martes, marzo 29, 2016

Rolfi, Quemero



Cumple años en el Día Mundial del Hincha de Huracán (ayer, 28/3). Quizá no sea casualidad. "Un equipo con épica", dice. También cuenta que van por más. Y hay que creerle. Claro.

lunes, marzo 28, 2016

Un punto y sin punta



Argentinos 0-Huracán 0
Flojo partido, pocas llegadas, escasa creatividad. Y un punto. Ese punto que no alcanzó para llegar a la punta.

Feliz cumple, Quemero


Hoy, Día Mundial del Hincha de Huracán, feliz cumpleaños para todos los Quemeros. Los de acá. Y los de allá...

sábado, marzo 26, 2016

Escenario feliz


La canción sucedió por primera vez -en este 2016- de manera unánime en el Palacio Ducó: “Para ser campeón/ hoy hay que ganar”. Gritaron todos en ese jueves 24 de marzo al que también le ofrecieron un minuto de silencio. Huracán le ganó a Aldosivi 2-0 en un partido al que le sobró el segundo tiempo. Y así quedó a poco de la punta: si el lunes, en el último de sus partidos postergados tras el accidente en Venezuela, le gana a Argentinos en el Diego Maradona será el líder de la Zona 2 junto a Lanús.

Hay optimismo bajo el cielo de La Quema. Lo cuenta ahora, Daniel Montenegro, el mismo Rolfi que recuperó su vínculo con el club que lo impulsó a Primera: “Siempre nos permitimos soñar. Todos peleamos para ser campeones y la ilusión crece cuando lo tenés ahí. No estamos ajenos a eso. Estamos peleándola y haciendo las cosas bien...”. Queda claro en sus palabras y en la de cada futbolista que cuenta el escenario actual: hay permiso para el sueño grande, para el del título, para la Estrella Catorce.

El mismo Rolfi se mostró en Twitter con los dos autores de los goles. Fue la selfie de la victoria, con Ramón Abila y con Alejandro Romero Gamarra. Wanchope y Kaku, los que hicieron gritar a Parque de los Patricios. “En silencio seguimos sumando”, expresó en menos de 140 caracteres. En eso anda el equipo de Eduardo Domínguez, bravo y luchador.

El plantel vive días de idilio: suma cinco victorias sucesivas y el promedio para el descenso mucho se parece a un agradable olvido (tiene 10 equipos por debajo y le sacó 11 puntos a Sarmiento, el que hoy retrocede a la B Nacional). Tanto que su racha actual sólo se compara con grandes momentos de la historia. Igualó la mejor serie de las últimas tres décadas (en 2009, con Cappa) y va por más: en el profesionalismo, ganó ocho seguidos en 1975 y en 1976. En ambas ocasiones fue subcampeón. Igual, el récord -claro- está instalado en los años veinte, cuando resultó el más campeón junto a Boca: entre 1921 y 1922 sumó 12 triunfos al hilo. En esas dos temporadas se consagró.

“No podría jugar en este equipo, me parece. Están todos muy bien”, contó Domínguez. Su frase es un elogio para esa defensa que -desde que el ex capitán conduce al equipo- garantiza el arco invicto en la mitad de los partidos. Y también una apuesta: no le teme a las ausencias. Frente a Argentinos, Huracán no contará con Nervo (expulsado ante Aldosivi) ni con Matías Fritzler (distensión en el bíceps femoral de su pierna derecha; estará, al menos, 10 días inactivo). Mario Risso y Lucas Villarruel se perfilan como titulares para ir a La Paternal. “Pasa algo muy importante: con cada cambio que hacemos el equipo no se resiente”, sostiene el yerno de Carlos Bianchi. En varias conferencias ya le preguntaron por el famoso celular de Dios del Virrey. Domínguez prefiere no referirse a eso. Pero en Patricios sospechan que lo tiene guardado en uno de los bolsillos de su pantalón negro.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

viernes, marzo 25, 2016

jueves, marzo 24, 2016

Un Equipo



Huracán 2-Aldosivi 0

Eso es Huracán hoy. Lo que viene demostrando. Lo que exhibió ante Aldosivi: un Equipo. Sí, con mayúscula.

Así estamos:
En el Torneo

Retrato de los días oscuros


Por Marcos González Cezer
Cuando con los pibes de la hinchada fuimos a La Plata, a la cancha de Estudiantes, en el barrio nos dijeron que podía haber problemas. Nos contaron que ellos habían planificado una emboscada para robarnos las banderas y los bombos.
Sin embargo, nosotros estábamos confiados porque éramos un montón. Más de cien.
Ese día, además, viajaron con nosotros unos tipos amigos de mi hermano Hugo, que eran de la Juventud Peronista.
Eran grandotes y estaban muy serios.
Antes de salir de Parque Patricios, de la puerta de la cancha de Huracán, los más grandes de la hinchada nos llamaron y nos contaron cómo habían planificado entrar a La Plata, dónde íbamos a dejar el camión y, especialmente, cómo se iban a cuidar las banderas y los bombos.
Cuando terminaron, agarré como siempre, como todos los domingos, el bombo más grande, el negro, ese que tenía pintado en rojo un enorme globo en uno de los parches, y con la manguera empecé a tocar.
Yo sabía que ese Huracán-Estudiantes no iba a ser un partido caliente más, y que ni siquiera importaba mucho el resultado.
El clima era otro, más espeso, denso, y se notaba en las caras serias, de los más grandes de la hinchada y de los amigos de mi hermano.
El viaje a La Plata fue tranquilo, pero cuando el camión se estacionó a cinco cuadras de la cancha, rápidamente, los de la Juventud Peronista agarraron las bolsas de las banderas y no dejaron que ninguno de nosotros se acercara.
Hablaron con los pibes grandes de la hinchada y empezamos la caminata al estadio.
Del partido y cómo salió no me acuerdo, pero sí de la pelea que tuvimos con la policía cuando, debajo de una bandera de Huracán, que estaba atada desde lo más alto de la tribuna al alambrado, apareció otra blanca, gigantesca, con letras negras y una sola palabra: Montoneros.
El Lagarto ligó un balazo en la pierna y vi a muchos amigos de mi hermano, esos de la Juventud Peronista, disparando desde las tribunas.
Fue de cowboys.
Hubo tanto lío que hasta salió en los diarios.
Perdí.
Y ahora estoy en un lugar que no sé cómo se llama.
Aquí hay sólo gritos, gemidos.
Estoy en un lugar que no sé cómo se llama.
Si les creo a los que escucho por las noches, el nombre es parecido al de un club.
O algo así. En verdad, no sabría precisarlo.
¿Un club? ¡Qué increíble!
Acá todo es negro. Hay ruidos a chapas y a pisadas en charcos. Hay mucho ruido a metal.
¿El Matador Kempes o el Pulpo Luque habrán empezado a hacer goles? ¿Los que festejan sus goles sabrán qué negro es el negro en este lugar?
Hace unos meses alcancé a ver (fueron sólo segundos) al Matador con los brazos en alto y a un tipo que tenía puesto un sobretodo y que reía mientras levantaba sus pulgares, que eran raros.
Reía como una hiena.
Aquí hay sólo gritos, gemidos.
Cuando las torturas me bloquean y casi no puedo respirar, me refugio en los recuerdos. Así siempre aparecen las imágenes de la hinchada, los cantos y las banderas.
La que más me ayuda es aquella en la que me veo con el bombo negro que tenía pintado en rojo el globito en uno de los parches, con el que me divertía y gastaba fuerzas mientras bailaba en los paraavalanchas de la tribuna.
Mi hermano Hugo tuvo suerte. Sus amigos lo ayudaron a salir a Uruguay. Desde ahí se fue a San Pablo. Tiempo después, viajó a España donde empezó a trabajar con otros exiliados. Ahí planificó el gran golpe de Suiza, en el ’79.
La selección argentina jugó un partido amistoso con Holanda, que la prensa llamó “la gran revancha del Mundial ’78”, que habían ganado los muchachos de Menotti. Volvió a ganar Argentina porque el Pato Fillol, que fue la figura, atajó varios penales en la definición.
Hugo me contó que la tribuna estaba llena de exiliados, de gente que se encontró ahí, sin saber con quién se iba a ver. Que muchos lloraron y se abrazaron al comprobar que tal o cual estaba vivo.
Años después, mi hija preguntó:
–¿Papá, viste aquella bandera en la televisión?
–No. El tío Hugo dijo que acá sólo se vio por un instante. Que después apareció una franja negra que tapó la parte de abajo de las imágenes.
La bandera, al igual que aquella que los amigos de Hugo mostraron en la cancha de Estudiantes, era blanca, con letras negras. Pero en vez de “Montoneros”, decía “Videla asesino, dónde están los desaparecidos”.
Hugo contó que la policía suiza reprimió a los argentinos.
De vez en cuando, sueño con ese lugar en el que sólo había ruido a metal, gritos y gemidos.
Me enteré, cuando vi una foto, de quién era ese tipo que tenía puesto un sobretodo y que reía mientras levantaba sus pulgares, que eran raros, mientras Passarella, el Gran Capitán, levantaba la Copa del Mundo.
Puedo respirar sin ahogarme.
Tengo una esposa y una hija y cada tanto voy a ver a Huracán.
Gané.

Del libro "Pies negros", de Marcos González Cezer. Ediciones Al Arco (2005).


Un agregado, por Tonio, del foro de Patria Quemera:
"Les cuento algo que no figura en el cuento. Yo estuve en la cancha ese día y fue tal como lo cuenta. La bandera se abrió en el codo de la tribuna, cerca de la platea de madera.
Pero hay una omisión importante, trascendente para nosotros: ese dia como consecuencia del enfrentamiento, murió una persona en la platea de madera. Por una bala de las tantas indiscriminadas de la policía, que rebotó en el cordón y fue hacia arriba.
Esa persona era hincha de Huracán, yo lo conocía y algunas veces junto con mi tío y a mi viejo, íbamos con él y el hijo juntos a la cancha.
Por esas casualidades de la vida, supe después que fue a la platea (nosotros estábamos en la popu) para estar más seguro.
Ese quemero se llamaba Oscar Noya, era de Lugano y su nieta escribe en este foro. Le pido me perdone que haya contado esto, pero es poco conocido por nosotros los mismos quemeros, porque los milicos se ocuparon de silenciar todo lo que pasaba. Tiempos bien oscuros.
Aprovecho para recordarlo, ya que era un quemero de ley que dejó en su descendencia la bandera del globo y de lo buen tipo que era".

lunes, marzo 21, 2016

Huracán te da vuelta



Huracán 4-Temperley 2
Perdía por dos goles, lo buscó, insistió, fue. Y lo dio vuelta. De guapo y con fútbol. Metiendo y jugando. Fue un vendaval que arrasó a un rival directo por la permanencia. Fue una tromba que avisó y avisa: Huracán te da vuelta. Y va por todo. Y por todos.

A pelear, todo



Daniel Montenegro y lo que viene: la posibilidad de pelear. Todo.

domingo, marzo 20, 2016

miércoles, marzo 16, 2016

Bravo y corajudo



Tigre 1-Huracán 2
No para, quiere más. Va por todo. Este bravo y corajudo Huracán. Lo volvió a demostrar en Victoria.

sábado, marzo 12, 2016

Dos goles, tres puntos, mucho carácter



Defensa y Justicia 0-Huracán 2

Este Huracán se anima a refundar su propia historia. A reconocerse en espejos que parecían olvidados. No puede ofrecer los lujos de Pastore ni las gambetas de Houseman ni las maravillas de Tucho Méndez. Este equipo es otra cosa: guapo como los cracks de los años veinte -los que hicieron al Globo de Newbery el más campeón del Río de la Plata, junto a Boca- y como ese Masantonio que tan bien retrata Néstor Vicente en su libro al respecto. Es bravo ante cualquier adversidad. Incluso frente a aquellas que lo pusieron en la cornisa de la muerte. Así, otra vez con impronta guerrera, este plantel que sabe de reconstrucciones se impuso ante el cuco del Torneo, ese Defensa y Justicia que asomaba como una preciosa revelación. En definitiva, fue un 2-0 que le impidió al Halcón volar a la punta que sigue siendo patrimonio exclusivo de Lanús, en esta Zona 2.

A Huracán no le sobró nada, es cierto. Pero lo ganó desde el primero de los instantes hasta el último de los suspiros: sin vueltas, convencido. Con una receta clara: incomodar a su rival. Lo hizo de entrada con la presión alta que molestó y mucho. Y que lo puso al equipo de Ariel Holan ante un escenario nuevo, el de no poder salir con claridad. Así lo golpeó: un error en la salida del arquero Gabriel Arias le ofreció la perfecta posibilidad de volver al gol a Cristian Espinoza. Uno a cero.

Ese grito sin visitantes en el Tomaghello significó otra cosa: el principio de un nuevo partido. Huracán lo involucró entonces a Defensa en otra situación: la de tener que ir a buscar en espacios reducidos. Y eso -quedó claro- le cuesta mucho al equipo sensación.

En cada rincón del ring que Huracán ofreció para pelear se sintió más cómodo. Disputó la mitad de la cancha (con la constancia de Matías Fritzler y de Mauro Bogado), controló las bandas, aprovechó espacios. El Defensa de la propuesta atractiva y el asombro a cada paso quedó reducido a un puñado de espasmos ofensivos y/o a circunstancias favorables. También es cierto: el azar no lo quiso abrazar en esta ocasión al equipo de Holan. Un tiro libre ejecutado por Fabián Bordagaray rozó un palo; y un remate estupendo de Eugenio Isnaldo se estrelló contra el travesaño.

El partido ofreció otra certeza: este Huracán luce preparado para recuperarse pronto de los golpes que recibe (un accidente de micro o una derrota en la Libertadores). Y en eso hay personajes decisivos: el primero, su arquero -Marcos Díaz, siempre clave- que es capaz de recuperarse de una lesión muscular en tiempo récord; luego, su entrenador, Eduardo Domínguez, quien no dramatiza ante los tropiezos y siempre va por más; y finalmente (y siempre), Wanchope Abila, el autor del segundo gol. Ese tanto que no sólo encaminó la victoria sino que también resultó imagen y semejanza de este equipo: el 9 la buscó, la peleó, la ganó y la definió. En ese recorrido también anda Huracán. A pesar de todo...

martes, marzo 08, 2016

Las batallas continúan...



Copa Libertadores: Sporting Cristal 3 - Huracán 2
Las batallas continúan. Apenas eso. Todo eso...

sábado, marzo 05, 2016

El Huracán de la lucha



Huracán 1-Estudiantes 0
Ahí está Huracán, de nuevo. En la lucha, entero, bravo, metedor. De ese modo y manera que eligió en este momento de la historia para afrontar adversidades. No le sobra nada. Porque incluso no le sobraba tampoco antes de ese accidente en Venezuela que le recortó el plantel en puestos relevantes. Pero tiene algo que construyó en este ciclo que incluyó un ascenso, dos títulos y una final continental: impronta guerrera. Este Huracán no negocia la entrega ni la constancia ni el sacrificio ni la última gota de sudor. Puede equivocarse, puede carecer de brillos, pero hay algo que al equipo de Eduardo Domínguez no le falta: eso que Wanchope Abila -tras el agónico gol a San Lorenzo- definió con una sola palabra, de seis letras y en plural: “huevos”.

Así, Huracán sumó ayer una victoria relevante: venció a Estudiantes, que venía de sumar 10 de los últimos 12 puntos en juego. Y de ese modo, mejoró su situación en la tabla de los promedios -en definiva, el objetivo inicial y prioritario del semestre- y reinstaló cierto entusiasmo respecto de lo que viene en esta Zona 2 del torneo de Transición, que parece abierta para cualquier asombro.

Fue un partido como casi todos los que juega Huracán: cerrado, con escaso margen para el error, de pocos goles, de pocas llegadas. Tuvo una virtud decisiva Huracán: jamás se equivocó en su propia área. Y en eso mucho tuvieron que ver los rendimientos de sus dos marcadores centrales, el capitán Federico Mancinelli y Luca Sosa (destacada aparición; acierto del entrenador). El otro mérito de Huracán tuvo que ver con su confianza: jamás resignó su deseo de victoria. No se conformó ante un rival que en todo momento jugó agazapado esperando su chance. Esa que nunca llegó.

Huracán, además, golpeó en un momento clave: al principio del segundo tiempo, tres minutos, cuando todo estaba por verse luego de un primer tiempo parejo, Wanchope volvió a estar en el lugar indicado en el momento exacto. Tras una media vuelta de Romero Gamarra -el Kaku del golazo en el Centenerio, el martes-, Mariano Andújar ofreció un rebote y Abila -habilitado, al límite- la empujó con el arco a disposición. En la celebración, en ese puñado humano armado por titulares y por suplentes, quedó retratada la perfecta escena de este plantel: un conjunto de voluntades luchando todos juntos. Contra todo y contra todos.

Y así, como en el festejo, siguió jugando Huracán. Solidario para marcar, astuto para sostener su arco cero. Con la colaboración de todos. Desde Rolfi Montenegro -raspando y raspándose- hasta el último de los ingresados. Quedó claro de nuevo: el Huracán Inmortal va por más. Quiere más.

Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.

miércoles, marzo 02, 2016

¿Y esto?



Gol anulado a Mauro Bogado frente a Peñarol, en el Centenario. Insólita decisión del árbitro mexicano César Ramos. Nos salvamos de otro despojo...

martes, marzo 01, 2016

Golazo, Kaku, golazo...



Incluso cuestionado, ocasionalmente rechazado, Kaku Romero Gamarra es capaz de aparecer en momentos decisivos: como aquel gol en Mendoza, ante Atlético Tucumán, que valió buena parte del Ultimo Regreso; como en ese centro del sábado frente a San Lorenzo; como esta vez, ante Peñarol y en el Centenario... Un golazo, Kaku, hermoso...

Huracán inmortal



Copa Libertadores: Peñarol 0-Huracán 1
En el Centenario, con algunos suplentes, a pesar de un arbitraje muy flojo, el equipo ofreció una de las facetas más relevantes de su juego: la capacidad de lucha, la facilidad para reconstruirse ante la adversidad. Una vez más, que lo sepa América: Huracán está vivo. Es inmortal. Y va por más...

Así estamos:
En la Fase de Grupos, en la Página Oficial de la Conmebol.