sábado, noviembre 28, 2015

Un año en el paraíso


Huracán se reconstruyó a sí mismo desde el último de sus infiernos. En el peor cumpleaños de su vida, el primer día de noviembre del año pasado, perdió 3-0 de local frente a Sportivo Belgrano de San Francisco y quedó último en el campeonato de la B Nacional. Ese día hubo papelón e incidentes. Justo 25 días después, los mismos jugadores fueron los protagonistas de un hito en la historia: en San Juan, frente a Rosario Central, Huracán ganó la Copa Argentina, su primer título luego de 41 años. Desde aquella celebración en el estadio del Bicentenario hasta la mágica noche de ayer en el Palacio Ducó, Huracán vivió un año de colección, sólo comparable a los años veinte en los que el Globo de Newbery fue el más campeón (junto a Boca) en el Río de la Plata, entonces el mejor fútbol del mundo. Sumó dos títulos y accedió por primera vez a una final continental.

“En todo momento creímos en este plantel. Apostamos por el mediano y por el largo plazo y está saliendo bien. Esto empezó con Kudelka, cuando estábamos complicados...”, le dice a Clarín el vicepresidente del club, Luis Sasso. Es cierto: la base del plantel se mantuvo incluso en los momentos en los que se reclamaban cambios. “Nos agrandamos en las difíciles”, dice Marcos Díaz, el arquero, el superhéroe de las finales. El King Kong de La Quema atajó 8 de los 17 penales que le patearon en las series que derivaron en la conquista de la Copa Argentina y fue decisivo en la Supercopa ante River (1-0, en San Juan). En dos temporadas pasó de tercer arquero a referente histórico. El periodista Alejandro Gorenstein escribió un libro que lo cuenta.

Algunos señalan que este ciclo nació durante una derrota: hace dos años, en el Ducó, Instituto superó 3-1 a Huracán. Al equipo cordobés lo dirigía Kudelka, Wanchope Abila hizo un golazo propio de Messi y Vismara justificó su apodo de entonces, Vismaradona. Pronto, los tres coincidieron en Huracán. Por el delantero el club pagó poco menos de tres millones de pesos, hoy tiene una cláusula de rescisión de cinco millones de dólares y el presidente Alejandro Nadur dice que “vale quince”.

Tras el festejo en la Copa Argentina, Huracán tuvo que seguir peleando para volver a Primera. En diciembre del año pasado, tras vencer a Atlético Tucumán en el desempate, cumplió ese objetivo prioritario. Ya tenía un par de récords en el recorrido: fue el primer equipo en ganar un título absoluto desde la segunda categoría y el primero en acceder a la Libertadores desde el Ascenso. Más: al ganar la Supercopa, el 25 de abril, se convirtió en el club que menos tiempo tardó en ser campeón después de volver a la A (superó al Central de la temporada 86/87).

El paso siguiente fue el despegue internacional. Por primera vez jugó dos competiciones continentales en un mismo año. Con Néstor Apuzzo como entrenador afrontó la Libertadores y con Eduardo Domínguez disputa la Sudamericana. Perdió apenas un partido de los 16 que jugó. La derrota fue insólita: ante Mineros, en Venezuela. El Ducó sigue invicto. Allí jugará el miércoles ante Independiente Santa Fe, la final más esperada.

Tuvo una virtud gigante: su capacidad para salir rápido de los tropiezos. Se convirtió en un plantel especialista en finales, copero. Eso explica su dualidad: necesitó hasta la última fecha para evitar el descenso mientras se convertía -en simultáneo- en la Bestia Negra de River en el ámbito internacional. Justo 365 días después de la gloria ante Central se cargó a River en las semifinales de la Sudamericana. Ahora quiere más: alargar este año en el paraíso.

Texto publicado por el Fundador del Blog en Clarín.

viernes, noviembre 27, 2015

La tapa para todos

Grita Wanchope Abila en el diario Olé. Grita Huracán. Estamos en la final. Que lo sepa América: esta tapa es para todos...

Gritos del alma


Por Ricardo Sapia
¡A la finaaaaaaaaaaaal!, Dios, bendito. Dios de mi existencia. Me moría si no so lograba el pase. No, por lo que más quieras no me martirices, mi corazón fue y es una bomba de tiempo a punto de explotar. Y se desbordó nomás. Es pura pasión y adrenalina. Es la historia que estamos escribiendo. Vamos por un trofeo internacional. Por la gloria, más que ésta que ya conseguimos y que es el súmmum de lo posible. Claro que tuvo vaivenes esta gesta. Disfrute y delirio. Nervios y apretar los dientes. Imposible todo color de rosa. Pero que sea así, no me importa un carajo. A Colombia. A Bogotá. Allá iremos con la luz de la esperanza. A definir esta mágica sensación de caminar por el espacio. Qué te vas a ir a dormir. Salí y abrazate. Vivilo a pleno. Quedan dos pasos para que la historia sea completa. Nos van a tener que sacar con los pies para adelante. Obligados a dejar la piel. Como la dejó el Quemero en el cemento del Ducó. Inolvidable grito del alma.

Huracán, sos lo mejor que nos pasó en la vida.

Texto publicado en el diario Olé.

Ese estallido



El estallido es unánime. Nace en la Bonavena y se traslada a cada rincón del Palacio Ducó, al sector Stábile en la Miravè o al Palco Jorge Newbery, en la Alcorta. Se abrazan los emocionados con los incrédulos, los fanáticos con los socios de estos últimos días, los pibes que gritan por Wanchope y los más viejos que vieron a René. La disfonía del día siguiente no les importa. El grito está justificado. Brota de una certeza: llueven días felices en la vertiginosa vida del Huracán reciente. Lo consiguió todo en lo que dura un año: la Copa Argentina, el regreso a Primera, la Supercopa, el clásico que dejó a San Lorenzo sin gloria en el torneo local, la permanencia en la A y ahora, la final de la Sudamericana, la chance de su primera consagración internacional. No hay mejor impulso para esta fiesta que durará hasta el día siguiente. O incluso más...

Sí, bajo el cielo de Parque de los Patricios, Huracán se consolidó como la Bestia Negra de River en este 2015: fue el ùnico que pudo sacarlo de un torneo internacional en el estupendo ciclo de Gallardo; también le ganó -en abril, en San Juan- la final de la Supercopa Argentina; y se mantuvo invicto en los cuatro partidos en los que se enfrentaron en el recorrido. Por eso también sucede esa alegría inmensa que sigue latiendo: el rival enorme, que ahora viajará a Japón al Mundial de Clubes de la FIFA, jerarquiza la conquista.

Inicio del comentario del fundador del Blog, publicado en Clarín.

Se viene Huracán...



La salida del equipo ante River... Clima de final. Ambiente de gloria.

jueves, noviembre 26, 2015

Que pase el que sigue...



Copa Sudamericana: Huracán 2-River 2

Ya está, ya pasó ese ratito de angustia que pareció durar dos vidas. Ya está: somos finalistas. No es tiempo de analizar nada. Es momento de aplaudir. Y de gozar...

Imágenes en el alma



Fue hace un año aquella definición frente a Central, la de la Copa Argentina, la de la Estrella Doce, la del primer título en 41. Fue hace un año y sigue latiendo en el alma.

El Día de San Marcos


Hoy no será un día más para Marcos Díaz. De ningún modo sería posible: justo cuando caiga la noche sobre el Palacio Ducó se cumplirá un año del día en que se terminó de subir al pedestal de la historia de Huracán: en San Juan, ante Central, fue la enorme figura que -otra vez con su mágica destreza para los penales- permitió que el Globo de Newbery ganara la Copa Argentina, su Estrella Doce, el primer título después de 41 años. "Sé lo que significó ese día para cada hincha, para mí, para todo Huracán. Pero esta es otra historia, otro partido. Aquello quedará en la historia, esto es un paso más en la semifinal de la Sudamericana. Y es en lo que tenemos que estar enfocados ahora", le dice a Clarín el arquero de las manos gigantes y las piernas enormes. Se percibe: está estrictamente metido en el partido que puede determinar el pasaporta a la primera final internacional de Huracán en la Era Moderna.

Su historia es puro vértigo. Llegó a Parque de los Patricios en 2013 para ser el tercer arquero (detrás de Diego Pozo y Gastón Monzón), estaba acostumbrado a ser suplente, sumaba apenas 22 partidos atajados entre sus pasos por Colón y Gimnasia de Jujuy, se lesionó a los siete minutos de su primer partido en Huracán. Hoy, quienes mucho conocen la historia de Huracán dicen que es el mejor arquero de los 107 años de vida del club. Fue decisivo para obtener la Copa Argentina y la Supercopa, fue la figura de las dos finales, vencedor de cada definición por penales. Se ganó apodos que tratan de contar su dimensión: muchos le dicen el King Kong de La Quema. El periodista Alejandro Gorenstein escribió un libro con su biografía, con esta historia. Cuando Díaz fue a firmar ejemplares al Parque de los Patricios, la última semana, los chicos lucían el asombro de quien conoce en persona al Superman de su infancia.

-¿Cómo vivís todo esto?
-Estoy eternamente agradecido a Huracán. Lo estaré siempre. Tengo claro que soy lo que soy gracias a este club. No me la creo ni me la voy a creer nunca. Sería el peor pecado.

-¿Eso último -imagino- le cabe también al equipo?
-Seguro. Tenemos que ser humildes como lo fuimos siempre. Somos un equipo de remadores y así podemos hacer historia.

-Y ahora, la chance de ir por todo en el ámbito internacional: ¿cuál es la expectativa?
-Tenemos que disfutar todo lo que nos está pasando. Estamos pensando en el partido contra River. No más adelante.

-Contra River ya jugaron tres partidos en el año, ¿a cuál se va a parecer este?
-En los dos primeros fue River el que dominó y nosotros nos paramos más de contra. Nosotros vamos a intentar que este, el primero que jugamos en el Ducó, sea más parecido al del Monumental. Tuvimos más la pelota y lastimamos.

-Huracán perdió apenas un partido de 15 en el ámbito internacional, le ganó la final de la Supercopa a River, pero sufrió hasta la última fecha para evitar el descenso: ¿cómo se explica?
-La verdad, no lo sé. Es inexplicable. Quizá tenga que ver con que rendimos más cuando sabemos que no hay revancha.

-Se sienten cómodos jugando en la cornisa...
-Algo así. Este grupo siempre fue así: nos hacemos fuertes en los momentos más difíciles.

-Cuentan que quieren llevarle la Sudamericana al Papa Francisco...
-(se ríe) No... Eso fue un chiste en un programa de televisión. No pensamos en eso; sólo tenemos en la cabeza pasar a River.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

martes, noviembre 24, 2015

Expectativa a cada paso


La expectativa se percibe a cada paso. En los barrios del Sur hay dos palabras que caminan juntas en cada pregunta, en cada respuesta, en todos los enunciados: “Huracán” y “entradas”. No es casualidad: “Jugamos uno de los partidos más importantes de la historia del club”, dice el vicepresidente Luis Sasso. Y encima esa cita por las semifinales de la Copa Sudamericana acontece en un día histórico: mañana (26 de noviembre) se cumple un año de la consagración en la Copa Argentina, la Estrella Doce, el primer título para los de Parque de los Patricios después de 41 años. En la larga cola para asociarse, en la sede de la Avenida Caseros, un hincha lo cuenta encantado: “Es un mensaje divino”.

Las sensaciones de la previa del encuentro de vuelta frente a River (mañana desde las 20.45, en el Palacio Ducó) las retratan las caras de los que ya consiguieron sus ubicaciones en la popular Bonavena (a 120 pesos) o en alguna de las plateas (a $ 210 la de la calle Miravé y $ 280 la de Alcorta). Orgullosos, muchos de ellos mostraban la entrada en las redes sociales como si se tratara del ticket dorado del chocolatero Willy Wonka.

Hasta anoche, la venta era sólo para socios. Por ese motivo se montó un operativo especial para asociar simpatizantes en la sede e incluso a través de la web oficial (www.cahuracan.com). De todos modos, trascendió que el cepo se levantaría entre hoy y el día del partido. Eso sí, a precios elevados: cuentan que las populares costarán 400 pesos. En cualquier caso, la venta de localidades continuará hoy de 10 a 20. También, la posibilidad de asociarse (los costos:
$ 210 de la cuota, $ 40 del carnet más el valor de la entrada).

Mientras tanto, todos ellos -los hinchas, los socios- están preparando lo que definen como “un recibimiento histórico”, acorde a la circunstancia. Las Peñas Unidas y la Sub Comisión del Hincha son las agrupaciones que organizan la movida con el aporte de la gente: globos, papeles, serpentinas, cartulinas rojas y blancas, banderas de todos los tamaños. Y cero pirotecnia dentro del estadio. “Nada que pueda afectar al club o lo exponga a una sanción”, tal como se comprometieron ante la conducción. Miguel Villeta, presidente de la Peña Pedro Barrios de Pergamino, cuenta en una frase la impresión de casi todos: “Este partido contra River no me lo pierdo ni que me esté muriendo”.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

jueves, noviembre 19, 2015

La elegancia obligatoria


Los años veinte y una foto perdida de los hinchas de Huracán. Para ver a los mejores de ese tiempo (el Globo de Newbery fue -junto a Boca, Peñarol y Nacional- el más campeón de aquella década en el Río de la Plata, entonces el más destacado del mundo) había que vestirse de gala. El mejor traje y el chambergo más nuevo era infaltable para acercarse a la vieja cancha de la Avenida Chiclana o a la de madera en Alcorta y Luna (el estadio Jorge Newbery). Aquel fútbol merecía tal elegancia obligatoria.

sábado, noviembre 14, 2015

El tiempo de la Revancha


Por Eladio Mases
La escena es el retrato de un dolor: aquel bochorno de Liniers que nos dejó sin la chance de sumar la Estrella Doce. Además de Gastón Monzón -lastimado por Joaquín Larrivey-, allí aparecen Patricio Toranzo (parado con el número 18), Carlos Arano (tratando de detener el remate de Maxi Moralez) y Eduardo Domínguez (yendo al piso, con la camiseta 25). Ellos, representantes de Los Angeles de Cappa, tuvieron en este recorrido de un año una Revancha completa con la Copa Argentina (y el "Volvimos Campeones"), con la Supercopa y con el vuelo internacional. Merecida. Por donde se la mire...

miércoles, noviembre 11, 2015

El representante de un sentido de pertenencia


El Ducó, durante el primer lustro de los años cuarenta. Allí, en Alcorta y Luna, comenzaba a crecer el precioso Palacio. Que fue lo que fue y es lo que es porque en su tiempo se conjugaron dos cuestiones: voluntad ejecutiva desde la conducción y generosidad plena de tantos Quemeros que colaboraron sólo a cambio del placer de sentirse parte. Por eso, nuestro estadio -además de un orgullo- es un perfecto representante del sentido de pertenencia.

martes, noviembre 10, 2015

Cantado y gritado

La tapa de Olé del empate ante Belgrano y de la garantía de Primera. Cantado. Y gritado, también.

lunes, noviembre 09, 2015

Bienvenido a casa



Mario Bolatti, de regreso en La Quema. Con la camiseta de Belgrano. Y con el corazón partido. Lo que se escucha, claro, es una ovación.

Pasó la tormenta


Huracán 1-Belgrano 1
Un punto. El necesario, el imprescindible, el que nos deja en Primera, el que nos da impulso para el vuelo internacional. Se jugó como se pudo de acuerdo a la circunstancia (a los dos les servía el empate). Se sufrió un rato, se gritó luego, se respiró recién al final. Justo cuando pasó la tormenta, esa lluvia intensa que se hizo metáfora de una angustia.

Es una lucha, Bruja



Después de la garantía de la permanencia, las palabras de La Bruja Vismara. Un luchador en su lucha...

Bendito rebote



La pensó Toranzo, la corrió San Román, tiró el centro para Wanchope Abila, pero antes apareció un rebote -un bendito rebote- en Claudio Pérez y el gol. El del 1-1, el del desahogo, el de Primera.

viernes, noviembre 06, 2015

Siete llaves para nuestro misterio

El festejo del gol de Espinoza contra River, en el Monumental. Gran triunfo en la Sudamericana. Para seguir creciendo y creyendo.

Huracán es un caso que merece psicólogo. Este plantel -que quedará en la historia del club, tras ganar dos títulos en cinco meses- es capaz de la gloria y de devoto. De lo mejor y de lo peor. Y sus ciclos de victorias importantes y de derrotas inesperadas se renuevan a cada paso. ¿Por qué le pasa eso? ¿Cómo puede ser que pierda en Venezuela por goleada y cuatro días después gane la Supercopa Argentina ante River? ¿Cuáles son los motivos que lo llevan a estar muy cerca de la final de la Copa Sudamericana y a sufrir hasta la última fecha por la permanencia? Lo que sigue son algunas claves para tratar de entenderlo.

1) Se agranda en los partidos más complicados. Este plantel -ya desde los días de Frank Kudelka como entrenador- se sentía más cómodo ante las citas complicadas que ante rivales accesibles. Sirve un ejemplo: con el mismo entrenador y con los mismos jugadores eliminó a Boca de la Copa Argentina y sufrió una derrota bochornosa ante Sportivo Belgrano de San Francisco, en el Ducó. La primera sirvió de impulso para ganar su penúltima Estrella, la número doce. La segunda lo dejó último en la segunda categoría, su peor ubicación histórica. "Están preparados para la guerra. Yo con estos jugadores voy a pelear con escarbadientes", decía Néstor Apuzzo -el sucesor de Kudelka- respecto de esta particularidad.

2) Tiene un plantel corto. Los titulares se dicen de memoria, sobre todo desde la llegada de Eduardo Domínguez. Pero el recambio es escaso. Y eso lo complica al momento de la rotación. Lo sufrió en la última fecha que disputó por el torneo, ante Quilmes (1-2, en el Centenario): el entrenador guardó a Wanchope Abila y a Federico Vismara -dos imprescindibles- y ubicó a Patricio Toranzo -otro jugador clave- en el banco. Lo pagó con una derrota que todavía duele. Sirve otro dato para entender el desgaste: es el segundo equipo que más partidos disputó en el año, detrás de River. El plantel corto tiene una explicación: desde la conducción del club se planteó para este año el objetivo de levantar el Concurso Preventivo y eso obligó a mucha prudencia en las contrataciones. El último jueves de octubre se realizó la presentación judicial. Ese triunfo menos visible "es la gran noticia de nuestro año", dicen los dirigentes en la sede de la Avenida Caseros.

3) Cuenta con un arquero implacable. Marcos Díaz es -a esta altura- uno de los mejores arqueros del fútbol argentino y -como sostienen los que mucho conocen la historia de Huracán- el mejor de los 107 años de vida del club de Parque de los Patricios. Fue la gran figura en las dos finales que jugó el equipo (ante Central y frente a River) y resultó decisivo en varios tramos, sobre todo en los partidos eliminatorios. Una garantía de seguridad.

4) La base está. La dupla central que armó Domínguez desde su ausencia en ella responde de modo impecable. Además, Hugo Nervo se consolidó como capitán y Federico Mancinelli es líder por naturaleza. En el medio Federico Vismara y Mauro Bogado parecen tal para cual en eldoble cinco. Cristian Espinoza y Toranzo -con características muy distintas- son socios muy valiosos para Wanchope, ese gladiador del área. Con ellos, Huracán se anima a pelearle a cualquiera.

5) Tuvo un error decisivo. En el primer semestre, tiempos de Apuzzo, se optó por priorizar la Copa Libertadores. El entrenador incluyó un equipo suplente en seis partidos. Sumó apenas un punto de 18 posibles. Con sólo uno más ahora estaría salvado del descenso.

6) El efecto de las motivaciones y de las presiones. Este equipo se siente más a gusto en las competencias eliminatorias. Eso lo motiva, lo hace bravo, intenso, tenaz. "Jugamos todas finales", dice Vismara. Luce como un equipo copero. Un detalle al respecto: entre competiciones locales e internacionales, este plantel -entre 2014 y 2015- sólo cayó una vez en 13 situaciones eliminatorias, finales o desempates. Curiosidad: el único que pudo doblegarlo fue Independiente Rivadavia de Mendoza, en la reciente Copa Argentina que ganó Boca. Pero no siempre le sucede lo mismo en el torneo local, bajo la presión de tener que sumar puntos para evitar el descenso. Y eso lo paga con angustia. Al menos hasta el lunes, cuando enfrente a Belgrano, en el Palacio.

7) Van por la historia. Este plantel lo sabe: tiene la chance de quedar como el más exitoso del club en todos los tiempos. Desde los años veinte (cuando fue el más campeón del fútbol argentino junto a Boca) que Huracán no lograba dos títulos en menos de un año. Ahora, si consigue la Sudamericana, este grupo no competirá contra ningún otro por ese lugar en el pedestal. Su palmarés sería estupendo: tres títulos, seis clasificaciones internacionales (dos a Libertadores, dos a Sudamericana, una a Recopa y una a Suruga) y un ascenso. Y tambien ese clásico (1-0, en el Ducó) que bajó de la punta a San Lorenzo y le facilitó a Boca el camino al título.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

El Pibe de la Tapa


Cristian Espinoza celebra el gol de Huracán en el Monumental en la tapa del diario Olé. Sirvió para ganarle a River y para mostrarles a todos que lo de Huracán en la Sudamericana va en serio.

Así ganamos...



Eduardo Domínguez, el estratega que armó el Plan Monumental. Así lo explica...

jueves, noviembre 05, 2015

Era para cerrar el Monumental



Contraataque por la derecha, pase impecable de San Román, aparición de Wanchope, pausa, sombrerito a todo River... Suspenso... Y travesaño. Una joya que merecía ser gol.

Así, Huracán, así



Copa Sudamericana: River 0-Huracán 1
Huracán ganó con autoridad. Con justicia; incluso la diferencia del resultado luce escasa considerando las llegadas de cada uno. Con impronta de equipo copero, astuto, sólido.Sirve mucho esta diferencia. Pero todavía no alcanza. Eso sí, habita una certeza: jugando así cualquier objetivo es posible...

Contra River: Capítulo III

El último River-Huracán, en el Monumental. Fue 1-1 esa vez. Ahora, ese resultado sería muy valioso. Apenas un poco menos que el 1-0 que permitió ganar la Supercopa, en abril, en San Juan.

La Copa Sudamericana entró en su etapa de definiciones. Se juegan las semifinales, quedan cuatro equipos, dos son argentinos. Y se enfrentan: hoy, desde las 20.45, en el estadio Monumental, River y Huracán afrontarán su duelo de ida. La revancha por un lugar en la final se jugará el 26 de noviembre, en el Tomás A. Ducó.

Llegan abrazados a realidades distintas. River está enfocado en continuar con su implacable marcha internacional. Defiende el título en la Sudamaricana; este año ya ganó la Libertadores, la Recopa y la Suruga; y en su horizonte asoma el Mundial de Clubes de la FIFA. Quiere más. Quiere todo.

Gallardo recién confirmará el equipo una hora antes del partido. Hay una certeza: no estará Eder Alvarez Balanta (sufrió una contractura en el recto anterior izquierdo el martes, pero el club jugó al misterio y recién lo comunicó ayer). Lo reemplazará Emanuel Mammana. También hay dos dudas: Casco o Vangioni, y Driussi o Luis González.

Huracán, en tanto, vive tiempos de vaivenes. Como el fin del año pasado pasa de la gloria a la cornisa de un partido a otro. En este 2015 ganó la Supercopa Argentina (justo ante River) y apenas perdió un partido de 14 duelos internacionales. Pero sufre en el torneo local: con una fecha por disputar (recibe el lunes a Belgrano), todavía no garantizó su permanencia. Le falta un punto. Y -como dicen los integrantes del plantel- esa es la prioridad. La situación invita a la pregunta: ¿puede resultar un condicionante?

En cuanto a la formación, Eduardo Domínguez volverá a poner como titulares a los cuatro que guardó ante Quilmes (derrota 1-2, en el estadio Centenario): Abila, Vismara, Balbi y Toranzo.

Será el tercer enfrentamiento en el año entre River y Huracán, los dos equipos que más partidos disputaron. En el primero, en abril, se impusieron los de Parque de los Patricios (1-0, en San Juan) y se quedaron con la Supercopa. En el segundo, por el campeonato, igualaron 1-1 en el Monumental.

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

miércoles, noviembre 04, 2015

Un verdadero refuerzo



Mauro Bogado llegó a la mitad de 2015, tras un estupendo ciclo en San Martín de San Juan. Se adaptó rápido, se ganó el puesto en tiempo récord, hizo todo bien. Fue, según estadísticas de la AFA, el líder del campeonato en dos rubros que definen la capacidad de los volantes: precisión en los pases y pelotas recuperadas. Además, se hizo cargo de los penales y también fue implacable. En definitiva: exactamente todo lo que significa un verdadero refuerzo.

martes, noviembre 03, 2015

El Huracán bipolar


La pregunta sucede en la sede de la avenida Caseros y en el fútbol argentino: ¿qué le pasa a Huracán? Es un equipo capaz de caminar entre infiernos y paraísos. Siempre al límite entre la gloria y el desencanto; entre la consagración y el descenso. Sin escalas. Y no es una cuestión circunstancial de estos días en los que se prepara para enfrentar mañana a River, por la semifinal de la Copa Sudamericana, y sufre porque le falta un punto para garantizar su permanencia en Primera. Se trata de un rasgo del equipo, de estos Caballeros de la Angustia. Parece que se sintiera cómodo en la cornisa.

El primer día de noviembre del año pasado -en su cumpleaños número 106-, perdió por 3-0 frente a Sportivo Belgrano. Un papelón en pleno Palacio Ducó. De ese modo, el equipo que entonces conducía Frank Kudelka quedaba último en un campeonato que ofrecía diez ascensos. Un mes después, ya con Néstor Apuzzo, cambió todo el escenario: volvió a la A tras siete victorias en ocho partidos y ganó la Copa Argentina, ante Central. Hay más: ya en abril, cuatro días después de jugar pésimo, perder por goleada contra Mineros de Venezuela, le ganó la Supercopa a River (1-0, en San Juan). Del dolor de la eliminación de la Libertadores al segundo título en cinco meses, a la Estrella Trece. De las quejas a los aplausos. Aquella vez, los mismos jugadores que eran criticados e insultados fueron recibidos como superhéroes en el momento de la celebración en Parque de los Patricios.

En este segundo semestre, su recorrido parece un electrocardiograma: cayó por 3-0 con Chicago y se quedó sin técnico; le ganó a San Lorenzo y le complicó el campeonato; sufre con el promedio y está invicto en la Sudamericana. Otro detalle sintomático: en el torneo local, ganó seis partidos de 29; en las competiciones internacionales perdió uno de 14.

Este plantel tiene una virtud que lo entusiasma de cara a lo que tiene en su cita inmediata: de las once series o finales o desempates que disputó entre 2014 y 2015 quedó eliminado sólo una vez (en la actual Copa Argentina ante Independiente Rivadavia) y perdió sólo un encuentro de 17.

Hay otra explicación para su magra cosecha de puntos en el torneo. Y tiene que ver con un riesgo asumido en el primer semestre: Apuzzo jugó con suplentes en seis partidos. Apenas sumó un punto de 18 posibles. “Aquello fue un error que no supimos ver. Y hoy lo estamos pagando”, sostienen desde la conducción del club. De todos modos, el plantel y el cuerpo técnico son optimistas respecto de la obtención de ese punto imprescindible para seguir en la A. Mientras tanto, el sueño de la Sudamericana sigue su vuelo...

Texto publicado por el fundador del Blog en Clarín.

lunes, noviembre 02, 2015

Lo que pasó, lo que viene...



Eduardo Domínguez, después de la derrota contra Quilmes. Huracán en tiempo presente y futuro inmediato...

domingo, noviembre 01, 2015

En veremos...



Quilmes 2-Huracán 1
A esperar... La continuidad en Primera quedó en veremos. Es tiempo de jugar como si todos los partidos fueran la final del Mundial. Apenas eso. Todo eso.

Un regalo de cumpleaños



Huracán cumple hoy 107 años desde aquel nacimiento oficial de 1908, tras varios años de búsquedas y de entuasiasmo. Hace doce meses, tras el 0-3 ante Sportivo Belgrano, era imposible festejar. Pero el Globo de Newbery, experto en resurrecciones, cambió su propio escenario. Modificó el rumbo: vinieron dos Copas (la Argentina y la Supercopa), el vuelo internacional, la defensa del patrimonio, la capitalización del plantel, los contratos largos para jugadores valiosos, la intención de poner la mirada en las inferiores... Y una noticia que es el perfecto regalo de cumpleaños: el último jueves Huracán presentó el escrito para levantar el Concurso de Acreedores. Se trata de un paso enorme. De una victoria que excede a la tabla de posiciones. Una manera de volver a nacer. Nada menos.