 07, 2006

Otra espera


El fixture determinó que Huracán enfrentaría a Olimpo en la primera fecha de la temporada 06/07 de la Primera B Nacional. Pero como el club bahiense descendió recientemente por la vía de la Promoción pidió que se postergara el encuentro, que se debe disputar en el Roberto Carminatti. En consecuencia, el debut de Huracán será como local ante el otro descendido, Tiro Federal de Rosario.
Casi como un determinismo, un partido entre Huracán y Olimpo se posterga, se alarga. En noviembre de 2003 (imagen del blog) se dio un caso único en la historia del fútbol argentino. Huracán ya había descendido a la B Nacional y Olimpo estaba jugando en Primera. Pero habían quedado pendientes 19 minutos desde el 6 de julio (el partido estaba igualado 0-0 y se suspendió por incidentes). Y se disputaron en un Tomás Ducó semivacío. Alejandro Delorte, el gigantón de Olimpo, hizo el único gol en ese cortísimo lapso. Así le permitió a su equipo sumar tres puntos clave para evitar el regreso a la segunda división. Pero lo llamativo no fue eso: se trató del primer partido oficial entre dos equipos de distintas categorías por un torneo de la AFA.

jueves, agosto 03, 2006

Cuando Alfredo fue quemero


En aquel momento, en ese 1946 con altibajos en la campaña del equipo, el detalle pasó casi inadvertido: Alfredo Di Stéfano, uno de los cuatro más grandes futbolistas de todos los tiempos, había jugado para Huracán. Cuando todavía no había construido su condición de máximo referente del Real Madrid (foto del blog), cuando ni siquiera había causado furor en el Millonarios de Colombia, cuando tampoco había mostrado su mejor versión en River, La Saeta Rubia jugó a préstamo un año el club de Parque de los Patricios.
Di Stéfano tenía entonces el pelo corto y prolijo, el bigote estilo Errol Flynn y la estampa de crack incipiente. Compartía el plantel con otras figuras de la época como Norberto Tucho Méndez, Llamil Simes, Juan Carlos Salvini y Delfín Unzué. Era un equipo con capacidad individual como para pretender objetivos grandes, pero vivió las 30 fechas del campeonato preso de la irregularidad. Terminó noveno. Fue capaz ganarle al campeón San Lorenzo 3-2 en el Nuevo Gasómetro, con dos goles de Di Stéfano, y de golear a Independiente 4-1 en Parque Patricios, con tres goles de Simes. Pero también recibió goleadas en sus visitas a La Plata (1-5 ante Estudiantes), a Liniers (0-4 con Vélez), a Rosario (0-5 con Central) y a La Bombonera (0-4 con Boca). En total, ganó 12 partidos, empató 4 y perdió 14.
Pero al margen de los números, esa temporada se trató de un lujo para Huracán, el mismo club por el que pasaron tantos goleadores de raza (Herminio Masantonio, Manuel Pelegrina, Ricardo Infante y hasta Arsenio Erico jugó 7 partidos): contó con una joya de brillo mundial, un tal Alfredo Di Stéfano.

Nota publicada por el autor del en Clarín el 14 de setiembre de 2002.

viernes, julio 14, 2006

Los gloriosos años 20


Cesáreo Onzari y Guillermo Stábile, figuras centrales de La Década de Oro. Cuatro campeonatos y constante protagonismo.


Fue el ballet blanco

Un nuevo quiebre se produjo en el fútbol argentino en 1919. Fue el más profundo y duró hasta que el presidente Marcelo Torcuato de Alvear, en 1927, elaboró un laudo histórico que unificó a las dos Asociaciones. La década del ''20 fue la que le dio el gran espaldarazo al fútbol, con el surgimiento de los clubes con gran convocatoria. La división determinó que Boca y Huracán lideraron la Asociación Argentina y el resto de los clubes que empezaban a contar con el apoyo popular (Racing, el de mayor arraigo, Independiente, San Lorenzo, River, Gimnasia y Esgrima La Plata, Platense, Tigre y Atlanta, entre otros) se nuclearon en la Asociación Amateurs. Esta conformación derivó en que no hubiera un sólo equipo que monopolizara la década, como antes Lomas, Alumni o Racing.Sin embargo, Racing volvió a ganar el torneo de 1921 en la Asociación Amateurs (quedó segundo de River a 2 puntos en 1920) y concretó ocho títulos en nueve años. Cerró su fenomenal campaña en el amateurismo con otro campeonato en 1925, sumando nueve, uno menos que Alumni, y dejando para la historia la calidad de su juego. Boca y Huracán se dividieron todos los títulos de la Asociación Argentina entre 1919 y 1926. Boca ganó el de 1919 y la Copa Competencia de ese año. Repitió en 1920 y también sumó a sus vitrinas la Copa de Honor. En ese tiempo nacieron los ídolos boquenses con el arquero Américo Tesoriere y Pedro Calomino, un puntero derecho de gambeta endiablada e imprevisible. Después, Ludovico Bidoglio pasó a ser el símbolo por la jerarquía de su juego defensivo. Boca cubrió esa etapa gloriosa con los títulos de 1923, 1924 y 1926 y con una inolvidable gira por Europa, en 1925, en la que conquistó 15 triunfos, 1 empate y tres derrotas. El plantel fue recibido como héroes y lo declararon campeón de Honor. A partir de esa gira, Boca comenzó a ganar una enorme popularidad. Ya con el fútbol unificado, consiguió el último título del amateurismo, en 1930.Huracán ganó tres títulos con el fútbol dividido (1921, 1923 y 1925) y el cuarto (en 1928) con la unificación, en un torneo en el participaron todos los grandes, con 36 equipos. Huracán pudo definirlo en las últimas fechas por un punto de diferencia sobre Boca (58 a 57). El equipo de Parque Patricios conformó una de las delanteras más recordadas de la era amateur: Loizo, Spósito —también actuó Pratto—, Guillermo Stábile (foto del blog), goleador del Mundial del 30 en Montevideo, Chiessa y Cesáreo Onzari, el autor del primer gol olímpico de la historia, el 2 de octubre de 1924 frente a los campeones olímpicos uruguayos. Huracán formó una parte grande de la historia en la época romántica.Si Boca y Huracán dominaron la Asociación Argentina, otros dos grandes repartieron los títulos de la Asociación Amateurs. San Lorenzo e Independiente. En 1923 y 1924 nacieron "Los gauchos de Boedo", con una una línea delantera -denominación de aquella época para los cinco forwards— formidable: Carricaberry, Lindolfo Acosta, Juan Maglio, Velente y Delor. Logró el título de 1923 con 35 puntos en 20 partidos, lo que representa una efectividad del 87,50 por ciento. Espectacular. San Lorenzo completó su triplete de la era amateur como primer campeón de la era unificada, en 1927, con un equipo en el que se destacaban Pedro Omar, sobrio zaguero derecho, y Luis Monti, Doble Ancho. En ataque, en la punta derecha era un lujo la habilidad de Pedro Carricaberry y en el centro del ataque se lucía Juan Maglio, hijo del bandoneonista del mismo nombre, apodado Pacho, autor de un tango memorable: Sábado inglés.Independiente se anotó con el primero de una interminable serie de títulos nacionales e internacionales en 1922. Cuatro años más tarde, en 1926, gano invicto el torneo con 26 participantes. Obtuvo 21 victorias y 4 empates. Manuel Seoane era el conductor de una delantera excepcional: Canaveri, Lalín, Ravaschino, el negro Seoane y Raimundo Mumo Orsi, campeón del mundo con Italia en 1934.Antes de que finalizara el amateurismo, Gimnasia y Esgrima La Plata se dio el gusto de ser campeón. En 1929 derrotó en la final a Boca, en cancha de River, por 2-1.Después, en 1931, llegó el profesionalismo. Pero el fútbol estaba de antes. Con una lucha por imponer condiciones sociales y de clase en los primeros tiempos, con muchas desprolijidades (los jugadores eran dueños de sus pases y cambiaban frecuentemente de club, en algunos casos hubo futbolistas que vistieron tres casacas distintas en una temporada), en los calendarios (hubo algunos torneos que no finalizaron y fue campeón el equipo que iba primero), con dirigentes visionarios y otros no tanto. Pero nadie puede ignorar la importancia vital del amateurismo en el desarrollo de un fútbol que muestra el orgullo de seis títulos del mundo (dos en mayores y cuatro en juveniles). La historia de nuestro fútbol no empezó en 1931. Bajó de los barcos en el siglo XIX.

Nota publicada por mi amigo Pedro Uzquiza, en Clarín, el 21 de julio de 2001.

jueves, julio 13, 2006

Una hinchada grande


El 18 de julio de 1999, el diario deportivo Olé publicó una investigación, a cargo del periodista Miguel Aníbal Díaz, respecto de la concurrencia de hinchas a los estadios en el Profesionalismo. Con datos oficiales de la AFA, el diario realizó una tabla de posiciones entre los equipos más importantes de la historia de la Primera División. Y Huracán quedó sólo detrás de los cinco grandes y delante de Vélez, Newell's, Central y Estudiantes, entre los equipos que disputaron más de 1.000 partidos en la máxima categoría. Lo que sigue es la tabla, con el promedio de entradas vendidas por partido:

Boca 18.152
River 16.813
San Lorenzo 12.194
Racing 11.822
Independiente 11.560
Huracán 7.849
Vélez 7.698
Newell's 7.392
Central 7.316
Estudiantes 6.836
Chacarita 6.396
Atlanta 6.191
Gimnasia 6.124
Ferro 6.088
Platense 5.702
Lanús 5.683
Banfield 5.606
Argentinos 5.470

miércoles, julio 12, 2006

La receta es un viejo zorro


Osvaldo Sosa ya tiene ese título que el mundo del fútbol entrega a unos pocos: Chiche es un viejo zorro. Nacido el 26 de enero de 1945, Sosa se despidió de su carrera como futbolista en Argentinos. Y se hizo técnico cuando todavía no había dejado de ser un mediocampista elegante, preciso, en 1970. El equipo peleó en 1970 y 1971 por la permanencia. Y en ambos casos lo consiguió. Era un Argentinos que apostaba por el juego, con nombres como Marenda, Urcevich, Caputo, Rafael Moreno, Hugo Pena y Nicieza.
Antes de llegar a Huracán, en 1983, Sosa dirigió a Almagro, Tigre (ambos en la Primera B) y a otra vez a Argentinos. En ese año, Huracán realizó una campaña irregular: ganó 14, empató 11 y perdió 13.
En Primera dirigió 520 partidos (153 triunfos, 193 empates y 174 caídas). En el Ascenso, condujo a Almagro, Tigre, Colón, Talleres de Córdoba y Argentinos (con el que ascendió en 1997). En suma, dirigió 127 partidos (51-35-41).
Ahora, este amigo del presidente de Huracán, Carlos Babington, tratará de cumplir el objetivo del retorno inmediato. Dice que vino para eso.

lunes, junio 19, 2006

Deseos...

El campeonato de la Primera B Nacional comenzará el 5 de agosto. Y no tendrá grandes modificaciones respecto de la temporada 2005/06. El único detalle que variará será en los descensos: perderán la categoría los dos peores promedios y los que se ubiquen en los puestos 17o. y 18o. jugarán la Promoción. En ambos casos sin importar si se trata de equipos directa o indirectamente afiliados a la AFA.
Lo que sigue, a modo de expresión de deseos, es el comentario de un debut memorable, el de la campaña que significó el último ascenso del club a Primera, en la temporada 99/00.

Si en el debut Huracán buscaba motivos para sustentar la posibilidad de volver a Primera, los encontró. No sólo por el 5-1 incuestionable ante Español, sino también porque su juego disparó aplausos y exhibió superioridad ante un rival deshilachado. Y si de despertar ilusiones se trata, la actuación de Huracán superó las expectativas. Su gente -esos más de 4.000 hinchas que no se inhibieron ante el frío ni se escondieron en la comodidad de la televisación en directo- se fue feliz. Tenía razones. Estas razones:1) Un arquero confiable. Martín Ríos ya había insinuado sus condiciones en el Clausura de Primera, en la pretemporada se ganó el puesto, y ayer volvió a ser importante. En los escasos arribos de Español, respondió con seguridad. Hubo una excepción: el perfecto tiro libre de Ramírez, cuando Huracán ganaba 3-0.2) Un defensa correcta. Sencillez por el medio, donde Diego Ledesma -de las inferiores- y Juan Cáceres -defensor del seleccionado paraguayo- entregan sencillez y nunca se complican. Por los costados, Rodolfo Graieb -autor del primer gol, a los 20, de cabeza- y Fernando Moner son el aporte de personalidad, más allá de sus desprolijidades en el traslado.3) Un tridente ofensivo de Primera. Derlis Soto -enganche; jugó las eliminatorias para Paraguay- es sinónimo de precisión, de gambeta hacia adelante. Le falta agregarle continuidad a sus cualidades. Adelante, Godoy y Casas prometen goles. Y cumplen. Ayer, el ex delantero de Platense hizo uno (empujó un centro de Casas); y el jugador que Menotti quiere para Independiente convirtió dos (primero aprovechó un error de Avalos; después ejecutó muy bien un penal).4) Alternativas. Sirven dos ejemplos. El primero, Luis González. Entró por Fabián Carrizo (lesionado) y cumplió su rol sin desentonar. El segundo, Diego Graieb -ex Atlético Tucumán- quien brindó despliegue por la derecha, tras la expulsión de Héctor González, y sentenció la goleada con una perfecta emboquillada.Sin embargo, por ahora, sólo se pueden establecer indicios, aproximaciones. ¿Por qué? Porque el recorrido recién comienza y por las carencias del rival. Español se arregla con lo poquísimo que tiene: muchos juveniles con pocos partidos en Primera, casi sin incorporaciones de nivel. Dentro de ese marco, sólo la voluntad de Jesús le escapó a la mediocridad.De fondo se escuchaba la ilusión hecha grito: Vamos a volveeer/vamos a volveeer. El equipo, dentro de la cancha, empezaba a sostener el operativo retorno.

Publicado en Clarín el 15 / 8 / 99 por el autor del blog.

martes, junio 06, 2006

Permítanme llorar

Ahí, al costado de esta cancha ingrata, El Turco llora. Sabe que remó contra todo como técnico, como ex jugador y, sobre todo, como hincha. Camina con un desencanto que le pesa. Sus piernas, las que permitieron el salto para el gol del ascenso en la cancha de Los Andes, allá en 1990, apenas lo mantienen en pie. El Turco es cada uno de los que agotamos las entradas en este Diego Maradona, una suerte de metegol mejorado en el que no cabe toda esta tristeza. El 2-2 contra Argentinos ya es una sentencia en la tarde de un domingo que merecía un final feliz para la épica quemera. Es un dolor este desenlace.

Entonces me acuerdo de aquel 24 de junio de 1986, la noche previa a la semifinal de Argentina contra Belgica, en el Mundial de México. La de otro 2-2, pero contra Italiano. La de los penales. La del primer descenso. La del principio de todas las tristezas posteriores. La de mis primeras lágrimas futboleras.
Lloré aquella noche. Como hoy. Como El Turco. Como un quemero de ley...