sábado, enero 30, 2016

La Libertadores empieza en el Palacio


El Palacio Ducó será la sede del Partido Inaugural de la Copa Libertadores 2016. El martes 2 de febrero, Huracán enfrentará a Caracas a partir de las 19.30. Será la tercera participación consecutiva de Huracán en el ámbito internacional, ese al que le ofreció su escenario y su fiesta durante todo el 2015.

Sirve un detalle: el Palacio Ducó fue el único estadio invicto entre los clubes que disputaron las dos competiciones principales de la Conmebol (Libertadores y Sudamericana). Allí, Huracán disputó nueve encuentros, ganó cuatro y empató cinco. Además, en cinco de esos encuentros se retiró con El Arco de San Marcos invicto.

Razones suficientes para que brindemos por esa Noche de Copa. Y de estreno. Para que la historia continúe...

miércoles, enero 27, 2016

Aquel espejo


Recortes de los años 40. Todos referidos al Palacio Ducó que estaba naciendo para siempre. Hoy, ya considerado Patrimonio Histórico de la Ciudad de Buenos Aires y hasta con un Oscar en su palmarés, sirve como espejo: representa la relevancia de invertir en infraestructura. A pesar de la falta de mantenimiento durante más de tres décadas (los palcos Jorge Newbery, en 1977, fueron la última mejora estructural) el estadio sigue allí, como un motivo de orgullo.

Por eso, no deben ser el impulso y la generosidad de los hinchas las únicas herramientas para mejorar y modernizar las instalaciones del club (la Sede de Caseros, La Quemita; incluso los llamados Terrenos del Gas). Debe ser un compromiso de la conducción, cualquiera sea su origen y su tiempo. Una cuestión del Club. De todos los Quemeros.

sábado, enero 23, 2016

Vamos al Luna, pelea Ringo



Ringo contra su archirrival en el ámbito local, Goyo Peralta. Escenas de las noches inolvidables noches del Luna Park. Esas que generaba nuestro Bonavena con su carisma que no sabía de nocauts.

lunes, enero 18, 2016

Que siga la fiesta...



Es un sentimineto, no puedo parar... Y que la fiesta de La Quema siga. También en este 2016...

Un minuto de silencio...



Que se haga himno, como cantan los jugadores: "Un minuto de silencio / para el Cuervo que está muerto..."

Y algo más: con la obtención de la Copa Ciudad de Buenos Aires, Huracán se convirtió en el primer campeón del año y de los Torneos de Verano.

domingo, enero 17, 2016

La tapa del verano

Wanchope Abila, otra vez protagonista. En el clásico ante San Lorenzo y en la tapa del diario Olé. La cara sonriente del Huracán del verano.

Promoción 3x1


El folclore de las cargadas posterior al Clásico de Barrio más grande del mundo. El 3-1 se transformó en una promoción en la imaginación de los hinchas.

Esta es la Banda que va por todo...


Huracán, el equipo, el plantel, el cuerpo técnico. Los Supercampeones de 2015, ya en el verano de 2016. Ahora, otra victoria en el Clásico de Barrio más grande del mundo. Esta es la Banda que va por todo...

El triunfo de la gente


Estadio José María Minella, popular de Huracán. Una fiesta. En el contorno del Clásico de Barrio más grande del mundo también hubo victoria Quemera.

sábado, enero 16, 2016

F3l1z V3rano



Torneo de Verano - Copa Ciudad de Buenos Aires:
Huracán 3 - San Lorenzo 1, en Mar del Plata

Seguimos festejando. Como en el final de 2014, como en la Supercopa, como en el Clásico del Campeonato, como en la Sudamericana sin olvido, como ahora en Mar del Plata. Así, Huracán. Así.También en este F3l1z V3rano.

martes, enero 12, 2016

Crónica de un nacimiento


Huracán y San Lorenzo se enfrentaron oficialmente por primera vez hace poquito más de un siglo, en 1915. Aquella vez el triunfo fue de San Lorenzo. El 24 de octubre, se impuso 3-1 el recién llegado a Primera (Huracán había ascendido un año antes). El encuentro se disputó en la cancha de Ferro, donde los azulgranas jugaron como locales.

El primer tanto de la historia de ese duelo centenario lo convirtió un emblema Quemero: el Negro José Laguna. Luego, con dos goles de Perazzo y uno de Xarau el resultado se dio vuelta.

Ya en ese tiempo, Huracán tenía dificultades con los árbitros: en aquel duelo inaugural sufrió las expulsiones de Caldera y de Palacio, por decisión del árbitro Aiello.

Más:
Para leer el texto que ilustra, hacer clic en la imagen.

domingo, enero 10, 2016

La Caja Boba


Por Roberto Guidotti*
Si hay un tema por estos días que tiene en vilo al mundo futbolero es la desorganización reinante que existe en la AFA con todas las disputas de dominio público entre seguristas y tinellistas y que siguen con presagios de sumar agelicistas, bilardistas, maronistas y armandoperecistas a esta disputa casi insólita por tomar el poder de la casa madre de la pelota.

En medio de tantos despropósitos que ya parecen surgidos de una tira de Peter Capusotto, hay un tema crucial que nos tiene muy preocupados a los hinchas del Globo por estas horas y es el dinero que se le entrega a cada club por derechos televisivos.

Allá a principios de los 90, cuando arranca Torneos y Competencias a televisar los partidos, Huracán había vuelto fortalecido de su primer descenso y ocupaba un lugar en el mapa del dinero a recibir por cada institución bastante acorde con su rica historia futbolera, afirmada en un subcampeonato del 94 que había posicionado al club en un lugar importante. Allí estaba el Globo, por debajo de los grandes y junto a los rosarinos, los platenses y un Vélez que empezaba a mezclarse con los poderosos de la mano de sus nuevos títulos y la muñeca de un siempre listo Raúl Gámez.

Los tiempos cambiaron hacia finales de aquella década y nuestro querido Globo cayó en una profunda debacle institucional y deportiva con dirigentes de lo más ineptos en algunos casos y corruptos en otros que nos llevó a un ostracismo de muchos años, con descensos incluidos y enormes pérdidas económico-financieras.

Pero la historia es dinámica y así como se decidió que Huracán perdiera su lugar en el mapa “monetario” del fútbol argentino, hoy en 2016 debe recuperarlo porque ha hecho los méritos para volver a estar en el lugar que marca su trayectoria de 107 años.

La escala actual de repartos, tiene a Boca y a River cobrando 62.400.000 pesos anuales; a Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez con 46.800.000 anuales; a Central, Estudiantes, NOB, Belgrano, Lanús, Defensa y Justicia, Godoy Cruz, Tigre, Banfield, Quilmes, Arsenal, Gimnasia, Olimpo y Rafaela con 34.000.000 en el año y a los ascendidos en 2014 (Huracán, Colón, San Martín, Argentinos, Aldosivi, Temperley, Unión y Sarmiento, además de los ahora descendidos Chicago y Crucero) con 14.000.000 anuales. Un reparto que parece organizado por una siniestra sociedad que ni Brazenas y Ceballos juntos podrían diagramar tan injustamente.

El Globo ha vuelto a Primera con un fuerte protagonismo futbolístico que lo ha llevado a ganar dos títulos oficiales de máxima categoría y a disputar -considerando la Libertadores que se viene en breve- tres copas internacionales de manera consecutiva llegando a la final en una de ellas con una campaña invicta. Además se ha ubicado en tablas de rating televisivo en un top-ten que posiciona al club en un lugar de popularidad notoria y vuelve a jugar el clásico con San Lorenzo en los torneos de verano junto a los otros grandes. A todo esto se le suma lo más importante: su historia y tradición de equipo grande innegable para todo aquel que conozca un poquitito de nuestro fútbol doméstico. Los 13 títulos de AFA, la larga lista de jugadores de selección, su convocatoria que lo ubica sexto en promedio por partido de venta de entradas en la historia y su vieja condición de “rival clásico” de los 5 más poderosos son razones de sobra –entre tantas otras- para calificar de ridículo e insostenible que Arsenal o Defensa y Justicia cobren más del doble de dinero de la TV que percibe Huracán. También resulta inadmisible que Vélez siga ubicado en un lugar tan destacado (muy por encima de los rosarinos, los de la Plata y ni hablar del Globo) cuando sus rendimientos deportivos mermaron, su convocatoria disminuyó considerablemente y su rating televisivo está lejos de ser importante.

Este mapa de reparto debe ser rediseñado en base a protagonismo deportivo actual, historia y tradición, títulos totales, convocatoria, rating televisivo y popularidad, entre otros tantos atributos destacados que distinguen a un club de fútbol por sobre otro. Como es difícil que eso suceda porque en esos niveles la discusión es más de muñeca política que de merecimientos deportivos e institucionales, es hora de que Huracán se haga respetar en serio. Tenemos –además de un buen presente deportivo- un club ordenado con un claro proceso de desendeudamiento producto de una convocatoria de acreedores que empieza a quedar en el pasado. A la AFA siempre le importó que los clubes enderecen su economía. También en eso nuestra institución ha corregido el rumbo con un plantel de sueldos al día, algo que no se veía en Huracán desde hace muchísimo tiempo. Ya no estamos en las páginas de los diarios por pedidos de quiebra o futbolistas que se niegan a concentrar.

Entonces es el momento de pelear por lo que nos corresponde. Por recuperar en serio nuestro lugar de Sexto Grande. Que deje de ser una denominación mediático-folklórica y pase a ser un espacio concreto de posicionamiento en el mercado de la pelota. Al menos Huracán debe estar ubicado en una primera instancia en la escala de los medianos junto a Vélez, Central, NOB y Estudiantes, un escaloncito por debajo de los más encumbrados, en una posición expectante para la recuperación definitiva de nuestro lugar histórico desde que se juega fútbol en la Argentina.

*Periodista. Co-autor del Libro del Centenario. Texto publicado en Patria Quemera.

jueves, enero 07, 2016

Huracán del mundo


Huracán, Supercampeón de la Argentina y finalista de la Copa Sudamericana, es uno de los seis argentinos en el top 100 del ranking mundial de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) de 2015.

El Globo de Newbery se trepó al puesto 34, 59 ubicaciones por delante de San Lorenzo. Y se ubicó cuarto entre los equipos del fútbol de nuestro país, sólo detrás del River ganador de la Libertadores River (9o.), del Boca bicampeón argentino en 2015 (13o.) y de Racing (29o.). También se metió en el top ten de toda América.

El líder es -claro- el campeón del Mundial de Clubes de la FIFA, Barcelona, con un acumulado de 279 puntos. El podio lo completan dos equipos italianos: Juventus -finalista de la última Champions League- y Nápoli.

El listado:

Los 10 primeros del ranking y los equipos argentinos ubicados entre los 200 clasificados son los siguientes:

1) Barcelona (España) 379,00
2) Juventus (Italia) 286,00
3) Napoli (Italia) 268,00
4) Bayern Munich (Alemania) 263,00
5) Paris Saint-Germain (Francia) 257,00
6) Real Madrid (España) 241,00
7) Independiente Santa Fe (Colombia) 240,00
8) Fiorentina (Italia) 236,00
9) River Plate (Argentina) 234,50
10) Wolfsburg (Alemania) 232,00

Completan el Top 6 de Argetina:

13) Boca Juniors 220,00
29) Racing Club 192,00
34) Huracán 178,50
49) Estudiantes de La Plata 165,00
93) San Lorenzo 133,00

Además, el campeonato de la Argentina fue consagrado como el más competitivo de América. Se ubicó en el cuarto puesto del mundo, detrás de España, Italia y Alemania. El top 10 lo completaron: Francia, Brasil, Inglaterra, Portugal, Bélgica y Rusia.

sábado, enero 02, 2016

Nuestro Rey de Copas

Guillermo Stábile, en sus tiempos de entrenador. Fue el máximo ganador de la Copa América y aportó dos estrellas en Copas Nacionales al palmarés de Huracán.

Alfio Basile vivió su segundo título en la Copa América como un desahogo. En aquel julio de 1993, el aire pesado del Estadio Monumental de Guayaquil conoció su vozarrón. Y su grito de campeón y de bronca deshecha. Sentía que a su Selección no se la reconocía lo suficiente. Que siempre había alguna queja. A veces lo decía en público y con todas las letras. En otros días, lo callaba o lo contaba en alguna mesa de bar y de amigos. No había perdido ningún partido desde su arribo al equipo nacional. Dos años antes, en Chile, había ganado el trofeo continental tras 32 años de espera para los argentinos. En 1992, había obtenido la Copa de las Confederaciones (entonces llamada King Fahd Cup), en Arabia Saudita. Ese fue, además, el último título de la FIFA ganado por la Selección mayor. Pero al Coco muchos lo cuestionaban. Y le inventaban ciertas averías con malicia.

La siguiente escena sucedió en aquella última Copa América en la que dirigió Basile, en Venezuela 2007. Y resultó una suerte de homenaje al pasar para un tal Guillermo Stábile, el supremo especialista en trofeos continentales. Ya era de noche en Puerto La Cruz. El calor, apenas por un rato, dosificaba su acoso. Sobre la avenida de la costanera, en un bar que no tenía nombre, un grupo de muchos venezolanos y pocos argentinos mantenían colmadas las sillas y las mesas dispares. Frente a ellos había un televisor grande, de pantalla plana, que entregaba las imágenes de Argentina-Estados Unidos, que jugaban en Maracaibo. En la transmisión de Meridiano Televisión, el canal de deportes nacional en tiempos de Hugo Chávez, el relator lanzaba una pregunta a modo de desafío para que se comunicaran los televidentes: "¿Quién fue el técnico que ganó más Copas América?" Después de un puñado de segundos, desde una de las meses, un argentino de muchas canas y muchos años, ofreció la respuesta exacta: "Stábile". Después el hombre se quedó en silencio. Quizá nadie le prestó atención a su certeza. Pero quedó como un detalle mágico y fugaz. Como un tributo secreto a la distancia para ese entrenador que ostenta el récord absoluto de títulos continentales.

Su recorrido como entrenador arrancó pronto. Ya había finalizado su estupenda carrera de futbolista. Había sido campeón y goleador, símbolo del Huracán de los años 20 (el más campeón de esa década junto a Boca), figura en Europa. El técnico apasionado ya latía dentro de él. A los 34 años, en 1939, regresó a los Barrios del Sur, a ese Parque Patricios que adoptó como propio. Debutó construyendo un equipo que encantaba: La Aplanadora. Con Herminio Masantonio -su eficiente heredero- como gran figura, ganó la primera rueda, superó a los otros grandes en una misma rueda y terminó subcampeón, sólo detrás de Independiente. Al año siguiente lo contrató San Lorenzo, en una época en la que el Clásico de Barrio más grande del mundo no ofrecía tiempos violentos. En 1941 ya estaba dirigiendo a la Selección. Podía con todo: en simultáneo, condujo dos temporadas a Estudiantes La Plata y regresó a Huracán para ganar dos Copas Nacionales. También trabajó en Ferro y asesoró a Independiente.

A nivel de clubes, fue capaz de hacer milagros desde el costado del campo de juego: Racing -campeón nueve veces en tiempos del Amateurismo- no ganaba el título de Liga desde 1925. Tras el arribo deDon Guillermo como técnico, en 1945, Racing se fue transformando en un equipo brillante y eficaz. También en el primer tricampeón de la Era Profesional (49, 50 y 51). En ese tiempo, a nadie se le ocurrió dedicarle una estatua como a Reinaldo Merlo más de medio siglo después.

En su largo camino de 17 años, Argentina obtuvo seis trofeos en la máxima y más antigua de las competiciones continentales. Celebró en 1941, en el tricampeonato (45, 46, 47), en 1955 y en 1957. En las cinco primeras ocasiones, con invicto incluido. Además, en las ocho ediciones en las que participó en el Sudamericano en la Era Stábile siempre se subió al podio (la Selección fue, además, segunda en 1942 y tercera en 1956). Otro detalle de la conquista: sólo se impuso como local en la Copa de 1946. De las otras cinco, tres acontecieron en Chile, una en Ecuador y otra en Perú.

También Stábile -incluso mientras dirigía- se dedicó a otras actividades. En 1948, ya consagrado como DT de la Selección, actuó en el film "Pelota de trapo", dirigido por Leopoldo Torres Ríos y protagonizado por Armando Bo. Hacía de él mismo, como nueve años más tarde en la película "Fantoche", junto a Luis Sandrini y Beatriz Taibo. Su popularidad se lo permitía. Su cara era reconocida por todos. Ese mismo 1957, en Lima, Stábile se convirtió en el creador de un equipo sin olvido: Los Carasucias, aquel plantel en el que se destacaban -entre tantos- Oreste Osmar Corbatta y Enrique Omar Sívori. "Don Stábile no nos pedía nada raro. Era tranquilo para dar indicaciones. Y si tenía algo para decirte, se te acercaba y te hablaba al oído. A mí, por ejemplo, me pedía que me desmarcara siempre. Pero nos daba libertades para jugar", le contó Maschio a Clarín, al cumplirse medio siglo de aquel logro. Desde entonces hasta hoy, la Argentina apenas sumó tres trofeos (59, 91 y 93). En tiempos de Kempes, de Passarella, de Maradona, de Messi, de Mascherano. De Menotti, de Bilardo, de Bielsa, de Pekerman, de Martino.

Más allá de sus logros, Stábile también conoció el dolor y la ingratitud de la derrota. Fue al Mundial de Suecia 1958, prescindiendo de los cracks que jugaban en el exterior por decisión de la AFA. Y lo pagó con un tropiezo que fue conocido como El Desastre de Suecia. El partido que debía empatar el equipo nacional para pasar a los cuartos de final lo perdió 6-1 frente a Checoslovaquia. Se trató de la peor derrota de la historia del seleccionado junto al 6-1 frente a Bolivia, en La Paz, en 2009. Al llegar a Ezeiza, Stábile escuchó insultos y rechazos como nunca antes y como nunca después. Así concluía el ciclo más largo de un DT en el equipo nacional: 121 partidos y un 75 por ciento de efectividad.

Era muy activo y polifacético. Un adelantado a su tiempo. Mucho antes del imperio de la imagen y de los medios y del marketing deportivo, él ya conocía la importancia de comunicar. En su etapa como jugador y como entrenador. El año pasado la consultora Euromericas Sport Marketing -tras varias temporadas de investigaciones- determinó que el valor de mercado de Messi es de unos 400 millones de euros. La cifra incluye, claro, todo lo que él genera como personaje y como marca, incluso más allá de sus números irrepetibles y sus jugadas de fábula. Mucho antes que el crack rosarino y universal, Stábile -sin proponérselo- había sido un pionero de la especialidad. En los años 30, Don Antonio Nesman y su hijo Victorio le pusieron como nombre "El Filtrador" a uno de los vinos elaborados en su bodega mendocina, Familia Nesman. Estaban encantados por sus goles, por esa capacidad para definir. Y le rindieron ese reconocimiento adoptando el apodo del máximo goleador del Mundial del 30 como una marca.

Había más rebusques y berretines en su vida de vértigos y pasión por el fútbol: fue comentarista radial, ya como entrenador. Hablaba de fútbol, de táctica, de técnica, de estrategia. Lo hacía con nombres y apellidos; ofrecía ejemplos. Cuentan que dictaba cátedra frente a los micrófonos de LS10 radio Libertad. Stábile acompañaba los relatos de Eugenio Ortega Moreno y las opiniones de Guillermo Oscar Tipitto. En 1959, un año después del durísimo golpe en el Mundial de Suecia, se hizo cargo de la Escuela de Técnicos de la AFA desde 1959. Esa vez, un mal resultado no tapó la apropiada decisión. Murió, inexplicablemente olvidado, en 1966, a los 61 años. Ahora, en días de quejas por ese título que no llega, su palmarés sigue siendo un lujo.

Texto publicado por el Fundador del Blog, en Planeta Redondo, de Clarin.com