viernes, mayo 31, 2013

Un punto y el después



Fecha 36: Ferro 1-Huracán 1, en Caballito. Un punto y nada más. Un punto y el después. Ya todos estamos pensando en la Nueva Era Mohamed. Apenas eso. Todo eso.

Gol: Busse.
El mejor: Busse.
 

Así estamos:
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jueves, mayo 30, 2013

miércoles, mayo 29, 2013

Vamos...


Huracán es también lo que la pared cuenta: un pedido, una invitación en espera, la esperanza perpetua de que el deseo se cumpla. Seis palabras, el Globo de Newbery, nosotros. Luna Quemera, en estado puro.

domingo, mayo 26, 2013

Gritemos



Tres goles, tres puntos. Una victoria cómoda. Gritemos un rato.

Paseo en Crucero



Fecha 35: Huracán 3-Crucero del Norte 1, en el Palacio Ducó. Victoria cómoda, victoria amplia, tres puntos que agradan. Mientras se espera una llegada (la del Turco Mohamed), siempre es bueno celebrar en el recorrido.

Goles: En contra, Barrales y Espinoza.
El mejor: Barrales y Espinoza.
 

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sábado, mayo 25, 2013

Feliz cumpleaños

El Ducó, una fiesta. Incluso, a pesar de tantos golpes y tropiezos.

Hoy se cumplen 110 años de la primera y mítica fundación de Huracán, aquella del 25 de mayo de 1903. Lo que sigue es un impecable texto publicado en Página/12 en ocasión del Centenario Quemero (el oficial, el celebrado en 2008). Retrata, sobre todo, el significado de Huracán.

Por Gustavo Veiga
Demasiados años son cien, demasiada historia tiene Huracán, demasiado grande es el club, demasiado porteño es Parque Patricios, demasiado fútbol ha pasado desde el 1 de noviembre de 1908, demasiado es poco para expresar en palabras un sentimiento que nació en Nueva Pompeya, se reivindicó siempre de la Quema y Jorge Newbery paseó en globo por el país, creando (como pensó el Che con uno, dos y tres Vietnam) decenas de Huracán por toda la geografía nacional.

“Una suerte de figurín entrañable del club porteño, bohemio, tanguero, fino y atorrante”, lo definió Horacio Ferrer, el autor de “Balada para un loco”. “Cualquiera sea la suerte que a tus colores salga/ las buenas y las malas son cosas que se dan / de frente a aquel que talle, por más que pose y valga/ elevarás el Globo al grito de ¡¡¡Huracán!!!”, le dedicó, entre otros versos, Julián Centeya. También escribió un texto nostálgico Homero Manzi: “Treinta años de recuerdos alrededor de un Globo”, el autor de “Sur” y “Malena”.

Los tres célebres compositores permiten entender esa química que siempre existió entre el tango y Huracán. Esa relación que da la dimensión exacta de por qué un club es patrimonio cultural y deportivo al mismo tiempo. Una Entente Cordiale (del francés: entendimiento cordial) de tres barrios como Parque Patricios, Nueva Pompeya y Villa Soldati, vecinos en el sur postergado de Buenos Aires. Ahí echó raíces Huracán. Y desde ahí se extendió cruzando las fronteras de la Quema con su fútbol marca registrada.

Sacó la cédula de identidad de su juego –y la mantuvo durante décadas– con los cuatro títulos del período amateur: 1921, ’22, ’25 y ’28. Aquellos equipos que integraban Guillermo Stábile y Cesáreo Onzari, el del primer gol olímpico. Huracán ya había sido fundado dos veces como Buenos Aires – la primera el 25 de mayo de 1903–, pero el centenario que se festejó ayer vale por la segunda. La rica producción bibliográfica dedicada al Globo (ver aparte) explica en detalle de qué se trata su declamada y justificada grandeza.

Huracán es el sexto equipo con mayor cantidad de jugadores en la historia de los mundiales de la FIFA. Tiene más de cien homónimos (Huracán de Tres Arroyos, de Corrientes y de Comodoro Rivadavia, entre los más conocidos). Marcó el record de público para un partido que no hayan disputado los restantes cinco grandes: el 20 de abril de 1947 goleó a Atlanta 4 a 0, ante unas 70 mil personas (fue en el Viejo Gasómetro, donde entraban 75 mil) la tarde en que debutaron Arsenio Erico en el Globo y Adolfo Pedernera en el equipo de Villa Crespo. Ese mismo año, pero el 7 de septiembre, inauguró el Palacio Tomás A. Ducó, con otra goleada ante Boca (4 a 3) y 50 mil espectadores. Estadio modelo en aquella época en que se construían en serie, su mole de cemento está clausurada hace poco más de un año. Una medida que, curiosamente, en el día de su centenario lo obligó a hacer de local en Vélez contra Estudiantes, la cancha donde se fue al descenso en 1986. “La pasión no se clausura”, decía la bandera con que salió a jugar el equipo, en protesta por la dilación del gobierno porteño en aprobar los arreglos que ya se hicieron.

Huracán también es grande porque disfrutó mucho tiempo a Herminio Masantonio, el tercer goleador en la historia del profesionalismo (256), detrás de Erico y Angel Labruna; a Tucho Méndez, indiscutido titular del ’41 al ’47; a Emilio Baldonedo; a Jorge Alberti, el que más partidos jugó; a los dos Rossi, Coco y Pipo (aunque éste, ya veterano, y después de ser un símbolo de River); a Sebastián Viberti; a Alberto Rendo y Héctor Veira, dos que también jugaron en San Lorenzo; a Miguel Brindisi, Carlos Babington (su actual presidente) y René Houseman, los mejores en el campeón del ’73, su único título del profesionalismo; a Osvaldo Ardiles y Omar Larrosa, campeones del Mundial ’78; a Claudio García, Claudio Morresi (el secretario de Deporte de la Nación), Hugo Morales, Teté Quiroz, el Rolfi Montenegro, el Turco Mohamed y Lucho González.

Puede jactarse también de que, aunque de manera fugaz, otros grandes jugadores se pusieron su camiseta: Alfredo Di Stéfano (hizo 10 goles en 25 partidos en 1947), Adolfo Pedernera, Mario Boyé, Ricardo Infante, Claudio Borghi y Oscar Ortiz, que brilló en el clásico rival de Boedo.

El gran campeón del 73. Cuando todavía se mencionaban las formaciones de memoria, cuando Huracán insinuaba en el advenimiento de los años ’70 su producción que lo llevaría al título del ’73, era el grande –sin título profesional aún– que nadie hubiera osado cuestionar en su grandeza. Un mandato simbólico que hoy se torna quimera, el de ganar, gustar y golear, aquel equipo del Flaco Menotti lo hacía natural.
Basta una anécdota para recordar su nivel, que lo ubica entre los de mejor fútbol en 77 años de profesionalismo. El querido Roberto Fontanarrosa, fana de Central, asistió impávido a la goleada que Huracán le dio a su propio club en Rosario, en la fecha 11, con dos goles de Houseman, uno de Larrosa, Brindisi y Del Valle. El público local, con hidalguía, ovacionó al rival que lo había dejado en ridículo. El desaparecido humorista le dedicó un capítulo de su libro “No te vayas campeón”, al Globo del ’73: “A ese Huracán de Menotti no le costaba mucho ganar, golear y gustar. La broma es que dejó esa pesada máxima sobre la conciencia de los demás equipos venideros del fútbol argentino, como si a todos les resultara tan, pero tan fácil”.

El estilo ofensivo y de pelota al pie de aquel Huracán que tuvo como formación base a Roganti; Chabay, Buglione, Basile y Carrascosa; Brindisi, Russo y Babington; Houseman, Avallay y Larrosa, deposita una buena dosis de nostalgia en el ’73 y los años más cercanos, que le permitieron disfrutar al hincha buenas campañas hasta el ’76, con dos subcampeonatos más. Sobre todo, si se compara ese período con lo que vendría después, con 35 años de más sinsabores que alegrías, que incluyeron dos descensos en 1986 y 1999; varias y muy malas administraciones; el asesinato de su hincha más célebre, Ringo Bonavena, en Reno, Estados Unidos; la sangría de talentos que cada vez se disfrutaron menos; la frustración del título perdido en la última fecha del torneo Clausura ’94, y todo eso mechado con cierto emparejamiento en el historial con el clásico rival de Boedo a partir del ’73, los éxitos circunstanciales y el reforzamiento de una pasión que continúa inalterable hasta hoy.

Porque Huracán es, como cada club en la Argentina, una pasión incomprensible para los demás. Una pasión que cumplió cien años, donde caben varias generaciones de hinchas (desde su socio número 1, José Giura, con saludables 94 años, al joven Federico Bonino, el hijo de Mario, periodista asesinado en noviembre del ’93), y desde la que puede contarse la historia misma de Buenos Aires.

jueves, mayo 23, 2013

Delgado, como Diego



Impresionante gol de Víctor Hugo Delgado en este 1-0 a Deportivo Español, en 1994. Era la segunda fecha, tras el 3-1 ante Mandiyú, en el debut en el Palacio Ducó. El equipo de Héctor Cúper venía de aquel golpe en Avellaneda, en la final maldita del 4-0, y otra vez -en el inicio de la campaña en el Apertura 94- entusiasmaba y protagonizaba. Y Delgadito -ese crack tan nuestro- se animaba a ser Maradona por un rato...

miércoles, mayo 22, 2013

Punto y aparte



Fecha 30 (postergado): Atlético Tucumán 1 - Huracán 1, en el Monumental José Fierro de Tucumán. Un punto. Apenas eso. Un punto. Y aparte. El horizonte espera...

Gol: Barrales.
El mejor: Islas y Barrales.
 

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El gol de Barrales, los padecimientos, el empate. Un viaje que no cambia la historia.

lunes, mayo 20, 2013

sábado, mayo 18, 2013

Trucco, con cartas marcadas


Fecha 34: Douglas Haig 1-Huracán 0, en Pergamino. Da pena, da bronca, duelo. A Huracán le quitaron el partido del bolso, de la mano, de todos lados. El lamentable arbitraje de Silvio Trucco le abrió las puertas a la victoria a un rival que nada hizo por ganar, excepto convertir un penal de regalo.

El mejor: Vacante.




Palabras para una bronca de todos.

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jueves, mayo 16, 2013

Nuestro aperitivo


Palacio Ducó, tribuna local (hoy Ringo Bonavena), año 1954. Luce repleta y con un detalle: la publicidad del fernet Branca junto al Globo de Newbery. Nuestro aperitivo.

miércoles, mayo 15, 2013

Una bandera enorme, una verdad grande


Nació en 2002 de la idea y del impulso de un grupo de hinchas. Se la conoció como "La Reina de la Quema" y se convirtió entonces en la bandera más grande del mundo. Hoy suele aparecer. Y sigue contando una verdad histórica que habla de Huracán: "Grande se nace".

martes, mayo 14, 2013

Presentes, siempre


Lo que arriba se observa es una encuesta realizada por el diario La Nación en 1992 y publicada en días recientes por el sitio La Pasucci. Huracán, fiel a su tradición, se ubica entre los grandes. También en cantidad de hinchas. El Globo de Newbery ocupaba entonces el sexto lugar entre la población de Capital Federal y Gran Buenos Aires. En el resto del país y en el Río de la Plata ya habitaba una centena de Huracanes, orgullosos herederos -en su mayoría- de los de los gloriosos años veinte.

lunes, mayo 13, 2013

Sana costumbre


Los dos goles para dar vuelta a Almirante Brown.

Fecha 33: Huracán 2-Almirante Brown 1, en el Palacio Ducó. Segundo triunfo sucesivo. Siete puntos de nueve en el breve ciclo de Rinaldi. Un segundo tiempo valioso. Otros tres puntos. Parece que nos acordamos tarde...

Goles: Erramuspe y Giménez.
El mejor: Giménez y Milano.
 

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viernes, mayo 10, 2013

Cuando las paredes hablan


Ringo Bonavena y su saber popular, su impronta de guapo, su estirpe de Quemero de ley. Ahí, en un mural. En el Parque de los Patricios de su corazón.

martes, mayo 07, 2013

Homenaje a las Marchas...



Huracán, en la Legislatura. Fueron cuatro Marchas. Y un triunfo. La Quemita no se toca. Lo dijimos. Así será.

domingo, mayo 05, 2013

Un golazo y tres puntos


Fecha 32: Independiente Rivadavia 0-Huracán 1, en Mendoza. Alcanzó con un golazo -ese remate impresionante de Barrales- y con la seguridad de Islas para sumar tres puntos, más tranquilidad y el primer triunfo del breve ciclo de Gabriel Rinaldi. No es poco.

Gol: Barrales.
El mejor: Islas y Barrales.
 

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El golazo de Barrales. Una joya. Para brindar en Mendoza.

jueves, mayo 02, 2013

El equipo inverosímil


Ahora se juega el Gran DT con naturalidad. Más de un millón de personas participan. Cuando comenzó el juego que Clarín organiza, en la segunda mitad de los años 90, se realizó una revista valiosa que incluía el equipo de los mejores futbolistas históricos de cada club que entonces competía en Primera. Interesante. La formación de Huracán está llena de inobjetables: Barrionuevo, Alberti, Carrascosa, Viberti, Brindisi, Babington, Houseman, Baldonedo, Tucho Méndez, entre otros.

Pero también hay omisiones: La Década de Oro, la del veinte, no está representada. Guillermo Stábile y Cesáreo Onzari jamás podrían faltar en El Equipo de la historia. De todos modos, incluso sin contar los mejores años de la vida Ranera, Huracán podría armar un equipo capaz de ganar el Mundial vestido con el Globo de Newbery en el pecho. Sí, un equipo inverosímil.

miércoles, mayo 01, 2013

Territorio propio


La calle Luna es toda nuestra. Es Luna Quemera. Lo cuentan las bellezas de sus murales. Como el que esta imagen muestra. Como tantos otros que se pueden descubrir a cada paso rumbo al Palacio Ducó.