domingo, octubre 28, 2007

El Penta de Huracán en 1976

René Houseman y Miguel Brindisi fueron decisivos en aquel equipo de 1976, que consiguió una marca inédita en la historia de cualquier clásico del fútbol argentino: cinco triunfos en un año. Un motivo de orgullo para todos los tiempos.

Ni antes ni después ni nunca ni nadie. Jamás en la historia de ningún otro clásico del fútbol argentino sucedió lo que consiguió Huracán frente a San Lorenzo en 1976: se impuso en los cinco partidos disputados en la temporada, entre los dos torneos que se desarrollaron. Aquel equipo que se formó con el espíritu del campeón de 1973 y con algunos de sus integrantes y que resultó --al cabo-- un vencedor sin corona se dio ese lujo histórico que incluyó tres victorias en el Metropolitano (dos por la serie clasificatoria y uno por la ronda final) y dos en el Nacional.
El primero de este Penta de Huracán se jugó el 1 de marzo, en Parque de los Patricios, y fue 3-1. Omar Larrosa, Osvaldo Ardiles y Néstor Candedo hicieron los goles quemeros.
El segundo, en Boedo, se jugó dos meses después: el 2 de mayo, se repitió el resultado, esta vez con tantos de Augusto Sánchez, Larrosa y Houseman.
El tercero, en La Boca, el triunfo fue 4-2, con una notable demostración colectiva. Houseman, dos de Brindisi (uno de penal) y Leone permitieron otra alegría memorable, aquel 14 de julio. Ese día, Huracán formó con: Baley (Jurkevicius); Cheves, Longo, Fanesi, Carrascosa; Brindisi, Ardiles, Leone, Larrosa; Houseman y Sánchez.
En ese campeonato se dio otro hecho único en la historia del profesionalismo: el subcampeón sumó más puntos que el campeón. Huracán obtuvo nueve puntos más que el Boca de Lorenzo, que se impuso sobre un terreno encharcado, barroso, injugable de la cancha de River en el partido decisivo de la ronda final.
Ya en el Nacional, Huracán --semifinalista de este certamen-- continuó su racha inmensa. En el Gasómetro y en el Ducó se impuso por idéntico resultado: 2-1 (el 24/10, con goles de Houseman y Leone; y el 14/12, con tantos de Cabrera y Cano). El último de estos encuentros fue el único de esta serie de maravillas que no jugó Ardiles, quien el domingo estará sentado en el banco del Nuevo Gasómetro, ahora como entrenador. Con toda la impronta del Penta.