
Se terminó un ciclo. Se fue Héctor Rivoira. Se trató de un recorrido con altibajos, con algunos logros breves y varias amarguras que complican el futuro inmediato. Pero queda una sensación, el responsable de lo peor no fue el entrenador.
La esencia Quemera en su estado más puro. Un recorrido por el pasado de Huracán, un retrato de su presente, una mirada para ofrecer caminos. Desde 2006, un espacio de pertenencia de nuestro Globo entrañable.